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Full text of "Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana : revista científica"

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Anales de la Academia de ciencias 
medicas, físicas y naturales déla .,. 

Academia de Ciencias IVIédicas, Físicas 
V Naturales de la Habana 






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HARVARD UNIVERSITY. 



LIBRARY 

MUSBUM OP COMPARATIVB ZOÓLOOY. 



W'^ 



X.a\<X\.jO</V\jQÍ- 



Av^ 




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REGISTRADO EN CORREOS COMO CORRESPOND£NCIA DE SEGUNDA CLASE. 

ANALES 

DE LA 

Academia de Ciencias Médicas, 

FÍSICAS Y NATURALES 

DE I.A 

HA B A NA 



REVISTA científica 



IDIiaECTO-RES: 



Y)r. Jorge It^-Roy. © Y)r, G^staVo Ixópez 
Dp. Garlos de la Torre 



^^ 



TOMO XLIV 



Mayo 1 907 



i^ ji. -B A. nr A. 

MURALLA NUM. 40. 

1907 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 27 



LA ESTATUA DE LAMARCK 



DISCURSO leído en LA SESIÓN SOLEINE DEL 19 DE MAYO DE 1907 

POR EL 

DOOTOA OABLOS DE LA TOBBE 



Sr. Presidente: 

Sres. Académicos: 

Señoras y señores: 

Los Profesores del Museo de Historia N^^tural de París, 
deseosos de tributar un homenaje solemne «'í su ilustre 
))redecesor el Caballero de Lamarck, han acordado elevar 
un monumento á su memoria en el Jardín des Plantes, 
allí donde vivió durante medio siglo el naturalista filóso- 
fo, y donde escribió la obra inmortal que sirve de base á 
las ideas modernas sobre la evolución de los seres orga- 
nizados. 

A fin de dar un carácter universal á tan hermoso pro- 
yecto, ya que univerisal es la gloria de Lamarck, los Pro- 
fesores del Museo de Historia Natural de París solicitan 
el concurso de los hombres de ciencia de todas las Nació 
nos, y han tenido razón los sabios Profesores del Museo 
al pensar que la Academia de Ciencias Médicas, Físicas 
y Naturales de la Habana aceptaría gustosa el encargo 
íle dar á conocer la magnitud de la obra de Lamarck y 
la justa reparación que ellos persiguen al inmortalizaron 
el bronce ó en el mármol la noble figura, por tanto tiem- 
po desconocida ú olvidada, del verdadero fundador del 
transformismo, Y ¿qué mejor ocasión, para corresponder 
dignamente á tan honroso encargo, que esta sesión soJem 
ne en que la Academia de Ciencias, interrumpiendo ])or 
un momento sus ocupaciones habituales, convoca en este 
recinto á cuantos se interesan por el progreso de las cien- 



TOMO ILIV.- 



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28 ANALES DE LA 



eias, para celebrar una vez más el feliz aniversario de su 
fnnclaci(Sn? 

No es la primera vez, señores Académicos, que en esta 
misma Corporación y en circunstancias idénticas, se haco 
justicia al mérito del ilustre precursor de Charles Darwin. 

Hace mas de treinta años, cuando la obra inmortal del 
sabio inglés era objeto de apasionadas controversias, uncí 
de los más preclaros miembros de esta Corporación, el 
Académi(ío de Mérito Sr. Francisco Adolfo Sauvalle, de- 
cía en su memorable discurso sobre La rontiimfdad de la 
Naturaleza y ¡a descendencia del hombre, leído en la sesión 
solemne del 19 de Mayo de 1875: «El verdadero fundador 
de la teoría de la evolución ha sido el célebre naturalista 
francés Lamarck, á principios de este siglo». 

Otro Académico de Mérito, cuyo nombre vivirá siem- 
pre unido tí las gloriosas tradiciones de esta Corporación, 
el modelo de los Secretarios, Doctor Antonio Alestre, en 
su brillante discurso sobre el Onyen natural del hombre 
(en 1879), supo hacer justicia al uiérito de Lamarck como 
verdadero precursor del Darwiuismo. Contra lo dicho por 
Smidt, distinguido catedrático de Estrasburgo, que «la 
teoría de la descendencia brotó, como Minerva, entera- 
mente armada de la cabeza de Darwin. su más eminente 
representante», observa el muy erudito Doctor Antonio 
Mestre, que: «Así (Mjmo, si hemos de dar crédito á Lucia- 
no, en uno de sus diálogos memorables, sólo después de 
intensísimos dolores v !¿:racias al hacha afilada de Vulca- 
no, pudo efectuarse el alumbramiento de Júpiter y njicer 
para el mundo olímpico la diosa de la sabiduría, así tam- 
bién — agrega el Doc'or Mestre — la aparición de aquélla 
teoría no ha sido un suceso del todo sorprendente; fue? 
precedida de la teoría del desarrollo terrestre, especial- 
mente en sus fas(»s unís recientes, durante el cual sui^ió 
la vida sobre nuestro planeta; y el verdadero precursor^ 
tanto de la evolución geológica como de la biológica, es 
Lamarck. Él había dicho en su Filosofía zoológica: «Si 
se considera por una parte, que en todo lo qué es obra 
de la naturaleza, nada se hace bruscamente y siempre 
opera con lentitud y por grados sucesivos; y, por otra, 
que las causas particulares ó locales de los desórdenes v 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 29 

de los trastornos pueden dar razón de todo lo que se ob- 
serva en la superficie de nuestro globo, y están sin em- 
bargo sujetas á sus leyes y á su marcha general, se reco- 
nocerá que no es absolutamente necesario suponer que 
una catástrofe universal haya venido á voltear y á des- 
truir una gran parte de las operaciones mismas de la na- 
turaleza». Lamarck había negado resueltamente la fijeza 
de los tipos orgánicos y proclamado el cambio continuo é 
indefinido como una ley natural, estableciendo la doctri- 
na de la evolución progresiva de los seres y explicando 
así un gran número de hechos de la mayor importancia: 
«la adaptación de las especies al medio en que viven, la 
complicación creciente de los organismos que se han 
desarrollado de éi)oca en época, la existencia de los órga- 
nos inútiles y de los rudimentos de órganos, de los ani- 
males incompletos, de las especies dichas anómalas ó pa- 
radójicas; en fin, la formaciíni, la involución y la disposi- 
ción de la serie orgánica». 

«Y Darwin, apoyando el transtormismo y la transmisión 
hereditaria de los cambios individuales, coloca sobre la 
influencia del hábito, la de las divergencias espontáneas y 
originales; y apoderándose del i)rincipio de Malthus, la 
relarión de la población a las sidmstencias^ formula la ley 
que merece su nombre, la lucha por la vida, el combate 
por la existencia, la concurrencia vital». 

Hermosa síntesis de las ideas de Lamarck, como legíti- 
ma precursor del tramformtsnio (escrita por el Doctor 
Antonio Mestre; cinco años antes de la aparición de la 
famosa obra del profesor Edmond Perrier: La Philosophtr 
Zoologique avant Darwm), 

Y nuestro sabio maestro D. Felipe Foey, el amigo y 
adifíirador de Cuvier y de Agassiz, en ocasión memora- 
ble, contestando mi discurso de ingreso en esta Academia 
de Ciencias (el 12 de Mayo de 1889), llamó á Lamarck 
«el padre de la doctrina de la descendencia, ilustrada por 
la selección natural de Darwin». 



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30 ANALES DE LA 



NOTICIA BKHÍRAFK^A 



Jean Baptiste de Monet, el Caballeni de Laniarck, des- 
cendiente de una familia noble del Bearn, establecida en 
Picardie, nació en Bazentin el 1." de Agosto de 1744. 

Destinado por su padre á la iglesia, comenzó Lamarck 
sus estudios con los Jesuitas de Amiens; pero sintiéndose 
atraído por el brillo de las armas, a la edad de diez y 
siete años se incorporó al ejército del Mariscal de Broglie, 
en guerra contra la Prusia, y obtuvo el grado de lugarte- 
niente, sobre el mismo campo de batalla. Por suerte 
para la ciencia, terminada la campaña, el Ministro de la 
Guerra se negó á confirmar acpiel grado, y desalentado y 
enfermo el joven militar, permaneció algún tiempo de 
guarnición en Toulon hasta que logró retirarse del servi- 
cio y trasladarse á París, donde asistido por Tenon, recu- 
peró la salud, y comenzó sus estudios. Lamarck tenía 
entonces veintiún años. 

La vegetación de los alrededores de Toulon y de M<)- 
naco había cautivado su espíritu de observación, y el co- 
nocimiento de algunos sabios en aquella ciudad marítima 
le había iniciado en las bellezas de la Historia Natural y 
en la formación de colecciones y herbarios; pero una vez 
en París, asistió á las herborizaciones públicas y aprendió 
á conocer las plantas en el Janh'u fftf Roi. 

Por aquella época (1778), Juan Jacobo Rousseau, ha- 
bía puesto de moda la Botánica, que llegó á constituir la 
pasión favorita de las damas cultas. Dominaba entonces, 
casi universalmente, el Sistema sexual de Linnéf y Anto- 
nio Laurent de Jussieu comenzaba á arreglar las plantas 
del Jardín según el Método Natural. En tales circuns- 
tancias, apareció la primera obra fundamental de Lamarck, 
la Flore fran^aise^ precedida de la Clave dicotómica, [>or 
medio de la cual era fácil, aun á los principiantes, llegar 
ií la determinación de las plantas. 

El conde de Buffon, Director del Jardín del Rey, viva- 
mente interesado por aquel sistema original, llamado á 
competir con el del Naturalista sueco, se declaró protec- 
tor de Lamarck y no sólo obtuvo la publicación de la 
Flore f ranéeme por cuenta del (xobierno, sino que la edi- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE I A HABANA 31 

ción entera fuese regalada a su autor (1779). t^sta misnia 
obra que respondía a los gustos y á las necesidades de la 
época, le abrió también las puertas de la antigua Amde 
míe de Sciences, 

Poco tiempo después, deseoso Buftbn de hacer viajar lí 
su hijo, bajo la dirección de Lamarck, obtuvo para éste 
una misión científica, con objeto de visitar los Jardines 
botánicos y las colecciones mas célebres de Europa, así 
como de remitir al Jardín du Roí los objetos curiosos y 
raros que se pudieran conseguir. Con la recomendación 
de Buñbn visitó Lamarck a los sabios ilustres y á los per- 
sonajes más notables de la Holanda, la Alemania y la 
Hungría, y hubiera recorrido también la Italia y otras na- 
ciones, si el carácter ligero del joven BuíTon no hubiera 
alterado la buena armonía que debía existir entre los 
dos viajeros. 

Lamarck escribió además cuatro volúmenes de Botáni- 
ca en la famosa Encyclopedie methodiqne^ comenzada por 
d' Alerabert y Diderot, y otra obra más importante, la 
Ilhistration des genres^ que forma parte de la misma En- 
cyclopedie (1785). 

A pesar de su labor incesante, la situación de Lamarck 
era de las más precarias, pues apenas había logrado al- 
canzar, á la muerte de Buffon, una modesta plaza de au 
xiliar de Daubenton, como guarda de las colecciones del 
Jardín du Roi^ convertido más tarde en el Jardín ífes- 
Plantes. 

Cuando ya Lamarck gozaba de una reputación bien 
adquirida como botánico, un acontecimiento favorable 
vino á mejorar su posición, aunque cambiando por com- 
pleto la dirección de sus trabajos. 

En 1793, triunfante la Revolución, se reorganizó el 
Jardín des Plantes, y se creó el Museum d^ Bistoirc Natu- 
relle^ por un decreto de la Gonvention, 

M. Desfontaines y A. L. de Jussieu fueron designados 
para la enseñanza de la Botánica; Etienne Geoflroy Saint 
Hílaire, joven de veintiún años, que estudiaba la Minera- 
logía bajo la dirección de Hauy, fue encargado de expli- 
car los -ántmaZes superiores^ los más conocidos; y Los demás 
animales (Moluscos, Articulados, Vermes, Radiados, Celen- 



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32 ANALES DE LA 



temdus y Protozoos), entonceíi sin nombre, es decir, el 
caos, lo (Icsconociílo, lu(»ron con liados á Lamarck, sin más 
preparacií»n zool<)}j^¡ca ([\w. alj(unos conocimientos de Con- 
quiliología ad(iuiridos con Mr. Bruguiéres. 

Lannirck accpt<> lo desconocido, dice Michelet. El te- 
nía (juc a|)r4Miderlo todo ó, mejor dicho, que crearlo todo 
en ese mundo inexplorado en el que I^inné había, por 
decirlo así, riMiunciado á introílucir aquel orden metódico 
que Inibía sabido establecer con tanto acierto en los anima- 
les suj)eriores. 

Cincuenta años tenía el ciudadano Lamarck cuando 
inaugui'ó t*l curso de Zoología de los Itivertehrados^ en 
oposición de los Vertebrados; división creada por él (en 
1794), y universalmente adoptada; como adoptadas fue- 
ron también las divisiones por él establecidas de los In- 
oertebrados eu Moluscos, Insectos, Vermes, Equinodermos, 
y Pólipos (1794), y más tarde, la separación de los Or^xs- 
táceos (en 1799) y la de los Arácnidos (en 1800), antes 
confundidos con los insectos; las de los A anélidos, subdi- 
visión de los Vermes, y los Radiar ios, separados de los 
Pólipos (en 1802), los Cirripedos, intercalados entre los 
Moluscos y los Vermes (en 1807), y, por último, los infu- 
sorios, que él reconoció haber colocado mal entre los Pó- 
lipos. El tiempo ha confirmado la legitimidad de estos 
grupos, fundados todos no en caracteres eihpíricos, sino 
en la organización de los seres. 

Además de sus trabajos como botánico, liamarck escri- 
bió con más á menos acierto sobre la Física y la Química; 
en Geología tuvo el mérito de haber comprendido que 
no era necesario admitir la existencia de grandes revolu- 
ciones ó cataclismos en el globo, pues las acciones lentas 
mil veces seculares, dan cuenta — mejor que las perturba- 
ciones violentas — de los prodigiosos cambios de que ha 
sido teatro nuestro planeta. Para la Naturaleza, dice La- 
marck, el tiempo es nada y jamás constituye una dificul- 
tad; ella lo tiene siempre á su disposición y es para ella 
un medio sin límites, con el cual ha realizado las cosas 
más grandes. Lamarck fué el primero que fijó la signi- 
ficación de la palabra fósil, y que distinguió los fósiles li- 
torales de los pelágicos; y su Memoria sobre las conchas fó- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 33 

HÜefi fh loH alrededores de Paríft, es una do sus obras clási- 
cas. La Meteorología fué siempre una de sus dedicacio- 
nes favoritas, y publicó durante mucho tiempo un Anua- 
rio^ precedido de las Probabilidades del tiempo; pero ad- 
vertido Napoleón por el sabio Tiaplace, de que un miem- 
bro del Instituto componía una especie de Almanaque, 
cayó Lamarck én desgracia ante el Emperador, y suspen- 
dió la publicación del Annario. 

Consagrado definitivamente á los estudios zoológicos, 
escribió Lamarck lasados obraos que unís han contribuido 
á su fama como filósofo y como naturalista; hi PhlJosophie 
zoologíque (en 1809) que es el desenvolvimiento de las 
¡deas expuestas en sus Considerafioffs snr T oryaitisatum 
des corps vivantes (1802); y YdHistoire iiatiírelle des ani- 
matix saiis vertebres, en siete volúmenes (de 1816 á 1822), 
que con el Regne animal de Cuvier, se consideran como 
las obras mas notables de Historia Xatural de la primera 
mitad del siglo XIX. 

Siendo la Histoire des animaux san.i vertebres una obra 
puramente descriptiva, fue acogida con la aprobación 
unánime de los sabios y le valió el sobrenombre de Linné 
francés. 

No iisí la Philvsopie Zooloyique^ (jue adelautáiulose a su 
época, no pudo ó no quiso ser comprendida por sus con- 
temporáneos. Las ideas nuevas y fecundas que Lamarck 
había sembrado en esta obra fueron objeto de burlas y 
síírcasmos, a los cuales se asoció el mismo í^ivier. Y, 
como dice Isidore Geoffroy Saint-IIilaire, se le i)erdonó 
el error de su Philosopie Zoohgifiue, gracias al mérito que 
se le reconocía á su gran obra descriptiva. Y, sin embar- 
go, es esa obra de Lamarck, la que mejor apreciada por la 
posteridad, constituye la base de su gloria. En la 
imposibilidad de analizar, siquiera sea rápidamente, la 
magnitud de la obra de Lamarck, citaremos al menos algu- 
nas de las principales proposiciones que contiene. 

Contra las ideas entonces dominantes, dice Lamarck: 
«las divisiones sistemáticas, clases, órdenes, familias, gene- 
ros y especies, así como sus denominaciones, son una obra 
paramente artificial, del hombre». 

Para él '4as especies no son todas contemporáneas, sino 



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34 ANALES DE LA 



(lesceiidientea las unas de las otras, y no poseen más que 
una fijeza relativa y temporal": en consecuencia, admite 
({ue '^las variedades enjendran especies". «La diversidad 
(le las condiciones de vida influye sobre la organización, 
modificando la forma general y los órganos de los anima- 
les; otro tanto puede decirse del uso y de la falta de uso 
délos órganos". lie aquí los fundamentos sólidos de las 
leyes ele la adaptación y la explicación del origen de los 
órganos rudimentarios. También concedió Lamarck gran 
importancia á la herencia. 

''En un principio, sólo se produjeron los animales y las 
plantas más sencillas y después, los seres dotados de una 
organización más completa". Esta proposición admirable 
os la síntesis de la evolución ascendente y gradual de los 
seres, y ha sido confirmada más tarde por la Paleontolo- 
gía. La evolución geológica del globo y su población or- 
gánica se han efectuado de una manera continua, y no han 
sido interrumpidas por revoluciones violentas". Opinión 
absolutamente opuesta á la que sostuvo más tarde Cuvier 
on su famoso discurso sobre las Revoluíuones del Globo. 
IjOS tríibajos de Charles Lyell, universalmente aceptados, 
dieron la razón á Lamarck y desacreditaron la Teoría do 
Cuvier. 

''La vida no es más que un fenómeno físico". «Todos 
los fenómenos vitales son debidos á causas mecánicas y 
físicas ó químicas, teniendo su razón de ser en la consti- 
tución de la materia orgánica". Dice Lamarck; y no son 
otras las conclusiones de Claude Bernard y de los más 
eminentes fisiólogos modernos. 

'4jOs animales y las plantas más elementales, quo 
ocupan los más bajos grados de la escala orgánica, han 
nacido y nacen todavía hoy por generación espontánea". 
I fe aquí una })roposición que, á pesar do haber quedado 
desechada, después de la famosa controversia de Pouchet 
y Pasteur, por las concluyentes demostraciones de M. Pas- 
teur, encuentra aun defensores entre? los más exaltados 
transformistas actuales, al menos para los organismos que 
aparecieron por primera vez en el globo; pues no de otra 
suerte puede explicarse el origen natural de los seres. 

"Todos los cuerpos vivientes íi organizados de la natu- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 85 

raleza están sometidos á las mismas leyes que los cuerpos 
privados de \^da ó inorgánicos". '^Las ¡deas y las otras 
manifestaciones del espíritu son simples fenómenos do 
movimiento que se producen en el sistema nervioso cen- 
tral.'' *^La raz(5n no es sino el más alto grado de desenvol- 
vimiento y de c(mij)aración de los juicios''. Y, por último: 
**En realidad, la voluntad jamás es libre'\ 

Uno de los méritos de Lamarck consiste en haber he- 
cho extensiva al hombre su teoría sobre el origen natural 
de los seres, aunque con cierta^ reservas, muy justifica- 
das en aquellos tiempos. 

Esas ideas expresadas por Lamarck á principios del 
siglo, eran sumamente atrevidas é infundadas, en una 
época en que no se podía entrever siquiera la posibilidad 
de demostrarlas, como en su mayor parte han sido proba- 
das más tarde por la evidencia de los hechos. 

Si el admirable esfuerzo intelectual de Lamarck fué 
casi aibsolutamente desconocido en su tiempo, — dice Er- 
nesto Ha^ckel — se debe, por una parte, á que Lamarck, 
en su paso de gigante, franqueaba medio siglo, y por otra, 
ií que carecía de base experimental suficiente, y do (juo á 
menudo su demostración era incompleta. 

Pero terminemos ya la biografía de Lamarck. 

Rl examen minucioso de los caracteres de los animales 
muy pequeños y de los detalles de escultura, visibles sólo 
con el auxilio de la lenta ó del microscopio, fué del)ilitan- 
do y obscureciendo poco á poco la vista de aquel sabio, 
hasta que se quedó completamente ciego. Así pase') los 
diez últimos años de su vida y así dictó, no obstante, los 
dos últimos tomos de su Hiatoire des anwiaux xann rrrte- 
hres, describiendo los poliperos y las conchas por medio 
del tacto, y auxiliado por una de sus hijas, que sacrifica') 
su juventud y su porvenir por hacer más soportable la 
vida de su noble padre. Lamarck murió en la pobreza, (^1 
18 de Diciembre de 1829, á la edad de 85 años. Su asig- 
nación como profesor del Museo le sirvió sólo para librar- 
lo de la miseria; y á su muerte aquella hija ejemplar 
Mailmoiselle Oornelie de Lamarck, tuvo que ganar su 
subsistencia y la de su hermana gracias á un pcquefio sa- 
lario que recibía por fijar en hojas d(í papel blanco hií^ 

TOMO XLIV. — 5. 



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36 A KA LES DE LA 



plantas del herbario del Museo, en donde se había consu- 
mido la vida de su ¡bistre padre. 

^'Amenudo las especies nombradas y descritas por él, al 
desfilar ante sus ojos han debidí> aumentar la amarf^ura 
de sus recuerdos; — dice su biógrafo Charles Martins — hi- 
jas de un ministro 6 de un general, las dos hermanas hu- 
bieran sido ])ensionadas por el Estado; pero su padre no 
había sido sino un gran naturalista, que había honrado rf 
su país en el ])resente y en el porvenir''. 

Tan desgraciado después de su muerte, como durante 
su vida, el nombre de Lamarck fué obscurecido por la des- 
lumbrante gloria de Cuvier. 

Y cuando en l^irís, la ciudad de las estatuas, se eleva- 
ron monumentos a hi memoria de Raspail y de Pinel, de 
Leverrier y de Arag(), de Diderot y de Píuscal, de Par- 
mentier y de Broca; cuando la estatua de Ilichat presi- 
de la Ecole de Medecine, la de Claude Bernard el 
College de France y la de Pasteurel Instituto que lleva su 
nombre; y mientras en las galerías del Museo de París 
figuran, con justos títulos las esculturas de BuflFon, do 
Hauy y de Cuvier; y en el Museo de Londres (ese sun- 
tuoso edificio elevado al triunfo de las Ciencias Naturales), 
se ostentan majestuosas las estatuas de Lyell y de Dar- 
win, como fundadores de la ciencia moderna, la figura no 
menos prestigiosa del sabio Lamarck, ilustre precursor de 
los dos sabios ingleses, ha permanecido en el olvido. Y ha 
sido necesario que transcurriera medio siglo para que, 
con motivo de la aparición del libro de Darwin, el sabio 
alemán Ernesto Ha?ckel señalara el mérito indiscutible de 
Lamarck como fundador del transformismo, y otro medio 
siglo para que, triunfantes en el mundo entero las ideas 
fundamentales expuestas por el genial autor de la Phihh 
í^fqyhie ZooIo(/iqiie y desaparecidos los Profesores contem- 
])oníneos y partidarios de las ideas de Cuvier, haya podi- 
do intentar esta justísima aunque tardía obra de repara- 
ci('m, el ilustre Director del Mnsettm fV Histmre yaturellr 
Mr. Edmond Perrier, brillantemente secundado por sus 
coh^gns los sabios Profesores del Museum, M. M. Vaillant 
(íaudry, líureau, Arnaud, Bequerel, Boule, Bouvier, 
Chaveau, Costantin, Crehant. Hamv, Joulvin, Lacroix, 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HABANA 'j7 

Lecuiite, Mrt((uenue, Stauislas Meuiiier, Van Tiuj¿;heiii, 
Trouessart y Mangiii (Secretaire). 

Gracias á la entusiasta iniciativa del sabio Director del 
Museiim, que ha consagrado su vida entera á la pro[>a- 
gauda y defensa de las doctrinas transforinistas, se veiá 
surgir la estatua de Lamarck en el Jardiii des Plantes de 
Pans, 

Allí se le podrá contemplar ciego y abstraído en sus 
meditaciones sobre el origen natural de los seres. 

Y todos los naturalistas que visiten el Jardín des Plan- 
tes tendrán motivos para rendir un merecido homenaje 
á su memoria. 

Los botánicos verán en él al autor de la Flore Franca i- 
se^ de T Ilustration des f/enres, y del Sistema dicotómico, 
para la clasificación. 

Los zoólogos admirarán al Linné trances al inimitable 
autor de la Uistoire Xaturelle des animaux sans vertebres. 

Los geólogos saludarán al precursor de Lyell, y los 
biólogos al precíursor de (>harles Darwin. 

Y cualquiera que sea la suerte reservada en el porve- 
nir á las ideas de Lamarck, los filósofos y los naturalistas 
admirarán en él al iniciador de la Teoría de la Evolución, 
que, nacida á principios del pasado siglo en las Ciencias 
Naturales, ha invadido el campo de las otras ciencias, y 
en manos de Huxley, de Ha^ckel y de Spencer, ha servi- 
do para explicar los más complicados problemas de la 
Biología, la Morfología, la Historia y la Sociología. 



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38 ANALES DE LA 



QUO TEN DI MUS? 

ESTUnO XEPIOO LSaAL SOBBE EL SÜIOIDIO EN OÜBA PÜBANTE 
EL QUINQUENIO PE 1902-1906 

POR EL 

Dr. Jorge Le-Boy j Caisá 



MEMORIA LAUREADA CON EL PREMIO «Dr. AnTONIO DE GÓRDON 
y DE AOOSTA», DE MEDICINA LEGAL, EN EL CONCURSO DE 1907. 



Kl premio «B» de los instituidos por el Ür. Antonio de 
(lórdon, en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y 
Naturales de la Habana, ofrece una medalla de oro al 
mejor trabajo de Medicina Legal, relativo á cuestiones 
propias de Cuba y deja en libertad al jispirante para ele 
gir el tema. 

Meditando sobre los problemas médico-legales que pue- 
dan tener íntima relación con cuestiones propias de Cuba, 
he elegido como tema El Suicidio, por varias razones: La 
primera y principal, es por el incremento que este crimen 
va tomando cada año, incremento nivelador de un estado 
de descomposición social que, todo ciudadano que se 
precie de querer á su i)atria, debe señalar, para tratar de 
corregir y evitar; la segunda, es la carencia de trabajos 
completos sobre la materia, i)ues si se exceptúan las No- 
tas RELATIVAS AL SUICÍDIO K\ LA CIRCUNSCRIPCIÓN DE LA 

Habana, publicadas por el Dr. Tomás I. Plasencia en los 

ANALES DK LA REAL ACADEMIA DE CIENCIAS MEDICAS, FÍSICAS 

Y NATURALES DE LA HABANA (1) CU 14 de Marzo de 1886, 
no se encuentran mas que algunas cifras incluidas por el 
Dr. Vicente de la (ruardia en el trabajo que, con el título 
de Consideraciones demográficas relativas a la ciudad 
DE LA Habana, presentó al primer congreso médico re- 
<3iONAL DE LA ISLA DE CUBA CU la scsióu del 16 dc Eucro 



(1) Tomo XXIT. pájr. 4Dí). 



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ACADEMIA PE CIENCIAS DE LA HABANA 39 

de 1890 (1) y otras, con breves observaciones, eii los 

APUNTErt ESTADÍSTICOS DE LA CRÍMÍNALIDAD EN LA CIUDAD DE 

LA HABANA publicaclos por el Dr. Manuel Pérez Beato en 
los ARCHIVOS DE LA POLICLÍNICA (2) Correspondientes al 
mes de Febrero de 1905, sin contar los poquísimos datos 
que consigna el .creador de la Estadística Médica en Cu- 
ba, el venerable anciano Dr. D. Ambrosio González del 
VaJle en sus tablas obitüarias y alguno que otro repar- 
tido en publicaciones oficiales, sobre todo del ramo de 
Justicia; pero como los mismos títulos de los citados tra- 
bajos indican, se refieren éstos solo á la Capital de la Is- 
la, y en ninguna parte se encuentra nada que íorme cuer- 
po de doctrina relativo á la totalidad de la República; la 
tercera y última razón es que, encontrándome por cir- 
cunstancias especiales, en posesión de los datos oficiales 
auténticos de todas las defunciones ocurridas desde la 
constitución de Cuba como Nación, he decidido no per- 
der tan útil material, aprovechando estas mismas circuns- 
tancias especiales de que he hablado, para cumplir con el 
deber cívico de presentarle á mis conciudadanos un pro- 
blema sobre el que deben fijar su atención muy detenida- 
mente. 

Hechas estas aclaraciones á modo de proemio, debo 
hacer otra advertencia antes de entrar en materia, y es, 
que he escogido como método de exposición de mis ideas 
el estadístico, por ser el que emplean casi todos los auto- 
res de medicina legal al ocuparse del suicidio, y sobre 
todo, porque los números por sí solos tienen una elocuen- 
cia tal, que solamente con presentarlos como se debe, ha- 
blan al entendimiento con más claridad y mayor persua- 
ción de lo que pudiera hacer el más elocuente orador. 

Por otra parte, debo hacer constar que este trabajo no 
tiene las pretensiones de ser un trabajo completo sobre la 
materia, muy lejos está de ello; faltan muchos datos que 



(1) Tomo único, pág. 28. 

(2) Tomo IX, pág. 78.— -Véase también el trabajo que el mismo autor 
publicó en El Curioso Americano con el título de la criminalidad kn ccba. 
— Época 3.% números 2, 4, 8 y 9, págs. 5, 53 y 115 correspondientes á 15 
Agosto y 15 Octubre de 1899 y Febrero y Mayo do 1900. 



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40 ANALES DE LA 



CU vano lie buscado eu distiutos centros oficiales, los que 
íiteutanieute me han brindado los que poseen. Pero couu) 
(fuieraque esos datos, por su diversidad de origen y por lo 
incompletos que resultan, no pueden servir de términos 
(le comparación por su falta de homogeneidad, he prefe- 
rido limitarme á tratar en esta memoria, solamente del 
suicidio que ha culminado en la muerte, prescindiendo de 
las tentativas de suicidio, mucho más numerosas que 
aquellas en (jue la cesación de la vida ha sido su conse- 
cuencia. 



La historia del suicidio en Cuba sigue la misma mar- 
cha que en los demás países. Ha ido progresando con el 
transcurso de los años y, sobre todo, con el aumento de 
civilización, de esa civilización, que tan bien describe E. Ca- 
ro de la Academia francesa, en su obra el suicidio y la 
CIVILIZACIÓN c\iando dice (1): ^'El principio democrático 
''echó abajo las l)arrenis y llamó á la actividad inteligente 
'^á los más dignos y jilos mejores. Pero fueron los escogidos 
''á los que se llamaba y os la multitud la que se presenta! 
''¡Y qué multitud! ¡Qué de ardientes vanidades! ¡Qué de me- 
''dianías engreídas! ¡Qué de inca|)acidades ambiciosas y 
''de nulidades ávidas do empleos, de honores y de cargos! 
'*y por la misma causa, ¡qué de decepciones, do desespe- 
'^raciones y de iinprocacion(\s furiosas también contra la 
'%Sociedad! " 

Atribuyen los historiadores de Cuba, la rápida desapa- 
rición de sus primitivos habitantes, los siboneyes, no tan 
sólo á la rudeza de los trabajos á que los obligaban los 
conquistadores, (jue produciéndoles enfermedades les 
causaban la muerte, sino al suicidio, frecuentemente repe- 
tido entre los indígenas. Más tarde vemos repetirse el 
fenómeno entre los negros, que la infame trata importa- 
ba del África para sostener la esclavitud, y entre los chi- 
nos, que bajo la máscara de libres contratas eran también 



<4) Página 104. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABAMA 41 

esclavizados; pero, de estos particulares no hay más datos 
([lie los que se consignan en las crónicas de la^ épocas 
respectivas, sin que se puedan jn^esentar cifras revelado- 
ras de su verdadera importancia, tales como las (pie po- 
seemos en la actualidad. 

Las condiciones étnicas que forman el agrupado social 
del pueblo de Cuba, ofrecen ancho campo á las investiga- 
ciones médicas, sociológicas, filosóficas, morales y religio- 
sas; pero no entraré en su estudio detenido pues esto me 
llevaría nnls allá del límite que le he trazado á este traba- 
jo; me contentaré con apuntar las ideas para que otros, 
con más tiempo y nuís recursos de los de ([ue yo dispon- 
go, puedan deducir de su estudio todas las consecuencias 
que las misnias ofrecen; sin embargo, haré constar que, 
un pueblo cuya característica (ís la bondad de corazón, la 
sensibilidad exagerachi y una imaginación tan ardiente 
como el trópico en que vive; en el cual se han implantado 
todos los vicios y todas las supersticiones, importadas con 
los pobladores de muy distintns procedencias (sobre todo 
las del África); donde las cadenas del esclavo han dejado 
impresas huellas indelebles; donde el nuís desenfrenado 
mercantilismo ha imperado en todas las éi)C)ca^; donde el 
juego y la malicie no han sido enfrenados; donde se ha 
instruido muy poco y muy mal, y donde parece que se 
ha tenido especial empeño (íu no educar ni formar carac- 
teres enérgicos y preparados para las luchas de la vida; 
donde la misma religión ha sido confundida con la supers- 
tición en muchas ocasiones, no (msenando el cumplimien- 
to del Decálogo en su sublime sencilla majestad; es un 
pueblo apto para realizar un crimen aborrecido por la 
Sociedad, condenado por la Iglesia y castigado por los 
códigos de naciones que, como Inglaterra, Rusia, Japón 
y los Estados Unidos de Norte América (Estado de Nue- 
va York) pueden contarse entre el número de las civili- 
zadas. 

Expuestas brevemente estas ideas, abordemos de lleno 
í'l estudio que me he propuesto. Para que resulte más 
claro y metódico, lo dividiré en varios cuadros cuya base 
de clasificación será, desde luego, la clase de suicidio que 
ha determinado la muerte. El período de tiempo (pie 



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42 ANALES DE LA 



abrazan mis observaciones es el quinquenio de 1902 á 
1906, y el número total ele casos que he estudiado se ele- 
va íí la cifra de 1119 muertes, cifra un poco menor que 
la que arrojan las estadísticas publicadas por la Junta Su- 
perior de Sanidad; pero la diferencia depende de que, al 
hacer este estudio, sólo se han tenido en cuenta aquellos 
casos en que la observación era completa, prescindiendo 
de aquellos otros en que, por la carencia de informes, no 
se podía obtener un resultado digno de ser tomado en 
consideracióii. Estudio también algunas formas determi- 
nadas de suicidio, entre ellas el suicidio por quemaduras 
])or el fuego, al que le dedico un párrafo especial; así co- 
mo en otro hago un estudio retrospectivo del suicidio en 
la Habana y comparo en él subsiguiente el suicidio en 
(Juba con el de otros países, para terminar con breves 
consideraciones acerca de la etiología y la profilaxis do 



este mal social. 



(UIAI)RO NUMERO I 



FORMAS I>E RrrciniO, AÑOS V IMtOVINCIAS. 

Del estudio del cuadro número 1 y de la gráfica que le 
acompaña so deduce que: la forma de suicidio que predo- 
mina en Cuba, es también la más frecuente de todas, es 
decir, la suspensión y la estrangulación, que arrojan un 
total de 400 entre las 1.119 muertes estudiadas: viene en 
segundo término el suicidio {)or armaos de fuego (280); en 
tercer lugar se emplea el veneno para quitarse la vida 
(231); utilizíin, en el cuarto, la sumersión para morir (87); 
el quinto y sexto lugar lo ocupan el fuego (50) y las ar- 
mas blancas (41), respectivamente, [al suicidio por ol 
fuego ya he dicho (jue le dedicaré un párrafo aparte]; por 
último, ocupan los peldaños inferiores de esta fatal escala 
de muerte, el lanzamiento desde lugares elevados y el 
aplastamiento, por regla general, bajo las ruedas de ferro- 
(»arriles. 

Igualmente se deduce que el suicidio ha ido aumentan- 
do lenta pero [)rogres¡vanieiite en esta forma: 

(Wase la gráfica número II). 



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GRÁFICA N.* II. 

WBaémtMOn M miib aml do hs mirtis pir siieMiK. Nurita m 
klcpIMci k tút, Émti H Miorii k 1912-1916. 




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Ge el quinquenio de 1902-1906. 



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-^,-"- 


1906 


, 


TOTAL DEL QÜINi 


QÜENIO 




I i 


e8 


' ! 1 1 


<« I! 


FORaj 

DK I^ 
J_: 


í i 

9, 17, 

1 1 


1 Matanzas 
1 Santa Clara 
1 Camagüey 


1 


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46 


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S 

S 


1 Habana 
1 Matanzas 
1 Santa Clara 
1 Camagtiey 


© : 

I- 

O! 


GRIIITOTIIL 


r 

Envonenanii^-H 


4 6 21 8 

1 i 1 1 


1 

27 112 19 30 lli 32 


231 


Suspensión. ,75 


1 
11' 25 

1 


■ i 1 
11 ; 18. 9| 19 


98 


m 123 62 93, 25Í 59 

1 : 1 


400 


Sumersión. .,19 
1 


1 5 


4 8 2 . 


15 


7 40 15 


15 2 8 


87 


Arma de fiioiSl' 
Arma blanca]15 | 


3 83 


11 8 1 20 


76 


18 116| 41 


44! 1 54 ' 

1 i 


280 


1 4 


.2*1 


8 


7 18 5! S 1 2 


41 


i 
Lanzamiento J 1 


» » 


» » » » 


» 


» 6 1 l' » » 


8 


Aplastamienl) 1| 


1 » 


2 » » 1 


4 


1 » 3i > > 1 


5 


Otros snicidi<18 


» 16 
26 100 


14 18 
88 41 15 52 


25 
267 


8 42' 5 4Í 8 10 

i ' 
101457151195 49166 

1 ■ ' 


(>7 1 


T()':|51 


1.119 


..- 1-^ 








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Ce el quinquenio de 1902-1906. 





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TOTAL DEL QUIN 


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1 


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1)K I^ 

SUIClg 


1 Pinar del Río 
1 Habana 


1 Matanzas 
1 Santa Clara 


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1 

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1 


O 


1 Pinar del Río 

1 Habana 
Matanzas 
Santa Clara 


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1 
1 


GflURTOm 






1 
















Envencnamií41 


9 17; 


4 6 


2 8 


46 


27 112 19 30 


IL 32 


231 




Suspensión. ;75| 


11 20' 

1 


11| 18j 


9 19' 


93 


38 123 62; 93 


25^ 59 

1 


400 




Sumersión. -19 


1 5 

1 


4 3 


2 » 


15 


7 40 15i 15 


1 
2 8: 


87 




Arma de fiioj 81 


3| 38 


11 8 


1 20 


76 


18 116 41 44 


7 54 

1 ' 


280 




Arma blanca 


15 


1 4 


» 2 


» 1 


8 


7 18' 5 8 

' 1 


i 
1 2 


41 




Lanzamiento 


l' 


» » 


» » 


» » 


» 


> 6 1! 1 

1 


» » 


8 




Aplastamienl 


l' 


1 » 


2 » 


» 1 


4 


1 » 3 > 


> 1 


5 


Otrí>.s suicidii 

1 


18 


» 16 


1 4 


1 3 


25 


3 42 5 4 


3 10 


67 


1 Toisi 


26 100 


33 41 


15 52 


267 


1 
101457 151 195 


49 166 


1.119 

1 



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A C ADEMÍA DE CIEN C IAS DE LA HABANA 48 

Año 1902 179 

„ 1903 208 

„ 1904 214 

, 1905 251 

„ 1906 267 



Total 1.119 

V qiio la froouoiH'ia (1(^ los suicidios por provincias, os 
como sio:uo: 

Habana 457 

Santa Clara 195 

Oriento Ififi 

Matanzas 151 

Pinar (lol Tfío 101 

(\unagücv 49 

Total 1.119 

Lo qno coinpara<lo con sn población rosi)Octiva altera el 
orden délas mismas en la forma indicada anteriormente, 
y i-evela para la 

Habana yn ftfiicirlio por cada 1.052 habitantes. 

Matanzas 1.070 

Pinar del Río 1.844 

Santa (Uara ,, ,, ,, 2.001 

Camafrüey „ ,, ,, 2.079 

OritMite ' „ „ „ 2.307 

Si de la i)rovincia descendemos al término municipal y 
(estudiamos el número de muertes por suicidio ocurridas 
en el qninquenio, en cada uno de los 23 Ayuntamientos 
cuya población excede de 20.000 habitantes, tendremos 
ol siguiente cuadro: 

TOMO XUV. — (i. 



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EY 



1905 



44 ANALES DK LA EL ( 

AYUNTAIIENTOS NUIERO RE HABITANTES NUIERO DE SUICIDIOS 

llábana 280.000 302 

Cienfuegos 04.019 37 

Matanzas ()1.880 27 

Camagiiey (>1.046 37 

Man;íanillo 52.220 28 

Santiago de Tuba 49.893 20 

Col(in. , 49.030 20 

Holguín 42.700 29 

Pinar del Río 38.172 27 

Gibara 30.409 27 

Santa Clara 34.540 18 

(iuantánamo 29.713 7 

Cíírdenas 29.471 33 

Trinidad 28.507 9 

Güines..... 27.795 21 

Sancti Spíritus 27.788 7 

Sagua 20.772 17 

Bayamo 25.955 5 

Baracoa 25.030 2 

Consolación del Sur. . . . 23.855 10 

Puerto Padre 22.914 11 

Guanabacoa 22.827 10 

S. Antonio de los Baños. 20.209 20 

liO que re])resenta la suma de 742 

Al paso que en los restantes 59 términos municipales 
cuya población no llegü á his expresadas 20.000 almas, el 
total de suicidios sólo alcanza la cifra de 377, lo que signi- 
fica para los primeros un 00.31 % y un 33.09 % para los 
segundos. Esto confirma la ley general que señala á los 
grandes centros de población como factores importantes 
(le la enfermedad (pie estudiamos. 

Profuíulizando el análisis de la frecuencia relativa de los, 
suicidios estudiados en sus formas y i)or provincias, encon- 
tramos que la susi)ensión y la estrangulación son más ^ 
frecuentes en la Habana, que en Santa Clara; en (?sta pro- * 
vincia que en la de Matanzas, (•)riente. Pinar del Río y 
Camagüey; que para las armas de fuego el mismo orden . 



1 



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EL OUINOU 




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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 45 

descíMulente es Habana, Orienti», Santa Clara, Matanzas 
Pinar del Río y Camagüey; que para los venenos se sigue 
el mismo orden; que para las armas blancas dan el mayor 
contingente las provincias de Habana, Santa Clara, Pinar 
del Río, Matanzas, Oriente y Camagüey; que los suicidios 
por el fuego no han invadiílo todavía las ))rovincias de 
Santa Clara y Canmgüey; ocupando de los restantes el 
primer lugar la Habana, (»1 segundo Matanzas, y el terce- 
ro y cuarto respectivamente Pinar del Río y Oriente, con 
iguales cifi-as, pero antes la jn-ovincia occidental que la 
oriental; la suma de las restantes fonmus de suicidios si- 
guiendo el mismo orden se descomimnen así: Habana, 
Oriente, Matanzas, Santa Clara, Camagüey y Pinar del 
Río. Respecto de esta última subdivisión debo hacer cons- 
tar que en la jnovincia de Oriente hay muchos lugares en 
que no existen médicos y, por tanto, vienen partes de los 
suicidios sin cla,siíicarse la forma, lo que hace á esa |)ro- 
vincia ocupar el segundo lugar. 

En cuanto al primero, (jue en todas las formas, corres- 
ponde á la provincia de la Habana, se comprenderá fácil- 
mente el por qué, con sólo recordar que en ella está encla- 
vada la capital de la República, lo que quiere decir (jue, 
siendo el foco mayor de población es también el foco 
mayor de concausas determinantes de este crimen. 

CUADRO NUxMERO 11 



SKXOS Y HAZAS 

Del estudio de este cuadro se deduce que: los indivi- 
duos pertenecientes al sexo masculino están representados 
por la cifra de 764 y los del femenino por la de 355, lo 
que revela sólo un poco más de la mitad en favor del se- 
xo fuerte, cuando generalmente representa éste las dos 
terceras partes del total. 

Eli cuanto á las razas, tenemos 804 para la blanca, 35 
para la china (aquí todos son varones), 134 para la negra 
y 146 para la mestiza, lo que reducido al tanto por ciento 
proporcional al total de muertes registradas nos dá para 
la raza 



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4:(> ANALES 1>K LA 



Blanca el 71.87 ;/ 
China el ;{.13 „ 
Negra el 11.98 ,, 
Mestiza el 13.02 „ 



)RO 

ica 



Suiuaiido ahora las razas blanca ytíhina, y lius negra y 
mestiza, respectivamente, nos dará para la raza 

Blanca el 75.00 % Si 

y para la : 

l)e color el 25.00 %. 

Entrando en el análisis de his forniíus qne eligen para 
suicidarse los sexos, tendremos que: el masculino prefiere 
la suspensión, las armas de fuego, los instrumentos perforo^ 
cortantes y la sumersión, al paso que el femenino utiliza 
en primer término el veneno, luego la suspensión y en se- 
guida las quemaduras por el fuego. 

Realizando el estudio comparativo de los sexos y razas 
unidos, encontramos que: los varones blancos representan i 
un poco más del doble de las hembras blancas, los varones ' 6 
negros casi dos veces más que las hembras negras, y, en m í) 
cambio, los varones mestizos y las hembras mestizas están ¡ B 
equilibrados, pues entre los dos sexos de esa raza la dife- ; ^ 
rencia es sólo de cuatro unidades; por último, en la raza '^ \^ 
china únicamente se anotan individuos del sexo masculino. \ ,' i 

CUADRO NUMERO 111 i Jj 

! 10 



E D A D E 8 ! 4 

' 4 

Del estudio de este cuadro se deduce que en Cuba, co- , 

mo en los demás países del globo, esta enfermedad social , I i , 

afecta todas las etapas de la vida, desde la niñez hasta la , ;<^)2 I 

más alta senilidad, pero que elige de preferencia sus vícti- • ¡ 1 
mas entre los 15 y los 35 anos, predominando el quinqué- \-~- 

nio de los 20 á los 24 anos, cuya cifra de 200 es la más ) I 93 
elevíida de la escala. 

La edad más baja que se registra en mis observaciones '**'*^ 

es la de un niño de ocho años, varón, blanco, natural de ant,»,,! 
Macagua (ColónY que se suicidó disparándose un tiro en el 
corazón, y la mas alta os la de 120 años, en un negro afri- 



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íca de Cuba (\ 



SANTA CLARl 



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29 
83 

le 

18 

22 

14 

4 

9 

4 

5 
o 



TOTAL 



4 

49 

61 

35 

28 

25 

9 

2 

2 

4 

8 

2 

1 



00 

3 



i 9 

32 

40 

34 

33 

39 

I 39 

I 34 

138 

26 

¡33 

I 10 

I 11 

4 

; 4 

, 6 

, 8 



66 '231 1400 



2 

12 

13 

10 

10 

4 

5 

8 

5 

4 

1 

4 

2 

1 



87 



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1.119 



^^oo, natural do Macagua ((V 



00, soltero, natural de Nueva Paz, de 90 años, v el 



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CTTA-DRO I>rXJlsJÍ. IV 



Defunciones por suicidios ocurridas en la Repúblicc 
de Cuba durante el quinquenio 1902-1906. 





ESTADO 


CIVIL 








1 

1 




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Solteros 


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284 


84 


124 


30 


108 


692 


1.119 


TOTAL 


Casados 


21 


114 


33 


42 


13 


39 


262 




Viudos 


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(OCJAIDÍ^O 2sitj:mero "V) 



Defunciones por suicidios ocurridas en la República de 
Cuba, durante el quinquenio de 1902-1906. 



nsr^TTJí?/ ^Liü^üES 



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NATURALIDADES 



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^ASIA 
ÁFRICA 



I Pinar de] Río. . . . 

\ Habana 

] Matanzas 

CUBA / Santa Clara 

j Camagüey 

/ Oriente 

I Cuba (sin especificar). 

Chile 

Costa Rica 

Estados Unidos del N. A. . . 

México 

Puerto Rico 

Santo Domingo 

Alemania 

España 

Canarias 

Francia 

Italia 

China 



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2 


231 


400 


87 


280 


41 


8 


5 


67 



TOTAL 



83 

232 

104 

123 

32 

109 

161 

1 

1 

5 

3 

5 

1 

1 

138 

26 

1 

1 

35 

13 

44 



1119 



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ACADEMIA DK CIKNCIAS DE LA HABANA 47 

cano, que se ahorcó en su casa, en Pinar del Río, el 16 (1(í 
Julio de 1904. Cuéntanse otros dos centenarios, uno de 
107 anos y otro de 105, ambos negros, africanos, igual- 
mente suspendidos, uno en la provincia de Santa Clara y 
en la de Oriente el otro. 

En cuanto á la forma de suicidio elegido, las cifras má- 
ximas corresponden para el 

[QveQenaiiiientQ i la: edades coopreodidas entre los 20 ) los 24 altos 

Suspensión y estrangulación ,, „ 20 ,, 24 ,, 

Sumersión 

Armas de fuego 

Armas blancas 

Lalizamiento 

Aplastamiento 

Otros suicidios 

CUADRO NUMERO IV 



„20 „ 


24 


„ 20 „ 


24 


. 25 „ 


29 


„ 45 „ 


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M 40 „ 


44 


„ 15 „ 


1!) 



ESTADO CIVIL 

Aquí tampoco se separa Cuba de la regla general que 
rige esta materia en los demás países. Los célibes dan el 
más elevado contingente, 692; vienen después los casados 
con 262; los viudos con 85 y los impúberes con 22, no 
estando consignado el estado civil en 58 observaciones. 
La familia, base de toda sociedad, es el f» eno más pode- 
roso que oponerse pueda á la consumación de este delito, 
como se demuestra con la menor proporción de casados, 
262 contra 769 que representan las tres clases de impúbe- 
res, solteros y viudos reunidas. 

CUADRO NUMERO V 



NATURALIDADES 

Las naturalidades de los suicidas registrados las he di- 
vidido por países, subdividiendo las de los cubanos para 
cada una de las seis provincias que forman el territorio de 
la República, y dedicando otra columna en la que se ex- 
presa la condición de cubano, pero no la provincia del na- 
cimiento. De las 1.119 muertos registradas se encuentran: 



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48 ANALES DB LA 



844 cubanos; 164 españoles, de los que 26 son naturales 
de las Islas Canarias; 35 chinos; 13 africanos; 5 americanas 
del Norte y 5 portorriqueños; 3 mexicanos y los demás 
países consignados con uno para cada uno de ellos. 

Del estudio de la forma de suicidio elegido, se deduce 
que: los cubanos se suspenden y estrangulan, los españo- 
les utilizan las armas de fuego, y los chinos y africanos se 
cuelgan también, siendo las habaneras las que con mayor 
frecuencia recurren al fuego. 



CUADRO NUMERO VI 



PROFESIONES 

Para este cuadro he adoptado la nomenclatura recomen- 
dada por el Instituto Internacional de Estadística en su 
sesión celebrada en Chicago en Septiembre del año 1893, 
y presentada por el Dr. J. Bertillon desde 1889 al expre- 
sado Instituto. 

Dicha clasificación abraza todas las profesiones que pue- 
de ejercer el hombre en su vida, agrupadas en cuatro 
grandes clases, á saber: 

a.) Producción de la materia prima. 

h.) Transformación y empleo de esa materia prima. 

c) Administracción pública y profesiones liberales. 

d,) Diversas. 

Estas lógicas divisiones, á su vez se subdividen en doce 
géneros, como siguen: 

A.) El hombre se procura las materias primas necesarias 
á toda profesión, sea por la explotación del suelo (^I Agri- 
cultura)^ sea por la explotación del subsuelo (// Extrac- 
ción de materias ríiinerales),- 

B.) Estas materias primas son en seguida transformadas 
por la industria (JII Industria)^ llevadas á los lugares 
donde son solicitadas, por los medios de transporte (/F 
Transporté) y distribuidas entre los consumidores por el 
comercio ( V Comerció), 

C.) Para velar por el buen orden y la seguridad de las 
profesiones que preceden, cada país posee un ejército y 
una policía ( VI Fuerza Publica) y una ( Vil Administrar 



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ACADEMIA DB CIKNCUS DE LA HABANA 49 

ciim Publica). Las profesión^ liberales ( VIII) y las per- 
sanasque viven de 8m rentas (IX) encuentran naturalmen- 
te su lugar á continuación de las profesiones que acaba- 
mos de estudiar. 

D.) En fin, conviene establecer tres divisiones profe- 
sionales para los individuos no clasificados ó sin profesión 
y que son {X Trabajo doméstico)^ {XI Designaciones gene- 
roles^ sin indicación de una industria determinada) y 
{XII Improductivos. — Profesión desconocida). 

He preferido traducir casi literalmente los párrafos que 
anteceden, tomados de la obra de J. Bertillon (1), para 
que se pueda apreciar con más facilidad el por que de la 
clagificación que he adoptado, y obtener de ella los frutos 
que puede suministrar. 

Del estudio del cuadro que presento, so deduce que: 
la profesión que da mayor contingente á los suicidios, 
entre las que se señalan, son: los labradores (entre los 
que he agrupado todos aquellos que se dedican á las fae- 
nas del campo), con 228; vienen enseguida las que se ocu- 
pan en los labores de su casa, con 203, de las que 199 
son mujeres; luego los jornaleros, con 89, de los que sólo 
3 son mujeres; después los dedicados al comercio en ge- 
neral, con 83 (todos hombres); los empleados, con 24; 
los carpinteros, con 23; los tabaqueros, con 21; lo» depen- 
dentes, con 16; los propietarios y las meretrices, con 13 
y las demás profesiones consignadas, con cifras menores 
de 10. En 277 casos, no se consigna la profesión que 
tenían los suicidas, y en las columnas dedicadas á los 
médicos y á los escultores, se advertirá la ausencia de 
cifras, pero esto lo he hecho expresamente, porque ha 
habido dos de los primeros y uno de los segundos, que 
se han suicidado, pero figuran en las columnas correspon- 
dientes á empleados, magisterio y enajenados, por ser 
aquellas profesiones las últimas ejercidas por dichos mé- 
dicos, y estar recluido en el Hospital de Dementes el es- 
cultor. 

Los dos médicos no ejercían como tales, ahorcándose 



(1) Cours elémentaire de Statistique administrati ve.— París, 1896. — 
Págs. 196 y siguientes. 



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50 ANALES DE LA 



uno en el patio del hotel en que estaba, en San Diego de 
los Baños, y precipitándose el otro, desde un tercer piso 
al patio de su casa; este último era dentista, médico y em- 
pleado público en el momento en que terminó su existen- 
cia, y de ambos se puede asegurar, sin temor á dudas, 
que tenían alteradas sus facultades mentales en el acto 
del suicidio. 

El género de suicidio está en consonancia, generalmen- 
te, con la profesión ejercida: así vemos que los dedicados 
á las faenas agrícolas se suspenden; que los comerciantes, 
industriales, empleado.^, dedicados á las artes liberales y 
rentistas utilizan las armas de fuego, como medio más 
rápido y seguro de concluir; (pie las mujeres prefieren el 
veneno y el fuego, y que los (ledicados á transportes, eli- 
gen como medio preferente la sumersicMi. 

CUADRO NFM. VII 



sriíJinios POR mkseí> 

Del estudio de este cuadro y déla gráfica que le acom- 
paña (1), se deduce (pie: los meses en (pie más suicidios 
ocurren en Cuba son: el de Agosto con 118 muertes, el 
de Julio con 110 y los de Septiembre y Noviembre (»on 
95, respectivamente; y los en (pie menos, el de Febrero 
con 77, el de Abril con 8(5 y los de Marzo y Mayo con 
88 cada uno. Estas cifras contradicen las afirmaciones 
del Dr. Tomás Plasencia, cuando manifestaba en la Acade- 
mia, (íl año 188(), (pie entre nosotros los meses (pie dan 
mayor contingente de suicidios eran los de Febrero y 
Marzo. 

Abrigo la creemcia de (jue las condiciones atmosféricas 
juegan un pa{)el importante en este problema; sobre todo, 
la direcciíui d(í los vient(js (el Sur principalmente), el es- 
tado de la temperatura, la higrométrico y el de la teusitSn 
eléctrica, pero como no he podido aún compulsar los da- 
tos c()iTespondi(M)tes, nu» limito por ahora sólo á enunciar 
la idea. 

(1) Vóaso la Gráfica númoro III. 



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GRÁFICA N.* III. 



fiíffica ÉOMtntin i» lu Mirtii pir sricMiii nwtMk ea li Raübliei ét íút, di- 
mto «I iri^Niii k 1M2-19M, pir mm. 



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118 

117 

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114 

113 

112 

111 

110 

109 

108 

107 

106 

105 

104 

103 

102 

101 

100 

99 

98 

97 

96 

95 

94 

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86 

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ACADEMIA DR CIK NCIAS 1)K LA HABANA 51 

Respecto á las formas de suicidios, tenemos cjue: dan 
las cifras más elevadas en los meses respectivos el 

Envenenamiento en Julio. ....... 27 casos. 

Suspensión en Agosto 44 ,, 

Sumersión en Mayo 11 

Armas de fuego en Agosto 32 ,, 

Armas blancas en Septiembre . . fJ ,, 

Aplastamiento . en Junio 2 „ 

r, 1 I en Junio 7 

Quemaduras ■{ ^r . , ^ 

( en Noviembre. . . 7 ,, 

n, • • V I ei^ Agosto 4 

Otros suicidios •{ xt • i i 

( en Noviembre. . . 4 ,, 

y, por último, el lanzamiento desde lugares elevados que 
(la un suicidio por mes, escepto en los de Septiembre, 
Octubre y NoWembre en que no hubo ninguno en el 
quinquenio que estudiamos. 

En cuanto á las horas en que ocurren con más frecuen- 
cia los suicidios, los datos que actualmente poseo son tan 
incompletos (menos de la mitad) y abrigo tantas dudas 
acerca de su veracidad, que prefiero, en un trabajo d(» 
esta naturaleza, no consignarlos, para evitar deduccione^s 
falsas, tan frecuentes en estadística cuando s(í opera so- 
bre pequeñas cantidades. 

ESTUDIO ESPECIAL DE XLGUNXS FORIAS DE SUICIDIO 



SUICIDIO POR EL FUEÍÍO 

Entre los variados problemas que se [)restan á serias 
meditaciones, deducidas del estudio (jue acabamos de 
practicar de la forma en que se realiza el suicidio en Cu- 
ba, tenemos uno que, por su novedad, por su forma ver- 
daderamente horrible, })or los espantosi^»s sufrimientos que 
indiscutiblemente han de experimentar sus víctimas y por 
el incremento que de día en día está adquiriendo en 
nuestro pueblo, merece que fijemos en él la atención. Me 
refiero al suicidio por (^1 fuego. Pero no aquel suicidio de 

TOMO XLIV. 7. 



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52 ANALES DE LA 



que nos hablan los libros de la India, en que las viudas 
se arrojaban vivas á las piras en que eran quemados los 
cadáveres de sus esposos, para no abandonarlos en la 
nueva vida que les ofrecían los Bracmanes, y en la cual 
gozarían de la visión de Brahma; sino del suicidio consu- 
mado por cierta clase de nuestro pueblo, en el que pre- 
domina la mujer, y que se realiza llanamente derramando 
sobre sus vestidos un líquido inflamable (alcohol ó petró- 
leo) y prendiéndole en seguida fuego con cualquier cuer- 
po en ignición. Prendidas las llamas, es lo común que 
corran para, por este medio, activar la combustión y ob- 
tener el resultado apetecido. 

En esta forma terrible de poner fin á la existencia, la 
muerte sobreviene en un lapso de tiempo mayor que con 
los otros medios empleados para suicidarse, pues al paso 
que en el colgamienlo, la estrangulación, las armas de 
fuego ó los venenos se termina rápidamente con la vida, 
y se concluye sin grandes sufrimientos, en el suicidio por 
el fuego la vida no se extingue instantáneamente sino en 
medio de los nuiyores dolores, causados, no sólo, por la 
intensidad y extensión de las quemaduras, sino por las 
complicaciones habituales de ellas: peritonitis, pericardi- 
tis, etc., que aumentan las torturas de la agonía. 

Del estudio del cuadro especial que he formado de es- 
te género de suicidio, se deduce que él, por sí sólo, re- 
presenta más de un 4 % del total de las muertes que es- 
tudiamos; que es un suicidio propio de las mujeres, pues 
de los 50 casos registrados, hay 44 de este sexo por sólo 
6 varones; que las razas en que más abunda son la mesti- 
za y la negra, pues si bien sus cifras absolutas 14 y 13 
respectivamente, son menores que las 17 blancas; si se 
tiene en cuenta que esta última raza representa las dos 
terceras partes de la población total y las otras dos juntas 
la tercera, se comprenderá la inmensa diferencia que en 
favor de la raza blanca resulta. Por otra j)arte, si suma- 
mos á las hembras los varones de cada raza que han recu- 
rrido á este género de muerto, la diferencia subsistirá to- 
davía, pues de los seis varones se cuentan 3 blancos, un 
chino y 2 negros, los que dá en conjunto para la raza 



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Cuadro especial del suicidio por el fuego 



... . 
PlIlllilKlOS 


ROZOS 


1902 


1903 


1904 


1905 


1906 


1 

Total 






























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1 14 


1 17 


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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 53 



Blanca ¿,xj i ^^ 

China. ' ^^^ 

Negra. , 



"i\ 



1^ I 29 
Mestiza 14 [ 

Si analizamos las provincias en que se ha realizado esta 
forma de suicidio, por su orden decreciente, tendremos: 

Habana 39 

Matanzas 5 

Pinar del Río 3 

Oriente 3 



50 



no habiendo invadido hasta el presente las de Santa Cla- 
ra y Camagüey. 

Si buscamos la edad, encontramos que: entre los 13 
como mínimum y los 80 como máximum, predominan las 
pertenecientes á los 20, 19 y 22 años respectivamente. El 
chino que aparece matándose por este medio tenía 50 
años de edad. 

Respecto á su estado civil, encontramos que: 

3 eran impúberes ( 2 hembras y un varón). 

39 eran solteros ^35 hembras y 4 varones). 

7 eran casados ( 6 hembras y un varón). 

1 se ignora. ( 1 hembra), 

y no se registra ningún viudo. 

Y en cuanto á las ocupaciones tenemos las anotadas en 
esta forma. Para las mujeres: 

Ocupadas en los quehaceres de su casa. ... 23 

Costurera 1 

Lavanderas 2 

Meretrices 2 

Sin especificar 16 

44 



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54 ANALES DE LA 



Para los hombres: 

Estudiante 1 

Empleado del Cementerio chino 1 

Jornalero 1 

Sin especificar 3 



6 

Si analizamos la influencia d(í h)-; meses, tendremos: 

Para Enero 2 Para Julio 4 

,, Febrero . . . . (í ,, Agosto 4 

,, Marzo 5 ,, Scptiemln-e . 1 

„ Abril 2 „ Octubre 5 

,, Mayo 2 ,, Noviembre. . 7 

„ Junio 7 ,, Diciembre... 5 

lo que revela que los meses en que más suicidios por esto 
medio ocurren son los de Junio y Noviembre, con 7 cada 
uno de ellos, y el en que menos, Septiembre que sólo re- 
gistra uno. 

No me ocupo de la influencia de las horas en que se 
consuman, porque como la que se consigna es la de la 
muerte, y ésta por lo general dista bastante de aquélla en 
que se atentó contra la vida, no podemos hacer ninguna 
apreciación bien fundamentada. 

Iguales consideraciones debemos hacer con respecto á 
las causas que los han determinado, de las cuales tam- 
poco puedo presentar cifras comparativas, sin embargo, se 
enuncian entre aquéllas: el aburrimiento de la vida (re- 
cuérdese que las edades que proporcionan el mayor con 
tingente son de los 18 a los 25 años, y ¿cómo admitir que 
una vida que comienza pueda producir el hastío de ella?); 
los amores contrariados, la miseria, las enfermedades físi- 
cas y mentales, la inversión sexual, etc. En mi opinión la 
causa principal de esta forma de suicidio es el contagio, 
pues por regla general, cuando los periódicos dan cuenta 
de un caso, se suceden otros varios con muy cortos in- 
tervalos de tiempo. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA OO 

SUICIDIOS POR ENVENENAMIENTO 

Ustudiaiulo el capítulo de los suicidios por euvencna- 
luieiito, teuemos que: los venenos elegidos, en los casos 
en que aquél se consigna, son por su orden de mayor á 
menor frecuencia: 

Acido fénico 82 veces. 

Fósforo 29 

Bicloruro de mercurio 11 ,, 

Sales de cobre 10 „ 

Substancias corrosivas (HCl) 10 ,, 

Estricnina 9 ,, 

Arsénico 3 ,, 

Acido oxálico 2 ,, 

Láudano 2 ,, 

Morfina 1 „ 

Cianuro de potasio 1 ,, 

Aguarrás 1 ,, 

No especificado 70 ,, 

231 

Si analizamos los venenos empleados más frecuente- 
mente en cada provincia, y que en cierto modo las carac- 
terizan, tendremos que en la Habana son el ácido fénico, 
48 veces; el fósforo, 24 veces y las pastillas de bicloruro 
de mercurio, 9 veces; en Santa Clara y Oriente, también 
usan el ácido fénico; en Pinar del Río, las sales de cobre 
(Verde de París). [Recuérdese que esta substancia es la 
empleada para raat^r el BICHO al tabaco, y que esta es la 
zona tabacalera por excelencia de la República] y en Ca- 
magüey nada hay que lo caracterice, por más que el úni- 
co envenenamiento registrado por la morfina le pertenece 
á esta provincia. 

Los datos de la Habana se los debemos, sobre todo, á la 
amabilidad del Dr. J. Ramón del Cueto, Director del Ne- 
crocomio Municipal, y á los poquísimos consignados en el 
trabajo que con el título de las investigaciones químico- 
legales EN LA ISLA DE CUBA, publicó el Dr. Eiiriquc Acos- 
ta en los anales de la academia (sesión del 11 de Enero 



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56 ANALES DE LA 



do 1903 (1) y que c(>in])ren(len los análisis toxicológicos 
f)iMctie«a(lo.5 en el Lahoratorio de ¡a Crónica-Médico Qui- 
nir(jica de la Ilfdmna, desde 1887 hasta 1902, y en el 

IXFOllME DE LOS TUAIIAJOS REALIZADOS EX EL LABORATOKIO 

DE LA ISLA Dic ci'DA (2), OD SU SeceiíMi de Química Legal, 
(jui.^ abraza el período comprendido desde el 15 de Febre- 
ro de 1904 al 30 de Junio de 1905. 



SUICIDIOS POR ARMAS DE FUEGO Y BLANCAS 



(a), armas de FUEGO 

De esta forma de suicidio se cuentan para las seis 
provincias, y en el quinquenio, 280 observaciones, distri- 
buidas como sigue, según la región herida: 

Región temporal derecha 73 veces. 

Región temporal izqnierda 5 

Boca 6 

Barba 5 

Frente 2 

Oido derecho 1 

Cabeza (sin especificar la región) 39 

Corazón 18 

Arteria femoral 1 

Sin especificar la región h(írida 130 



280 



Del estudio del cuadro anterior se deduce: que aquí, 
como en todas partes, la región elegida por los que se 
suicidan con las armas de fuego, es la cabeza y de ésta; 
la sit^n derecha, por la facilidad conque el arma puede 
atacarla; en los zurdos se encuentra consignado el mismo 
punto del lado izquierdo. El corazón es elegido 18 veces, 
y hay un suicidio nmy raro entre los de esta clase, y es, 
por un tiro disparado en la arteria femoral. 



(1) r. XXXIX, página 260. 

(2) Páginas 1022 y siguientes. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DF LA HABANA 0/ 

(h). AHMAS HLAN(\VS. 

De los 41 suicidios producidos por instruniontos perfo- 
ro-cortantes, no so consigna la región herida i^n 17 oca- 
siones: de las 24 restantes se señalan: 

El cuello 10 veces. 

El tórax 5 „ 

El abdomen 5 ,, 

La flexura del codo 3 „ 

La arteria humeral 1 ,, 

Lo que demuestra que los suicidas por este medio es- 
cogen aquellos lugares en que, por la superficialidad de 
los vasos y su calibre, la herida de ellos, los conduzca al 
fin que se proponen. 

Entre esta clase de suicidios se encuentra uno que, por 
haber muerto el individuo por sumersión, está incluido 
en el cuadro de ésta, pero que comenzó por punzarse el 
suicida la región precordial, repetidas veces, con una lar- 
ga aguja. Reconocido en una Casa de SíKiorros no le en- 
contraron más que unos pecpienos puntos (tu la piel, por 
lo que lo dejaron ir libremente. Acto seguido se fué á 
sumergir en la bahía; en la autopsia se encontró la cavidad 
del pericardio perforada en varios lugares, por un instru- 
mento muy delgado, y conteniendo una cantidad conside- 
rable de líquido. 






ESTUDIO RETROSPECTIVO DEL SUICIDIO 
EN LA HABANA 

En este capítulo me limito il presentar las cifras que he 
podido obtener, á partir del año" 1858, remitiendo al que 
de.see más detalles á los trabajos indicados al comenzar 
esta Memoria y que cito más abajo. 



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58 AKALES D£ LA 



aS08 sriCTDIOS TOTAL 1)R MUERTES 



1858 50 5.910 

1859 66 5.076 

1860 46 6.315 

1861 79 8.939 

1862 42 7.685 

1863 V 7.972 

1864 41 7.495 

1865 35 7.637 

1866 33 7.638 

1867 42 9.434 

1868 y 10.487 

1869 34 7.944 

1870 28 10.379 

1871 35 9.174 

1872 35 7.031 

1873 25 7.755 

1874 ? 9.604 

1875 35 8.390 

1876 y 9.122 

1877 y 10.217 

1878 22 11.507 

1879 37 9.052 

1880 41 7.942 

1881 21 7.767 

1882 38 6.433 

1883 54 7.341 

1884 44 6.586 

1885 39 5.823 

1886 y 6.316 

1887 37 8.362 

1888 26 6.605 

1889 34 5.923 

1890 34 7.599 

1891 36 7.249 

1892 48 7.221 

1893 39 6.697 

1894 y 7.101 



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ACADEMIA DR CIENCIAS DK LA HABANA 59 



AÑOS 


snciDios 


TOTAL DK Ml'KKTES 


|8Í>'. 


V 


7.:{(¡2 


189G.... 


V 


I1.7«2 


1H97 .... 


V 


18.1:}-) 


1H98.... 


V 


21.252 


IH99 


V 


8. 1 5;{ 


19(K) ... 


21 


(i. 102 


19(ü 


2;') 


5.720 


1902 


(U) 


5.K.'{2 


1903 


58 


5.4(55 


1904 


(59 


5.58:5 


J90-. 


r»7 


5.s:{| 


l90(i 


(!4 


(¡.144 



Las ciíVíisdo losafiosdo 18r)8 á 1877. perteiioeen al doc- 
tor M. l^'roz Beato; las del año 1878, al Dr. Ambrosio 
(¡onzíílez del Valle; las de los años de 1879 á 1885, al 
Dr. Tomás 1. Plaseiicia; las de los años de 1887 á 1893, al 
Dr. \'icente de la (iuardia; hay después una laguna, des- 
de (^ste íiltimo año hasta el de 1900, que no he podido 
llenar al presente; j% por fin, las cifras de los años de 
1900 hasta 1906 están tomadas de las Estadístic<as oficia- 
les que publicí) primero, el Departamento de Sanidad de 
la Habana, y más tarde su Junta Local de Sanidad. 

Debo hacer constar, que hasta el año 1900 están incluí- 
dos todos los suicidios atentados, havan sido se^ruidos 6 
no de muerte, y que s()lo á partir de ese año se cuentan 
únicamente las muertes, sin sumarles las tentativas que 
no han conducido á esta fatal terminación. 

Por mi parte, he añadido las cifras de la mortalidad to- 
tal de la Habana, á cada uno de los años expresados, con 
el objeto de (jue })uedítn servir de base á cálculos poste- 
riores. 






TOKO .XLIV. — 8. 



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60 ANALES DE LA 



ESTUDIO Í'OMFAHATI VO DKL SUICIDIO EX CUBA 
COX EL DE OTKOS PAÍSES 

Los países oiir()})oos cu que predomina el suicidio S4ui 
Sajonia, Dinamarca y Austria, cuyas cifras anuales p4>r 
100.000 habitantes se elevan si 3L1, 25.8 y 2L2, respec- 
tivamente, y los que por el contrario arrojan las cifras 
menores, son: España ca>\\ L4, Irlanda con L7, Holanda 
con H.G y en América, los Estados Unidos con 3.5. (^uha 
representa por año y por los mismos 100.000 habitantes, 
la cifra de 2.2 que pertenece sólo á las muertes, así (|U(* 
si contitsemos todos los suicidios atentados, se elevaría un 
])oco más. 

El siguiente cuadro, tomado de la obra de .1. Yovtuí 
(1), revela los suicidios anuales por 100.000 habitantes 
en los países que se expresan: 

Sajonia 31.1 Xoruega 7.5 

Dinamarca 25.8 Inglaterra y país de (ía- 

Austria 21.2 les 6.9 

Suiza 20.2 Bélgica «.O 

Francia 15.7 Hungría 5.2 

Imperio Germánico. . . 14.3 Escocia 4.() 

Hannover . 14.0 Italia 3.7 

Rusia 13.3 Holanda 3.(> 

Victoria 1L5 Estados Unidos 3.5 

Baviera 1). 1 Irlanda 1.7 

Suecia S.l España L4 

Cuba 2.2 

Las cifras anteriores no necesitan comentiirios. 



(1) Países católicos y protestantes comparados en civilización, bien- 
estar general, cultura y moralidad.— Madrid. 190H; pHg. 2i)4. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 61 



KTIOLOGIA Y PROFILAXIS 

I.*a8 causas que tleteruairíaii It» suicidios en Cubsi son 
lius miomas que los produceii en otnm países, inherentes 
unas ítf^yeto ens( (alteraciones mentales, herencia, etc.) 
y depewlientes '«tras del medio en que se agita su exis- 
tencia; entre estas ñltimas deben ser estudiadas la edu- 
cación y la instrucción, inodificíidoras soberanas de las 
pasiones (pie scvlicitau al individuo y k? jdau .ikeri^as ^sltu, 
combatir contra las enfermedades, la miseria, las preocu- 
{)aciones... Pero, hay \\\m t^usa sumamente poderosa, 
sobre la que lu) me cansaré de llamar la atewctótt y esta 
causa es el contagio moral; contagio sobre el que he in- 
sistido en otras ocasiones y lugares. Ahora bien, así como 
en líts enfermedades infecto contagiosas se estudia por 
donde vienen, cómo se propagan y los medios de evitar- 
las ó destruirlas una vez que se han presentado, haciendo 
el estudio biológico del germen que las produce, sus me- 
dios de acción, propagación y destruccicJn, y el del terre- 
no en que han de operar; de la misma manera en esta 
enfermedad social hay que buscar sus gérmenes, modos 
de propagarse y manera de prevenirse contra ellos, y de 
esterilizar el terreno para que no puedan crecer y multi- 
plicarse aquéllos. ' 

Tales gérmenes se encuentran en la falta de sólidos 
principios, en la absurda concepción que de la vida tie- 
nen muchos individuos, en la carencia de ideas religiosas 
verdaderas, en el barniz de ilustración con que se preten- 
de encubrir la falta de una educación como la entendía 
1). José de la Luz y Caballero, cuando enseñaba que 
educar ao es sólo dar carrera para vivir sino templar el 
alma para la vida. 



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62 ANALES I>E LA 



Los modos como estos gérmenes aetíian, varían ni in- 
finito; pero de todos el más eficaz es el contagio, contagio 
sugestivo que se establece por la palabra hablada y es- 
crita principalmente, })or la conversación, por el es})ec- 
táculo en las calles y en las casas, por el teatro, por el 
libro y por la prensa; por la })rensa periódica sobre todo, 
(pie lo minino penetra en el palacio del rico cpie en la 
choza del pobre llevando en sus columnas los gérmenes 
de la civilización y de la muerte á un mismo tiempo, pues 
si bien es verdad que hay en nuestro pueblo muchos 
analfabetos, (jue no pueden descifrar las ideas que repre- 
sentan los caracteres animados por ímttenberg, el graba- 
do, en cambio, hiere los sentidos del ignorante con mucha 
nuís fuerza que la que necesita para impresionar los del 
hombre ilustrado. Esa prensa que, cual la palanca de 
Arquímedes, a{)oyada sobre hi verdad, el bien y la bclhíza, 
levanta el mundo de las ideas y lo impulsa á la consecu- 
ción de las nuís altas empresas, cuando desciende de la 
altura en que su elevada misión lo coloca y se entrega en 
manos iguin'antes ó perversas, produce males tan grandes 
cuanto grande es su poder. 

Esos periódicos que, no dándose cuenta de cuál es su 
verdadera misiíín, no sólo describen con lujo de detalles 
los crímenes que á diario conmueven el orden 'íocial, sino 
(lue i*eproducen los retratos de las víctimas y circunstan- 
cias del hecho, concediéndoles cierto aspecto de grande- 
z.i de (juc en realidad carecen, son (piizás el más })odero- 
so factor de contagio moral y, por consiguiente, uno de 
los nuís directos causantes de los suicidios. Guárdense 
|)ara los anales policiacos y para las publicaciones espe- 
ciales esas descripciones, pero evítese que el papel que 
cae en manos del niño, ({ue lee la joven impresionable y 
n<nviusa ó que devora el desequilibrado en la tertulia, en 



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ACADEMIA VE ClflNClAS DE LA HABANA G3 

el café, en el tranvía, etc., le lleve en sns columnas, <i;ér- 
nienes de disolución y de muerte. 

Educando sólidamente, formando caracteres dignos y 
honrados en primer término, é ilustrándolos después, .se 
teudráu ciudadanos cuyas almas estén templadas para la 
vida; tratando de disminuir los factores etiológicos que 
pueblan nuestras prisiones, manicomios, hospitales y asi- 
los: fomentando el trabajo, fuente de toda riqueza, sobre 
todo el trabajo agrícola, manantial fecundo de prosperi- 
dad industrial y comercial a su vez, y evitando por todos 
los medios posibles el contagio moral, habremos cumplido 
ton la ley más antigua y más hermosa de la humanidad, 
promulgíida en his alturas del monte Sinaí y cuyo texto 
inspirado en el amor, el más sublime de los sentimientos, 
nos ordena amar al prójimo como á nosotros mismos. 



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(>4 ANALES DE LA 



ESTUDIO aUIKICO, KICBOaBAFICO 7 BACTEEIOLOaZOO DE LAS AGUAS 
IIINEEO-XEDICIKALES DE ''SAN DIEM", EN LA PBOVXNCIA DE 
PINABDBL BIO; "SANTA BITA'\ ''SANTA XABXA DEL BÚSABIO" 
7 "KADBU^A", EN LA PBOVINOXA DE LA HABANA» CON AL&UNOS 
DATOS SOSBE LAS AGUAS DE "SAN VICENTE" (VIDALES), "FUEN- 
TE DEL OBISPO" (GUANABAOCA) "SAN ICIGUSL DE GUAXACABO" 
(MATANZAS) 7 "DELICIAS DE SAN ANTONIO" (SANTIAGO DE 
CUBA). 

DOCTOS JOSÉ FBBITANBSZ BENITSZ 



MKM'JUl.V I..VUKKADA ION HU «I'KEMIO UKU PHIMIDKNrK («UriKUUKÜ» 
KN KL CONCUBHO ÜE 1907 



Lema: Enare humannuí cst. 



Dehconfiad do cnanto se lia 
oíícrito sobre las aguasí minero- 
medicinales: ensayadlas vos- 
otros mismos y encontraréin 
á cada paso errores y decep- 
ciones. 

Antbal y S. Ratier. 

Sólo á favor de la observa- 
ción es como vamos á procu- 
rar descorrer el velo que cubre 
la historia y composición do 
nuestras agnas. 8e nos verá 
elogiarlas, pero de paso ate- 
nuaremos también las alaban - 
zas que le han dispensado á 
voz en grito. 

BORDEU. 



GENERALIDADES SOBRE LA HISTORIA DE LAS AGUAS IINERO-IEDICINALES 
DE LA REPÚBLICA DE CUBA 

VA (luscubriiuieiiti) de la.s aguas niinerojuediciiiales di* 
Cuba se pierde en la más remota antigüedad. Su.s priii- 
cii)ales aguas son eonocidas desde los más antiguos tieni- 
l)os, y fueron usadas empíricamente muchos años, hasta. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HABANA 65 

que algunos hombros de ciencia, animados de su amor al 
país practicaron su estudio científico. 

Kl l)r. .Mijjfuel Esi)adera en el año 17S)6 fué el que })ri- 
nieramonte se ocupó de esta clítse de trabajos en nuestro 
paLs, practicando el análisis de las aguíis de San Diego y 
publicando luego una memoria sobre las mismas. 

Hasta el año de 1890 nuestras aguas minerales, fueron 
empleadas sin dirección facultativa, siendo en este ano 
(*uando se dio por el Gobierno de España, patente oficial 
íí los riquísimos y abundantes veneros existentes en Cubo, 
creando los cargos de Médicos Directores de aguas, al 
igual que en la Península Española y sometiéndolos á los 
mismos reglamentos allí establecidos. 

Desde esa época han venido desempeñando esos cargos 
distinguidos profesores médicos que prestaron su genero- 
so concurso, escribiendo todos ellos algo sobre los Bnlnea- 
rios encomendados a su dirección. 

Los trabajjos que sobre sus aguas minerales se han pu- 
blicado en Cuba, no son pocos; íí continuación y por orden 
de antigüedad damos á conocer el título de hxs mis- 
mos, nombre de sus autores y fecha en que fueron publi- 
(*ados. 



TRABAJOS PUBLICADOS 

AÑO DK 1796 

Análisis de las aguas de San Diego por el Dr. Miguel 
Espailera. 

AÑO DE 1802 

Análisis de las aguas de la fuente de Madruga llamada 
vulgarmente ^'Payhv' }>or el Teniente Coronel Francisco 
Uamírez. 

AÑO DE 1802 

Observación sobre las virtudes de las aguas do '^Ma- 
ílruga'' por ü. Miguel M. Jiméncíz. 



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()6 ANALES DE LA 



AÑO DE 1817 

Discurso sobre los principios, virtudes y demás circuns- 
tancias necesarias para la administración de las. aguas d<^ 
San Diego, Madruga y Uuana))acoa, por el Dr. Marcos 
Sánchez Rubio. 

AÑO DE 1822 

Análisis de las aguas de '^San Diego'' por el ciudadano 
D. José Estévez. 

AÑO DE 1827 

Examen de las aguas minerales d(* ''San Pedro'\ |)or 
D. Juan Xorberto Casnnova. 

ANO DE 18:{2 

Ensayo sobn? las virtudes medicinales de las aguas de 
*'San Diego'' por el Dr. Manuel del Cimiino. 

AÑO DE 18:17 

InfíUMue sobre las aguas salinas termales de ''(.^amujiro" 
por el Dr. Francisco Ansonmaehi. (Esící trabajo lo cledi- 
c() su autor al Ayuntamiento del (\amagüey, el cual en 
Cabildo ordinario celebrado el día 18 de Agosto de 
ese ano, aconb'» ])ublicarlo para conocimiento de los ve- 
cinos.) 

AÑO DE 1847 

Memoria sobre las a^ruas sulfurosa^ de ''San Diego do 
los Daííos'', por el Dr. Miallie. 

AÑO DE 1848 

Memoria sobre los baños minerali^s de ^'San Diego'' 
por (^1 Di*. Juan Francisco Yaidés. 

AÑO DE 18r)l 

Descripción del partido y baños de "San Diego'\ por 
el Dr. Isidro Sáiu'liez Rodrííjuez. 



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ACADEMIA DK CIENCIAS VE LA HABANA 67 

AÑO T)E 185;} 

(¡nía práctica para el aso dt^ las aguas minerales (1(í 
''San üie^o \ por el Dr. xVntonio Pons y (^oiulinach. 

ANO DE IH.Vi 

Análisis cualitativo y cuantitativo de las aguas del ma- 
nantial de los hafios de ''Santa llita'\ en (ruanabacoa, por 
el Dr. Jovsé \j. Casaseca. 

ANO DK IHÍiO 

Memoria sohre el análisis (piímico y propiedades cu- 
rativas del agua de la ''Paila d(»l pueblo de Madruga'', 
por el Dr. Antonio Caro. 

ANO DE IHÜO 

Memoria sobre (4 análisis ([uímico y propiedades cu- 
rativas y origen de algun^is aguas minerales de la Villa de 
"Guanabacoa", por <4 Dr. Antonio Caro. 

ANO DE 18(M) 

Observaciones sobre las aguas de ''Isla de Pinos'', por 
el Dr. Ranuní Pina. 

AÑO DE IHÍil 

Cuadro d(^ hidrología cul)ana'\ por lo-; Dres. Fernan- 
do Váidas Aguirn* y Marcos J. Melero. 

AÑO DE 18()1 

Apnntes para el estudio de las aguas minero-medici- 
nabas de la ^Isla de Cuba \ por el Dr. Joaquín F. Aenlle. 

AÑO DE 1801 

Informe (piímico sobre las aguas de ''San Di(»go", por 
el Dr. Joacpiín F. Aenll(^ 

AÑO DE IHHI 

Informe médico sobre las agiuis í(m males de 'SSan Die- 
go", por el Dr. (Jonzalo Jorrín. 

TUMO XLIV. — 9. 



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()8 ANALES DK LA 



AÑO DE 1862 



Informe de la Comisión Científica, nombrada por el 
Excmo. Sr. Capitán General D. Francisco Serrano, sobre 
las aguas termales de ''San Diego', por el I)r. Julio Sa- 



gcbien 



AÑO DE 1868 



Memoria sobre las aguas minerales de *^Ciego Monte- 
ro'', por D. Marcos Aurelio Rojas. 



ANO DE 1863 



Análisis de las aguas minero-medicinales de ''Isla de 
Pinos'\ por los Sres. Clerch y García. (P. P. Escolapios.) 

AÑO DE 1865 

Informe sobre las propiedades higiénico-medicinales 
de las aguas y temperatura de la ''Isla de Pinos'', por el 
Dr. José de la Luz Hernández. 

AÑO DE 1865 

Memoria y guía para los baños salinos termales del 
''(Vdr(')n'\ (Santiago de Cuba.) 

AÑO DE 1865 

Guía de lo^ de ^'San Diego'', por D. José Miguel del 
(^afio y Vals. 

AÑO DE 1866 

Apuntes para el estudio de las aguas minero-jnedici- 
uales de Cuba, y relación de todos los análisis que de las 
mismas se han practicado hasta la fecha", por el Dr. Joa- 
quín F. de Aenlle, Catedrático de Química Aplicada de la 
Facultad de Fanuacia d(* la Real Universidad de la Habana. 

AÑO DE 1S68 

Memoria y observaciones clínicas, acerca de las aguas 
minero medicinales de ^'^ladruga", por el Dr. Vicente 
Luis Ferrer. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 69 

AÑO DE 1870 

Auálisis químico cualitativo de las aguaos de Sauta Ma- 
ría del Rosario por el Dr. Federico Hortsraann y Cantos. 

AÑO DE 1871 

Froütuario de aguas medicinales, especialmente sulfu 
rosas y salinas en las cuales están comprendidas las de 
'\Saii Diego de los Baños''. 

AÑO DE 1872 

Memoria topográfica médica de la ciudad de ''Santa 
María del Rosario'' y de sus baños medicinales, [)or el 
Dr. Juan García Zamora. 

AÑO DE 1872 

Informe sobre las aguas minero -medicinales de la ''Is- 
la de Cuba", por el Dr. José Beato y Dolz. 

Este informe es una recopilación de todos los análisis 
l)nicticados hasta esa fecha, escrito con claridad y elegan- 
cia y leído por su autor en la sesiíui celebrada por la 
Academia do Ciencias ^1 día 8 de Eiiero-de 1872, respon- 
diendo ese trabajo á consulta hecha por el Ministro de 
Ultramar á la ya citada Academia que interesaba conocer 
los trabajos que se hubiesen practicado en Cuba sobre sus 
aguas minerales. (Anales de la Academia de Ciencias, 
Habana. Tomo 18, n.'* 325; páginas 887 y 388). 

AÑO DE 1875 

Memoria sobre la '*Isla de Pinos'', por el Dr. Manuel 
Negro y Fernández. 

aSü DE 1877 

(luía para el uso de las aguas minerales, especialmen- 
te (le las sulforosas y salinas, en las cuales están compren- 
didas las de ''San Diego de los Baños, Isla de Cuba'\ 
por los Dres. Francisco xAlvarez Alcalá y Constantino 
James. 



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70 ANALKS DK LA 



ANO DE 187Í) 

Bafios suHurosos termales (l(? ''Sai) Vieeiito' ( l^inar del 
Río), por el l)r. José Arpjumosa. 



AÑO DE \m) 



Examen físieo-químico de las af^uas miníínj-medieina- 
les de ''Santa María del Rosario'\ por los Drejs. ^'argas 
Maehuca y Donoso. 

AXO DE \m:\ 

Observaciones médicas y meleoroUíjijieas de las aguas 
de ''Madruga \ [)or el Dv. Baldomero Simó. 

AXO DE 18h:j 

Consideraci(»iies referentes á las aguas minero-medici 
nales de la "Isla de Pinos'' y las condiciones higiénicas 
de dicha localidad, por el í)r. Jos(' de la Lnz Hernández. 

AÑO DE 1883 

Memoria y observacicnies clínicas acerca de las aguas 
minero-medicinales de "San Diego de los Baños'\ por el 
Dr. Manuel S. Castellanos. 

AÑO DE 1886 

Sobre los baños minerales de *'('iego Montero", por el 
Dr. Dolores Figueroa. 

AÑO DE 1891 

Aguas V baños minero-medicinales de "San Vicente'' 
en Pinar del Río. Memoria oficial por el Dr. José Mora- 
les Moreno. 

AÑO DE 1891 

Nota de Uis indicaciones y contraindicaciones de las 
aguas, mineromedicinales de ''Madruga', por el Dr. J. M. 
Pardiñas. (Kste trabajo fué impreso en cuaderno aparte 
j)or disposición del Primer (V^ngn^so Médico Regional, 
atendiendo á su mérito.) 



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AtMDKMIA DE CIENCIAS DE I A HABANA 71 

AÑO DE 1891 

Apuntes para una memoria sobre las aguas niinero- 
inedicinales de *'Santa Fe'^ (Isla de Pinos), [)or el l)r. En- 
riíjue Kanz de la Rubia. 

AÑO DE 18!»2 

Análisis de las aguius de ^'San Miguel d(» (iuamaearo', 
por los Dres. (J. Alonso (Cuadrado y Manuel Deltui. 

AÑO DE 1802 

Monografía sobre lais aguas minero-medicinales de ''San 
Diego de los Baños'\ [)or el I)r. Antonio Turell. 

ANO DE 189!) 

Topografía y patología médicm dé ''San Diego de los 
Banos'\ por el Dr. José Miguel (^abarrouy. 

AÑO DE 190:í 

Análisis de las aguas cubanas minerales, alcalinas, bi 
carbonatadas naturales de las '4)elicias de San Antonio" 
(Santiago de Cuba), por los Dres. Tomás Padró Griñán y 
Juan M. Ravelo Asensio. 

AÑO DE 1904 

Aguas minerale.s, alcalinas, bicarbonatadas, naturales 
de las ''Delicias de San Antonio'', análisis practicado para 
la dosificación del (^loro, Bromo, Yodo, Barita, Estron- 
ciana y Litina, por el Dr. Emilio Pardiñ^is, Jefe de la Sec- 
ción de Química del Laboratorio de la Isla de Cuba. 

AÑOS DE 1900 Á 1905 

Memorias anuales de las temporadas de 1900 á 1905, 
l)or el Dr, .1. M. Cabarrouy, Médico Director de los Baños 
minero-medicinales de ''San Diego d^ los Baño>''. 

AÑO DE 1900 

Trabajos oficiales, no publicados. 

Fístudio químico, micrográfico, bacteriológico y topo- 



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72 ANALES DE LA 



«gráfico, practicado por la Cornisióu Cieiitítíca, nombrada 
)>or el (iobierño de la República, para el aprovechamiento 
de las aguas termales de '^Ciego Montero'' en la Provin- 
cia de Santa Clara. 

Esta Comisión la formaron los Dres. Emilio Pardiñas y 
José Cartaya, Jefe de la Sección de Química y Bacterió- 
logo, respectivamente del Laboratorio de la Isla de Cuba 
y el Sr. Cristino Figarola Cowan, Ingeniero del Departa- 
mento de Sanidad de la Habana. 

En el pasado año de 1906, emitieron su informe, el 
Bacteriólogo y el Ingeniero, quedando aun pendiente el 
análisis químico cuantitativo por no estar aun tenninado. 

AÑO DE 1907 

Análisis químico cuantitativo de las aguas bicarboiiata- 
das, alcalinas magnesianas de la Jata (Guanabacoa) por el 
Dr. Emilio Pardiñas, Jefe de la Sección de Química del 
Laboratorio de la Isla de Cuba. 



(Continuará,) 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 73 



leu ü II smMi ixtturtlMfii M 29 di liyi ii 1907 

Pre^ndeiUe. — Dr. Jnan Santos Fernández. 

Secretario, — Dr. Jorge Le- Roy. 

Académicos roncnrrenfeM, — De número, — Dres. : J. I'. AlacAn, 
G. Aróstegui, A. S. BuBtamante, G. C'asiiso, G. G. Duplossís, 
C. E. Finlay, D. Hernando Segní, E. Xúnez, I. Plaseneia, 
M. Ruíz Casabó y C. de la Torre. 

Correaponsaí, — Dr. F. M. llóetor. 

Con la asistencia de los Sres. Académicos arriba mencionados, 
del Dr. J. Gómez de la Maza en representación de la Universi- 
dad, y de distinguidos profesionales, se celebró la sesión extraor- 
dinaria oportunamente convocada para la recepción solemne del 
Dr. Enrique Xúfiez y Palomino. 

Al abrir la sesión, el Sr. Presidente, maniñesta que siendo esta 
la primera vez que se reúne la Academia después del 19 de Mayo, 
fecha en que tomó posesión la nueva Junta de Gobierno última- 
mente elegida, aprovecha la oportunidad para, en su nombre y en 
el de sus compañeros, dar las gracias más expresivas por esta nueva 
prueba de confianza dispensada y que se prometían todos seguir 
por la senda trazada, que no ora otra que la del cumplimiento del 
deber. 

El Secretario da cuenta de una carta del Dr. Coronado en que 
excusa su ausencia por tener á un familiar operado esa misma 
mafiana. 

Ocupa la tribuna el Dr. Enriqtie Núilez y Palomino y dá lectu- 
ra á su discnrso de ingreso cuyo título es: "Contribucióx per- 
sonal A LA CIRUGÍA CONSERVADORA DEL OVARIO, CU el CUal 

demuestra sus vastos conocimientos quirúrgicos y el dominio que 
posee de la ginecología, á la que dedica sus preferentes estudios. 
El Dr. Otcstavo G. Duple¡<sÍH^ encargado por la Academia de 
contestar el discurso del recipiendiario, cumple su cometido anali- 
zando aquél y haciendo resaltar los méritos que adornan al nuevo 
académico. 



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74 ANALKS DK LA 



El Sr. Presidente, cumpliendo el reglamento, entrega al doctor 
Niiñez el diploma que lo acredita como Académico de número y 
las insignias do la Corporación, une sus felicitaciones más cordia- 
les á las prodigadas al nuevo compañero y hace constar que: el 
recipiendiario es Uno de los jóvenes médicos quo han escalado esta 
tribuna con mejor bagaje científico y ocupará dignamente el es- 
caño que en esta Academia ha sabido conquistar. 

Con lo que se dio por terminada la sesión. 



CONTRIBUCIÓN PERSONAL A LA CIRUGÍA CONSERVADORA DE LOS OVARIOS 

POR EL 

SOOTOR ENRIQUE KUREZ 



TRABAJO DE INGRESO LEÍDO EN LA SESIÓN EXTRAORDINARIA 
CELEBRADA. EL 29 DE MAYO DE 1907 

Sr. Fresidonto: 

Sivs. Acadt'niicos: 

Dos toiidoncias CM)iiti'ai)uo-üi> s.^ han siicodiclo en la 
ovoluei()ii do la cirugía f>'inecoh)gíoa: la radical, quo tra- 
taba de conservar la existencia mediante el sacrificio de 
las funciones de reproducción, y la conservadora^ que 
(luiere ])reservar la integridad anatómica y fisiológica diA 
aparato genital reproductor; y yo que he asistido al desen- 
volvimiento de ambas durante mis estudios y el tiempo 
((ue llevo de (ejercicio |)rofesional, intentaré bosquejar, en 
este solemne acto, los resultados de mi labor quirúrgica 
conservadora sobre el ovario; ()rgano primordial que, por 
los altos fines de sus funciones, amerita la determinación 
(pie anima á los cirujanos del [)reseiuc de conservar sn 
existencia, total n parcial, de modo (pie realice la misión 
fisiológica que le corresponde. Bosquejo científico, que, 
sin pretensiones de originalidad dedico como homenaje» 
de filial res[)eto á la memoria d(* un acadí'mico insigiu*, á 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 75 

cuyos sanos consejos, hijos do su sabia provisión, de sn 
inmenso caudal científico y mundano, de sn intachable* 
honoral)ilidad, procuro ajustanne en (A (ejercicio d(* la 
j)rofesión que supo enalteci^r con sus virtudes y con su 
saber. Me refiero al I)r. Vicemte Benito Valdés, el anii- 
f^o de mi padre, ((ue á (»sta (•or[)oraci()n honró con sus 
modestas y notables producciones, legándole además el 
ejemi)lo de su escru])ulosa rectitud y de su inagotable 
bondad. 

I 

La cíustraciíMi practicada por los romanos con el objeto 
de ])roducir la esterilidad en las prostitutas ó de refrenar 
pasiones vivas y desordeimdas, entró en el dominio d(? la 
terapéutica, gracias á Perrival Ponti (1790) — (pie trató 
por ella un cítso d(? hernia d(* ambos ovarios. — Posterior- 
mente la utilizaron por (piistes bilaterales del ovario, 
Asflee, Olay, Baker- Jiroini, Spencer- Wells, KoeberU^^ y 
Pean¡ j)ero fue Latrmn-Taif (1871), quien la aplicó de 
un modo sistenuítico á las afecciones de los anejos uteri- 
nos, revolucionando la terapéutica de las enfermedades 
])elvianas con los brillantes resultados alcanzados por su 
método, impuesto á la opini()n científica de la época, á 
pesar de las ])rotestiXs de liailh/^ al denunciar his pro- 
fundas alteraciones físicas y fisiológicas que determinaba 
en la mujer. 

La terapéutica radical se mantuvo triunfante largos 
años frente á las operaciones conservadonis de Schroeder 
(1878), Martin (1879), Spencer-Welh (1882), y la tenaz 
oposición de Mnndé, Noegerath^ Dolerfs^ Terrillon^ Quenv^ 
Pkhevin, Polh% hasta que en 1889 se publicó la brillante 
memoria de- Gloemcke sobre los trastornos físicos y mora- 
les consecutivos á la ablación bilateral de los ovarios; 
trastornos comprobados por Schmalfuss^ Keppler, Gotin- 
ehalk^ Srhautta, Zumfel y Knaner^ en Alemania; Gram- 
matikati^ en Rusia; Pozzi, Pineme, Garrn^ Paucliet y Jayle 
en Francia; Ln^nk y Goodcll en Norte América, y por 
cuantos hayan seguido el curso ulterior de todas sus 
oj)eradas. 

TOMO XLIV. — 10. 



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76 ANALES DE LA 



De esta memoria partió, en realidad, el grito de alarma 
y se originí') la reacción conservadora de la cirugía gine- 
cológica (]ue ha culminado hoy en resultados satisfaeto 
rios, á veces inesperados, que registran las estadísticas d(* 
todos los cirujanos contemporáneos. 

H 

La castríici()n en plena actividad sexual determina la 
menopausia prematura, suprime la posibilidad del emba- 
razo y lo que (ís unís serio, origina tnustornos y perturba- 
ciones en el organismo femenino debidos á la supresión 
l)rusca y violenta de la ovulación y de la llamada Serré 
r.ión interna del ovario¡ funci()n compleja cuya existencia 
se admite por analogía á lo que ocurre en otras glándu- 
las cerrada*s como el tiroides y las cápsulas suprareiiales, 
á las que se atribuye una secreción indeterminada que 
probablemente consistirá en la elaboración de una substan- 
cia que absorbida y utilizada por la economía mantiene 
un equilibrio fisiológico, concurriendo al conjunto de las* 
funciones orgánicas, equilibrio que se rompe cuando son 
destruidas sus fuentes de producción. 

Hoy se admite, por generalización, que todo órgano 
glandular suministra elementos que contribuyen á la nu- 
trición general del organismo de que dependen. Tienen 
dos funciones, una propia, externa, visible, y otra inter- 
na de orden colectivo; á los productos de elaboración 
glandular que vierten al exterior, se agregan otros lleva- 
dos á la sangre, de composicicSn ignorada, cuyo carácter 
esencial es favorecer las oxidaciones, en otros términí^s, 
activar los fenómenos de nutrición. 

Desde que Kocher y Reverdin^ en 1882, comprobaron 
los perniciosos efectos de la ablación del cuerpo tiroides 
y estudiaron la fisiología del (írgano dándose cuenta del 
origen de dichos trastornos, se procuró por analogía in- 
vestigar la influencia de la ablación de la glándula ovari- 
ca sobre la nutrición general y el desarrollo del sistema 
genital de la mujer. 

Los conocimientos fisiológicos adquiridos por las nota- 
bles investigaciones de liroirn-Secquard (1889), facilita- 

\ 



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ACADEMIA DK CIKNCIAS DE LA HABAMA i i 

ron determinadas tentativas terapéuticas y dieron á cono- 
cer los buenos resultados de la opoterapia y del ingerto 
tiroideo, en los casos de insuficiencia funcional del tiroi- 
des, tanto congénita como adquirida. 

Los trastornos que suceden á la castración son idénticos 
lí los que se observan en los casos de hipoplasia congéni- 
ta ó detención del desarrollo del ovario por infecciones 
ascendentes ó generalizadas. Unos y otros ceden con hus 
trasplantaciones ováricas y las publicaciones de Lonmeaa 
(1892), Rouf/t (1894), Landaic (1895), 3furet (1896) y 
Jayle (1896), permitieron establecer dicha identidad. 

Segíui Carátula, Tatulli, Wendeler y Jayle, el ovario 
fabrica una substancia que actúa sobre el sistema sinqníti- 
co. En el estado normal esa secreción se realiza durante 
la ovulación y su acción se ejerce sobre los nervios vaso- 
dilatadores del útero determinando la menstruación, cuya 
l)eriodicidad y modificaciones están sujetas a las oscila- 
ciones de dicha secreción. 

La existencia de esa secreción interna se funda sobre 
los trastornos que siguen á la castración y sobre la acción 
del jugo ovárico. El estudio fisiológico de la cuestión 
no permite considerarla más que como una hipótesis ve- 
rosímil; pero el estudio histológico del ovario demostran- 
do la presencia de un tejido comparable al de una glán- 
dula, constituye una confirmación aceptable de las teorías 
que explican los trastornos subsiguientes á la castración 
por la supresión de una función secretoria interna. 

En efecto, Bohrn, Fraenkel y Lebretoa han demostrado 
que la estructura histológica del cuerpo amarillo es abso- 
lutamente igual á la de las glándulas cerradas, glándulas 
llamadas de secreción interna; y Bouin y Limón han com- 
probado en el ovario, la presencia de unas células inters- 
ticiales agrupadas alrededor del tractus vascular con el 
que entran en contacto y á las que proponen denominar 
glándulas intersticiales del ovario. La formación de esas 
células durante la vida presexual y después de cada ovu- 
lación, podría aceptarse como una prueba en favor de la 
existencia de la secreción ovárica interna. 



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78 ANALK8 1)K LA 



III 

liíi siiprcsiíSn de las iuncioues oviíricas produce la ame- 
norrea absoluta. Los casos de persistencia regalar 6 irre- 
gular del flujo menstrual reconocen por causa la ablaci()n 
incompleta de los ovarios ola continuación de las lesiones 
uteri)ias que precedieron a las anexiales. Fm el primer 
caso, no existen los trastornos generales que suceden á la 
menopausia artificial; en el segundo, la a{)arente pensis- 
le.icia de la menstruación no influye, ni atenúa dichas 
[)crturbaciones. 

Tres aparatos, i)rincipalmente, son los que sufren la in- 
fluencia de la castración: el vascular, el nervioso y el ge- 
nital. 

Los accesos bruscos y pasajeros de vaso dilatación por 
parte de los capilares subcutáneos constituyen el trastor- 
no más común y persistente de todos los que se observan 
en las mujeres castradas. Esa vaso dilatación es general 
() parcial, su aparición es súbita sin causti apreeiable y sus 
localizaciones más frecuente^> son la cara y parte superior 
del tórax. 

La mujer acusa la sensación de un golpe de sangre que 
la congestiona, se siente aturdida, turbada la vi^ta, los 
oídos zumbantes, la cara enrojecida á veces vultuosa; se 
detiene en sus ocupaciones, pues teme asflxiarse y la cri- 
sis termina en pocos segundos por restauración rápida del 
estado normal 6 por sudoración profusa generalizada- ó 
localizada á la cabeza, cuello y manos. 

Los accesos se repiten á intervalos variables, sucedión- 
dose con frecuencia en la época correspondiente al perío- 
do menstrual; de noche pasan desapercibidos, pero si las 
crisis son intensáis his mujeres despiertan angustiadas y 
cubiertas de sudor frío y abundante. 

De poca intensidad y corta duración, esos trastornos, 
en las mujeres que están próximas á la menopausia fisio- 
l()gica, son muy acentuados y persistentes en las jóvenes 
que se hallan en plena actividad genital y suelen faltar, 
casi en lo absoluto, en las pacientes que por largo tiempo 
han sufrido los achaques de la dolencia que motivó la iii- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 79 

tervención. En todos los casos su atenuación us lenta y 
conduyen por desaparecer quince ó veint»* meses des])nes 
de la operación; es muy raro que persistan mayor tiempo. 

En las épocas que corresponden al suprimido [)eríodo 
menstrual, son frecuentes las conf^estiones, principalmen- 
te (le la laringe, bronquios y pulmones; yo he observado 
un cíuso de albuminuria intermitente, de corta duraciini 
(dos días), en cantidad de 20 lí 30 ctgs. por litio, en los 
primeros ocho meses que siguieron á la intervxMíción. Las 
hemorragias (epistasis, hemoptisis, hematemesis; pérdida 
hemorroidal, etc.) son frecuentes; la púrpura es rara, pero 
en cambio suele verse que contusiones banales determi- 
nan equimosis extensos y duraderos. Las palpitaciones, 
cefalalgias, sudores profusos, secreciones genitales, son 
const4mtes en la época correspondiente á la menstrual du- 
rante los primeros meses que siguen á la castración. 

í^a amnesia parcial y pfisajera es frecuente. Las modifi- 
caciones del carácter, irritabilidad, impaciencia, enerva- 
miento, etc., constituyen cambios de importancia bajo el 
punto de vista social; pero el conjunto de trastornos neu 
rasteniformes bastante cercanos á los de la verdadera neu- 
rastenia, como las cefaleas, astenia neuro-muscular y 
psíquica, dispepsia, raquialgias y otras neuralgias princi 
pálmente faciales, el insomnio, perturbaciones sensoriales, 
cambios fonéticos, etc., mantiene á la mujer en un estado 
de extrema sobreexcitación, de constante fatiga y que- 
brantamiento físico y moral que pueden arrastrarla á la 
melancolía y en algunos casos, por fortuna raros, al suici- 
dio y otros trastornos mentales diversos, más ó menos 
j)ersistentes, pero jamiís definitivos, y en cuya génesis 
debe tenerse en cuenta tanto la predisposición hereditaria 
como el efecto directo de la intervención mutilante. 

El aparato genital de la mujer, privado del estímulo 
periódico de la congestión ovárica y funciones propias del 
órgano, sufre modificaciones que casi siempre pasan d(?s- 
apercibidas. La atrofia del útero, de la vagina y déla vul- 
va, que he visto dos veces y, sobre todo, el engrosamiento ^ 
de los grandes labios, son cambios que ocurren con fre- 



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80 ANALES DE LA 



cuencia; la atrofia de las mamas no es tan común como se 
ha dicho. 

La vulva y la vagina llenan su papel fisiológico en la 
recepción masculina, por más que he visto un caso de in- 
tolerancia dolorosa. Debo llamar la atención sobre la 
díspareunia, frecuente en la época correspondiente al pe- 
ríodo menstrual. 

La conservación ó persistencia del apetito sexual es un 
hecho de común observación, sus modificaciones son me- 
nos frecuentes. La extinción del placer, la perversión, 
abolición, aminoración y exageración del deseo venéreo 
son perturbaciones que constituyen graves inconvenientes 
de orden familiar y social. 

El aumento de peso señalado como consecuencia de la 
ablación de ambos ovarios no es sorprendente, pues es 
f)ráctica conocida el empleo por los veterinarios de la 
castración para cebar los animales machos y hembras. La 
emaciación es menos común y creemos difícil poder atri- 
buirla á la supresión del ovario. La inalterabilidad del 
peso no es excepcional. 

Las consideraciones expuestas sobre los efectos de la 
castración en las mujeres adultas, llevan á pensar en las 
consecuencias de dicha operación en las impúberes, pero 
los materiales recogidos hasta el día son insuficientes para 
llegar á conclusiones definitivas, pues se trata de operacio- 
nes raras de las que no conocemos más que una observa- 
ción completa de Johiistone, publicada en el Medical News 
de Filadelfia (1900), de ablación ovárica doble por tumor, 
en una niña de once años, que algún tiempo después en- 
contró convertida en ''una bella joven" bien constituida, 
perfectamente desarrollada, de voz agradable; con sus 
mamas, órganos genitales y sistema piloso normales. 

IV. 

Las perturbaciones que, por lo expuesto, atribuímos á 
efectos de la castración sobre el organismo femenino, fue- 
ron conocidas y señaladas desde que Laicson-Tatt genera- 
lizó su método de tratamiento para las afecciones pelvianas 
de la mujer; pero junto con el famoso cirujano inglés, 



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ACADEMIA DE CIENCUS DE LA HABANA 81 

mantenían un exagerado oj)timismo Piiech^ Lutaiid^ Koe- 
berlé^ Pean^ Le Bec y ProchowniH\ afirmando que la 
mutilación ovárica en nada resentía el estado físico y 
momlde la mujer, reprochando á los cirujanos conserva- 
dores los peligros á que las dejaban expuestas no supri- 
miendo completamente la causa de sus males, resguardán- 
dola contra una posible recidiva. 

La serie de mil ovariotomías publicada en 1882 por 
Spenrer- WeJIs, destruyó el valor de semejante argumen- 
tación, puesto que de 228 mujeres que sufrieron la 
operación de un solo lado, 120 dieron á luz un conjuntx^ 
de 230 niños y nada mas que seis presentaron despuós 
lesiones del ovario conservado. Este resultado dio origen 
íí la primera concepción conservadora en ginecología 
abdominal: respetar el ovario sano e incindir los pequeños 
quistes que por su escasa importancia no exigían la abla- 
ción completa del órgano; idea que ha necesitado de 
mucho para arraigarse en el espíritu de los cirujanos, pues 
abundan aún, los que consideran justificada la ablación de 
ambos anejos en los casos de pío salpinx unilateral ante la 
posibilidad de que se infecte el anejo sano después de la 
ablación del enfermo. 

Por esa época; ya Martiu (1878) había practicado la 
primera resección típica del ovario y Schroeder (1884) re- 
comendaba la conservación sistemática de pequeños 
fragmentos ováricos después de la ablación de las porcio- 
nes afectadas, con el propósito de favorecer la posibilidad 
(le la concepción, según demostraban las estadísticas y 
hechos clínicos de su propia y ajena experiencia. 

Posteriormente Dudley y Polk (1887) en Norte Améri- 
ca demostraron la posibilidad de restaurar funcionalmente 
trompas y ovarios enfermos y adherentes y con Gaillard- 
Thomas y Mundé contribuyeron a generalizar los funda- 
meutos de la actual ginecología conservadora. 

En 1889 publicó Martin, de Berlín, numerosas observa- 
ciones de resección del ovario con (embarazo ulterior, y la 
cirugía conservadora de los ovarios comenzó á generalizar- 
se en la práctica de todos los cirujanos. 

Pozzt (1891) hace en Francia la i)rimera resección del 



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82 ANALES DE LA 



ovario, siguiéndole ^Rouiier^ Schwartz y Ríchelot; eu 
Inglaterra la inicia y vulgariza Butler-Smüh, Hadra, 
Terrillon^ Polk y Championniere proponen la ruptura do 
las adherencias y Mnndé añade á esa pníctica, el catete- 
rismo tubario. 

En 1892, precisa y vulgariza Pozzt las indicaciones y 
téqnica de la ignipuntura del ovario, ideada por Pipping^- 
koeld y llevada á la práctica por Muller de Berna un año 
antes (1891); y en el mismo año de 1891 propone Polk la 
incisión del ovario por la vía abdominal para descubrir y 
enuclear los quistes profundos, operación que Vidal (1900) 
y Oodard (1901) practicaron por la vía vaginal, 

pTahoulay hace la fijación del ovario prolapsado en 1893, 
que luego utilizaron ZweifeJ, Saencjer^ Hirnt, Goldsphon, 
aunque ya antes ffnlark de Liverpool (1885) había acor- 
tado el ligamento suspensor del ovario. 

Rohert Morris^ de Nueva York, (1895) en una mujer 
amenorreica por desarrollo rudimentario de los anejos, 
ingerta en el fondo del íitero un fragmento de ovario 
procedente de otra mujer y obtiene la instauración mens- 
trual álos dos meses de la intervención y en el mismo año, 
íl otro caso le extirpa los ovarios é implanta un fragmento 
de los mismos en el interior del pabellón tubario logran- 
do el embarazo que terminó por aborto d(í tres meses, 
probablemente a consecuencia de adherencias persistentes. 

Chrohak^ Ktiauei\ Slaviaiisky, Gru/orie/^ Jayle^ Preoha- 
jetisky, MacCone y Loukaschevitsch^ con sus experiencias 
sobre la implantación ovárica y Morris^ Jhidley, Prmd\ 
filnsH, Delayeniei-e y Mandaire^ con sus casos clínicos sa- 
tisfactorios, han encaminado la cirugía conservadora por 
rumbo fantástico en la apariencia, pero tan reales, de hecho, 
([U(í el reciente caso de Morris, con embarazo y parto á 
término, á los cuatro años de la intervención, ha superado 
á las esperanzas concebidas, abriendo dilatados y amplios 
horizontes á la ginecología del porvenir, creando la ciru- 
gía resfanradora conu) la denomina mi emin(»nte ami^ro el 



Dr. Cabrera Saavedra. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 88 



La evolucic'm siilVida })or lii terapéutica (juiríirgica on 
el tratamiento de las afecciones genitales de la mujer ha 
conducido á conservar, siempre (juesea posible, la integri- 
dad funcional del aparato re})roduct<M* (ovulación, mens- 
truación y facultad de concepción) y, en último caso, la 
funcKMi ovárica. 

La integridad funcional del aparato reproductor exige, 
condiciones apropiadas por parte de los ovarios, trompas 
y útero, difíciles de procurar; mientras que la persistencia 
de la función ovárica se f>btiene conservando un fragmen- 
to sano ó susceptible de reintegr^irse á ese estado. 

Refiriéndose nuestro estudio á la conseryación del ovario, 
nos abstendremos de describir la cirugía que procura res- 
petar la integridad funcional del aparato reproductor, 
limitándonos á la que trata de conservar la función de un 
c)rgano primordial, el ovario, en condiciones de aptitud 
para la procreaci()n, cuando lo permite el estado del apa- 
rato genital restante, pero útil siempre para evitar los 
trastornos que origina la supresión brusca de su función 
secretoria inte»*na, indispensable para el perfecto equilibrio 
del organismo. 

Más nunca olvide el cirujano que en la conservación 
del ovario existen límites que no debe franquear. La edad 
de la mujer, la proximidad á la menopausia fisiológica, 
con sus lentos procesos de reparación, época en que la 
preñez resulta excepcional aun en casos normales, consti- 
tuye un elemento digno de tenerse en cuenta para que el 
cirujano se decida por operaciones radicales, resguardando 
á la paciente contra la posible necesidad de una interven- 
ción secundaria. 

Las lesiones malignas ó sospechosas de malignidad 
aunque estén limitadas á un solo ovario constituyen una 
indicación racional é ineludible de la castracitni. 

El estado general de la paciente obliga con frecuencia 
al cirujano á practicar una operación radical que resguar- 
den á la mujer contra la recurrencia de la afección. 

El número de embarazos anteriores, la esterilidad, son 

TOMO XLIV.-^ll. 



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84 ANALES DE LA 



factores dignos de consideración para dedicai'se á consoí-- 
var la integridad funcional del aparato reproductor. 

Y, por último, la posición social de la paciente se ten- 
drá en cuenta por el cirujano para decidir la clase de in- 
tervención sobre el ovario, pues no ha de considerarse do 
igual manera la mujer cuya existencia est^ ligada á la 
necesidad constante é inevitable del trabajo material, qu(i 
la capaz de someterse con más ó menos desahogo al plan 
de vida ajustado al proceso de la operación conservadora, 
l)or prolongada que sea y por variables que resulten sus 
consecuencias. En el primer caso, el cirujano procederá 
atinadamente al desembarazar á la paciente de sus dolen- 
cias y de toda causa de posible recurrencia; en el segundo, 
se encuentra autorizado, si no hay riesgo de vida, ó de 
(j[ue resulte un mayor peligro que aquel que trata de evi- 
tar, á procurar la conservación de las funciones que tan 
especial é importante papel juegan en el equilibrio del 
organismo femenino. 

En uno y otro caso se consultará la voluntad de la pa- 
ciente que disfruta del derecho inalienable de decidir el 
sacrificio de sus órganos pelvianos; á esa voluntad habrán 
de subordinarse todas las otras consideraciones y si la 
paciente entrega su caso á la resolución del cirujano, pro- 
cederá éste como si se trnJtase de un familiar y, á mi juicio, 
procurará siempre evitar operaciones que conduzcan a 
sacrificar la función oyárica. 

No todas kus lesiones del ovario se prestan á una indi- 
cación conservadora. Es preciso seleccionar los casos 
para lograr un resultado satisfactorio y no caer en los 
errores tan frecuentes en los primeros tiempos de la reac- 
ción contra la operación radical de Laivson-TaH, Por esa 
época muchos cirujanos admitieron el principio de con- 
servar los anejos aun en casos de supuración, siguiendo 
las tentativas de Polk para la expresión de las trompas 
purulentas, el cateterismo tubario de Muiidé, la salpingos- 
tomía de Skiitsch y Ziceifel^ la salpingo-ovaro-sindesis de 
Ciado, la salpingo-histero-anastomosis de Watkins, etc., 
operaciones de dudoso éxito para la conservación funcio- 
nad absoluta del aparato reproductor y joeligrosas al ex- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS PE LA HABANA 85 

tremo de <ístar incluidas entre las intervenciones te- 
merarias. 

La conservación funcional para fines reproductivos re- 
quiere previamente, como condición indispensable, la 
permeabilidad tubaria natural, pues las tentativas quirúr 
gicas para su restauración han resultado ineficaces, por 
que como dice Pozzi (1907), siempre que bus trompas 
presenten sitónos de inflamación antigua, de intensidad 
suficiente para transformarla en quiste ó para obliterar 
su pabellón, la estructura y la función del órgano, se ha- 
llan muy comprometidas. 

Pero la castración no <lebe surgir por el hecho de (pie 
el útero y las trompas se encuentren afectadas; ambos ór- 
«jfanos pueden suprimirse y los ovarios son conservados 
íntegros ó parcialmente. Kn hjs (piistes del paraovario, 
en el embarazo extra ut(Mnno, no existen motivos que 
obliguen á suprimir los ovarios. 

No reina acuerdo (Mitre los cirujanos respecto del des- 
lino de los ovarios después de la ablación de la matriz, 
pues mientras que gran numero admiten que las glándu- 
las genitales comienzan a atrofiarse de modo tal que al 
cabo de pocos meses quedan reducidas al estado de nó 
dulos indurados, aplastados, apenas perceptibles sobre el 
peritoneo pelviano, otros, no menos numerosos, sostienen 
por el contrario que tras la .supresión del útero los ova- 
rios siguen evolucionando por su cuenta, congestionándo- 
se en la época supuesta de las reglas, conteniendo folículos 
aptos para la fecundación, y elaborando sus productos de 
secreción interna; hecho que se traduce por la ausencia 
absoluta de los trastornos de la menopausia artificial. En 
nuestra práctica hemos observado durante intervenciones 
abdominales secundarias, la retracción del ovario conser- 
vado, pero es innegable que también hemos visto que en 
las histerectomizadas la conservación del ovario evita casi 
constantemente los trastornos que se atril)uyen á la cas- 
tnK*ión, por continuar el papel fisiológico que correspon- 
de á dichas glándulas genitales, y en frente de hechos 
tan contradictorios en apariencia, debemos aceptar con 



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86 ANALES DE LA 



la mayoría do los cirujanos la eonvenioncia de respetar la 
existencia de los ovarios cuando su estado lo permita. 

VJ. 

Las lesiones del ovario que ameritan la conservación, 
st)n de dos órdenes; infecciosas y esclerosas. En realidad 
se trata de fases sucesivas de un mismo proceso, pues no 
es raro que la esclerosis del tejido conjuntivo del ovario 
sea consecuencia de lesiones infecciosas. La diferencia 
substancial, para nosotros, existe en la evolución lenta, api- 
rética, de las ovaritis esclerosas cuyo origen casi pasa 
desapercibido, pues por lo común han sido enfermedades 
infecciosas sufridas durante la niñez ó la pubertad, como 
sarampión, viruela, escarlatina, parotiditis, etc., y la sífilis 
hereditaria ó adquirida; mientras que las llamadas infec- 
riosas corresponden ó suceden á lesiones agudas del ova- 
rio, inflamaciones dolorosas y graves, reveladas por signos 
físicos importantes que al enfriarse y pasar al estado cró- 
nico se hallan en un terieno común con la ovaritis escle- 
rosa, pues sus lesiones son diferentes únicamente por la 
coexistencia de lesiones tubarias y periováricas, casi cons- 
tantes en las ovaritis llamadas infeccioffas por Delhet y 
FaUre, 

Si es posible que el ovario se infecte con independen- 
cia de la trompa el hecho resulta excepcional. La lesión 
generalmente comienza por una peritonitis localizada, pe- 
riovaritis, que se extiende de la periferia al centro del 
órgano, alrededor de los vasos y folículos. 

Paul Petif admite tres formas diferentes de ovaritis 
aguda; la cortical, difusa y supurada, que no son más (pie 
grados sucesivos de un mismo proceso. En la primera 
lase () forma rortiral^ conq)arable según Jiernufz á la vagi- 
nalitis del hombre, el parenquina ovárico está intacto y 
las lesiones se limitan á falsas membranas más ó menos 
resistentes (jue envuelven al órgano una vez pasada la 
fase aguda, incluyéndolo, al parecer, en el ligamento an- 
cho para constituir el falso ovario intraligamentario. Esas 
falsas membranas se organizan, oprimen y dislocan el ór- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS PE LA HABANA 87 

í^ano, fijándolo en posición anormal, perturlmndo su nu- 
trición V funcionalismo. 

En la forma difusa el ovario está aumentado <le volu- 
men, infiltrado de líquido y de producciones embrionarias 
principalmente alrededor de los vasos y de los folículos 
distendidos por serosidad. 

Cuando la supuración sigue á ambas fases, se forman 
colecciones miliares diseminadas en el espesor del órgano 
íjue toma el aspecto de una esponja purulenta, ó bien s(í 
constituye un absceso único, separado del tejido sano por 
una capa fibrosa., gruesa y resistente. Si por el contrario, 
los fenómenos inflamatorios se detienen, es posible que 
asistamos á la regresión de las lesiones, pues la regenera- 
ción del tejido inflamado está suficientemente comproba- 
do por la diaria observación. En ese caso habrá notable 
tendencia á la atrofia; el tejido conjuntivo se organiza en 
fibroso, se retrae y comprime entre sus mallas los elemen- 
tos vasculares, nerviosos, musculares y glandulares que 
constituyen el estroma del ovario, evolucionando el pro- 
ceso hacia la esclerosis. 

La esclerosis del ovario es invariablemente la conse- 
cuencia de una infección, lejana ó reciente; su asiento es 
cortical, diseminado ó total. En la esclerosis cortical el 
ovario está aprisionado por neomembranas en las que con 
frecuencia se encuentran focos heraorrágicos semejantes á 
los de la paqui-vaginalitis. Si la esclerosis se limita á la 
superficie constituye un obstáculo á la ovulación y á la 
circulación determinando hidropesía de los folículos y 
focos hemorrágicos en cuya vecindad se producen focos 
secundarios de esclerosis. 

Las placas de esclerosis pueden estar diseminadas alre- 
dedor de vasos y folículos ó comprender todo el (irgano. 
La inflamación intersticial conduce á la hiperplasia con- 
juntiva que comprime y ahoga los folíiíulos; el ovario se 
retrae y su superficie presenta una serie de surcos y an- 
fractuosidades que le dan el aspecto de un cerebro en 
miniatura. Otras veces, la esclerosis no es atrófica, ni re- 
tráctil, pues conduce á la hipertrofia del órgano que por 
hipergénesis del tejido fibroso presenta un aspecto irre- 



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88 ANAJL.ES DE LA 



guiar ainamelonado, muriforme, aunque los folículos estén 
por completo destruidos. Esa hipertrofia es total ó está 
liinitada ala superficie del órgano. 

Lawson Tait y Slavjansky han descrito la hipergénesis 
glandular por super-funcionalismo consecutivo á la abla- 
ción del ovario opuest(\ Rihherl ha observado el hecho 
en los a i mal es. 

Pozzi y Patd-Petit señalan la frecuencia de la ovarifis 
edematosa en casos de varicocele pelviano y Dt'xon Jones 
la atribuye a la ectasia linfática; el ovario se presenta tri- 
plicado de volumen, de consistencia blanda y elástica, 
presentando al corte una infiltración gelatiniforme y mul- 
titud de pequeños pseudo-quistes formados por dilatacio- 
n(,»s linfáticas que se distinguen de los quistes foliculares 
por la falta de pared propia. 

La lesión más característica y común de la esclerosis os 
la ovaritis folicular crbnica 6 ovaritis microquística. La 
presencia sobre la superficie del ovario de múltiples ca- 
vidades de dimensiones variables, desde la de una cabeza 
de alfiler hasta la de un guisante, conteniendo un líquido 
seroso, claro, á veces coágulos, transforman el ovario en 
un tejido de apariencia alveolar. Estas hidropesías folicu- 
lares no tienen significación inflamatoria, ni neoplásica, 
pues se encuentran numerosos ejemplos de que su exis- 
tencia no haya originado trastorno alguno. La esclerosis 
más ó menos acentuada que las acompaña justifica la de- 
nominación de ovaritis-esrlero-quístira. 

Los pequeños quistes foliculares se agrupan y funcio- 
nan dando lugar á los grandes quistes foliculares conglo- 
merados, que constituyendo las ovaritis-macro-quísticas 
convierten el órgano en una masa de aspecto tabicado y 
multilocular. El volumen de estos quistes es limitado, 
jamás son mayores que el de un puño y por tanto no 
deben confundirse ton el primer estado de los quistes vo- 
luminosos, los quistes prolígeros del ovario. 

Los folículos maduros al romperse y llenar su función 
de ovulación, forman los cuerpos amarillos cuyos cambios 
patológicos importa conocer por tratarse de lesiones limi- 



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ACADEMIA DE CIENCiAS DE LA HABANA 89 

tadas que permiten utilizar las aplicaciones de la cirufifía 
conservadora. 

Las lesiones mas comunes de los cuerpos amarillos con- 
sisten en quistes y degeneraciones, fibrosas y calcáreas. 
Los quistes del cuerpo amarillo son uniloculares, de di- 
mensiones á veces considerables, de pared gruesa, sinuo- 
sa, que por su cara interna presenta una coloración ama- 
rilla anaranjada; su contenido es un líquido seroso turbio, 
sero sanguinolento ó sanguineo. Los quistes hemáticos 
resultan por la exageración de la hemorragia fisiológica 
al romperse la vesícula, ó por hemorragia en los quistes 
de los cuerpos amarillos ya constituidos, pues los vasos 
capilares de la cnpa lútea se abren directamente en la 
cavidad del quiste ((írouzdew, 190tt). lios hematomas de 
estos quistes pueden alcanzar notables proporciones y se 
encuentran diseminados ó difundidos en el espesor del 
ostroma ovárico al (juc dan un aspecto semejante al de la 
pulpa esplénica. Entre la hemorragia intravesicular y la 
apoplejía del estroma, (^\istc una forma mixta descrita 
por Besnter, consistente en un verdadero hemafore/e mlra- 
ovárico por ovulación anormal, que Manra7iff(\ Buryei\ 
Bender y Marcille han reportado como inundaciones he- 
morrágicas del peritoneo análogas á las del embarazo ex- 
tra-uterino. 

Las lesiones de la ovaritis (pie hemos descrito, por lo 
común están circunscriptas á una porción del ovario, y la 
parte sana restante es capaz de continuar llenando las 
funciones propias del órgano como lo demuestra la expe- 
rimentación y la observación. 

Ese hecho conocido desde los primeros tiempos de la 
cirugía abdominal ginecológica ha servido de fundamen- 
to á los propósitos de la conservación ovárica, pues un 
pequeño fragmento sano del ovario, conservado ó tras- 
plantado, reduce los trastornos de la castración, y si la 
conservación se ha extendido hasta las trompas y el útero 
en condiciones fisiológicas aceptables, las funciones de 
reproducción persisten en su más completa y perfecta 
integridad. 

Pero en otras lesiones del ovario, la conservación es 



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90 ANALES DE LA 



imposible y aunque Schroeder (1882), Matthei (1895), 
Hegar (1895) y Kelly (1897) hayan conservado fragmen- 
tos (le ovarios en quistes dermoideos, en abscesos y hasta 
cu sarcomas, la cirugía reconoce por el presente en esas 
lesiones, un límite infranqueable á los prodigios de la con- 
servación, reservando para ellos los métodos de ablación 
y de transplantación que permite al organismo femenino 
proveerse de los elementos fisiológicos de que le ha pri- 
vado la patología. 

VTI. 

La aiiterior exposición de las lesiones ovaricas merito- 
rias de un tratamiento conservador debe completarse con 
la valoración de los signos apreciados por el estudio clí- 
nico de la paciente. 

La menstruación exterioriza de cierta manera el fun- 
cionalismo del ovario, revelándose por sus alteraciones la 
función defectuosa del órgano. La «amenorrea, menorra- 
gia y dismenorrea son signos funcionales cuyo punto de 
partida lí menudo es ovárico. El hipofuncionalismo ó in- 
suficiencia ovárica causa la amenorrea; la ovulación des- 
ordenada é irregular por congestión, apoplejía ó edema 
del ovario determinado por éxtasis circulatorio, mante- 
niendo umi constante irritación del útero, es causa de 
menoiTagia; la ovulación difícil por esclerosis, pricipal- 
mente cortical, produce la dismenorrea de origen ovárico. 
La insuficiencia ovárica se traduce por fenómenos seme- 
jantes á los que se observan en las castradas; la menorra- 
gia de causa ovárica se exterioriza por la ausencia de las 
lesiones uterinas, por las variaciones é irregularidades en 
la aparición y caracteres del flujo menstrual, por la in- 
fluencia negativa que sobre ella ejerce el reposo y el mo- 
vimiento, así como las medicaciones uterinas. La dismeno- 
rrea ovárica se caracteriza por los dolores premenstruales. 

Las perturbaciones menstruales juiciosamente interpre- 
tadas, constituyen un factor importante para la decisión 
quirúrgica; porque la función menstrual revela el estado 
fisiológico y patológico del ovario y la mayor ó menor 
posibilidad de modificarlo. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 91 

Kii efecto, cada vez que la iiicnstruación es normal, por 
Cdiisiderables que st^an las lesiones genitales, el cirujano 
forma el i)ro{)()sito de preservar su existencia (> por lo 
menos las funciones oviíricas, si el estado anatómico del 
útero y de las trompas no autorizan la conservación fisio- 
lógica absoluta del apáralo reproductor, y cuando existen 
alteraciones menstruahss, su conocimiento exacto permite 
al cirujano adoptar la conducta (piiríirgica conservadora 
más ajustada á la lesión ovárica, puesto que dispone de? 
procederes quirúrgicos variados para destruir las lesiones 
afiatómicas resj)onsables de la funcitni [>atológica que rea 
liza un (M'gano susceptible de ser restaurado al más p(M-- 
fecto fisiologismo. 

vm. 

Líts operaciones que se proponen la conservación del 
ovario procuran salvar la función del órgano asegurando 
la desaparición de las lesióneos y de los síntomas que pro- 
ducen. 

Las vías abdominal y vaginal se han empleado indis- 
tintamente para esa clase de operaciones; pero á mi juicio, 
que es reflejo fiel de la opinión dominante entre los gine- 
cólogos, la abdominal es la única que permite diagnosti- 
car con certeza y tratar con exactitud las lesiones. El 
examen minucioso de las lesiones ováricas por la inspec- 
ción y la palpación del órgano seguirá al del útero y las 
trompas. Las adherencias con los tejidos próximos, su 
posición, volumen y deformaciones se aprecian con la vis- 
ta y con el tacto; y si la naturaleza precisa de las lesiones 
escapan a esos medios de investigación, disponemos de la 
pumión y sección exploratoria del órgano. El resultado 
del examen decidirá al cirujano por el sacrificio ó la con- 
servación total ó de algún fragmento utilizable del órgano 
y en ocasiones podrá verse obligado á practicar la abla- 
ción é intentar Ja trasplantación de ovarios ó fragmentos 
de ovarios obtenidos de la misma mujer, de una muj(T 
sana ó de otra procedencia zoológica. 

TOMO XLIV. 12. 



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92 ANALES DE LA 



IX. 

Las intervenciones destinadas á la conservacicni del 
ovario varían en su técnica é indicaciones y una breve 
descripción completará el plan que nos hemos trazado. 

El masaje ó expresión del ovario, reglamentado por 
Monlprojit^ consiste en ejercer con los dedos presióneos 
sobre el (árgano, á fin de modificar las condiciones en (pie 
se realiza su nntrición, después de aislarlo si estaba adhe- 
rente, de reponerlo en su posición si estaba dislocado. 

Esas presiones ejercidas con suavidad vw diversos sen- 
tidos sobn» toda la superficie del órgano, favorect»n la 
circulación y aplastan los })equeños quistes y vesículas 
ováricas. En los casos de várices periováricas, y de ed(»- 
ma originado por el prolapso, estados que gem^almente 
van asociados á lesiones uterinas y tubarias que exigen 
la intervención abdominal, las maniobras simultáneas dc^ 
masaje y expresión son beneficiosas y completan el trata- 
miento quií'íirgico dando lugar á la desaparición de los do- 
lores, sensación de pesantez, trastornos menstruales, &, &. 

La pnnci/m de los quistes foliculares, constituye iina 
excelente práctica de uso corriente desde hace corto tiem- 
po, á pesar de que su origen se remonta á los comienzos 
de la cirugía de los grandes quistes del ovario, cuando en 
el curso de la intervención los cirujanos tropezaban con 
pequeños quistes del otro ovario, que no ameritaban la 
ablación del órgano. 

En los pequeños quistes del ovario está principalmente 
indicada. Se practica con la punta del bisturí ó de una 
aguja; Pozzi la asocia al raspado de las paredes del quiste 
con una pequeña cureta ó á la ignipuntura. Nosotros la 
practicamos conjuntamente con el masaje del ovario, pues 
tiene la ventaja de reducir el volumen del órgano, favo- 
reciendo la expresión del líquido contenido en los folícu- 
los ó que infiltra el estroma conu) en los casos de edema. 

La hemiseccton del ovario es una intervenciíin que no 
tiene propósitos terapéuticos, sino realizar una operación 
útil al cirujano para actuar con conocimiento del estado 
real del órgano. En ocasiones es el único medio que per- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 93 

mite distinguir coii certeza uua ovaritis difusa de la micro- 
finística, el pequeño quiste hemático de un gran (juistc en 
sus comienzos. 

Ln excelente ínedio de destruir las producciones i)ato- 
líígicas, por profunda que sea su situación en el interior del 
ovano, es la iguipuntura, capaz de determinar importan- 
tes modificaciones en las lesiones crónicas y de conducir 
á la curación, sobre todo, en la ovaritis. 
• Los pequeños quistes foliculai-es del ovario, la ovaritis 
<:»scleroquística y las formas edematosas de la ovai'itis, con- 
tribuyen á las principales indicaciones de esta interven 
ción cuyos resultados han sido excelentes en manos de 
Pozzi, a quien se debe su vulgarización, y de todos los ci- 
rujanos que la utilizan, pues la destrucción del ((uiste con 
ol termo cauterio produce una escara ase'ptica que se reab- 
sorbe dejinido una cicatriz que no es ¡nodular y, además, 
porque limitándose la acción del fuego á los folículos enfer- 
mos que destruye, los sanos prosiguen su evolución normal. 

La técnica difiere. En los quistes pequeños superficiales 
y aislados, se introduce la extremidad del termo-cauterio 
destruyendo sus paredes en algunos segundos de contacto. 
En los quistes profundos se hace la hemisección del ova- 
rio y sobre las dos superficies de sección se pra(ítica la 
ignipuntura del modo más completo posible. 

Roiíffart en 1894, hizo la ignipuntura del ovario por la 
vía vaginal sin que hasta el presente tengamos noticias de 
que otros cirujanos hayan imitado su ejemplo. 

La resección del ovario consiste en la excisión de las 
porciones enfermas: no debe confundirse con la enuclecLciou 
cuyo nombre se reserva para la ablación metódica de pe- 
queños tumores sólidos ó líquidos desarrollados en la su- 
perficie ó en el espesor del órgano, ablación que no exige 
el sacrificio del tejido sano vecino, como ocurre en la 
resección. 

Jjas lesiones que no hayan alterado más de las tres cuar- 
tas ó las cuatro quintas partes del ovario permiten utilizar 
la resección. El criterio científico que prevalece hoy sobre 
esta operación, es que permite conservar toda porción sa- 
na del ovario por pequeña é insignificante que parezca. 



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94 ANALES PE l.A 



En los pequeños quistes dermoideos recoiuiendan la re- 
sección, Schroeder, Matthei, Bichelot y Montprofit^ a penar 
de la opinión contraria de Fritsch fundada en la posibili- 
dad de la recidiva, confirmada recientemente por los tra- 
bajos histológicos de Schottlaemler (1906) que ha encon 
trado dilataciones linfáticas casi constantemente en las 
porciones de tejido ovárico de apariencia sana, que pue- 
den constituir puntos de partida de endoteliomas ó por lo 
menos de quistes linfáticos, que expliquen la degeneración 
maligna de los quistes dermoideos y la recidiva cuando se 
conservan fragmentos ováricos. 

En las ovaritis esclero-quísticAs la resección prevalece 
contra la opinión de Paul Petit que prefiere la ablación 
total en los casos típicos y la abstención operatoria cuan- 
do se trata de pequeños quistes diseminados. Los traba- 
jos de Jfarím, PozzL Polk y 3f(?7ito?¿a, demuestran con 
(estadísticas las ventajas de la resección en las ovaritis es- 
clero-quísticas sobre la operación radical, que deja, (íutrc 
otros daños, los trastornos penosos é inevitables que suce- 
den a la castración. 

En los neoplasmas benignos, en los quistes foliculares, 
en los del cuerpo amarillo, y en los hemáticos la resección 
del ovario ha producido maravillosos resultados, sin tener- 
se en cuenta para' practicarla la.s dimensiones del tejido 
que se excinde, pues pequeñísimos fragmentos han con- 
s(n-vado las funciones ová»*icas, la menstruación y hasta 
han permitido la concepción, realizando así el bello ideal 
perseguido por la ginecología conservadora. 

En los abscesos muy localizados, en los quistes de be- 
nignidad probabh», la resección pudiera intentarse aunque 
no existen observaciones demostrativas de su eficacia; pe- 
ro debe rechazarse en lo absoluto cuando vse trata de quis- 
tes papilares 6 glandulares de contenido coloideo. 

La técnica de la resección coUvsiste en fijar el ovario en- 
tre los dedos índice y pulgai de la mano izquierda ó con 
dos i)equeníis pinzas di' dientes, la excisión se hace con el 
bisturí ó con las tijeras y siempre es conveniente no ha- 
cerla hasta después de explorar el interior del órgano me- 
diante la hemisección, 



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ACADEMIA PK CIENCIAS DK LA HABANA 05 

Líi resección se llama central cuando la porción que st» 
i'xcínde está limitada por dos incisiones paralelas al eje 
mayor del órgano y polar ó terminal si se realiza sobren 
una de las extremidades del ovario. 

La enucleación se aplica á quistes y tumores sólidos, be- 
nignos, bien pequeños, bien limitados, que pueden extir- 
]>arse sin sacrificar las porciones sanas próximas. 

Terminada la resección se sutura el ovario con un solo 
l)lano de cat-gut delgado y si es necesario se asocia la 
operación con la ooforopexia ó con la fijación del ovario 
restaurado á la trompa sana (salpingorrafia ovárica de 
Pozzi) ó que haya sufrido resecciones más ó menos am- 
plias ( 8al}nngo-ovaro-8ÍndesÍ8 de Ciado). Hace próxi- 
mamente dos anos que en mi práctica he simplifica- 
do la técnica de la resección del ovario, haciendo la exci- 
si(>n con el termo-cauterio. Le atribuyo las siguientes 
vontaja.s: realiza la hemostasia á la vez, que destruye los 
pequeños quistes y lesiones esclerosas perifoliculares; pro- 
duce una excitación favorable en el tejido ovárico; hace 
innecesaria la sutura y da lugar á la formación de una 
oseara aséptica que se opone á las adherencias y que reab- 
sorbiéndose molécula á molécula, sin trabajo inflamatorio, 
pone á cubierto de las proliferaciones embrionarias (pie 
})udieran originar una esclerosis. 

Esa técnica, á nuestro juicio, asocia las ventajas de la 
ignipuntura á la,s de la resección. 

lia resección vaginal practicada por Uuyyi y cuyo 
ejemplo seguimos en un caso, está hoy completamente 
abandonada. 

Partiendo de la comparación establecida por Bernniz 
de la esclerosis cortical con la vaginalitis en el hombre, 
en tres casos de esclerosis cortical asociada en dos á quis 
tes voluminosos del ovario opuesto y en uno á lesiones 
uterinas y del periné, hemos practicado la decmiícación 
del ovario en una gran extensión de su superficie, destru- 
yendo las neomembranas ya organizadas y la capa corti- 
cal del órgano cuya textura fibrosa, oponiendo un grueso 
obstáculo á la distención y ruptura de las vesículas, era 
la causa de la dismenorrea que sufrían nuestras pacientes. 



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í)6 ANALES DE LA 



La técnica es sencilla. Con un bisturí de hoja larga y 
afilada se hacen dos incisiones sobre ambas caras del ova- 
rio á un nivel próximo del híleo, que interesen todo el es- 
pesor de la capa cortical; con la punta del bisturí 6 bien 
])()r <iescortezamiento, como cuando se arranca la cascara 
de una naranja, si el caso lo permite, se separa la capa cor- 
tical y el resto del órgano, arrugado y atrofiado antes de 
la operación se distinde, como lo hace una esponja al ce- . 
sar la presión de la mano que la oprime. Los quistes que 
({uedan al descubierto se eñuclean ó se punzan con el bis- 
turí, también se puede pasar la lámina del termo-cauterio 
sobre la superficie descortezada para hacer la hemostasia 
y formar una delgada escara que proteja el resto del ór- 
gano de contraer adherencias con los tejidos vecinos. Si 
hay prolapso ovárico, desviación uterina, lesión tubaria, se 
practican \ñs operaciones complementarias (jue requieran 
flichas lesiones. ^ 

En nuestros casos han sido buenos los resultados; des 
aparición de la dismenorrea y de los trastornos originados 
por la hipofunción ovárica. 

A los ovarios dislocados que dan lugar á una serie de 
trastornos locales y generales de consideración, debidas á 
perturbaciones ciixulatorias y nerviosas, se aplica la oqfo- 
ropexta 6 sea la fijación indirecta del ovario por medio de 
uno de sus ligamentos. 

La intervención se ha practicado por las vías abdominal, 
inguinal y vaginal; mas debe preferirse la abdominal que 
permite explorar los órganos pelvianos, combatir las le- 
siones que en ellos existan y realizar una fijación más fi- 
siológica. 

El mejor proceder de fijación consiste en aplicar dos 
puntos de seda -fina en el espesor do los tejidos existentes 
entre el ovario y la porción abdominal de la trompa y el 
borde interno del ligamento suspensor propio del ovario 
cerca de la eminencia ileo-pectinea. Este proceder aven- 
taja a los otros, que se han recomendado, por el hecho de 
que ambos anejos conservan su movilidad fisiológica. 

Suplir la función de los ovarios insuficientes ó suprimi- 
dos quirúrgicamente, por la implantación de ovarios sanos 



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ACADEMIA DE CIBNCIAS DE LA HABANA 97 

() fragmentos sanos de ovario, procedente de la misma 6 
de otra mujer constituye una operaciíSn á la que el por 
venir reserva el más prominente lugar de la ginecología 
restauradora. Se la denomina fr<xsj)lantaciü7i si la porcicín 
íle ovario que se implanta procede de la misma mujer v 
inyerto cuando la facilita otro organismo. 

Los trastornos funcionales existentes ó susceptibles úo 
prodiicirse después de la castración, y las anomalías de los 
ovarios, aplasia é insuficiencia, constituyen las indicaciones 
que se han tratado de llenar en esta intervención, cuyos 
evidentes resulUidos inmediatos y lejanos estimulan á adoj)- 
tarla con decisión é introducirla entre las operaciones gi- 
necológicas de práctica corriente. 

En tres condiciones diferentes se presentan los ovarios 
haciendo variar la técnica de la intervención; 1." el ovario 
oxiste en estado rudimentario; 2." el ovario existe en es- 
tado patológico; 3.^ los ovarios no existen. 

En el primer caso se ingertan fragmentos de ovarios con 
el objeto de auxiliar la función de los que existen (iiu/erto 
suplementario) implantándolos en cualquier lugar <le la 
})equeña pelvis. Moitís (1895) llenó esa indicación con 
éxito ingertando un fragmento de ovario de mujer sobre 
el fondo del útero. 

Cuando los ovarios existen en estado patológico al ex- 
tremo de exigir la ablación bilateral; en el curso de la 
operación radical, puede implantarse un fragmento del 
mismo ovario que se extirpa en el interior de las trompas 
como lo han hecho Morris, Franck y Delaf/enieir.. en el 
interior de la cavidad uterina como lo ha practicado Pah 
mer Dudley, ó bien en la superficie del ligamento ancho 
que á Morris, cuatro años después de la operación, ha pro- 
ducido éxito sorprendente, dando á luz la paciente un fe- 
to vivo de término. 

En el caso de (jue los ovarios falten, la implantación se 
ha hecho con éxito por (ílass{\%^^) en una joven castrada 
dos años antes, utilizando el ovario de una joven de 17 
años con estrecheces cicatrizales de la vagina consecutivas 
u un parto laborioso, que constituían un peligro serio en 
caso de embarazo. 



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98 ANALES DE LA 



La técnica de la operación aun no está bien reglamen- 
tada. Cada cirujano ha procedido á su antojo y conforme 
á su propia inspiración. Montprofil describe tres métodos 
j)rincipales: Ingertos jyeritoneales^ Ingertos tniraorgán iros 
é Ingertos subcutáneos. 

El ingerto peritoneal fué utilizada por Morris en el fon- 
do del útero y en la superficie del ligamento ancho. Mar 
fin (1902) practicó en el espesor del ligamento ancho 
* cerca del cuerno uterino. 

El intr a-orgánico puede ser intratuhario ó intra-uferino. 
El primero ha sido utilizado por Morris^ tres veces por 
Franck y por Belageniere,' el segundo por Palmer Dtalleg 
c(m éxito en un caso de pio-salpinx. 

El ingerto subcutáneo en la región su[)rapubiana ha si- 
do ideado y empleado por Manclaire. 

Como vía é implantación excepcional citaremos el in- 
gerto retro uterino intra pelviano practicado por la vía 
vaginal sin abrir el peritoneo por Glass. 

La trasplantación debe ser inter-humana. La porción do 
ovario que se implanta puede proceder de la misma mujer 
(homeoplástico) ó de otra mujer (heteroplástico). Cuan- 
do es de procedencia ajena se esmeran las precauciones 
de asepsia operatoria y los ovarios ó fragmentos se conser- 
van envueltos en gasa y sumergidos en una solución sali- 
na normal caliente hasta el momento de hacer la implan- 
tación. 

Es preferible implantar ovarios completos en la superfi- 
cie de la trompa abierta en toda su extensión; si el estado 
<le las trompas exige su ablación, se fijará el uv^ario al ni- 
vel del cuerdo uterino. 

El ingerto ovárico no ha dado lugar á ningún acciden- 
te operatorio; la menstruación ha persistido ó reaparecido, 
el embarazo ha tenido lugar y el parto se ha realizado sin 
novedad. La única complicación que puede temerse es la 
supuesta por Frank en uno de sus casos, el embarazo ex- 
tra-uterino. 

En todos los casos de que tengo noticias de restauración 
el resultado alienta á proseguir esa nueva senda de la ci- 
rugía conservadora que los ginecólogos de Norte América 



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ACADEMIA DK CIENCIAS DE LA HABANA 99 

SU lian encargado do |)erfeccioiiar y vulgarizar. Morris cu 
7 i'asos ha corregido la insuficiencia ovárica y ha visto 
desaparecer los trastornos, habiendo logrado en 190() un 
parto de término en una de sus pacientes operada cuatro 
años antes; Frank en tres operaciones obtuvo en 1906 un 
embarazo y parto de término; Palmer DiuUey en su único 
caso (1899) vio desaparecer los dolores premenstruales. 
Dos de Delugeniere y uno de Glasn fueron muy notables,. 
lirennan^ de Canadá (1902) señala un éxito; Martin^ de 
Chicago (1903) dos casos y .Uaiíclaíre en 7 ingertos sub- 
cutáneos y uno subperitoneal, obtuvo un embarazo en una 
mujer estéril hasta entonces, pero á la que había respeta- 
do el ovario derecho. En suma 25 casos notables que 
arrojan viva luz sobre la fisiología del ovario y señalan al 
cirujano del porvenir la vía restauradora que habrá de se 
guir en la cirugía de los ovarios. 

X 

Los resultados de la cirugía conservadora de los ovarios 
son bien conocidos. Las estadísticas de todos los cirujanos 
demuestran que la curaciiui absoluta se observa en gran 
proporción de casos; (pie la })ersistencia de las funciones 
ováricas preserva contra los accidentes de la menopausia 
prematura; que el embarazo puede sobrevenir una vez 
tratadas las lesiones del órgano que constituían la causa 
de la esterilidad; y, por último, que la posibilidad de ne- 
cesitarse una operación ulterior ])or persistencia de los 
mismos trastornos ó por una nueva afección del órgano, 
no debe considerarse como un argumento contra la con 
servación de los ovarios, pues la operación primera jamás 
constituye un obstáculo para la nueva intervención, dado 
que las dificultades intra-alxlominales que suelen encon- 
trarse al reabrir un vientre, no son de tal magnitud que 
por si solas detengan la decisión de un cirujano adiestra- 
do en las operaciones abdominales. 

La estadística personal de mi labor conservadora sobre 
los ovarios comprende un conjunto de cíenfo veinte casos 
y [)ueden descomponerse en dos series de muy desigual 
importancia. La primera agru})a hus operaciones que per- 

TOMO XLIV. — l.'i 



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100 ANALES ÜE LA 



mitcn conservar todas las funciones que coiTesponden al 
aparato j^enital reproductor, ascendente á la cifra de 89 
casos; y la segunda incluye los casos en que hemos con- 
servado ovarios ó porciones de ovario lí pesar de sacrifi- 
car los otros óríranos wnitalos asciende lí *M casos. 

Es la ])riniera, la nnts inhM-csanle, la (|ue damos á cono- 
cer en todos sus detalles. Sus resultados no pueden ser 
mejores; los inmediatos, operatorios, lian sido benignos en 
todos los casos, l^os consecutivos pueden considerarse ex- 
celentes, pues si en muy contado número de pacientes han 
))ersistido algunos trastornos ligeros, el mayor m'micro ha 
derivado beneficios de la intervención y algunas han con- 
cebido, evolucionando el end)arazo sin accidentes. 

La segunda serie se refiere á 31 casos de fibromas ute* 
rim)s, en los que hemos practicado la histerectomía abdo- 
minal con ablación de los anejos y dejando uno ó ambos 
ovarios. La conservación ha sido completa en 26 casos y 
fragmentaria en 5. De los 31 casos, todos curados, en 7 
no se han observado los trastornos que se atribuyen a la 
castración y en dos de histerectomía supravagiual, la mu- 
cosa del muflón cervical ha sangrado en las épocas corres- 
podientes al período) durante los primeros meses. Ignora- 
mos las consecuencias en los 22 casos restantes. 

Las operaciones conservadoras practicadas son: 

PunciíHi y nuisaje del ovario: 7 casos. 

Ignipuntura, 23 casos. 

Resección con el bisturí y sutura: 37 délos cuales 3 fue- 
ron asociados á la salpingo-óvaro-síndesis. 

Resección del. termo-cauterio, 28 casos. 

Decorticación, 3 casos. 

Resección por la vía vaginal, 1. 

Ooforopexia, 3 casos. 

De los 89 casos que hemos conservado integra la fun- 
ción genital ignoramos los resultados lejanos en 48; en 36, 
el éxito ha sido manifiesto, en 3 han persistido algunos 
trastornos dolorosos y uno, es demasiado reciente para te- 
nerlo en cuenta. 

Seis pacientes de las que hemos seguido algún tiempo; 



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ACADEMIA DK CIENCIAS DE LA HABA NA 101 

liíui concebido. De dos ignoramos el resultado, dos Imn 
abortado y otras dos han llegado felizmente al término 
de su embarazo. 

l'na sola de las pacientes, que sepamos, ha sido reopc- 
rada y realmente por causa ajena á la primera interven- 
ción, y, otra tendrá que serlo en breve por persistencia 
de algunos dolores en el ovario conservado. 

La relación que transcribimos á continuación detallará 
jiiejor las consideraciones que preceden. 



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lOí 



ANALES DE LA 



húmero Konibres y apellidos ! 

do Rm-Edad— Rataralidad. lesiones 

ordeB I Feclia de la operación del Ourio 



I 



11 



12 



operación 8vbrc 
rl Orario 



Operaeionrs 
romplementariat 



I Inés AlUama, negra^ 27; Ovaritis escle- 
¡aflos, Cuba, unípara. — ro-méffalo<juís- 
lOperadaEuero 1902. jtica /derecUo). 

I María Ferrer Valdés.' Ovaritis mi- 
mestiza, 2U anos, multí-croquística 
'para Operada Enero 6 (derecho). 

1902. I 



3 



i 



Carolina Estévez MesaJ Quiste liemí- 
lanca, 35 artos, multl-jtico, ovarlo de- 
Operada Marzo 5 rccho. 



I blanca 
I para 

:i»o 



I Francisca González lía 
dtigal, blanca, 33 aDos, 
¡multípara.— Operada el V^ 
¡de Marzo de 1902. 



Keseci-idn d e 1 Ovariotomfa, 
ovario derecho izquierda por 
quiste dermol- 
deo. 

Reseccl<5n del Ablación aue- 
o»ario dereclio jos izquierdo» 
tpor salpin^ritis 
y ovaritis quís- 
tlca— lIi8tcro-{ 
;pexia por des- 
censo del rttero 

Resección del Ablación ane- 
ovario d«recho;Jos izquierdos 
por hidrosal- 
pinx.-Histero- 
pexia por re- 
troflexión. 



Ovaritis escle- Resección del 
ro-mlcro- quís- ovario derecho 
tica. I 



Amputación 
del cuello por 
hipertrofia. 
Raspado.— HlB- 
teropexis por 
retroflexióiK_ 

Amelia Sotolongo. mes- Ovaritis corti-¡ Resección y il- Ovariotomía 
tiza, 21 artos, Cuba, mul-,cal.— Prolapso jación del ova- por quiste der- 
lípara. — Operada Marzo del ovarlo de- rio derecho. moideodelova 
!30del9e2. Irecho. rio izquierdo. 

Enriqueta Barret o, uní- Ovaritis escle- Resección del Raspado del 
para, blanca, 22 artos, Cu- roqulstlca. Pro ovario por col- (Itero y traque- 
iba.— Operada Junio 4 de lapHo del ova-Ipotorala poste- lorrafla. 
¡1902. rio derecho. Irior. | 



,1 



I Rosarlo Cárdenas, blan-' Ovaritis escle-' Resección de i Hlsteropexia 
ca, 34 artos, Habana, mul-Toquística bila- ftmi>09 ovarios por retrover- 
típara.— Operada, 3 de Ju-'teral. slón adberente 

lio de 1902, ' i I 

I Amella Alfonso, blanca,! Q u 1 « t e delj Resección del; Ovariotomía 
27 artos, Cuba, unípara.— cuerpo umari- ovario izquler- por quiste del 
Operada 14 de Julio de lio ^hemárico). do. otario derecho 

1902._ ' 

I Rafaela Ksienoz. mesti-, Ovaritis escle-¡ Resección dei Enucleación 
za, 23 artos, nulípara. — roqulstlca bila- ambos ovarlos, de un tlbroma. 
Operaíla Julio :íi de 1902. feral. • t Hlsteropexia. 



Coiieciencu» 
opeí atonas 

Curada. 



Curada. 



Curada. 



Curada. 



Curada. 



Curación ab 
soluta. 



Curación . 



Curación . 



Curación. 



i/i I María .Selles, blanca. 

*^'' años, nulípara. —Operada clerosa. 



Ovaritis es-: Resección del Ablación ane- curación 
ovarlo Izquler- jos derechos 
¡do. ¡porpiosalpinx. 

I llUsteropexla. 



Septiembre 20 de 1902. 

j Rafaela Ponjuán, mcstl-' Esclerosis to- Resección d e 1 Ablación ane- 
,za, 32artos, nulípara. Cu- tal, ovarlo Iz- ovarlo Izquler-'Jos derechos 
Iba.— Operada, Septiembre quierdo. do. I porpiosalpinx. 

25 de 1902. I enucleación fl- 

1 ■ broma Intersti- 

'clal 



I 



,1 



Manutla Rodrítruez Ha-1 Quiste hemá-¡ Resección del Ablación de 
to, mestiza, 28 artos, uní-'tlco del ovario ovarlo derecho. | a nejos lzquier-| 
para.— Operada 2C de Sep- derecho. >alplngo-o v a- dos por plosal- 

ilemltre de 1902. ro-síndesls. plnx. 



Curación. 



Curación. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA H.1BANA 



103 



RESULTADOS LEJANOS 

~ ! mSTORSW 1 

Hfjeria 



penitifBt«8 ! AgraTiciÓB 



Persistencia 
tie la menstraa* 
cíOn. 



OeaaparlcIóQ 
«le dolores, re- 
«laccitío en la 
<lQracl<3n d e 1 
perío'lo Diens- 
^craal. 



¡ Perslstenc i a 
re^^alar de 1 a 
raensiruacWn. 



Perslstenc i a 
I menstrual. Des 
j«parlcl<$ndelas 
¡luetrorra irías. 

I Desaparición 
•le los dolores. 



rersistenc i a 
menstroal des- 
de el primer 
mea. 

Persistenc i a 
reipiiar de 1 a 
menatrnación . 

Persistencia 
menstroal. 



Peraisienc i a 
menstrual. 



Peraifltenc i a 
meoBtmal. 



A loH dos me- 
ses menstrua- 
ción profusa de 
siete días de 
dnracfón. 



Opendeiei 
lecoBdarías 



SakanzM 
eoBieeatiroB 



Embarazo, 
siete meses des 
pnés, abortó al 
tercer mes. 



Embarazo en 
1006. Sin saber 
lo ocurrido des 
pues del cuarto 
mes. 



Laparo • h i s- 
terectomía. 
anezotomía y 
apend i c e c t o- 
mfa en 18 de 
Marzo de 1905. 



0B8SRYACÍ0NSS 



Peritonitis por apen- 
dicltis.— Caraci<}n. 



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104 



ANALES UE LA 



Konero 

de 
ordeB I 

13 ' 



Rtabrtt y inIIíIm 
Rtn— IÜ4— Nitmlidtj Lmmm 

ttát it U tftnáit M titm 



u 



15 



16 



17 



18 



n 



22 



24 



25 



EBCIeroBic del 
ovarlo derecho 
Oclaslón de la 
trompa. 



' Regla Hernández JlmC- 
'nez. blanca, 30 año», Ha- 
jbana, nulípara.— Operada 
¡KneroOde 1903. 

Salnstlana Carrión. mes- Ovaritis qnís- 
tiza. 25 años, nulípara, 'tica bilateral 
Bahía-Honda. — Oper a d a| I 

Fe>>rero 7 de 1908. , 

Isidora Hernández, mes- Ovaritis poli- Resección de 
tiza, 22 años, nulípara, Iquística bilate- ambos ovarlos. 
Habana.— Operada Febre-iral. 
ro 21 de 1903. I 



Oftminn lebre 
el Orario 



OperacioBei 
wpleBeiUriM 



Reseccidn del Ablación de 
ovarlo derec no Janejos izauier- 



Salplngo- d V a- 
ro-síndesis. 



Resección de 
ambos ovarios. 



dos por ploeal- 
plnx 



Hlsteropexia 
por retrofle- 
xión. 



Hlsteropexia 
por retrofle- 
xión. 



„_ . I _ _J 

Eloísa Acosta Lazo. blan -i Ovaritis quís- Resección dell Raspado é 
ca. 28 aflos, Baota. multí- tica bilateral ovarlo derecho, i Hlsteropexia. 
para.— Operada en Febre-, ; Punción, masa- 

re 22 de 1903. Ije é ignipuntu-' 

_^ |ra del Izquierdo! 



Resección dell extirpación 



Rncamaclón Mufloz. Ovaritis es-' 
blanca. 29 años. Habana.— clero-quís tic a, ovario derechoí&nejos izquler- 
Operada, Marzo 1 de 1903. Iderecha. .dos por piosal 

I I Dinx. 



Rosario Velázqoez Gon-i 
zález, blanca. 27 años, Ha-| 
baila.— Operada en Abril q ule rda. 
1 de 1903. 



.1 



Ovaritis mi- Resección del¡ Ablación de 
croquística iz-ovarto izquler- lAneJosderechos 
' * Ido. tpor piosalpinx. 

I 'Raspado. 



C«iiMieieiii 
oyerttwiii 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Curación ab- 
soluta. 



Curación. 



1 (i Dolores Alcarraz, mesti-| 
^*^ za. 25 años. Cuba, nulípa-. 

ira.— Operada Mayo 13 de 

1903. 



i)i\ Marina Martínev. Pala- 

^^' cío. negra. 18 años. Haba-I 

n»».— Operada Juuio24 de 



' Ovaritis mi -i 
croquística iz-> 
quierda. j 



Esclerosis delí 
ovario izquler-| 

do. I 



Felipa Sosa Barros, ne- Rsclerosis del' 
gra, 23 Qúos. Habana.— ovario izquler-, 
Operada Agosto 18 de 1903.'do. I 

i ..'._' 

Kflgenla Crespo, iiiesti-' Ovaritis cor-| 
;za, 2á años. Finar del Rfo.'ticalízqulerda. 
0|)era«la Agosto 27 ae 1903. 



Resección. 



Resección. 



Resección. 



Resección . 



t Extirpad Ó ni curación de- 
de anejos dere-,finltiva. 
cbosporpiosal-i 
ipinxydelapéui 
dice cecal ad- 
vérente. I 



! Hlsteropexia I 
ly arilaclón de 
anejos dere- 
chos por plosal- 
'pinx. I 

I Ai»lación de, 
anejos derc- 
ch08pur ualptn 
go-ovarli l8 
qnÍMtioa. 

Kaspado.— 
Ablación ane- 
jos derechos 
por Huexiiis. 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



»)o . Natividad PetiguA, Ma- Ovaritis blla-' Resección de Raspado.— Curación de-> 
-•^ drld, blanca, 20 años, muí- toral. a jibos ovarlos. Ampu tu ción fínltlva. 

típara.- Operada Septlem-| «leí cuello y i>e- 



U>re 2 de 1903. 

{María Alvarez, blanca, 33 Ovaritis de- Resección, 
años, multípara.- Opera-lrecha hlpertró- 
,da Septiembre 4 de 1903. ¡tica. 

María Pórez. blanca, 'ii, Ovaritis Íz- 
anos, Pinar del Río.— Ope- quierda. I 
rada en Septiembre 20 de' 
1903. i I 



ilneorralla. 

Raspado, tra- Curación de- 
quelorratla y flnit*va. 
perineo rra ti a. I ' 



Resección. 



, Ra 8 p a d o y 
ablHcióUH nejos 
derecln>s por 
ane.Mtis. 



Curación. 



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lOf) 



RESULTADOS LEJANOS 



Mfiwá 



TRASTORNOS \ Op^neiotn 

peniítaBtet Agniidói tefoidirias 



Enbanioi 
eoisecitiroi 0B8ERV4C10NK8 



Desaparición i 
de los trastor- 
nos. 



Un año des 
puéa la vi em- 
barazada de 6 
I mese». 



Ignoramos el resal- 
tado del embarazo. 



I Kmbarazo un curaci(5n que peralH- 
año después j lie en este año (HM)7). 



aborto de dos 
I meses 



Detapartclón 
de todos los 
trastornos. 



Persisiía la curación 
i en Diciembre de 1906. 



! Desaparición I 
délos dolores. 



Curación que persis- 
tía en Febrero de 1907. 



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106 



ANALES DE LA 



Hñitr» 
d< 



2fi 
27 

28 
29 
30 

31 

32 
33 
34 

35 

3(5 



Konbret y aprllidoi 

Rau- Edad -Katoralidid. 

Fecba d<» la opf raeióo 

(iuadaiope Burne. mcH- 
tiza. 32 años, multípara. 
Ke medios. — Operada en 
Knero 14 de 1m>4. 

Klena Rodrlf^aez, meatl- 
£a. 34 afloa, ManzanUIo, 
multípara.— Operada líne- 
ro 10 de 1904. 



fgabel Navarro, blanca. 
30 años, canarias, multí- 
para.— Operada Knero 20 
de 1904. 



U^ioiM 
del (Kario 

(fuiste heml- 
tico del ovario 
derecho. 



EscleroslR del 
ovarlo derecho 



OperaeiÓB sobre 
el Ofario 

Resección. 



Resección. 



ÜperaeioBes I Coneeieietu 
roaplenifitariti I opetatorias. 



Ablación de los 
rt nejos Izquier- 
dos por hidro- 
salpinx. 

Extirpación de 
anejos Izquler- 
dosporanexltis 
Uisteropexta.— 
Raspado. Perl 
neorrada. 



Curación. 



Caración . 



I 



Ovaritis iz- Resección, 
qnierda. 



KIona Fernández, blan- Ovaritis dere- 
ca, 36 años, hspaña, muí- cha. 
típara. ~~ Operada Enero: 
30 de 1904. 

Matilde Báez García.! Quistes foli-l 
blanca. 22 años. San An-'calaresdelova-' 
tonto de los Baños, — Ope-rio izquierdo. ' 
rada Febrero 6 de 1904. I 



Pilar Jofre. blanca. 27 Ovaritis ral-, 
años, Ha'oana. multípara, croquí ática: 
Operada en Mayo 12 de' izquierda. , 
1904. I I 



Celia Borren Salto, blan- ' ovaritis mi-' 
ca, 22 años. Habana, muí- croquístlca de-I 
típara.— Operada Mayo 9 recha. I 

de 1904. i I 



Julia Domínguez, meati- Ovaritis bi- 
za, 84 años. Matanzas, pertróflca de- 
multípara. — Operada Ju-'recha. 
lio 2 de 190 4. I 

Joaeíá Rlvero Saavedra, I ovaritla atró- 
blanca, 28 años, Luffo,'íica dentcha.— 
multípara.— Operada JulioQuiates peque- 
12 de 1904. iñoa del ovario 
I izqui e rdo. _^ 

I Carmen Mora de Mesa, 
{blanca. 23 años. Jagüey 
Grande, multípara.— Ope- 
rada Diciembre 20 de 1904. 



Edema d e 1 
ovario derecho 
Eacleroquíati- 
co el izquierdo. 
Prolapao de 
ambos. 



Angela Gulteraa de Vi 
lar, blanca, 30 afloa, lala 
de Pinos, multípara.— Ope 
rada Diciembre 27 de 1904. 



Resección . 



Resección. 



Resección. 



Resección 



Resección. 



Hlsteropexiai Curaciún. I 
por retroné- ( 

xión. Raspado.! ¡ 



Miateropexla.l 
por retroné-, 
xión. Raspado 
yr.raquelorraflai 

i Ablación del 
{lOH anejos dere-' 
ichoaporanexi- 
:tls. Hlsterope-I 
xia. Raspado. 

Ablación de< 
los anejos de re- ¡ 
icbospor hldro- 
salpinx Raspa-! 
do y traqueío- 
Traua. I 

I 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Ablación por 
lanexltls de ios 
¡anejos izquier- 
¡dos. Raspado, 

Ovariotomía 
Izquierda por 
quiste dermol 
deo. 



Resección d e I Raspado, tra- 
ovario derecho, quelorrafla, pe- 
fgni pu n tu ra'rineorrafla, 
del ovano iz- 
quierdo. 



Curación . 



Punción 7 ma- 
aaje del ovario 
derecho. Igni- 
puntura del iz- 
quierdo. Oofo- 
ropexia bilate- 
ral. 



Hiateropexia 
por deacenso. 
Raspado. Peri- 
neorrafla. 



Qnlatea foli- Punción y ex- 
cularea de am. presión de loa 
boa ovarlos. ovarioa. 



Raspado. Col- 
porrafla. Perl- 
neorrafla. Hia- 
teropexia por 
iProlapso com- 
.pleto del útero. 



Curación . 



Curación. 



Curación de- 1 
flnltiva. I 



Curación de- 
flnftiva. 



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107 



RESULTADOS LEJANOS 



I TEA8tOEH08 
lejfá t peniítoitM Aipnraeiéi 



Ofmmut 



I DeMpAlIclÓD 

'de lo8 trastor- 
:noe. 



Lft^ero dolor I 
menstrnalj bo-¡ 
ibre el oftrio; 
(lereclio. 



Derapartci<ín 
de todoR los 
¡trastomob. 



Desaparición 
¡de metrorra- 
¡Kiafi y dolores. 



I 



TOMU XLIV. — 14. 



MueeitifM 



OBSERVACiOmg 



Embarazo 71 
{parto á térmt-! 
no normal en! 
'Abr*ldel906. 



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108 



ANALKd DK LA 



Kánero Noobre» y ipetlidos 

de , Raía— Edttd— natiralidad 
orden , Fecha de la operaeíói 

•jfT i Concepción Diegnez, 
*' < 1)1 anca, 81 años, multípara, 

I Pontevedra.— Operada en 

leñero 1 de 1905. 



Ltticies 
del •rano 



o o ; Domltlla F. de R.. blan- 
«^ *-^ ca, 26 años, ABinrlas, mul- 
típara.— Operada Febrero 
24 de 1905. 



39 



Bdema y quls 
tes foliculares 
del ovarlo dere 
cbo. 



EscleroslE del 
ovarlo derecbo. 
Oclusión tuba- 
rla. 



Ope racioiet sobre 
d Orarío 



Punción y ex 
presión del ova 
rio derecho. 



Resección del 
ovarlo y salpin- 
go-ovaro-sinde- 

8l8. 



OperaeioBoi 
eoiploBeiUriu 



Extirpación 
anejos izquier- 
dos por hldro- 
salpinx. Ras- 
pado. 



Ablación de 
anejos izquier- 
dos por hidro- 
salplnx. Ras- 
pado. 



Amelia Toledo, mestiza,! Ovaritis cor- Hesecclón del' Uisteropexia 
23 años, Habana.— Opera-Hical derecha, ovarlo derecho ipor re t roñe- 
ría Marzo 2 de 1905. i { xión. Raspado. 



40 



41 



42 



43 



44 



45 



46 



47 



Filomena PlgueredoJ Ovaritis mi 
blanca, 22 afios. Oalaba-'croqufstlca de- 
zar. -Operada Marzo u de I techa 

1905. I 



Teresa Capote, negra. 25 1 Ovaritis folí- 
anos, nulípara. San «nto-'cular derecha, 
n lo de los Baños. — Opera-, 
da Marzojfc6 de 1903. 

Marina M. deM.. blan-. Quistes foli- 
es, 33 años, multípara, cnlares del ova 
üamagUey. — Operada en rio derecho. 
Marzo 28 de 1905. ' 



Resección. Ablación de 
, anejos izqnler- 

I idos por plosal- 

pinx. Bistero- 

pexla. 

Igntpuntnra. I Raspado. Abla 
clon anejos iz- 
quierdos quís- 

|tÍC08. 

Punción y, Raspado.— 
masaje. Ablación de los 

I anejos izquler- 
,du8 quísticos. 



CoBMCMBCiu 

operatoriai 



Curación. 



Curación de 
nnitlva. 



Dolores J. de Fernández, 
blanca, 30 años, Habana, 
multípara. — Operada Ju- 
nio u de 1905. 



Ofelia O., blanca. 18 años, 
soltera. 'Managua— Opera- 
da Junio 16 de 1905. 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Angela N. de M., blanca, 
28 años. Sagua. multípa- 
^ra.— Operada Agosto 3 <le 
1905. 



Quistes foli- Ignlpuntura. 
cularesdelova-! 
rio izquierdo ¡ 



Quistes foli- Ignlpuntura. 
cnlares del ova- 1 
rlüílerecho. i^ 

Quistes fGli-¡ Ignlpuntura. 
cnlares del uva-I 
rio izquierdo. 



Ablación dei OuraclÓQ de 
los anejos dere-¡flnitiva. 
chos quísticos. 
Raspado. 



Rlena Herrera, blanca, (ivaritl» foli-l Ignipuntura 
31 años. JovellanoH. mullí- cular doble, ¡bilateral. 
ipara.-Operada Agosto 11 
;de 1905. I ' 



Apendlcecto- 
mía por apen i 
dicitis crónica 

Ablación de 
los anejos dere- 
chos por plosal- 
plnx. KaspH<lo. 

Raspado. Hls- 
teropexia. 



I Cándida Sierra, blanca, Qulst« hemá- 
,24 años, multípara, Beju- tico del ovarlo 
cal. - Operada Agosto 18 1 izquierdo, 
de 1906. 



Ignlpuntura. I Ablación de 
los aneju^dep^í- 
khosporpiosal. 
jplnxy «peudi- 
Icectoniía. I 



Curación. 



Curación. 



Curación . 



Curación . 



4Q I María Torres, blanca, 32 

^^ ¡años, nulípara. San Anto- 

inio de los Baños— Operada 

Agosto 23 de 1905. 



Quistes foli- Punción y. Raspado. Am- Curación, 
cularesdelova- masaje del ova-!putaclón del 
rio derecho.— "o derecho. Re, cuello. Uistero-' 
Hematoma del's^^cWn »• ter-'pexia. 
ovano lzquler-i»no del ovario 
(io. izquierdo. 



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109 



RESULTADOS LEJANOS 

TRASIORSW 



Ifjoría 



pen¡tt«ntei | AgnraciÓB 



OperácioBes 
secBodarías 



Eabaraios 
eoBseeotiros 



OBSERYAHOKES 



Persistencia, 
menstrual re- i 
goiar. I 

I 



KHta pacieDre vista 
un uño (lespnéH. con- 
serva sus funciones ge- 
initales, pero despué» 
Ue la operaciiin laeste- 
Irilidad ha sido causa 
de trafltornoa histéri- 
cos acimt nados. 



Desaparición 
(le hemorra- 
fiasy dolores. 



I Desaparición 
|de todos los 
trastornos. , 
Menstmacidn 
Iregolar. ' 



I- - - 1 

Desaparte i<}n, 
Ide todos los 
ítnwtornos. 



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lio 



ANALES DE LA 




i)íy 



57 
58 

59 

()ü 
61 



Rau- Kdi4 -Ritinlidid. , ^ Utioiei 
Feeha ét li o^ndóo é«l Ofirío 



Op«neiói lobre 
fl Oran» 



Opencioict 
eoBfleantariu 



Concepción AueK bían-. Esclerosis mi -I Ignipontnra 
ca. 24 años, moltlparaJcro-qnísMca dejdel ovario de- 
Orense. -Operada Septbrc. ambos ovarlos, recbo. Resec 



Raspado. 



5 de 1906. 



J 



cidn con el ter- 
mo del izquier- 
do. 



Resección 
con el termo. 



'*)() serafina Camero, blan-! Quiste bemá- 
ca. 21 aflos. Habana, nulí-itlco del ovarlo 
para. — Operada Septlem- 'derecbo. 
bre 10 de 1905. | 

;:i : Angela Izquierdo, blan.' Qnlstes foli-j lurnipnntnra 
^-■^ ica, 21 años, nalípara. LoH'calaresde am- delovariodere- 
Palacias. — Operaila Sep- bos ovftrios. ¡cho. Resección 
tiembre ilde 1906. ' | con el termo 

' del izquierdo. 



Ablación de 
anejos izqoier- 
dos por piosal- 
pin X. Raspado. 

Raspado. 



n*) LaciaiiaJiaaoz/bMnca,i Rsclerosls 
•^ ^ ¡21 años, Habana. .Operadaiqnísiica y pro- 
'Septlembre ii de 1906. I lapso del ovarlo 
! Izquierdo. 

Quistes foli- 
culares del ova- 
rio izquierdo. 



Resección con I Ovariotomfa 

el termo. por quiste del 

ovarlo derecho 



-Q I "^dela Oliva, blanca, 96 
•>0 años, nulípara, Managua, 

Operada Septiembre 12 de 

1966^ 

r I ; Consuelo González, blan- Ovaritis quís- Resección con I 
^^ lea, 20 afloH, Habana, sol- tica bilateral, ¡el termo de am-| 

Itera. —Operada Septiem-' 'bos ovarios. 

bre 20 de 19o3. i 



Resección al Ablación ane 

termo. Josderechos 

Ooforopexia . por hl d r o s a 1 

¡plnx. Raspado. 



r^r^ < Francisca Hendióla, I Ksclerosis é 
¡mestiza, 11 años, nulfpa- hipertrofia del 
ra. — Operada 8eptiemorebvarlo derecho 
25 de 1905. ' 



Resección con ! Apendicecto< 
el termo. roía. 



n^n Genara Penal ver, mesti- 
^^ za. 27 años. Matanzas, nu- 
lípara.— Operada beptbre. 
¡29 de 1906. 



I María Rodrígnez, blan- 
!ca, 27 unos, multípara, Pi- 
ínar del Río.— Operada Oc- 
¡tubre 17 de 1906. 



Nestora García, blanca. 
|2l años, Sta. ClarM, solte- 
.ra.— Operada Noviembre 
' 29 de 1906. 

I Carmellna R. de L., blan- 
ca, 23 años, nulípara. Ha- 
bana.-^perada Diciembre 
9 de 1906. 



Ovaritis escle- 
ro micro quísti- 
ca bilateral. 



Atrofia denlos 
ovarlos y escle- 
rosis cortical. 



Resección con I 
el termo de am- 
bos ovarios I 



Descorteza- 1 Raspada Pe> 
miento deam-irineorrafla. 
bos ovarios. I 



Ovaritis quís- Resección con | Ovarlotomía 
tica derecha, el termo. lizqulerda por 

quiste. 



Ovaritis hi- Resección con | Ablación de 
pertróOca delíd termo. lo» anejos dere- 



ovario izquier- 
do 



I María O. A. de U., blan- Rsclerosls 
ca, 23 años, nulípara, Fi-'é hipertrofia de 
ladelfia.— Operada Diciem- tambos ovarios, 
bre 16 de 1906. ' 



Resección con I 
el termo blla-' 
teral. i 



chosporanexl- 
tis esclerósica. 
Raspado. 

Raspado. 



I María Velazco, blanca, Ovaritis mi- Resección con Raspado y 
25Año8, San Ant.o de loRJcroq ufstica el termodeam- traquelorrafla. 



Baños, multípara.— Ope- bilateral, 
.rada Diciembre 17 de lk06.| 



bos uvarioK. 



CMMcmeÍM 
•petaUríai. 



Curación. 



Curación. 



Curación de- 
flniUva. 



Curación. 



Curación. 



Curación de- 
finitiva. 



Curación. 



Curación de- 
finitiva. 



Curación . 



Curación . 



Curación. 



Curación ab- 
soluta. 



Curaeidn . 



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111 



RESULTADOS LEJANOS 



TIU8T0R1I08 
pentiteitct 



hpt\ 



DeftApariclóD 
de dolores j he- 
morrafflM. 



Desaparición 
de dolores y 
'hemorragias. 



Desaparición 
de dolores 7 be- 
^morragiasj 
trutomoscon. 

g^tlYOS. 

' Desaparición 
de los dolores 
premenstr a a 

les. 

Resuurada 
la ranclón 
menstroal. 



I Desaparición 
Idelashemorra- 



í Desaparición 
'de dolores y 
hemorrairias. 



iMadaríu 



Penlsten al 
gonos dolores 
en el ovario 
conservado. 



lakaruM 

Miieeitiroi 



OBSERVACtOHBS 



Este es un caso de hi- 
pofünción ovárica ma- 
nifiesta, que desapare, 
ció con la operación. 



I Esta paciente, al ope- 
rarse. estaba ameno - 
rrélca desde hacia un 
año. 



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112 



ANALES DE LA 



Huero Hoibreí y iMÜiáei I 

oriei Feeb de li opcndói ' del Ovario 



OperaciÓB lobre 
el Oririo 



OpeneioBti 
¡ foipleneatarái 



02 



63 



U 



«7 



(jeopoUUna A. (IcP., blau- Doble ovaritis Ignipuntura Apendicecto- Garaclón. 
ca, uDípara. San Antonio esclero-qaísti- del ovario de- mía. 
de los Bafios. —Operada ca. 



'Enero O de luo6. 



Mdnica Verde, blanca, ¡ Doble ovaritií 
36 aAos, Guanabacoa.— ¡hipertrdtica. 
Operada Enero lo de 1906. 



recho. Resec- 
cidn conelter-; 
mo del Izqaier-i 
do. i 

ReseccidDconl 
el termo bila-i 
teral. 



Kngenia Hernández, (^iiiKien foli- 
mestiza, Maños, Trinidad. icularesdelova- 
multípara. —Operada Ene- i rio izqnierdo. 
ro 27 de 1906. 



Ignipuntora. Raspado. 

Ilisteropexia. 



t»r Jnana Gdmez. blanca, 
' ' ' ' |30 añoB, maltf para, Guana • 

bacoa.— Operada Febrero 

3 de 1906. 



.. p I Micaela Broceta, blanca, 
DO '22 años, nulípara. Cama- 

gttey .—Operada Febrero 14 

de 1906. 



ÍÍH 



«9 



70 



71 



72 



quistes foli- 
cularen y ede- 
ma del ovarlo 
izquierdo. 



Quistes foli- 
culares de am- 
bos ovarlos. 



Puncidn y 
masaje. 



Unipuntura 
bilateral. 



¡ Serafina R. de R., blan-l Hipertrofia y 
ca,22 años, unípara, San-,esclero8i8 de 
tiairo de Cuba. ^Operada amlK>H ovarios. 
'Febrero 15 del90tí. 



Mercedes Poverd, blan- Quiste lieml 
ca, 34 años, multípara, tico del ovarlo 
Habana.— Operada Febre-jizquierdo 
ro 24 de 1906. 



Juana Yero, mestiza. 27 
años, multípara, Baraba- 
nd.— Operada Marzo 22 de 
1906. 



Ablación ane- 
jos derechos 
por anexitis. 

Apendicecto- 
mía. Raspado. 
Perine orrafl a. 

Raspado. 
Histeropexia. 



Resección con 
el termo de am^ 
bos ovarios. 



Resección 
con el t«»rmo 




Histeropexia. 
Raspado. 
Amputación 
del cuello. 



Raspado. 
Traquelorrafia. 



Quistes foli- Ignipuntura! Ablación de 
culares de am- de ambos ova- la trompa iz- 



óos ovarioH. 



rio8. 



Iquierdaporem- 
barazo extrau 
terino. 



Úrsula ConzAlez SAn- Hipertrofia Resección con Apendicecto- 
chez. mestiza, soltera, 2S del ovarlo dere- el termo. mfa 

años, Consolación del ^ur. clin. ¡ 

Operada Abril lo de 1906. i 



Sivyl W. , blanca, 22 años, 
soltera. New-Vork.— Ope- 
rada Abril 11 de 1906. 



Altagracia Brito, blanca 
23 años, Habana.— Opera^ 
da Abril 18 de 1906. 



QoisteK foli- 
culares del ova- 
rio derecho. 

Hipertrofia 
de ambos ova- 
rios. 



Ignipuntura. 



Resección con 
el termo de am- 
bos ovarios 



Apenaicecto- 
mía. 



Raspado. 
Histeropexia. 



Blanca Allcot, blanca, Quiste delí Ignipuntura 
7*-í 33 años, multípara, Haba- paraovarlo de-¡del ovario iz- 
Ina.— Operada Abril 26 de reclio y folicu-'quierdo. Con- 
1906. lares del 1 z - servación de un 

.quierdo. fragmento del 

' ovario derecho. 



Curación 



Curación. 



74 



Carmen Nurgoes, mesti- 
za, 33 años. Matanzas, nu- 
lípara. —Operada Mayo 9 

1996. 



Hipertrofia yl Resección con 
esclerosis d e 1 el termo, 
ovario derecho. I 



Raspa d o . — 
Ablación del 
anejo izquier- 
do por quiste 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Curación . 



Curación . 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



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ACADEMIA DK CIENCIAS DE LA HABANA 



ll.i 



RESU LTADOS LEJANOS 

mSTORSW i 



lejtrá 



Desapaiieida 
de 108 dolores r 
hemorragias 



i«(Qidariai 



EabamM 

COBIffltiTOi 



0B8£RVAri0KK8 



Desaparlck^n 
de todQs los 
trastornos. 



Kmbara/. o 
eonseontlTO á' 
I los el neo meses 
y parto á tér-| 
mino. 



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114 



ANALES D£ LA 



Kíaero 

de 
trdei 

75 



76 

77 

78 

79 

HO 

SI 

82 
83 

84 
85 

86 



Neibreí y aiellidM 

Rau-Mad— llitinlidad 

Feeb de la oferaeiói 



Juaoa García Valué», i Ovaritis es-i Decorticación 
blanca, *J0 afloD, Aguacate, clero-quíat i c a! j caaterizaelOn 
muí (f para.— upera<la Ma-jderecha. al termo. 



Uieseí O^eifici Mbre ; Operaeioaei 

del (Kano el Ofarío eeapleBeilariu | 

Ovarlotomía 
por quiste del 

^ ^^ « «- , -. .^*...v. ovario izquier- 

yo 3J de loo«. lio. 

Amelia Flores Martíue/. Hipertrudao-! Ketieccidn con Ablación ane- 
blanca, 26 ailoH. Ranchue- vario derecho, el termo. Jos izquierdos 



lo, multípara. -. Operada 
'Ilajol90«. 

' Ana<:arcía, mestiza, 35 Quistes foli- 
aí^o8. multípara. Bejucal, cuiares del ova- 
Operada Mayo 1900. rio izquierdo. 
Ovaritis hiper- 
trófica derectia 



Santa Hernández, mesti- ; Hipe r t r o fl a 
za, 2d afioB. nulípara. Re- ¡ovarlo izquler- 
medlos.— Operada Junio 8 do. 
de 1906. 



por piosaipinx. 
' disteropexia. 



fgnipuntora 
del ovarlo iz- 
quierdo. 

Resección 
con el termodel 
ovarlo derecho 



Resección al 
termo. 



Hlsteropexia. 



Extirpación 
de anejos dere- 
chos por pió- 
salpinz. 

ApendicectO' 
mía. 



I Carmen 8. 8. Blanca, 221 Kscleroslc de Resección Ablación de 
¡años, nulípara, Cuba. — :am»H)S ovarios.icon el termo anejos izquier- 
"'■""* del ovarlo de-Idos por oclu- 

recho. ¡sión tubaria. 

Raspado 



'Operada en Septiembre IT 
¡de 1906. 



Francisca Arango, blan- 
|ca, 28 años, multípara, 
i CamagUey.— Operada No- 
viembre 24 de 1906. 



Hipertrofia 
ovarlo izquier- 
do. 



Josefa González P4rez,| Quistes foll- 
blanca, 31 años, mnltfpa-icuiares del ova- 
ra, Habana.— Operada Di -I rio derecho, 
cienibre 4 de 1906. I 



Resección 
con el termo. 



Ignipuntnra. 



Ablación de 
anejos dere- 
chos por quis- 
te. 

Raspado. 

Ferlneorrafla 



Raspado. 
Hlsteropexia 
por prolapso. 



I Francisca González, 
blanca, 82 años. Cuba, nu- 
lípara. —Operada Diciem- 
ibre 8 <lo 1906^ 

María Teresa Gavilán, 
mestiza. 28 años. Habana, 
nulípara.— Operada en Di- 
ciembre 9 de 1906. 



Quistes foli- 
culares del ova- 
rio derecho. 



Eugenia A. y M., blanca, 
20 años, Camagttey, solte- 
ra.— Operada Knero Ude 
1907. 



Hortensia García M.. 31 
años, blanca. Cabanas, 
multípara.— Operada Hue- 
ro 18 de 1907. 



Esclerosis cor- Decorticación 
tical del ovarlo v cauterización 
derecho. al termo 



Quistes foli- 
culares del ova- 
rlo derecho. 



Hipertrofia y 
quistes folicu- 
lares de ambos 
ovarios. 



Ignlpnntura. 



Ignipuntnra. 



Ovarlotomía 
izquierda por 
quiste dermoi 
deo. 



Ablación de 
la trompa he 
cha por preñez 
ectópica. 

Apendlcecto- 
mía._^ 

ApendicectO- 
mía. 



Re s e c c i ó n 
con el termo. 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Oaraclón. 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Curación. 



Caridad G. Blanco. 16 Hipertrofia y 
añoe, soltera, Cuba.- ope- ¡quistes follcu- 
rada Enero 29 de 1907. ¡lares del ovarlo 
derecho. 



Ignlpnntura. 



Hlsteropexia. 
Raspado. 



ApendicectO- 
mía. 



Curación. 



Curación. 



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ACADEMU DE CIENCIAS DE LA HABANA 



115 



RESULTADOS LEJANOS 

mSTOKHOS 
peniíteiUi , Agreraciói 



Ifjona 



Operarioifs 
iKiiéiríu 



Eabartioi 
eolsecitirM 



0B8iEVAC10Kg8 



DtsminTioMn 
del período 
mensirnat. 



Persisten Ion 
dolores en el 
lado derecho. 



Esta enferma se pre- 
para á una operación 
I radical. 



- _ _ ! 

persistencia, 
delamenstraa- 
cirtn. 



Se diagnostlcd la pre- 
ñez eotopica con rotu- 
ra é Innndacidn perl- 
roneal. 



Se estableció' 
la funcldn 
menstrual re- 
Kolarmente ti * 
los dos meses. | 



TOMO XLtV. — 15. 



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IIG ANALES DE LA 



dinero l!l«Bbres y ímUí4m 

de Rúa— Edtd~IlatinMa<i Uioies ; Opcrieinéitoke Operadoief ('oi>Mifiriii 

ordei I Keeka de la openeióa del Orari» el Oraríe eeapleBeataríai operitoriai 

ü7 Mariana S. 3' V.. blanca, Quistes foli-i Isrnlpnntnra. Apendlcecro- ('uraci«'»ii. 
'^* 20 años. Camasriiejr, 8olte-.(*níare«<Jeíova-' mía. 

ra.— Opera'la hnero ¿9íle rloilerecho. i 

1907. ¡ 

Oí» Cristina Quintana, mes-! Esclerosie é' Resección con' Apendlcecto- Ciimciún. 
*^*^ tiza. 30 anos. Camagüe j,,hipertrofla <le el termo, nila- mía por apén • 

nulípara. — Operarla Fe- amhos ovarios, feral. dlceadherente 

brero fl do 1907. , 

uq Dulce María (iallarUo.; Edema é Iii-| Resección' Apendicccto- 
*^*' negra. 10 aAos. soltera, pertrofla de am con el termo de mía. 

Cuba. — Operada Mavo 7 bos ovarios. ambos ovarios. 

de iflOí;. 



XI. 

La exposición que antecede nos autoriza á formular las 
sifruientes conclusiones: 

1." La cirugía conservadora de los ovarios constituye 
actualmente el propósito de los ginecólogos por dos razo- 
nes: primera, porque suprimir la función ovarica es una 
mutilación grave que inutiliza á la mujer durante el resto 
de su existencia para el cumplimiento de su misión social: 
y segimdo, porque es un hecho ya demostrado, (pie la con- 
servaci()n de un fragmento ovárico no agrava el ])ron()stic() 
de la operación, y con frecuencia hasta para mantener ol 
equilibrio necesario entre las diversas funciones que cons- 
tituyen la vida genital de la mujer. 

2." Los propósitos dií la cirugía conservadora de los 
ovarios se logran con dos clases de intervenciones: unas (pie 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 117 



RESULTADOS LEJANOS 

Ifjorii ptfinltitM Agftmifa ¡ iiiMiiriii | mmttóitm OWIVACMW 



i»s» he morra- 



proí^ervan la existencia total 6 parcial del órgano, y otras 
(jue lestauran sus funciones trasplantando porciones sanas 
del ovario cuando éste ha perdido sus conexiones vascu- 
lares ó bien utilizando ov«rios sanos ó fragmentos sanos 
de ovarios ])rocedentes de otra mujer. 

Y antes de dar por cumplido, el deber reglamentario 
<(ue me ha ()bligado esta noche a molestaros, permitidme 
liacer presente mi sincero y cordial reconocimiento á los 
señores Académicos que me han aceptado por compañero 
(íu las tareas científicas de esta Corporación, á que sólo 
puedo aportar el concurso de una buena volnntad estimu- 
lada por el afán de corresponder a la honra dispensada, 
y a vosotros, mis amigos, que habéis honrado este acto 
solemne atendiendo la lectura de esta deshilvanada me- 
moria. 



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118 ANALES DE LA 



DISCURSO DE CONTESTICiON IL DEL DOCTOR ENRIQUE NUÜEZ 

POR Kí. 

BB. GUSTAVO G. BUPLESSIS 

(Sesión del 29 de Mayo de 1907.» 

El Ür. Núfiez nos acaba de lecM* un trabajo notable so- 
bre la cirugía conservadora del ovario, donde no sólo es- 
tudia la cuestión bajo el punto de vista histórico y analiza 
cada una de las intervenciones posibles para conservar 
esos (írgant)s sin detrimento de la salud de las enfermas, 
sino c^ue lo acompaña de un níimero crecido de observa- 
ciones })crs()nales donde ha podido hacer cirugía conser- 
vadora con buen resultado. 

La cirugía ha hecho su evolución conservadora no sólo 
cuando se trata de los órganos genitales de la mujer, sino 
en todos los órdenes; á medida que la técnica sel ha ido 
perfeccionando ha procurado remediar el mal sin detri- 
mento de órganos esenciales. A los radicalismos de los 
primeros tiempos han sucedido operaciones mejor razona- 
das; así hemos visto la conservación en los miembros llegar 
por nuestros procederes modernos a disminuir considera- 
blemente el número de amputaciones y salvar órganos que 
antes de la era antiséptica había que sacrificar para asegu- 
rar la vida. 

En los primeros tiempos que siguieron alas operaciones 
de castración practicadas por Lawson Tait con resultados 
tan brillantes se pasó de la medida^ como sucede siempre qiuí 
una operación nueva aparece. Muchas trompas y ovarios 
apenas aumentados de volumen fueron (^>ct¡rpados con 
gran precipitación; muchos ovarios escleroquísticos sacri- 
ficados pudiendo haber sido conservados con operaciones 
más simples, con resecciones parciales ó cauterizaciones 
con el termocauterio, y haber evitado así trastornos serios 
á las desgraciadas inútilmente mutiladas. 

Como dice el Dr. Núñez, la terapéutica radical se man- 
tuvo triunfante largos anos frente á las operaciones con- 
servadoras, hasta que el movimiento partido de Alemania, 



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ACADEMIA DE CIENCÍAS DE LA HABANA 119 

con los trabajos do Scliroeder y Martín, se ñu' adoptando 
en Francia, ensanchándose considerabloniento on los Es- 
tados Unidos y últiniamento llegó a nosotros, siendo muy 
recomeiidable este esfuerzo del l)r. Núñez )>ara vulgari- 
zarlo más en Cuba. Ya hoy los resultados adquiridos tieniMi 
un valor incontestable y todos los ginecólogos dignos de 
este nombre tratan de conservar los órganos y cm-aHos 
medica ó quirúrgicamente, (evitando lo más posible las 
mutilaciones innecesarias: (\nn<) dice Monprofit, la cirugía 
de los ovarios y las trompas será conservadora ó no será. 

Muchas han sido hís causas que han hecho evolucionar 
la ginecología en el sentido de la cíuiservación y una de 
ellas son los efectos observados después de la castración, 
muy bien estudiados por el I)r. Núñez: llegan á producir- 
se trastornos neurasténicos durante mucho tiempo colo- 
cando á las mujeres en situación angustiosa, tanto que mu- 
chas se quejan y consideran más desgraciadas que antes 
de la operación. Sin embargo, si analizamos las observa- 
ciones de los accidentes consecutivos á la castración vemos 
que no siempre se producen, y que no se observan en las 
mujeres vecinas á la menopausia por su edad ni en aque- 
llas cuyas lesiones infecciosas eran tan avanzadas que real- 
mente sus ovarios habían sido destruidos por completo y 
colocadas, de hecho, en las condiciones de la menopausia. 
Nuestros esfuerzos por conservar íntegro el aparato sexual 
deben, pues, ser mayores en las mujeres jóvenes. 

Pero no sólo los accidentes serios provocados en el or- 
ganismo de la mujer por la supresión de los órganos de la 
generación detuvieron á los cirujanos por la vía radical, 
también alentaron en el sentido conservador los resultados 
inesperados obtenidos á veces por operaciones paliativas. 
La simple colpotomía para dar salida al pus en lesiones 
infecciosas de los anejos que por su agudeza contraindica 
las operaciones radicales, ha sido seguida en muchos casos 
de éxito completo. Raro es el cirujano que no haya teni- 
do que limitarse alguna vez, interviniendo por el vientre 
en ciertas supuraciones pelvianas, á marsupializar bolsas 
inextirpables y que no haya sido sorprendido ulteriormen- 
te por una restitución completa de los órganos hasta el 
punto de obtener una curación completa. 

También debemos reconocer que los perfeccionamien- 



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120 ANALES DE LA 



tos do la técnica por la vía alxloininal, la posición de 
Trendelcnihnrjí- (pie tanto ha contribuido á (ínsiincliar el 
campo d(^ la laparotomía abdominal permitiendo inspec- 
cionar (le ri.sfi las lesiones y hacer de ellan un estudio más 
completo, ha contribuido en mucho al desarrollo de estas 
nuevas operaciones. 

La laparotomía en sus primeros tiempos combatida, 
(tanto (jue en Francia, cuando yo hacía mis estudios mé- 
dicos, s()lo hi defendían con calor mi maestro Terrillon y 
Fozzi) parecía en aquella época, 1889 á 1893, perder te- 
ri'eno y ser casi sustituida por la vía vaj?inal en las inter- 
venciones sobre la matriz y los anexos. Hoy, gracias, co- 
mo decíamos, á los perfeccionamientos déla técnica se lleva 
todas las indicaciones y nos ha permitido no sólo realizar 
las intervenciones conservadoras sino los radicales, en casos 
(jue en aquella época se hubiesen considerado inoperables. 

La miomectomía, operación conservadora que cada día 
;.^ana m>ís terreno, sólo puede ejecutarse por la vía abdo- 
minal. Por esa vía se realizan operaciones conservadoras 
sobre la trompa, aunque éstas, á nuestro modo de ver, 
tienen siempre que estar supeditadas al estado de los ova- 
rios. Nada se obtiene conservando las trompas cuando los 
ovarios deben ser sacrificados; en cambio, la conservación 
de un fragmento de ovario, evita los accidentes de la cas- 
tración. Este hecho lo pone bien de manifiesto el Dr. Nú- 
ñez al decirnos que la persistencia ovárica se obtiene con- 
servando un fragmento sano <> susceptible de reintegrar á 
dicho estado. 

Los limites de la conservación del ovario son bien se- 
ñalados por el Dr. Xíiñez. La edad próxima de la meno- 
pausia fisiológica constituye, nos dice, un elemento digno 
de tenerse en cuenta para preferir las operaciones radica- 
les resguardando a la paciente contra la posible necesidad 
de otra intervención. Yo creo que de 35 á 40 años es una 
edad ya contra el abrigo de los accidentes de la castra- 
cié)n y (jue este limite debemos tenerlo en cuenta. 

Las lesiones malignas ó sospechosas de inalignidad, el 
estado general de la paciente, el número de embarazos an- 
teriores, la posición social, son contraindicaciones muy 
bien estudiadas por el Dr. Nüñez. 

Pero en el orden de las contradicciones debemos tener 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 121 

en cuenta que aunque lesiones lijiferas cle8cul)iertas en el 
curso (le una laparotomía exif^ida por accidentes serios de 
un lado puedan beneficiar de las operaciones paliativas, 
ollas por sí solas no justificarían la intervención. No de- 
bemos, alentados por los resultados, establecer indicacio- 
nes en casos poco avanzados que puedan ser modificados 
por un tratamiento médico; debemos tener presente que 
muchas de estas intervenciones son complementarias, se 
hacen en laparotomías, exigidas por gruesas lesiones de 
anexos de \\n lado ó por lesiones uterinas, y cunndo una 
vez abierto el vientre se compruebe en los anexos opues 
tos lesiones ligeras (jue puedan ser modificadas con pecpie- 
fias intervenciones. 

Xo olvida el Dr. Xúñez, con muy buen criterio, de con- 
denar la conservación en los casos de suj^uraciíui. 

También nos hace ver los buenos resultados que se ob- 
tienen conservando los ovarios ó fragmentos de ovarios 
cuando el resto del aparato genital, útero y trompas, ten- 
gan que ser extirpados. 

En un capítulo muy interesante de su trabajo, estudia 
las ovaritis esclerosas é infecciosas, pues del conocimiento 
profundo de esas afecciones depende la decisicui de la in- 
tervención; analiza cuidadosamente los trastornos mens- 
truales, pues ellos nos ayudan al diagnóstico y nos })ermiten 
llevar una idea sobre la naturaleza de la intervención. 

Las distintas operaciones conservadoras, hemisección 
del ovario, fijación del (irgíino, ignipuntura y nuisaje son 
bien descritas en su técnica y analizadas sus indicaciones. 
Estas operaciones no pueden aplicarse sino á órganos in- 
vadidos por lesiones muy lijeras sin exponerse á las reci- 
divas; á lesiones tan poco desarrolladas que equivaldría 
mejor no operar. Sin embargo, como ya heiuos dicho, si 
en el curso de una laparotomía, indicada por lesiones gra- 
ves de un lado ó por alteraciones serias d(»l útero, se en- 
cuentran esas lesiones ligeras en el ovario opuesto que lío 
justifiíjuen su ablación, (úO^en hacerse o])eraciones conser- 
vadoríis que remedian esas alteraciones y permiten la con- 
servación de un órgano tan importante. 

El conocimiento de las operaciones conservadoras y de 
los buenos resultados por ellas obtenidos., debe tenerse 
siempre presente al espíritu para no dejarse arrastrar poi* 



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122 ANALES DE LA 



radicalismos que son siempre funestos á la salud de las 
optíradas. Debe evitarse ese criterio abusivo de castrar á 
las mujeres por lesiones esclero-quísticas insignificantes, y 
por el quimérico temor de que el lado menos afectado 
tenga que llegar fatalmente, tarde <> temprano, á ser in- 
vadido á su vez. 

El Dr. Núñez dedica lugar preferente á la trasplantación 
ovarica, operación reciente y de un éxito tan inesperado que 
l«a hacen colocar en el lugar más ])rominente de la gineco- 
logía conservadora. Ella permite remediar la insuficiencia 
ovarica bien sea por falta de desarrollo de estos órganos ó 
})ara suprimir los accidentes serios de la castración. 

Si nosotros estudiamos el interesante cuadro con que el 
Dr. Núñez nos relata sus 88 laparotomías, vemos cómo las 
consideraciones que hemos hecho tratando de limitar las 
indicaciones de las operaciones conservadoras han sido 
observados. En 74 cansos el Dr. Núnez ha hecho operacio- 
nes conscrvadonis de un lado y i'adicales del otro; en esos 
casos ha tenido que extirpar los anexos opuestos, fijar el 
útero ó extirpar el apéndice. En 10 casos ha tenido que 
raspar el útero, amputar el cuello y restaurar el periné al 
mismo tiempo que remiídiaba las alteraciones de los ova 
rios. En sólo (i casos ha hecho únicamente operaciones 
conservadoras: 5 de ovarios esclero (piísticos y uno de 
quistes foliculares, en los () con lesiones de ambos lados. 
Fax 5 de elliKs (observaciones 50, 53, 55, 59 y 02), los do- 
lores y hemorragias oue i)adecían las enfermas y que cura- 
ron con la intervención, nivelaban lesiones persistentes ya 
desarrolladas, suficientes [)ara indicar la operación, por el 
conocimiento (jue de esas operaciones conservadoras tenía 
el Dr. Núiiez le ])ermitieron remediar el mal evitando el 
radicalismo. 



La Academia no puede menos de felicitarse al recibir 
al Dr. Núñez en su seno, quien al entrar en ella le pre- 
senta un trabajo tan notable y documentado con gran nú 
mero de observaciones personales que le acreditan un ci- 
rujano hábil que conoce á fondo la patología del aparato 
sexual femenino. 

Yo no quiero insistir unís sin herir la modestia del doc- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 123 

tor Núñez: todos nosotros conocemos su labor científica 
que le asegura un puesto prominente en nuestro mundo 
médico. 

Como estudiante supo colocarse en primera fila lleván- 
dose los premios de su curso; apenas recibido cumple su 
deber como patriota y allí en el campo de batalla, no só- 
lo prodiga sus cuidados facultativos sino que recoge ob- 
servaciones y nos presenta un trabajo titulado: '''Conside- 
raciones sobre la ínter rennóv ipiirnrciica en Jas heridas por 
arma de fuego \ 

Concluida la guerra, continúe') con el mismo ardor sus 
trabajos científicos, siendo siempre su principal objetivo 
la cirugía abdominal y la ginecología. 

En 1900, obtuvo por oposición una Cátedra do Auxi- 
liar del grupo de Ginecología y Patología Quirfirgica, 
siendo uno de nuestros más (listinguidos profesores de la 
Facultad; nuestra prensíi médica, de la (jue constituye uno 
de sus miembros nuís favorecedores, nos trae á menudo 
trabajos donde en una forma clara y concisa nos revela ol 
fruto de su experiencia y cuyo valor ha reconocido esta 
misma Academia al premiar su Memorin ^'La Cirufi'ia de 
las mam/esfariones filaríósieqs'' (1). 



(1) PubUcada en los números de Julio y Agosto 1905 de la Revista 

MEDICA OüBAITA. 

TOMO XLIV. — 16 



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124 ANALES DE LA 



Acta «I h sniín Hblica ixtniMHal niérciiis 5 ii Jmíi ü 1987 

. Presidentí*. — I)r. Juan Santos Fernández. 

Secretario, — Dr. Jorge Le Roy. 

Acá dé mi roa coucvrrentex, — J)e munero. — Dres. E. .Veostu, .1. 1*. 
Alacun, A. Amigó, (i. Benasaeh, I). Hernando Seguí, J. Guiteras, 
(i. López, J. A. Fresno, M. Ruíz Casabó, Carlos de la Torre y K. 
M. Héctor, (hrrespofisal. 

Con la asistencia de loa Sres. Académicos arriba expresados, re- 
presentaciones de distintos centros científicos y numeroso público 
se celebró la sesión extraordinaria oportunamente convocada. 

Leída el acta de la sesión extraordinaria anterior (29 de Mayo) 
fue aprobada. 

Acto seguido se concede la palabra al R. P. M. (iutiérrez Lan- 
za, Sub-director del Observatorio de Belén quien disertó sobre el 
fenómeno seísmico en sí mismo d la luz de los sentidos y del aná- 
lisis, y sobre los instrumentos destinados al estudio experimental 
del fenómeno. Dividió el estudio en dos líneas de investigación : 
1.", lo que pasa en lasuperficie, 2.% lo que pasa debajo de la tierm. 
La idea comprensiva del terremoto significa una aceióu subterrá- 
nea brusca y gigantesca (jue pone en hirviente conmoción las ca- 
pas subyacentes, y una convulsión transmitida del centro á la su- 
perficie, y de allí propagada en todas direcciones ú la manem de 
las ondas del nuir, y desde el centro de acción así mismo proi)a- 
gada en todos sentidos en ondas esféricas como las ondas de calor 
y luz. Esta es la idea general del temblor, del cual se distinguen 
varias clases, macroseismos, microseismos y telescismos que signi- 
fican terremotos grandes, pequeños y lejanos respectivamente. 

Luego pasó el orador á dar una descripción exj)erimental de lo 
([ue se ve, se siente y se oye en un terremoto intenso y local. El te- 
rremoto, dijo, viene con la velocidad del relámpago y con la mis- 
ma velocidad desaparece. La primera sensación es un rumor ex- 
traño que no se parece á ningún otro ruido de cuantos se oyen en 
la vida fuera del terremoto y que en momentos de mayor furor se 
siente venir del centro de la tierra como un gemido inmenso y 
profundo que hiela la sangre del corazón mejor templado. 

Las olas huyen por debajo de l<»s cimientos y por los campos con 



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ACADEMIA DE CISNCIAS DE LA HABANA 125 



1h velocidad del viento ahuracauado. La superficie ondula y 8e 
mece en todos sentidos y á veces formando remolino que es la fa- 
se más destructora, experimentando á la vez golpes gigantescos de 
abajo arriba como si una masa inmensa movida por fuerza subte- 
rránea iimsiera romper la bóveda terrestre. 

El efecto sobre el espíritu humano es un anonadamiento que 
excede al de los trances más apurados de la vida. El primer im- 
pulso es huir precipitadamente al aire libre dejándolo todo. Xo 
hay intereses, no hay lazos de sangre ni amistad en esos momentos. 
Veréis en las calles y plazas, caras lívidas, muchedumbres mudas, 
figuras cadavéricas ambulantes en los instantes de mayor furor de 
los bramidos y convulsiones subterráneas. 

Trazado este cuadro pasó el conferencista al estudio analítico 
del fenómeno que consideró como un caso de energía radiante, no 
(le otro niodo que los agentes del sonido, calor, luz y electricidad. 
Su propagación se hace por ondas como en todo movimiento vi- 
bratorio y según los principios de la teoría ondulatoria, sirviendo 
la masa terrestre de medio elástico y continuo para propagar las 
ondas seísmicas en todas direcciones. Por desgracia, las condicio- 
nes de propagación que presenta la masa terrestre, introducen una 
complegidad tan inexplicable que hacen imposible la aplicación de 
;as fórmulas del cálculo. 

En efecto, la forma de las ondas en su marcha depende de la 
velocidad de propagación en las distintas direcciones, pero esa ve- 
locidad es una función de la elasticidad y densidad del medio y 
como carecemos de datos ciertos sobre la elasticidad y densidad 
de las distintas capas geológicas que forman la masa terrestre, sí- 
gnese necesariamente que es imposible aplicar fórmulas analíticas 
que suponen siempre condiciones ó invariables ó sugetas á alguna 
ley de variación continua y conocida. Aumenta aun la confusión 
y dificultad del problema considerando la estructura estratificada 
de la corteza terrestre, con tantas superficies de separación, cuan- 
tas son las distintas capas geológicas que atraviesen las ondas seís- 
micas, reflejándose, refractándose y amortiguándose en cada una 
de dichas superficies en diversos grados. 

Por estas razones unidas á ciertos hechos de experiencia respec- 
to de la varia velocidad de las distintas ondas que van llegando á 
estaciones lejanas del centro de radiación, cree el conferencista, 
([ue las ondas seísmicas al propagarse por el interior de la masa 
del planeta, no siguen la línea recta, sino que se propagan á lo 



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126 ANALKS DE LA 



largo de arcos (íoneént ricos más y más profundos, formados por 
las capas geológicas ostratiñcadíis (|ue componen la costra sólida 
de la tierra. 

Pasó luego el orador al estudio experimental de los terremotos, 
(lando idea primero de los instrumentos que para ello se usan. El 
principio de la masa fija, el de la amplificación, el de la escrituní 
automática, el de la separación y desdoblamiento de las diversas 
ondulaciones seísmicas, son los principios que han ido señalando 
los pasos del progreso en la seismología instrumental. Se expuso 
brevemente la teoría de algunos de los más principales de cada ti- 
po y en especial la del Péndulo Horizontal de Omori que es el mo- 
delo instalado en la estación del Observatorio del Colegio de Belén 
en la finca íle Luyanó. 

Numerosas proyecciones foto-eléctricas amenizaron la conferen- 
cia, siendo de singular interés los seismogramas de los tefcnblores 
de Jamaica, Estado de (lucrrero y los dos recientes de Guayaquil, 
registrados por los instrumentos del Observatorio del Colegio. 

Terminó el conferencista diciendo que no obstante la proximi- 
dad de las recientes manifestaciones del fenómeno, no ve peligro 
para la Habana, si bien tratará este punto más detenidamente en 
otro día. 

La Presidencia felicitó al orador y dio por terminada la sesión. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE lA HABANA 127 



Icta ii la sssiii ixtrairdinaru iil oiírciles 12 ds Juníi de 1907 



Freaideule, — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Jorge Le~Roy. 

Académicos concurrenics. — De mérito, — Ür. Manuel Valdés Ho- 
dríguez. 

De numero. — Dres. E. Acosta, A. Amigó, J. P. Alacán, (i. ]ie- 
nasach, G. Casuso, G. López, M. Ruíz Casabó, C^ de la Torre, 
- P. Valdés Ragúes. 

Honorario. — Luis María Cowley. 

Con la asistencia de los Sres. Académicos antes expresados, re- 
presentaciones de distintos centros científicos y un numeroso y dis- 
tinguido auditorio, se celebró la sesión extraordinaria oportuna- 
mente convocada. 

Leída el acta de la sesión extraordinaria anterior (5 de Junio), 
fué aprobada. 

Acto seguido el Sr. Presidente manifestó que antes de conceder 
la palabra al ilustre conferenciante para exponer la tercera de las 
déla serie, que desarrollará en esta Corporación, va á decir breví- 
simas palabras para no robar, sino por cortos segundos, el tesoro 
de las del Rvdo. P. Gutiérrez. 

La prensa diaria se ocupó dignamente de la última conferencia 
y un ilustrado diario de esta capital, al comentarla, expresó que, á 
gu juicio, estas conferencias no debían tener sólo el carácter de di- 
vulgación, sino que debieran ser la manifestación de experiencias 
propias, porque así cuadraría mejor al carácter de la Institución ; 
más he aquí que estas conferencias llenan los dos fines : divulgar 
conocimientos que á la luz de la moderna ciencia resultan nuevos 
y de orientación novísima y á la vez permiten consignar hechos 
propios, que como tales pueden calificarse los que refirió el con- 
ferencista, observados en el Observatorio á su digno cargo^ respec- 
to á las revelaciones hechas por los seismógrafos, acerca de terre- 
motos verificados la noche antes de la conferencia, y no podía ser 
de otro modo, el conferencista no es un teórico, es un hombre de 
ciencia que la sigue y la cultiva día y noche en el Observatorio y 



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V2H ANALES DE LA 



aquí nos trac no sólo lo <|U<í se hace en el mundo, 8Íno lo que par- 
ticularmente parsigue en su medio de estudio, el Observatorio. 

Después de estas breves frases la presidencia concede la pala- 
bra al K. V. Gutiérrez Lanza, 

El argumento desarrollado por él en su conferencia fué el estu- 
dio exparimental del fenómeno seísmico en sí mismo á la luí de la 
observac^ión, haciendo ver los diversos movimientos que tienen lu- 
gar en la superficie de la tierra durante un terremoto. 

¥Á primero y más notable de esos movimientos es el oleaje su- 
perficial parecido á las olas del mar. Su existencia ha sido puesta 
en duda largo tiempo por los seismologistas, fundados en el silen- 
cio de los instrumentos y en la dificultad de hallar explicación sa- 
tisfactoria; pero la multitud de testimonios de testigos oculares 
han obligado á admitir dicho oleaje como un hecho que se impone 
con fuerza irresistible. La explicación que se ha dado del fenóme- 
no es la do suponer ii ía corteza terrestre flotando en un mar de 
lavas candentes y participando de sus tempestades y bonanzae. La 
explicación no satisface al disertante y la propone sólo á falta de 
otra mejor con que sustituirla. 

En segundo lugar se pregunta el conferencista si el movimiento 
de la superficie en los terremotos es vertical ú horizontal. En el 
centro de grandes temblores existe también vibración vertical, pe- 
ro siempre es una fracción pequeña de la horizontal, y al propa- 
garse por la superficie muere pronto, mientras que la horizontal 
sigue su marcha hasta dar la vuelta a toda la tierra. 

Pasó en seguida el orador al análisis de la forma general de un 
seismograma, primero de un temblor local y después del temblor 
de origen lejano. La duración de un temblor depende de la dis- 
tancia al epicentro, y varía desde unos segundos á varias horas. Su 
intensidad depende de la amplitud y período de las vibraciones. 
La amplitud oscila entre una fracción de milímetro y algunoacen- 
tenares de milímetros ; y el período entre una fracción de segundo 
y un minuto. 

Entre las partes de un seismograma merece especial atención el 
tremor ó trepidación preliminar. Su duración es proporcional á la 
distancia al centro de irradiación de las olas seísmicas, y esta pro- 
piedad ha permitido deducir fórmulas empíricas para calcular la 
distancia á que ha tenido lugar un terremoto de cualquiera esta- 
ción donde se tenga la duración del tremor preliminar. 

Varios cuadros de gráficas y fórmulas en proyección han ilustra- 
do estos principios, así como la distinta velocidad de las diversas 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 129 

ondas seísmicaH que ooniponon un terremoto. Dicha velocidad es 
muy varia para cada parte del temblor; así mientras las primeras 
tienen una velocidad media entre 13 y 14 kilómetros por segundo, 
las iiltimas tienen solamente dos kilómetros. La causa de esa dis- 
tinta velocidad es que cada clase de ondas llega á las estaciones le- 
janas tomando rocas de distintas contantes de elasticidad y densi- 
dad de las cuales depende la velocidad de propagación. 

Hay otros movimientos de la corteza terrestre que no tienen ({ue 
ver con los terremotos y que por su forma regular y acompasada 
han recibido el nombre de pulsaciones. 

Pasó luego el orador á dar cuenta de algunos fenómenos mas 
importantes que acompañan á los grandes temblores. Entre ellos 
citaremos sólo las sacudidas secundarias que forman casi siempre 
el séquito de la principal: los bramidos subterráneos, que explicó, 
bien por el roce de unas rocas al moverse resbalando contra otras, 
bien por el escape do gases aprisionados en cavidades subterráneas 
y obligados ú pasar por conductos estrechos bajo enormes presio- 
nes; las mareas seísmicas, que con frecuencia invaden las costas 
después del terremoto causando grandes estragos; y finalmente las 
variaciones de latitud, ya parcial de una región limitada ya gene- 
ral de toda la tierra por el cambio de posición del eje del planeta 
como efecto de los terremotos. 

Cerró su discurso el P. Gutiérrez Lanza diciendo que nosotros 
somos bien felices de morar en esta porción privilegiada del globo 
donde sólo de oídas conocemos esas catástrofes pavorosas y hacien- 
do votos porque se perpetúe la paz seísmica en esta perla de las 
Antillas. 



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130 ANALES DE LA 



Icti de la sesifn píUici extnirdiiiirii dei díi 14 de Junii de 1907 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernílndez. 

Secretario, — Dr. Jorge Le-Roy. 

Académicos concarreute.^. — De mimbro. — Dros. J. P. Alacán, A. 
Amigó, E. B. Barnet, A. Batancourt, T. V. Coronado, A. Gór- 
don Bermúdez, II. Lainé, G. López, E. Pardiñas, I. Plasencia, 
M. Rníz Casabó, C. de la Torre y P. Valdés Ragúes. 

Honorario, — T)r. V. de la Guardia. 

Con la asistencia de los sefíores Académico» arriba expresados y 
de numerosos profesionales y distinguidas damas se celebró la se- 
sión extraordinaria dedicada á la solemne recepción como Acadé- 
mico de número, de la Sección de Medicina, Cirugía y Veterinu- 
ria, del Dr. Enrique B. Barnet. 

Como el sillón vacante que ocupa es el perteneciente al doctor 
Domingo Fernández y Cubas^ el recipiendiario hizo el Elogio do 
su antecesor, que dispone el reglamento. 

El Dr. Tomás V. Coronado (Wó la bienvenida al nuevo Académi- 
co en nombre de la Corporación.; examinó á grandes rasgos su dis- 
curso y puso de relieve los méritos que adornan al Dr. Barnet. 

Acto seguido la presidencia felicitó al recipiendiario y en cum- 
plimiento de lo estatuido en el artículo 10 del reglamento le en- 
tregó sus insignias y el diploma que lo acredita como tal Académi- 
co de número. 

Con lo que se dio por terminada la sesión extraordinaria consti- 
tu vendóse la Academia en otra ordinaria. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



Dr. Domingo Fernández Cubas 

t 11 (le Junio de 1906. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 131 



ELOGIO DEL DR. DOMINGO FERNANDEZ CUBAS 

POR EL 

DOCTOS ENfiíaüE B. BABNET 

DI8CrRSO DE RECEPCIÓN COMO ACADl^IMICO HE NL MERm 

(Sesión extraordinaria del 14 de Junio de 1907.) 

Señoras, 

Sr. P'osiflento, 

vSeñoros: 

ÜDa eircuELstaucia, adversa por doble motivo para vos 
otros y para mí, me eleva á esta tribuna para dar cumpli- 
miento á la exigencia del artículo 14 de los Estatutos por 
que se rige esta docta Corporación, al tener la benevolen- 
cia de recibirme en su seno como miembro de la Sección 
de Medicina y Cirugía. . Adversa por doble motivo, Ikí 
dicho, y así es la verdad. Porque el sitial cjue lu^ venido á 
cubrir yo en esta Academia, es el que dejó vacío con su 
ausencia eterna el Dr. Domingo Fernández Cubaos, tan es- 
timado y tan querido de nosotros todos, y porque la tun^a 
(le hacer su elogio fúnebre merecía seguramente estar á 
cargo de pluma de más elevado vuelo que la mía, para 
que no resultase, como resulta, demasiado vivo el contras- 
te entre los mííritos superiores del biografiado y las hu- 
mildes cualidades del llamado á hacer su panegírico. 

No obstante, se destaca su figura con tan brillantes co- 
lores del cuadro general, que no necesita la mano de nin- 
gún artista para darle major i-ealce, ni hacerla íiparecer 
con contornos miís relucientes que los de sus propios me- 
recimientos. V todo esto, aparte de la dosis grande de 
bondad que tenéis sienq^re para los (jue, como yo, nece- 
sitan en estos actos de caritativa indulgencia, revelada ya 
por vuestra benévola atención. 



Hace hoy tres días que, en uno de los templos religio- 
Síw de esta ciudad, se congregaba una familia envuelta en 
hitos y lágrimas, acompañada de amigos leales, para ro- 

TOMÍ» XLIV. 17. 



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132 ANALES DE LA 



i^ar al Altísimo por el alma de su jefe para siempre des- 
aparecido, al cumplii'se el primer luctuoso aniversario; y 
hoy, en este santuario de la ciencia, nos reunimos también 
para rendir este homenaje á la .memoria de uno de sus 
sacerdotes más fervorosos, recordando sus méritos y sus 
sus virtudes. Allí, la voz del amor y la piedad pidiendo 
paz para el eterno descanso del varón ijue Ibrmaba la co- 
lumna más fuerte de aquel hogar ya quebrantado, y aquí 
la voz serena de la ciencia aquilatando los valimentos d<* 
uno de sus más fervientes cultivadores. Y es que el ñU\ 
11 del mes en curso cumplióse un año de la muerte del 
ür. Domingo Fernández Cubas. 

El vuelo y desarrollo que en la civilización moderna 
han tomado todos los conocimientos, las industrias y pro- 
fesiones diversas á que el hombre se consagra, no podían 
dejar de influir en aquella parte de las narraciones histó- 
ricas, (jue transmite á la posteridad los hechos señalados 
de los varones ilustres. En tiempo de Plutarco, por ejemplo, 
se escribían las vidas do los héroes, — de aquellos pei-si»- 
najes que se distinguían hasta el punto de S(T raros en los 
siglos: — hoy, con el afán de escribir mucho y de especu- 
lar en todo, pululan las biografías en series numerosas y 
de clases enteras, comprendiendo no sólo la de l(»s hom- 
l)res ciertamente emiiu^ntes, que descuellan gigantes entr(» 
sus conciudadanos, sino las de verdaderas medianías, abun- 
dantes á millares; y ha.sta las de gentes vulgarísimas que 
á una casualidad ó á la de un suceso cualquiera, han debi- 
do el hallarse inscriptas on los carteles de la popularidad. 

No es de este género, poi* cierto, la vida del hombn^ 
cuya desaparición lamentamos, y tengo de ello tan íntimo 
convencimiento, (jue no dudo en asegurar que hasta los 
más rígidos y (\^crupulosos la contarán entre las que de- 
ben estamparse para noticia, estudio y ejemplo de las ge- 
neraciones del mañana. Por más que la diferente aprecia- 
ción, la divergencia de encontra(ías opiniones, y aun el 
espíritu de parcialidad. — del c[ue no podemos nunca des- 
prendernos completamente, — disputen á nuestro llorado 
compañero estas ó aquellas dotes, una íi otra prenda, no 
habrá quien le niegue que tiene conquistado por legítimo 
derecho un lugar en las páginas de nuestra historia que 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 1 >'iS 

iíadie será osado lí disputarle. No puede ser confundido, 
l>«->r lo tanto, este tributo á su iluniiiuula memoria, con 
esc cíinnilo de biografías adocenadas de que antes hablaba. 

Nació Domingo Fernández (Jubas el 3 de Agosto de 
1833, y tiene el orgullo de ser su cuna la hermosa villa 
(le San Sebastian, capital de la Gomera; una de ac^uellas 
Islas Cauarias donde son muy altas las montañas y mu}' 
l)rillaute el sol, como para elevar el pensamiento y ense- 
ñar á mirar ha(tia arriba sin miedo á la luz. Todos los fi- 
lósofos y poetas han supuesto relacionado al hombre moral 
(OH d país que habita, y hay de ellos quien añrma que 
por la naturaleza del ten-eno puede explicarse la historia 
'lo las diferentes naciones y pueblos: (pie el mapa físico 
'leí globo está en ¡perfecta consonancia con hts vicisitudes 
'le la humanidad. Por mucho que haya de aventurado en 
esta teoría atrevida, es incuestionable el principio general 
'le la influencia riel clima, de la exposición, del terreno y 
''US producciones, su fauna y su flora, sobre el ánimo de 
los naturales. Así que no temo en asegurar que los pri- 
meros años de Domingo Fernández Cubas, corridos en 
medio de aquellas montañosas islas, bajo los quemantes 
rayos del sol africano, debieron ayudar infinito al desenvol- 
vimiento de su carácter enérgico y de su voluntad deci-. 
dida; influencia que no pudo debilitarse después ni en el 
fértil suelo de Cuba donde moró siempre hasta su muerte, 
ni en el medio ambiente en que se movía durante el largo 
período de la enervante dominación colonial en que se 
encontraba cuando llegó á sus playas. 

Terminados sus estudios de enseñanza elemental, á los 
once años de edad ingresó en el Instituto de 2.* Enseñan- 
za de San Cristóbal de la Laguna, de la Isla de Santa 
Cruz de Tenerife, para dar comienzo á sus estudios litera- 
rios, y donde recibió el grado de Bachiller en Filosoiía 
con las más favorables calificaciones. 

Tenía á la sazón veintiún años de edad, y poseído de 
noble emulación y vehemente espíritu de empresa, en- 
contró estrecho el círculo en que habían áv desarrollarse 
í^us facultades; ansió por un ambiente más amplio para 
emprender su vuelo de águila y fijó su pensamiento en 
otra tierra, nueva, rica, hospitalaria, que reíMbía con cari- 



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13-i ANALKS l>K LA 



fio y pviMuesas ú cuíuitv>s ])<>sas(»n en <?llu su planta con 
<2;eneroso (Mupeno y lauchiUlo pn)[H')sit<> ár trabajo. Eran 
(MI aquella época, mucho unís numerosos ipie en la actual. 
los barcos dedicados al transporte de canarios que veuían 
por millares á América como inmi«>rantes, y el joven Cu- 
bas, contrariando la voluntad paterna, ])ero obedeciendo 
á un irresistible impulso, obtuvo i)asajc en uno de aquellos 
buques y desembarcó en el :uuelle de la Habana el año 
de 1854. r)(*s(»mbarc() pobre, sin recursos monetarios ni 
pan» sufragar siípiiera las primeras atenciones de h\ vida. 
INmo aportaba, en cambio, su título de Bnchiller, una vo- 
hintad a toda prueba, una energía inipiebrantable y \ina 
decisión asombrosa para a[)render y llevar a término un 
propósito. Después de muchas luchas para ganarse mate- 
rialmeníc hi vida, alcanzó realizar una de sus aspiraciones 
unís constanliís: su ingreso en la Universidad de la Haba- 
na, como alumno de la Facultad de Medicina y Cirugía, 
en el curso de 1854 al 1855. Bien es verdad que para 
ello tuvo la fortuna de encontrar en su camino á un cana- 
rio ilustre, como él de la Gomera, y que desempeñaba en- 
tonces en la Universidad la cátedra de Literatura: com- 
prenderéis, señores, qne me refiero al Dr. Domingo León 
y Mora, muerto hace años ya, y que fué para el joven Cu- 
• has como un padre verdadero, ofreciéndole su valiosísimo 
apoyo y decidida protección, hasta que logró verle alean 
zar la Licenciatura de Medicina y Cirugía en 1863, es de- 
cir, á los nueve años de haber pisado tierra de Cuba y á 
los treinta de su edad. 

Durante sus estudios de Medicina, alcanzó por oposi- 
ción, — el día 7 de Diciembre de 1858, — la plaza de Di- 
sector anatómico de la Universidad de la Habana. En 
1876 recibió el grado de Doctor que había de habilitarle 
para su ingreso en la cátedra universitaria que era el cam- 
po elegido para sus triunfos ulteriores. Fué su padrino de 
Doctorado el preclaro mac^stro D. Fernando (ronzález del 
Valle. 

Ya estaba en posesión del diploma, á costa de taiitos 
sacrificios obtenido: pero ¿qué adquiere el joven á quien, 
después de una carrera literaria, se le provee de la cre- 
dencial que testifica su aptitud y (pie b» habilita pai'a el 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 135 

ejercicio profesional? Un papel improductivo, si no lo 
acompañan relaciones, protección y la sombra bienhechorn 
(le un Mecenas. Necesita que el tiempo, la constancia, la 
habilidad y la fortuna coronen los esfuerzos de una nueva 
carrera que se emprende, más pesada y dolorosa que la 
anterior, porque ya falta la ciega confianza y el entusins- 
mo de los pocos años, y abruman obligaciones y cuidados, 
crecientes como la edad, y amargos como la copa del in- 
fortunio. El gran campo de la Habana ofrecía al talento 
de Cubas medios de adelantai" y ocasiones de sobresalir; 
pero, á pesar de la protección que le continuó siempre 
dispensando el Dr. León y Mora, era preciso la paciencia 
para pasar un noviciado más ó menos largo y el abandono 
de los modestos medios que se le ofrecieron del pueblo dv 
Güira de Melena,— á donde se trasladó á ejercer, — por la 
esperanza de otros eventuales y desconocidos. 

De regreso á la Habana, va alcanzando sucesivamente 
las victorias universitarias y de ejercicio profesional que 
revistieron su nombre de cródito enorme y justificado. 
Fué nombrado el 10 de Octubre de 1871 'Catedrático su- 
pernumerario, con cargo de la asignatura de Ejercicios de 
Disección y Osteología: en Marzo 8 de 1873, Catedrático 
de Patología Médica; en 22 de Julio de 1878, Catedrático 
de Patología General; en 7 de Diciembre de 1880 se le 
concede en propiedad la cátedra de Patología General 
con su Clínica y de Anatomía é Histología Patológicas, y 
en 10 de Diciembre de 1884 le fué otorgada la categoría 
de ascenso en la misma cátedra. 

Por orden del Gobierno General, de 10 de Febrero de 
1880, sin peijuicio de las explicaciones de su cátedra de 
Patología General, se hizo cargo de la asignatura de Pa- 
tología Médica en virtud de licencia concedida al Dr. Gi- 
ralt, explicándola hasta la terminación del curso, sin re- 
muneración; y por orden del Iltmo. Sr. Rector continuó 
en el desempeño de dicha asignatura de Patología M(?di- 
ca en 5 de Enero de 1881. 

En virtud de la licencia concedida al Dr. Gallardo, Ca- 
tedrático de Clínica Módica, fuó nombrado en.l.** de Mayo 
de 1878 para desempeñar esta cátedra. En 22 de Abril 
de 1881 le fuó aprobado el programa de Patología Gone- 



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]'M\ ANALES DE LA 



ral que reducto puní el curso de 1880 al 81. Desejupefu) 
también, durante breve tiempo, la cátedra de Terapi^utica. 

l^restó, ))ues, servicios á la eauvsa de la enseñanza supe- 
rior en nuestra Universidad por más de cuarenta años con- 
secutivos. Va veremos desj)ués el galurdcín con que fueron 
recom[)ensados estos servicios. 

Desempeñó los cargos siguientes: 

\^)cal de la Junta de Caridad durante la invasión del 
(•(ilera en 1S(!7. 

Vocal de la Junta de lustruccióu Pública de la Habana 
y Socio de número de la Sociedad Económica de la misma. 

Director Facultativo de la Casa de Salud '•Integridad 
Nacional". 

Director del Hospital General de San B'elipe y Santia- 
go en la Habana; durante este tiempo no cobró sueldo do 
la Tniversidad. 

Médico del Depósito de Emancipados, hasta su extinción. 

Director de la Casa de Salud *^Garcini'\ 

Miembro fundador de la Sociedad de Estudios Clí- 
nicos. 

Socio fundador de la Sociedad Antropológica. 

Inspector de Instrucción Pública del 6^ Distrito. 

Inspector del Hospital de San Lázaro en 1884. 

Vocal de la Comisión de Estadística en 1878. 

Miembro de la Junta General de Beneficencia. 

Inspector ele la Casa General de Enagenadoa. 

Por Real Decreto le fueron concedidos Honores de Je- 
fe Superior de Administración Civil en atención á las 
circunstancias que (^u él concurrían y como recompensa 
de sus servicios. 

Miembro de la Sociedad Odontológica de la Habana 
en 1889. 

Vocal de la Junta de Inmigración. 

Presidente de la Sociedad Canaria de Beneficencia y 
Producción Agrícola. 

Presidente del Jurado de Exámenes para Cirujanos 
Dentistas. 

Vocal del Tribunal de Oposiciones á la Cátedra de Pa- 
tología Médica. 

Vocal del Tribunal de Oposiciones á la Cátedra de Hi- 
ü:iene Pública v Privada. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HABANA 137 

Vocal del Tribunal de Oposiciones á la [)laza de sejjcnn- 
do Médico de la Casa de Beneficencia de esta ciudad. 

Miembro del Tribunal de Oposiciones lí la Cátedra de 
Clínica Médica en 1882. 

Vocal del Tribunal de Oposiciones [)ara médico do la 
Casa de Socorros del Séptimo Distrito. 

Vocal del Tribunal de Oposiciones a la cátedra de Ana- 
tomía Comparada de la Facultad de Ciencias (Sección de 
las Naturales). 

Vocal de la Junta. Provincial de Beneficencia de la Habana. 

Miembro del 9^ Congreso Médico Internacional de 
Washington en 26 de Septiembre de 1887. 

Y por los servicios prestados durante la invasión del ced- 
iera en 1870, le fué otorgada la Real Cruz de Beneficencia. 

Ingresó en esta Academia, que tanto amaba, (^n 25 d(í 
Enero de 1874, dejando de pertenecer á la misma por 
causas que no me ha sido posible investigar; pero reingre- 
s() como socio numerario el 22 de Octubre de 1889 para 
cubrir la vacante ocurrida por el fallecimiento, según ten- 
go entendido, del académico Dr. Miguel Franca. El tonni 
de su discurso de ingreso fué: 'influencia de los nnevos 
métodos de observación en el progreso de la Patolo- 
gía". El Dr. Gabriel Casuso, encargado de contestar el 
mencionado trabajo, terminó felicitando á su autor por 
.su bien meditada labor y })orque el hallarse en la tercera 
época de su vida ''no era óbice para que aceptara los 
principios de la escuela moderna, ([ue s(^ asientan sobre 
bases más sólidas que la antigua''. 

Durante los años 1890, 1893 y 1895 presentó varios in- 
formes médico-legales, notables por la rectitud de juicio 
y la sana crítica con que están formulados. Después, ces(') 
de tomar parte activa en los trabajos de la Corporación, 
a no ser para intervenir en las discusi(mes orales que se 
suscitaban. Era un concurrente a<síduo á las sesiones, no 
obstante^su avanzada edad y el esta(lv) delicadísimo de su 
salud. Hasta en los íütimos días precursores de su muer-, 
te, le vi asistir á nuestros actos en esta sala, con tanto in- 
terés como un académico novel. Acostumbraba sentarse 
en el primer sillón bajo de la derecha, considerado desde 
la Presidencia. 



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138 ANALES DE LA 



Con las dotes del Dr. Cubas, las condiciones que le ro- 
deaban, y su decidida voluntad de consagrarse al ejerci- 
cio de la medicina, poco cuesta adivinar que no tardaría 
en hacerse de numerosísima y provechosa clientela. Efec- 
tivamente, pronto llegó á ser uno de los médicos de más 
crédito y ganancia de la ciudad y de la Isla. La fama que 
llegó á adquirir, su carácter franco y accesible, y el trato 
sencillo y decoroso de su casa, le produjeron marcada 
predilección de muchos elementos de nuestra sociedad. 
Era persona universalmente querida y respetada, y gana- 
ba honorarios suficientes para haberse labrado una for- 
tuna. 

Si se tratara de otro hombre de menos empujes, diríase 
que había llegado al término de sus aspiraciones: que el 
de templados deseos, tiene lo necesario con una subsis- 
tencia honrosa y el aprecio de sus semejantes. Sufrió es- 
caseces en los últimos años de su vida y bajó al sepulcnj 
pobre, como cuando pisó, al llegar, la tierra de Cuba. 

¡Lástima grande que los esfuerzos por él realizados, — 
íil igual que los de casi todos nuestros colegas, — no hu 
bieran pdroucido el fruto que parecían anunciar sus ex- 
cepcionales cualidades, para poder legar á su viuda y á 
sus hijos un patrimonio digno de su trabajo y de sus alien- 
tos! Pero parece que pesa sobre la cla^e profesional mé- 
dica,— a lo menos entre nosotros, — como un anatema infer- 
nal, la condición de trabajar mucho, de vivir con desahogo 
y de morir en la pobreza. 

í^a extensa clientela, á medida que avanzaba él en años y 
c^uo crecían sus necesidade scon las de su amantísima familia, 
lué poco á poco disminuyendo, hasta llegar á serle total- 
mente improductiva en los ültimo.s anos de su vida. Pero 
aun le tenía reservado el infortunio un golpe más rudo, 
el que conmovió profundamente aquel organismo de acerf) 
y aquel espíritu de gigante, y que produjo en su ánimo 
tal decaimiento que podría decirse que desde entonces 
venía viviendo muerto. Tornado en melancólico y opaco, 
porfiaba por hacerse una soledad en medio del mundo, 
de sus ruidos y de sus quimeras, á causa del vejamen ines- 
perado que vino á amargarle los últimos años de su exis- 
tencia. Andaba entre nosotros como un cadáver animado, 
rígido, impasible, perdida su jovialidad habitual, triste, 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 139 

taciturno, sin proferir una quoja ni un lamento, sentándo- 
se» en su sillón de académico con la cabeza inclinada sobre 
cd pecho y tomando repentinamente, de súbito, la palabra 
(MI alguna discusión, como si obedeciera de golpe á un im- 
])ulso mecánico. Llevaba reconcentrado todo su pesar. 
Algunas veces, ya muy raras, iluminaba su semblante, co- 
mo un relámpago en noche sin luz, la claridad de una 
sonrisa. .\(|uel hombre, formado [)ara el buen humor y la 
íilegría, ha)>íase vuelto agrio y huraño. A tal estado h» 
condujo la desgracia de que he hecho mención: el despojo 
ele su cátedra de Patr)logía General, en virtud de la refor- 
ma de la enseñanza universitaria conocida por q1 plan 
Varoua. 

(iuedí'í así desposeído de la toga del maestro, que había 
llevado con decoro y prestigio durante más de cuarenta 
anos. Así se le arrancaba de cuajo de su familia de discípu- 
los, tan dulcemente amada por él, que constituye cuatro 
generaciones de médicos cubanos, y se le condenaba al 
tormento de las privaciones, de la tristeza y de la ingrati- 
tud. El gobierno interventor americano, reconociendo 
ent<mces los méritos y servicios de Cubas y la penosa si- 
tuación en que se le dejaba, asignóle una pensión de mil 
200 pesos anuales, como una especie de indemnización 
material al perjuicio, no tan s()lo pecuniario, sino también, 
moral, que se U* ocasionaba. Pero llegc) el gobierno de la 
Repíiblica (-ubana, y ¡ay! s(» le privó (nuelmente de la 
[lensión que le había otorgado el gobierno extranjero. En 
vano se a{)eló, — no por él, (pie permaneció callado, sin sú- 
plicas ni lamentos y enhiesto como roble herido por el 
rayo, sino por sus familiares y amigos, — al Poder Ejecu- 
tivo, al Senado y á la Cámara de Representantes, para 
que fuese nuevamente otorgada la pensión suprimida, no 
obteniéndose más (jue halagadoras promesas que resulta- 
ron á la {)ostre vanas é incumplidaíi. A un veterano de la 
enseñanza y a' su familia modelo de virtudes, se le quita- 
ba el pan de manera tan incalificable; pero en cambio los 
conceptos del presupuesto nacional se llenaban de sub- 
venciones y asignaciones para servicios de inspecciones de 
montes y otros de análoga naturaleza, que eran puramen- 
te imaginarios, aunque percibían sus sueldos los favo- 
recidos. 

TOMO XLIV. — 18. 



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140 ANALES* DE LA 



De ese modo premií') nuestra Repíiblica los valimiont(>s 
del Dr. (^ibas! 

Hasta ahora no he tratado del Dr. Cubas sino desde dos 
])untos de vista: el del médico y el del maestro. Y por 
grande que aparezca su memoria considerada desde ambos 
aspectos, quedan éstos obscurecidos cuando se le contem- 
pla en su' grandioso pedestal de defensor de los Estudian- 
tos de Medicina fusilados el 27 de Noviembre de ]871. 
Exprofeso había dejado para lo idtimo el ocuparme de la 
l)ágina más hermosa de su historia, porque ¿qué necesidad 
pudiera tener el Dr. Cubas de que se le encomie en todo 
V por todo cuando su gran mérito, su mérito inconcuso, 
basta para eclipsar todos los otros? ¿ni í^ué fín pudiera 
})roponerse su encomiador con exageradas alabanzas ])or 
otros conceptos, donde sobresalen tai^to el mérito y la 
grandeza con su heroica conducta en el episodio de los 
(estudiantes mártiresV 

Yo no tengo para qué describir aquí la espantosa tra- 
gíídia que se desarrollaba en esta ciudad durante aquellos 
horribles días 2(i y 37 de Noviembre de 1871. A pesar 
de los 36 años transcurridos, aun viven frescas y palpit^in- 
tes en la memoria de muchos de los (|ue me escuchan 
aquellas escenas imborrables de odio y de exterminio con- 
tra aquellos niños calumniados y sacrificados. Por otra 
])arte, las páginas inmortales de Fermín Valdés Domínguez 
han consumido cuanto pudiera hablarse 6 escribirse para 
hacer un relato de ellas. Todo lo que se dijese ahora re- 
sultaría débil é incoloro, y como si tomase el aspecto do 
una profanación. 

El Dr. Domingo Fenuíndez Cubas, catedrático entonces 
de Disección y, por consiguiente, profesor de aquellos es- 
tudiantes, fué uno de los personajes más salientes de la 
tragedia. í^a inocencia, [)or más acrisolada que era, tuvo 
la desgracia de verse envuelta en las más criminales y 
])erversas acusaciones, shi que se diera lugar á depurar 
los hechos, pesar las (circunstancias y deshacer las preven- 
ciones desventajosas. No se quiso dar tiempo á ((uc se 
restableciese la calma, se despreció el criterio de un tri- 
bunal imparcial y justo, se nombró otro á satisfacción de 
los acusadores, se exigía las cabezas de ocho de aquellos 



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ACADEMIA DK CIENCIAS DE LA HABANA 141 

niños elegidos a la suerte y la condenacitin á presidio de 
los demás; su defensor, el iluminado C^apdevila, era ultra- 
jado, y considerado como criminal y sentenciado previa- 
mente á morir quien })rofiriese una palabra en protesta de 
la inocencia de la.s víctimas. Entonces fué, en aquellos 
momentos de terror, de angustia y de sangre, que la figu- 
ra gigantesca del Dr. Cubas se levantó á incomensurable 
altura. Otros profesores, cuyos nombres viven malditos 
en la historia, se hicieron cómplices de la infamia acusa- 
dora: el Dr. Cubas levantó su voz en defensa de los discí- 
pulos proclam«ando su inocencia. Fué preso también por 
aquel sublime acto de heroismo. (>Vn aquel arranque hon- 
rado, justo y enérgico quedó escrito su nombre para la 
inmortididad. Si Capdevila fué el eco de la conciencia dv 
la España honrada, Cubes fué la voz de [n^otesta de la 
(nivei'sidad consternada. La palabra de ellos dos h rtí- 
cogieron en lo más hondo del pecho las madres cubanas 
aterrorizadas. Para ambos está levantado ya en el corazón 
«leí pueblo el i)edestal que espera su estatua. Su compa- 
ñero de defensa muri(> hace pocos años; pero quedó él 
como destinado á contemplar el triunfo del ideal por el 
í|ue murieron sus discípulos, y cayó justamente á tiempo 
para no presenciar la vergüenza de la bandera! 

Valdés Domínguez consigna estas sencillas y agradecí 
das palabras en loor de Cubas: 

*'Antes de volver, entre gritos y amenazas, á la jaula, 
"pudimos estrechar la mano de nuestro Catedrático de 
"Disección, Dr. Domingo Fernández Cubas. Muy distinta 
"fué su conducta de la del otro catedrático de Anatomía. 

''El no acusó como éste, él estaba allí, en la cárcel, de- 
atenido, porque nos defendía, porque conocía nuestra ino- 
''cencia y así lo hizo constar en su declaración. Sobre sus 
"hombros estará siempre honrada la toga del maestro'^ 

Tal fué el hombre cuya figura he intentado en vano 
bosquejar y cuya desaparición conmemoramos esta noche 
al cumplirse su primer aniversario. El 11 de junio de 
1906, á las 8 y 40 minutos de la noche, acaeció su muer- 
te, en la casa que habitaba, número I de la calle de San 
Rafael. Le asistieron hasta el último instante los doctores 
Alfonso Betancourt (su médico de cabecera), Joaquín Ja- 



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142 ANALES DE LA 



cobseii y Tomás Vicente Coronado. Kn la certificación 
facultativa quedó consignada como causa de la muerte la 
arterio-esclerosis. Murió á los 72 años, 10 meses y 8 días 
de edad. Entre algunas frases entrecortadas que se le 
oyeron pronunciar ya próximo á la agonía, dijo distinta- 
mente las siguientes: ^'¡Los muchachos! ¡Las listas!'' — co- 
mo si dedicara sus últimas ideas lí su cátedra y á sus 
alumnos. 

La noticia del lúgubre acíuitecimiento se extendió con 
rapidez por la capital y por todo el país. La casa se llenó 
de visitas, de flores, cruces y coronas. \)o todas partes de 
la Isla llegaron mensajes y telegramas de duelo para la 
atribulada familia. La tíniversidad, el ('Onsejo Provincial, 
el Ayuntamiento de la Habana }' de otras ciudades, la 
Cámara de Representantes y vawas Corporaciones, envia- 
ron testimonio de pésame. Toda la prensa enlutó sus co- 
lumnas. La condolencia fué general en la nación. Mas ¡ay! 
se le dejó morir despojándosele de su cátedra y arrancán- 
dosele la pensión que le daban la vida, y en cambio se lo 
hicieron grandes demostraciones á su muerte! ¥A entie- 
rro se efectuó en la tarde del 12, con los últimos rayos del 
sol que moría, y se vio muy concurrido: solamente se no- 
taba en él la falta de los estudiantes de Medicina! Muri<) 
el maestro pensando en sus discípulos, y por ingratitud, 
olvido ó injusticia, ni una flor de los estudiantes adorne) 
su tumba, ni uno solo dirigió á la familia un escrito de 
pésame, ni una representación suya asistió al sepelio! 

Murió sin que uno de los alumnos velase junto á su le- 
cho, sin que una mano de ellos cerrase sus ojos, sin que 
acompañasen su féretro hasta el cementerio, para recoger 
allí, frente á la tumba de sus compañeros inmolados, lec- 
ciones de lealtad, de independencia, de valor y de heroís- 
mo; lecciones de otro género todavía más consolador: de 
la humanidad que llora y de la gratitud que acude con 
mano pronta á pagar el tributo que deben á la virtud los 
corazones nobles y generosos. 



En todas las posiciones de hombre público ocupadas por 
Cubas, resaltan su lealtad, su modestia, su probidad y des- 
interés y su amor á esta tierra. Como particular, fué la- 
borioso, sencillo, excelente ciudadano, cordial amigo, be- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE L\ HABAXA 143 

néficoy piadoso, sensible á la desgracia, y padre cuidadoso 
(le su familia por cuya educación y suerte se afimaba y 
desvivía. 

Era incapaz de sentimientos bajos ó menguados. Al con- 
trario, cuánto era objeto de entusiasmo, de amor, de be- 
nevolencia, encontraba en su pecho acogida voluntaria y 
afectuosa: primero la belleza, después el talento, luego la 
adversidad y la desgracia, tenían en él un patrono seguro 
y depodado. Ninguna mujer, ningún anciano, ningún jo- 
ven aventajado, ningún infeliz, se acercaban lí él sin esci- 
tar la sensibilidad en todos los resortes de su alma. 

Señores: Con la muerte del Dr. Cubas, perdieron los 
necesitados una mano benéfica que en medio de la estre- 
chez los socorría frecuentemente; los desvalidos han per- 
dido un apoyo y un protector; la familia su mas firme y 
s()lido sostén; esta Academia uno de sus miembros más 
constantes y conspicuos; el país y la libertad uno de sus 
mejores aliados y defensores, y nosotros todos un amigo 
sincero y leal. 

Todavía no exorna su efigie los muros de est(i templo; 
mas confío en que muy pronto habrá de ocupar el sitio 
que le corresponde al lado del de los eximios varones que 
contemplamos en ellos como espejos dignos de imitación. 

¡Que duerma en paz en la tierra ligera que le cubre y 
que al enaltecer su memoria sintamos nosotros, como sen- 
tirá después la posteridad, el reconocimiento y la admira- 
ción á sus virtudes y á su heroismo, y que dure tanto su 
recuerdo en nuestros pechos como habrá de durar su 
nombre esclarecido en las páginas de la historia patria! 

lie dicho. 



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144 ANALES DE LA 



Díscursi di CMttstKüi il dal Dr. Enriqua B. Bimt n si silmM 
ranpcMi dt leiddiici da Nímn 

POR BL 

Br. Tomái V. Ooronado. 
i Sesión extraordinaria del 14 de Jnnto de 1907.] 

Sr. Presidente. 

Señoras. 

Sres. Académicos: 

Vil deber que yo cumplo gustosísimo, me impone h\ ta- 
rea de contestar al compañero que ingresa si su diseita- 
ción fuere susceptible de contestacióu; tócame luego ha- 
cer su presentación á los señores Académicos y más tardo 
saludarle á nombre de la Corporación. 

Después de la hermosa oración que en párrafos brillan - 
les ha impregnado nuestro espíritu de una dulce exalta 
ción pasional, reviviendo la figura de aquel maestro que- 
rido que se llamó Dr. Domingo Fernández Cubas ¿qué po- 
dré yo deciros que no resulte pálido 6 redundante? 

Yo os confieso ingenuamente que me siento agradecido 
del Dr. Barnet por cuanto acaba de exponernos en elogio 
del c*ompañero desaparecido: elogio tan justo y tan senti- 
do como si su autor hubiera sido discípulo querido del 
Dr. Cubas. 

A trueque de desagradar á los enemigos de las líneas 
duras y los inertes coloridos en los cuadros de actiíalidad 
histórica yo voy á permitirme consignar hechos é ideas 
que me sugieren los últimos tiempos de la vida del doctor 
Cubas. 

Las amarguras y penalidades que convirtieron en mar- 
tirio las postrimerías de aquel hombre bueno y desinte- 
resado, fueron el castigo á que la sociedad actual conde- 
na á los que practican ármanos llenas el altruismo, sin te- 
ner en cuenta el egoismo ó la egolatría que tanto privan 
en los tiempos presentes. 

Cubas fué mi maestro en la Universidad y durante 30 
iiños le traté con el respeto y el cariño que á mi juicio él 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 145 

SO merecía. Nadie como él ha tenido mejores oportunida- 
des para enriquecerse con el ejercicio profesional, nadie 
tal vez haya prodigado más sus consejos y los inestimables 
consuelos que sólo el médico lleva á los hogares en terri- 
bles momentos de angustia; pero nadie como él ha dado 
menos valor relativo á esas cosas que ú otros sirven para 
(escalar los peldaños del bienestar. 

El proceso social que hizo llegar á (^ubas al ocaso de la 
vida sostenido únicamente por el amor entrañable de su 
(^sposa é hijas, es uri proceso qu(^ se repite con inusitada 
frecuencia entre los médicos. 

Según los años y los achaques nos invalidan para la lu- 
cha activa, el cliente abandona á su médico de igual ma 
ñera que se abandona la pieza de ropa á el mueble inuti- 
lizado ya por largo tiempo de servidos. Cosa curiosa y 
rara, (»sto acontece cuando el profesional llega á su vejez 
pobre y desvalido y por el contrario, sea sabio ó ignoran- 
te, si llega a la edad madura con riquezas, el público le 
halaga y continúa, por un acto de inesplicable adulacié)n, 
.solicitando sus servicios y cosa inaudita se le remune- 
ra largamente. 

El í)r. Barnet que tal vez no juzgue a la humanidad con 
una filosofía particular como yo, censura á los jóvenes es- 
colares universitarios por su indiferencia ante el cadáver 
del defensor de los estudiantes del año 1871. 

Disculpe el querido compañero á esos jóvenes de hoy, 
no son ellos los delincuentes: no, no son responsables de 
esa« tremendas injusticias que á diario nos asombran en 
esta sociedad corroída por la grave dolencia disolvente 
del personalismo que impera. 

Son los ya encanecidos en el ejercicio profesional, son 
los maestros de hoy los únicos culpables de esos desde- 
nes, ante la memoria de los hombres de algún valer. 

En todos los países menos en Cuba se experimenta pla- 
cer en i)roclamar las virtudes, en publicar los méritos del 
rpie los posea, ya sea pobre ó (*sté ó no patrocinado por 
elementos oficiales. 

Un hecho que yo no debo silenciar y cjue adolorido lo 
divulgo en confirmación de mis asertos emitidos, es el si- 
guiente: la hematemesis que inició la preagonía del viejo 
maestro tuvo lugar en la madrugada y en aquellas horas 



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146 ANALES DE LA 



el familiar que salió en busca de un facultativo hubo de 
sufrir grandes decepciones porque seis ó siete puertíis de 
compañeros de Cubas, permanecieron cerradas ante la so- 
licitación urgente del egregio enfermo. 

Tenga el Dr. Barnet la seguridad que á oídos de los es- 
tudiantes actuales no ha llegado una sola frase de elogio 
para el maestro olvidado, más bien algunas censuras mal 
encubiertas ó el más significativo silencien y de ahí la con- 
ducta ])or ellos observada. 

La agonía del maestro fué larga y toda la Habana esta- 
ba enterada de su gravedad y entre los centenares de dis- 
cípulos que directamente estudiaron con Cubas, sólo un 
reducidísimo número se acerc<) al moribundo ])ara darlo 
el postrer adiós. 

Quede sentado, ])ueg, que si los jóvenes (istudiant.es de 
medicina no cumplieron con un deber de gratitud para 
(hibas, no fueron ellos los culpables. 

Duras, muy duras censuras merecen los que habiendo 
sido sus discípulos y clientes, le olvidaron y no fueron lí 
depositar una lágrima en atpiellas descarnadas nninos que, 
en no lejano tiempo, besaban en demanda de favores y 
consuelos. 

Ahora permitáseme que os presente, señores Académi- 
cos, al compañero que viene á ocupar el silhín vacante que 
dejara el querido desaparecido Dr. Domingo Fernández 
Cubíus, nuestro inolvidabje maestro de Patología General. 

Kl Dr. Barnet nació en Matanzas y en el Colegio La 
Empresa hizo sus primeros estudios ampliados más tarde 
en el Instituto de 2." enseñanza de la misma ciudad natal. 

El fusilamiento de los estudiantes de medicina llenó de 
terror á sus amantes padres que le enviaron á Barceloim, 
para proseguir sus estudios superiores. 

Los buenos hábitos adcjuiridos en La Empresa le hicie- 
ron distinguir bien pronto en la (^iudad Condal, y allí ter- 
mina su carrera de médico á la temprana edad de 20 años. 

Ya médico, regresa á Cuba en 1876 y fija su residen- 
cia en Cieníuegos donde no tarda en fomentar una nume- 
ro.sa clientela. Los brillantes éxitos alcanzados y su proce- 
der siempre correcto y caballeroso, le dan un nombre res- 



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ACADEMIA DK CIKXCtAS DE LA HABANA 147 

petahle, tanto en hi IVrla del Snr, como (hi los pueblos y 
poblados comarcanos. 

A la terminación de la f»u(M'ra de los diez años, recibió 
proposiciones tan ventajosas del importante pueblo de las 
Lajas, que no titubeó en aceptarlas y allí comenzó su du- 
ro trabajo de médico rural cuyos . piligües resultados re- 
compensaban sus esfuerzos. 

En más de tres lustros de ejercicio en Lajas alcanzó tal 
prestigio, como médico y como caballero, que su opinión 
seria y reposada, siempre inspirada en rectos principios 
de justicia y equidad, en los asuntos de aquella rica y ex- 
tensa zona, era la opinión decisiva en todas las cuestiones 
f{ue se presentaban, ya de orden profesional, ya particu- 
lar, económico c) ])olítico. 

Su gran actividad le hizo alcancar una posici<>n envidia- 
ble; fomentó para el Central Caracas de Terry, de quien 
i*s íntimo amigo, y para otro Central del término, dos 
fí:randes colonias de cana, de considerable importancia 
económica. 

Por esta época estableció un Apiario con lodos los ade- 
lantos y gastó gruesas sumas para aclimatar entre nosotros 
el interesante deporte de las carreras de caballos y la cría 
d(* animales de raza. 

Muchas veces en J^ajius, donde* tanto se le distingue* ni 
I>r. Barnet, se le brindóla Alcaldía, cargo que siempre 
declinó por adversión á los puestos oficiales durante la co- 
lonia y que tenían relación con la política de (Mitonces, 
con la que jamas se sintió de acuerdo. 

Más tarde y en los comienzos de la pasada República 
pudo ser elegido fácilmente senador ó representante por 
aquel distrito; [)ero enemigo de vida semejante á la de los 
fecuudadores de las colmenas, prefirió un destino lleno de 
responsabilidades y de incesante labor que ha culminado, 
como es notorit), con la organización y funcionamiento del 
Departamento de Sanidad, cuya gloria (*onvspond(í por 
(altero á los doctores Finlay y Barnet. 

Los servicios que Barnet ha prestado á su país, duran- 
te los cinco años que lleva de Jefe Ejecutivo de Sanidad, 
no es posiblíí emimerarlos siquiera ru[)erficialmente: baste* 
consignar que á pesar de las perturbaciones sociales sufri- 
das, su })uesto ha sido respetado y ni las influencias ]>olí- 

TOMo xr.iv. -in 



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148 AKALfiS DÉ LA 



licas, ni los empeños personales han podido, hasta el [ire- 
sente, molestarle en su obra meritoria. 

Candentes todavía después de cinco años de enseñanzas 
las luchas por los puestos, no es oportuno que yo me de- 
tenga á pormenorizar lo que la Sanidad de Cuba debe al 
Dr. Barnet; pero (piede sentado mi voto de hombrí» 
libre é independiente y con la competencia que tiene el 
(jue estudia y observa y se intenísa gratuitamente por to- 
cio lo nuestro, que difícilmente podría ser sustituido el a<'- 
tual Jefe Ejecutivo fiel Departamento de Sanidad. 

El inmortal Martí sentía por Barnet grandes simpatías 
y tenía en él una confianza ilimitada. En 1893, cuando 
ocurrió el movimiento revolucionario de Cruces y Ran- 
chuelo, Barnet que regresaba de Europa se entrevistó en 
Nueva York con el apóstol de nuestra independencia y \v 
demostró que el movimiento carecía de importancia y adíe- 
nlas que era inoportuno, que aquel movimiento fué más 
bien el tiro escapado al cazador nervioso é impaciente?, 
(jue oculto espera la pieza y al divisarla en lontananza 
compHme el disparador y con el estampido del disparo la 
espanta y pierde la esperanza de alcanzarla. 

Barnet ahorró, con sus informes á Martí, en aquella épr»- 
ca, innecesarios derramamientos de sangre y permitió pre- 
parar con jnás calma y mejor acierto los acontecimientos 
([ue han culminado después con la emancipacicui de Cuba. 

Llegada la revolución del í)5, Barnet recibió orden con- 
juinatofia militar para que se trasladase ala llábana, vién- 
dose obligado al abandono de sus cuantiosos intereses á 
trueque de salvar su libertad y tal vez su vida. El jnismo 
día (le su llegada a' la Habana tomaba el vapor qu(» había 
de conducirle á los Estados Unidos. 

Fija su residiíucia de eiuigrado en Xew Vork no tarde'» 
en fundar, con otros compañeros el Club Profesional (h- 
car PnmplJps cuya secretaría desemp(Ml() a' satisfaccií>n de 
todos. 

El venerable Delegado de (^uba, don Toma's Estrada 
Palma, le nombró Enviado Especial a Venezuela y Colom- 
bia con una misión delicadísima, qu(i mereció los más ele- 
vados elogios del Sr. Estrada Palma en documento oficial. 



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ACADEMIA UK (MKNí lAS 1>K LA HABANA 141) 

('Omo piniíbu de la i-oiistíincia y eiunj'íii (1(* Hanuít, 
cuando desea lograr un i)rojM)SÍt() determinado, Uasta re 
eordar que á los euatri) meses de llegar ú New York lo- 
jj^ró revalidar sil título en aquella Universidad donde el 
.*)() por ciento de los 300 aspirantes fueron reprobados. 

A su vuelta á Cuba el Gobierno Interventor le nombra 
iHt?dico del ejército de ocupación y poco tiempo después 
h» ofrecen un ascenso á condición de trasladarse a Filipi 
lias, brindándosele con esto un brillante porvenir; pero su 
amor á Cuba le hace rehusar. 

Bariiet se doctoró en nuestra Universidad sosteniendo 
una tesis sobre Ciertas inamfestanones locales de la sífilis. 
con calificación de Sobresaliente. 

Con influencias bastantes para que el (iobierno Interven- 
tor le hubiera recomendado para uu cátedra en nuestra Uni- 
versidad, no valieron las indicaciones de sus amigos en 
t^ste sentido; repugnóle siempre entrar en A primer Cen- 
tro Docente por la puerta falsa, á pesar de sus aptitudes y 
sus vehementes deseos de dedicarse á la enseñanza para 
la que se encuentra perfectamente capaz y tiene carácter 
apropiado. 

En un recorte que conservo del (Public Health Re- 
ports), Mr. Squiers, aquel simpático ministro, al enterarse^ 
de los nombramientos de íinlay y de Barnet se expresó así 
al dar cuenta á su gobierno: ''Para los asuntos de Sani 
dad en la Habana, han sido nombrados los doctores Finlay 
y Barnet. Finlay y Barnet son dos hombres excelentes y, 
aunque cubanos, están familiarizados con las prácticas mo 
dernas de saneamiento". El entrecomado del Sr. Ministro 
debe suprimirse desde el momento que una nueva inter 
vención americana ha sancionado, después de varios años, 
lo hecho por los companeros aludidos y, ''que aunque 
cubanos", están al tanto de las cuestiones sanitarias como 
cualquiera otro pudiera estarlo. 

El organizador del III Congreso Médico Pan America- 
no, fué en primer término el Dr. Barnet que no quedó 
satisfecho hasta la publicación de los tres tomos de mate- 
rial en inglés y en castellano que constituyen las actas de 
aquel torneo científico que nos honra. 

Su discurso en la sesión solemne de Mayo de 1902 en 
la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales Con- 



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JÓO ANALKS DK LA 



ir[fto actual i/e la Jírt/iritift U» valic) gratules elogios (k' 
la preiií^a diaria, ya ))oi su iuiidocientílico, ya por la forma 
y jí:alaniira de .<u estilu eastiz(.. 

Ha sido ponente délas OrdenanzaH Saiatarias. Autor 
de una notable confereneia sobre I\hUí Uahónica. De las 
I ustruccioHes jwindatrs vontnt la E^carlatitni Direetor del 
Manual de Práctica Sanitaria. 

Y a apropósito de esta obra de Barnet voy á transcri- 
bir íntegro el juicio cpie ex))one el \)\\ Carlos Finlay en 
(4 prefacio de dicha obra. l)ic(» así: *' He* debido mi sal- 
'* vaci<)n en tan difíciles momentos y nu* complazco en 
•* proclamarlo ingenuamente a' la inteligencia, actividad y 
** l)ericia de otro compañero tan novicio como yo ({ue fué 
'• entonces también designado para Jefe Ejecutivo del De- 

• partamento <le Sanidad de la Habana y quien hoy tan 

* dignamente ostenta además los títulos de Vocal efectivo 
' y de Secretario de la Junta Superior de Sanidad. ^;A 

'^ qué nombrai'lo? El nombre de nuestro querido amigo el 
'* Dr. Enrique Barnet está grabado en la mente de todos 
** los que se interesan por nuestros asuntos sanitarios. A 
'* su luminosa inspiración y á su habilidad de concebir y 
'* ordenar el plan de esta obra deberá el lector y deberá 
•' el país la publicaci<in de un Manual de Práctica Sani- 
*' taria ajustado á nuestras necesidades locales, quizás úni- 
** co en su clase y cuya utilidad no necesito encarecer''. 

Hizo el eh)gio del Dr. Vicente Benito Valdés. Un nota- 
ble trabajo sobre el Hospital Las Animas. Además nume- 
rosos folletos é informes sobre cuestiones de la Junta Su- 
perior de Sanidad de la cual es Secretario desde su esta- 
blecimiento. 

En nuestro primer Congreso Nacional Cubano present<í 
un trabajo sobre la epidemia de Sarampión, en el cual 
llamó la atención sobre la gravedaj:! de esta enfermedad. 

El Dr. Barnet representó la Sanidad de ('uba en la Ex- 
posición de San Luis. Representó al Gobierno de Cuba 
en la 2. ' (Conferencia Sanitaria Internacional de las repíi- 
blicas americanas, celebrada en Washington en 1905. 

Para demostrar la excelencia de la adquisición que hoy 
realizamos recibiendo al Dr. Enrique Barnet, bastaría sólo 



llamar la atención sobre los efectos del desempeño de su 
elovodo cargo en Saniílad. Ni en un<*stra pronsa. ni t*ii 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 151 

imestratí sociedades, ni en el círculo de la intimidad, se 
ha formulado una sola cenísura contra él, en esta éi)oca de 
desequilibrios y de trastornos sociales, en (juc las nuís ele- 
vadas reputaciones han sido atacadíts [)()r los ((ue i)erma- 
uecen fuera de las nóminas, tengan ó no competencia pa- 
ra los destinos. 

Quiera Dios que siempre como lu)y i)odamos abrir nues- 
tros brazos cariñosos á nuevos compañeros (jue conu> d 
doctor Barnet, han de aportar seguramente días de gloiia 
á esta casa tan querida y respetada por todos. 

Con verdadera fe que no decae, en mi viejo corazón de 
luchador, pido al destino bienandanzas sin cuento para el 
nuevo Académico y para esta prestigiosa Institucifui! 

Ojalá que la maltratada Ninfa del Mar Caribe vuelva 
algún día a recuperar sus brillantes colores, donde los c<h 
libríes pretendieron libar el néctar de la vida, ya que hoy 
el merecido aletazo de la potente águila americana alejó 
temerosas las avecillas, dejando pálida y asustada á nues- 
tra pobre Cuba. 

Reciba el Dr. Enrique Barnet, con nuestra bienvenida 
la expresión de mis anhelos para que el cultivo de las 
ciencias le sirva también de lenitivo, como compensacitní, 
en medio de las incertidumbres que nos agobian. 



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152 ANAI^Kü I>IC LA 



Actl te li sasüR píMici iriiMfii M 14 dt Judo l« 1M7 

riesidenU'. — Dr. Juan Saututí Feruáiulez. 

Secretario, — Dr. Jorge Le-Roy. 

Avadé micoH concurre nies. — De nú mero, — Drei^i. J. I*. Alacáii, A. 
Amigó, E. B. Hariiet, A. Betaucourt, T. V. Coronado, A. (lór- 
don Bermúdez, 11. Laiuó, G. López, E. Pardifias, I, Plasencia, 
M. Riiíz Oftsabó, C. de la Torre y P. Valdés Ragúes. 

Honorario. — Dr. V. de la Guardia. 

Leída el acta de la sesión anterior (10 de Mayo) fué aprobada. 

La Secretaría da cuenta de las siguientes comunicaciones : 

Entrada, — Del Sr. Presidente del Casino Español de la Habana, 
invitando á esta Corporación para el baile de etiqueta (|ue tendrá 
lugar en la noche del 25 del actual. 

Del Dr. José P. Alacán, solicitando ejemplares de la esterilla 
de paja para sombreros y del vino vermouth, de los que remitió 
la Secretaria de Hacienda, para informe, los certificados de los 
análisis pero no los objetos, y pidiendo autorización para romper 
la jarrita que acompaña el escrito de la misma número 3.259. W 
con objeto de analizarla. 

Del Dr. José P. Alacán, remitiendo informe evacuado sobre 
unas muestras de litografía enviadas por la Secretaría de Hacienda 
con escrito número 13.561. P. 

Del Juzgado de Instrucción del Oeste, para que se le informe 
qué datos necesita, á más de los que obran en la Academia, para 
emitir el informe pedido acerca de la enfermedad que padece el 
procesado J... S... R... 

Del Dr. (íustavo López, participando los datos que necesita pa- 
ra evacuar el informe que se le tiene encomendado acerca del es- 
tado mental de J... S... R... 

De la Secretaría de Gobernación, remitiendo copia del decret*) 
número G14 del Gobernador Provisional desestimando la solicitud 
del Dr. Enrique Núfiez de que se anularan las elecciones que tu- 
vieron efecto en la Academia el día 12 de Abril. 

Del Sr. José A. Fernández y Benítez, solicitando certificación 



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ACADEMIA DE C1ENCU8 DE LA HABANA 153 

ilel informe do la ponencia, nombro de los Sres. Académicos que 
la formaron, disensiones habidas y forma en qnese tomó el acuer- 
do de otorgarle el "Premio del Presidente Gutiérrez"'. 

De la Secretaría de Hacienda, solicitando informe acerca de M* 
rlpuode considerarse un alcohol, en que la materia en disolución no 
es apreciable químicamente, como un preparado medicinal en al- 
t?iin sistema terapéutico reconocido? 

Del Dr. Juan Guiteras, manifestando que su trabajo de ingreso 
en la Academia versará sobre: '^Fiebre Amarilla — Sintomatolo- 
gía — Epidemiología en la Habana desde el aflo 1900'\ 

Salida. — Al Dr. José P. Alaciui, nombrándolo ponente para que 
informe en el escrito de la Secretaría de Hacienda numero 3.561. 
P. relativo á una muestra litográfica (con inclusión de los docu- 
mentos remitidos). 

Al mismo, id. id. id., en el escrito de la expresada Secretaría 
número 73-10. P. relativo á análisis realizados en el Laboratorio 
Nacional y en el provincial de Santiago de Cnba, en un producto 
]>rocedente de la fermentación de la uva. 

Al mismo, id. id. id. en el escrito de la expresada Secretaría nú- 
mero 3.259. P. relativo á dictámenes químicos contradictorios so- 
l>re la materia componente de una jarrita que se acompaña. 

Al Sr. Juez de Instrucción del Distrito del Oeste, participán- 
dole acuerdo de la Academia relativo á la ampliación do datos pe- 
ílidos, en la causa de J... S... R... 

A la Secretaría de Hacienda, ti-asladándolc escrito del ponente 
ííesignado para informar acerca de las comunicaciones de dicha 
Secretaría números 3.220. P. y 73-10. P. fechas 2 y 15 de Abril 
respectivamente. 

Al Dr. Enrique Xuflez, su diploma de Académico de número ex- 
])edido en esta fecha (20 de Mayo 1007). 

Al Dr. Gustavo López, para que manifieste los datos que nece- 
sita á fin de emitir el informe que se le tiene encomendado acerca 
de la causa de la enfermedad que padece J S R 

A los Dres. José A. Presno, fiuillermo Benasach y Miguel F. 
(tarrido, participándoles que en la sesión de Gobierno de 14 del ac- 
tual, fueron nombrados para constituir la comisión de glosa délas 
cuentas de tesorería de la Academia. 

Al Juez de Instrucción del Oeste, trasladando escrito del sefíor 
Ponente encargado de informar acerca del estado mental del pro- 
cesado J... S... R... 



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154 ANALES íy^ LA 



Al Dr, Domingo Hernando Seguí, traslándole escrito de la Se- 
cretaría de Hacienda sobre alcoholes, para su informe. 

A la Secretaría de Gobernación, acusando recibo de su escrito 
fecha 30 de Mayo, en que remite copia del Decreto n.° 614 del Go- 
bierno Provisional, desestimando la solicitud prosentada por el 
Dr. Enrique Núflez, de que se anulasen las elecciones verificadas 
el 12 de Abril. 

Ocupa la tribuna el Dr. Carlos de la Ton-e y da lectura á su in- 
forme SOBRE LA VEDA DE LA PESCA DE QUELONios interesado por 
la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio, con motivo de 
una instancia presentada al Honorable Gobernador Provisional de 
la República por crecido número de firmas de comerciantes, pes- 
cadores (* industriales de varias poblaciones del litoral de la Isla, 
solicitando so deroguen los artículos G, 7 y 8 de la Orden n." 352 
de la serie de 1900. 

Hace referencia al informe aprobado por la Academia, en 28 de 
Septiembre de 1902, relativo al mismo particular y manifiesta que 
se podía contestar ahora con las conclusiones formuladas por el 
Dr. Juan Vilaró en aquella época y en las que proponía ''mante- 
*' ner vigente, en su totalidad la orden n." 352 de 9 de Septiembre 
'' de 1900, que regula la pesca y aprovechamiento del ('arey, la 
*' Caguama y la Tortuga", pero que deseosa la Corporación de infor- 
mar con toda la amplitud posible cuantas veces se la consulte, ana- 
lizará cada una de las razones en que so fundan las peticiones 
de la supresión do la orden citada y comentará dicho análisis á la 
luz de la cieiuíia y de los intereses zoológicos y económico indus- 
triales. 

La primera razón aducida os, ((ue las Tortugas y Careyes no se 
reproducen ou Cuba. A lo que contesta que ¿para qué vienen en- 
tonces dichos Qnelonios á nuestras ])layas en la época de la repro- 
dución? 

La segunda razón es, que los huevos que se encuentran son de 
Caguamas. A esta afirmación responde que si efectivamente la 
mayoría do las nidadas son de este Quelonio, es por ser su carne y 
sus conchas m^uos aproeialis que las de la^ otr.i^ dos especies y 
por consiguiente sufrir* una menor persecución. 

La tercera razóu es, que en los meses de Septiembre á Noviem- 
bre no se pueden pescar la Tortuga y el Carey, por el mal tiem- 
po reinante y de Diciembre á Marzo i)or los fuertes nortes que 
también imposibilitan la pesca, quedando solólos comprendidos de 



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XCADBMIA Dli CIENCIAS UÉ, ík ÜAtíANA 155 

Abril á Agosto, (le los que hay que descontar los (íuatro últimos por 
estar vedados. Contesta este argumento diciendo que ni el mal 
tiempo ni los nortes son constantes y que si es verdad que los me- 
ses favorables para la pesca son los comprendidos entre Marzo y 
Septiembre, son ellos también los meses de la reproducción de esas 
especies y como lo que se trata de evitar es precisamente la extin- 
ción de ellas, el conflicto que se presenta es de orden puramente^ 
económico y por tanto no es la Academia la llamada á resolverlo. 
La cuarta razón «ducida es, el número considerable de hombres 
empleados en esa industria y los gastos que la misma origina y que 
como en México, Jamaica y las Bahamas no existe la veda de pesca 
de la Tortuga y el Carey, los pescadores de esos lugares se aproxi- 
man á nuestras costas y hacen la recolección de los Quelonios que 
saleíi de las aguas de Cuba sin poder ser apresados por los pesca- 
« I ores. 

A dichas razones contesta el Dr. La Torre que la primera parte 
es de orden económico y repite su anterior razonamiento y á la 
segunda parte, que ya la escuadrilla de guarda costas se ocupa de 
impedir la rapiña de los raqueros, pero que es necesario que 
por la vía diplomática se solicite de los países del Golfo de Mé- 
xico y mar de las Antillas hagan extensiva á ellos la ley de ve- 
da que se discute ó por el Congreso Interaacianal de Pesca que 
se celebrará en Washigton el afio próximo venidero, se tome di- 
cho acuerdo. 

La última razón aducida es, que si por la Urden citada se en- 
lablece la medida de la malla en los paños para esta pesca, cla- 
ro está que es imposible que se destruya la cría (aun en el cmo 
fifi que en Cuba Ja hubiera J por que los pequeños no pueden ser 
apresados. A esta razón se contesta que si la malla por su me- 
dida oficial impide la destrucción de la nueva cría no impide el 
apresamiento de las hembras antes del desove y, por consiguien- 
te, su destrucción suprime también la de la cría. Además hace 
notar que aquí confiesan los reclamantes la posibilidad de la exis- 
tencia do crma de Tortuga? y Careyes en Cuba, cosa que antes 
negaban. 

Destruidos los argumentos científicos v en pie sólo los de or- 
den económico, pero con una base muy débil, puesto que la de- 
rogación de la Orden protejiendo la industria hoy la mataría ma- 
ñana por la total extensión de las crías, propone como con- 
clusiones que '''procede mantener rigente tf en toda^ f(us parten la 
** OrfUn n," S')2 dr lí^OO y si después do algUTios años de reda 

TOMO XMV. - 20. 



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156 ANALES Dlí LA 



** vuelven ;i aoiidir los mencionados Quehnios en número (H)n- 
'' siderable como en otros tiempos, á nuestros pefiqncro.s; y si 
•* no fuese posible conscjguir el establecimiento de la irda en las 
•' tieiTas vecinas a Cuba, pudiera ensayarse, durante algunos 
*' afios, la reducción del período de la vecia ó la limitación de 
"" la Ordeii n." 352 á los artículos relativos al uso de la malla 
•* legal y á la prohibición de la ?Wr< y destrucción de las crias''. 

Sometido á discusión este informe fue aprobado por unani- 
midad, acordándose elevarlo ínteerro á la Secretaría de Acrri- 
cultura, Industria y Comercio. 

Acto seguido ocupa la tribuna el Dr. José P. Aíacá/i y da 
lectura á otro informe relativo .v TrxA muestra de litogra- 
fía con motivo de haber solicitado la Secretaría de Hacienda se 
la ilustrase sobre el particular por existir dos dictámenes, emi- 
tido uno por el Laboratorio de los Dres. Martínez y Plasencia 
en el que certifican estar hechas con polvos de bronce, y emitido 
el otro por el Laboratorio de la Aduana de este puerto en el 
que afirma estar hecha dicha litografía con hoja de metal. 

Practicados los análisis físico-químicos necesarios para la inves- 
tigación de la verdad, el ponente manifiesta estar hecha la lito- 
grafía de referencia con polvos de metal y no con hoja. 

Sometido á discusión fué también aprobado por unanimidad. 

El mismo Dr. Alacán, en nombre del Dr. Arturo Bosque^ que 
no pudo concurrir á la sesión, dio lectura al informe sobre el 
Kretol, emitido por dicho Académico como contestación á la 
consulta formulada por la Secretaría de Agricultura, Industria 
y Comercio y en el cual manifiesta como conclusión: ''Que la 
" palabra Kretol no es un nombre que sirve para distinguir una 
*' clase de producto y en su consecuencia no puede ser estima- 
'* da como de las comprendidas entre las que sefíala el inciso 
''3.'' del artículo 5." de la Ley de Marcas''. 

Este informe fué igualmente aprobado. 

No habiendo concurrido los Dres. M. F. (¡arrido, D. Her- 
nando Seguí ni J. A. Fresno que tenían anunciados informes 
y trabajo científico respectivamente, se dio por terminada Ijf se- 
sión pública quedando la Academia constituida en otra de (Go- 
bierno. 



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ACADEMIA D£ CIXNCIA8 DK LA HABAKA 157 



INFORIE ICEKCI DE U PESCI DE QDELONIOS 

POBEL 

Dr. Oarlot dt k Torre. 
(8esión del 14 de Junio de 1907) 



La Secretaría de Agricultui^a, Industria y Comercio luí 
remitido á esta Corporación copia de una instancia pre 
sentada al Hon. Gobernador Provisional de la República 
por crecido número de firmas de comerciantes, pescadore^^ 
é industriales de varias poblaciones del litoral de la Isla, 
solicitando se deroguen los artículos 6, 7 y 8 de la Orden 
número 352 de la serie de 1900, relativos a la veda de la 
penca de Qnelonios. ''Y como el asunto afecta á la conser- 
vación de las especies que se comprenden en esa denomi- 
nación, al par que al iutere's de los pescadores, y de los 
que se dedican á la compra de las mismas, y aun a los fa 
bricantes de objetos de concha '; pide á la Academia, Ih 
citada Secretaría, se informe lo que estime más conve- 
niente en pro de los intereses á que afecta. 

No es la primera vez, señores Académicos, que ha sido 
consultada esta Corporación acerca de las solicitudes pre- 
sentadas por los interesados a fin de que se suspendiera ó 
derogase, en totalidad ó en parte, la Orden número 352 
relativa á la veda de la pesca de Quelonios. 

. En 27 de xVgosto de 1902 la misma Secretaría de Agri- 
cultura, Industria y Comercio solicitó un informe de la 
Academia acerca de la petición de algunos pescadores de 
Nue vitas al Hon. Presidente de la República de que se 
suspendiera la veda de la pesca del Carey y el uso de la 
red señalada por la citada Orden número 352. 

Y en su sesión ordinaria del 28 de Septiembre de 1902 
esta Corporación aprobó en todas sus partes el bien razo- 
nado informe del Doctor Juan Vilaró, y acordó enviarlo 
íntegi'o á la Autoridad que lo solicitó. 

Las conclusiones de ese informe fueron las siguientes: 
''Para bien de la ciencia — interesada en la conservación y 
difusión de las especies útiles; á favor de la riqueza pes- 



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138 ' ANALES 1>K LX 



1 



<[uera nacional — nuc t.uiio lo luí nieiiiístcr, en ajjoyo de su 
industria y comercio honrado — por cnanto es justo y 
t?quitativo, la Academia estima que: 

'^1. No ha lufíar á la pretensi(in de los pescadores de 
Xuevitas'\ 

^'2/ Procede mantener vigente, en su totalidad, la 
Orden número trescientos cincuenta y dos, de nueve d(* 
Septiembre de mil novecientos, que regula la pesca y 
aprovechamiento del Carey, la Caguama y la Tortuga''. 

Con estas mismas conclusiones ])udiera la Academia 
contestará la actual consulta de la Secretaría de Agricul- 
íura. Industria y Comercio. 

No obstante, deseosa esta Corporación de informar con 
toda la amplitud posible, cuantas veces se la consulte por 
las Autoridades y Centros oficiales, procurará analizar y 
comentar cada una de las razones en que se fundan los 
peticionarios. 

Primera, (a) '^Que las Tortugas y Careyes no se repro- 
**ducen en Cuba, sino que vienen yacnados y útiles para 
*'la pesca, de los bancos de Colombia y Venezuela y de 
''Otros lugares''. 

Es bien sabido que los Quehnioa marinos sólo acu- 
den á las costas en la época del desove, impulsadas 
por el instinto ó por la necesidad de la reproducción; por 
lo que pudiéramos preguntar á los que tal razón alegan: 
Si las Tortugas y Careyes no reproducen en Cuba, ¿á qué 
vienen á nuestras playa.s durante la época de la repro- 
ílucción? 

(b) '*Que aun cuando se encuentran huevos que se atri- 
'^buyen á las Tortugas, son en realidad de Caguamas, que 
'^son las que se reproducen en esta Isla''. 

Es cierto que la mayor parte de la nidadas de Quetonios 
que se encuentran en nuestras playas pertenecen á las Ca 
(/ñamas; precisamente porque siendo la especie menos 
apreciada por su conchar por su carne, es también la me- 
nos perst^guida; pero no os menos cierto que el Carey y 
la Tortiuja, muy abundantes en otro tiempo en Mantua, 
La Mulata, Bahía Honda, el Mariel, La Coloma, Batabanó, 
Isla de Pinos, Remedios, Casilda, Júcaro, Nuevitas, Santa 
Cruz del Sur, Baracoa, Manzanillo, y en todas nuestras 
playas, vaií siendo caíla vez más (escasos, tanto por el au- 



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ACADfiAUA DE CIKNCLVS DE LA HABANA 159 

mentó del tráíico, como por 1« persecución activa de (jue 
son objeto y por la destrucción d(^ la>i nidadas. Segura- 
mente los individuos que nacen en una playa, vuelven á 
ella, por instinto, en la ¿poca de la reproducción, como 
las golondrinas y otras aves de paso vuelven cada año a' 
los mismos nidos que dejaron en años anteriores. He aquí 
la razón más poderosa para impedir en absoluto la vela <> 
acecho de las hembras cuando salen á poner en la arenn, 
así como la despiadada destrucción ^Je las nidadas. 

Segundo. ''Que en los meses de Septiembre á Noviembre 
'no se pueden pescar la Tortuga y el Carey, por el mal 
"tiempo reinante; y de Diciembre á Marzo, por los fuertes 
'^nortes, que también imposibilitan la pesca; de donde re 
"salta que los meses útiles para esta pesca son los coni 
** prendidos de Abril á Agosto, y de éstos, los cuatro úhi 
'mos están vedados". 

A este argumento se puede contestar, que ni el mal 
tiempo ni los nortes reinan constantemente en esas épocas 
del afio, durante las cuales existen muchos días excelentes 
para la pesca. La verdad es que los meses útiles para la 
pesca de esos Quelonioa son los comprendidos de Marzo á 
Septiembre, porque sólo en esa época acuden en abundan 
cia á las costas, y constituye su pesca una industria pro- 
ductiva; pero siendo esa misma la época de la reproduc 
ción, y por tanto la de la veda, no se nos ocurre de que 
manera pueden hacerse compatibles los intereses de los 
industriales con los loables propósitos del Gobierno, sabia- 
mente interesado en impedir la total desaparición de esos 
Quelonios y en proteger su propagación en nuestras eos 
tas. Pero este es un conflicto de orden económico, y no 
es la Academia — interesada especialmente en el aspecto 
científico del problema — la llamada á resolverlo. Otro 
tanto podemos decir del siguiente argumento. 

Tercero, (a) "Que para dedicarse á esta industria es no 
'*cesario hacer gastos de consideración en paños y trenes 
''especiales no utilizables para otras pescas; y que son 
'* muchas las personas que se emplean en este trabajo, to- 
adas las cuales se ven privadas de ejercer ese oficio, unas 
*' veces por el mal tiempo y otras por la veda\ 

(b) "Que en otros países, como México, Jamaica y las 
" Banama*', no existe la veda de pesca de la Tortuga y el 



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160 ANALES DE LA 



'* Carey, por lo que los pescadores ele esos lugares se apro- 
'•ximan mucho á uuestras costas y Imcen la recolección 
'' (le las Tortufías y Careyes que salen de las aguas de 
'* Cuba y que no pueden ser apresados por nuestros pes 
•'cadoiW. 

A impedir la rapiña de los raqueros está destinada unes 
tra escuadrilla de guarda-costas, y buenas pruebas dan cons- 
tantemente de los excelentes servicios que prestan, aun 
que, indudablemente, no pueden impedir que los pesca- 
dores de las tien-as vecinas se aprovechen de los Quelonios 
([ue se retiran de las aguas de Cuba una vez verificado el 
(leso ve. 

Por esa razón, lejos de suprimirse la veda, debe procu- 
rarse, por la vía diplomática ó en el próximo Congres<» 
Internacional de Pesca, que ha de celebrarse en Washing- 
ton en 1908, que se regule y haga extensiva á todos los 
países del Golfo de México y Mar de las Antillas. 

Cuarto. '^Que si por la Orden citada se establece la ine- 
*' didfi de la malla de los j3años para esta pesca, claro está 
^^ que es imposible que se destruya la cría (aun e» el cosfj 
'deque en Cuba la hubiera)^ porque los pequeños nu 
•pueden ser apresados''. 

Es cierto que la medida oficial de la malla impide la 
destrucción de la nueva cría; pero no el que sean apresa- 
das las hembras antes del desove, es decir, cuando su des- 
trucción supone la de toda la cría que lleva consigo. 

Es de notar, que ya en este razonamiento se admite la 
posibilidad de que en Cuba haya crías de Tortugas y Ca- 
reyes ^ y se agrega que ^'siendo la época del desove la iini- 
" raen que esas especies pueden ser apresadas por los 
•• marinos cubanos, si entonces se le prohibe la pesca, la 
^^reproducción no beneficiad nunca á los citados marinos 
'y sí a los extranjeros, que tienen en Cuba una especie 
''" de criaderos especiales para ellos, y no para los cubanos, 
•' que con más derechos se dedican en este país á la pesca 
*en cuestión". 

Como puede verse por la relación anterior, los argu- 
mentos científicos han quedado completamente destruidos, 
y sólo quedan en pie algunas consideraciones de orden 
económico; pero estas mismas son de muy poca fuerza, si 
se tiene en cuenta que la prohibición presente tiendo a' 



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ACADEMIA 1>K ClENClAfe I»K l.A HABAKA 161 • 

asegurar la vida do esa industria para el j)c>rvenir, en tan- 
to que la derogaeión deesa ley t raería como eonsecueneia 
fatal la total extineión de esos Quehnios en nnestnis eos- 
tas, en un período de tiempo relativamente eorto. 

Por todo lo eual, y siendo las razones expuestas por los 
pescadores, comerciantes é industriales de Santa Cruz del 
Sur, Niquero, Surgidero de Batabanó, Júcaro, Xuevitas. 
Arroyos de Mantua y Caibarién muy seníejantes á las que 
invocaron en otra ocasión los pescíidores de Xuevitas, si 
l>ien los actuales solicitantes se limitan á pedir la deroga- 
ción de los artículos YI, YII y YIII de la Orden núme 
ro 352 de 1900, relativas á la veda (y no al uso de la 
malla legal), la Academia de Ciencias Médicas. Físicas y 
Xaturales de la Habana informa que: No existiendo razo- 
nes que, desde el punto de vista científico, la hagan mo- 
dificar la opinión expuesta en el informe del 28 de Sep- 
tiembre de 1902, reitera la segunda de sus conclusiones; 
(*sto es, que 

Procech mantener vigetit^, m foffafí nnn partes^ ki Orden 
numero Só^ tfe 1900. 

Y si después de algunos años de redo, volvieran á acu- 
dir los mencionados Quelonios en níimero considerable, 
como en otros tiempos, á nuestros pesqueros, y fuere po- 
sible conseguir el establecimiento de la reda en las tierras 
vecinas á Cubat, pudiera ensayarse, durante algunos años, 
la reducción del período de la veda. 6 la limitaci(>n de la 
Orden número 352 á los artículos relativos al uso de la 
malla legal y á la prohibición de la nía y destrucción de 
las crías. 



IRFORIE ICERCA DE UNAS LITOGRIFIAS 

POH EL 

DB. JOSS P. ALAGAN 



(Sesión do 14 del Junio i\o 1907.) 

Kl Sr. Jefe de la Sección de Aduanas de la Secretaría 
de Hacienda, por escrito nftm. 3561, de fecha 22 de Abril 
último, ha solicitado el parecer de esta Corporación sobre 



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162 ANALES DÜ LA 



dos dictámenes emitidos respectivamente, por el Laborato- 
rio de los Dres. Martínez y Plasencia y por el de la Adua- 
na de este puerto, sobre una muestra de litografía que 
dicen los primeros estar hecha con polvos de bronce y el 
segundo con hoja de metal. 

Designado por la Presidencia ponente el que informa, 
y practicadas las operaciones necesarias, propongo á la 
Academia se conteste al Centro que hace la consulta, que 
la litografía acompañada está hecha con polvos de metal 
y no con hoja, basando este parecer primero: en el exa- 
men comparativo hecho con la lente, de la litografía que 
se acompaña y de otras que se han tenido como punto de 
comparacíión, hechas por ambos medios; y segundo, por el 
propio ensayo repetido, después de haber tocado las tres 
muestras con ácido nítrico. 

En la muestra que se remite, así como en la otra con- 
seguida hecha también con polvos de bronce, su aspecto á 
la lente, es granugiento y al ser tratada por el ácido ní- 
trico desaparece por completo, mientras que en el ejem- 
plar hecho con hoja de oro, su aspecto es compacto y re- 
siste á la acción del ácido nítrico. 

La Academia, no obstante, con su más elevado criterio 
resolverá.. 



INFORME ACERCA DEL KRETOL 

POR EL 

DB. ABTUBO BOSQUE 



(SeHÍón di'l 14 de Junio de 1907.) 

Tengo el honor de informar acerca de la nueva cónsul 
ta (juo hace la Secretaría de Agricultura, Industria y Co- 
mercio en vista del error en que incurrió al consignar en 
su primera consulta la palabra Kressol en lugar de Kretol 
lo siguiente: Que la i)alabra Kretol no es un nombre que 
sirva para distinguir una clase do producto y en su con- 
secuencia no puede ser estimada como de las comprendi- 
das entre las que señala ol inciso 3." del artículo 5 de la 
Lev do Marcas. 



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AeADfeMtA Dfi CI&ÑCtAS T>t LA SABANA 163 



ACUERDOS DE LA ACADEMIA 

Ku la sesión do (¡obierno ('olel)ra(la ol 14 de Junio de 
1907, se dio cuenta á la Academia de los acuerdos toma- 
dos por la Junta de (Jobierno en II del propio mes y cjue 
á continuación s(í expresan, los (Míales fueron aprobados 
|)or unanimidad. 

''En CiUnplimiento del inciso (f) del artículo 27 fueron 
designados para DmECTOUKs ok los Anales los Doctores 
Jorge Le-Roy, (jrustavo L()pez y Carlos de la Torr(\ 

DIREÍTOU 1)K LA SECCIÓN DE MEDICINA 
CIRLíilA Y VETERINARIA 
Dr. Tomás Vicente (^oronado. 

DIRECTOR DE LA SECCIÓN DE FARMACIA 
Dr. Gastón Alonso Cuadrado. 

DIRECTOR DE LA SECCIÓN DE CIEXíMAS 
Dr. Carlos de la Torre. 

coiw¿cisioasrES 

1. —biología 

Gabriel Casuso. 
Miguel Sánchez Toledf). 
Joaquín Diago. 
Ramón Palacio. 
José A. Presno. 

2.— PATOLOGÍA V CLINICA MEDICAS 

Joaquín JacobseiL 
Enrique Saladrigas, 
fronzalo Aróstegui. 
Antonio Díaz Albertini. 
José A. Valdés Anciano. 

TOMO XLIV. 21. 



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164 AMALES DE LA 



H.— patología y clínica QriRT^RGlCAS 

Iguacio Plasencia. 
Gustavo G. Duplessís. 
Enrique Nvifíez. 
Agustín de Varona. 
Alberto Sánchez Hnstaniante. 



4.-IIIGIENE Y DEMOGRAFÍA 

Enrique li. Barnet. 
Alfonso Betancourt. 
Carlos E. Finlay. 
Rafael Weiss. 
Juan Guiteras. 

r)._MEDICINA LEGAL Y LEGISLACIÓN 
SANITARIA 

Gustavo López. 
Jorge Le-Roy. 
Tomás Coronado. 
Guillermo Benasaeh. 
Ignacio Calvo. 

6.— MEDICINA VETERINARIA 

Francisco Etchegoyhon. 
Ilonore J. Lainé. 
Enrique Acosta. 
Juan N. Díívalos. 
Manuel Ruíz Casalx). 

7.— FARMACIA, TERAPÉUTICA Y BOTÁNICA 

Domingo Hernando Seguí. 

Francisco 1. de Vild(>sola. 

José P. Alacíín. 

Arturo Bosíjue. 

Carlos Moya y Pichardo. 

S.-TOXICOLOGIA, QUÍMICA LEGAL Y ANÁLISIS 
F1SIC0-QU1M1(M)S 

Gastón Alonso Cuadrado. 
Emilio Pardiñas. 
Manuel Delfín. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 165 

Miíí»el F. (larrido. 
Kinilio Alamilla. 

9.— ílEOLOdlA, mineralogía Y 
PALEONTOLÜGIA 

Francisco Paradola. 
Pedro Valdés Ragúes. 
Antonio de Górdon. 
Arturo Amigó. 
Ramón Villalóii. 

10.— antropología y zoología 

Juan Santos Fernandez. 
Felipe García Cañizares, 
(•arlos de la Torre. 
Fernando Méndez Capote. 
Francisco Carrera Jústiz. 

ENí^VRGADO DE LA PROPAGACIÓN 
DE LA VACUNA 
Dr. Gustavo López. 



En la misma sesión se acordó la publicación del siguien- 
te decreto que apareció en la Gaceta Oficial del 31 de 
Mayo de 1907. 



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160 ANALES DK LA 



Dkcrkto N? 614. 

Habana, Mav(. 29 de 1907. 

Visto el escrito de 17 ele Abril íiltimo, del l)r. Enrique 
Xíiñez, Miembro de la Sección do Medicina y Cirugía de 
la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de 
la Habana, solicitando sean anuladas las elecciones que 
tuvieron efecto el día 12 del propio mes,, para designarla 
Junta de Gobierno que habrá de regirla durante el bienio 
de 1907 ií 1909, por no haberse expresado en la citación 
con chiridad y de un modo preciso, según disi)onen los 
aitículos 2G y 50 del Reglamento, que ese era el objeto 
de la sesión para la cual se convocaba. 

Vistos, íisiinismo, los demás antecedentes del asunto, 
remitidos por la Academia de Ciencias Medicas, Físicas y 
Naturales de la Habana; y 

llesultando: que en la Circular impresa dirigida á los 
señores miembros notilicándoles la sesión que había de 
celebrar la Academia el 12 de Abril próximo pasado, se 
expresa en la Orden del día, lo siguiente: Sesión de (Go- 
bierno: ''Cumplimiento del artículo 26 del Reglamento". 

Considerando: que dispuesto por dicho artículo 2(5 que 
las elecciones de los individuos que habrán de constituir 
la Junta de Gobierno tendrán lugar en el mes de Abril 
del año correspondiente, en sesión de Gobierno convocada 
al efecto; y hecha la citación en la forma expuesta en (?1 
anterior Resultando, es indudable que la Corporación su- 
sodicha citó á los miembros de la misma, para elegir la 
Junta de Gobierno, tanto más cuanto que el artículo citado, 
que debe ser conocido por todos los académicos, no se 
refiere á ningiin otro particular, sino única y exclusiva- 
mente á las elecciones de que se ha hecho mérito. 

A propuesta del Secretario interino de Gobernación, 

Resuelvo: 
Desestimar la solicitud del Dr. Enrique Núñez. 

CHARLES E. MAGOüX, 

Gobernador ProvisioHaL 
Manuel Sobrado, 
Secretario interino de Gobernaciíni. 



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ACADJCMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 167 



^^ U U SESIÓN EITRIORDINIRU DEL 19 DE JVNIO DE 1907 

nf^f'ctenfe, — Dr. Juan Santos Fernández. 
^ *^^orío. — Dr. Jorge Le-Íloy. 
smíTti^^*^^ íJO«ct/rrew/Ci'í. — De número, — Dres. E. Acosta, A. 
/^^* "*!• P- Alacán, 6. Benasach, J. N. Dávalos, (í. López, J. 



' t^x^ 



^>>o, M. Ruíz Casabe, C. de la Torre. 
^^spomaL — F. M. Héctor. 



Con la asistencia de los Sres. Académicos arriba expresados, re- 
presentaciones de distintos centros intelectuales y escogido y nu- 
meroso público se celebró la sesión extraordinaria oportunamente 
convocada. 

Leidas las actas de las sesiones extraordinarias anteriores {yi 
j U de Junio) fueron aprobadas. 

Se concede en seguida la palabra al R. P. M, Outíérrez Lanza 
paní desarrollar su conferencia. Esta versó sobre la relación entre 
los caracteres geológicos y las manifestaciones seísmicas, y un via- 
je de excursión de vuelta al mundo para reconocer las regiones 
más visitadas por el fenómeno destructor del terremoto y los ras- 
gos que los caracterizan. El problema en nuestros días se ha he- 
cho accesible merced á las continuas exploraciones geográficas 
recientes y á los adelantos de la geología promovidos principal- 
mente por las innumerables perforaciones de capas geológicas en el 
gran desarrollo de minas y ferrocarriles. 

Dos cosas son necesarias, dijo el conferencista, para formar el 
mapa-mundi seismográfico. Primero: reunir de todas las fuentes 
el catálogo más completo posible de seísmos, habida cuenta de su 
intensidad. Segundo: determinar su distribución en la superficie 
terrestre. Para lo primero, y respecto de los terremotos de la 
antigüedad existen los grandes catálogos de Mallet, PeiTey, Tuchs, 
O'Reilly y Rodolph. Los terremotos modernos se han podido reu- 
nir en gran número de la información de la prensa diaria y de pu 
blicaciones científicas. Respecto de lo segundo, el orador asentó 
el hecho claro y patente de que los temblores no se reparten por 
igual en la superficie del globo, sino que muestran extrañas pre- 
ferencias y antipatías hasta el punto de haber regiones donde los 



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168 ANALES DE LA 



terremotos son deseonocitios, y otras donde la tierra tiembla por 
término medio tres y cuatro veces al día. 

Tres mapas seismográfieos existen en el día. Kl primero ajui- 
reeió en 1858, pre])arado por Mallet. Adolece de imporUntes 
inexactitudes, debidas principalmente á la deficiencia de los mate- 
riales disponibles de la época, y á la idea reinante de confundir 
la actividad seísmica y volcánica. 8u mérito principal está vi\ 
baber dado origen á las i^rimeras teorías sobre la relación de las 
líneas seísmico-volcánicas con las líneas de relieve y deformación 
d(i la corteza terrestre. En él nacieron también las brillantes teo- 
rías de Lallemant sobre las grandes líneas estructurales geográfi- 
cas del famoso Sistema Tetraédrico de Lowthian Green, perfec- 
cionado por Arldt, que ocupa lugar tan prominente en las recien- 
tes especulaciones de la geografía y geología general. 

El segundo mapa seismográfico se debe á Milne y vio la luz eii 
líKKJ. Está fundado en un orden de ideas enteramente nuevo y 
en extremo ingenioso. Determina las regiones seísmicas sin otro 
auxilio que el análisis de los seismogramas obtenidos en sus 1)8 ob- 
servatorios repartidos por todo el globo, durante cinco años. El 
ciiiccntro de cada seísmo se obtiene por cálculo, dada la duración 
del tremor preliminar de dos ó tres seismogramas de diferentes 
estaciones. Por este medio se halla que todos los terremotos re- 
gistrados durante los cinco años en todas las estaciones resultan 
distribuidos en doce regiones de forma ovalada y límites bieu de- 
finidos, de las cuales, cinco ocupan exclusivamente maur, seis ocu- 
pan parte mar y parte tierra, y una es exclusivamente continental. 
Este resultado, on líneas generales y cuanto á la part^ de tierra 
suscoptiblo do comprobación experimental, concuerda notable- 
mente con el mapa rigurosamente estadístico, sin embargo, deja 
fuera de los óvalos regiones tan agitadas como California, Anda- 
lucía, Baikalia y Nueva Zelandia, encerrando en ellos otras como 
Terranova, Indostán y Senegal donde apenas son conocidos los 
temblores. 

Pero la obra maestra sobre la materia, expuso el disertante, se 
debe á Montessus de Ballore, publicada en 1905. Más de 171.000 
seísmos, discutidos y clasificados diligentemente forman la base de 
su mapa seismográfico, trazado bajo la dirección de una estadísti- 
ca rigurosa. 

Resumiendo los trabajos de todos los hombres de ciencia se pue- 
den formular los siguientes enunciados: 1.** Las regiones seísnii- 
(ías no se distribuyen por igual en la superficie del globo, sino que 



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^^ ACADEMIA DE ClENCfAS DK LA HAfíANA 169 

se limitan a regiones bien definidas. -2." Esas regiones se agrni)an 
á uno y otro lado do las líneas de mayor relieve terrestre, y de ple- 
gamentos corticales en relación íntima con las grandes vicisitudes 
de la corteza del globo. iJ.'' La relación de los temblores á los 
grandes relieves y vicisitudes geológicas es recíproca. 4." Hechos 
geológicos análogos en la historia de dos países originan análogas 
condiciones seísmicas. 5." El grado de seismicidad de una región 
es tanto mayor cuanto la época de sus plegamentos surreccionales 
es más reciente. íL'' Parece existir cierta independencia entre los fe- 
nómenos seísmicos y volcánicos, es decir, que las regiones más 
seísmicas no siempre se sitiían en las cercanías de volcanes, y hay 
volcanes activos en regiones poco seísmicas. 

Uniendo entre sí las regiones que resultan más visitados por los 
seísmos, según la estadística de Ballore se viene á establecer este 
hecho importantísimo, que las regiones seísmicas siguen dos estre- 
chas zonas que coinciden en dirección con dos círculos máximos, 
que se cortan bajo un ángulo de 67", y se llaman círculo medite- 
rráneo ó Alpino-Cáucaso-Himalayo, y círculo circumpacífico ó 
Ando-Japonés-Malayo. 

El primero de estos círculos recorre todo el Mediterráneo, sigue 
por las escarpaduras del Cáucaso hasta las vertientes este y sur del 
Himalaya, pasa por el Indo, Ganges y Malaca á las Islas de la 
Sonda, cruza el nordeste dé Australia en dirección á Nueva Ze- 
landia, penetra en el Pacífico hacia Centro América y sale al At- 
lántico por las Antillas Menores á Gibraltar. El segundo círculo 
signe la costa occidental de ambas Américas desde el Cabo de 
Hornos al mar de Beering, pasa por el Japón, Formosa, Islas Fi- 
lipinas y de la Sonda por donde se lanza á los mares antarticos en 
busca otra vez del Cabo de Hornos. 

Es en extremo interesante observar como á uno y otro lado do 
osos dos círculos se alojan todas las regiones seísmicas, todas las 
líneas do mayores relieves positivos y negativos con sus cortaduras 
fractúrales y abruptas pendientes, y finalmente todas las líneas do 
volcanes para completar con sus fulgores siniestros el colorido del 
imponente panorama. 

Terminó, el P. Gutiérrez Lanza, señalando los vastos continen- 
tes que en otro tiempo ocupaban occcanos actuales, hundidos hoy 
on los abismos con ruina espantosa, entre los cuales figura la zo- 
na entre (í ibraltar y las Antillas, á las que alcanzaron en j)artc 
aquellas catástrofes, anunciando ocuparse de ellas en la próxima 
conferencia. 



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170 AKALBd nft Lá 



Xcti ie ii SKiin pibüei Nitairii iel 2S de Jnia ie 1M7 

Presidente, — I)r. Juan Santos Fernández. 

Secretario, — Dr. José P. Alaoán. — Vicesecretario. 

Académicos concurrentes. — De número. — Dres. : K. Acosta, 
E. Alamilla, (}. Alonso Cuadrado, E. B. Barhet, A. 8. Bustaman- 
tc, D. Hernando Seguí, G. López, K. Pardiftas, I. Plasencia, 
J. A. Presiio, M. Ruíz Casabó, J. A. Valdés Anciano, A. Varona, 
R. Woiss. 



Leída el acta de la sesión anterior (14 de Junio), fué aprobada. 

Se dá cuenta de la enfermedad del Secretario que le priva do 
asistir íí esta sesión. 

Se dá cuenta igualmente de las siguientes comunicaiúones : 

Entrada. — De la Secretaría de Hacienda, escritos números 8.972 
remitiendo las muestras de X'ermouth y esterillas de pajas para 
sombreros y autorizando u romper la jarrita que acompasaba ol 
escrito núm. 3.25Í). 

Del Dr. Julián Betancourt, participando haber tomado posesión 
del cargo de Jefe de la Sección de Estadística de la Secretaría de 
Hacienda. 

Del Sr. Presidente del Consejo Escolar de la Habana, invitando 
á visitar las Escuelas Públicas del distrito, para que se pueda apre- 
ciar la labor realizada en las mismas. 

Del Dr. Manuel V. Bango, solicitando un turno par^ presentar 
algunos casos de tuberculosis, cuidados por las inyecciones de Tu- 
berculina del Dr. Jacobs. 

Del Dr. .José P. Alacán, escusando su asistencia a la reunión 
de la Junta de (lobierno y solicitando se le envien los escritos de 
la Secretaría de Hacienda relativos á los informes que se le tienen 
encomendados. 

De la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio, remi- 
tiendo un ejemplar de Malanga Blanca, cosechada en el barrio de 
Sumidero (Pinar del Río), para que sea exhibida en el Museo de 
la Academia. 

De la misma, remitiendo muestras de maderas y frascos con 
tinturas ya preparadas, enviadas del Havre. 



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^ ACADEMIA DB CIENCIA5; DK LA HABANA 171 

Sfilifh. — Citando h Ia Junta de (Jobierno para el día lí) dol 

A la iSeoretaríii de Hftcien<la, remitiendo informe aprobado en 
la sesión del 14 del actual, acerca do unas muestras litográficas, 
í*on devolución do la» mismas y do los certificados que las aoom- 
paflaban. 

A la Secretaría de Agricultura, Industria y (*omercio, remitién- 
ílole informe aprobado en la sesión del 1-t del actual, acerca del 
^'KretoF'. 

Al Dr. José P. Alaeán, remitiéndole escrito de la Secretaría 
de Hacienda, número S. 972 relativo á las muestras del Vermouth 
y esterillas de pajas para sombreros, que solicitó y los quesea<^om- 
pañan. 

Al Dr. Enrique H. Barnet, su diploma de Académico de Núme- 
ro, expedido el (14 de Junio). 

Al Dr. Joeé A. Fernández J^enítez, certificado de haber obteni- 
do el **Premio del Presidente ÍTutiéiTez''. 

A la Secretaría de Hacienda, dando cuenta de la Junta de Go- 
bierno elegida para el bienio de 1007 á 1009 y acompañando la 
firma del Secretario para los efectos de cobro de las partidas que 
la Academia tiene asignadas en los presupuestos de la Nación. 
Al Sr. Pagador Central de Hacienda, trasladándole lo anterior. 
A la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio, trasla- 
dando íntegro informe aprobado en la sesión del 14 del actual, 
acerca de la pesca de Quelonios y adjuntándole el número de los 
Akales en que aparece el informe sobre el mismo asunto emitido 
en 28 de Septiembre de 1902. 

A los Dres. que forman la Junta de Gobierno citándolos á so- 
wón para el 22 de los corrientes. 

A los Dres. Jorge Le-Roy, Gustavo López y Carlos de la Torre, 
participándoles sus nombramientos de Directores de los Akales; á 
los Dres. Tomás V. Coronado, Gastón Alonso Cuadrado y Carlos 
de la Torre, ídem, ídem, ídem, de las Secciones de Medicina, Far- 
macia y Ciencias; al Dr. Gustavo López, ídem, ídem, de Encargado 
de la propagación de la vacuna; á los 50Sres. Académicos existen- 
tes, ídem, ídem, ídem, de las comisiones á que pertenecen, según se 
pablica en el lugar correspondiente délos Anales, nombramientos 
hechos por la Junta de Gobierno y aprobados por la Academia cií 
la sesión del 14 del actual. 

Al Dr. José P. Alaeán, remitiéndolo los escritos de la Secreta- 
ría de Hacienda que solicita. 

TOMO íliv. — 22. 



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172 ANALES DE LA 



A la Secretaría de Agricultura, ludustria y Comercio, acusán- 
dole recibo de sus coniunicacioues fecha 'Z-i de los corrienteB á la 
que acompaña un ejemplar extraordinario de Malanga blanca y 
tres muestras de maderas y (i frascos con líquidos tintoriale*. 

El Sr. Presidente en breves y sentidas frases dii cuenta del fa- 
llecimiento del Dr. José de Jesús Rovira y Harreiro, Académico 
honorario, ocurrido el día 18 del presente mes. Hace una ligera 
reseña de los méritos del compañero desaparecido y de su labor 
en esta Corporación y concluye manifestando que asistió, en repre- 
sentación de la Academia, al sepelio del Dr. Rovira. 

Concede cu seí(uida la palabra al Dr. José P. Ahcán^ <|Ue dá 
cuenta de un infohmk acerca de unos certificados emitidos res- 
pectivamente, por el Laboratorio de la Aduana de este puerto y 
j)or el Laboratorio Xacional, sobre una esterilla de paja para som- 
breros formado por un tejido de paja do algodón, barniza<J a la pri- 
mera y teñidos ambos de color de rosa. 

Kl Laboratorio Xacional manifiesta no entrar la seda en la com- 
pi)8Íeión del expresado tejido y en cambio el de la .Vduana tlice 
ijue ''es paja con barniz de seda y algodón". 

Kl jíonente aííompaüa una preparación microscópiíía en la (jue 
sü demuestra la naturaleza vegetal del tejido y propone se contes- 
te á la Secretaría de Hacienda (jue el tejido analizado )ut <Yy////V)//' 
se fia. 

Sometido á discusión fué ajirobado, acordándose tnisladarlo 
íntegro á la S(M*retarja que hace la consulta. 

Kl mismo Dr. Alacán manifiesta no haber podido torniinar to- 
davía los otros dos informes (pie aparecen anunciados en la orden 
del tlía y jíromctc traerlos á la próxinui sesión. 

Ki Dr. Doin'ntytt Uvi-unmla Styni^ dá lectura al infürmk que si* 
le encomendó, soli(;itado por la Secretaría de Hacienda, y en el 
(jue se contesta á la j)rcgunta formulada por aquel centro de si 
*V.}>tiíHle considerarse un alcohol, en que la materia en disolución 
^'no es apreciable químicamente, un preparado medicinal en algún 
''sistema teraj)éutico reconocidoV" 

Colocado el ponente dentro del sistema liomeopático toda vez que 
á preparaciones homeopáti(;as se alegó que estaba destinado el al- 
cohol objeto de la consulta, estudia las preparaciones á base del 
alcíohol, que son las tinturas madres y de é>?fcas la más débil se 
prejiara poniendo un«i [larte en j)cso de li substancia medicinal en 



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.^^^^ ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 173 

""^lí alcohol analizado. La« diimmizaoiones usan estas tiutnras 
^i'ois dilnidiis á 50 por ciento ó lo que es lo mismo un líquido 
/^Hdo de parte-s iguales de alcohol y de agua. Pero el alcohol 
W *f^^ ^^^ análisis tiene 03" y por este hecho no puede figumr en 
' grupo de preparaciones homeopáüeas á base de alcohol ó 
c\» n ^^ diluciones y por no acusar j)or el ainilisis una substim- 
H ^^^^icamentosa a|U'eciable uo puede servir do tintura madre. 
^^ ^^ razones que aduce propone como conclusión (|ue *Uin al- 
^^í¡UV)l de 1)3" y en el cual la materia en <1 ¡solución no es aprecia- 
''\fh químicamente, no puede considerarse como un pre])arado me- 
''dicinHl en ningún sistema terapéutico reconocido". 
í^íUtítido á discusión fue igualmente aprobado este informe. 
Xo habiendo concurrido el I)r. Miguel h\ (Ja nido que tenía 
aiuiuciado otro ixformk sobre el rim í olünja, se concede la pa- 
í'ibra al Dr. Manuel V, Batuju^ ([ue había solicitado y obtenido un 
turno en esta sesión para }U'esentar dieciseis euíermos de tubercu- 
losis, curadoí» por las inyecciones de tuberculina del Dr. Jacobs, 
'ít' Brnselas. 

Comienza el disertante dando las gracias á la Academia por ha- 
ber accedido á su solicitud, (lue le brinda la oportunidad de ocu- 
parse de uno de los problemas sociales más importantes; la cura- 
ción de la tuberculosis. 

Dice que á pesar de la invitación que hizo, el 13 de Marzo de 
este aflo, á la clase médica, para que concurriese á examinar los 
enfermos que iba á someter al tratamiento de la tuberculina de 
Jacobs, ningún compafiero acudió á su reclamo y emprendió sus 
experiencias confiado en lo que había visto y practicado con el 
mismo autor del tratamiento. 

Hace resaltar la gravedad que encierra el problema de la tuber- 
culosis, cuya mortalidad es mayor que la producida por las gue- 
rras, las hambres, los volcanes, los terremotos, etc. 

Se refiere á la lucha entablada para combatir el mal antes del 
descubrimiento del bacilo patógeno por Roberto Koch; las ven- 
tajas obtenidas con este descubrimiento y las esperanzas que hizo 
concebir, demostrándose que no es una enfermedad hereditaria, 
.sino contagiosa y que es perfectamente curable. 

Habla después de las medidas higiénicas deducidas de aquel 
«lescubrimiento y trata sobre los Sanatorios, las Ligas contra la 
tuberculosis y las deuuis medidas encaminadas á combatir este 
mal social. Dice que los tuberculosos ricos son los únicos que pue- 
den aprovecharse de la cura de aire pero (juo es necesario buscar 



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174 ANALES DE LA 



un medio aplicable no solo á aquelÍHi< ciases 8Íiio Uuubiéii al pro- 
letariado. Alude á los remedios empleados por el tratamiento de 
la tuberculosis y de su fracaso, incluso las tuberculinas de Koch 
y de Hehriug. 

Da cuenta de cómo en su último viaje á Europa conoció en 
Hruselas al Dr. Jacobs y cómo & su lado y bajo su inmediata direc- 
ción se familiarizó con la técnica empleada por aquel profesor, á 
cuya reciente muerte dedica un sentido recuerdo. 

Presenta varios casos que, dice, están ya curados con la tuber- 
lulina del Dr. Jacobs y añade que hasta ahora ha inyectado 34 
enfermos en Ui Quinta Covadonga y el resto hasta 52 fuera de ella. 
Por las observaciones que viene realizando dice que puede asegu- 
rar un 05 por 100 de curaciones. 

Los casos que presenta, comprobados clínica y bacteriológica, 
mente al comenzar el tratamiento, presentaban lesiones en ambos 
})ulmones y estaban en pleno segundo período; algunos bien avan- 
zados; todos ellos febriles, muchos hemoptóicos y algunos con tu- 
berculosis extendida á otros órganos it más del pulmón. 

En un libro que mostró se hallaban consignadas las historias 
clínicas de cada enfermo y como aun tiene en tratamiento en la 
sala especial de la Covadonga otros 2'i casos, promete publicar en 
su oportunidad la estadística detallada de los resultados obtenidos 
y concluye con las palabras que el anciano Simeón pronunció al 
tomar á Jesús de los bnizos de María cuando fué presentado en el 
templo del Sefíor. 

Se abre discusión sobre el trabajo presentado por el Dr. Bango 
y el Dr. Duque solicita y obtiene h\ autorización necesaria para 
usar de la palabra por no ser Académico. Su peroración se limita 
á felicitar á su antiguo nuiestro por el éxito obtenido. , 

La Academia en vista de la importancia del asunto sometido ú 
su consideración y por no poder proceder al examen inmediato de 
los enfermos acordó: nombrar una comisión formada por los docto- 
res Davales, Heriuindo Seguí, Jacobsen, Ruíz Casabó y Valdés 
Anciano para que, previo examen de los enfermos, su historial clí- 
nico y demás detalles técnicos que acompañan al tratamiento por 
la tuberculina de Jacobs, emitan el informe que le sugiera el estu- 
dio de dichos enfermos. 

Con lo que, con los aplausos de la multitud que invadía los sa- 
lones de la Academia, se dio por terminada la sesión. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 175 



wn m NCTOR 0. jose M jesús myhii t bureiro 

HOTI RECNLOGICII 



POB EL 

Pr. Jnin Sft&toi FerninAei. 



(Sesión del 28 de Junio de 1907.) 

Señores Académicos: 

Antes de abrir la sesión, cumpliendo un deber del car- 
go que ocupamos, os comunico el fallecimiento del miem- 
bro honorario y exnumerario de esta Corporación, en la 
Sección de Faimacia, Dr. D. Josó de Jesús Rovira v Ba- 
rreiro, acaecida el 18 de Junio, y á cuyo sepelio, concurri- 
mos en representación de la Academia. 

El Dr, D. José de Jesús Rovira, nació en la Habana el 
3 de Junio de 1842. Obtuvo el título de Licenciado en 
Farmacia, en 1868 con calificación de sobresaliente y el 
de Doctor, en Junio de 1869, é ingresó en nuestra Univer- 
sidad, en Septiembre del mismo año, como catedrático 
auxiliar de la Facultad de Farmacia. Fué nombrado cate- 
drático propietario en 7 de Diciembre de 1880 y dejó de 
iberio, por virtud de reformas, el 30 de Junio de 1900. 

Su entrada en esta Academia, se verificó el 11 de Sep- 
tiembre de 1870, dando lectura á su memoria inaugural, 
titulada El estado de la Farmacia puede comprenderse, 

POB EL progreso QUE LA QctÍMIOA HAVA ALCANZADO. 

Esta memoria, que fué analizada y ensalzada por el doc- 
tor Hita, encargado de contestarla, abrió la labor de este 
Académico, en el seno de la Corporación. 

Le siguió, un informe sobre el uso del aceite de Nafta 
en poblado, en 1872 y la discusión, sobre la potabilidad 
de las aguas. 

El estudio, sobre la asociación del aceite de hígado do 
bacalao y el fosfato de cal. Un informe, sobre la dina- 
mita, importada con destino a la explotación de canteras, 
y otro acerca de unos polvos dentífricos. Terció en la 
discusión, sobre la lactancia artificial y fué nombrado en 



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176 ANALES DE h\ 



cüiuisióii, con los Drcs. Felipe Rodríguez y (Jórcloii, para 
repetir los experimentos acerca de la íilcalinidad del aire, 
del l)r. Finlay. 

Ocupóse en el estudio de la corteza del Tolco y su a[)li- 
cación al tratamiento del tétanos en 1877. 

Jlizo el análisis de unos vinos, denunciados como vene 
nosos y touK) parte en la discusión, acerca de si debían ó 
no, secuestrarse los leprosos y en otra, i'especto á nuevos 
reactivos del azúcar, así como igualmente, en la suscitada, 
sobre el modo de evitar que el nombre de la Academia 
figurase en los anuncios y nielamos de los periódicos. 

Tocóle informar diferentes veces, acerca de las harinas, 
enviadas por la Aduana, para recabar la opinión de esita 
Academia, 

Evacuó dos iníbrmes, acerca de envenenamientos i)orcl 
opio, con los Dres. García y Machado. 

^Otros, concernientes a un vino de pajmyina, á uims 
manchas de sangre y sobre nna substancia que había, cau- 
sado envenenamientos. 

Sus últimos trabajos fueron: un informe sobre una gra- 
sa y la contestación del discurso de ingreso, del Dr. Del- 
fín, sobre Estudio Químico Legal. Envcnemamiento por 
alcaloides vegetales. 

Desde que perdió su cátedra en la Universidad, no se 
le vio más en estos escaños y pasó á la categoría de hono- 
rario. Estas desagradables sorpresas que mermau los ele- 
ment<)s de subsistencia necesarios, cuandp se está ya en 
edad no apta para volver á luchar, desconciertan áloe má& 
y le sumen en honda tristeza y desesperación. Arí debió 
ocurrirle al Dr. Revira y esta Academia, que echó de úfe- 
nos su cooperación á sus tareas y lamentó su desventura, 
no le ha olvidado en el postrer momento, <;oncurrÍQndo 
con su representación autorizada, á acompañar sus restos 
al lugar donde reposan y á consignar en estas líneas, su 
fructuosa labor, como testimonio de justicia á sus me- 
recimientos. 



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ACADEMU DB CIBKCIAS DK LA HABANA 177 



IRPINK UERM DE Ll COmSICIOfl DE VN TEJIDO 

POR BL 

Br. JM P. AlMán. 
(Sesión del 28 de Junio de 1907.) 

El Sr. Jefe de la Sección de Aduanas de la Secretaría 
de Hacienda, ha dirijido a esta Corporación un escrito en 
consulta sobre certificados emitidos, respectivamente, por 
el Laljoratorio de la Aduana de este puerto y por el La- 
bomtorio Nacional, sobre un esterilla de paja j)ara som- 
breros, y para emitir el informe solicite, en sesión ante- 
rior, muestra del producto objeto de la consulta, que ha 
sido recibida. 

Se trata de un tejido queá la vista aparece formado por 
paja y algodón, barnizada la primera y teñidos ambos de 
color de rosa, y que segíin el Laboratorio Naciimal no con- 
tieno seda, expresando el Laboratorio de la Aduana su 
composición es ''paja con barniz de seda y algodón". 

(.'omo por lo que respecta «1 tejido que acompaña á bi 
seda no existe contradicción no me he ocupado de practi- 
car sobre él operación alguna y la simple inspección del 
tejido basta para comprender su naturaleza. 

En la otiu parte del tejido, el formado por la paja es 
donde existe la. diferencia, por asegurar el Laboratorio do 
la Aduana que es ''paja con barniz de seda'\ 

El ponente que informa desconoce á qué se llama en un 
tejido de paja ''Imrniz de seda'\ pero puede asegurar, y 
lo comprueba con la preparación microscópica que acom- 
}>aña, que el tejido de la paja que ha motivado la cons>íl- 
ta es puramente vegetal. 

En tal virtud, propone á la Academia se contesto á la 
Secretaría de Hacienda, que el tejido cuya muestra so 
acompaña no contiene sechu 

La Academia con su mas ilustrado parecer resolverá. 



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178 ANALES DS LA 



INFORME ACBtCA DE UN ALCOHOL 

POR EL 

Dr. Bomiago Eernftiido Segai 



(Sesión del 28 de Junio de 1ÍM)7.) 

Por la Secretaría de Hacienda se ha remitido a esta 
Academia la comunicación siguiente: 

''Habana, Junio *{ de 1907. — Sr. Presidente de la Acá- 
''demia de Ciencias, — Ciudad. — Señor: — A fin de ajustar 
*'las resol ucicmes á lo.s fundamentos de justicia y equidad 
''({ue persigue esta Secretaría en sus relaciones con los iu- 
''dustriales, en cuanto á la aplicación de los preceptos del 
'^Reglamento para la Administración y cobranza del Im- 
^'puesto í's|)ecial, creado para el ])ago de los intereses y 
''amortización del Empréstito de $35.000.000, y siendo 
"asi mismo su deber más pe ''en torio, proteger los intere- 
"ses del Estado contra los mecaos tjue podrían poner en 
"práctica, industriales pocos escrupulosos, con objeto de 
'^eludir de algún modo el pago del referido Impuesto; 
"este Centro ha acordado dirigir á Vd. la presente con- 
"sulta, rogándole se sir;^^a obtener el dictamen de la doc 
"ta Corporación de su digna Presidencia '. 

"El hecho que da origen á la consulta es el siguiente: 

'*El Reglamento del Impuesto, antes mencionado, fa- 
'XMdta en su Artículo 64 á los Farmacéuticos, entre otros 
"industriales, para recibir, sin abonar el Impuesto, el al- 
'*cohol natural que necesitan exclusivamente para sus 
"preparaciones farmacéutica.s, no pudiendo venderlo en 
"estado natural, segfin se consigna en la regla 4.* del Ar- 
'Míenlo 91, sin que cometan una infracción punible por el 
"Artículo 102; pero algún Farmacéutico expone que hace 
"preparaciones homeopáfiroH, en las que consume gran 
"cantidad de alcohol, lo que ha efectuado á presencia de 
"luncionarios del Impuesto, disolviendo pequeñas canti- 
"dades de tinturas en gran cantidad de alcohoP'. 

"Sometido al análisis un litro del alcohol así preparado, 
"ha dado el resultado sigui(»nte: 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 179 

''Riquezi alcohólica 9:V00Xlt)0. — No acusa substancias 
''(MI disolución en cantidad a})rocial)le. — Es una muestra de 
''alcoliol en buiMias condiciones para el cí)nsumo''. 

''Kn tal concí^pto se ha acordado formular la sit^uiente 
'^consulta: ¿Púfíde considerarse este alcohol, en (jue la 
''materia en disohición no es apreciable (piímicamente, 
"un pre|)arado niíídicinal en alf^íin sistema terapéutico 
"reconocido?"' 

''Rue^ío á \M. dada la importancia del caso, se sirva 
'*eomuni(Mr la decisión con la mayor brevedad posible, 
"dando á ese ilustrado Cuerpo, las gracias anticipadas 
"[>or su valiosa cooperación. — De Vd. atentamente. — VA 
''Secretario do Hacienda, interino. — Gabriel García Echar- 
''te. — Rul>ricado'\ 

Para que el dictanuMi solicitado por la Secretaría de 
Hacienda sea emitido con la imparcialidad qut* deben re- 
v<^-;tir y revistcMi siem[)re las decisiones de (»sta Academia, 
híi creído el pontMite que suscribe, del)er c()U)carse para 
el estudio de este asunto dentro del sistema homeopático, 
toda vez (jue á pre[)araciones homeojníticas se aleg() que 
estaba destinado el alcohol objeto fie la consulta. 

Al efecto ha estudiado las preparaciones homeopáticas 
á base de alcohol, en la última edición de «Sádaba» que 
hace refiM'encia á la Farmaco[)ea homeopática políglota 
<lel I)r. Willmar Schwabe de Lei|)sic, autorizada como 
P\irmacopea normal hom(M)pática por la Sociedad Médico 
IFomeopática Cential de Alemania. 

En la (»itada obra figuran en primer término las tintu- 
ras madres. De estas tinturas, la más débil, la (jue ocupa 
el s(*x-to y último lugar por su concentracicui se ])re{)ara 
])oni(m(lo una ¡)arte en jx^so de la substancia medicinal en 
cincuenta partes (b» alcohol concentrado. 

VieiHMi luego las dinamizaciones, atenuaciones ó dilu- 
ciones homeo{)áticas (jue tMi definitiva no son otra cosa 
que disolucion(»s de un meíruíamento, cuya división mole- 
cular se lleva á extremados límites con iú fin de (pu* stí 
absorba más íácilment(í {)or el organismo. En estas dina- 
mizaciones stí lleva hi dilución á un extremo tal (pie real- 
mente pasa desa[)(M*cil)ida (mi un análisis químico, por mi- 

TOJlí» XLIV. 28, 



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180 ANALES DE LA 



nucioso que sea, la substancia medicamentosa contenida en 
ella. 

El vehículo empleado en estas diluciones, que pudieran 
llamarse atomizaciones por su extraordinaria división, es 
el alcohol diluido, es un alcohol á 50® centesimales ó sea 
un líquido que tiene mitad de alcohol y mitad de agua. 

El alcohol objeto de la consulta de la Secretaría de 
Hacienda es un alcohol á 93° que no acusa substancias en 
disolución en cantidad apreciable. Por tener 93° no pue- 
de figurar en el segundo grupo de preparaciones homeo- 
páticas á base de alcohol, ó sean las diluciones y por no 
acusar por el análisis químico substancia medicamentosa 
en cantidad apreciable no puede servir para tinturas 
madres. 

Siendo estos dos grupos los únicos que se encuentran 
entre las preparaciones homeopáticas á base de alcohol es 
evidente que el de que se trata no constituye una prepa- 
ración medicinal dentro del sistema homeopático. 

No parece necesario entrar en consideraciones sobre el 
hecho indiscutible de que ese alcohol no figura como pre 
paración oficinal en ninguna de las farnuicopeas usadas 
por los alópatas. 

En virtud de lo expuesto el ponente tiene el honor de 
proponer á la Academia se conteste á la Secretaría de 
Hacienda lo siguiente: ''Un alcohol de 93^ y en el cual 
'4a materia en disolución no es apreciable químicamente 
"no puede considerarse un preparado medicinal en ningíiu 
"sistema terapéutico reconocido". 



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ÁdADEMlA bg CIÉNOÍA^ D¿ LA lÍABA^JA 



lál 



ESTUDIO aüIlCXOO, XIOBOO&AI'IOO 7 BAOf SBIOLOdlOO Bfi LAS AOVAS 
XXHS&O-XSDIOINALSS DE ''SAN DIE&O", EH LA PBOVXNOIA DE 
PXNAB BEL BIO; "SANTA BITA", ''SANTA XABIA BEL BOSABXO" 
7 "XABBÜ&A", EN LA PBOVINOIA BE LA HABANA. OON ALOÜNOS 
BATOS SOBBS LAS AGUAS BE "SAN VICENTE" (VIDALES), "FUEN- 
TE BEL OBISPO" (&UANABA03A) "SAN XIOUEL BE GUAXAOABQ" 
^VATANZAS) 7 "BELIOIAS BE SAN ANTONIO" (SANTIAGO BE 
CUBA). 

POR EL 

BOOTOB JOSÉ A. FEBNANBEZ BENITEZ 



MF.MORIA LALHKADA VOS KL «PKKMIO DEL PRESIDENTE OrTIKRRKZ» 
KN EL CONCURSO DK 1907 (1). 



(Confinuación.) 



CLISIFICICiON DE LIS IGÜAS IINERILES POR SO TEIPERITDRI 






x: / 



X 



y. 



Frías 



¡ ATERMALES, aquéllas cuya temperatn- 
I rn es inferior á 15° ('. 

) 

j PROTOTKKMALES, aquellas cuya tcm- 
i poratiira fluctiia entre 15^' y 25^ C. 



MESOTERMALES, aquéllíts cuya tem- 
peratura alcaliza á 38° C. 

('alientes | HfFERTERMALES, aquéllas cuya tem- 
5 / . , 1 . I peratura es superior á 33° V. 

ACROTERMALES, las hipetermahts de 
núneralización escasa ó indiferente. 



(l ) Véase AxAi.Bs, T. xliv, pág. 04. 

TOMO XLIV. — 2-1:. 



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Í8'2 AKaLES t>£ LA 



DIYERSIS CUSIFIUCIONES DE US I6U1S IINERILES 



AGUAS MINEROMEDICINALES 



1/ 

CLABIFICACIONKS 



Son tantas las clasificaciones que existen de las aguas 
minerales desde la má.s remota antigüedad hasta nuestros 
díaí5, que sería ardua y enojosa tarea el reproducirlas to- 
das en el presente trabajo. 

Sólo con objeto de dar una Uh^a de las mismas publica- 
mos á continuación algunas de diferentes (5pocaí!, empo- 
zando por la de Punió, y terminando por la nnís moderna 
de A. (tautieu. 

i^ara la clasificación de las nguas del presente trabajo 
hemos adoptado la d(*l Doctoh Hioz y PEnnA.i.v d<» la Es- 
cuela de Farmacia di* Madrid ])or s(»r lí muestro juicio la 
mas clara y completa. 



OLASIFI(\\OI()X I)K LAS AlíUAS SE(¡UX PLIXIO 

( 1.'* Sulfurosas. 

I 2."* Aluminosas. 

Las aguas mineral(^< | *{." Nitrosas, 

se dividen en | 4." Bituminosas. 

I 5.*^ Salinas. 

I fi.*' Acidas. 



CLASIFICACIÓN DE (\ LEliOV. (1758) 

r • 1 í Salinas. 

Las aguas mmerales } ^. . , 

a,^A;^: 1 « • Marciales. 

se dividen en i o ir 

( Sulturoí^as. 



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ACAPEMU DK CÍBNCU8 DK LA HA3ANA 183 

CLASIFIÍV\C1()N J)K BKRGMAXN. (1780) 



Las aguiis mineralee 
se tUviden 



f Hidrosulfurosas. 
Acídulas. 
Ferruginosas. 
Acidulas-salinas. 



CLASIFICACIÓN DE FOCRlfROY 



I L" Acídulas fVÍHií. 

2." ídem calientes. 

I il." Sulfúricas salinas. 

Las aguas fuinerales I 4:" Muriáticati salinas, 

se dividen en j T)/ Sulfurosas simples, 

(i." Ídem í^aseosas. 



7." í\»rruginosas acídulas. 
8." Sulfíiricas ferruííinosas. 



^o* 



CLASIFICACIÓN DEL DR. PEREIRA. (ESPAÑA) 



I 1." Acídulas gaseosas 
, . , I 2." Salinas. 

Las aguas minerales 3 ,. Ferruginosas. 



se dividen en 



4.* Sulfurosas. 
i^ o.** Acidas. 



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184 



ANALES I)K LA 



CLASIFKWCIOX I)K L. JAMMKS 



Las aguas minerales 
se (livideii en 



1." Acídulas. 

2." Alcalinas. 

:$;• Salinas. 

4." SnH'nrosas. 



Gaseosas 

I Cloruradas. 

-. Sulfatadas. 

I ISronio yodurada.^ 

( Naturales. 

/ Accidentales. 

( Carbonatadas. 



- „ T . . i V arhonatad! 

i). rerrutriuo- ] , 

/^ - ( renatadas. 

^ ( y Sulfatadas. 



CLASIFICACIÓN DE DURAND-FARDEL 



1.^ Sulfurosas. -. 



Sódicas. 



Las aguas minerales j 
se dividen eu 



( Calcicas, 
í Sódicas, sódicas bi 
2.° Cloruradas- carbonatadas y só- 

( dicas sulfurosas. 
3.^ Bicarbomi- \ Sódicas, calcicas y 
tadas ( mixtas. 

j í S()dicas, calcicas, 

4.° Sulfatadas • magnésicas v mix- 

( ta.s.^ 
o."^ Indetermi- í Aguas termales 

nadas. / simples 

G.^ Débilmente mineralizadas. 
7." Ferruginosas. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



185 



CLASIFICACIÓN DE LAS AGCAS MIXKIIALKS 
POR EL DOCTOR RIOZ Y PKDRAJA 

(esCUKIA de farmacia I)K madimij) 



! Acídulas*. . . . Con "¡is ácido cai'l>ói)icu libre. 



I 






Salinas. 



Carboiiíitadasí) al- \ Carbonato alea- 



L^alinas. 



lino." 



Sulfatadas \ ^''^^^^''' f/^^^"" 

y magnésico. 



Clornnulas. ^ . . . . 
Bromo-} oíbiradas 
Carbonatadas 



\ Cloruros sódico 
( y magnésico. 
( Hromuros, yo- 
( duros. 

( Carbonato fe- 



•* ( 



rroso. 



^ Ferruginosas. -<¡ Sulfatadas V ^" 

¡ Crenatadas \ ^^'^"^^^ >' ^P^" 

\^ ( crenato. 



Sulfurosas, 



Acidas. . . . 



Sulfhídricas 



f Con sulfhídri- 
co libre. 

^1 Sulfuradas Con sulfuros. 

I Mixtas Con ambos. 

í Con ácido sulfúrico libre. 
] Con ácido clorhídrico libre. 
¡ Con ácido sulfuroso libre. 
I Con ácido b(Jrico libre. 



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186 



ANALICR PK t.A 



CLASIFICACIÓN 1)K LAS AGUAS MINERALES 
POR ARMANI) GAUTIER 



Las aguas minerales 
se dividen en 



Aguas aeiduladas ó carbónicas. 

Aguas alcalinas. 

Aguas sulfurosas. 

Aguas cloruradas. 

Ao^uas broniuradas <) vodurada^. 

Aguas sulfatadas. ' 

Aguas ferruginosas. 

^Vguas fosfatadas. 

Agua,s arsenicales. 



TEONIOA SEaUIDA PABA BL ANAL»» aUIXIOO, 

EZAMEN XIOBOaBAFIOO E INVESTiaAOION BAOTEBZOLOUOA 

BE LAS ASUAS OBJETO BE ESTE BSTUBXO. 



OPERACIONES LLEVADAS A CABO PARA EL 
ANÁLISIS DE ESTAS AGUAS 



Para su mejor exposición las dividiremos en dos órdenes: 

L^ Operaciones analíticas practicadas en el manantial. 

2.° Operaciones analíticas practicadas en el Laboratorio. 

En este segundo orden de operaciones comprendemos 
las observaciones micrográficas y bacteriológicas. 

A continuación damos á conocer la técnica seguida pa- 
ra la determinación y dosificación de los diferentes ele- 
mentos contenidos en las aguas analizadas. 



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u 



ÁCADÉMU DE CIÉlNCli^S I>tí LA HABANA l87 



ANÁLISIS químico 



<>PKRA('10NES analíticas PRAÍ^TICADAS EN EL MANANTLVL 

Fijíición del ácido carbónico; total. 
]>otorminacic)n del ácido sulfhídrico. 
Toril peraturn. 
Aspecto. 
Olor. 
Sabor. 
l'ntiiosidad. - 

ItOitecióa al papel de tornasol. 
Keaeoión íil papel de acetato pluni])ico. 
AeeicSn de Iws ácidos minerales. 
^, del amoníaco, 

-'í ,, acetato de plomo. 

,, clururo de bario. 
--> • ,, nitrato de plata. 

,, oxalato de amoníaco. 

., fosfato s(>dico-amoniacal. 

,, nitro-prusiato sódico. 



FIJACIÓN DEL ACIDO CAHIÍONICO TOTAL 

Para esta determinacicín tomamos un frasco de tapa es- 
merilada dí3 ])oco más de un litro de capacidad, en que 
colocamos 1.000 c. c. del agua del manantial y le agre- 
gamos 20 c. c. de una solución saturada de cloruro de 
bario y 20 c. c. de amoníaco puro. Agitamos y dejamos 
.sedimentar el precitadc) formado, r(»cogiéndolo más tarde 
sobre un filtro; lavamos con agua destilada hirviendo has- 
ta que las aguas de lavado no acusaban la presencia de la 
barita. En este estado agregamos al filtro agua acidulada 
con clorhídrico á fin de transformar el carbonato de bari- 
tel allí existente, en cloruro de bario que pasa disuelto en 
el líquido filtrado. Este líquido se precipita por cantidad 
suficiente de ácido sulfíirico, que transforma el cloruro en 
sulfato, se recoge este sobre un filtro, se lava con agua 
nirviendo y, por último, se calcina y pesa. 



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18S ÁKALflS DÉ U 



El peso de sulfato de barita obtenido multiplicado por 
el factor O'l 888 nos dará la cantidad de ácido carbónico 
contenido en 1.000 c. c. del agua que se analiza. 



DOSIFICACIÓN DKL ACIDO SULFHÍDRICO 

Para ello empleamos una solución centi-normal de yo- 
do. Operamos sobre 100 c. c. del agua recientemente re- 
cogida en el manantial, la que colocamos en un vaso de 
precipitados y á la que agremos 5 c. c. de engrudo de almi- 
dón. Con la bureta fuimos agregando gota á gota solución 
centi-normal de yodo hasta coloración azul del líquido. Fá- 
cil es determinar la cantidad de ácido sulfhídrico conte- 
nida en el agua teniendo en cuenta que cada 1 c. c. de la 
solución de yodo corresponde á O'OOIT de hidrógeno sul- 
furado. 



ANÁLISIS químico CUANTITATIVO 

OPERACIONES ANALÍTICAS LLEVADAS k CABO 
EN EL LABORATORIO 

Residuo seco á 180^ centígrados. 

DETERMINACIÓN Y DOSIFICACIÓN DE LAS SIGUIENTES 
SUBSTANCIAS 

Silu;e: Bn ácido silícico. 

Cloruros: En cloro. 

SuLFATOs: En ácido sulfúrico. 

Fosfatos: En ácido fosflmco. 

Alumina. 

Hierro: En prótoxido. 

Cal: En cal anhidra. 

Magnesia. 

Potasa. 

Sosa. 

Bromo. 

Yodo. 



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ACADEMIA Pg ClEKOtAg D« lA HABANA 189 

RESIDUO SECO Á 180^ CENTÍGRADOS 

Esta Operación se llevó á cabo del modo siguiente: en 
una cápsula de platino, previamente tarada, se evapora- 
ron al baño maría, evitando pérdidas por la ebullición, 
500 c. c. del agua objeto del análisis. Cuando el residuo 
estuvo suficientemente seco, se llevó la cápsula á la estufa 
en la que se elevó la temperatura á 180" cen tigra dos, 
hasta peso constante, es decir, hasta que dos pesa- 
das verificadas con una hora de intervalo, no acusaron 
diferencia alguna. El peso obtenido multiplicado por dos, 
nos dio la cantidad de residuo seco, de 1.000 c. c. del 
agua analizada. 



DETEKMINACIÓN DE LA SÍLICE 

La sílice puede existir en el agua al estado de silicato 
ó al estado coloidal. Para dosificarla se evaporó á seque 
dad un litro del agua después de acidulada por unos cuan- 
tos centímetros cíií)icos de ácido clorhídrico para descom- 
poner los silicatos; so desecó fuertemente el residuo á la 
estufa y á la temperatura de 120° centigrados durante 
dos horas, á fin de insolubilizar la sílice; el residuo se to- 
mó por el ácido clorhídrico extendido en agua, recogien- 
do la parte insoluble sobre un filtro, se lavó con agua 
acidulada hirviendo, se desecó, calcinó con precaución y 
peso rápidamente. El peso obtenido fné el de la sílice 
contenida en e! agua, expresada en ácido silícico anhidro. 

CLOHITUOS 

Esta determinación la llevamos á cabo por volumetría; 
operamos sobre 100 c. c. del agua analizada y con el licor 
decinormal de nitrato de plata, y el cromato amarillo de 
potasa como indicador, llevamos á cabo la operación. Te- 
niendo en cuenta que cada 1 c. c. de solución de nitrato 
de plata gastada corresponde á 0'003546 de cloro, multi- 
plicando el níimero de c. c. gastados por este factor obtu- 
vimos la cantidad de cloro contenido en los 100 c. c. del 
agua analizada; multiplicando por 10, obtuvimos la canti- 
dad de cloro por 1.000. 

TOMO XLIV. — 25. 



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190 ANALES DÉ LA 



STTLFATOS 

Para esta dosificación tomamos 500 c. v. del a^^ua á la 
que agregamos unos cuantos c. c. de ácido clorhídrico, la 
colocamos en cápsula de porcelana: y evíiporamos á fuego 
directo hasta su mitad aproximadamente. Durante la 
ebullición agregamos en ligero exceso una solución satu- 
rada de cloruro de bario; continuando la ebullición du- 
rante diez minutos; separamos del fuego, dejamos sedi- 
mentar y recogimos el precipitado sobre un filtro Berselius 
lavándolo perfectamente, secándolo á la estufa y calcinán- 
dolo ligeramente. Con el fin de evitar perdidas, que son 
las ocasionadas por la transformación que sufre una parte? 
del sulfato de barita que se calcina, que se transforma en 
sulfuro por el carbón del filtro, dejamos enfriar la cápsula 
y agregamos uuíus gotas de ácido sulfúrico j)uro; elimina- 
mos el exceso del ácido por el calor, con cuidado, á fin 
de evitar las proyecciones; calcinamos de nuevo, y pesa- 
mos. El peso de sulfato de barita obtenido multiplicado 
por el factor 0'34335 nos dio la cantidad de ácido sulfú- 
rico contenido en los 500 c. c. de agua sometida al aná- 
lisis. Multiplicando esta cifra por dos, obtuvimos la can- 
tidad de ácido sulfúrico existente en 1.000 c. c. del agua 
analizada. 

FOSFATOS 

500 c. c. del agua acidulada con ácido nítrico á fin de 
insolubilizar la sílice se evaporaron á seípunlad, tratando 
el residuo por 50 c. c. de ácido nítrico al medio y calen- 
tando nuevamente. Ya hirviendo el líquido, se anadió un 
ligero exceso de solución nítrica de molilxlato amónico 
continuándola ebullici()n durante cinco minutos, y dejan- 
do luego enfriar. Vt\ ))r(*cipitado formado lo lavamos con 
ácido nítrico al centesimo, y lo recogimos sobre un filtro 
donde lo lavamos con ngua amoniacal caliente al cuarto. 
Neutralizamos el líquido con ácido clorídrico el que fui- 
mos agregando lentamente hasta que el precipitado for- 
Uiado no desaparecía si no con lentitud, agregando ense- 
guida la mezcla siguiente: Cloruro magnésico — 50 gramos, 
Cloruro amónico — 70 granu)s, Amoníaco — 350 gramos. 
Agua destilada — 750 gramos, que precipitó el ácido fosfó 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 191 

rico al estado de fosfato amóiiicjo magnesiano. Este precipi- 
tado recogido, lavado, seco, calcinado y pesado nos dará el 
])eso de fosfato magnésico el cual multiplicado por el factor 
Ü'63964 nos dará la cantidad de ácido fosf(5rico contenido 
(ín los 500 c. c. del agua que se analiza. Multiplicando esta 
cifra por dos obtendremos la cantidad de ácido fosfórico 
contenido en 1.000 c. c. del agua analizada. 



ALUMINA Y HIERRO 

El líquido separado de la sílice se calentó hasta ebu- 
llición, añadiendo un ligero exceso de amoníaco, el que 
se desalojó continuando la ebullición y filtramos. Con 
el fin de evitar que el precipitado formado arrastrara al- 
go de cal, se disolvió en ácido clorhídrico y se precipitó 
de nuevo por el amoníaco. El precipitado seco calcinado 
y j)esado, dio en junto la cantidad de alúmina y hierro. 

Para separar el hierro disolvimos el precipitado en áci- 
do clorhídrico fumante y caliente y agregamos agua hasta 
completar un volumen dado; agregamos un pedazo de 
granalla de cinc para obtener que el hidrógeno naciente 
transformara la sal férrica disuelta, en sal feíTosa, conse- 
guido lo cual titulamos rápidamente con la solución cen- 
tesimal de permanganato de potasa, hasta coloración rosa 
franca. Teniendo en cuenta que .cada 1 c. c. de perman- 
ganato centi-normal empleado corresponde á 0'00056 de 
hierro metálico, á 0^0067 de protóxido y á O'OOOSO de 
peróxido, nos bastará para conocer la cantidad de hierro 
contenido en un litro de agua, en cualquiera de estas for- 
mas, multipHcar el número de centímetros cúbicos em- 
pleados de la soluciím centi-normal de permanganato, ])or 
los factores anteriormente expuestos. 



CAL 

Al líquido procedente de la dosificación anterior, libre 
ya de sílice, de hierro y de alúmina, se añadió una solu- 
ción de cloruro amónico y hervimos, agregando luego un 
exceso de oxalato amónico, dejamos reposar durante doce 
horas y recogido el precipitado, lo calcinamos en cápsula 
de platino y al residuo le agregamos unas gotívs de ácido 



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192 ANALES DE LA 



sulfúrico diluido, desecamos nuevamente á la estufa, cal- 
cinamos y pesamos; una parte de sulfato de cal corresponde 
á0'41 154 decaí. 

MAGNESIA 

Los líquidos procedentes de la determinación de la cal 
los evaporamos hasta la mitad de su volumen, y adiciona- 
^ mos amoníaco y fosfato amónico. Dejamos en reposo du- 
rante 12 horas, filtramos y el precipitado recogido sobre 
el filtro lo lavamos con agua amoniacal al décimo; calci- 
namos y pesamos el fosfato de magnesia obtenido. Multi- 
plicando el peso obtenido por el coeficiente 0'33036, ob- 
tuvimos la cantidad de magnesia contenida en 1.000 c. c. 
del agua. 

POTASA Y SOSA 

Evaporamos un litro de agua, hasta 200 c. c. al que 
agregamos 20 c. c. de una solución acuosa saturada de 
hidrato de barita é hicimos hervir. Obtuvimos de esta 
operación un precitado formado por todas las bases de la 
primera clase, así como los ácidos fosfórico y sulfúrico. 
Separamos por filtración el precipitado formado, el que 
lavamos con agua destilada hirviente, recogimos los lí- 
quidos á los que privamos del exceso de barita por el car- 
bonato amónico haciendo hervir para descomponer el 
bicarbonato de barita que se pudo formar, y filtramos de 
nuevo. El líquido lo acidulamos por el ácido clorhídrico 
y evaporamos en cápsula de platino tarada; calcinamos li- 
geramente para evitar pérdidas de los cloruros por vola- 
tilización y pesamos, obteniendo así el pe^o en conjunto 
de las sales de potasio y sodio que contuviera el agua, al 
estado de cloruros. 

Para dosificar el potasio, disolvimos en agua destilada 
hirviendo los cloruros obtenidos, y agregamos cantidad 
suficiente de cloruro de platino; concentramos el líquido 
casi á sequedad y agregamos una mezcla á partes igualas 
de éter sulfúrico y alcohol absoluto dejando en contacto 
durante varias horas. El cloro-platinato de potasa forma- 
do se separa bajo la forma de pajillas cristalinas; filtramos 
sobre un filtro tarado y lavamos el precipitado con alcohol 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 193 

y éter hasta que los líquidos de loción resulten claros y 
sin color. Desecamos á los 100° C. hasta peso constante 
j obtuvimos así la potasa al estado de cloro-platinato. 
Multiplicando el peso obtenido por 0'193 obtuvimos el 
peso de la potasa que contiene. 

La diferencia entre la primera y segunda pesada nos 
dio el peso de la sosa contenida en 1.000 c. c. del agua 
analizada. 

YODO 

Para determinar la presencia del yodo, y dosificarlo 
empleamos el siguiente proceder, debido á M. Carnot. 

Evaporamos al baño maría veinte litros de agua hasta 
reducirlos á unos doscientos cincuenta gramos, cuya can- 
tidad de líquido después de fría la colocamos en un em- 
budo de separación de 500 c. c. de capacidad. 

Hicimos caer en este líquido diez ó doce gotas de áci- 
do sulfúrico nitroso (producido agregando un pequeño 
pedazo de nitrito de sosa á 10 c. c. de ácido sulfúrico pu- 
ro) y 15 c. c. de sulfuro de carbono. Agitamos vigorosa- 
mente el líquido y observamos la coloración tomada por 
el sulfuro de carbono, la que será violeta-rosa si el agua 
analizada contiene yodo. 

En caso afirmativo y para dosificarlo, seguimos agre- 
gando sulfuro de carbono, mientras resulte coloreado, y 
reunido todo el sulfuro en vaso apropiado, con una bure- 
ta graduada dejamos caer gota á gota solución centinor- 
mal de hiposulfito sódico hasta decoloración del líquido. 

ün sencillo cálculo nos dará la cantidad de yodo con- 
tenida en el agua analizada. 

BROMO 

Para dosificar el bromo, empleamos el proceder siguien- 
te debido también á M. Carnot. 

Al líquido resultante de la separación del yodo, colo- 
cado en frasco apropiado so le agregan 10 c. c. de una so- 
lución de ácido crómico al 10 X 100 y tres ó cuatro c. c. de 
ácido sulf&rico extendido en su volumen de agua; cerrado 
el ñusco se coloca en el baño maría á la temperatura de 
100° centigrados durante media hora. Transcurrido este 



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194 ANALES DE LA 



tiempo se sei)ara del niego, se deja enfriar y se le agrega 
suficiente cantidad do sulfuro de carbono, agitando viva- 
mente. Este sulfuro se sc[)ara, se filtra por un papel pre- 
viamente luiniedecido y se lava con agua fría hasta que 
ésta no acuse acidez alguna, en cuyo estado, se coloca en 
un frasco de tnpa esmerilada y se le agrega un poco de 
yoduro de potasio en solucicui y *M) c. c. de bicarbonato 
sódico, agitando vigorosamente varias veces. ¥A bromo, 
desplaza una proporción eipiivalente de yodo que quedan- 
do libre, se disuelve en sulfuro de carboiío, comunicándo- 
le una coloración violeta. 

Se determina la cantidad de yodo como anteriormente 
se ha dicho con la solución centinormal de hiposulfito só- 
dico, teniendo en cueuta que para determinar la cantidad 
de bromo, hay que multiplicar el peso del yodo por el 
coeficiente de 80 y dividir por 127. 

EXAMEN MICROGRAFICO 

El análisis micrognífico de las aguas, tiene en la actua- 
lidad, un valor relativo después de la aplicación de los 
métodos bacteriológicos; sin embargo, es indispensable 
para revelar la presencia ó ausencia de los parásitos in- 
testinales, y de los organismos inferiores animales y ve- 
getales. 

Los exámenes los hemos llevado á csho sobre los sedi- 
mentos depositados espontáneamente por las aguas, des- 
pués de un tiempo de reposo más ó menos largo, — tiempo 
que ha variado según los casos; — empleando por último 
la centrífuga. 

Para obtener detalles, hemos fijado los elementos vivos 
con una solución al 1 X iOO de ácido ósmico, habiendo 
empleado en otros casos la tintura de yodo. 

En cada caso particular, daremos cuenta de las obser- 
vaciones llevadas á cabo, y de los resultados obtenidos. 



NUMEUACIOX DE LAS COLONIAS BACTERIANAS 

La numeración de las colonias quQ pueden desarrollarse 
en una cantidad conocida de agua, es de gran importan- 
cia, teniendo en cuenta que según el número de éstas que 
se desarrollen en un c. c. de agua es clasificada desde ex 



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.. ÁCAbfeMÍA Dfe ClteNClAS bfc LA HAfeAÑA 19d 

cesivaraente pura hasta muy impura, pasaudo por las fases 
muy pura^ pura, mediocre é impura^ ateniéndose en cada 
caso á las clasificaciones establecidas sobre esta materia 
por M. Miquel y M. Macé. 

El método operatorio que hemos empleado es el siguien- 
te: hemos esterilizado al autoclave y á 1^ atmósfera durante 
quince minutos, dos frascos de distintas capacidades con- 
teniendo el más pequeño 9 c. c. y el mayor, 9Í) c. c. de 
agua destilada. Estos frascos fueron dejados refrescar 
completamente, y á cada uno se les agregó con una pipe- 
ta 1 c. c. del agua ya tomada directamente del manantial 
ya en el Laboratorio de las muestras recientemente reco- 
gidas y conservadas dentro de hielo y que fueron recogi- 
das igualmente en frascos esterilizados. Las pipetas em- 
pleadas, fueron también previamente esterilizadas. Los 
dos frascos que contenían disoluciones del líquido que se 
analiza en la proporción de 1 X 10 y 1 X 100, se agita- 
ron bien á fin de repartir por todo el líquido los gérme- 
nes que pudiera contener el agua adicionada. 

Por otra parte tomamos cantidad suficiente de tubos de 
agar, los que fundimos colocándolos en vasos apropiados 
á la temperatura del agua hirviente, y una vez logrado 
nuestro intento y dejados enfriar un tanto, con las debi- 
das precaucicnes los destapamos y añadimos á cada 3 tu- 
bos, 1 c. c. de cada una de las dos distintas diluciones 
separadamente, agitando y derramando su contenido so- 
bre placas de Petri, previamente esterilizadas, colocándo- 
las luego en sitio fresco y nivelado á fin de lograr que al 
enfriarse y solidificarse el agar, quedara sobre la placa re- 
partido uniformemente y en una delgada película. 

Solidificado el medio, llevamos las placas á la estufa á 
una temperatura constante de 37°, y álos ocho días hemos 
contado las colonias que se habían desarrollado. 

El número de colonias obtenidas, multiplicadas por 10, 
ó por 100, nos dio el número de bacterias contenidas en 
un c. c. del agua analizada. 

Para cada caso, empleamos cinco placas de Petri, acej)- 
tando como cifra exacta, el promedio del número do co- 
lonias desarrolladas en las mismas. 



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)6 ANALES DK LA 



ÍÍICA BACTERIOLÓGICA SEGUIDA PARA PRACTICAR LAS 
[BRAS.— MEDIOS DE CULTIVO EMPLEADOS Y COLORACIÓN DE 
LAS PREPARACIONES MICROSCÓPICAS. 

.as siembras las llevamos á cabo en los mismos manan- 
3S, empleando tubos de agar peptonizado, practicán- 
is con un hilo de platino previamente enrojecido á la 
la de una lámpara de alcohol. 

<os medios de cultivo empleados, han sido líquidos y 

dos. 

iOS líquidos han sido: caldo simple, caldo peptonizado 

ildo fenicado, cuyas formulas de preparación son las 

lientes: 

Jaldo simple: 

!aldo de carne 100 gramos 

^eptona Chapoteaud 1 ,, 

'loruro de sodio 0'50 ,, 

lolución saturada de carbonato sódico, cantidad sufi- 
ite para alcalinizarlo débilmente. 

¡steriliznción al autoclave durante diez minutos á 1^ 
ósfera: 

!aldo peptonizado: su fórmula es la misma del caldo 
pie, aumentando en 3 gramos la peptona. 
laido fenicado: se preparó según la fórmula de Pcré, 
egando á 1.000 ce. de caldo peptonizado un gramo de 
lo fénico puro. 

!1 medio sólido empleado ha sido agar peptonizado: 
se prepara, disolviendo en 1.000 c. c. de caldo pepto- 
ido, 15 gramos de agar; filtrando en caliente, y esteri- 
iido al autoclave á 1^ atmósfera, durante diez minutos, 
jas primeras siembras se practicaron en el agar pepto- 
ido, repitiéndolas luego en el Laboratorio en los medios 
[idos y en el de Peré para la investigación de los baci- 
patógenos, así como en los sólidos para aislar y estudiar 
idamente las especies germinadas, 
ua observación microscópica se llevó á cabo primera- 
ite en gota colgante y sin coloración, y después colo- 
ido las preparaciones indistintamente con el carbol 
isina diluido ó el azul de metileno. 

(Continuará,) 



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ACADEMIA DS CtENCUS DE LA HABAl^A 197 



ACTI DE Ll SESIÓN PUBLICA ORDINIR IA DEL 12 DE JULIO DE 1907 

Prenidenie, — Dr. Juan Santos Fernández. 

Sfcn-fario, — Dr. Jorge Le-Koy. 

Académicos conntrreiites, — De númpro, — Dres. : K. Aoosta, 
.1. \\ Alaeán, G. Alonso Cuadrado, I. (alvo, .J. N. DAvalos, 
V. Kinlay, M. F. Garrido, E. PardiHas, M. Kiiíz Casabo y 
J. A. Valdés Anciano. 



Leída el aeta de la sesión anterior (28 de Junio), fue aprol)a<la. 

Ija Secretaría dá cuenta de las siguientes comunicaciones: 

Entrada, — Del Dr. José A. Valdes Anciano, renunciando al 
puesto para que fué nombrado en la comisión que lia de exami- 
nar los enfermos presentados por el Dr. Uango. ^ 

Del Dr. Joaquín Jacobsen, ídem, ídem, ídem. 

Del Dr. Manuel V. Bango, manifestando que remitirá copia li- 
teral de las historias clínicas de los enfermos que presentó á esta 
Academia el 28 del pasado mes. 

Del Dr. .\lfonso l^i^ancourt, renunciando el puesto para que 
fué nombrado en la comisión que ha de examinar los enfermos 
presentados pcn- el Dr. Rango. 

*De la Secretaría de .Vgricultnra, Industria y Comercio, solici- 
tando informe acerca de una instancia de varios cazadores de 
Cienfuegos, para que se modifique la Ley de caza vigente, en lo 
concerniente á la paloma torcaza de cabeza blanca. 

Salida, — A los Dres. Hernando Seguí, Jacobsen, Dávalos, Ruíz 
Casabó y Valdés Amnano, j)articipándoles sus nombramientos pa- 
ra la comisión <iue ha de examinar los casos presentados por el 
Dr. Bango, en la sesión del 28 del actual. 

A los Dres. J. Jacobsen y J. A. Valdés Anciano manifestán- 
doles que reunidos los miembros de la comisión que ha de in- 
formar sobre los enfermos presentados por el Dr. Bango, acorda- 
ron, en vista de no haber concurrido á la reunión, suplicarles 
que si por cualquier motivo no pueden asistir á la próxima, que 
tendrá lugar el primero del entrante, lo manifiesten, para la bpor- 
tuna sustitución. 

TOMO II.1Y.— 2(). 



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198 ANALES DE LA 



Al Dr. Manuel V. Bango, solicitando en nombre de la comisión 
nombrada por esta Academia para informar acerca de los enfermos 
por Vd. presentados: las historias (^línieas correspondientes á di- 
chos tuberculosos, las láminas y preparaciones de índice opsónico 
de cada caso, así como todos los detalles empleados en la técnica 
del tratamiento y curación de dichos enfermos. 

Al Dr. R. AVeiss, participjindole que le ha sido designado el i¿7 
de Septiembre próximo para su recepción de Académico. 

Al Dr. Ignacio Calvo nombrándolo en virtud de sus especiales 
conocimientos pura que integre la comisión que ha de examinar 
los casos de tuberculosis presentados por el Dr. Bango. 

Al Dr. José A. Valdes Anciano, aceptando su renuncia del 
puesto para que fué elegido en la comisión que ha de informar 
sobre los tuberculosos del Dr. Bango. 

Al Dr. Joaquín Jacobsen, ídem, ídem, ídem. 

Al Dr. Alfonso Betancourt, ídem, ídem, ídem. 

Al Dr. Jorge Le-Roy, nombrándolo para formar parte de la 
comisión que ha de examinar los enfermos presentados por el doc- 
tor Bango. 

A la Secretaría de Hacienda, remitiendo informe aprobado en 
la sesión, del 28 de Junio acerca de un alcohol. 

A Ift misma, ídem, ídem, ídem, acerca de una esterilla de paja 
para sombreros. 

Al Dr. Felipe (íarcía Cañizares nombrándolo ponente para que 
informe acerca de la solicitud presentada por los cazadores de 
Cienfuegos para que se modifique la Ley de caza vigente, en lo 
concerniente á la paloma torcaza de cabeza blanca. 

Antes de entrar en la orden del día se dá cuenta del siguiente 
escrito : 

La Comisión nombrada por la Academia de Ciencias en stt sesión 
del 28 de Junio de 190T, para dictaminar acerca de los enfermos 
de tuberculosis presentados por el Dr. Manuel V. Bango, como 
curados por medió de la tuberculina de Jacobs, se reunió el día 29 
de Junio en la Academia y presentes solamente los Dres. Davalos, 
Hernando Seguí y Ruíz Casabó, y ausentes los Dres. Jacobsen y 
\'aldés Anciano, que con los anteriores constituían la comisión 
nombrada, acordaron: que se citase nuevamente á los dichos com- 
paflert)s para el lunes I.** de Julio, rogándoles que por si algún 
motivo les fuese imposible formar parte de la comisión, así lo co- 



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ACAPEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 199 

municaseu con objeto de que la Academia los sustituya por otros 
miembros. 

Con fecha primero de Julio renunció el Dr. V^aldés Anciano y 
se nombró al Dr. Ignacio Calvo, para integrar la comisión, la que 
reunida por segunda vez en ese mismo día y con la asistencia de 
los doctores, Calvo, Dávalos, Hernando Seguí y Ruíz Casabó, 
4icordaron después de deliberación "que por conducto de la Secre- 
taría de la Academia se solicite del Dr. M. Bango, Us historias 
clínicas correspondientes á los enfermos por él traídos y que pre- 
sentó á dicha Corporación como curados de tuberculosis pulmo- 
nar, acompañando las láminas, preparaciones de índice opsónico, 
así como todos los demás detalles empleados en la técnica y cura- 
ción de dichos enfermos". 

"Que se traslade este acuerdo al Sr. Secretario de la Academia, 
para su ejecución, rogándole se sirva citar á esta comisión tan 
pronto reciba los datos que se solicitan"'. 

I^a Secretaría de la Academia cumplimentó en esa misma feclni 
(1 de Julio) el acuerdo anterior, dirigiéndole atenta comunicación 
al Dr. Bango en la que se le trasladaba lo solicitado por la co- 
misión. 

Con fecha 2 de Julio el Dr. Joaquín Jacobsen renunció á su 
puesto en la comisión y eii ese mismo día se nombró al Dr. Alfon- 
so Betancourt, el cual á su vez, con fecha 6 de Julio, también re- 
nunció su puesto en la dicha comisión. Fué nombrado entonces 
para sustituir al Dr. Betancourt el Dr. Jorge Le-Roy. 

Reunidos nuevamente el día 10 de Julio en los salones de la 
Academia los Dres. Calvo, Dávalos y Le-Roy y ausentes los doc- 
tores Hernando Seguí y Ruíz Casabó, oportunamente citados, 
acordaron: dar cuenta á la Academia en la primera sesión publica 
que se celebre de los hechos antes relatados y además que se haga 
constar que es lamentable que á pesar del tiempo transcurrido 
desde el día 3 de Julio actual, fecha en que el Dr. Bango recibió 
la comunicación en que se le pedían las historias clínicas y demás 
detalles ya mencionados y en cuya fecha dicho profesor ordenó se 
remitieran á la Academia los documentos solicitados, no hayan 
llegado todavía á poder de la Corporación. 

Toda vez que para poderse formar juicio los miembros de la co- 
misión, antes de proceder al examen de cada uno de los sujetos 
sometidos al tratamiento de la tuberculina de Jacobs, se necesitan 
las historias clínicas, los exámenes bacteriológicos, opsónicos y de- 
piás detalles d^ la técnica empleada en el tratamiento de cada uno 



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200 ANALES DE LA 



de estos casos particulares y iiaila de esto ha llegado ú poder de la 
comisión ; ésta tiene el honor de hacerlo constar así ante la Acá 
cademia ú ñu de que ella pueda apreciar la labor, hasta ahora, 
realizada. 

Ocupa el primer lugar en la orden del día el IJr. Joaé l\ Ala- 
rán con \u\ Informe sobre un vino solicitado por la Secretaría 
de Hacienda, en vista de existir dictámenes contradictorios entre 
el Laboratorio provincial de Santiago de Cuba, el de la Aduana 
de este puerto y el Nacional, sobre si el vermouth de ipie en di- 
chos infornn^^ se trata i's preparado con vino de uva seca ó de uva 
fresca. 

El ponente examina las razones alegadas por unos y otros, hace 
constar que la cantidad de vermouth remitida para el análisis es 
insuficiente y termina proponiendo se contaste a la Secreraría que 
solicite el informe: "Que no son suficientes los datos que arrojan 
"los diferentes certificados que se acompaüau, para asegurar que 
"kc trata de un vermouth i)reparado con vino de uvas secas y que 
"la cantidad de producto enviado es insuficiente para practicar 
"operación que pudiera dar conclusión alguna afirmativa ó nega- 
**tiva, dado que éstas no pueden deducirse de un solo dato, sino 
'*del conjunto de ellos y en comparación con otros". 

Sometido á discusión este informe usan de la palabra los Docto- 
res Pardiñas, Alonso Cuadrado, el ponente y la presidencia la quo 
después de oir las razones aducidas somete á votación las conclu- 
siones del informe, las que fueron aprobadas. 

El mismo Dr, José P. Aincdn evacúa otro informe acerca dk 
i'N OBJETO üE (JERAMiCA en virtud de haber soHcitado la Secre- 
taría de Hacienda la opinión de la Academia por existir diferen- 
cias de apreciación entre los Laboratorios de la Aduana y el Na- 
cional, relativos á la composición de una jarrita de loza ordinaria 
segím el último, de porcelana segiin el primero. 

El ponente da lectura á los dos dictámenes objetos de la consul- 
ta, dice haber hecho el análisis físico del objeto en cuestión y 
termina manifestando que son tan concluyentes las razones ex- 
puestas en el Informe del Laboratorio Nacional que no duda en 
recomendar que la Academia lo haga suyo y declare que el objeto 
en litigio es de loza ordinaria y no do porcelana. Sometido á dis- 
cusión este informe fué aprobado por unanimidad. 

El Dr, Miguel F. Garrido da lectura á otro Informe sobre 
EL RHUM COLONIA ^n Virtud de haber negado la Seor^t^ría de 



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ACADEMIA DE CIENCUS DE LA HABANA 201 

Agiicultura, Industria y Comevcio ú los Sroá. (h'usellrts Unos, y 
Compañía la inscripción de un producto por olios prc])arado, que 
lleva este nombre y haber dichos industriales apelado ante el 
mismo centro de dicha resolución. La expresada Secretaría les 
hizo entonces saber que si algún centro científico informa que esas 
palabras no eran conocidas paní clasificar un perfume les conce- . 
derla la inscripción de la marca. 

El ponente analiza los datos del problema y concluye propo- 
niendo que no se acceda á la inscripción de la nmrca solicitada. 

Sometido á discusión el informe fué igualmente aprobado. 

Se concede la palabra al />/*. (\irlos E. Finlay que presenta un 
trabajo que titula ('oxsii)ERA( ioxks sobkk ux caso dk paráli- 
sis RECIDIVANTE OEL MOTOR 0( TLAR COMIX (.lA^lECA OFTAL- 

moplégica). 

Empieza por expoiuu* hi historia clínica del caso: un sujeto de 
"l^l años, robusto, de origen campesino y actualmente guardia ru- 
ral. Desde la edad de O años padece periódicamente de fuertes 
dolores de cabeza: hemicránea derecha, con centralización del 
dolor alrededor del ojo y seguido de vómitos. Sin aura visual. 
Sin antecedentes patológicos. 

En Junio último, al terminar un ataque igual A los anteriores, 
fué atacado de la parálisis: caída del párpado superior, extravismo 
divergente, diplopia, <&,<&; á los 8 días se inició la mejoría y cu- 
ró á las tres semanas. 

Como tratamiento usó el bromuro de potasio primero y el yodu- 
ro de potasio y estricnina después. 

Los casos de esta afección, dice el Dr. Finlay, son limitados, y 
datan de una época relativamente reciente. Sólo ha hallado 88, 
en la bibliografía á su alcance. De estos, 18 pertenecen á autores 
americanos y en Cuba publicó uno el Dr. Valdés Anciano con el 
Dr. Grande Rossi. 

Expone minuciosamente los diferentes casos presentados, desde 
el do (jübler en 1860, hasta 1885 que se ocuparon del particular 
Parinaud y Marie y 1890 en que Charcot le denominó Jaqueca 
oftálmica y ha prospemdo esta denominación. 

Fijándose el Dr, Finlay en \\\ frerHencia de la enfermedad, sus 
síntomas y el curso de ella, observa que se presenta en adultos 
jóvenes: pocos casos en la infancia, y es rara en la vejez. Casi 
siempre en trabajadores. 

Presenta cuatro períodos : en el primero que puede llamarse pro- 
dromico existe la hemicránea y los escotomas, con raras excepcio- 



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202 ANALES DE LA 



lies. Xo existen trastornos musculares ni durante ni después de la 
jaqueca en este período. 

El HCfptndip per mío se caracteriza por las manifestaciones de pa- 
rálisis. 

Kn el /rnrr /frríofio los ataíjues se j)rescntan como en el segun- 
do; pero durante los intervalos se advierte cierta paresia muscular 
que después de cada ataque se pronuncia más. 

En el cuarto período la parálisis es permanente y los ataques de 
dolor se repiten á intervalos más ó menos largos. 

El Dr. Finlay entiende que su enfermo parece haber entrado ya 
en su tercer período. 

En el ataque reconoce el I)r. Finlay dos fases (a) la dolorosa y 
(b) la paralítica. 

Por regla general el nervio afectado es el tercer par; pero se 
registran casos del 4.", 0." y 7." par. 

Hace el diagnóstico diferencial con el tumor cerebral^ la síjílif< 
cerebral^ la parálisis nuckwfr y la ataxia loconiotríz, 

Detiénese en el capitulo más interesante, que es el de la Bíiolo- 
(jía^ por más qucia causa es por lo común desconocida. La sífilis, 
el histerismo, el alcoholismo, el reumatismo y los agentes palúdi- 
cos, han sido acusados con más ó menos derecho. 

La localización de la lesión la juzga fácil. Por exclusión puede 
fijarse la lesión en la porción bacilar del tercer nervio en la cual 
está en relación más ó menos inmediata con el lecho óseo de la 
fosa cerebral media. 

Los que con Charcot han atribuido la afección á trastornos 
vaso-motores pierden terreno, pues no ea posible admitir trastor- 
nos vaso-motores que duren meses. 

El pronóstico del momento lo juzga favorable; pero el del por- 
venir pudiera no serlo, por los trastornos que pudieran irse acu- . 
mulando en el nervio afectado. 

El tratamiento sólo puede ser sintomático y paliativo. 

El Dr, Santos Fernández dice: que ha oído con gran interés el 
curioso caso clínico que acaba de presentar el Dr. Finlay. Duran- 
te la lectura pensaba que tendría tal vez necesidad de interrogar- 
le sobre este ó el otro detalle; pero á medida que avanzaba aque- 
lla, se desvanecían sus dudas, porque el Dr. Finlay no ha omiti- 
do ninguna consideración. 

En su no corta práctica, no recuerda haber anotado ningún 
caso análogo al expuesto, y si lo ha hecho, lo habrá perdido de 



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ACADEMIA DE CIKNCIAS DE LA HABANA 203 

vista, 6 no lo ha podido estudiar con el detenimiento que lo ha 
hecho con el suyo el Dr. F'inlay; y después de lo dicho sólo le 
resta felicitarle por haber abierto sus faenas de nuevo Académico 
oon tan interesante observación. 

El />7\ Gustavo //íí/;é?2 da cuenta de UN xu evo taso de téta- 
nos CURADO CON EL SVEBO AXTITETÁNICO POR EL MÉTODO IK- 

TEXSivo. Se trata de un joven campesino, de veinte años de edad, 
natural y residente en (lüira de Melena, que ingresa en la Quinta 
de Dependientes el 2 de Mayo último, con dificultad notable en 
la marcha, contracturas generalizadas á los músculos del cuello y 
dorso, risa sardónica, trismus muy acentuado, opistótonos y tem- 
peratura de 37''5 con pulso á 102. 

Hacia tres días que estaba enfermo y dos que se había presen- 
tado el trismus. En ambas regiones plantares presentaba innume- 
rables escoriaciones, desgarraduras y arañazos cubiertos de tierra. 

Hecho el diagnóstico de tétanos agxulo se procede inmediata- 
mente después de lavar ambos pies y hacerle una cura húmeda 
con licor de Van Swieten, á inyectarle cada dos horas 10 ce. de 
suero antitetánico de Parke-Davis, dieta hídrica y una poción 
laxante. 

El primer día de tratamiento se le inyectaron 120 gramos de 
suero; los días 2.", 3.", 4.", 5." y í>." del tratamiento se le inyecta- 
ron 100 gramos cada día; al 7." sólo se inyectaron 50 gramos por 
haber sobrevenido una notable mejoría, dosis que se repite al 8." 
día; el O.'* se inyectan 40 gramos; el 10." día, 30 gramos; el 11." 
día, 20 gramosy los subsiguientes hasta el 10." sólo se inyectaron 
lOc.c. cada día — resultando que en 10 días recibió el enfermo la 
enorme cantidad de 1.100 gramos del suero antitetánico, con la 
efial obtuvo su curación; sin haber presentado síntomas de into- 
lerancia de ninguna especie. 

Esta es la mayor cantidad que conoce haberse inyectado en 
combatir esta terrible enfermedad. Otro hecho importante que 
también seüala» es el haber dormido el enfermo, perfectamente, 
todas las noches sin el uso de los hipnóticos y no haber acusado 
ni fotofobia ni hipercusia. El régimen lácteo se sostuvo liasta el 
K."* día en que se le consintió empezar á alimentarse más, hasta 
el día 30 de Mayo en qup salió de la Quinta perfectamente curado. 

El Dr. López hace resaltar las comunicaciones hechas ante esta 
Academia y en la Sociedad de Estudios Clínicos por el doctor 
R. García Món, á cuyo servicio en la Quinta pertenecía este 



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204 ANALES DE LA 



enfermo y presenta á más de los siete casos curados por este 
profesor con su método de inyecciones por el método intensivo, 
los del Dr. E. Yáñiz, los suyos propios y los del Dr. García Ri- 
jo que forman un total de doce. 

Hace constar el Dr. López la eficacia del suero antitetímico y 
aflade que en Cuba es donde por primera vez se ha usado este 
asfcnte tera])cutieo á las altas dosis consignadas. Señala á gran- 
des rasgos los trabajos realizados en Europa, relativos al suero 
antitetánico y ki opinión de autorizados cirujanos de dichos 
países y de los Estados l^nidos del Norte América y concluye 
con las siguientes deducciones. ^ 

1.'' Quo es cada día más evidente la acción del suero anti- 
tetánico en la curación d(»l tétanos. 

á." Que esta acción parece resultar tanto más eficaz cuanto 
es más intensiva. 

3." Que no debe titubearse en usar las inyecciones del suero 
hasta ponerlo en cantidades que parezcan enormes, siempre y 
cuando no se observen síntomas de anafilaxia. 

4." Que la única medicación coadyuvante debe ser la deriva- 
tiva intestinal. 

5." Que no deben cauterizarse las heridas que constituyen la 
puerta de entrada, bastando con aseptizarlas seriamente y 

r»." Que no deben administrárseles hipnóticos. 



Sometido á discusión, el Dr. Dávalos felicita al disertante 
por la interesante observación presentada y añade que en la 
Quinta de Salud *'La Benéfica" existen tres casos curados por 
el método intensivo de la aplicación del suero y un cuarto 
caso que actualmente está en tratamiento, el cual á pesar dé 
la agudeza del mal se encuentra grandemente mejorado. 

La presidencia uno sus felicitaciones á las del Dr. Dávalos 
y concede la palabra al />;•. Jnxé Afjusfín SímpHon á quien 
la Academia ha autorizado para presentar un trabajo sobre El 

FORMALDEHIDO EX LA IXDL'STIUA AZUCAHERA. 

Presenta el resultado de sus experiencias efectuadas durante 
las tres últimas zafras en el ''Central Covadonga" empleando 
el formaldehido en la fabricación del azúcar de caña. Estadía 
primero el aldehido fórmico, luego el azúcar y concluye demos- 
trando las ventajas obtenidas en la industria azucarera con la 
aplicación de aquel cuerpo. 



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ACADEMIA DE CIENCUS DE LA HABANA 205 

Concluida cstii lectura, el Dr. Alonso Cuadrado pide un tur- 
no para la próxima senión, en vista de lo avanzado de la hora 
para hacor algunas reflexiones aeerea del trabajo presentado por 
el Dr. Simpson. Con lo que so dio por terminada la sesión. 



INFORME ACERCA DE UN VINO 

POR KL 

DOCTOB JOSÉ P. ALAGAN 



(Sosíón iUA 12 do .Tiil¡(» do 1907.» 

L;i Socrotaría do llaciíMídu, por escrito dol 15 do Abril 
úlíiino, ha solicitado do osta Acadcnjiia, qno con vista do 
unos infonnos omitidos, ros[)octivanionto, por 'ol Labora- 
torio Provincial do Santiago (U^ Cuba, ol do la Aduana do 
osto ))uert() y (^1 Nacional, si ol vorinouth do (pie en di- 
chos infornií^s s(^ trata, os proparado con vino do uva soca 
ó (\o uva fresca, y nond)rado ])or la Prositloiuia pouíMito 
para (miitir in(orni(\ tonj^^o (d honor do propoiuM' ol si- 
iruiíMilo: 

llon. Sr. Secretario do Hacienda. 

Señor: 

Contestando á la pregunta formulada })or esa Secreta- 
ría por su escrito número 73-19 P., sobre un A'ermouth 
importado ])or los señores Brauet y C." de Santiago de 
Cuba, en averiguación de si el mencionado producto es 
prei)arado con uva seca <> fresca, enviando para ello los 
certificados expedidos })or los distintos centros informan- 
tes, y lí petición de esta Academia una muestra, en muy 
pcípiefia cantidad, del producto en cuestión, esta Academia 
tiene el honor de informar á Vd. lo siguiente: 

Que no son suiicientes los datos que arrojan los dife- 
rentes certificados queso acompañan, ])ara poder asegu- 

TOMO XLIV. — 27. 



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206 ANALES DE LA 



rar qiu* se trata i\e un verinouth preparado coa vino dt* 
uvas secas, y que la cantidad de producto enviado es 
insuficiente para practicar operación (pie pudiera dar 
conclusión alguna afirmativa 6 negativa, dado que éstas 
no pueden deducirst» de un solo dato, sino del conjinito 
de ellos y en coniparaciíHi con oti'os. 

Si bien (ís cierto que según los trabajos de los señores 
*Schaffer y Freudenreicli en los vinos naturales se encuen' 
tran sólo levaduras, mientras que en los artificiales y en 
los de uva seca aparecen también bacterias y coccus, los 
Sres. Cazeneuve y Duclier dicen que en los vermouths 
preparados con vino de uvas secas se ])roduce enturbia- 
miento y se encuentran gran cantidad de bacilos traí<lo^ 
por las plantas que se maceran con el vino para obteníT 
el vermouth, y propone como único medio para diferen- 
ciarlos, la dosificación del ázoe, que si bien no es aprecia- 
ble la diferencia en los vinos secos si lo e^ en los í1u1c(»s, 
y en proporción mayor en los de uva seca. 

De modo que, si se tratara de diferenciar dos vinos, 
puede que fuera suficiente la presencia en uno de coccus 
y bacilos, pero en un vermouth, donde ademas del vino 
existen otros elementos capaces de conducir tales microor- 
ganismos, sería av(?nturado, por ese sólo dato establecer 
una conclusión precisa. 

Ifay que tener en cuenta ta!nl)ién (]uela pequeña mues- 
tra enviada es perfectamente transj)arente, y que tampoco 
la dosificación del ázoe es prueba definitiva, ])ues los seíio- 
nvs que la proponen terminan con estas frases: ''Segura- 
mente (pie no pretendemos dar un signo característico''. 
Pu(Mle ser que en un litigio la dosificación del ázoe total 
pudiera suministrar datos útiles para hacer nacer ()disi[)ai- 
lauS presunciones sobre la naturaleza de un vino. 

Fax los términos (pie i)receden queda evacuado el infor- 
nu» solicitado por la Fn^sidencia; la Academia ciui su msís 
(»l(»\'ado criterio resolviera. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 207 



INFORME ACERCA DE UN OBJETO DE CERÁMICA 

IH)ll Ki. 

POOTOB JOSÉ P. ALAGAN 



<S«'SÍóii (M 12 (lo Julio dv r.iOT.) 

c 

La Socretíiría de Hacienda, \)ov eondueto del Sr. .írfe 
de la Seeeiíui de Aduanas, ha solicitado de esta Academia 
(jue le ¡ntornie, con vista de los dictámenes emitidos por 
oí Laboratorio de la Aduana v el Nacional, sobre la com- 
pusicitin de una jarrita marcada di* la sigui(^nte manera: 
'^Protesta número 3.25Í). — Pago 5.255, hoja H. KM), y (jue 
ha sido remitida con dichos documentos. 

Y como ponente nomi>rado con tal objeto, propongo 
el siguiente proyecti» deintVyme: 

Sr, Jefe de la Sección de Aduanas de hi Secretaría de 
Hacienda. 

Señor: 

Obsequiando la atenta comunicación de Vd. número 
3.259 P., T)or la (pie se solícita de esta Academia que in- 
forme sobre la tM)m[)osici()n delajarrila (jue acompaña á di- 
cho escrito, ))or existir dictámenes contradictorios entre el 
l^al)oratorio dv la Aduana y (*1 Nacional, la Academia, au- 
torizada |)or ese centro pai'a rom|)er la mencionada jarri- 
ta, ha [)rocedido á separarh* el asa y U' ba-^la la sola ins- 
])ecci<>n dt* los caracteres que la fractura presenta, ])ara 
poder asegurar de mo(h> preciso que es de lozn ordina- 
ria y no de [)orcelana. 

En el informe del Laboratorio Nacional se detallan los 
caracteres que corresponden á la loza y á la porcelana, tal 

como se contienen en las obras de Cerámica; v está tan 

»/ 

claro el informe y tan bien aprííciados los caracteres que 
presenta la fractura de la jarrita al compararh)s con los 
que se expresan en Uvs obras <le Cerámica, que esta Aca- 
demia no tiene incíuiviMnente en hacerlo suyo, v asegurar 



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208 AMAJ.ES UE LA 



como asegura, que no c;s porcelana y sí loza ordinaria 
la jarrita objeto de la consulta. 

La Academia con su más ilustrado parecer resolverá. 

líe aquí los documentos citados: 

Aduana de la Habana.— Laboratorio Químico. — Abril 17 de 
1907— Sr. Administrador Delegado— Devuelvo á Vd. C. 3.259..P. 
informándole, que la muestra K que se refiere el certificado 1.720, 
se clasificó como porcelana por su aspecto y resultado analítico 
de sus componentes, viniendo en conclusión que se trata de una 
porcelana basta ú ordinaria. — E. Carbón. — Rubricado. 

República de Cuba.— Junta Superior de Sanidad de la Isla de 
Cuba.— Laboratorio.— A. B.— Número 2.518.— 07.— Habana, 23 de 
Marzo de 1907. — Señor: En contestación á su atento escrito núme- 
ro 3.259 P., referente al análisis que con el número 5.353 practicó 
este Laboratorio cuyo resultado discrepa con el efectuado por el 
Laboratorio de la Aduana, el Profesor encargado de verificar el 
análisis de referencia informa: ^'Que el juicio emiiido por la Sec- 
ción de Química ba recaído después de un minucioso examen fí- 
sico del envase al propio tiempo que del análisis químico de la 
pasta de que está formado el objeto en cuestión. Las propiedades 
físicas más salientes que distinguen entre sí la loza de la porcela- 
na son: la translucidez, la dureza, el color y aspecto de la frac- 
tura de la pasta, la densidad y la adherencia ó no á la lengua de 
la región fracturada.— Investigadas estas propiedades en el enva- 
se remitido á esta Sección, resulta que es de aspecto opaco, deján- 
dose su pasta rayar por el acero, su masa es coloreada, porosa y la 
fractura es irregular, heterogénea preseptando adherencia á la 
lengua. — Toda esta serie de caracteres de orden físico son pecu- 
liares á la loza, no ocurriendo ninguno de ellos en la porcelana, 
pues ésta se caracteriza por su extrema blancura, por su dureza, 
por su casi transparencia que permite ver los objetos al través de 
su masa, por la fractura que es homogénea, regular y casi vitrea 
y por último no se adhiere á la lengua como la loza. En estas di- 
ferencias substanciales descansa el juicio científico aplicable á la 
clasificación de los objetos de arte cerámica y en ello están de 
acuerdo todos los tratadistas que se ocupan del asunto. En la úl- 
tima edición de la obra de química industrial de Wagner Fisher 
y Gautier, sólo se estiman como porcelanas las q[Ue entre otros 
caracteres "tengan una pasta, por decirlo así, vitrificada, no pu- 
diendo ser rayada por el cuchillo, finamente granulosa, translúci- 
da, sonora, blanca, homogénea y difícilmente fusible'^ Conviene 
asi mismo en esta definición de la porcelana el autor de '^Artes 
cerámicas", M. García López, el cual dice que tienen por carácter 
distintivo, el presentar en su masa una translucidez debida á un 
principio de fusión en su pasta. — De la misma manera se expre- 
sa E. Bouant en su Diccionario de Química Industrial en el artí- 
culo "Cerámica''— donde dice que *'las porcelanas se distinguen de 



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ACADKMJA t>£ CIENCIAS DE LA HABANA 209 

las losas por la translucidez de su pasta. En el capitulo 'Torcela- 
na" inserto en el tomo 16 del "Diccionario Enciclopédico Hispano 
Americano'' en su página 83 se lee lo siguiente: '*En general pue- 
de decirse que deben considerarse como porcelanas, aquellas pastas 
cerámicas, casi siempre kaolínicas, duras, translucientes, difícil- 
mente fusibles, que por la cocción se hacen impermeable/^ y com* 
pactas sin necesidad de recubrirlas con vidriado alguno". — En la 
misma opinión abundan Demmin en su obra ''Cuide de Tamateur 
defaiencesetdeporcelaines^y Champñury ensu Bibligraphie Ce- 
ramique; los que definen la porcelana como pasta cerámica trans- 
lúcida, dura, blanca, sonora y de fractura compacta y homogénea. 
Con las definiciones citadas bastan para formar cabal concepto de* 
la cuestión y aportan sobrados caracteres para poder distinguir 
físicamente la porcelana de la loza; y como quiera que ninguna de 
estas propiedades se observan en e! envase que fu6 analizado en 
su oportunidad, pues su pasta no es translúcida, no es blanca, su 
fractura no es compacta, ni homogénea, y se adhiere á la lengua, 
propiedad esta última característica sólo de las lozas y barros, no 
cabe de ningún modo clasificarlo como porcelana. — Fundados en 
los caracteres físicos y organolépticos que anteceden han fijado la 
mayoría de los autores la diferenciación de los productos indus- 
triales cerámicos sirviendo de base Brongniart, Girardin y otros 
para establecer la clasificación racional de los citados productos; 
por lo que en su consecuencia este Laboratorio de acuerdo con los 
tratadistas hubiera considerado suficiente el examen físico del 
objeto sometido á su estudio, para ilustrar su juicio respecto del 
mismo; empero^ — celoso como siempre de aprovechar io»los los 
medios que la ciencia pone á su alcance para resolver acertada- 
mente los problemas que se le encomiendan, — llevó más "adelante 
su investigación, apelando al análisis químico, con objeto de 
robustecer el dictamen que en definitiva hubiera de emitirse. 
A este efecto y siguiendo los métodos analíticos consignados en 
la obra alemana de Análisis Químico Industrial de G. Lunge (5? 
edición, 1906), se encontraron entre sus elementos elevadas canti- 
dades de hierro y cal, produciendo la pasta reducida á polvo viva 
efervescencia al ser tratada por los ácidos. Estos caracteres quími- 
cos sólo se observan en las lozas, pudiendo recurrirse á los autores 
citados para comprobar en los análisis de lozas por ellos inserta- 
dos, la existencia de cantidades notables de los cuerpos menciona- 
dos especialmente en la obra ya citada de Wagner, Fisher y 
Gautier (pág. 137) y en la también ya mencionada de «Artes ce- 
rámicas (pág. 194 y 195). Ahora bien, examinada la composición 
anímica que los autores asignan á la pasta de porcelana, se evi- 
encia que en ella no existe el hierro, y si la cal se encuentra en 
algunas de ellas, es en cantidad muy pequeña; y sobre todo hace 
efervescencia con los ácidos, carácter químico éste muy preciso 
para la distinción de la porcelana; explicándose fácilmente la 
carencia de este último fenómeno en las porcelanas, por las eleva- 
dísimas temperaturas á que se someten las pastas en los hornos, 
descomponiéndose así toda traza de carbonates. La práctica de 



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210 anat.es pk la 



estas experiencias químicas contribuyeron á confirmar plenamen- 
te los caracteres físicos notados y que corresponden arabos á la 
pasta de loza. — Por lo expuesto se ve que las razones que han 
servido de fundamento al Químico que suscribe para clasificar, 
como loza de acuerdo con el Sr. Jefe de la Sección el envase remi- 
tido por la Secretaría de Hacienda, son los siguientes:—!. — La 
opacidad de su pasta; la porcelana es translúcida. — 2. — El color 
pardo de la misma; la porcelana es blanca. — 3 — 3u pasta es tierna; 
la porcelana es dura. — 4. — Su fractura es irregular y terrosa; la de 
la porcelana es homogénea y compacta.— 5. — Se adhiere á la len- 
gua; la porcelana no se adhiere á la lengua.— Estas propiedades 
pueden apreciarse fácilmente, tomando un pedazo del objeto y 
observando su fractura. — 6. — La notable cantidad de cal encon- 
trada; en la porcelana s&lo existen pequeñas cantidades. — 7.— La 
presencia del hierro; en la porcelana no debe existir el hierro; y 
8— Hace efervescencia con los ácidos; la porcelana no hace efer- 
vescencia con los ácidos».— Es copia del original. De Vd. respe- 
tuosamente, Dr. G. Pérez Abreu. 



INFORME ACERCA DEL RHUM COLONIA 

POB EL 

Dr. X. F. Garrido. 

(Sesión del 12 de Julio de 1907.) 

Los señores (h*usellíis llernmiios y Compañía han solici- 
tado (lo la Secretaría de Agricultura, industria y Comer- 
cio, s(» les inscriba como marca de su exclusiva propiedad 
las palabras Kbum Colonia para distinguir un perfume 
que ellos preparan en su laboratorio. 

La Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio 
negó la inscripción de dicha marca por entender que se 
trataba de inscribir dos nombres de productos perfecta- 
mente conocidos como son el Rhum y la Colonia. 

Los señores Crusellas dicen esto; y además que apelaron 
de esta negativa ante el mismo Departamento. 

La nueva contestación dada por la Secretaría de Agri- 
cultura, Industria y Comercio segíin dicen los señores 
Crusellas Hermanos y Compañía, es: que si un cuerpo ó 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HABANA 21 1 

entidad científica iníbrnia (][ue esas palabras no iM'an cono- 
cidas para clasificar nn perfume que la*^ concedería. 

Y al solicitar los señores Crusella.s Hermanos y (Compa- 
ñía dicho informe de esta Oorporación nos pregunta: ''Si 
las palabras Ithum y Colonia es ó no es un distintivo co- 
nocido en la farmacopea 6 en laboratorio", pregunta que 
no acabo de comprender por no estar expuesta con toda 
claridad, pero que de todo lo ex})uesto por dichos señores 
es que desean inscribir a' su nombre y como marca exclu- 
siva de su fábrica las palabras Uhum y Colonia. 

He meditado bastante sobre este particular porque es 
sensible dar una negativa á industriales tan activos y 
(Muprendedores, pero á mi juicio no es ])osibl(^ hacer tal 
concesiíuu 

La palabra Rhum no puedí* registrarse ponjue corres- 
ponde á un producto del dominio de la industria, lo mis- 
mo que resulta con la (^olonia, ni separados ni unidos 
pueden ser en modo alguno monopolio de determinados 
preparadores, aquí no se trata de un invento de los seño- 
res Crusellas sino de aplicar a' un pn^ducto de dichos se- 
ñores, nombres que se aplican aisladamente á determina- 
dos productos, y que todos los íabricantes por igual, tienen 
el mismo derecho a usarlo con)o les venga á bien. 

No es posible registrar las palabras Guatemala y Fiora- 
benti del Dr. H. ni vino de quina y cacao del I)r. B. y el 
Rhum Colonia de Crus(»llas se (Micuentra en idénticas con- 
diciones. 

Xo obstante lo expuesto, la Academia resolverá lo (pie 
estime nuls optn'tuno [)ues como siempre me someto á sus 
decisiones. 



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212 , ANALES DE LA 



CMSidericiints sabrs m cass di pirilisis ncidivult dil nitir Kilir cmía 

(Jaqueca Oftalmoplégica) 

POR EL 

Sr. Carlos E. Finlay. 
(SosicSn del 12 de Julio de 1007.) 

La historia clínica del caso que sirve de base n estas 
coiisideríxciones es la que sigue: 

J. G. I)., natural de las Islas Cauarias, *de 22 años de 
edad, muchacho fuerte y fornido que ha vivido la mayor 
parte de su vida en (»1 campo, y que recientemente se ha- 
bía iucoqmrado (mi la (luardia Rurnl, iho^n^só en el Depar- 
tamento ípu? dicho Cuerpo Militar tiene (m el Hospital 
''Nuestra Señora d(^ las Merc(»des" á cargo del Capitán 
Dr. Sonville, el día 1 1 de Abril del corriente ano, siendo 
yo llamado para ver el enfermo por dicho companero el 
día 15 del mismo mes. 

HwUfVÍa anterior. — El enf(Tnio relata (jue desde la edad 
de 6 anos padece peri<Jdicíimente de unos fuertes dolores 
de cabczix; ([Uí» siein|)re afectaban la fornm de una hemi- 
cránea jl<^i'^*<^*l^í* ^*^^'^ centralización del dolor alrededor del 
ojo del mismo lado, que estos atncpies (|ue le daban de 
tarde (M) tarde duraban dos ó tres días y estaban siempre 
acom])añados fie vcímitos y síntomas d(* malestar general. 
No parece haber presentado aura visual. 

Por lo demás su salud siempre ha sido excelente. No 
hay antecedentes patológicos personales ni hereditarios 
algunos, ni bajo el punto de vista de sífilis, reumatismo, 
etc., ni bajo el punto de vista nervioso. 

En Junio del año pasado^ á la terminaciíui de un ataque 
(Miteramente igual á los anteriores, se le presentaron j)or 
])rimera vez síntomas de parálisis del motor ocular común 
(caída del ])árpado superior, extravismo divergente, diplo- 
pia, etc.), al cabo.de unos ocho días se inició una me- 
joría que terminó ])or una curación completa al cabo de 
unas tres semanas. 



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ACADEMIA BE CIENCIAS DE LA HABANA 218 

II¡Htori(i del presente ataíjne, — Kl j)iiciont(' estuvo coin- 
I)I(Mamente libre de todo genero de dolor de cabeza hasta 
el día 1 1 de Abril de este ano, en cpie se inició el ataque 
objeto de mi observación, VA período doloroso dur() unos 
cuatro días, fué intenso y aconiprnlado de Vííniitos y sínto- 
mas de malestar general y como siempre limitado al lado 
dentello. Al cesar bruscamente el dolor el día 15 de 
Abril, se presentaron los síntomas de parálisis ocular y 
entonces fui llamado por primera vez. 

Encontré el siguiente eMado: Oftalmoplcgia derecha to- 
tal y completa-ptosis, inmovilidad completa del ojo que 
se encontraba en fuerte abducción, debido a' la acción no 
compensada del motín- ocular externo, los movimientos 
hacia arriba, abajo y adentro estaban del Un\o abolidos, 
así como la elevación del ])árpadosu[)ei'ior, la piq)¡la esta- 
ba dilatada é inmí)vil y Iti aconiodacii'm (*staba paralizada. 
El fondo del ojo: riormal V. O. I), (sin corrección): 2 5; 
con-T ().75: 1 con -'.\.l'y. ^n. I. V. O. ].: 1 JI m. r-0.75: 
^^n. 1. 

('anq)o visual (amlu)s <»jos): normal. 

Había diplopia cruzada. 

Xo había anestesia en la rcígiíui inervada por la ranni 
superior del trigémino. 

La orina era noiinal. 

Kl examen de la sangn» s<)lo demostró la existencia de 
una ligerísima leucocitosis. 

Al cabo de unos días se inicií') una ligera mcvjoría, pero 
el día 23 de Abril hubo una recaída en formii de un nue- 
vo acceso de dolor, menos intenso que el primero, (pie 
duró un día y fué seguido de una recrudescencia en las 
manifestaciones de la parálisis. Durante el período dolo- 
roso el enfermo estuvo algo amodorrado y presentó nna 
lig(M*a elevación de tempí^-atura (37'^3). 

Después s(» inició una convalecencia franca; habiendo 
desaparecido gradualmente todas las manifestaciones d(* 
la parálisis, hasta qne en la actualidad (Julio 12) sólo per- 
siste la de la pupila y la del músculo ciliar y como hace 
ya varias semanas que se encuentra en este estado me te 
mo qne queden como lesiones ])ermanentes. 

TOMO XLIV. — 28. 



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214 ANALES DE LA 



Como tratamiento al principio empleé bromuro do po- 
tasio, más tarde yoduro de potnsio y estricnina. 

Nuestros conocimientos sobre esta afección son bastante 
limitados y datan de una época relativamente reciente. En 
la literatura oftalmológica ámi disposición sólo he podido 
(encontrar unos 88 casos; de éstos !4 fueron descritos por 
autores americanos; en Cuba el único otro caso publicado 
pertenece a los Dres. Valdés Anciano y Grande Rossi 
(''Revista Médica Cubana \ 1906), por quienes fué presen- 
tado en el Primer Congreso Nacional Cubano. 

(Hibleren 1860 (Gaz. des Hop. 1860, 17) describi<) el 
primer caso; en 1869 Ilomer (Klin. Monatsbl. f Augen- 
heilk. 1869) pnblicó otro; Adams en 1877 (J^ondon Royal 
Ophthalmic Hosp. Reps. Dec. 1877) relató un caso d(» pa- 
rálisis del motor ocular comíin del lado izquierdo que s<' 
presentaba en forma de ataques separados por intervalos 
durante los cuales cesaban todas las manifestaciones, y en 
1882 Saundby (Lancet Sept. 2, 1882) presentó otro caso 
al público médico; pero fué Mebius quien al publicar un 
nuevo caso (Neurol. Beitr. IV Deutsch. f. Nervenheük 
XVII 22 y Berlín, klin. Wochensch. 1884, 38), primero 
describió la afección como una nueva entidad clínica. Em- 
piezan entoneles á sucederse las publicaciones de casos so- 
bre todo en Alemania é Inglaterra, en Francia (á ])esar 
de cpie el primer caso de Gübler fué publicado allí) no se 
ocuparon de ella hasta 1885 (tu (jue M. Parinaud et Mai'ie 
(Arch. de Neurol. 1885) publicaron un caso v hasta qutí 
más tarde Charcot en 1890 (Progres Mcd. 1890) describe 
un caso y propone que se nombie esta afección *%Taqueca 
Oftalmoplégica" (Migraiuíi ()j)hthalmoplegique), basándo- 
se en su teoría sobre la i)atogenia de esta entidad patoló- 
gica; este nombre ha sido muy ])opular, habiendo sido 
aceptado y adoptado |)or un gran número de autores, so- 
bre todo por los de origen latino 6 americano. Desde 
entonces sucédeiise las publicaciones de casos de esta afec- 
ción con relativa frecuencia y en distintos países, esfor- 
zándose todos sus autores por arrojar un poco más luz 
sobre este misterioso problema de su etiología y patogenia. 

FRECUENCIA. — Esta enfermedad es más frecuente en 
ndnltos jóvevej^, registrándose algunos casos en la infancia 



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ACADEMIA DE CIBNCÍAS DE LA HABANA 215 

y Otros aun más raros en la vejez (1). La gran mayoría 
se presentan en individuos portenocienies a las clases tra- 
l)íija(loras. 

SÍNTOMAS Y CÜHSO.— Eu casi todos lob casos que se 
liuü observado durante un período suficientemente largo de 
tiempo se puede dividir el curso de la afección en cuatro 
penodoa: 

Primer periodo^ durante el cual el paciente sufre ata- 
ques periódicos de hemicránea i> jaquecas (siempre del 
mismo lado) acompañados de tnistornos gent^rales en for- 
ma de vómitos, malestar general, etc. Kstos at ai pies son 
(le duración variable, varias horas á varios días, y s(í dis 
tinguen de los atmpies ordinarios de Jaqueca Oftálmica en 
la ausencia del aura visual (scotoma scintillans y hemia- 
nopsia fugax). Entre los casos publicados he encontrado 
una excepción á esta regla en un caso de Chabbert publi- 
eíKlo en el Progres Med. en 1895 (No. 15, p. 241) de una 
enferma que toda su vida había padecido ataques típicos 
íle Jaqueca Oftálmica, con su aura visual en fornuí de seo- 
toma scintillans y hemianopsia y que desj)ués de la edad 
íle 52 años se complicai*on con parálisis del motor ocular 
eomíin. En este período qu(* se puede denominar prodró- 
ftiico no existen trastornos musculares ni durante ni des- 
pués de las jaquecas. 

Segumlo periodo. Los atacjues dolorosos son seguidos, 
al cesar bruscamente, por manifestaciones de parálisis por 
parte del motor ocular común (por regla general), mani- 
lestaciones que después de durar un tiempo variable se 
desvanecen volviendo los míisculos paralizados á su estado 
normal, no notándose en los intervalos de los ataques nin- 
g6n trastorno en el equilibrio muscular del ojo. 

Tercer período. Los ataques tienen el mismo carácter 



(1) Véanse casos de Axenfeld-Schurenbtírg (72 lie unión de la Socie- 
dad de Naturalistas y Médicos aleraaneH. Colonia, Sept. 16, 22 de 1900. 
Arch of Üphth. XXX 187) de un caso do parálisis cíclica congénita del 
motor ocular común; de De Schweinitz (Boston Med. and Surg. Journal 
1895 341) de un niño de 1 1(2 año; de Mobius (Berlín, klin. Wochenschr. 
1884 38) de un niño de 3 años; y los de Demicheri (LaClinique Ophthalm. 
1899 18) de una mujer de 64 años, de Chabbert (Le Progres med. 1895 
15) de una mujer de 25 años, y de Bouchard (Presse med. Avril 28 1897) 
de una mujer de 60 años. 



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216 ANALES DE LA 



que eii el segundo, j)en) durante los intervalos persiste 
eierta parálisis 6 paresia muscular por parte de alguno ó 
algunos de los músculos afectados; paresia que deí^pués de 
cada ataque se pronuncia más y más, hasta que en el 

Cuarto permití la parálisis es permanente, repitiéndose 
los ataques de dolor á intervalos má.s ó menos largos. 

Nuestro enfermo pareco ya haber entrado en su tercer 
j)eríodo. 

EL ATAQTK — propiamente dicho presenta dos fases: 
a) Fase dolorosa. Esta se presenta bruscamente y siempre 
se localiza del mismo lado, el dolor ídecta un lado de la 
cabeza centralizándose alriMledor <1(»1 ojo; la intensidad 
del dolor aumenta gradualmente y llega á sor considera- 
ble y está acompañado de malestar general, (escalofríos, 
nauseas, etc. Su duraci<)n es de varias lioras á varios días 
y su termiuaciíín es también violenta por medio de un 
acceso de vtimitos, seguido por la aparición d(» la: />) P'ase 
paralítica. La ])arálisis geiuM'almente se limita al tercer 
nervio craneano y i)or lo comíin es total y couípleta. Este 
¡)eríodo puede durar de varios días á varios meses, ])rodu- 
ciéndose la mcíjoría gradualmente. En algunos casos se 
ha notado anestesia de la rama superior del trigémino 
(Knapp — Boston Med. & Surg. Journ. Sept 27, 1894 &: 
Haynes— X. Y. Med. Journ. 1897). 

Por regla general el nervio afectado es el motor ocular 
común, pero se registran casos de afeccié)n del 4.", 6," y 
7." nervio craneano (1). 

La parálisis casi sin t»xcepción afecta siempre el mismo 



(1) Leizembcrycr — Neum-Central bl. XV71— 2 — 78 ParáUsis recidivan- 
te del AiP nervio craneano. 

Co}itnoifZi.s — Journ. de Med. et Chir. prat. — Avril 25 1897 — ParáUsis 
del 3." y 4.<» nervio. 

Kolmes a* Ny^/ctT— Trans. Ophtli. Suc. of the V. K. 1«9«— ParáUtüis del 
motor ocular externo. 

De Svlmurinitz—V\ú\9.. Policlinic! VI -.'{9— Parálisis del motor ocular 
externo. 

C/m?r(>¿— Kev. Neurol. 5, (>— Parálisis bilateral de un lado del motor 
ocular común y del otro del motor ocular externo. 

Paí/<T»/r//¿— Deutsche Zeitschr. f. Nervenlieilk, XV 5,6—418 Parálisis 
del motor ocular externo con paresia del recto superior. 

Eosso/í wo—Neurol. Central bl. 19<n —744— Parálisis del facial. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 217 

lado, un Cíuso de Charcot (Rov. Neurolog. 5, (5) ({ue gene- 
ralmente se cita con una excepción debiendo á mi juicio 
considerarse más bien como una afecci()n bilateral, que del 
lado derecho, presentaba una })annisis por parte del motor 
ocular común y del izquierdo una por parte del motor 
ocular externo, presentándose unas veces la enfermedad 
(le un lado y otras del otro. 

Como caso (íXce})cional merece» citarsií uno de j>arálisis 
recidivante del nu)tor ocular común de origen sifilítico 
jmblicado por Lamy (Soc. nu-d. des hop. Dic. 1900) en el 
cual en los ataciues faltaban los |)eríodos dolorosos. 

DIAÍíNOSTiro. — Al precisar éste, no debemos perder 
de vista, ccnnomuy acertamcnte señala Herhemer ((iraefe — 
Saemisclic VIII — 1-~S1), (pie esta afección, aparte de la 
fornni en ([nv s(^ prt»sentanlos ata([uesy de la periodicidad 
con que a])arccen, se distingue })or la ausencia cennpleta 
de otros síntomas por parte del aparato nervioso. 

La aplicación de esta circunstancia nos permite descar- 
tar otros procesos cuyos síntomas n veces s(^ ítsemejan ¿ 
los de esta enfermedad. 

En el fnnvjr mrbraK s(» encuentra por lo regular tam- 
bién neuritis óptica, es raro (pió la parálisis se limite á un 
sólo nervio, el dolor de cabeza y tendencia al V()mito son 
nvcís ó menos persistentc^s y ])ueden existir "trastornos vi- 
suales ó nerviosos d(í otra índole según su localización. 

La Sfji/ís cerehral [)uede afectar al motor ocular común 
pero es raro su limitación á un s()lo nervio y por lo común 
existen otras manifestaciones de la sífilis. 

La parálisis nuclear no es total desde su principio sino 
tiene un carácter progresivo y raramente se limita á un 
solo lado. 

La ataxia locomotriz (pie puede entre sus síntomas 
presentar una parálisis del motor ocular común ó de algún 
qívo nervio craneano, que en ocasiones afecta un carácter 
recidivante, tiene otros síntomas (jue fácilmente la des- 
cubren. 

Los síntomas generales de una nicitiinjiti^ bacilar 
(fiebre, etc.) y lo raro de la limitación de sus efectos á 
un solo nervio permiten fácilmente distinguir una parálisis 
debida á esta lesión. 

El examen del campo visual y la comprobación de los 



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218 ANALES DE LA 



estigmas de lu histeria nos permitirán distinguir una pa- 
rálisis histérica que aAícte esta forma. 

ETIOLOGÍA Y PATOGENIA.— Este es el eapítuh) 
más interesante de esta misteriosa afección. 

Su causa nos es por lo común desconocida; en alguno> 
l)oct>s casos parece Iiaber sido la sífilis, en algunos rarisí- 
mos se ha comprobado el histerismo, en unos pocos hay 
una historia de antecedentes d(í alcoholismo, en otros hay 
antecedentes reumáticos, en unos casos aislados los indi- 
viduos afectados eran palúdicos, pero la inmensa mayoría 
de éstos no padecen ninguna de estas enfermedades, 
siendo por lo común individuos sanos y robustos y sin 
antecedentes patológicos demostrables (1). 

La localización de la lesión es relativamente fácil. Puede 
excluirse una lesión del núcleo del tercer par en el suelo 
del tercer ventrículo, pues no es concebible una lesión 
tan extensa y á la vez tan limitada que afecte todo el 
núcleo de un lado y al mismo tiempo respete al del otro. 
Puede así mismo excluirse una lesión en el trayecto intra- 
peduncular del tercer nervio dada la ausencia de parálisis 
y anestesias en otras regiones del (;uerpo. Puede excluirse 
una parálisis del todo periférica, pues esta sería necesaria- 
mente parcial. Podemos, pues, por exclusión fijar la 
situación de la lesión en la porción bacilar del tercer 
nervio en la cual está en relación más ó menos inmediata 
con el lecho óseo de la fosa cerebral media. 

La naturaleza de la lesión ha sido muy discutida. Antes * 
de 1890, todos los autores atribuían la afección á una lesión 
más ó menos directa del tercer nervio; en 1890 Charcot al 
darle á la afección el nombre de '^Jaqueca Oftalmoplégi- 
ca" atribuye el síndrome clínico que la constituye á tras- 
tornos funcionales de origen vasomotor, explicando las 
lesiones permanentes que después de cierto tiempo con 
tanta frecuencia se presentan por trastornos de nutrición 
secundarios á los anteriores. Dada la autoridad de sii 



(1) Entre otros véanse casos de Kljatsvhin (Neurol. Central bl. 1897.— 
JV^— i60) de origen malárico; de Thompson {C)i2kr. Ann. 1885) que presen- 
taba además síntomas de histerismo, y de Lamy (Soc. med. deshop. — Dic. 
1890.— Arcli. de Oft. Hispano Americanos I.— 143) aparentemente produ- 
cido por la sífilis. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS I>K LA HABAKA 219 



promulgudor, esta teoría se hizo popular y aparece en 
casi todas las publicaciones, sobre todo en las de origen 
latino y norte-americano. En estos últimos tiempos, sin 
embargo, ha reaccionado algo la opinión y aun en la mis- 
ma Francia los autores vuelven á inclinarse en favor de 
la existencia de una lesión real (1). Efectivamente es difí- 
cil concebir un trastorno vasomotor cuyos efectos duren 
meses y el hecho de que los únicos cuatro casos que han 
sido llevados á la mesa de autopsias (2) han presentado 
lesiones reales del tercer nervio hace mucha fuerza en fa- 
vor de la teoría de producción del síndrome por lesión 
directa ó indirecta de óste. Esta se encuentra apoyada por 
una serie de argumentos de carácter hipotético, basados 
en las relaciones íntimas del tercer par y otros nervios déla 
base del cráneo con el lecho óseo de la fosa cerebral me- 
dia y con los bordes de la fisura esfenoidal; las inflama- 
ciones y lesiones de esta región pudiendo afectar indirec- 
tamente á estos nervios, las alternativas en el crecimiento 
de tumores, las variaciones en la existencia, cantidad y 
(^arácter de exudados: la recrudescencia 6 regresión de 
periostitis (3), etc., pudiendo fácilmente explicar el cuadro 
clínico de esta enfermedad, el período doloroso corres- 
pondiendo al período congestivo y el de parálisis al de 
exudación. 

El único argunuMito anatómieo (pie he encontrado en 



(1) Véase caso preseiitailo á la Soc. d'Ophth. do París el 5 de Marzo 
de 1907por Lapersonne'y la discusión á que dio lugar (Ann. d*Ocul. 
rXXXVII.— 811). 

(2) Grübler. — Gaz. de Hop. 1860.— 171. -Lljesión encontrada: Men¡ní>[i- 
tis exudado fibrinoso envolviendo el tercer nervio. « 

Ríchter. — Arch. f. Psychiatr. 1887.— Lesión encontrada: Fibrocondro. 
ma del nervio. 

Weiss. Wiener med. Wochenschr. Apr. 1889.— Lesión encontrada: Tu- 
bérculos de las raíces del tercer nervio. 

Karplus, — Wiener med. Wochenschr. 1895, 50 & 52.— Lesión encontra- 
da: Fibrona del nervio. 

(3) Scmidt-Rimpler (Handb. v. Nothnagel XXI^ atribuye el síndrome 
á una Periostitis de la fisura orbitaria superior, especialmente en los ca- 
sos en los cuales es dolorosa la presión sobre el reborde orbitario supe- 
rior y sobre el globo ocular y en los cuales es beneficioso el empleo dei 
salicilato de sodio y los sudoríficos. Bemheimer (Greafe-Saenxisch 
Viri. — 1. — 81) cita en apoyo de este aserto tres casos. 



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220 ANALES DE LA 



iavor de la teoría vasomotora es una nota en nna publica- 
ción fie DWstres (Presse ined. Jan. 20 1898) que hace 
referencia á un trabajo de Alezais. })resentado en 1892 á 
la Sociedad de Biología de París, que sostiene íjue el nú- 
cleo del tercer nervio así como toda la [)rimera porción 
del mismo está nutrido por un sistema de arterias termi- 
nales propias que provienen de la arteria cerebral poste- 
rior, pero no he podido consultar el trabajo original y no 
he encontrado corroboración del aserto en ninguna otra 
publicación \\ obra. Aun en el caso de que fuese exacto 
y constante en nada contradice la teoría de la producción 
de la afecci()n por nna lesión real f[ue directa ó indirecta- 
mente comprenda al nervio. 

Existen enq)ero cierto cortísimo número de casos en 
los cuales creo admisible una inftuencia vasomotora con 
producción secundaria de congestiones, además, extrava- 
saciones sanguíneas, etc., :\w reíi(»ro á unos cuantos en 
que la aparici('>n del síndronu^ corr('S[)ondía con las mens- 
truaciones ó con una serie de embarazos sucesivos (1). 

Leszynsky en la discnsicni de nn cjtso de Woff en la 
Academia de Medicina de Xew York (Arch. of Ophth 
XXXI. — 404) hace referencia á una teoría de Spitskaque 
trata de explicar esta enfermedad por una obstrucción del 
orificio de Muiu'o con producción de congestión secundaria 
con compresión del tercer nervio. Ninguno de los otros auto- 
res que he consultado parece haberle dado importancia 
alguna; á mí me parece un poco forzada. 

PRONOSTICO. (\Mno puede desprenderse de lo que 
antecede, éste auiuj^ue relativamente favorable en lo que 
afecta á los ataques aislados y la vida del paciente, es des- 
favorable reíipecto al resultado deünitiyo, pues hemos vis- 
to que con el tiempo lo más probable es que la lesión irá 
produciendo trastornos más ó menos permanentes en el 
nervio afectado. 

TRATAMIENTO. -En la írran mavoría de los casos este 



(1) iSVw/í/or.-Zeitschr. f. klin. Med. XIir.-'252 í?). 
V, Hasnrr.—Frag. med. Woclienshr. 1883.— 10. 
%íw.— Spth. Rev. 1903. 

AO/íjí,— Discusión de caso de Wolf en la Academia de Medicina de New 
York.— Arch. of Ophth. XXXT.— 404. 



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ACADEMIA DE Cl£NOUS DJS LA HABANA 221 

tiene que limitarse á ser puramente sintomátieo y paliativo. 
Kn mi caso al principio em))lec el bromuro de [)otas¡o y 
lue<(o el yoduro de potasio y la estricnina; no puedo decir 
([ue creo que haya tenido ninguna influencia sobr<» el cur- 
so del atacpU' aunque después de empezar el uso de la 
estridiina la retrogresión de la parálisis pai'ccií) proceder 
un i>oco más de prisa, [)ero esto pudo haber sido una mcí- 
ra coincidencia. 

En los pocf)s casos en que existe una causa diatésica 
naturalmente se debe combatir (^sta con energía. 



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224 ANALES DE LA 



Un iNvi cisi de tttms condi cm el siiera eitltetiiíee, per el nrttede iiteiisívi 

Dr. GhistaTo López. 



<8esión del 12 de Julio de 19<)7.) 

Al comenzar estas líneas, debemos hacer una aclaración: el 
caso de tétanos, cuya historia os he de liacer, no me pertenece; 
corresponde al amigo y compañero Dr. Ramón (iarcía Món, 
en cuyo servicio de la Quinta de Dependientes, hemos seguido 
su observación en compañía del señor médico interno Dr. Salva- 
dor Boada, que es, quien ha sabido llevar muy inteligentemen- 
te, todo el peso del tratamiento del enfermo. 

Este sujeto ingresa precisamente en los días que al Dr. Gar- 
cía Món, se le enferma gravemente, su niño más pequeño, que 
tuvo la desgracia de perder. 

En aquellos días en que no podía concurrir á su servicio 
diario de la Quinta, nos supUca le sustituyéramos, acoínpañado 
del referido Dr. Boada, en la observíición cuidadosa del pre- 
sente caso. Seguimos desde luego, con el interés que se merecía 
el enfermo tetánico, y hoy nos juzgamos (ni el deber de dar 
aquí cuenta del caso que nos ocupa, tanto más, cuanto que 
nuestro compañero referido ha venido á esta misma tribuna á 
ofrecer o\ fruto de los éxitos abtonidos en su práctica, leyén- 
donos en la sesión del 10 de Enero del presente año, un tra- 
bajo que tituló «^Tratamiento del tétanos por el suero antitetá- 
nico á dosis masivas. — Método intensivo». 

En t^ste trabajo, que vosotros no podéis haber olvidado, da- 
ba cuenta de cinco casos curados. Poco tiempo después, el 
mismo Dr. García Món, en conmnicación oral hecha, en la 
noche del 29 de Febrero del presente año, en la «Sociedad de 
Estudios Clínicos» dá cuenta de tres nuevos casos, de tétanos 
tratados por el suero antitetánico-método intensivo, de los cua- 
les dos fueron curados. Un total, pues, de 6 casos cuiados, ha- 
biendo sido 8 el número total de enfermos tratados. A ellos se 



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ACADEM IA 1>E CIENCIAS DE LA HABANA 225 

debe agi'egar el caso actual, que deberá hacer el niiniero siete 
de los curados. 

He aquí la observaciúu: 

A la una de la tarde del día 2 de Mayo pasado, se presenta 
en el Gabinete de consultas, de la Quinta de Dependientes, un 
joven, nombrado A... M..., de 20 años de edad, bien desarro- 
llado, natural de Güira de Melena, donde reside y dedicado á 
las labores propias del campo. Se presenta acompañado por 
dos familiares, toda vez (jue ofrece dificultad notable para la 
marcha. * 

Es recibido por el Dr. S. Boada, médico interno de la mencio- 
nada Quinta, quien observa en el enfermo contracturas gene- 
ralizadas á todos los músculos del cuello, á los espinales, opis- 
tótonos, risa sardónica bien manifiesta y un trismus tan acentua- 
do, que no se le puede hacer pasar entre sus arcadas dentarias, 
una moneda de cinco pesetas horizontalmente. Este enfermo 
estaba sujeto á crisis convulsivas muy manifiestas, dolorosas y 
frecuentes. Su temperatura en' el acto del reconocimiento, era 
de 37^5, y su pulso á 102. 

Refiere este enfermo que sólo hacía tres días había notado 
sus primeras molestias, sintiendo primeramente malestar gene- 
ral, sin ningún deseo de trabajar, y que hacía solamente dos 
días se le había iniciado el trismus. 

Se busca inútilmente poi* el referido interno, el foco origina- 
rio, la puerta de entrada, de aquel proceso infeccioso, que fué 
diagnosticado de tétanos a(;udo, inmediatamente. Eran tan- 
tas las escoriaciones, las desgarraduras ó arañazos, que presen- 
taba la piel de ambas regiones plantares del enfermo, que se 
desistió de la aplicación del termo cauterio, que pensaba apU- 
carle. 

Se le dá entrada en el Sei-vicio del profesor ür. R. García 
Món, se le hace dar un baño jabonoso á ambos pies, que venían 
llenos de tierra inclusive, ordenándose para después, fomentos 
de licor de Van-Swieíen, y se comienza ant^ enfermo tan grave, 
el método intensivo, de la seroterapia antitetánica, en la forma 
siguiente: dos inyecciones de lOc.c. del suero antitetánico de 
Parke Davis cada 2 horas, lo que se realiza desdt? el mismo 
momento de su ingreso. Este enfermo es reconocido por el Di- 



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226 ANAí^KS DK LA 



rector de la Quinta Di*. Bernardo Moas, por los médicos de 
ella, Dres. Andrés Fernández Páez, José Luis Ferier y por los 
internos García Vaídés y Humara. Todos conformes en el jui- 
cio diagnóstico de tétmios de forma uijuda. 

Cada mañana que le visitábamos, en compañía del inteiiio 
de aquel servicio Dr. Boada, después del reconocimiento cuida- 
doso que hacíamos de todo cuanto con el enfermo se relacio- 
naba, nos poníamos de acuerdo respecto á la conducta que 
debíamos seguir en aquel día. Así hacíamos todas las mañanas. 

Lo sometimos desde su ingreso, á dieta hídriea, haciéndole 
administrar cada dos horas, dos cucharadas de la poción la- 
xante siguiente: 

Magnesia de Erba 15 gramos. 

Sulfato de soda 20 „ 

Benzonaftol 2 ,, 

Solución gomosa 200 „ 

El primer día de su ingreso, al enfermo se le ponen seis 
pares de inyecciones de á 10 c.c. ó sean 120 gns. de suero 
antitetánico.* 

El segundo día, se le ponen 8 dobles inyecciones ó sean 16 
de á 10 c.c. que hacen un total de 160 g^s. del suero. 

El tercer día, se le repite igual dosis en el mismo número de 
inyecciones, ó sean 160 grs. del suero. 

El cuarto día, igual dosis é igual número de inyecciones 
160 grs. de suero. 

El quinto día, igual dosis é igual número de inyecciones 
160 grs, de suero. 

El sexto día, en que el estado del enfermo se mantenía 
igual con su mismo trismus, en gran frecuencia de crisis con- 
vulsivas y sus persistentes contracciones, que sólo la simple 
limpieza de la región de las inyecciones, bastaba para provo- 
carlas, se le inyecta al enfenno igual cantidad, en igual núme- 
ro de veces, haciéndose por tanto, un número de 160 grs. rfe 
suero. 

7. o día. Habiéndose notado un cambio favorable en este día, 
pues se disminuye mucho el número de sus crisis convulsivas 
y cede un poco su estado contractural, cediendo también un 
poco su trismus, acordamos, comenzar por hacerle tomar lecho, 



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ACADEMIA DE CIENCIAS D E L A HaBAKA 227 

lili ^•asito de 100 grs. cada tres horas, y le pusimos tan sólo 5 
inyecciones de a 10 ce. cada una: total r}0 grs. del suero 
antitetánico. 

Diariamente seguíamos obteniendo la depleción intestinal 
del enfermo, mediante la poción laxante que ya hemos citado. 

El día 8, se le hacen al enfermo tan sólo 5 inyecciones de á 
10 c. c. cada 3 horas. Total oO grs. del suero 

El día 9, 4 inyecciones de 10 c. c. cada 3 horas, total ^} grs. 
del silero. El enfermo hace más visible su mejoría. 

El día 10, recibe tres inyecciones de á 10 c. c. cada tres horas: 
total 30 grs. 

El 11, se le hacen tan sólo 2, una cada 4 horas; M grs. de 
suero, y los días 12, 13, 14, 15 y 16 en cada uno de ellos, se 
le hace una sola inyección de á 10 c. c: total en los o días, 
o(J grs. de smeío. 

He de hacer mención aquí que el Dr. Valdés Anciano, visitó 
á este enfermo el día noveno ó el décimo de su enfermedad, y 
pudo observar, que todavía acusaba trismus y tenía crisis con- 
vulsivas, fáciles y frecuentes. 

Suspendimos el día 16, nuestras inyecciones: el enfermo es- 
taba bien. 

Sumados todos nos dan un total de 116 tubos d^ suero á 
10 c. c. cada uno ó sean 1.160 oramos de suero antitetánioo. 

Y esta tan enorme cantidad, se le administró en 15 días. 

¿Habéis oído señores, ó tenido noticias, de algún caso que 
haya podido soportar tanta, tantísima cantidad de suero? Yo 
me atreveré si á aseguraros que no habrá otro que lo soporte 
con mayor indiferencia orgánica, mejor que lo ha soportado 
este enfermo. Ni un solo síntoma de intolerancia, de anafi- 
laxia, ha dado en todo el curso de su mal. 

Este es el caso que nosotros conocemos, que haya recibido 
mayor cantidad del .suero antitetánico. 

Por eso lo señalamos cuidadosamente. Recuérdese que tan 
sólo á la cifra de 420 grs. alcanzó la mayor d*^ los enfermos que 
aquí dio cuenta el Dr. García Món. 

A este enfermo, á este joven de 20 años, se le inyectaron, 
volvemos á repetirlo, la cantidad enorme de 1.160 grí^. de sue- 
ro antitetánico de Parke-Davts. 



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228 ANALES DE LA 



La temperatura más alta observada en nuestro enfermo no 
pasó de 38^"), que la tuvo en la noelie del seofundo día de su 
ingreso. 

A 38o2 ascendió el termómetro en la noche del 6.^ día y á 
38°1 en la mañana del octavo día. Después, su temperatura 
no pasó de 37^' y décimos más ó menos, hasta que en los días 
15, 16 y 17 baja de la cifra de 37 grados. 

La orina de este enfermo, no acusó la presencia de albumi- 
nuria y si sólo variaciones no muy notables de la cifra de 
fosfatos. 

Nos creemos en el deber de llamar la atención sobre dos ha- 
chos observados: que nuestro enfermo dormía perfectamente 
todas las noches sin uso alguno de hipnóticos, pues sólo hemos 
empleado por tpda medicación la poción laxante de que dimos 
cuenta. Nos hemos enterado de que en todos los casos que ha 
tratado el Dr. García Món, ha pasado exactamente lo mismo. 

Tampoco hemos obseiTado en el presente caso, ni la fotofo- 
bia tan frecuente en esta clase de enfermos, ni la hipercxisia. 
Para darse cuenta cualquiera de su indiferencia á los ruidos, 
por fuertes que fueran, bastará que os haga saber, que á pocos 
pasos del Pabellón donde se alojan estos enfermos, constante- 
mente están circulando los trenes del Ferrocarril del Oeste sin 
que el ruido propio de ellos, ni los pitazos repetidos de sus lo- 
comotoras, le haya molestado nunca. 

A este enfermo, se le permitió alimentarse, tomar unas sopas 
con huevos á partir del día 17 de su permanencia en la Quinta, 
y alimentarse cada vez mejor, hasta el día 30 del mes de Mayo 
(jue ya conn'a perfectamente bien, y en que salió completa- 
mente curado, y hasta un tanto repuesto. 

Aquí, pues, teméis como decía hace un momento, el séptimo 
caso curado por el procedimiento del suero, á dosis intensiva, 
que ha sido el primero en llevar á término entre nosotros, 
nuestro nmy estimado compañero el Dr. García Món. 

A estos 7 casos, aunque el tratamiento que procuró el éxito, 
no haya sido hecho á dosis intensiva pero sí por el mismo sue- 
ro antitetánico, debemos agregar los casos siguientes: 

Primero. — El del Dr. J-^iUrique Yáñez, que se ha publicado en 
la «Revista Médica Cubana» en 1903. 



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ACADEMIA DE ülflNCIAS DE LA HABANA 229 

Segundo. — El caso curado por nosotros y del que dimos cuen- 
ta en esta Academia en su sesión del 22 de Septiembre de 
1904: publicado en los Anales, Tomo xli, página 155. 

Los tres casos referidos por el Dr. R. García Rijo, ante el 
Congreso Médico Nacional Cubano, en Mayo <i(í 1905, y quien 
quiera puede leerlos en el volumen de los trabajos del refe- 
rido Congreso, que acaba de ser repartido entre nosotros, en 
sus páginas 80 y siguientes. 

Todos ellos reunidos ascienden por tanto, á doce ms-os do 
tétanos curados por el suero antitetánico. 

¿Habrá, pues, quien niegue entre nosotros, la eficacia del 
suero mencionado? ¿Habrá, pues, quien se atreva á no inyec- 
tar este suero, ante un enfermo tetánico? ¿Habrá quien, sec- 
tario de tal ó cual agente medicamentoso, se permita usarlos 
solos, sin recurrir también á las inyecciones de suero antite- 
tánico? ¿Habrá quien tenga el temor hoy día, de usar este 
suero, á dosis masivas, cuando vea que el mal no cede pron- 
tamente, á las primeras inyecciones? 

Parécenos que no serán posibles ya estos casos. La eficacia 
de este preparado está demasiado evidenciada en los enfermos 
aquí presentados y presentados en la «Sociedad de Estudios 
Clínicos» por el Dr. García Món. Y esta eficacia está hecha 
muy saliente, en el caso que acabamos de relatar. Demostran- 
do además este caso, la gran tolerancia, que por la acepta- 
ción del suero tienen los enfermos. Más patentemente no es 
posible evidenciarlo. Y eato señores, oidlo bien, no ha tenido 
higar, no ha sucedido, hasta el presente, en ninguna parto. 
En este punto, nos parece que Cuba puede dar una nota bien 
saliente, bien alta y halagíieña de cuan prácticamente puede 
traducirse «El poder del médico en el Tétanos», tal cual lo 
pensábamos nosotros, cuando con este título, presentamos un 
trabajo á la «Sociedad de Estudios Clínicos» en 23 de Junio 
de 1891. Publicado en \KCrónica, 1891, tomo xvii. 

Sí, será preciso repetir muy alto, que en esta tierra, se ha 
realizado un nuevo esfuerzo, verdaderamente útil, y reciente- 
mente provechoso, puesto que está llamado á salvar multitud 
(le vidas. 

De hoy en adelante, yo me creo, que podremos gritarlo aquí, 

TOMO XLIV. — 30. 



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á30 aMaLés ük Lá 



primero que en ninguna otra parte, que los enfennos de téta- 
nos no deben morir más. 

Recordad sino lo que os refería el mismo Dr. (larcía Móu, 
en su trabajo, acerca del poder del suero en el tétanos; en la 
íi^erra Ruso-Japonesa, y el valor idéntico que le concedían 
los médicos militares alemanes, con ocasión de la última expe- 
dición de sus tropas á China. 

Oidme si queréis saber, lo que pasa en Roma, en Francia 
actualmente y aun en la República Americana. 

El Dr. Almagia de Roma, ante las experiencias demostrativas 
de los Dres. Wassermann y Takakí, relativas á la fijación que 
sobre los centros nei'viosos hace la toxina tetánica, mediante 
la lecitina y principalmente la colesterina ha tenido la idea 
de recurrir á esta última substancia, la cual pudiera obrar 
como «Fijador)^ de la toxina tetánica. 

En dos enfermos que trató en compañía dd Dr. Mendés. 
fueron éstos empleados. El primero se refiere á un caso en 
que la seroterapia antitetánica no parecía dar resultado (sin 
decir por supuesto el número de estas inyecciones empleadas), 
sometió al enfermo á dosis cada vez más crecidas del prepa- 
rado de colesterina hasta la cifra máxima de 1,50 al día. A 
partir del cuarto día comenzó á manifestarse la mejoría y al 
cabo de 15. el enfermo abandonó el Hospital, curado. 

El segundo cas¿, era un enfermo que hacía cinco días estaba 
tetánico. Desde el cuarto día del tratamiento comenzó direc- 
tamente á tratarle por las inyecciones de colesterina hasta el 
día 19 en que este hombre, (¡uo recibió 17 grs. de colesteri^na, 
salió curado. 

Veamos ahora en Francia; en la sesión (celebrada por la So- 
ciedad de Cirugía, en los días 10 y 17 del actual (1) del pre- 
sente año; el profesor M. Guinard, dá cuenta de un caso de 
tétanos cefálico con parálisis facial, en un joven que había 
recibido un puntapié en la mejilla izquierda jugando al 
Foot-Ball. 

Al sexto día fué acometido del trismus. En la misma tar- 
de de visitarle, el referido profesor le hace una inyección de 
10 c. c. del suero antitetánico. 



(1) «Semaino Medícale» del 34 de Abril, número 17. 



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^ ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 231 

Al quinto día se le inyecta en la cavidad sub-aracnoidea, 
5 c. c. de suero. Se continuaron, sin embargo, las inyecciones 
del suero de 10 c. c. hasta que le pusieron un total de 21 in- 
yecciones ó sean 210 c. c. del suero. La curación fué completa. 

El Dr. Bazy, aprobando lo hecho en este caso, recomienda lo » 
que \áene haciendo desde hace once años: hacer una inyección 
preventiva á todo enfermo que ofrezca una herida. Mr. Schwartz, 
cita otro caso de tétanos cefálico curado con las inyecciones, 
y otro de tétanos generaHzado á marcha rápida, que no curó á 
pesar de una inyección intrarraquidiana del .suero. 

Mr. Demoulin expone que todos los tetánicos que él ha visto 
tratar por el suero antitetánico, han sucumbido, y las inyeccio- 
nes preventivas se dice han dado un resultado excelente. 

Mr. Raynier, entiende que siempre se debe recurrir al empleo 
de las inyecciones de suero, por estar convencido de su acción 
sobi*e la evolución de la enfermedad. Dice que á las inyeccio- 
nes debe asociarse el doral á las dosis de 18 á 20 grs. por día, 
y cita tres casos á más de los que ya tiene dado cuenta desde 
1902. En cuanto al tratamiento preventivo confiesa que no le 
inspira gran confianza, pues ha podido reunir 30 observaciones, 
en las que el tétanos se ha declarado á pesar de usarlo. 

En la sesión del 24 de Abiíl, celebrada por la misma Socie- 
dad de Cirugía (1), Mr. Potherat, refiere un caso de tétanos ce- 
fálico seguido de curación, por el solo empleo del doral, á 12 
grs. diarios; y hace saber está muy lejos de ser comprobada la 
eficacia del tratamiento preventivo del tétanos por el suero. 

Mr. Delbert, dá cuenta de 3 casos de tétanos tratados por 
el suero: los tres sucumbieron. 

En la misma Sociedad, en sesión de primero de Mayo (2) ex- 
pone Mr. Routier que desde hace tiempo ha adoptado las in- 
yecciones de suero como preventivo y no había observado un 
caso. Hace poco observó un caso, y supo que no se le había 
puesto inyección. A pesar de las inyecciones empleadas des- 
pués, y del uso del doral, el enfermo sucumbió. 

Mr. Bazy llama la atención sobre la necesidad de insistir, 
acerca de la repetición de las inyecciones preventivas, hasta la 



(1) «Semaine Medícale», número 18, 1." de Mayo. 

(2) # Semaine Medícale», número 19, 8 de Mayo. 



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232 ANALES DE LA 



cicatrización de las heridas. Los casos en los cuales no se ha 
hecho sino una sola inyección, dice y que han sido seguidas dd 
tétanos, no pueden ser consideradas como faltos de éxito por el 
método preventivo. 

Mr. Lucas Chanipionniere, hace saber, que no se debe des- 
acreditar el valor del método preventivo, por medio de las inyec- 
ciones del suero antitetánico, que le parece muy suficientemente 
demostrada por los hechos observados. Por mi parte continuaré 
con las inyecciones preventivas del suero, 

Mr. Sieur, que desde 1893, viene empleando sistemáticamente 
el método preventivo, y no ha observado un solo caso de téta- 
nos y puede citar un hecho, de un sujeto atacado de tétanos 
al cual precisamente se había olvidado de poner uua inyección 
preventiva del suero antitetánico. 

Mr. Rieffel, en la sesión de la Sociedad de Cirugía del 15 de 
Mayo (1) expone que no cree que el suero antitetánico tenga 
la menor influencia sobre la evolución del tétanos, aun en las 
formas de marcha lenta. 

En la misma Sociedad de Cirugía, sesión de 22 de Mayo, 
acerca del tratamiento del tétanos (2) expone que se había 
exajerado mucho la eficacia del suero antitetánico, por liaber 
actualmente 41 casos de tétanos en heridos. 

Mr. Manclaire, dice que no puede tener confianza ante un 
caso de un fracturado á quien le inyectó suero preventivo y el 
enfermo sucumbió del tétanos. 

Añade que bajo el punto de vista curativo ha recurrido al 
suero en ocho casos. En cinco casos ha hecho la inyección in- 
tracerebral combinada en dos de ellos, con la inyección intra- 
rraquídea, habiendo uno solo curado, sin que se pueda decii 
que fuera debido al suero, porque se trataba de un caso á mar- 
cha lenta. En otros tres pacientes ha empleado las inyecciones 
subcutáneas y los tres fallecieron. 

Mr. Leguen, cita el caso de una mujer con quemaduras á 
la que se le pusieron las inyecciones preventivas de suero anti- 
tetánico y la mujer sucumbió rápidamente á un tétanos agudo. 

Mr. Tuffier, expone que no se debe olvidar que las expe- 



lí) «Semaiiuí Medícale», núiueru 21, 22 de Maye 
1 2) «í^emaino ^lódicale». número 22, Hayo 29. 



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ACAI>EM1A DK CIENCIAS DE LA HABANA 233 

riencias sobre los animales han hecho ver, que las inyecciones 
intrarraquídeas, hechas después de las inyecciones subcutáneas, 
aumentan la sensibilidad al tétanos, y pueden determinar la 
aparición de accidentes graves. 

Mr. Galliard, en la sesión de 31 de Mayo de la Sociedad Mé- 
dica de los Hospitales (1) relata la observación de una mujer 
de 45 años, alcohohsta, que tuvo tétanos y en la que á pesar 
de administrarle doral, 10 grs. por día y á pesar de inyeccio- 
nes cotidianas de suero antitetánico, se fueron acentuando los 
accidentes, hasta tener diariamente una temperatura por enci- 
ma de 40 grados. 

En su vista añadió al tratamiento inyecciones subcutáneas 
de ácido fénico á la dosis de 0,60 por día, continúa así seis 
días sin fenómenos de intoxicación y fueron seguidos de la 
desaparición de los accidentes tetánicos, dejando la enferma 
pronto el Hospital completamente curada. 

El Dr. Luckett, Jefe de la Clínica quirúrgica del Hospital 
Monte-Sinay, de New York, publicó en 1904, en el Report del 
Hospital de Bellevue, una relación de cinco casos de tétanos 
tratados por el suero en inyecciones intrarraquídias y de los 
cinco casos, cuatro curaron; siendo la cantidad de suero in- 
yectado en cada caso de 70 á 80 r. e. 

Gomo veis está todavía en tela de juicio el valor del suero. 
Por lo general parece que los médicos estiman que con una 
ó á lo más 2 ó 3 inyecciones bastaría para curar un caso de 
tétanos. Todavía se le da valor al doral y á la morfina que 
sabéis no hacen nada contra la verdadera infección. 

Todas estas citas en que me acabo de entretener ¿qué nos 
prueban? 

Pues es precisamente adonde quería venir á parar, y es, que 
todavía no existe un acuerdo, un criterio determinado, una 
orientación más ó menos cierta, en punto ó cuestión del tra- 
tamiento del tétanos. 

Por eso, vemos que en Roma buscan en las inyecciones de 
colesterina lo que no han sabido encontrar en el suero. Por 
eso vemos que en Francia, es tan discutible el poder preventi- 



íl) «Seinaine Medícale», núiiieru 23. úv 'í de Juni<>. 



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234 ANALES DE LA 



vo como curatiyo. Por eso vemos que en Alemania y en San 
Petersburgo niegan la eficacia curativa y conceden sólo valor 
al sueio usado como preventivo. 

¿Y á qué dosis? podríamos preguntarle. 

Por eso. es, por último señores que á nosotros nos parece 
que á esta bendita tierra, á esta apreciada Cuba, es á la que 
ha tocado el señalar, el norte seguro que habrán de tomar* las 
otras naciones, en cuanto se refiera á la eficacia de la cura- 
bilidad del tétanos. Es á ella á la que parece corresponder el 
mérito de haber dado la mejor orientación, en cuanto se con- 
traiga al tratamiento del tétanos. Es á ella á quien parece per- 
tenecer el méiito grande, de haber procurado un criterio de- 
terminado, y cada vez raejoi* orientado y preciso, para obtener 
la cura de los tetánicos. 

Y es á mi amigo el Dr. García Món, el primero que ha sa- 
bido determinarla y entrar en esta vía tan provechosa y útil 
para la humanidad. 

Pruébalo más que ningún otro, el caso de que hemos dado 
cuenta en estas líneas. No hemos conocido de ningún otro, de 
fonna más aguda, de marcha más violenta, en un sujeto más 
joven que el que esta vez resultó infestado. 

A la intensidad del mal, le fué opuesto por nosotros la te- 
naz acción y el continuado empleo del suero antitetánico. El 
mal fué bravo; pero contamos nosotros con la tolerancia que nos 
ofrecía el enfermo, y así insistiendo una y otra vez, no cedi- 
mos hasta no ver que cedía el mal y... vencimos al fin. 

Le inyectamos á nuestro enfermo una cantidad, si se quiere, 
hasta fabulosa — que no nos hubiéramos atrevido ni á pensar 
siquiera.— pero que ha sido tan bien tolerada que nos ha pro- 
porcionado la dicha de salvarle de tan terrible infección, y que 
nos sentimos cada vez más dispuestos, á repetir, á tener idén- 
tica conducta, ante otro caso frente al cual nos hallásemos. 

De todo cuanto llevamos dicho, deducimos:' 

Primero. — Que está cada día haciéndose más evidente y cla- 
ra, más patente y manifiesta, la accióu del suero antitetánico 
en la cura del tétanos. 

Segundo.— Que esta acción parece resultar, tanto más eficaz, 
cuanto lo es más intensiva. 



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ÁCAl>ÉMiA bk cíkKcias dk La hahaSA 230 

■^■— — 

Tebckro. — Que no debe titubearse en las inyecciones del 
suero, hasta ponerlo en cantidades que parezcan enormes, 
siempre y cuando no se observen síntomas anfiláxicos por 
parte de los sujetos tetánicos. 

Cuarto. — Que por única medicación, á estos enfermos, lo 
que les conviene son los derivativos intestinales. 

Quinto. — Que entiendo, no deben ni tienen porque cauteri- 
zarse las heridas que constituyen la puerta de. entrada de la 
infección, la que con aseptizarlas seriamente lo consideramos 
bastante. 

Y SEXTO. — Que no deben administrárseles hipnóticos, pues 
mientras estos enfermos duerman bien, y no tengan elevación 
«le temperatura, indican á nuestro juicio que marchan muy se- 
guramente, en ei sentido de la curación. 

De lo cual nosotros nos permitimos esperar: 

Que ha de llegar el día, en que el suero antitetánico, des- 
empeñe en contra del terrible tétanos, un papel igual, sino 
parecido, al que actualmente representa el antidiftérico, en la 
cura de la difteria. 



EL FORMALDEHIDO EN LA INDUSTRIA AZUCARERA 



1H>II Kl. 

DB. JOSÉ AaUSTXN 8XXFS0N 



(Sesión del 12 de Julio de 19()7.i 
Sr. Presidente. 

Señores Académicos: 

Como resultado de mis experiencias efectuadas durante las 
tres últimas zafras en el «Central Covadonga» al objeto de em- 
plear el Formaldehido en la fabricación del azúcar de caña, ven- 
go á presentaros este modesto trabajo, que si logro lo toméis 
en consideración habré visto colmadas mis aspiraciones. 

Comenzaré por estudiar el aldehido fórmico, el azúcar, lueiro. 



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236 ANALES DE LA 



para poder demostrar de modo fácil las ventajas del empleo del 
primero en la elaboración del segundo. 

Aun dentro de los estrechos límites en que se encierra este 
trabajo, me propongo enumerar con preferencia aquellas propie- 
dades que más importa conocer. 

Aldehido Fórmico: la palabra Aldehido indica uno de los pro- 
cedimientos de obtención de estos cuerpos y es en efecto entre- 
sacada de la frase Alcoliol Deshidratado de la cual solamente se 
ha tomado la primera sílaba de la palabra alcohol, y las dos 
primeras sílabas, menos la S, y la última de la palabra Des- 
hidratado. 

Se obtiene este cuerpo al actuar sobre una mezcla de Anhídri- 
do carbónico é Hidrógeno la electricidad, bajo la forma de 
chispa; y en gran número de oxidaciones lentas del Alcohol 
Metílico, 

Se obtiene en grandes cantidades, haciendo pasar una mezcla 
de vapores de Alcohol Metílico y Aire por el Cok calentado al 
rojo sombra. 

Es el primer término de la serie aldehídica, responde a la fór- 
mula C H 20. 

Entre los productos examinados de la química orgánica, posee 
el peso molecular menos elevado. 

Por las oxidaciones de los vapores del alcohol metílico, se 
obtiene el fórmol al estado de solución acuosa y mezclado 
con el propio alcohol y con indicios de ácido fórmico. Por 
destilación se desechan los productos alcohólicos y etéreos, y 
concentrada al 40% en la forma en que so presenta en el 
comercio. HieiTe á 31 grados, tiene olor penetrante, irrit<i 
mucho las mucosas y es tres veces más antiséptico que el bi- 
cloruro de mercurio, en igualdad de peso. Tiene la propiedad 
de transformar la albúmina en una masa dura, elástica é inso 
luble en el agua; la substancia cerebral llega á adquirir lí 
consistencia de la gutapercha, y una solución de gelatina sí 
transforma en una masa sólida, insoluble y fácil de reducir i 
polvo por percusión. 

En estado puro ó en un grado de concentración más elevado 
se polimeriza y dá el Tnoxifórmol 6 Trioximetileno (CH20)3 
Este cuerpo se forma por la condensación del Metanal espon 



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ACADEMIA T>^ CIENCIAS D£ LA HASANA 237 

táiieamente ó por la influencia de cortas cantidades de cloruro 
de cinc; es un cuerpo sólido, funde á ciento cincuenta y dos 
grados y sublimable puesto en presencia do una lecliada de cal, 
con el tiempo se transforma en Fonnom ó Azúcar, isómero de 
la glucosa. •* 

El formol da muy fácilmente productos de combinación con 
los derivados aromáticos, particularmente con las Amina fi Pri- 
marias y Secundarias con las cuales se condensan, y menos 
fácilmente con las Aminas Terciariaff, siendo necesario entonces 
la presencia de un ácido. 

La solución de formol al 40*Vo ^'s incolora, ligeramente siru- 
posa, y dotada de olor fuerte que irrita la mucosa y excita el 
lagrimeo; es poco volátil y expuesto al aire se concentra poco 
á poco y termina por transformai*se en Trioximetileno. El for- 
mol del comercio puede contener como impurezas, ácido acé- 
tico, fórmicf), productos pirolenosos y sales de cobre solubles. 

En inyecciones hipodérmicas en (íI caballo, la dosis de 66 
centigramos por kilogramo, no es mortal: la de 80 centigramos 
por kilogramo con toda seguridad, y en unos instantes: los ani- 
males inyectados mueren sin agitación ni convulsiones. 

Diversos (íxperimtíntos hechos sobre animales y enfermos de- 
muestran que los vapores de formol no tienen acción nociva 
sobre la econonn'a. 

El formol se elimina al natural por la orina y la eliminación 
es completa al cabo de 24 horas, Trillat para descubrir la pre- 
sencia del formol en la orina, destila la orina y emplea como 
reactivo nitrato de plata (Reactivo de ToUens), obteniéndose en 
las paredes del tubo de ensayo un hermoso espejo metálico. 
De 20 centigramos de formol inyectado en un caballo, ha ha- 
llado 16 centigramos en la orina. Las orinas recogidas en las 
primeras 24 horas de la inyección son imputrescibles y se con- 
servan perfectamente. 

Estudiando las propiedades químicas del formol, Ai. Trillat 
notó que estaba dotado de un poder antiséptico considerable y 
lo ha aplicado á la conservación de los productos alimenticios y 
orgánicos. Según sus investigaciones, el desarrollo espontáneo 
de las bacterias en el jugo de la carne cruda, abandonada al 
aire libre, sufre una oposición considerable. La yema de huevo, 

TOMO XLIV. — 31. 



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238 



ANALEÍ? DK LA 



la albúmina, los estrados ferraentescibles de maderas, no sufren 
descomposición alguna en presencia de indicios de formol. En 
cuanto al poder Infertilizante, dice, el formol está á la mayor 
altura que los mejores antisépticos conocidos. 

Los caldoá" sembrados de BnceiUus Anthracis quedan esté- 
riles con una proporción de 4 'miligramos por ciento. El 
Baccilhis Eherflí es infértil á la dosis de 45 centigramos por 
mil, el Bacfmup Coli común lo es á la dosis de 3 centigramos 
por mil. 

El poder antiséptico del formol se manifiesta de un modo 
asombroso en la descomposición del jugo de la caña, es supe- 
rior á la del bicloruro de mercurio. Los experimentos parale- 
los hechos por mí en el «(^mtral Covadonga» con el sublimado 
y el formol, me han demostrado que á la proporción de uno 
por 50.000 el retardo de la descomposición se manifiesta de 
una manera muy sensible en los caldos adicionados de formol 
y no sucede lo mismo con los adicionados con mayor can- 
tidad de sublimado. 

A la dosis de 1 por 25.000 de formol, la i)utiefacción se 
detiene por completo: con la de sublimado no sucede sino á 
la proporción de 1 por 8.000. 

En un experimento hecho con el Bacilo de Eherfk y el Ef>iafi- 
hcoco Piógfno Dorado la solución de foimol al 1 por 7.500 
mató todos los gérmenes al cuarto de hora y este resultado no 
lo dio el sublimado. En la proporción de treinta mil avos el 
formol ha retardado sensiblemente la fermentación de caldos 
de cultivos sometidos á una temperatura de 30 grados, expe- 
riencia que indica que tiene una acción microbicida más enér- 
gica que el sublimado, puesto (|ue éste* á la misma proporción 
no ha impedido la fermentación. 

Además del poder desinfectante del formol, es también un 
deodorizante enérgico y ofr(*ce la ventaja de que las materias 
albuminosas no entorpecen su acción geimicida. y que no per- 
judica á los objetos con que se pone en contacto. Se asegiu'a 
que una solución de 4 centigramos por 100 deodorizará inme- 
diatamente y por completo las haces fecales. 

F. J. Bird, reasumiendo del Phannace^ificaJ Journal, los diver- 



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ACADEMIA Í)E CIENCIAS DE LA HABANA 239 



SOS fines para que lia sido empleado el formaldehido y la dosis 
para que ha sido usado, dice: 

Una solución al 1 por 125.000 mata los bacilos del ántrax. 
» » » 1 » 50.000 impide el desarrollo del bacilo 

del tifus y otros muchos. 
* » » 1 » ;^0.000 conserva la leche por algunos 

días. 
» » » 1 » 80.000 constituye una solución útil á 

la leucorrea. 
» » * 1 » 20.000 conserva los vinos, los lújui- 

dos alcohólicos débiles, la 
cerveza y la leche por mu- 
chos días. 
» » » 1 » 4.000 se recomienda para humedecer 

el papel que sirve para en- 
volver el jamón, &. 
» » » 1 » li.iHH) destinye en una hora los micro- 

organismos más resistentes. 
» » >» I » 500 para enjuagatorios bucales. 

» * » 1 » 250 para desinfectante general, la- 

vados de las manos, &. 
» » » 1 » 100 en lupus y otras afecciones de 

le piel. 
» »> » 1 » 50 esteiiliza por maceración el cat- 

gut quií-úrgico. 
» » » 1 » 25 sirve para endurecer y conser- 

var las secciones microscó- 
picas. 
Yo puedo agregar que 200 centímetros cúbicos disueltos en 
agua y adicionado á una defecadora de 4.000 litros de capaci- 
dad, conserva pei-fectamente el guarapo, sin notarse alteración 
alguna en el líquido por muchas horas, esta cantidad de for- 
mol representa una proporción de 1 por 50.000. 

El método generalmente empleado para investigar el formal- 
dehido en presencia de otras substancias orgánicas, consiste en 
recurrir á la destilación y someter el líquido destilado á los 
siguientes reactivos: 

1. — Nitrato de plata amoniacal: Keducción, 



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240 



ANALES DE LA 



2. — Reactivo de Nessler: Reducción. 

.'J.— Bisulfito de losanilina: Coloración violada. 

4. — Agua de anilina: Enturbiamiento. 

5. — Leche y ácido sulfúrico li^reramente ferruginoso: Colora- 
ción azul. 

0. — Benzofenol y ácido sulfúrico: Coloración roja. 

7.— Resorcina y sosa cáustica: Coloración amarilla, después 
roja. 

Jorissen y Renette han propuesto otros reactivos, la floroglu- 
cina, que dá una coloración roja en pe(jueñas cantidades de 
formol. 

La mayor parte de estas reacciones no son (*si)ecífica:; del 
formaldehido sino comunes á otros cuíupos de la clase de los 
aldehidos: La reacción de Hehner - coloración azul con el aci- 
do sulfúrico y la K^che es, sin embargo, característica del 
formob otros aldehidos dan hijear á diversas coloraciones, pero 
no auna coloi ación azul 

Se ha elegido el clorhidrato dt^ morfina con nuiy buenos re- 
sultados, para sustituir la leche en la investigación del formol 
y al efecto: si se coloca en una capsulita d(^ porcelana una 
partícula de cloii}iidrato de morfina con diez gotas de ácido 
sulfúrico adicionado de un sexto de su peso de agua, y se toca 
este líquido con una varilla sumergida en una solución de for- 
mol muy diluida, se producí» una coloración purpúrea que pasa 
al azul de índigo. 

La misma reacción permite investigar la presencia de indi- 
cios de formol (»n una atmósfera limitada, pero en este caso y 
en algunas circunstancias s(» puede incurrir en error; y los tra- 
bajos realizados por Jorissen en el Jirpcrfoirr dr Pharmade^ y 
([ue me sería prolijo enumerar aquí, son muy intí^resantes. 

Para investigar cantidades nu'nimas de formaldehido el doc- 
tor Leblin utiliza la reacción coloreada de resorcina. Se mez- 
clan algunos ce. de una solución de formol, cinco centigramos 
de resorcina y volumen igual de una solución al 50^* ^ de sosa 
cáustica y se calienta hasta la ebullición, con lo que el líquido 
se colorea primero en amarillo y después en rojo obscuro. Esta 
reacción, muy sensible no puede utilizarse ¡cuando el formol 
está mezclado con otras substancias, y sólo debíii aplicarse pa- 



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ACADEMIA OK ClEXCtAS DK LA HABANA 241 

ra investigar la presencia del formol en grandes cantidades de 
agua, pues descubre fácilmente uno por un millón. 

Son muchas las reacciones á que da origen el f ormaldehido , 
porque obrando y reaccionando sobre varios cuerpos, por su 
naturaleza aldehídica y por su extraordinaria tendencia á po- 
limerizarse, da origen á una infinidad de compuestos, demos- 
trando una verdadera naturaleza proteifornie 

Para demostrar la multiplicidad de las reacciones utilizadas 
para la investigación d^l formol basta citar: 

1. — La de Rominy, fundada en la formación de cristales mi- 
croscópicos de oximetilenotetramina. 

2. — ^La de Thomson, fundada en la reducción del nitrato de 
plata amoniacal. 

3. — La de Lebbm, fundada en la coloración de amarillo en 
frío y rosa en caliente, en presencia de la resorcina y 
de los álcalis, 

4. — La de Richmond y Bosely, fundada en la formación de 
un precipitado (espeso, dé color verde que produce el 
formol en inia solución sulfúrica de difenilemina. 

5. — La de Hehnor, consiste en una coloración roja carmesí 
que se produce (mi la superficie del ácido sulfúrico 
sobre la cual se vierte la solución que contiene for- 
mol y un j)oco de fenol. 

fi. — La de C. D. Mitíthel, basada en la coloración violeta que 
se produce derramando en el líquido que contiene el 
formol un centímetro cúbico de ácido nítrico, un ce. 
de solución de bicromato de potasa. 

7. — La fundada en el empleo del reactivo Nessler, que en la 
solución de formol pi'oduce un precipitado amarillo 
ó amarillo sucio. 

8.— Otra de Hehner, que sirve para descubrir el formol en 
la leche y que se practica haciendo caer una gota de 
leche en el ácido sulfúrico concentrado en el cual se 
manifiesta una coloración azul. 

5).— La de Doniges, fundada en la coloración rosa violeta que 
la solución aldehídica acidificada con ácido sulfúri- 
co, comunica á la solución de fuschina decolorada 
con el ácido sulfúrico. 



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242 ANALES J)E LA 



10. — Lh (le Jorissen, fundada en la coloración rosa que el 
formol dá ti atado con solución al 1^ „ de fluoro- 
glucina y después un álcali. 

H.- Tva hermosa reacción de Kinnny, por la cual se produ- 
ce mía hella coloración azul, cuando á una solución 
nuiy diluida de tonnol se a<>Tega una solución d»! 
fenilliidracina, después nitroprusiato de sosa y en 
fin un álcali. 



AZÚCAR. — No voy en este pequeño estudio á dar á conocei 
en todas sus partes los azúcares y sus combinaciones, pen 
creo de oportunidad dar algunas ideas generales sobre k 
que los Químicos consideran como azúcares. 

El Sr. Billón, defi^^e estos cuerpos diciendo que son com 
puestos ternarios formados de oxígeno, hidrógeno y carbono 

Como los azúcares contienen los elementos del agua máí 
carbono, se denominan también hidratos de carbono. Exis 
ten, como se sabt\ cuerpos más sencillos formados únicanien 
te por carbono é hidrógeno, como el gas de los pantano; 
cuya fórnnila es, CII4 mientras que la del etileno, carbun 
de hidrógen() de otra seiie, se expresa así CH3 — CH3. 

En el primer caso, el núcleo de carbono de una de las mo 
lóenlas del cuerpo está saturada por cuatro partes, cuatri 
átomos de hidrógeno; en el segundo caso, dos moléculas se 
mejantes se unen cambiando entre ellas un cuarto de su po 
der de saturación, una de sus equivalencias. En lugar de un( 
cualquiera de los átomos de hidrógeno; podemos poner ui 
nuevo átomo con la condición que tenga la misma equiva 
lencia. Podemos, por ejemplo, reemplazar el hidrógeno po 
el oxihidrilo: siendo la fórmula del agua H-O-H se ve que e 
grupo OH ú oxihidrilo difiere de ella justamente en un átom( 
de hidrógeno de menos. La introducción de la molécula ei 
el gas etileno dará el nuevo cuerpo.- CH3-GH2-OH ó C2-H5-OH 
que es el alcohol ordinario ó alcohol etílico. Este alcohol e 
susceptible de varios grados de oxidaciones, uno de los cua 
les es muy conocido por corresponder á la formación del ácid< 
acético; pero antes de dar este ácido el alcohol puede forma 
por una oxidación menos avanzada, otro cuerpo que toma e 



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ACADEMIA 1>K CIENCIAS I>K LA HABANA 243 

nombre de aldehido, de uno do los cuales he tiatado al prin- 
eipio de este trabajo. 

Además del alcohol ordinario existo en química toda una 
serie de cuerpos que lleva este nombre: se distinguen los alco- 
holes monoatómicos y poliatómicos según se pueda operar una 
ó más veces la sustitución de un ácido por un átomo de hi- 
drógeno. 

En cada una de estas series de alcoholes se puede, en fin: 
distinguir los alcoholes primarios, secundarios y terciarios. Los 
alcoholes secundarios dan también aldehido por oxidación pero 
se les dá el nombre de acetonas. 

Estando un alcohol formado por muchas partes análogas, 
. puede operarse una sustitución sobre una de (^Uas sin que las 
otras sufran alteraciones: en tal caso puede ser mitad aldehido 
y mitad alcohol: mitad acetona y mitad alcohol, conocién- 
dose un gran númeio de cuejpos de funciones mixtas, dándose 
ol nombre de Af^losas y Crfosas á los que aquí nos ocupan y 
son los (pie constituyen la clase importante de los azúcares. 

El más sencillo de los azúcares es el (}ue se d(*nomina Biosn^ 
porque en él no se encuentian más que átomos de carbono; 
A los otros se le dá nombre siguiendo el aumento sucesivo 
de los átomos de carbono, Triosa. Trtrosa. Frntosn. 

Los azúcares son cuerpos que tienen sabor dulce y que po- 
seen funciones alcohólicas. 

Se dividen en dos gnipos: monosacarosas ó monosas y po- 
lisacarosas ó poliosas. Al primer grupo pertenecen las fílitco- 
>Y7.v, Lvvulosas y Galacfoms y la fórmula general de estos gru- 
pos es: C6-H12-06. Los azúcares del segundo grupo están for- 
mados por dos ó más moléculas de azúcares en CG-H12-O0 con 
eliminación de una molécula d<^ agua. 

La sacarosa, azúcar de caña, llamada así por ser la caña la 
primera planta de donde se extrajo el azúcar, está formada por 
una combinación de la glucosa con otra hexosa de igual fór- 
mula, la levulosa con ehminación de una molécula de agua, 
C6.H12-06+C7.H12-CV,-H2-0=:C12-H22-OIL 

Los principios azucarados se encuentran muy frecuentemen- 
te en las plantas, en disolución en el jugo de las células (pie 
forman sus diversos tejidos. 



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244 



AKALfcS t)E i,A 



f 



El azúcar de caña cuando es puro, se presenta en cristales 
que afectan la forma del quinto sistema ó sea prismas romboi- 
des, forma monoclínica, blanco, anhidro, inodoro y de un sa- 
bor dulce agradabh»; su peso específico es de (1-58) á 15 gra- 
dos centígrados. Es soluble en mucho más del doble de su pe- 
so en agua, aumentando su solubilidad con la temperatura; á O 
grado se disuelve en el 657,, ^^ '*^^ peso. El alcohol ordinario 
disuelve el azúcar en más proporción mientras mayor cantidad 
de agua contieno (4 alcohol, siendo insoluble en el alcohol 
absoluto. 

Las soluciones dfí sacarosa desvían el plano de la luz polari- 
zada á la derecha, por cuya propiedad se dice son flp.^trogira.< 
según la mayor ó menor concentración y espesor de la solu- 
ción desvía más ó menos el plano de polarización. 

La sacarosa corresponde á la fórmula CI-2-H22-OII ó sea 
42-10 de carbono, 6.4 de hidrógeno y 51.50 de oxígeno ó lo que 
es lo mismo, 42 de carbono y 58 de agua. Es fácil darse cuen- 
ta de esta composición: al quemarse el azúcar dá vapor de agua, 
que se puede condensar sobre un cuerpo frío y queda en de- 
finitiva carbón puro. Fácilmente se comprende que la combus- 
tión del azúcar es infinitivamente más compleja, y que entre 
estos dos productos extremos, se extiende una cantidad de 
produntos odoríferos, gaseosos ó fundidos. 

Los ácidos descomponen la sacarosa en glucosa y levulosa: 
este fenómeno se conoce con el nombre de inversión. La 
acción de los distintos ácidos varía considerablemente y actúan 
de un modo más rápido á medida que la concentración es mayor 

Las substancias alcalinas, como la cal, la sosa, la potasa, atacar 
la sacarosa cuando está en soluciones poco concentradas, for- 
mando sacaratos muy solubles. La cal forma por lo meno? 
tres sucratos: blando, bi y tribásico; el primero, es el más resino 
so, los otros dos en cristales blancos y harináceos; los ácidos lof 
descomponen dejando el azúcar en libertad. 

Muchas sales, de igual modo que los ácidos, tienen la propie 
dad de invertir el azúcar cuando está en solución y á tempera 
tura elevada. La presencia simultánea de la ^glucosa y la cal 
aumenta esta propiedad á medida que aumenta la glucosa 
formándose sales de cal de ácidos orgánicos, que toman oolo- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 245 

mcioiies obscuras y se transforman en substancias ncidas que 
producen inversión de azúcar. En este estado de inversión ad- 
tiuiere el azúcar la propiedad reductora, el sulfato de cobre en 
solución alcalina, dá en caliente un precipitado rojo de pro- 
tóxido hidratado. 

Se demuestra la acción reductora de los azúcares, poniendo en 
un tubo de ensayo sosa, añadiendo nitrato de plata, para 
tormar hidrato de plata y luego una solución de azúcar, la que 
c*on el auxiUo del calor, reduce el hidrato argéntico á plata me- 
tálica, bajo la forma de capa adherente á las paredes del tubo, 
formando lo que se llama espejo de plata: sobre esta propiedad 
se basa un método para el plateado de espejos. 

En presencia de los fermentos, tales como la levadura de cer- 
veza, se transforma la sacarosa en azúcar invertida, la cual fer- 
menta directamente por la acción de los hlasfornieetos de la 
levadura, convirtiéndose en Hcido carbónico y alcohol, el que 
combinándose con el oxígeno del aire, se transforma en ácido 
acético dando origí^n á esta fermentación. La importancia in- 
dustrial que tiene e^te fermento se conoce fácilmente; pues, de 
úl depende una pérdida considerable en la fabricación del azúcar. 

Se sabe que hi fermentación es producida por ciertos organis- 
mos celulares, animales ó veg<^tales que st* desarrollan y viven 
á expensas de compuestos orgánicos, con los cuales están en con- 
tacto, modificándolo químicamente y transformándolos general- 
mente v\\ compuestos más sencillos. Las fermentaciones son 
por lo tanto, simples fenómenos químicos que se verifican por el 
intermedio de seres vivientes: son verdaderas manifestaciones 

de la fuerza vital. 

Se designa bajo A nombre de levadura á micro-organismos 
muy sencillos, formados por una sola célula, redonda, oval ó 
angulosa, que se reproduc<^ por división y así da rápidamente, 
por progresión geométrica, un número extremadamente conside. 
rabie de células semejantes cuya aglomeración constituye la le- 
vadura. Estas células tienen muy pocas dimensiones, algunas 
milésimas de milímetros, y para dividirse así necesitan, como 
todo ser vivo, alimento conveniente, sóUdo, líquido ó gaseoso; 
consumen mucho oxígeno, dejan en libertad ácido carbónico y 
vapor de agua y co nsumen la glucosa sin hacerla fermentar. 
Pero cuando la provisión de oxígeno está agotada y el ácido car- 

TOMO XLIT. — 32. 



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246 ANALKS ÜE LA 



bonico producido se opone á su acceso, se ve sobrevenir un tér- 
mino nuevo. Como todo ser vivo, esta levadura tiende a su asfi- 
xia por la atmósfera que le rodea, con la diferencia que la resis- 
te mucbo tiempo y en lugar de consumir la sflucosa sencilla- 
mente, la descompone en ácido carbónico, alcohol y albinos 
compuestos más, tales como la gliceiina y el ácido succínico. En 
estas condiciones la levadura es un fennento para la glucosa. 

En 1680, Leuwenhoek, examinó la levadura de cerveza en el 
microscopio y dijo que tenía cierta semejanza con las substancias 
animales. «La materia que descompone el azúcar, decía, es una 
substancia vegeto-animal que existe en utrículos particulares en 
varios frutos: entrujando la uva se mezcla esta materia glutino- 
sa con el azúcar y cuando estas dos substancias están en contac- 
to, empieza la fermentación». «Las investigaciones de Thénard 
y Gay-Lussac no hicieron adelantar un solo paso osta cuestión 
la levadura se consideraba por ellos, como un principio de lo> 
vegetales, que tienen la propiedad de precipitarse en presencia 
de los azúcares fermentescibles». 

(íagniard de Latour. cree que son seres pertenecientes al reine 
vegetal, deduciendo de aquí, (jue probablemente por un fenó 
meno propio de su manera de ser, los glóbulos de levadura 
desprenden ácido carbónico de los líquidos azucarados convir 
tiéndolos en líquidos espirituosos: consecuencias por las oualc: 
cree que es un hongo. 

La liipótesis generalmente admitida por Pasteur y. otros es 
(jue la f(^*ínentación es una consecuencia de la vida del fer- 

mc^nto. 

Se han descubierto y estudiado sucesivamente los ferinentoí 
animales, que determinan las fermentaciones butíricas, succíni 
cas, músicas y los fermentos vegetales, de fermentaciones aleo 
hólicas, acéticas lácticas, vizcosas y amoniacales. 

Por todo lo cual, sp ve, qu(^ en el jugo de la caña, tenemos ur 
fermento vegeto-ar.imai, formándose en dicho iugo ambas fer 
mentaciones. 

Ciertas bacterias, descomponen la sacaiosa en presencia de Ií 
cal en ácido láctico; en cuyo proceso se desarrolla ácido carbó 
nico é hidrógeno seguida de una femientación butírica, niani 
festándose por el olor de ácido butírico, desagradable que st 
nota en las fábricas de azúcar. 



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academU de ( iencias de la habana 247 



Toda céluln vegetal tiene necesidad de oxígeno para vivir y 
(lesarrollai*8e, pereciendo en el momento que no tiene de donde 
extraer aquel elemento, y como gran número de células pri- 
vadas de oxígeno libre, son capaces de arrancar el gas necesa- 
rio para su desaiTollo á los compuestos orgánicos con los cuales 
están en contacto, promoviendo su descomposición, se deduce 
que la propiedad de descomponer ciertos azúcares en ácido car- 
bónico y alcohol, )io es exclusiva de la levadura de cerveza^ sitio 
coman á un gran número de células recétales privadas de oxigeno 
libre. 

Todos los agentes capaces de destruir la vida de los animales 
y vegetales, como son: una temperatura considerablemente ele- 
vada ó baja, la falta absoluta de humedad, los agentes químicos 
que obran como venenos, todos ellos, son capaces de detener la 
fermentación ó impedir que se declare. En muchos casos pue- 
de producirse la fermentación espontánea. Los jugos azucara- 
dos de las finitas, los de caña, remolacha, abandonados á sí mis- 
mos á una temperatura apropiada, no tardan en fermentar, sin 
necesidad que contenga levadura de cerveza. Los gérmenes 
están en el aire y en virtud de las materias nitrogenadas, nece. 
sanas á su nutrición, que contienen los jugos azucarados, se des- 
arrollan con facilidad. 

En vista, pues, de las propiedades antisépticas del formalde- 
hido y fermentescibles del azúcar se ocurrió emplear aquel pro- 
ducto en la industria azucarera. En su calidad de desinfestante, 
el formol impide la alteración del azúcar, durante su elabora- 
ción, obríindo sobro las sub-^tancias extrañas que le acompañan- 

Como se sabe, el jugo que resulta de la compresión de ia caña 
en los trapiches se llama guarapo^ (mi el" cual se encuentra 
disuelto el azúcar y todos los elementos solubres de la caña, co- 
mo la glucosa, ácidos orgánicos, albúmina, peptina, &. Por 
nuestro sistema especial de extracción del jugo, van mezclado 
al guarapo muchas partículas de los tejidos de la caña y tam- 
bién residuos celulares de las celdas donde se encuentra el jugo 
azucarado, acompañando á los caldos en todo el resto de la fa- 
bricación y proporcionando descomposiciones del azúcar. El 
fonnol, obrando sobre estos tejidos y células los endurece y ma- 
ta, haciéndolo precipitar junto con la cachaza y privando al 
guarapo de estas impurezas. 



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ÍÍ48 ANUALES DE LA 



Las substancias disueltas cmi i'l ¡u^^o pueden considerarse de 
tres clases: minerales, nitrogenadas y no nitrogenadas. 

Las materias orgánicas nitrogenadas, constituidas por !a albú- 
mina en solución en el jugo celular ó contenidas por el protoplas- 
ma, no son completamente eliminadas por la cal y el calor: 
unas se descomponen por la cal. dando lugar á formación de 
algo de amoníaco, el cual invierte también el azúcar disuelto 
porque no sólo las sales de reacción acida tienen esta propiedad 
sino las alcalinas de reacción neutrji, especialmente las (pie, co- 
mo las sales amoniacales tienden á bis disociación y otras pasan 
á las mieb^s, aumentando su cantidad y bajando el rendimiento. 
El fórmol en virtud de su pn^piínlad particular de endurecer la 
albúmina, coagula ésta, la (pie con ayud.i del calor y de la cal 
queda totalmente separa<bL 

Las materias orgánicas no nitrogenadas: son las materias pép- 
ticas resultantes de la modificación de la peptosa insoluble con- 
tenida en los tejidos celidares y desempeñan un papel muy 
importante en la fojinación de las mieles. La peptosa es una 
variedad de la celulosa, que forma especialmente la carne tier- 
na de los vegetales, en tanto que la celulosa forma la parte 
dura y fibrosa. Esta peptosa tiene la propiedad de desdoblarse 
por la acción de los fermentos, dando peptina soluble, que for- 
man con el agua una masa gelatinosa, que los ácidos transfor- 
ma en diversos cuerpos, descomponiendo los azúcares en diso- 
lución. La cal no la precipita totalmente y acompaña á los jugos 
en todo el proceso de la fabricación, aumentando las mieles. 
Obsérvese también que estando los jugos en conctato con el 
aire, se experimenta la fermentación péptica con formación de 
una materia gelatinosa de reacción acida, que aumenta las 
mieles invirtiendo azúcar. El fórmol actuando sobre estas 
materias pépticas las bace precipitar con la ayuda de la cal, 
evitando al mismo tiempo su fermentación. 

Otro fermento importante, la diastasa ijue se denomina in- 
vertina, descompone también el azúcar. Esta diastasa la fabri- 
ca la célula de la levadura cuando busca el alimento para ést^, 
con azúcar en vez de glucosa. 

Hemos visto antes, que la sacarosa resulta de la combinación 
de la dextrosa y la levulosa con pérdida de los elementos 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HABANA 249 

del agua; el feíióiiieno de hi iiivei-sión pone en claio esta des- 
composición, puesto que consiste en una fijación de agua, con 
regeneración de los elementos constitutivos. El azúcar no pa- 
rece ser absorbido por las i)lantas más (|ue después de la in- 
versión j)revia, ([ue se opera bajo la influencia de una diastasa 
análoga á la invertina y íjue elaboran las células vegetales. 

Ciertos organismos celulares, animabas y vegetales forman 
los fermentos; y como v] guarapo, por varias causas, y espe- 
cialmente por el método de extracción que empleamos, contiene 
estos organismos celulares, es fácil comprender la importancia 
que tiene destruirlo totalmentt\ Las sales de cal favorecen la 
vida de estos organismos: de aquí resulta, que un exceso de 
cal facilita su desarrollo determinando la alteración del azúcar. 

Es muy frecuente el fenómeno que se observa en los gua- 
rapos alcalinizados en frío y, después, defecados, método que 
según la experiencia de la práctica se sabe quedes el mejor, 
el más favorable á la fabricación: algunos guarapos que en frío 
dan una reacción francamente alcalina, después que se efec- 
túa la defecación se ve que esa reacción se presenta sensible- 
mente acida, cuya acidez va aumentando progresivamente, 
dando después de la evaporación, meladuras fuertemente aci- 
das, determinando la consiguiente inversión con pérdidas con- 
siderables de azúcar. Generalmente algunos fabricantes de 
azücaí' acostumbran á neutralizar este ácido con cal, siendo 
costumbre oir en los ingenios de Cuba durante las operaciones 
de molida. «Suba un cubo de cal, para matar el ácido». No 
comprendiendo que la cal, en este caso, perjudica notable- 
mente, y que si bien al momento paiece que se ha neutralizado, 
luego, y sin pasar mucho tiempo, la acidez se presenta con ma- 
yor fuerza que al principio; y si se sigue la neutralización los 
perjuicios por invei-sión son considerables. Este fenómeno se 
explica por la presencia en los jugos de estos organismos de 
fermentación, que atacan el azúcar, con formación de ácidos; 
y como dichos organismos se desarrollan con mayor. faciUdad 
en las sales de cal, descomponiendo el azúcar y formando nue- 
vamente ácidos, de aquí resulta que mientras más cal se agrega 
á dichos caldos, más se favorece la vida y desarrollo de dicho 
agente ácido. Por esta causa las sales de cal favorecen en 



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250 AXALES DK LA 



general las t'ernieiitacioiies, siendo un grave error creer que un 
exceso de cal evita la acidez de los jugos. Para evitar este 
fenómeno que tanto perjudica al curso de la fabricación y con- 
tra el cual tanto sií lucha en las fábricas de azúcar, he usado 
el fonnol con resultados admirables, puesto que actuando como 
desinfestante, esteriliza los jugos privándolos de estos micro- 
organismos. , 

La cal sólo debe empleaise en cantidad suficiente para neu- 
tralizar los ácidos orgánicos que existen en el jugo y para preci- 
pitar en parte la albúmina, la pepsina y las gomas. 

Además de los perjuicios enumerados por los excesos de la 
cal en los jugos no desinfestados previamentí* con formol 
existen otros no menores, que consisten en la facilidad con 
que se combina la cal con la glucosa á altas temperaturas 
formando sales de cal de ácidos orgánicos, los cuales se trans- 
forman en substancias acidas que determinan también la inver- 
sión del azúcar. 

Las sales de cal, dificultan la evaporación incrustándose en 
los aparatos, demoran la cristalización del azúcar que ha esca- 
pado intacta de sus ataques, y por su A*iscosidad, causan pér- 
didas considerables aumentando las mieles, dificultando el 
agotamiento de las mismas y retardando la purga. 

Todos sabemos que mientras más viscosa es la miel, más se 
dificulta su agotamiento, y como existe un fermento, que lleva 
el nombre de fermentación viscosa, precisamente por el caráctei 
siruposo que imprime á las substancias líquidas en que se ve- 
rifica, especialmente en las soluciones azucaradas y más que 
por fermento es producida esta viscosidad por una secreción 
del micro-organismos, tenemos, que en las mieles es donde con 
más frecuencia se produce esta clase de fermento y es donde 
está más caracterizado en forma de cápsula, gelatinización de la 
pared de la bacteria, con tendencia á formar zooglea, que son 
masas d(» bacterias adheridas unas á otras de una manera 
disforme. 

Uno de los productos de esta fermentación son lá dextirana 
manita por la acción del hidrógeno naciente, sobre la sacarosa 
descompuesta en azúcar invertido. 

El leuconostoc incsenlvroidc que produce este fermento en la^ 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 251 

mieles, muere eu presencia del formol: de modo tiuc. este gran 
enemigo de loa azúcares, queda inactivo en las mieles producto 
de una fabricación en la cual se ha usado el formol desde el 
comienzo ó principio de las tareas industriales. 

En los Estados Unidos este organismo ataca á las mieles á 
tal extremo, que en New Orleans se descompusieron totalmente 
80 bocoyes de mieles en 12 horas. 

Como para el desan^oUo y crecimiento de la caña de azúcar, 
se necesitan terrenos cargados de nitrógeno, este nitrógeno pro- 
viene de la nitrificación debida á microbios: que (^n un medio 
húmedo favorable a los micro-organismos, con abundancia do 
aire circulante en presencia de un poco de álcali de los terre- 
nos y otras materias orgánicas que contengan nitrógeno, se 
desarrolla la acción microbiana ya citada pasando en parte á 
la caña. 

Siendo la nitrificación, la alimentación de los micro-organis- 
mos, del suelo, con el nitrógeno del aire, de donde lo toma la 
caña para su desarrollo, queda demostrada la presencia cons- 
tante de los microbios en la caña, que pasando al jugo lo 
acompaña en todo el proceso de la fabricación. 

No es la lütima operación, para la extracción del azúcar en 
las fábricas, donde terminan los perjuicios ocasionados por 
estos micro-organismos; ya en sus envases el azúcar, y dep(»- 
sitado en almacenes, aun en estas condiciones signo ejerciendo 
su acción nociva. 

En los cristales de azúcar bañados por una pequeña capa 
de mieles, cargadas por lo general de sales de cal, sobre todo, 
si son azúcares procedentes de jugos en los cuales se ha ini- 
ciado la fermentación acética y neutralizado con cal — cuya sal 
formada es muy soluble é higroscópica— dichas mieles, por esta 
causa, favorecen el desarrollo y vida de estos microbios qu(^ 
han sobre-existido á pesar de las distintas temperaturas á los 
cuales se han sometido los líquidos azucarados, pues bien se 
sabe que la mayor parte de los microbios sólo mueren á tem- 
peratura muy elevada y á altas presiones, métodos imposibles 
de emplear en la fabricación del azúcaí' por la caramelización 
de los mismos: estos microbios desarrollándose en la superfici<* 
de los cristales del azúcar la invierten con formación de »aíiie- 



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252 ANALES 1>K LA 

les, haciendo bajar las polarizaciones de los azúcares en los 
almacenes. 

Usando conveniente y metódicamente el formol en las fá- 
bricas, se obtienen azúcares que van aumentando en polariza- 
ción á medida que pierden agua en los sacos donde se han 
envasado. Esto resulta do varias polarizaciones hechas de azú- 
cares en cuya elaboración he usado el formol, siendo ejemplo 
de una de ella el siguiente: 

Azúcar purgado el (> de Marzo Polarización 94.2 

El mismo polarizado el 9 de Marzo id. 94.8 

Id. id. id. el f) de Abril id. 95.2 

id. id. id. el 25 de Abril id. 95.t) 

En este azúcar se agotaron las mieles, inyectando un l(K)xlO() 
de miel con respecto á la masa cocida. 

Comparando (\ste azúcar con otro extraído por el mismo 
método de fabricación, pero sin agotar las mieJes y sin usar 
formol en el proceso de la elaboración, tenemos: 

Azúcar purgado el 12 de Enero.... Polarización 9().() 

El mismo polarizado el 24 de Febrero id. 9G.2 

Id. id. id. el 5 de Abril.... id. 96.0 

Id. id. id. el 25 de Abril.... id. 96.0 

Queda, por tanto, demostrado, i[uíí r/ uso del formol en la 
fabricación del azarar, no sólo disminuye las mieles aumentan- 
do el rendimiento y haciendo fácil, el agotamiento de aquéllas, 
sino que los azúcares (^bt(midos por este método resisten per- 
fectamente el almacenaje, mejorando su calidad á medida qu(^ 
van perdiendo agua de las mieles casi pura (por lo menos sin 
glucatos y apoglucatos de cal y sin microbios) que envuelveí 
el grano. 

Hasta ahora casi todos los azúcares que so almacenan, hai 
bajado de polarización, por la excesiva propiedad de hume 
decerse, ocasionando esto frecuentemente enojosos litigios entn 
vendedor y comprador. 

Siendo el formol una substancia perfectamente volátil, st 
evapora con facilidad en los jugos sin dejar residuo, lo que 
he podido címiprobar con diversas reacciones hechas sobre 
azúcares en las cuales no se ha descubierto la presencia de 
fotfuol. Los vapores que emit(* no perjudican, ni tampoco 



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ACADEMIA DE CIENCUS D& LA HABANA 853 

' ■■■■■ ■ ■ ■— — — ^— — 1^1^— — ■^M^f—WW— W^i— i— ^— —— ^^— ^ M^^i»^^ — 

molestan al operario. No se combina con la sacarosa, quedando 
esta inalterable, tampoco atácalos tanques y depósitos de las 
fábricas; puede que se combine con la glucosa, que considerada 
químicamente como un alcohol pentatómico y al mismo táempp 
aldehido, y en consideración á esta doble propiedad de alcohol 
y aldehido, puede combinarse con muchos grupos de cuerpos, 
con un aldehido por ejemplo, perdiendo ;los elemeutos consti- 
tutivos del agua. 

No solamente para la fabricación del azúcar es favorable el 
uso del formol. Su empleo tiene además otras ventajas en las 
fábricas, que aunque de importancia secundaria, no dejan de 
prestar sti utilidad práctica. El formol actuWndo sobre las ca- 
chazas, y en virtud de su gran pod»>r deodorizante, las priva de 
ese olor carjícterístieo y repugnainte que se observa en todos 
los ingenios; las tortas de cachaza, complétamferite inodoras, 
pueden extenderse impunemente por el batey de los ingenios 
sin que se note <»l menor olor desagradable. Así como también; - 
las aguas del product^i de los lavkdos de los tanques y depó- 
sitos de las Casas de ( alderas, que por zanjas practicadas en 
el suelo convenientemente van á parar á la cachacera, tampoco 
despider) mal olor, ni miasmas infecciosos como resulta en la 
mayoría de los ingenios de Cuba. 

Los guarapí)s tratados por formol y defecados, [)asan al Tri- 
ple efecto para su evaporación, desinfestando en su trayecto 
los tubos y depósitos por donde cruzan, así como el propio 
aparato donde se efectúa dicha evaporación. El vapor de agua 
producto de la evaporación del guarapo, en el primer tacho 
del Triple-efect<^ ó Tacho de presión, mezclado con cierta can- 
tidad de vapores de formol, pasan á las calandrias del segundo 
tacho de agua destilada y esterilizada por el formol, á depo- 
sitarse en los tanques destinados á la alimentación de las cal- 
deras. Lo propio resulta con los vapores del segundo tacho 
respecto á las calandrias del tercero. 

Estas aguas privadas no sólo de las substancias minerales, sino 
al mismo tiempo exentas de materias orgánicas, por el efecto 
del formol; resultan inmejorables para la conservación de las 
ealderas, tuberías y cilindros de vapor. 

Las evaporaciones del tercer tacho, el Melador, cargadas aún 

TOMO XLIV. 33. 



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254 ANALES DE LX 



con vapores do formol, pasan al condenRador, donde mezclán- 
dose con las aguas frías de inyección de estos aparatos, se con- 
densan también disiolviéndose el formol, en estas ffguas que 
van al enfriadero. Las aguas del enfriadero, en todos los in- 
genios, y al poco tiempo de uso, se descomponen, notándose 
en estos tanques vegetaciones y putrefacciones que detenninan 
el enturbamiento del agua precedida de un olor desagradable 
y proporcionando el deterioro de las bombas, por cuya cansa 
hay necesidad de renovarlas con frecuencia. Fácil es compren- 
der que estas aguas saturadas de formol, se van desinfestando 
más á medida que con ellas se trabaje, conservándose, por tanto, 
inalterables en el período de toda la zafra, y limpias cual se 
usaron el primer día. En el «Central Covadonga^^ donde hice 
mis experiencias, las aguas del enfriadero que resultaba un 
problema en años anteriores, renovarlas, en el período de toda 
esta, zafra, desde que empezó la experiencia, no se tocaron, 
conservándose limpias y cristalinas como el primer día; ha- 
ciendo presente quíí los planos intermedios colocados en el en- 
friadero para la pulverización de la.s aguas, eran de caña-brava, 
podridas de los añof anteriores. 

Del propio modo que en el tacho melador los vapores de for- 
mol pasan al enfriadero, por la concentración de la meladura 
en el tacho de punto y por el trabajo efectuado por los cristali- 
zadores al vacío, resultando en la cristalización un rtziicar con- 
sistente, privwla completamente de microbios y casi inalterable 
por la humedad atmosférica. 

Rn vista de la riqueza de formol cada vez mayor en las a^nias 
del enfriadero, por adiciones metódicas de nuí^as porciones de 
este cuerpo tMi d curso de la fabricación: y en viriud de la con- 
centración que por evaporación espontánea, en contí\cto del 
aire atmosférico, van adquiriendo estas aguas; puede que llega- 
se aun límite de concentración en que se pudieran usar nne- 
víimente para sucesivas operaciones en la fábrica como solución 
de formol. No tuve ocasión de hacer este ensayo, porqvie 
dispuse de poco tiempo para mis experiencias, pero lo considero 
un motivo de detenido estudio, por la economía de formol que 
implica en la industria azucarera; pudiéndose con poca canti- 
dad de formol hacer la desinfección de los jugos, utilizándolos 
on varias operaciones. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS PE LA HABANA 255 

(3omo demostmcióii ele todo lo expuesto voy á presentar, 
Hcoinpañaudo est^ tmbajo varios auálisis üe comparación entre 
jugos tratados por foimol y otros que no lo han sido, ambos 
con igual método de fabricación: 

ANÁLISIS DE GUARAPO SIN FORMOL: 

«UABAPO CRUDO 

Sólidos 17.20,0 

Sacarosa 10.2^,0 

No azúcar 2.0® ^ 

Pureza 87.8 

Aciflo 0.58x1.000 

Peipué s de alcalinizado en frío hasta neutralización y defe- 
<*ado dio: 

Sólido 17.8<»o 

Sacai-osa ; 15-7<>/o 

No azúcar 2.1% 

Pureza 88.2 

Acido . 0.32x1.000 

" Gomo se ve por este análisis, el guarapo á pesar de ser proce- 
dente de una de las mejores cañas que se molieron este año, 
como lo demostró la pureza de su guarapo, sin embargo, en al- 
gunas de estas cañas se había iniciado ya la fermentación, por 
ser viejas casi todas las que se moUeron este año: por esta 
causa estos guarapos después de alcalizados, se ve que se ha 
presentado lá acidez con fuerza después de la defecación, lo 
cual demuestra evidentemente que en el seno del líquido que 
se privó de su ácido libre, existe un agente, que transformando 
los azúcares disueltos en él, se produce este ácido que va aumen- 
tando progresivamente. 

Si nos propusiéramos neutrahzar nuevamente estos 0.32 x 1.000 
de ácido que se han formado después de la defecación del gua- 
rapo, á primera vista quedaría neutralizado, pero como no es la 
cal la que destruye el agente productor del ácido, sino que, por 
el contrario, favorece al desarrollo del mismo; tendríamos que 
después de transfonnado on meladura este guarapo, la acidez 
se habría tnultipUcado: lo propio resultaría si quisiéramos neu- 
tralizar esta tneladura con respecto á la masa cocida resultante. 



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256 ANALKS DE LA 



ANÁLISIS DEL GUARAPO CON FOKMOL. 

UUABAPO CRUDO 

Sólidos ]7.5«/„ 

Sacarosa 16.3^V^, 

No azúcar. , . . . -2^' », 

Pureza 87.4 

Acido O.ülxLÜOO 

Después de alcalinizado este guarapo liasta neutralización v 
defecado igual que el anterior, habiéndose tratado previamente 
con fonnol, dio: 

Sólidos. 17.5'»,, 

Sacarosa 15.6^ ,, 

No azúcar 19" o 

Pureza 89.1 

Acido ().()() X 1,000 

Haciendo un paralelo entre los dos proccdiniienlos tenemoí^: 
en el primer ensayo, ó sea sin fonnol, subieron ,0.10 los sólidos 
no azúcar con relación al crudo, la sacarosa subió Ü.50 con un 
aumento de 0.60 en el Brix, la pureza también i-iubió 0.40, pero 
en cambio se presentó una reacción fuertemente acida de 0.32 x 
1.000: en el segundo caso ó sea con forniol, bajaron los sólidos 
no azúcar 0.30, la sacarosa >ubió sólo 0.30 con un Brix cons- 
tante (fenómeno debido á la dilución por las aguas de la lecha- 
da, la del formol y la de los lavados, que esta vez se utiliza- 
ron), la pureza subió 1.70 y sólo se presentó una ligerísima 
reacción acida. A primera vista parecí^ que la sacarosa del 
guarapo sin formol es más elevada que la que tiene formol, y 
por tanto mejor trabajo, pero si nos fijamos un ambos Brix, se 
explica el fenómeno de ta dilución, como he dicho antes, y se 
verá el aumento considerable de la pureza. 

Para terminar daré los análisis de meladura y masa cocida 
con ambos procedimientos. 

.\NA1JSIS DE MELADrKA. 

1." CíUAKAPO CRUDO 

, Brix 17.2^,, 

Sacarosa ' 14.6% 

No azúcar 2.6^ /o 

Pureza 84.9 

Acido 0.67x1.000 



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. ACADEMIA DE CIENCIAS DE, LA HABANA 257 

Meladura que resultó de este guarapo sin el empleo del 
forinol: 

Brix 34.4<»;o 

Sacarosa ^^-6^0 

No azúcar 4-8°/o 

Pureza 85.9 

Acido 0.48x1.000 

2/* OLAKAPO CRUDO. 

Brix 17.7»,, 

Sacarosa 14.5% 

Xo azúcar 3.2% 

Pureza 82.0 

Acido 0.72x1.000 

Meladura que n^ultó de este guarapo, de menos pureza que 
el anterior, tratado por formol: 

Brix 37.7% 

Sacarosa 32.8^/o 

No azúcar . 4.9^/(j 

Pureza . 87.0 

Acido : . . 0.14x1.000 

Aumento de la pureza del crudo á la meladura sin formol, 1.00 
Aumento de la pure'ía del crudo á la meladura con formol, 5.00 
Análisis de dos masas cocidas tratadas por ambos proce- 
dimientos. 

SIN kokmol: con fobmol: 

Brix 90,0 90.40/0 

No azúcar 20.5 14.67o 

Sacarosa 69.5 75.9o/o 

Pureza 77.2 83.0 

Acido 2.4 0.8 x 1.000 

En una parada de la fábrica para una liquidación, tomé la 
acidez del guarapo de una defecadora, tratado por formol, el 
que tenía 0.05 por 1.000 de ácido en el momento de la parada, 
8 a. m. y á las (> p. m., diez horas después, que volvió á moler 
el trapiche, tomé nuevamente la acidez de la misma defecado- 
ra y sólo tenía 0.08, habiendo aumentado la acidez en las diez 
horas sólo 0.03 centésimas. Como se ve los resultados no pue- 
den ser más halagüeños. 



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258 



ANALES DE LA 



El empleo del fqrmaklehido en la fabricación del azúcar, no 
requiere ni gastos por nuevos aparatos ni aumento de emplea- 
dos; sólo se reducen los gastos al importe del formol, que dado 
caso que llegase á generalizarse su uso y en vista de la mayor 
producción de este producto por mayor consumo, bajaría con 
seguridad su elevado precio actual. Con tal motivo escribiré 
á los señores Parke, Davis & C* de Nueva York, cuyo formol 
fabricada por esta acreditada casa, fué el que tuve ocasión de 
emplear: á fin de qu(í me digai^ el precio nnás bajo con relación 
á la producción y consumo que pueden í)frecer: y al mismo 
tiempo envasarlo convenientemente, en vez de los earboyes df 
(;rista,l en que se recibe hoy, en pipas de madera de mayor ca- 
pacidad para Jos efectos de flete y conducción. 

El método de. emplear el formol en la Casa de Calderas no 
puede ser más sencillo: puede disponerse de un tanque cual- 
quiera, de unos mil litros de capacidad por ejemplo, colocado^ 
en la plataforma al nivel del domo ó vaso de seguridad del 
tacho con objeto de poder distribuir el líquido desinfestante por 
todos los departamentos de la Casa de Calderas. 

Este tanque estará provisto de su válvula de alimentar agua 
de retorno, conectada al donki destinado para la alimentación 
de las calderas, su tubo para formol que partiendo del tanque 
va á parar al carboy del formol colocado en el piso principal 
(el formol puede ser elevado por una pequeña bombita de 
mano ó vapor), su válvula de descarga colocada en la parte in- 
ferior, de la cual parten: un tubo de dos pulgadas que va á 
parar á los tanques de meladura con bajantes de un cuarto d< 
pulgada y sus llaves, continuando este bajante en su prolou 
gación por todo el borde superior de cada tanque y con per 
foraciones en toda la extensión de los tubos, de modo qu< 
derramen hacia las paredes de los tanques con objeto de desin 
f estar los después de lavados, de modo que, con poco formo 
queden mojadas todas las paredes de estos tanques; el tubo d< 
dos pulgadas que parte del tanque de formol, sigue su trayec 
to hasta los tanques de alcalinizar, cachaceías y defecadoras 
con bajantes dispuestos de igual modo que los descritos en loi 
tanques de meladura y para igual fin, otro tubo de dos pulgM 
das que partiendo de la válvula de descarga del tanque de 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DR LA HABANA 259 



formol va á parar al primer trapiche, terminantlo en un tubo 
de un cuarto de pulgada con llave y con pequeñas perforacio. 
nes en toda su extensión y colocado sobre las masas, de mo- 
do que permita desinfestar el primer jugo que se exprima, en 
igual disposición que los tubos usados para la imbibición. 

En mis experiencias usé varias soluciones habiéndome dado 
mejor resultado la siguiente: 

ITn carboy de 50 litros de formol al 40^/o ó sea 20 del puro. 

1 .000 litros de agua de retomo ó sea un tanque. 

La idea de usar el agua de retorno en lugar de la- común, es 
para utilizar en lo posible, el formol disuelto en dicha agua, 
según expliqué anteriormente. 

Esta solución corresponde á 20 gramos de formol puro por 
litro ó sea una solución al 2^ q. 

Graduando la llave del tubo del trapiche, de modo que para 
cada 50.000 litros de guarapo que se obtenga en la molida, sal- 
gan por las perforaciones del tubo 50 litros de solución, coiTes- 
pondiendo á una dosis, de 1 x 50.000 de . guai-apo, se puede 
obtener la desinfección de éste toda vez. que a esta dosis, se im- 
pide el desaiTollo de los bacilos segim la experiencia del señor 

P. J. Bird. 

En el «Central Covadonga» cuya molida es de 80.000 an-o- 
bas de caña dianas, que producían 550.000 litros de guarapo 
en las 24 horas de molida constante, correspondiendo A tres 
mil 330 arrobas de caña por hora, con 23.000 litros de guarapo 
próximamente, los que necesitaban 23 litros de solución de 
formol al 29.q para su desinfección: de modo que para las ^0 
mil arrobas de caña, se empleaban 500 litros de solución pnV 
ximanaente, para 8.000.000 se necesitarían 2.500 litrds de for- 
mol comercial al 40^ „: que á $0.20 el litro serían 500 pesos pa- 
ra toda la zafra, que representan algunos miles por el valor 
de la azúcar aprovechada. 



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260 ANALES DE LA 






ACUERDOS DE LA ACADEMIA 

En la sesiíMi de frobiorno celebrada por la Academia el 
12 de Julio, se acordó declarar en receso sus sesiones has- 
ta el 27 de Septiembre próximo venidero; facultando á la 
Junta de Gobierno para que resolviese cualquier asunto 
([ue se presentase durante dicho receso, si así lo estira.ase 
conveniente. 

Conceder seis meses de licencia al vSr. Francisco Pani- 
dela, Tesorero de la (V)r[)()ración. 

Nombrar Tesorero interino d(» hi Acítdemia al I)r, En- 
riípie Acosta. 



LA PROFILAXIS DE LA OFTALMÍA NEONATORUM 

i'on Ki. 

DOOTOB JUAN SANTOS FEBNANSEZ (1) 
(Sesión del 8 <le Marzo do 19U7) 

Sres. Académicos: 

El asunto de (jue voy á ocuparme, viene desde hace 
tiempo mereciendo atención preferente de las corporacio- 
nes científicas, de los (robiernos y de los particulares; la 
sección de medicina de la Sociedad Silesa para la cultura 
de la patria y la Sociedad llenana de Alemania. La So- 
ciedad de Londres para la prevención de la ceguera. La 
institución de cieo-os de Birminf^ham en Inglaterra. La 
Sociedad Valentín Haüy de París para el auxilio de los 
ciegos. La Sociedad ])ara mejorar la suei'te de los ciegos 
en los Países Bajos y colonias holandesas protegida por 
la reina Guillermina. La Alta (cámara francesa eu 1901 
y como consecuencia, la Academia de Medicina de París, 
por boca del profesor Pinard y los particulares, como el 

(1) V«'ase AxAi.Ks. T. xi.iii. pá*¡:- 2BU. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 261 

Dr. H. Cohii en Alemania, el Dr. Park Levis en los Esta- 
dos Unidos y el ür. Emilio Alvarado en España, fervien- 
tes apóstoles de esta idea, no han cesado de trabajar día 
tras día, por conseguir que la oftalmía purulenta de los 
recién-nacidos, no produzca el considerable número de 
cieo^os que viene produciendo en todas j)artes, pues sólo 
en España según Alvarado, la padíicen 7,000 niños anual- 
mente. 

El haberme })edido el Dr. Wesbrook, presidente del 
Címiité de la ''Oftalmía neonatorunr' de la American Me- 
dical Asociation (1), por conducto del Dr. J. Guitera^s, 
juiembro de esta Academia, que contestase a las pregun- 
tas formuladas por el comité y que en extracto expondré, 
(\s lo que me ha movido íÍ traer al seno de esta Corpora- 
ción,, la contestaci<5n que voy á darle, })ara (jue llev(í la 
sanción de su autoridad y prestigio. 

lie aquí en extracto las preguntas: 

1." ¿La solución de nitrato de plata h(*rméticamente ce- 
rrada en frasco á cubierto d(? la lu/., puede conservarse 
indefinidamente y es considerada como germicida pode- 
roso, capaz de servir para la profilaxis de la oftalmía neo- 
natorum, siendo c'i su vez un })roducto barato? 

2." /;E1 clásico método de (.Vedé en que se emplea en 
instilaciones el nitratí» de plata al 2%, no debe ser susti- 
tuido por la dosis de \% que es todavía microbicida y no 
irrita la conjuntiva? 

li." ;,Siendo una de las causas de que el nitrato de pla- 
ta no se use rutinariamente para la oftalmía neonatorum, 
el que no se pueda adquirir con facilidad, no estima usted 
que debiera haber una ley que lo pusiese gratis, en «lanos 
de los que lo necesitasen para el objeto, médicos ó pro- 
fanos? 

4.** ¿No cree, (jue debía acompañarse al certificado de 
nacimiento, otro de haberse usado en el recién-nacido el 
nitrato de plata y debía de ser penado el que lo omitiese, 
partero, médico ó particular? 

5.* ¿No cree usted que sea obligación de la Junta de 
Sanidad ó de quien la i epresente, obligar tí la declaración 



(1) Que tendrá su próxima sesión en Atlantic City, N. J., Junio del 4 
al 7, 1907. 

T<»M<> XLIY. — 34. 



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262 AMALES DE LA 



de la oftalmía iiconatoruin, incurrieiulo |'en falla quien no 
lo hiciese y obligara á exponer que se ha usado un medio 
profiláctico, por si no so ha hecho, ser penado el infractor? 
6/ ¿No cr(?e usted que njerece una aprobación entu- 
siasta lo que haga el comité para colaborar con la Junta 
de Sanidad de todos los Estados de la Unión á fin de evi- 
tar y combatir la oftalmía neonatorum? 

(H)NTKSTA(M()N A LAS PRKOrNTAS DKL COMITK 

A bi 1.": 

No queda duda, dé que el nitrato de plata es el mejor 
medicamento para combatir la oftalmía neonatorum. Des- 
¡)ués de haberlo usado en mi ])ráctica, durante 25 anos y 
de habérselo visto usar á mis maestros en Europa, en la 
oftalmía neonatorum, traté de comprobar durante los sois 
años ídtimos el protargol y el argirol, por ser menos do- 
lorosos que el nitrato de plata, en la oftalmía neonatorum. 

Del)o confesar que el protargol (pues el argirol lo use 
mucho menos) por ser caro y difícil de obtener y consc^r- 
var, se conduce en el tratamiento de hi oftalmía neonato- 
rum, al 5% y en los casos benignos al 2%, de la misma 
manera que el nitrato de plata; pero dt?bo también confe- 
sar que en muchos casos, cuando tardaba en ceder la en- 
fermedad, 6 en los que creía grav(»s, recurría alas solucio- 
nes del nitrato de plata al 2% ai "H^ y al 3% que tenía 
la costumbre de usar antes. De ellas no podía decir que 
no estaba satisfecho: pero he tenido por norma no con- 
cretarme ciegamente á un tratamiento () á un {)rocedi- 
miento, por bueiío que lo crea, sino (jue con la debida 
prudencia trato de comprobar lo que recomiend(* alguien 
autorizado, i)ara adoptarlo si conviene (1). 

Antes de ser médico había oido hablar muy desfavora- 
"blemente del nitrato de plata y el vulgo le atribuía pérdi- 
das de los ojos en manos indoctas, (jue pudieran obedecer 
tal vez al mal uso de la dosis 6 á los estragos de la en- 
fermedad por si sola, cual ocurre en la oftalmía blenorrá- 
gica del adulto frecuentemente. 

Aunque ni en mi práctica, ni en la de mis maestros y 

(1) L'Ophtalmie purulente des nouveaux nés dans V Ilc de Cuba, par 
le Dr. Juan Santos Fernández (de la Habana). BuUetin de la Societé 
d' Ophtalmologie de París. Seanco du 5 d* Avril 1898. Pg. 49. T. 22. 



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ACADKMIA DE CIENCIAS DE LA H.\BANA 263 

tampoco eu la'<le otros protosores á mi alcance, pude ver 
justificado esc temor, confieso que no me pesaba sustituir 
el nitrato de plata, por otro preparado que tuviese idén- 
tica acción y que por las razones que expondré más ade- 
lante, sefruí creyéndolo peligroso en manos profanas á la 
Medicina y poco útil usarlo en instilaciones como cualquier 
otro colirio. 

No obstante proclamo de manera general, que el nitra- 
to de plata es el mejor medicamento para combatir la of- 
talmía neonatorum una vez declarada. 

A la 2.'*: 

Esta reconocido q^e el '1% de t^redé para evitar () pre- 
venir la oftalmía neonatorum produce el catarro argéntico 
y el comité con buen criterio opina que la solución al 1% 
no lo produciría y tiene el mismo poder profiláctico. 

Aceptado el uso de nmx soluci<)n profiláctica recomen- 
dada por (^redé el primero, creo prudente no aceptar su 
dosis sino la de J% y aun nuís débil si fuese posible. 

Yo he eí<crito (1) ya, en contra de las instilaciones de 
nitrato de plata en los niños lecién-nacidos, ])ara evitar la 
oftalmía neonatorum, fundándome en que nadie debe cu- 
rarse en salud ó de lo que no tiene. Las instilaciones en- 
tre las ])árpados recomendadas por Credé, de Üresde, el 
primero, tienen por objeto destruir los gérmenes produc- 
tores déla oftalmía que tenga el niño al nacer, en la con- 
juntiva: per(^ como la mayor parte de las veces no los tiene, 
jmes de lo contrario, todos los niños nacerían enfermos 
de los ojos, sucede que puede provocarse una oftalmía ar- 
tificial y se comprende que no deben hacerse las instila- 
ciones, con tanta más razón, cuanto que pueden producir 
un mal que no existía. 

Admitido el uso preventivo del nitrato de plata no lo 
recomendaría en gotas sino con i)inceles ó algodones es- 
terilizados y seguidos de otros enq)apados en cloruro de 
sodio. 

De este modo se llega mejor al fondo de saco conjun- 



(1) Manual de Práctica Sanitaria para uso de lo8 inspectores de Sani- 
dad, etc., etc. de la República de Cuba, Oftalmías, conjuntivitis catarral^ 
Oftalmías purujer)t^s, tracojna, conjuntivitis diftérica. Pg. 201. 



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264 ANALK8 DK LA 



tival volviendo el pár|)a(lo superior para hacer salir lo 
excedente del niedicaniento, (pie al (piedar dentro pudie- 
ra provocar irritacicín. 

Esto })udiera ace])tarse en los Asilos íi lIos[)ilales, en 
' (pie maníxs adiestradas hacen esta operación manual; pero 
(lelicada y hasta difícil, ¡)ara el que no tiene el hábito de 
hacerla. 

Soy del todo o{)uesto á que estas instilaciones se con- 
fíen á los profimos (1) en la M(Hlicina á los familiares del 
niño y me fundo en (pie los mismos médicos inteligentes 
y hábiles para aquello (pie hacíMi muchas veces al día, se 
encuentran muy [)()co dispuestos a encargarsíí de una en- 
fermedad especial (jue exige determinada experiencia pa- 
ra tratarla. 

\l\i h(H*h() publicado no ha mucho y ({ue referiré' en se- 
guida revela la su])crioridad de usar el nitrato de plata, 
volviendo los párpados, como hemos dicho, v no en insti- 
laciones y al mismo tiempo demuestra, la gran resistencia 
del ojo á las dosis excesivas de nitrato de plata, las ({ue, 
no obstante, no recomendamos, ])or innecesarias. 

í'n o(;ulista receta el nitrato de jjlata, á la dosis de vein- 
te y cinco centigramos de la sal, para diez granu)s de 
agua y una e(piivocaci(>n en la farmacia, hace (pie le pon- 
gan dos gramos 6 más para los diez gramos de agua. 
Vuelto el i)árpado superior del niño, en ambos ojos, se le 
aplica, en la forma conocida, el medicamento; pero al ver 
el profesor que en el acto 6 despulís las conjuntivas y las 
c(')rneas aparecen blancas, sospecha un error en la dosis y 
])or los medios adecuados lo comprueba. Kspera que el 
niño (piede ciego; [xn'o con gran sorpresa suya, las con- 
juntivas y las córneas vuelven á su color nornnd y el niño 
cura perfectamente. 

(1) Los (juo reconiipiulan como indispensal)lo el mtHoflo profiláctico 
de ('redé sólo señalan sus ventajas en las maternidades ó clínicas de 
partos, nunca en el púbHct) v. g. en Irreifsvald en IS-IS antes de que se usa- 
se el método de Credé llej^ó á 420 por rail el número de oftalmías; á .100 
en Bonn; en la ciudad de Berlín á 210; en Halle á 210; en íStuttgart á 
2(K) y en Bruselas á 100. Después de usado el método: 28 p)or mil en Bru- 
selas, 15 en Berlín, 8 en Halle, ó.í) en Bonn, 1.40 en Grassvardein, 1.05 
en Breslan, 0.7 en Bucarest, 0.5 en Shefield y en al^j^nnas clínicas de Ber- 
lín, Burdeos, Lieja, New-York. Roostob, Stuttgart, &., &. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



sitiero innecesario el método de Credé t 

preventivas de nitrato de plata, cnalqní 
s, porque me adhiero lí los (pie niegan el < 
►s del niño al pjisar por la vagina y s( 
s {)árpados al nacer están enrollados ó 

dificulta la entrada de los líquidos va 
de estar a.sí, después d<í nacidos, (juedia 

estaba para adentro. 

o con los que así discurren, que la infec 
al asear al niño, al hacer penetrar entn 

que tiene al exterior ó el agua con qm 
:>. FjU tal concepto esta operación es ] 
:se y bastará para evitar el contagio, si 
nbatir éste por suponerlo, sin que tal ve 
resumen el método de Oredé es innecesai 
be bajarse la dosis al 1%, añadiéndole e! 
y reservarse para los Hospicios íi Ilospii 
impetentes, nunca debe recomendarse al 
rífanos, 
a 3/: 

posible que la sal de plata que debe de 
ilmía neonatorum, no esté bastante vu 
liga ofrecerla colocándola en frascos, bie 
igo de la luz, los que se facilitarán grat 
mos por las razones expuestas antes, á q 
Tascos los profanos. Deben facilitarse á 
í encarguen de curar la oflalmía neonato 
nadronas que no sean médicos, pues y 
ue aun éstos, si no tienen una dedicaci< 
in sus dificultades. En efecto, no se ti 
r ó poner de algún modo una substancia 
ta de asistir una enfermedad que no sigí 
, siempre la misma marcha, que tiene st 
, como todas las enfermedades, y se ne 
.d y competencia del encargado de asi 
se en un caos, cuando el curso de la 

de las formas leves. 

ofrece seguridad dar el certificado, al 
del nacimiento, de que se le ha puesto ( 
Aun teniendo la seguridad de que se 
m el mismo día del nacimiento, lo que i 



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266 ANALES DE LA 



todas partes y se asegura que se le ha puesto el nitrato 
(le plata, bien puedíi éste no haber podido destruir los 
gérmenes existentes en los ojos, por alguna razón, y á los 
tres, cuatro c) cinco días (> nnís, declararse la oftalmía, tra- 
tarln los familiares con remedios caseros 6 <íon el misuiu 
nitrato de plata, sin saber administrarlo, y la oftalmía se 
complica, se agrava y el niño queda ciego. 

Kn resumen: no se evita el i)eligro de hi j)érdida de la 
vista en el recién-nacido, dándose gratis el nitrato de pla- 
ta, para que se lo instilen los familiares, al nacer. 

A la 4\- 

Es un paso en provecho de la conservación de la vista 
de los recién-nacidos, el exigir que con el certificado de 
nacimiento, se acompañe otro del partero ó partera, ase- 
gurando que se le ha puesto el nitrato de plata; pero por 
las razones ya expuestas, juzgo el ])roceder insuficiente 
para evitar la oftalmía neijnatorum y para combatirla una 
vez declai'ada. La tendencia moderna es que el listado 
lleve su mano protectora hasta los desheredados de la 
suerte 6 del capital y hasta los ricos, [también en deter- 
minados casos, pues tratándose de Higiene, si estos últi- 
mos por ignorancia ó cualquiera otra razón, la descuidan, 
hay que imponérsela. 

Cuando todo el mundo sepa que el Estado facilita, abo- 
nándolo él, un oculista, que puede ser un funcionario de 
la Sanidad, ó cuahjuier oculista de la ciudad que previo 
acuerdo con el Estado esté obligado á ver por tres veces 
todo niño que nazca, los niños estarán más defendidos de 
padecerla oftalmía neonatorum y si la padecen, serán cu- 
rados en debida forma. 

Mas si este medio es costoso para el Estado, puede por 
lo menos, tener un oculista autorizado y competente, el 
cual será llamado ó avisado por el partero también del 
Estado, que es el que debe vigilar al niño, mientras no es- 
té, enfermo de los ojos. Este partero á cargo del Estado, 
no sólo evitará que el niño deje de ser asistido de la of- 
talmia que pueda invadirle, sino que cuidará de que no 
se invada, al hacer como hemos indicado, el lavado del 
niño de modo defectuoso. El partero del Estado será un 
funcionario indispensable que no sólo evitará la pérdida de 
la vista del niño, sino la muerte por q1 tétano infantil en- 



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268 ANALES DE LA 



A la 6/ 

Es indudable que el Comité de la oftalmía neonatorum 
establecida por la American Medical Association ayudado 
por otros subcomités contribuirá poderosamente á. llamar 
la atención del público y de la profesión, acerca de la pro- 
filaxis de la oftalmía de los recién-nacidos, la enfermedad 
que dá el mayor inimero de ciecros en todos los Asil os de 
incurables del mundo. 



ACTA DE LA SESIÓN PDBLICA EXTRAORDINARIA DEL 23 DE AGOSTO DE 1907 



Premdcn fe, — T) r. J uan San tos P'or n ánd oz . 

Serrefnn'o. — I)r. Jorge Le-Roy. 

AcíulémiroH ('(nicurrenfps. — De munero. — Dros. E. xVcosta, J. I^. 
Alacún, G. Alonso Cuadrado, I. Calvo, (f. Casiiso, T. V. Corona- 
do, M. F. Garrido, D. Hernando Seguí, (í. López, E. Xúñez, M. 
Ruíz Casabó, P. Valdes Ragúes, R. Weiss. 

Honorario. — Dr. Manuel S. (.'astellanos. 

(hrreMponuffL — Dr. Francisí'O María lí^otor. 



Antes de abrir la sesión el Sr. Presidente en breves y sentidas 
frases dá cuenta del fallecimiento de dos Académicos, Correspon- 
sal el uno y de Mérito el otro, los Dres. José Grancher y Gabriel 
María García, arrebatados á nuestro cariflo en su domicilio de la 
rué Beaujon en París el 15 de Julio último el Dr. (irancher y el 
3 de Agosto corriente el Dr. (Jarcia en su residencia del Tulipán; 
uno y otro dejan un vacío difícil de llenar y como modelo una vi- 
da de laboriosidad, honradez y altruismo digna de ser imitada. 

La Presidencia hace constar en seguida que, á pesar de tan la- 
mentables desgracias no suspende la sesión, en señal de duelo, 
primero, por tratarse de una extraordinaria convocada para resol- 
ver urgentes asuntos y segundo, por que precisamente por los la- 
zos de amistad que le ligaban con los desaparecidos, pero más par- 
ticularmente con el Dr. García estaba seguro de que si él estuviese 
vivo su mayor placer sería asistir á las labores de la Corporación 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 269 

y conoede la paUbra al Secretario para la lectura del acta de la ul- 
tima 8e8Í6n. 

Leída el acta de la«e8Íóii del 1*2 de Julio fue aprobada. 

Se díi cuenta de las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — Del Sr. Francisco Paradela, acusando recibo de la 
comunicación en que se le participa haberle concedido seis meses 
de licencia que solicitó y el nombramiento del I)r. Enrique Acos- 
ta para sustituirlo iníerinamonte en su cargo de Tesorero. 

Del Dr. Manuel V. Bango, remitiendo copia de las historias 
clínicas de los 10 sujetos que presentó en la sesión de 28 de Junio, 
como curados con la Tuberculina de Jacobs. 

Del Dr. Knrique Acosta, acusando recibo de su nombramiento 
de Tesorero interino y acompañando relación duplicada de los do- 
cumentos y fondos que le han sido entregados. 

Del Dr. Manuel V. Bango, remitiendo cinco enfermos para que 
se examinen por la Comisión encargada de dictaminar acerca de 
loa por él presentados el 28 de Junio último. 

De la Escuela libre de Medicina y Veterinaria, solicitando se 
impetre del Gobernador Provisional conceda validez xx la enseñan- 
za de esta Escuela. 

Del Juzgado de Instrucción del Oeste, solicitando informe en 
causa número 494-1907, por muerte por el cloroformo. 

Del Dr. Manuel V. Bango, participando las razones por las que 
no asisten (\ la cita dada por la Comisión nombrada para examinar 
los ocho individuos que faltan. 

De la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio, remi- 
tiendo para el Museo de esta Academia una panoja formada por 
veinte y nueve mazorcas de maíz anastomosadas. 

Del Presidente del Comité Cubano del XIV Congreso de Hi- 
giene y Demografía de Berlín, acusando recibo del nombramiento 
de Corresponsal de los Anales ante aquel Certamen, heclio á fa- 
vor del Dr. E. B. Barnet. 

De la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio, solici- 
tando la designación de dos naturalistas ú quien poder consultar 
sobre piscicultura. 

De la Asociación do Dependientes del ('omercio, invitando ú la 
Academia íi la inauguración del Centro del mismo. 

De la Comisión encargada de dictaminar acerca de los enfermos 
presentados por el Dr. Manuel V. Bango, manifestando haber 

TOMO XLIV. — 35. 



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270 ANALES DE LA 



terminado sus trabajos y solicitando nna sesión para dar monta 
de ello. 

Del Juzgado de Instrucción del Distrito Oeste, remitiendo unos 
huesos, procedentes de exhorto del Juez de Instrucción de Gua- 
ne, & fin de que se informo si son humanos ó si pertenecen ú un 
animal y cuál sea éste. 

Salida, — Al Sr. Francisco Paradela, concediéndole seis meses 
de licencia y participándole el nombramiento de Tesorero interino 
de la Corporación á favor del Dr. Enrique Acosta. 

Al Dr. Enrique Acosta, participándole su nombramiento de Te- 
sorero interino, en la licencia de seis meses concedida al Sr. Fran- 
cisco Paradela. 

A la Secretaría de Haciendíi, remitiendo informe aprobado so- 
bre un objeto de cerámica y devolvieiulo las copias originales de 
los dictámenes délos Laboratorios de hi Aduana v Xacional y la 
jarrita á que la misma se contrae. 

A la Secretaría de Agricultura, Industria y Coínercio, remitien- 
do informe aprobado acerca del *'Rlium Colonia". 

A la Secretaría de Hacienda, remitiendo informe aprobado de 
un vermouth y devolviendo los certificados que acompaílan al es- 
(!rito de esa Secretaría. 

Al Dr. Manuel V. Bango, acusando recibo de las 10 lli8toria^i 
clínicas do los sujetos tratados por la tuberculina de Jacobs, y 
|>articipándole acuerdos de la Comisión nombrada para dictaminar 
acerca de los mismos. 

Al Dr. Enrique Acosta, acusando recibo de su escrito fecha líi 
del actual y devolviendo duplicado de la relación de docuniontoí 
y fondos que ha recibido como Tesorero interino. 

Al Dr. Manuel V. Bango, participándole que la comisión en- 
cargada de dictaminar acerca de los casos de tuberculosis por él 
presentados continuará el examen di' los enfermos el di» 20 del 
actual. 

Al Sr. Director de la Quinta Covadonga, trasladándole acuerdo 
de la Comisión nombrada para examinar los enfermos presentadoí^ 
el 28 de Junio último. 

A la Comisión nombrada para dictaminar acerca de los enfer- 
mos presentados por el Dr. Manuel V. Bango, trasladándole es- 
crito de éste relativo á los ocho últimos enfermos que faltaban ser 
examinados. 

A los señores que forman hi Junta de Gobierno, citándolos pa- 
ra la sesión del 31 de Julio. 



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ACADEMIA DE CIKNCIAS DE LA HABANA 271 

Al Dr. Igtiacio Calvo, Hombmndolo ponente p^rn que informe 
ucerca de una canga de muerte por el cloroformo, procedente del 
Juzgado del Oeste. 

Al Presidente del Comité Nacional Cubano del XIV Congreso 
Internacional de Higiene y Demografía de Berlín, participándole 
muierdo de la Junta de (lobierno por el que «e nombra al Dr. En- 
rique B. Bamet, corresponsal de los Anales en aquel certamen. 

A la Secretaría de Agrien Itura, Industria y Conwrcio, dándole 
la»í gracias por una panoja de veinte y nueve maztimu de maíz, 
donnda á los museos de la Academia. 

Al Sr. Bibliotecario de la Academia participándole acuerdos de 
la Junta de Gobierno. 

Al Sr. MariiMio Fernández, participándole sn nombramiento de 
eticial de la Secretaría de la A<'ademia. 

AI 8r. Sabino del Monte, participándole su nombramiento de 
estaeioniirío de la Biblioteca de eí*ta Academia. 

.VI Sr. Rafael (iómez, participándole su nombramiento de esta- 
eiotiario de la Biblioteca de esta Academia. 

Al Sr. Jesús Valdivia, participándole su nombramiento de ayu- 
dante de los museos de esta Academia. 

Al Sr. Joaquín Barcenas, participándole su nombramiento de 
mensajero de esta Academia. 

Al Sr. Manuel González, participándole su nombramiento de 
lK>rtero de esta Academia. 

Al Dr. Manuel S. Castellanos, encomendándole el elogio fúne- 
bre del Dr. Gabriel María García. 

A la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio, desig- 
nando á los Dres. Carlos de la Torre y Felipe García Cafíizares 
como los dos naturalistas á los qne pueden consultarse sobre asun- 
tos de la industria pesquera. 

Antes de entrar en la orden del día el Dr. Corona^ hace una 
nueva comunicación oral sobre la variedad rara y escasa del coli- 
brí (Calypte Heleno) que prometió traer en una de las pasadas 
sesiones. Muestra los hermosos ejemplares vivos y lamenta que no 
estén presentes los Dres. La Torre ni García Cañizares, pero co- 
mo sí lo está el Dr. Valdés Ragúes á él hace entrega de dichos 
pajaritos á fin de que los puedan preparar co:!venientemente 
para el museo. 

El Dr, Valdés llayuéx^ felicita en nombre déla Sec^jión de Cien- 



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I 



272 



ANALES 1)E LA 



.cias al disortttute y uceptü el doimtivo que 8e liaeo al museo de 1» 
Academia. 

Terminado este asunto el Dr. Jyn<fvio Calvo dá lectura á un in- 
forme MÉDICO-LKGAL EX CAl'SA POR MUERTE POR EL CLOROFOR- 
MO, reclamado por el Juzgado de Instrucción del Oeste. 

Se trata de un individuo que al ser cloroformizado y trasladado 
á la mesa de operaciones muere. 

El ponente analiza la documentación remitida, hace la tiistoria 
de los sucesos en ella relatidos y concluye proponiendo la siguien- 
te conclusión : 

'*Esta Academia después de estudiar detenidamente la docu- 
"mentación referente á esta causa estima que en toda ella no 
"aparece que haya habido impericia, contraindicación ú omisión 
''de las prescripciones científicas en la aplicación del cloroformo 
"en este caso''. 

Sometido á discusión este informe fué aprül)adopi)r unanimidad. 

Acto seguido y sin abandonar la tribuna el mismo Dr. Calvo 
añade lo que sigue : 

Ahora bien; independientemente del asunto ií^ que se 
refiere el informe que antecede pero en cierto modo liga- 
do con é\ en el terreno científico y humanitario, pero de 
ningún modo en el de responsabilidad jurídica, surge la 
cuestión de Uts muertes por el cloroformo ocurridas en el 
Hospital «Nuestra Sra. do las Mercedes». Ante todo he- 
mos de consignar que a[)laudinios el valor cívico del se- 
ñor Director del Hospital que no ve con indiferencia la 
muerte de los desgraciados enfermos que allí acuden. Se 
trasluce en su comunicaci()n (jue han ocurrido accidentes 
desgraciados en dicho Hospital durante la cloroformiza- 
ción y que tiene empeño m remediar sus causas ocasiona- 
les. Esta Academia conoce dos casos de esta índole ocu- 
rridos en el corto tiempo de dos años. 

No sabemos si aparte de ellos han existido otros análo- 
gos. De todos modos bastan los dos en que hemos tenido 
que intervenir como pane;ite ante esta Academia para 
sentirnos alarmados. 

No habiéndose realizado en el Hospital '^Nuestra Se- 
ñora de las Mercedes'' 20.000 operaciones en el transcur- 
so de dos años tenemos que convenir que allí la^s muertes 
durante la cloroformización son excesivas. 



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ACADEMIA DE CIKXCIAS PE LA HABAMA 273 

Al consultar las estadísüíias correspundieütes á las 
muertes duraute la auevstesia clorofórraica, vemos (jue en 
la guerra de sectision el (^inyano en Jefe presentó una 
estadística que arrojaba un muerto por cada 11.500 anes- 
tesiado:^. El Cirujano en Jefe del Ejército francés duran- 
te la guerra de Crimea presentó una estadística que arro- 
ja un muerto por cada 10.000 anestesiados, y el doctor 
Brouardel de quien hemos tomado estos datos, para apro- 
ximarse á la verdad señala un muerto por cada 10.000 
anestesiados. En el caso de ser excesivo el número de 
accidentes funestos durante la anestesia en dicho Hospi- 
tal, hay que investigar las causas que los determinan, y 
una vez conocidas, tratar de combatirlas. ;,Son debidas al 
local? ¿Se deben al (*loroformo, á la impericia ó falta de 
cuidado? Sea lo que fuere, póngase remedio, modifiqúen- 
se las condiciones del local si son malas; úsese er clorofor- 
mo después de comprobar su pureza, y si no estribase en 
esto, sino en el personal más o nienos idóneo, sustituyase 
por otro más competente. Y si para remediar el mal se 
hiciera necesario una comisión científica que lo investigue, 
que se nombre, pero que se limite á informar dentro del 
terreno científico sin penetrar jamás en el de la responsa- 
bilidad criminal. 

Ante todo y por encima de todo es necesario inspirar 
plena confianza á los desgraciados enfermos que ingresan 
en el Hospital; que no consideren á éste, como la antecá- 
mara de la muerte. 

El Df\ NAüez pide la lectura de la declaración del médico en 
donde consta cómo se liace la traslación del enfermo de la camilla 
donde se practica la cloroformización á la mesa de operaciones. 

El Dr, Calvo da lectura a la declaración del Dr. Póo. 

El Dí\ Núñei pregunta ;,cómo lo cargó el criado? 

El Dr, Volvo no puede contestar categóricamente esta pregunta 
por no constar en los autos. 

El Dr, Núfíez afirma que los individuos cloroformizados son lle- 
vados á la mesa de operaciones cargados por el sirviente. Hace 
consideraciones acerca de la conducta observada por el Director 
del Hospital y la Junta de Patronos que lo rige y el por qué aquél 
dio el parte. 

El Z?r. Oí/vo aplaude nuevameuttí el civismo del Director del 



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274 ANALES DE LA 



Hospital V maiiiíicsta que como sólo puede juzgar de los hechos 
por los documentos que ha conocido, no hace más que referirse á 
ellos. De estos no aparece motivo alguno de culpabilidad. 

Kl íh\ VdhlvH- Ratjiiés entiende que en toda cloroformización 
deben intervenir dos médicos, uno para ocuparse del pulso mien- 
tras el otro administra el anestésico. 

El D}\ Héctor manifiesta que habiendo presentado dos trabajos 
á la Academia sobre este particular, se veía en la necesidad de 
hacer uso de la palabra. Que ahora como entonces entendía que 
al médico cloroformizador es irresponsable de los accidenten fata- 
les de la anestesia, ni moral ni legalmente, puesto que uo preside 
el acto la intención del perjuicio que se haya producido ni cientí- 
ficamente por las razones que dejaba expuestas en sus citadas 
trabajos. Que en este caso concreto no tenía la seguridad de que 
la muerte hubiese sido producida por el cloroformo, puesto que 
no se había practicado la autopsia y aunque no existen lesiones 
anátomo-patológicas exclusivas de la intoxicación clorofómiica 
también es cierto que la muerte se produce en esos casos por asfi- 
xia ó por síncope, y aquí ni uno ni otro han sido confirmados. 

Tampoco se explica el mecanismo de la muerte, si ésta fué por 
síncope primario, secundario ó terciario. En el i)rimero, por inhi- 
bición laríngea, no puede ser ni previsto ni remediado. Si hubiese 
sido un síncope primario, el cloroformizador no hubiese dicho el 
enfermo está dormido, sino el enfermo ha muerto, porque en este 
caso la muerte sucede inmediatamente á las primeras inhalaciones. 

Un síncope secundario tampoco explica la muerte, porque la 
cantidad de cloroformo administrado no era suficiente á producir- 
la, por lo tanto suplica nuevamente se diga como fué trasladado 
el enfermo. 

El Dr. Núñez. Tengo la seguridad de que fué cargado. 

El Dr, Héctor, Pero cargado ;,c6mo? ¿sentado? 

El Dr, Xúñez. Incorporado. 

El Dr, Héctor, Entonces el individuo ha muerto por un sín- 
cope mecánico debido á la posición. 

El Dr. Weiss, Dice que el Director del Hospital Mercedes 
cumplió con su deber y pide se someta á votación. Fué aprobado. 



No habiendo concurrido el Dr, García Caít izaren que tenia pen- 
diente un informe sobre la veda de caza de la torcaza de cabeza 
blanca, se concede la palabra al Dr, Manuel Ituíz Cayabo ^ ponen- 
te de la comisión nombrada para estudiar los casos presentados 



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ACADEMIA Pg CIENCIAS 1>E LA. HABANA 275 

íi k Academia como curados con la tiiberciilina Jacobs. Ocupa la 
tribuna y dk lectura al informe emitido por la comisión. 

Hace la historia de las vicisitudes que experimentó aquélla has- 
ta su constitución definitiva: de los trabajos realizados por hi 
misma en las diferentes ocasiones en que se reunió para estudiar 
el asunto sometido a su deliberación; expone en un cuadro sinóp- 
tico el estado de los enfermos sometidos al examen de la comisión 
V en él aprecia el estado clínico do aquéllos según se desprende 
del estudio de sus hojas clínicas respectivas y el apreciado por los 
miembros de la comisión y por otros profesores en el momento 
del examen; da cuenta del resultado del examen baoteriológioo 
practicado en el Laboratorio Nacional de los esputos recogidos 
(MI presencia de los miembros de la comisión y hace notar que, ú 
pesar del mal momento de la recolección, de los ocho individuos 
examinados, el Laboratorio comprobó la ])i'e8encia del bacilo de 
Koch en cinco casos, en dos manifestó que el producto examina- 
do no era esputo sino stiliva y en uno no comprobó la presencia de 
dicho germen patógeno; lamenta el que se haya lanzado tempra- 
namente, tanto al mundo médico como al profano en la ciencia 
un asunto de esta naturaleza y concluye proponiendo las siguien- 
tes conclusiones : 

^^ Primera. — La Acailemia no acepta las afirmaciones del doctor 
''Bango al decir que ha curado 10 casos de tuberculosis con la tu- 
"berculina T. J. del Dr. Jacobs puesto que de ocho casos exami- 
"nados siete están francamente tuberculosos cinco de éstos con 
"bacilos de Koch". 

'"'Segunda. — La Academia declara que no se han llenado en el 
•'tratamiento de dichos enfermos los requisitos exigidos por su 
'"autor para poder apreciar sus resultados". 

''Tercera. — La Academia hace constar que la tuberculina Ja- 
"cobs no es un específico do la tuberculosis, es uno de tantos re- 
- 'medios que se han empleado contra esta enfermedad y cuyo va- 
"lor real no ha podido determinarse todavía á pesar de venirse 
"usando en Inglaterra, Bélgica, Francia y Suiza desde el alio 189T 
"y además, que su aplicación puede ofrecer serios peligros cuan- 
"do al hacerlo no se sigue extrictamente la técnica recomendada 
"por el autor". 

Sometido á discusión pide la palabra el Br. Camiso y pregunta 
si ¿se ha invitado particularmente al Dr. Bango? 

El Presidente. — Xo acostumbra la Academia invitar más que á 
los miembros de la Corporación. Las demás personas quedan in- 



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276 



ANALKS de Li. 






vitadas por el anuncio en los periódicos diarios y la advertencia de 
que las sesiones son públicas. Además, invitar al Dr. Hango para 
que oyese el desacuerdo de sus opiniones tendría la apariencia de 
una arrogancia, y la no invitación no le priva de responder, en es- 
ta Academia, ;i los juicios formulados, si le place. 

Dr. Xihlez, — Pide que se dé publicidad en todos los periódicos 
profesionales y políticos á las conclusiones del informe. 

Dr. Coronado. — Deplora que la tuberculina de Jacobs, venga á 
sumarse á loi? numerosos específicos que siempre han fracasado, 
hasta el presente, en la pretendida curación de los tuberculosos. 

Nos olvidamos con doma:«¡ada frecuencia que la tuberculosis es 
un grave problema social en el cual estamos comprometidos á en- 
señar al público íi precaverse de ella; que su curación, en los co- 
mienzos, sólo se alcanzaría por medio de la rusticación, em- 
pleando la frase del gran clínico Félix (íiralt y no viviendo en 
malas condiciones higiénicas y atiborrándose de pontigues y espe- 
cíficos que si bien, por una sugestión muy natural en estos pobres 
enfermos, aparentan mejorarlos no detienen una línea la marcha 
destructora de su terrible mal. 

El Presidente. — No es práctica de la Academia llevar á los pe- 
riódicos políticos las conclusiones de sus informes: Primero, por- 
que no lo ha creído serio y Segundo, porque lo considera inútil, 
desde el momento en que las sesiones son públicas y en ese públi- 
co hay representantes de la prensa que en uso de su derecho y en 
cumplimiento de su deber procurarán hacer conocer lo que se 
trate en esta Corporación, sobre todo, si como en esta vez se re- 
laciona con el interés público; no tengo por mi parte, aflade, 
ningún deseo de que se haga esto ó lo otro, por que se hará aque- 
llo que acuerde la Corporación. 

Dr. líernmido Segni. — Apoya á los I) res. Núflez y Coronado y 
pide se publiquen oficialmente las conclusiones del informe de la 
(.'omisión, que desde luego entiende hace suyas la Academia, tan- 
to más, cuanto que en los salones de la Academia se pronunció 
una conferencia por el Dr. Bango en que preseutaba como cura- 
dos de tuberculosis á varios individuos y antes y después de esa 
sesión la prensa publicó numerosos artículos que llevaron la opi- 
nión pública en un sentido determinado. 

Ahora que la Academia emite su juicio en abierta oposición con 
aquellas afirmaciones debe ese mismo público conocer el dictamen 
científico para poder juzgar de parte de quien está la razón. 

Dr. AhuiHo ('ífadrndo.-^llñce presente que así como en aquella 



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ACADEMIA 1)£ CIENCIAS ÜK tA H 

II estuvieron los amigos del Dr. Bango, & 
ique en el fondo está conforme con el Di 
10 obsta para que la Academia no dé po 
lie sus acuerdos por las razones expuestas 
hace dicha publicidad no sólo aquí, don( 
ü desea, sino por su órgano oficial, los A: 
. Hernando Seguí. — Aquí no hay amig< 
Jango y se le guardan todas las conside 
clores los profesionales que concurren li 
les de su última conferencia y, sobre tod 
tado el juicio de la Corporación, tiene 
una verdadera espectación en el público j 
(le la Academia; la conducta de ésta ha 
icio y justa ó injustamente se han hecho 
o haría en este asunto. Klla ha obrado c 
aspira todas sus decisiones y ahora que 
isunto debe darlo á conocer por todos los 
r otra parte, es un asunto que interesa a 
• humanidad debe Jiacerse llegar ú su con 
s cosas, pues hay muchos tuberculosos c 
iroduce todo tratamiento nuevamente ap 
ígamente, olvidando las buenas pnictici 
J180 y sobre alimentación y confiados en 
uberculina, destruyen la obra del tratam 
iiducido que los lleve á la curación ó 
o. 

Citroiifiíhi. — La prensa, cuyos represent 
hí, en su puesto, habrá oído esta discu 
dir se les facilite no sólo las conclusión 
imo informe en su totalidad para su put 

y^tíñez. — Al pedir la publicación de las 
( lo hice teniendo en cuenta precisamer 
ubre de la Academia. 

Weix'S, — Pide á la presidencia que pues 
ite discutido el particular lo someta á ve 
^nces lu presidencia manifiesta que va i 
ro, la aprobación del informe emitido p< 
B fué aprobado por unanimidad. 
undo, se somete it votación si la Acá 
k diaria, las conclusiones del informe q 
cuyo efecto se pondrán de pie los qn 

xMv. — 36. 



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278 



ANALES DE LA 



íiíirmativo y permanoceraii sentados los que opinen en sentídg n^ 
^ativo. Contados por el Secretario resultaron quince de los pi 
meros por dos de los segundos y, por tanto, quedó acordado que 
diese á la prensji las conclusiones del informe omitido por la V 
misión y hecho sun^o por la Academia. 

Con lo que se dio por terminada la sesión. 



EL DR. GRANCHER d) 

XOTA NKCROUMÍICA . 

Por el Dr. Juan Santos Fernández. 
(Senión del 28 do Ágeoste de 19()7.) 

Sonoros Académicos: en cninplimionto de» inu^tro d 
l)or, toncamos la i)onii do comunicaros el í'allecimientí), d 
uno de nuestros miembros corresponsales másdistinguidí 
en el extranjero: el Dr. José Grancher, profesor de enfei 
medades de los niños, en la Facultad de Medicina de Parí 
y miembro de la Academia de la misma capital desd 
1892, en que inf^resó en su Seccií^n de A natomía Patológicí 

El Dr. (rrancher dirigió sus primeros estudios ai la auí 
tomía patológica de la tuberculosis pulmonar, y, en su t( 
sis inaugural, refutó la teoría alemana (Mi vigor y proel? 
mó la unidad de la tisis. 

Fué uno do los primeros, (pío oii (A laboratorio hiz 
(msayos do vacunaci()n an ti- tuberculosa, y, mas tarde, fu 
(d auxiliar nías poderoso del gran Pastour. j^ara la creaoiíV 
del Instituto do su nombro. 

Siendo joven. Agregado ala Facultad de Medicina d 
París, tral)ó amistad con distinguidos nu'dicos de esta isl;i 
y miembros de esta Corporación, entre otros los doctore 
Joaquín Lebredo y Antonio Díaz Albertini (padre); fu 
maestro de numerosos jóvenes médicos cubanos, que des 

(1) Debemos al Dr. Vildósola, miembro de esta Academia y actúa 
Secretario de Agricultura, los últimos periódicos de París, de las qu( 
hemos tomado alprunas notioins acerca do la sensible perdida del ilus 
tro maestro. 



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ACAPKMIA DK CIENCIAS DE LA HABAKA 279 

pnés alcanzarou renonil)!*!» v algunos hasta han desapare- 
cido prematuranicMite; v. *r.. ol l)r. Julio San Martín, 
mieiiibro de esta Coiq)oraci(>n y cuya necrología nos leerá 
l)ronto el Dr. Valdés Anciano, su sucesor en el sillón que 
dejó vacante. 

En el MAXi'AL DE HISTOLOGÍA, publicado por el Dr. San 
Martín, cuand(* formaba parte del Laboratorio Bacterioló- 
í?ico de la ''Crónica Medico-Quiríirgica de la Habana \ 
escril)ió un honroso prólogo til l)r Grincher, alentando al 
discípulo, y demostrando las buenas cualidades que U^ 
adornaban para ese estudio, que se confirmaron, cuando 
obtuvo la cátedra de Histología en nuestra Universidad. 

Antes ya había mostrado el Dr. Grancher sus buenos 
propósitos en pro de nuestro progreso científico, pu(ís 
nombrado miembro con*esponsal de esta Academin, al vi- 
sitarla en la célebre sesión ordinaria del 14 de Enero de 
1883, (lió las gracias por la distinción que se le había dis- 
cernido^ y considerándose dijo: un franco-cubano, en tér- 
minos corteses y de estímulo, nos dejó ver la necesidad 
que teníamos, de producir algo original, al nivel de nues- 
tras proporciones; pero siempre algo que no podían estu- 
diar á distancia, aunque lo deseen, los más conspicuos 
ísabios del extranjero, porque la investigación es forzosa 
realizarla sobre el terreno. 

Que dio resultado esta excitación del ilustre maestro, 
cada día más ligado á nosotros, pues formaba ya parte de 
una familia del país, no necesitamos esforzarnos en demos- 
trarlo, después de los triunfos obtenidos en la extinción 
primero, y después en la dominación constante de los 
brotes de fiebre amai'illa, al grado de no considerarse ya 
esta Isla como un peligro, para los que la visitan. 

Su conferencia en la sesión extraordinaria del 25 de Fe- 
brero de 1883 acerca del diagnóstico precoz de la tisis 
PULMONAR hará época en nuestros anales científicos, pues 
esto ocurría antes de los maravillosos descubrimientos de 
la bacteriología. En ella ya nos habhí de la miseria fisio- 
lógica, que fomenta la tuberculosis. 

La sagaz penetración del maestro, parecía como llegó á 
prever aquéllos, puesto que ninguno de los conceptos 
vertidos por él, pugnaron con las investigaciones realiza- 



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280 ANAJJCS DE LA 



(las más tarde, por los sabios (jiie con elhts asombraron al 
mundo. 

Su naturaleza delicada, no le pcírmitió trasladar al [>e- 
riódico, al folleto 6 al libro, todo lo que su previlep^iado 
cerebro elaboraba, como lo realizaba en su juventud; por 
eso se vio privada esta Academia de su contril)ución per- 
sonal científica frecuente; pen) nos consta su buen deseo, 
pues cuando en nuestros viajes á Europa le visitábamos, 
como un deber indeclinable, se enteraba con avid(?z de las 
tareas de la Academia, de la lal)or de cada uno de los 
liombres que en Cuba se dedicaban á las cienciíis, y, don- 
tro de nuestro circunscripto campo, se complacía en seguir 
y apreciar nuestras modestas j)roducciones. 

Aun cuando su delicada salud, le alejaba últimamente 
de los activos trabajos de la Clínica y del Laboratorio, no 
por eso dejó de llevar á la Higiene, el tenuí (1) sobrtí ((ue 
giró su célebre conferencia va\ esta Academia, de (jue lie- 
mos hecho mención. Fundó con el concurso de su esposíi, 
la ''Institución j)ara preservar de la tuberculosis á la in- 
fancia \ á virtud de un diagn(»stico precoz de la enferme- 
dad, Institución que tiene hoy una importancia capital y 
que presidió hasta los últimos días de su existencia. 

Con la muerte del Dr. Grancher, á los 57 años de edad, 
pierde esta Academia, uno de sus miembros corresponsa- 
les extranjeros más distinguidos, repetimos, y un auxiliar 
poderoso en lo que hasta ayer se llamó el cerebro del 
mundo, cuando las vías de comunicación y otras causas, 
no nos habían puesto en análogo contacto con otros cen- 
tros mundiales. 

Reciban los deudos del renombrado profesor de la Fa- 
cultad de Medicina de París y muy especialmente la que 
fué su digna esposa, nuestra compatriota, la sentida expre- 
sión del duelo que su eterna desaparición nos ha producido. 



(1 ) La tubeivuloHM yanglio-pulmonar cu las Escuelas de Parts. GRAKcnKR- 
Academia de Medicina de París. Sesión de Noviembre de 1906. 



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282 ANALES DE LA 



del artículo í) de los Estatutos de iiquella época, leyó un 
cumplido elogio de su ilustre antecesor. 

No preteudeuios, en esta improvisada nota, trazada sin 
(jue todavía se haya extinf¿:uido el ¡xVy! doloroso de la 
cruel enfermedad que nos arrebató al Dr. (iarcía, dar una 
idea completa de su labor científica. Señalaremos sólo de 
esta, lo que ha quedado uuís grabado cu uuestra infiel 
memoria, puí?s la tarea de exponerla, con el debido acier- 
to y detenimiento, la ha confiado la uiesa de la Academia, 
al distinguido colega Dr. Manuel Sabas Castellanos, que 
ha aceptado desde luego, con gusto, el honroso encargo. 

Los primeros trabajos presentados á la Academia por el 
Dr. Gabriel Xíaría García, versaron sobre el cólera, acerca 
del cual presentó observaciones clínicas, recogidas en el 
Hospital de San Juan de Dios y en la casa de Beneficen- 
cia; promoviéndose una viva discusión en la que tomaron 
parte los más autorizados miembros de la Corporación. 
F'ué muy activa su colaboración en la Comisión de Medi- 
cina Legal desde su ingreso en ella, hasta que múltiples 
circunstancias, le impidieron mantenerse en primera línea, 
como trabajador asiduo y constante. Más de cuarenta in- 
formes evacuó, en la época en que pudo consagrar toda su 
actividad á la Academia. Los títulos que á continuación 
expondremos, bastan para demostrar la importancia de los 
asuntos, en ellos tratados: 

Sobre infanticidio. 

Sobre diversas heridas. 

Sobre contusiones graves, en diversas regiones del 
cuerpo. 

Sobre envenenamiento. 

Acerca de la enagenación mental y los restantes sobre 
regulación do honorarios médicos, y múltiples particulares 
en que mostró siempre su perfecta preparación para abor- 
dar con seguridad, la .serie de dificultades que estos tra- 
bajos entrañan y la pluralidad de conocimientos que con 
frecuencia exijen. 

Su comunicación, respecto á un caso de adenta^ enfer- 
medad que por aquella época acababa de describir el gran 
clínico Trousseau, despertó^ mucho interés y animada 
discusión. 

La que leyó en la sesión del 11 de Febrero de 1877, en 



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^ ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 283 

que daba cuenta de una herida del rei'ehro, por jiroyecti 
de arma de fuego, fué en extremo interesante. La bala 
de 7 railímetros atravesó el lóbulo cerebral derecho, para 
alojarse en el izquierdo, sin dejar apenas señales de sn 
paso. El individuo curó y cuando algíin tiempo después, 
atentó por segunda vez á su vida, y nuirió ahorcado, pudo 
hacérsele la autopsia y comprobar los hechos señalados. 

La observación dio, desde luego, pie á larga discusión 
¡ durante dos ó más sesiones, y con tal motivo el l)r, (iarcía 

dio lectura á otro trabajo sobi-e las localizaciones 
<*erebrales. 

Tocóle contestar dos discursos de entrada: uno el del 
Sr. D. Francisco Moreno y Delgado, qu(» ingr(v<() como 
profesor de V(*terinaria y el otro el del I)r. Miguel Fran- 
cia y Mazorra. 

El tema del primero, versaba sobre La im¡)()}ia)ii'{a dr 
los estudios de veterinaria y la analogía ([ue ti(Mu^n entre 
sí las medicinas humana y veterinaria, y lo que tiene cada 
una de favorable y adverso. El Dr. (íarcía, discurriendo 
acerca del tema, tuvo oi)ortunidad de exj)oner su severi- 
dad de principios, cuando dijo, apoyándose en Ijis pala- 
bras del profesor Chomel: el hombre* lU) es materia de 
experimentos, jamás el interés de la ciencia autoriza al 
médico á intentar sobre sus semejantes experimentos, que 
puedan aunque ligeramente, címiprometer su vida y su 
salud, que tienen la niisión de guardar y conservar. 

Al contestar al Dr. P' ranea y Mazorra su discurso, en 
que trató de las inyecciones hipodérmicas de quinina se 
reveló un clínico experto y cauteloso, por las considera- 
ciones que le sugirió el tratamiento recomendado. 

Cuando más viva era su actividad profesional, y más le 
sonreía la felicidad, ésta voli') de su hogar: la pérdida de 
varios hijos y de su esposa, en breve espacio de tiempo, le 
acarreó la alteración de su vigorosa salud y, como si no 
fuera bastante, le sobrevinieron trastornos formidables é 
inesperados en sus intereses, que hasta última hora no 
pudo reponer, siquiera como débil compensíición á sus 
crueles sufrimientos físicos y lenitivo para la eterna des- 
pedida de los seres queridos, que inundaron su frente 
álgida ya, con lágrimas de amor, y á los cuales, si deja 
huérfana^;, no quedan desvalidos ni desamparados. 



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284 ANALES t)É tA 



Cesó de contribuir con su óbolo intelectual á la Acade- 
mia, cuando el tiempo le era corto para atender á las 
exigencias de su conturbado hogar; pero hasta que su en- 
fermedad no le permitió vencer las escaleras, concurría á 
las sesiones con toda puntualidad. 

Desde el primer momento, para no aparecer indolente ó 
descuidado de sus deberes, pidió, con la autorización del 
reglamento, pasar á la clase de honorario; pero la Acade- 
mia, aunque accedió á su ruego, le discernió después el 
título de Aradémico de Mérito á que se había hecho acree- 
dor por su constante labor, cuando pudo desarrollarla, y 
por su devociÓM nunca amenguada, por la institución que 
tanto amaron sus antocpsores y sus coetáneos. 



He dicho. 



MUERTE POR EL CLOROFORMO 

CONSULTA MEDICO-LEOAL 

Dr. Ignacio Calvo. 



(Sesión (lol 28 rio A>;ostí) de 1!)(>7.) 

Señor Presidente. 

Señores Académicos: 
Para informar en la causa numero 494 que instruye el 
Juzgado de Instrucción del Distrito Oeste, he sido nom- 
brado por esta Academia. 

Comenzaré por la lectura de los documentos referentes 
á dicha causa que así dicen: 

Hospital Nuestra Señora de las Mercedes.— Habano.— Registro 
número dos mil cincuenta y siete. — Habana, veinte y cuatro de 
Junio de mil novecientos siete.— Señor Presidente de la Junta de 
Patronos. — Señor.— Elevo á Vd. los informes que he podido adqui- 
rir respecto al accidente mortal ocurrido al paciente Ramón Ancheta 
durante la anestesia clorotormica á que fué sometido el sábado por 
la tarde para practicarle una operación quirúrgica.— El cirujano 
que procedió á la operación dice que no existía contra indicación 



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286 ANALES DE LA 



(lentemente p^r lo que empezamos muj cuidadosa y gradual- 
mente & administrar el iinestésico; no tardó en presentftf^e an 
período de excitación corto pero violento al que sigue una rApida 
resolución muscular con reacción pupilar, reflejo y ligero grado 
de cianosis, estando por lo tanto en pleno período de anestesia 
quirúrgica retiramos la careta y comprobamos su respiración 
ordenando entonces el traslado del enfermo que se realizó por el 
sirviente cargándolo y colocándolo en la mesa de operaciones, 
momento en que sorprendí !a iniciación del síncope que combatí 
ayudado de mis compañeros y enfermeras, haciéndole la retira- 
ción artificial é inyectándole éter, cafeina, estricnina y seteciihtos 
gramos de suero; en los primeros momentos de este tratamiento 
conseguimos que el enfermo hiciera algunas inspiraciones para 
caer en el sincope que fué mortal.— De tal modo dada la ausencia 
de contraindicaciones clínicas por una parte y por otra la poca can- 
tidad de anestésico que tomó, pues puede graduarse en unos seiaá 
ocho gramos nos eliminan la posibilidad del síncope por^léüión 
orgánica 6 por intoxicación y nos inclinamos á creer que no ha 
sido más que el síncope primitivo inevitable el causante déla 
muerte.— De V'd. atentamente: Dr. José F. de Póo.— Junio veinti- 
cuatro de mil novecientos siete. — Juzgado de Instrucción del Dis- 
trito del Oeste. — Declaración del Dr. Emiliano Nuf^ez de Villa- 
vicencio. — Rn la ciudad de la Habana, á veintiséis dé Junio de 
mil noveciento? siete. — Ante el Juzgado compareció el testigo ex- 
presado, á quien el señor Juez instruyó de la obligación que tiene 
de ser veraz y delae penas con que se castiga el delito de perjário; 
prestó juramento en forma, ofreció dedr verdad en todo lo que 
supiere respecto á loque fuere preguntado, y examinado perti- 
nentemente expuso que se llama como queda dicho, ser natural 
de la Habana, vecino del Veda'^o calle veinte y uno número 
veinte y cuatro, de sesenta y dos años de edad, de estado casado, 
de profesión médico cirujano y que no ha sido procesado^ ni le 
comprenden las generales de la í«ey en esta causa y dijo: que rati- 
fica en todas sus partes el informe que antecede que acaba de leer 
y reconoce como suya la fírma que dice su nombre y apellido: 
que el individuo á quien se refiere en su informe. qu« falleció el 
sábado último ó sea el veinte y dos, era procedente del Agoaiqtte 
de donde vino con una carta del .«cñor Ramón Pelayo, el ca<Mver 
de dicho paciente fué entregado el domingo á sus familiares que 
se presentaron á recojerlo, que no recuerda el nombre de esos fa- 
miliares, pero quizás consten en los libros del Hospital: que no 
puede decir si ha habido ó no negligencia por parte de los médicos 
que iban á practicar la operación al administrar el cloroformo al 
paciente, pues ignora si .«e tomaron las medidas necesarias para* 
evitar un accidente desgraciado, pero que en su sana práctica 
como médico tiene experimentado que son evitables en la mayo- 
ría de los casos esos accidentes de la anestesia y que en la misma 
Habana, hay médicos que cuentan por miles las operaciones en 
que se ha anestesiado el paciente sin contratiempo alguno y que 
el dicente durante cuarenta años en e! ejercicio de su profesión 



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ACADEMIA t)E CIltNCIAS DE I A HABANA ^87 



no ha tenido que lamen tur n ingina caso Je enos; y que no deeeu 
hacer otra manifestación.-* InHirnfdo del artículo 446 de la Ley, 
ta l^y6 y conforme, firma después del sefior Juez, doy fé:-Guerrero. 
— I>r. iSmitiano Nóñez.— Antonio Mf* León. — Historia Clínica.— 
Nombre del Dr. R. Nogueira. — Veinte de Junio de mil novecien- 
tos siete.— Sala San Salvador.— Camq número qnince.— Ramón 
Ancheta, natural de Caraballo, treinta y cinco aüos casado, blan- 
<» (del campo), y \-ecino del Ingenio «Rosario», Aguacate. — In- 
gresó á Jas dos p. m. del diez y nuevede Junio de mil novecientoB 
siete.— Atu. hereditarios.— No hay antecedentes de tuberculosis 
ni otras enfermedades hereditarias. — Ant. |>ersonale9. — Carecen 
de importancia. — Historia patológica aciuui.— Refiere oue ingresa 
|Mira ser operado de la enfermedad que y^adece buce algunos año*. 
— Pret^tala bolsa derecha cousiderá)>ltímen te aumenUida de volu- 
men« resistente y transparente, existe un derrame vaginal (hidro> 
cele). También presenta el anillo inguinal dilatado, permitiendo 
la introducción del dedo y haciendo procideiici i cuando tose un 
temor ligeramente timpánico que se reduce espontáneamente 
(ht>mia inguinal). El enfermo nos habla de algunos trastornos 
gástricos q^ue consisten en una dispepsia crónica. — Examen clínico 
del aparato circulatorio, respiratorio y urinario .son normales así 
como la orina. [Prepárese para operar.— Rasúresela región.— Fo- 
mentos de bicloruro.] Adminístrese un purgante »S«lf«to de sosa 
trefnta gramos. —Dieta absoluta. Kl enfermo falleció por síncope 
clorofónnico antes de comenzar la intervención. — Habana, Junio 
veinte y tíos de mil novecientos siete. — Dr. R. Nogueira — Eti co- 
pia de su original. Habana diez de Julio d** mil novecientos siete. 
Dr. E. Náñez, Director. — Juzgado de Instrucción del Distrito del 
()este. — Deólaración del Dr. Rafael Nogueira y Udaeta. — Enlaciu* 
dad de la Habana, á once de Julio de mil novecientos siete.— 
Ante el Juzgado compareció el testigo expresado á quien el señor 
Juez instruyó de la obligación que tiene de ser veraz y de las pe- 
nas con que se castiga el delito de perjurio; presto juramento en 
forma, ofreció decir verdad en todo lo que supiere respecto á lo 
que fuere preguntado y examinado pertinentemente expuso que 
se llama cohoo queda dicho, natural de la Habana, vecino de 
Habana número veinte y dos, veinte y tres aftos de edad, de es- 
tado soltero, de profesión médico cirujano y que no ha sido pro- 
cesado ni le comprenden las generales de la Ijey en esta causa y 
dIjO: que ratifica el informe ó comunicación dirigida al Director 
del Hospital Mercedes que en este acto se le lee y reconoce como 
suya la firma que dice su nombre y apellido agrei2;ando: que en el 
acto de administrar el cloroformo como sucedió con Ramón An- 
cheta lo efectuó solo el Dr. Póo, quien simultáneamenta atendía 
de aquella operación y del pulso del paciente, que á ese acto ayu- 
dó un sirviente nombrado Julián Pérez el que sólo se ocupaba de 
alcanzar una toalla ú otro objeto que le sea pedido, que el cloro- 
formo se lo administró el Dr. Póo en una habitación destinada á 
ese efecto trasladándose después el paciente á otra contigua para 
ser operado: que el declarante se encontraba en la sala de asepsia 



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288 ANALES DE LA 



y fué avisado de que el Ancheta estaba doruiido: que al acercarsse, 
el declarante á la mesa para operarlo le llamo la atención el pro- 
pio Doctor Póo sobre que el paciente sufría un síncope por lo 
que inmediatamente procedieron á realizar lo indicado en esos 
casos ó séase tracciones rítmicas de la lengua, respiración artifi- 
cial, inyecciones estimulantes y suero, sin que lograran tener un 
resultado favorable y evitar la resolución fatal que tuvo el acci- 
dente: que el declarante cree que Ramón Ancheta sufrió una pa- 
resia respiratoria por parálisis del bulbo causa determinante del 
sincope: que la impureza del cloroformo en^pleado para la anes- 
tesia es causa de que se desarrolle un accidente fatal, pero en esos 
casos el etlfermo muere desde las primeras inhalaciones, por lo 
que cree que la muerte de Ancheta no ha sido ocasionada por la 
impureza del cloroformo empleado para anestesiarlo: que tampoco 
creeaue el accidente fué á consecuencia de la cantidad: esto es, ex- 
ceso ae cloroformo porque el aparato empleado en este caso permite 
la entrada del aire que diluye el cloroformo é impide la intoxica- 
ción, que á su juicio Ramón Ancheta no presentaba lesiones que 
impidiera su cloroformización; instruido del artículo cuatrocien- 
tos cuarenta y seis agrega: que á su juicio el Dr. Póo administró 
debidamente el cloroformo sin negligencia ni descuido por parte 
del mismo, la leyó, se ratificó y ñrma después del señor Juez — 
doy fé: — Guerrero. — Dr. R. Nogueira: — Antonio M? León. — Provi- 
dencia Juez Señor Guerrero.— Habana, Julio veinte de mil nove- 
cientos siete. Dada cuenta con esta causa dedúzcase tostimonio 
del informe de fojas dos, comunicación de la cuatro á siete inclu- 
sive, declaración de la doce, historia clínica de la treinta y una, 
declaración de la treinta y tres y de este proveído; el que se re- 
mitirá a la Academia de Ciencias, para que se informe áeste Juz- 
gado con vista de estos antecedentes, si ha habido impericia, 
contraindicación ú omisión de las prescripciones científicas en la 
aplicación del cloroformo en este caso. — Devuélvase al Hospital 
Mercedes la careta remitida que sirvió para anestesiar á llamón 
Ancheta; y recuérdense al Juzgado de Instrucción de Jaruco las 
resultas del exhorto librado en ocho del actual. — Lo proveyó y 
firma el Señor Juez, doy fé:-— Guerrero.— Antonio M^León. 

Es conforme con sus originales que quedan en la causa núme- 
ro cuatrocientos noventa y cuatro del año actual, por muerte de 
Ramón Ancheta á que me remito. — Y en cumplimiento de lo 
mandddo, para remitir ala Academia de Ciencias, expido el pre- 
sente en la Habana, á veinte y dos Julio de mil novecientos siete. 
ENMENDADO.— Inguinal.— Inspiraciones.— Entre líneas.— 
ba = algnnas.= procesado. — Todo vale. 

Antonio M*? León. 

Al examiuar detenidamente toda esta documentación, 
nada he podido ver que justifique una acu.saci(5n de impe- 
ricia, contra indicación ú omisión do las prescripciones 
científicas en la aplicación del cloroformo en este caso. 



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ACADEMIA PE CIENCIAS DE LA HABANA 289 



Como SO ve, osle proceso se basii casi exclusivamente en 
el informe que el señor Director del Haspital Nuestra 
Señora de las Mercedes <lirige al Sr. Presidente de la Jun- 
ta de Patrinios del mismo, en el cual señala el hecho gene- 
ral deque en toda anestesia hay i)el¡gros que son evitables 
cuando se hace con las mayores precauciones y la mayor 
vigilancia, al extremo según dice, que en el extranjero 
resultan más que excepcionales los casos funestos. 

Es cierto, señores Académicos, que en toda anestesia hay 
peligros y que los accidentes funestos pueden evitarse casi 
siempre con vigilancia y cuidados; pero también es cierto 
que en algunas circunstancias son inevitables á pesar de 
toda vigilancia' y cuidados. En esto están conforme todos 
los autores y entre elh>s Vibert que dice: ''Parece proba- 
'*ble, en efecto, que ningún proceder permita evitar de 
" una manera absolutamente segura ciertos accidentes ful- 
*• minantes, resultados de una susceptibilidad particular 
*'del sujeto que nada pudo hacer preveer '. 

Nada hay señores más arduo y delicado que dictaminar 
sobre la responsabilidad médica, y uo en caso como este 
donde no hay nada que justifique la menor acusación. Aun 
en los casos en que evidentemente pudieran existir erro- 
res por parte del médico, las autoridades más competentes 
en la materia no aceptan la responsabilidad médica como 
principio y he aquf como se expresa el Dr. Mata: ''En el 
''ejercicio de la medicina, dice, no debe existir la respon- 
" sabilidad médica como principio; con semejantes trabas 
''no se concibe la Medicina; ésta debe ser libre, el facul- 
'' tativo no debe tener restricciones ningunas en el uso de 
"sus conocimientos. Si el médico supiera que es respon- 
" sable de los malos resultados de su práctica jamás se re- 
" solvería á tomar ciertas determinaciones graves que 
''pudieran tener buen lesultado, como resultado malo. 
*' ¿Quién se atrevería á practicar las grandes operaciones?" 
¿Cuál sería, digo yo, el médico que se atrevería á aneste- 
siar sus enfermos sabiendo (jue si tuviera un resultado 
desgraciado, debido a causas inq)osibles de preveer, la ley 
lo perseguiría como á un vulgar criminal? Toda respon- 
sabilidad que no sea la moral, agrega el Dr. Mata, destru- 
ye al médico y aniquila á una profesión que tantos bene- 
ficios reporta á la humanidad. No es menos categórica la 



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290 ANALES DE LA 



opinión del Ür. Brouardel sobre este punto y para demos- 
trar lo difícil qui e> inculpar de responsabilidad al inédieo 
cita el het*ho sif^uiente: ''Un individuo consulta á un dac- 
** tor, antiguo interno con Medalla de oro de los Hospitales 
'•(le París, por una pequeña lupia del carrillo; se le pro- 
' pone la operación, la (jue acepta á condición de ser 
'* anestesiado. El cirujano lo anestesia «iyudado por un 
'interno que aun no era médico. En las primeros iuha- 
^'laciones el individuo niutre, lo habían dormido sentado 

'en un sillón. El cirujano pierde lu cabeza, deja el cuarto 
precipitadamente, atraviesa una pieza inmediata donde 
''estaban los parientes del paciente y grita ''todo va 
**bien'\ la familia penetra en el cuarto y se encuentra en 
'^presencia de un cadáver. El Comisario de policía inter- 
*'vino, se inició un proceso y el Tribunal condenó al Mé- 
t' dico v al Avudante á 50 francos de multa á cada uno. 

'El Juzgado reflejó en estolas opiniones que en aquel 
*' tiempo dominaban, reprochaba a los Médicas de haJber 
"dado el cloroformo en una pequeña pieza repleta de 

'muebles y en la que el aire no podía renovarse suficien- 
'* teniente; la sentencia fué apelada ante el Tribunal Supe 
''rior; Velpeau, al cual se le pidió su opinión se pronun- 
"ció de una manera muy neta y categórica. Tenéis en 
'vuestras manos el porvenir de la Cirugía, dijo á los 

'Magistrados. La cuestión interesa más al público que 
^' al médico mismo, si condenáis al Cirujano que ha emplea- 
"do el cloroformo, ninguno de nosotros se decidirá á 
"emplearlo en lo sucesivo; ningún médico, si sabe que á 
"consecuencia de un accidente imposible de preveer in- 

' curre en responsabilidad no querrá administrarlo más: 
" depende de vosotros mantener ó nó la abolición del do- 
"lor. Cuando el abogado de los acusados se levantó para 

* comenzar su defensa, el Presidente del Tribunal le inte- 

M-rumpió diciéndole: la causa queda terminada. Los dos 
'acusados fueron absueltos'\ 

En este caso todo parecía condenatorio para el Médico 
y su Ayudante, y, sin embargo, el Tribunal Superior lejos 
de conflrmar la sentencia absuelve á los acusados después 
de oir la opinión de Velpeau; y si no pudieron inculpar 
de responsabilidad en tales circunstancias en las que apa- 
recían acusaciones en cierto modo justificadas. ¿Cómo 



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ACADEMIA DE CISNCUS DE LA HABANA 291 

podra esta Academia aceptar responsabilidades on un ca*^(> 
como el que nos ocupa, en que no hay nada que justifique, 
impcfricia, contraindicación íi omisión de las prescri])ciones 
científica** en la aplicación del cloroformo? 

Por todo lo anteriormente expuesto propon j2:o á esta 
Academia conteste al 8r. Juez con la siguiente conclusión: 

''Esta Academia, después de estudiar detenidamente la 
documentación referente ií esta causa estima ijue en toda 
ella no aparece que haya habido impericia, contraindica- 
ción ú omisión de las prescripciones científicas en la apli- 
cación del cloroformo en este easo'' 



LA TUBERCULINA DEL DR. JACOBS 



Informe presentado á la Academia de Ciencias Médicas, fí- 
sicas Y naturales de la habana por la comisión nombrada 

PARA ESTUDIAR LOS CASOS DE TUBERCULOSIS TRATADOS POR EL 

1)r. M. V. Bango. 

Ponencia Dr. Xanuel Bnis Oatabó. 



Sr. Presidente. 

Sres. Académicos: 

C/omo ponente de la Comisión nombiada por esta Academia 
el día 28 de Junio próximo pasado para el estudio de los casos 
de tuberculosis tratados por el Dr. Bango, con la tuberculina 
Jacobs, tengo el honor de distraer vuestra atención, para daros 
cuenta de los trabajos que dicha Comisión ha realizado. 

Diez y . seis casos componen la primera serie de los tra- 
tados y que expuestos para su examen en sesión pública ordi- 
naria, la Academia acordó tomar en consideración lo mani- 
festado por el Dr. Bango: renunciar por el momento al tra- 
bajo de comprobación por él soUcitado, declinando la Cor- 
poración el estudio y observación de dichos casos curados, a 
una Comisión que informase lo pertinente, dando cuenta en 
sesión pública. 

En tal virtud la Comisión elegida quedó constituida por los 
señores siguientes: Dres. Joaquín L. Jacobsen, Domingo Her- 



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292 ÁSALES bÉ Lk 



nando Seguí, José Valdí^s Anciano, Juan N. Dávalos y Manuel 
Ruíz Casabó. 

El día 29 de Junio, stí reunieron en loy salones de la Aca- 
demia, tres miembros de la Comisión; doctores Henando Seguí, 
Dávalos y Ruíz Casabó, no asistiendo los Dres. Jacobsen y Valdés 
Anciano. Los asistentes acordaron que por el Secretario de la 
Academia se citen para el lunes próximo á los señores ausentes: 
así como que actuara de Secretario de la Comisión el doctor 
Ruíz Casabó. 

El día primero de Julio y eii los mismos salones de la Aca- 
demia celebraron sesión los Dres. Hernando Seguí, Dávalos y Ruíz 
Casabó y dando cuenta con la renuncia presentada por elDr. Val- 
dés Anciano como miembro de la Comisión; el Dr. Ignacio Calvo 
fué nombrado por el señor Presidente de ^&' Academia para el 
puesto vacante. 

Constituidos en sesión los cuatro miembros citados, acorda- 
ron: que por conducto del Secretario de la Academia, se solicite 
del Dr. Bango la remisión de las historias clínicas correspon- 
dientes á los enfermos por él tratados y presentados en la se- 
sión del 28 de Junio como curados de tuberculosis pulmonar, 
acompañando las curvas, preparaciones, índices opsóñicos, así 
como todos los demás detalles empleados en la técínica y cu- 
ración de dichos enfermos. 

El día 10 de Julio y en el propio lugar se reunieron los 
miembros de la Comisión Dres. Dávalos y Calvo con ausencia 
de los Dres. Hernando Seguí y Ruíz Casabó. El Dr. Le-Roy como 
Secretario de la Academia manifestó que el Dr. Joaquín L. Ja- 
cobsen había renuíiciado el carj^^o de vocal de esta Comisión: 
que el señor Presidente de hi Academia consiguientemente hizo 
nuevo nombramiento á favor del Dr. Alfonso Betancourt, (luien 
renunciando también el cargo, fué sustituido por el Dr. Jorge 
Le-Roy que es el que ha venido á ocupar el puesto vacante, 
completando así el número de los miembros de la Comisión- 
Las anteriores razones justifican la presencia del Dr. Le-Roy 
en dicha sesión y en la que por ausencia del Dr. Ruíz Casabó 
ocupa el puesto de Secretario interinamente. 

Constituidos en Junta, acordaron dar cuenta á la Academia 
en la [)r¡meni sesión pública ordinaria que celebrase dicha 



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^ ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 293 

Corporación, de los trabajos realizados hasta la fecha por esta 
Comisión y que se ha^a constar que es lamentable que á pesar 
del tiempo transcunido desde el 30 de Junio, fech^ en que el 
Dr. Bango recibió la comunicación en que se pedían las histo- 
rias clínicas y demás detalles mencionados y en cuya fecha 
dicho profesor ordenó se remitieran á la Academia los docu- 
mentos solicitados, no hayan llegado todavía á poder de la 
Corporación. 

El día 19 de Julio, reunidos loa Dres. Hernando Seguí, Dávalos, 
Le-Roy y Ruíz Casabó, con ausencia del Dr. Calvo, se celebró sesión. 

Se dio lectura á una comunicación dirigida por el Dr. Bango 
y á la que adjunto remite diez y seis historias clínicas de los 
enfermos presentados á la Academia como curados de tubercu- 
losis, con el tratamiento del Dr. Jacobs, por medio de la tu- 
bero ulina T. J. 

Examinadas detenidamente dichas historias clínicas por la 
Coihisión y después de algunas consideraciones, ésta acotdó 
dejar consignado lo siguiente: «Que las referidas historias clí- 
nicas están incompletas y deficientes, pues tratándose de com- 
probación científica de un tratamiento aplicado á la cura 
de tuberculosos, faltan muchos elementos indispensables, 
y de gran valor científico, como así lo consigna el autor del 
tratamiento por la tuberculina T. J. ^ Que faltan datos sobre 
la temperatura, pulso, amplitud respiratoria y otras observacio- 
nes que son necesarias para poder juzgar científicamente el 
valor del tratamiento empleado y de los cuales no se ha pre- 
sentado á esta Comisión dato alguno. Que el tratamiento, según 
se desprendo del examen de los antecedentes suministrados 
por el Dr. Bango, ha sido realizado empíricamente piíes que, 
la base científica del mismo, según la comunicación del doc- 
tor Jacobs á la Sociedad Internacional de la Tuberculosis en 
París en el mes de Marzo de 1906, es el examen opsónico de 
la sangre de los enfermos y este requisito no consta haberse 
llenado en ninguna historia clínica presentada, á pesar de ha- 
ber sohcitado esta Comisión en anterior fecha, ese particular 
y otros referentes á la técnica empleada. 

La Comisión acordó que los 16 enfermos de referencia sean 
examinados en tres series, debiendo solicitarse la presencia de 

TOMO XLIV.— '88. 



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294 anax.es de t^ 



cinco de ellos en esta Academia el lunes próximo 22 del co- 
rriente Julio, para cumplirnentar dicho acuerdo. Y, por últíniu, 
(jue siendo, el espíritu de esta CJomisión el más amplio y cien- 
tífico en pro de la verda<l, stt penuiui <iue cualquier médico que 
así lo denee venga á las horas en «jue esta Comisión realice 
sus trabajos ))aia estudiar los casos de referencia. 

Nuevamente reunidos todos los miembros de la Comisión el 
día 22 de Julio en los salones de la Academia de Ciencias, pro- 
cedieron á examinar los cinco casos pertenecientes á la prime- 
ra serie, de cuyo resultado se da cuehta en el cuadro que 
seguidamente se os pondrá de manifiesto y en donde á vista 
de pájaro, digamos así, podrá conocerse rápidamente el resul- 
tado de nuestras investigaciones. 

Reunida la Comisión otra vez el día 26 de Julio, con asis- 
tencia del Ur. José Vilar Souto, médico encargado del depar- 
tamento de tuberculosos en la Casa de Salud «La Benéfica» 
del Centro (rallego, se procedió á examinar tre^ individuos 
correspondientes á la segunda serie de cinco que se solicitMon, 
pues los otros dos no asistieron á la cita. El resultado de las 
investigaciones queda consignado en el cuadro de referencia. 

Se acordó señalar para el próximo lunes, 29 de Julio, el 
examen de los ocho enfermos restantes que completan el nú- 
mero de diez y seis, recomendando al señor Secretario de la 
Academia que al solicitar la presencia de los individuos que 
faltan, indique al Dr. Bango se sirv'a manifestar en caso de 
faltar alguno de los que deben de asistir, la causa que lo ira- 
pida, pues la Comisión acuerda terminar la serie de reconoci- 
mientos el día 29 ya expuesto. 

El día señalado, 29 de Julio, reunida la Comisión para cum- 
plimentar el anterior acuerdo no pudo hacerlo efectivo por no 
haber asistido ninguno de los individuos reclamados. En defec- 
to de esto se leyó una comunicación, en que, transcrita por orden 
del señor Presidente de la Academia á esta Comisión, mani- 
fiesta el Dr. Bango lo siguiente: «De los ocho individuos que 
faltaban por ser reconocidos por la Comisión nombrada al 
efecto que son D. Constantino Arduendo, D. Celestino Gonzá- 
lez, D. Joaquín Várela, D. Francisco Canteras, D. Nicolás Ricci, 
D. Manuel Navarro, D. Paulino Alvarez y D. Gregorio Fernán- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HABANA 295 

dez, dos ge encuentran en Tanipa, uno en la Güira de Melena, 
otro en Bejucal, otro en Santiago de Cuba y los dos restantes 
en la Habana fl). A los seis primeros se les escribió para que 
estuvieran aquí en el día de ayer, los otros dos, que residen 
en la Habana, fueron citados para la mañana de hoy; pero ni 
los primeros ni los últimos han acudido al llamamiento so pre- 
texto de que sus ocupaciones y medios económicos no sé lo 
permiten. En tal virtud se lo paiücipo, etc.» 

Hasta aquí señores Académicos lo que se refiere á la forma lle- 
vada á cabo por esta Comisión y que es reflejo fiel de lo que 
consta en las actas acordadas y firmadas por la misma. 

Con objeto de no cansar á esta ilustrada Academia con la 
exposición detallada y minuciosa de los casos objeto de este in- 
forme y entendiendo que el más sereno juicio en la lógica de 
los hechos, ha de constituir infranqueable barrera para las tor- 
cidas inclinaciones del pensamiento, en cuadro sinóptico tiene 
esta Comisión el honor de presentar á cada enfermo en sus 
dos etapas. La primera, como enfermo en tratamiento y la 
segunda, como individuo que se dice curado y bajo el examen 
de esta Comisión. 

Véase el cuadro: 

De lo expuesto se deduce que de los ocho individuos exami- 
nados por la Comisión y que fueron presentados como curados 
de tuberculosis en sesión del 28 de Junio último, cinco presen- 
tan todavía Baccillus de Koch en sus esputos, según certificación 
del Laboratorio Nacional, á pesar de haber sido recogidos de los 
enfermos á las cinco de la tarde, hora la menos ú propósito para 
obtener positivos resultados de investigación. Corresponden á 
los números 3, 4, 5, 7 y 8 del cuadro de referencia. 

De éstos hay que significar que, según espontánea declara- 
ción, hay uno, el número 8, que se encuentra en tratamiento, 
toda vez que el día anterior al de su reconocimiento, 25 de 
Julio, recibió la undécima inyección con la tuberculina núm. 4. 

Los tres restantes no han mostrado Baccillus de Koch según 
declara el Laboratorio Nacional habiéndose hecho el examen 
con esputos recogidos también á las cinco de la tarde. 



(1) Se ha omitido en la f.uiuunicacióu del Dr. Ban^o la residencia de uno 
de los individnos citados.— Nota de la Comisión, 



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296 ANALES DE LA 



Todos los individuos examinados menos uno (el número 2 
de nuestro cuadro) muestran signos que indican lesiones pul- 
monares, por lo que hay que admitii- que son tuberculosos. Así 
se demuestra con el caso número 6 de nuestro cuadro, el cual 
recibió una inyección de la tubercub'na número 3 el 25 de Ju- 
lio víspera del día que fué examinado por esta Comisión. 

Señores Académicos: creemos llegada la hora de terminar, 
pues la elocuencia de los casos estudiados por esta Comisión 
evita el trabajo de hacer comentarios; los cuales no podrían 
síer encaminados á defender las afirmaciones sostenidas por el 
que con tan poca fortuna, y cegado, quizás, por la sugestión de 
un éxito soñado, pero tempranamente lanzado al cono- 
cimiento público, científico y profano, pudiera decirse que ha 
fracasado en su tentativa de curar tuberculosos con la tubercu- 
lina del Dr. Jacobs. El tiempo empleado no ha sido suficiente; 
la técnica no se ha ejecutado como lo indica el autor: los casos 
presentados protestan diíl éxito favorable. 

En tal virtud esta Comisión propone las siguientes conclu- 
siones: 

PRIMERA: La Academia no acepta las . afirmaciones del 
Dr. Bango al decir que ha curado diez y seis casos de tiaber- 
culosis con la tuberculina T. J. del Dr. Jacobs, puesto que de 
ocho casos examinados, siote están francamente tuberculosos, 
cinco de éstos con Baccillus de Koch. 

SEGUNDA: La Academia declara que no se han llenado en 
el tratamiento de dichos enfermos los requisitos exigidos por su 
autor para poder apreciar sus resultados. 

TERCERA: La Academia hace constar que la tuberculina 
Jacobs no es un específico de la tuberculosis, es uno da tantos 
remedios que se han empleado contra esta enfermedad y cuyo 
valor real no ha podido determinarse todavía á pesar de venirse 
usando en InglateiTa, Bélgica, Francia y Suiza, desde el año 
1897, y además, que su aplicación puede ofrecer serios peligros 
cuando al hacerlo no' se sigue estrictamente la técnica reco- 
mendada por su autor. 

No obstante la Academia resolverá. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 297 



ESTUDIO aVXXXOO» XXOBOaBAFXOO 7 BAOTEBXOLOaXOO BE LAS AOVAS 
XnfEBO-XEDXOZírALES DE "SAIT DlSaO", EK LA PBOVIKOXA DE 
PXITABDEL BIO; ''SANTA BITA", "SANTA XABU DEL BOSABIO'' 
7 "XADBVaA", EN LA PSOYINOZA DE LA HABANA, CON ALaVNOS 
DATOS SOBBE LAS AOVAS DE ''SAN VICENTE" (TISALES), "FVSN- 
TE DEL OBISPO" (aVANABAOOA) "SAN XiaVEL DE aVAXAOABO" 
(XATANZAS) 7 "DELICIAS DE SAN ANTONIO" (SANTIAM DE 
CVBA). 

rOR BL 

DOCTOB JOSÉ A. FEBNANDEZ BBNITEZ 



MRMORIA. LACREADA CON KL «PBBMIO DEL PRESIDENTE GUTIÉRREZ» 
EN EL CONCURSO DS 1907 (1). 



(Continuación,) 



MATERIA ORGÁNICA DE LAS AQUAS MINERALES 



Desde la anti^füedad hasta hace pocos años, — dice el 
Dr. Rodríguez Pinilla en su Tratado de Hidrología Médi- 
ca — venía observándose en la exposición de los resultados 
de los análisis de las aguas en general, que al terminar de 
expresar sus componentes en sales, se colocaba la siguien- 
te frase: ''Materia orgánica, indicios'', ó esta otra: ''Mate- 
ria qrgánica, cantidad indeterminada", sin que los químicos 
de aquellos tiempos pudieran pensar, que el conocimiento 
y dosificación de esta materia orgánica, era de capital im- 
portancia, tanto para el análisis de las aguas potables usa- 
dívs como bebida, cuanto para las aguas minero-medicina- 
les, en las cuales á la materia orgánica especial que á cada 
clase de agua acompaña se atribuyen hoy los efectos más 
íntimos de la*s mismas. 

El profesor Maggi, fué el que primeramente y en el año 
1870, llamó la atención de lo qué él llamaba "extructura 
del fluido acuoso", y observó que agregando algunas go- 
tas de una solución de cloruro de paladio al agua más 
transparente y cristalina que pudiera encontrarse, se pro- 
ducía al poco rato un enturbiamiento y se podía observar 
que flotaban en el líquido pequeñas masas de formas irre- 

V^^éase Ajules. T. xliv, pág. 181. 

TOMO XLIV. — 39. 



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298 ANALES DE LA 



guiares y extructura granulosa, que no eran otra cosa que 
las materias orgánicas que el agua llevaba en suspensión, 
las que por su transparencia y ninguna coloración pasa- 
ban desapercibidas, pero que el cloruro de paladio, colo- 
reándolas, las hacía visibles. 

Hasta el año 1880, nadie se ocupó del estudio de la flora 
y fauna de las aguas minerales. Como es lógico, las inves- 
tigaciones dieron comienzo por las aguas potables, en las 
que los adelantos de la ciencia hicieron ver que las aguas 
cargadas de materias orgánicas producían trastornos en 
la economía, si se empleaban como bebida; y que si la 
materia orgánica era formada por microorganismos pató- 
genos, originaban por infección, las enfermedades de que 
estos son productores. Tal cerjteza, obtenida con el pro- 
greso y las investigaciones de la bacteriología, dio origen 
á los estudios importantísimos que para el conocimiento y 
dosificación de la materia orgánica en general, así como 
de los microorganismos vivientes que las mismas aguas 
pudieran contener en particular, han practicado distingui- 
dos químicos y bacteriólogos; estudios que como son aje- 
nos al objeto que aquí nos ocupa, los pasamos por alto. 
En cambio, si han sido numerosos los trabajos de investi- 
gación de la materia orgánica de las aguas potables usa- 
das como bebida, pocos han sido los que de esta índole 
se han llevado á cabo en ol estudio de la flora y la fauna 
de las aguas minero-medicinales, y con excepción del tra- 
bajo del Dr. Moreno titulado ''Algas termales" y el del 
Dr. Poncet ''Microbios de las aguas de Vichy" no tene- 
mos hasta el presento ninguna obra de conjunto. 

Siempre se ha pensado por distinguidos hombres de 
ciencia, que las aguas que emergen del interior de la tie- 
rra son asépticas hasta que llegan á la superficie, ó por lo 
menos á pocos metros del suelo; sin embargo de lo cual 
existen bacterias específicas, características en cierta clase 
de íiguas minerales, bacterias que parecen ser las que dan 
á las mismas cierto estado especial de electricidad y qui- 
miotaxia, que contribuyen á aumentar sus beneficiosos 
efectos terapéuticos. Su origen es difícil de explicar, lo 
cual hace pensar al distinguido hidrólogo Dr. García Ló- 
pez en la generación espontánea, pudiendo así asegurar 
que cada clase de agua tiene sus microorganismos propios. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 299 

En las sulfurosas encontramos siempre las Beggiatoas, así 
como en las aguas arsenicales se encuentra siempre el Hi- 
drocrocis arsenicum, que se ha señalado como específico 
de esta clase de aguas, y al que se atribuye la facultad de 
producir el arsénico que esas aguas contienen. La ciencia 
no conoce aún el verdadero origen de estas bacterias, y 
siendo muy variadas las teorías que sobre este asunto se 
han expuesto, se ha limitado á clasificarlas en tres fami- 
lias: Coccáceas, Bacteriáceasy Beggiatoáceas (Macé). La 
acción de los microorganismos que acompañan á las aguas 
mineromedicinales, ha podido comprobarse por la obser- 
vación de sus efectos terapéuticos. Un baño preparado 
con agua potable, en la que se han disuelto substancias 
químicas tratando de imitar las aguas minero- medicinales 
naturales, de cualquier clase que éstas sean, ya bicarbo- 
natadas, ya salinas, ya sulfurosas, no nos produce los mis- 
mos beneficiosos efectos que los que se obtienen con el 
uso de las aguas naturales; ¿á qué debemos atribuir estas 
diferencias? A que como antes dejamos expuesto, el lí- 
quido que hemos preparado carece de aquellos microorga- 
nismos que imprimen á las aguas naturales ciertos estados 
especiales de electricidad, que son los que les hacen produ- 
cir sus buenos efectos terapéuticos. Estas teorías nacidas 
de la observación, aun no tienen la sanción de la ciencia; 
aunque es posible que con el tiempo se llegue a una con- 
clusión precisa sobre ese extremo. Pero de todos modos, 
es un hecho indiscutible que las bacterias desempeñan un 
importante papel en el desarrollo de ciertos principios 
contenidos en las aguas minerales, y buena prueba de ello 
la tenemos en la transformación de las aguas sulfatadas 
en sulfhídricas, como son¡ las aguas sulfurosas más cono- 
cidas de nuestro país, las cuales sólo contienen hidrógeno 
sulfurado libre, y una gran cantidad de sulfato de cal ó 
de sosa en disolución. 

La creencia, muy generalizada, de que las bacterias lla- 
madas sulfurarias transforman las aguas sulfatadas en sulfhí- 
dricas, es completamente errónea; la reducción de los sul- 
fatos es producida por los microbios de la putrefacción; 
los cuales haciendo fermentar la celulosa, producen gas 
de los pantanos, que en presencia de los sulfatos de que 
el agua se encuentra cargada, da lugar á la producción 



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300 ANAX.ES DE LA 



del gas sulfhídrico. Expresándonos en términc^s químicos, 
la reacción que tiene lugar es la siguiente: 

CH4. + S04CA.=C03CA.+H2S.+H,0. 

(Metano + Sulfato de cal = Carbonato de cal + Acido 
sulfhídrico + Agua. ) 

En este estado, es cuando interviene la bacteria sulfu- 
raría (beggiatoa) oxidando el ácido sulfhídrico, apropián- 
dose el azufre y formando agua. La reacción anteriormen- 
te descrita la hemos comprobado experimentalmente in 
vitro^ y para obtenerla hemos llevado á cabo las siguien- 
tes experiencias. En frascos Erlenmeyer de distintas ca- 
pacidades colocamos 250 y 500 c. c. de agua procedente 
del manantial "El Templado", del Balneario de San Die- 
go de los Baños, cuya agua tiene una cantidad de sulfato 
de cal igual á 0'808 por 1000; á dicha agua le agregamos 
5 y 10 gramos de hierbas frescas, en pequeños pedazos, y 
colocamos los frascos después de tapados con algodón, en 
la estufa á la temperatura constante de 37^ centigrados. 
A las 48 horas, hemos podido notar un enturbiamiento 
muy marcado en los líquidos, así como un abundante des- 
prendimiento de gas que se notaba á simple vista, que 
hacía mover constanteriientc los pedazos de las hojas de 
las hierbas que le habíamos agregado al agua. Destapa- 
dos los frascos, pudimos notar un pequeño olor infecto, 
que nos indicaba que en el seno de los líquidos tenía lu- 
gar un estado de putrefacción. Examinados nuevamente 
los líquidos á las 80 horas, pudimos comprobar que el olor 
infecto había desaparecido, y que despedían un marcado 
olor á gas sulfhídrico; lo cual se comprobó además toman- 
do unas porciones de los líquidos en tubos de ensayo los 
que tratamos por el acetato de plomo y por el sulfato cú- 
prico, habiendo obtenido en todos un precipitado de color 
obscuro, producido por la formación de un sulfuro de plo- 
mo y cobre respectivamente. Repetida esta operación, 
aumentando la proporción de las hierbas agregadas, he- 
mos podido comprobar que llega un momento en que en 
los líquidos no se encuentra la menor cantidad de sulfa- 
tes, explicándonos esta transformación de la siguiente 
manera: el gas de los pantanos que se produce con la fer- 
mentación de la celulosa, reduce el sulfato que el agua 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



FRASCOS EN QUE SE LLEVO A CABO LA TRANSFORMACIÓN 
DE LAS AGUAS SULFATADAS EN SULFHÍDRICAS 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE I A HABANA 301 

contiene; y cuando éste ha desaparecido, si aun queda 
gas, se desprende por no tener sulfato que reducir. Cuan- 
do llega este estado, los líquidos que conservaban un as- 
pecto turbio, se aclaran lentamente, ocupando el fondo 
de los frascos los detritus orgánicos que quedan como 
residuo de la reacción verificada; y el gas sulfhídrico que 
daba al líquido su olor característico, se va escapando, y 
llega un momento en que el agua tiene los mismos carac- 
teres organolépticos que cualquier agua potable. 

Las especies causales de la putrefacción son numerosas 
y aun no bien conocidas; pero las fases que la putrefac- 
ción puede presentar son tres. En la primera fase se en- 
cuentran en abundancia los saprofitos ordinarios conoci- 
dos; un día ó dos después — según la temperatura — los 
gérmenes aumentan, el olor infecto se hace más percepti- 
ble, los saprofitos vulgares ceden su puesto á otras bac- 
terias entre las que podemos citar los bacilos violáceos y 
fluorescens^ Itqul^aciens. Algunos días después, el olor es 
francamente pútrido y en este tercer período es cuando 
aparecen las especies Proteiis vulgaris y mirabtlta. Esta 
tercera fase dura más ó menos tiempo, según la resisten- 
cia que la materia que se está destruyendo presenta á la 
solubilización de las diastasas segregadas por las bacterias; 
y en este momento es cuando el líquido presenta una fuer- 
te proporción de hidrógeno sulfurado, ó de productos vo- 
látiles (amoníacos compuestos). 

Al aparecer el hidrógeno sulfurado, es cuando aparece 
también la Beggiatoa, que en forma floconosa ocupa el lí- 
quido, libre ya de la mayoría de otras bacterias. El pa- 
pel de la Beggiatoa es apoderarse del azufre, que obtiene 
descomponiendo el hidrógeno sulfurado, tomando azufre 
y dejando en libertad el hidrógeno. En esta fase termi- 
nal, la vida es bien poco activa, los líquidos se aclaran 
lentamente y las sulfurarías desaparecen; las pocas y raras 
formas bacterianas que el líquido contiene no se cultivan 
en los medios ordinarios, siendo entonces cuando tiene 
lugar la nitrificación y desaparición de toda materia orgá- 
nica. Transcurrido algún tiempo aparece una abundante 
producción de algas de los tipos inferiores, indicando esto 
que la substancia orgánica ha sido transformada en produc- 
tos simples que la planta con su clorofila puede asimilar, 



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302 



ANALES DE LA 



Todas las aguíis de la naturaleza coutieueii en disolución 
ó suspensión una cantidad variable de materia orgánica, 
la que puede dividirse en cuatro (ílases: 

1." — Materia orgánica azoada soluble. 

2." — Materia orgánica a^soada insoluble. 

S."" — Materia organizada azoada ó algas. 

4" — Animales microscópicos ó infusorios. 

1.^ MATERIA ORGANK^A SOLUBLE 

Las aguaos minerales contienen cierta cantidad de mate- 
ria orgánica, correspondiente á este epígrafe; algunas 
como las sulfurosas contienen una proporción bastante no- 
table, que es la que les comunica su untuosidad caracte- 
rística. 

El origen de esta materia orgánica, es lo que no está 
aún determinado, habiéndose emitido varias hipótesis, al- 
gunas de las cuales damos á conocer á continuación. Ba- 
yen atribuye su origen á vegetales mineralizados en el 
interior de la tierra. En cambio Anglada atribuye su ori- 
gen al modo de elaboración que en las entrañas de la tie- 
rra tienen las aguas sulfurosas. Longchamp en sos trabajos 
sobre las aguas ferruginosas de Luxeuil, dice que el agua 
mineral al salir del manantial es perfectamente limpia y 
transparente, pero que pasadas algunas horas expuesta al 
aire toma un color obscuro, y se, vuelve gelatinosa, con- 
cluyendo por estA observación: que trayendo el agua en 
disolución una materia orgánica soluble, por una degene- 
ración ulterior, dá lugar al desarrollo de una materia or- 
ganizada. Por último Fontan ha observado, que todas las 
aguas sulfurosas, contienen una substancia orgánica solu- 
ble que él designó con el nombre de Pyreneine y cuyo 
origen atribuye á la descomposición de las algas que vi- 
ven en el seno de la tierra. 

Abandonadas al aire las aguas minerales, que contienen 
en disolución abundante materia orgánica acaban por pre- 
cipitarla en el fondo del vaso en que se encuentran, for- 
mando lo que se llama limo ó lodo de los manantiales; y 
algunos autores opinan que el primer sedimento deposi- 
tado dá origen al desarrollo de algas que aumentan el 
mismo. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 303 



2.^ MATERIA ORGÁNICA INSOLUBLE 

La materia orgánica iusoluble, contenida en las aguas 
ha sido poco estudiada en las bicarbonatadas, cloruradas 
y sulfatadas; no así en las sulfurosas. Esa substancia en 
esta clase de aguas presenta coloraciones distintas, pu- 
diendo ser: blanca, gris ó negra. Ha recibido diferentes 
nombres: Fontan les Warna pyrenetna; Longchamp, bare- 
gina; Anglada, glatrtna onucosa; Lambrón, sulfurine j 
Cazín, mlfumucosa. Este autor ha demostrado que la glai- 
rina de la fuente de Bagneres de Luchon pueda dar origen 
á una substancia verdaderamente organizada. De estas 
aguas han separado dos distintas clases de materia orgáni- 
ca organizada é insoluble: á la una le llamó Sulfumucosa 
ó Glairina formada de filamentos transparentes compara- 
bles al mucílago de granos de linaza y de un color que 
varía del blanco opalino al negro; y á la otra la denominó 
Sulfodiphterosa, en forma de películas ó membranas muy 
finas de un color variable entre gris claro, gris verdoso, 
verde obscuro y negro. Cuando estas películas alcanzan 
gran desarrollo y se encuentran en masas, parecen hebras 
de papel blanco, gris ó negro, muy finas, las cuales se no- 
tan perfectamente colocándolas en un frasco que conten- 
ga agua bien limpia y transparente. Examinadas al mi- 
croscopio estas muestras de sulfodiphterosa dejan ver una 
gran cantidad de cristales de azufre transparente, que 
representan prismas oblicuos de base romboidal unos y 
otros de octaedros alargados. 

3.^ MATERIA ORGANIZADA Ó ALGAS 

Las aguas sulfurosas, más que las de otra composición 
tienen la propiedad de dar origen á la formación de algas. 
En las primeras los vegetales se desenvuelven en el mis- 
mo sitio en que emergen las aguas; y en las otras aguas 
la materia organizada, se encuentra distante del sitio de 
emergencia, y en forma de placas verdosas que llegan á 
tapizar por completo las paredes del local que las contie- 
ne. Esta circunstancia hace suponer que deben su origen 
no á las mismas aguas, sino á las semillas que existen en 



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304 



ANALES Dfi LA 



el suelo ó en el aire. En la formación de estas algas, se 
observan varias anomalías que los naturalistas no han po- 
dido explicar. M. Bineau, dice, después de haber estudia- 
do miuy á fondo este asunto, que las algas descomponen 
líis sales amoniacales y los nitratos para apropiarse el ázoe 
indispensable á la formación de su albúmina, que es el 
elemj&nto predominante de estas plantas acuáticas. De la 
organización de estas algas se han ocupado Fontan, Bec- 
querel y M. Laurés, pero como esta materia pertenece á 
la botánica criptogámica, no insistiremos sobre ella por 
no ser de la índole de este trabajo. 

Ciertas clases de aguas minerales producen cantidades 
verdaderamente notables de algas; Anglada cita la fuente 
de Arles que produce 754 kilos, 640 gramos de algas de- 
secadas á 100 grados en el espacio de un año. 

Las algas de las aguas sulfurosas tratadas por el sulfuro 
de carbono y evaporado este á la temperatura ambiente, 
deja como residuo cristales de azufre. Los álcalis cáusticos 
calientes disuelven los principios albuminoideos y dejan la 
celulosa intacta en forma de filamentos muy transparentes. 
El amoníaco líquido aumenta el volumen de las algas se- 
cas, disolviéndolas en parte. Los ácidos nítricos, clorhí- 
drico y el agua de cloro destruyen el color verde, gris ó 
negro, que ellas tienen. Calentadas fuertemente en un 
aparato destilatorio dan productos empireumáticos é hi- 
drocarbonados. Como residuo dejan un producto carbo- 
noso que arde en contacto del aire y se convierte en ce- 
nizas de un color rojo más ó^ menos obscuro. 100 partes 
de algas dejan como término medio 50 partes de cenizas. 
Según M. Bouis, las algas están constituidas de la siguien- 
te manera: 



Carbono , 48,69 

Hidrógeno 7,70 

Ázoe 8,10 

4.^ ANIMALES MICROSCÓPICOS Ó INFUSORIOS 

Generalmente la^ aguas minerales no contienen infuso- 
rios, en el sitio en que emergen: su presencia cuando en 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DR LA HABANA 305 

- - ■ 

ellas ^e encuentran, hay que atribuirla á medios exterio- 
res, es decir, á el aire y al suelo; creyendo Lougchamp, 
que la materia orgánica de las aguas puede dar lugar á la 
creación de infusorios; refiriendo estas apreciaciones á los 
trabajos que ha practicado sobre dos depósitos ocráceos 
de las aguas de Luxeuil. 

DOSIFICACIÓN DE LA MATERIA ORGÁNICA 

Para la determinación de la materia orgánica de las 
aguas objeto de este estudio, hemos empleado el perman- 
ganato de potasa, por entender, que es uno de los mejores 
medios químicos de determinar estas substancias en el 
agua. La cantidad de permanganato descompuesto, ó me- 
jor la cantidad de oxígeno tomado por las materias orgá- 
nicas al permanganato, nos indicará con cifras exactas y 
mediante la técnica que luego se explicará, la cantidad de 
materia orgánica total que contiene la muestra de agua 
analizada. 

Entendemos por materia org'mica, una diversidad de 
substancias de origen vegetal y animal, extremadamente 
inestables y de naturaleza compleja, procedentes de la 
descomposición de los albuminoideos, de las materias gra- 
sas y de los hidratos de carbono. Como no es posible 
diferenciar todas estas substancias, procedemos a la de- 
terminación total de ellas empleando el proceder ya in- 
dicado. 

Generalmente la cifra de materias orgánicas, expresa- 
das en miligramos de oxígeno cedidos por el permanga- 
nato para oxidar la materia orgánica de un litro de agua, 
es mas elevada en medio ácido que en medio alcalino; por 
esto practicamos ambas operaciones. He aquí el método 
operatorio que seguimos. 

DETERMINACIÓN EN MEDIO ACIDO POR DIFERENCIA 

Introducimos los 100 c. c. del agua objeto del análisis 
en un matraz de 200 c. c. de capacidad; agregamos 10 c. c. 
de solución de ácido sulfíirico al 1 por 5 y 10 c. c. de la 
solución de permanganato formada de 0'50 de esta sal en 

TOMO XLIT. — 40. 



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306 ANALES DE LA 



1000 c. c. de agua destilada. Hacemos hervir durante 10 
minutos, dejamos enfriar, agregando entonces 10 c. c. de 
la solución formada por: sulfato ferroso amoniacal 10 gra- 
mos, acido sulfürico 10 gramos, agua destilada cantidad 
suficiente para 500 c. c. Decolorado el . líquido, con la 
bureta agregamos gota á gota solución de permanganato, 
hasta coloración rosa franca, y anotamos la cantidad gas- 
tada. Repetimos la misma operación sobre 200 c. c. de la 
misma agua, y empleamos 20 c. c. de ácido sulfúrico di- 
luido, y otros 20 c. c. de la solución de permanganato. 
Hacemos hervir, decoloramos agregando 20 c. c. de la so- 
lución de hierro, y agregamos con la bureta permangana- 
to gota á gota hasta la aparición del color rosa. 

Restando la primera cifra de la segunda, el número de 
c. c. obtenidos, nos representa por diferencia el oxígeno 
consumido por 100 c. c. del agua: y como cada 1 c. c. co- 
rresponde á O miligramos 125 de oxígeno, por el cálculo 
se determina la cantidad de oxígeno consumido en 1000 
c. c. del agua analizada. 

DETERMINACIÓN EN MEDIO ALCALINO 
POR DIFERENCIA 

Esta determinación se efectúa agregando á 100 c. c. del 
agua 10 c. c. de una solución saturada en frío de bicarbo- 
nato sódico y 10 c. c. do la solución titulada de perman- 
ganato; se hierve 10 minutos, y dejando enft-iar hasta 50*^ 
centígrados, se acidula agregando con precaución 10 c. c. 
(le ácido sulfíirico diluido al \^^, después 10 c. c. de la solu- 
ción de hierro, hasta decoloraci()ii, y agregamos perman- 
ganato gota á gota hasta la coloración rosa; anotamos la 
cantidad de c. c. gastada. 

Se repite igual operación sobre 200 c. c. de agua en un 
balón de doble capacidad y se agregan 20 c. c. de la so- 
lución saturada de bicarbonato sódico; se hierve 10 minu- 
tos, se acidula con precaución con 20 c. c. de ácido sulffi- 
rico al ^ 5, y por último 20 c. c. de la solución ferrosa. Se 
anotan los c. c. de permanganato gastados para volver al 
líquido el color rosa. Restando el número de c. c. obteni- 
dos primeramente del número de c. c. obtenidos en la 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 307 

ganda operación, la diferencia nos indicará la cantidad 
í permanganato empleado para consumir en medio alca- 
10 la materia orgánica contenida en 100 c. c. del agua 
alizada. Multiplicando el número de c. c. obtenidos por 
miligramos 125 y después por 10, tendremos el peso del 
ígeno gastado para quemar ó consumir la materia or- 
^nica de un litro de agua analizada. 



PROVINCIA DE PINAR DEL RIO 

ÁLISI8 QUÍMICO, MICROGBAFICO Y BACTERIOLÓGICO DE LAS 
AGUAB TERMALES DE SAN DIEGO CON EL ANÁLISIS QUÍMICO, 
MICROGRAFICO Y BACTERIOLÓGICO DEL LODO DEL MANAN- 
TIAL Y ALGUNOS DATOS Y OBSERVACIONES SOBRE LAS AGUAS 
DEL BALNEARIO *'SAN VICENTE'' EN LA MISMA PROVINCIA. 



BAÑOS SULFUROSOS TERMALES DE SAN DIEGO 

Los datos que sobre esa localidad y sus baños minero 
idici nales van expuestos á continuación los debemos á 
exquisita amabilidad del distinguido Director Médico 
aquellas aguas, Sr. J. M. Gabarro uy, á quien nunca 
radeceremos bastante las inmerecidas atenciones que so- 
i este asunto nos ha dispensado. 

POGRAFIA DE LA LOCALIDAD Y DEL BALNEARIO 

El pueblo de San Diego de los Baños pertenece á \k ri- 
y floreciente Provincia de Pinar del Río; y está situado 
OS 22°39' de lat. N. y 77^2^40" de long. O. del meri- 
no de Cádiz, en terrenos de* la Hacienda "San Pedro 
la Galera" en las estribaciones de la fragosa cordillera 
'*Los Órganos'', y á unos 225 metros sobre el nivel 
mar. 
Su fundación data del año 1843 y su etimología obede- 
á que en el año de 1632 el día 31 de Marsío le fué mer- 



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308 ' ANALES DE LA 



tedado un sitio por D. Mateo Pedroso áDiegodeZayas, co- 
nocido desde entonces dicho espacio de terreno por Corral 
de San Diego, y en cuyo lugar algo mas tarde por los años 
de 1843 á 44 fue' levantado el plano y construida la po- 
blación que hoy existe por D. Luis Pedroso, mediante 
concesión que le hizo el (íobierno de Madrid. 

El Término confina por el X. con el de Consolación drl 
Norte, por el S. con el de Paso Real, por el E. con el de los 
Palacios, y i)or el O. con el de Consolación del iSur. Cuen- 
ta con grandes fincas rústicas dedicadas á crianzas y cul- 
tivo de tabaco, tales como el Potosí, Candelaria, CoiTalito, 
Canal, La Herradura, La Caoba, Pino Solo, La Catalina, 
El Bosque, Las Yeguas, San Pedro, Álamo y otras. Tam- 
bién es rico el Término en hermosos y fértilísimos valles 
donde se encuentran extensos vegueríos de tabaco, y toda 
clase de viandas y granos, regados por todas partes por 
juguetones y fértiles arroyos. Sus inmensos bosques, ricos 
en toda clase de maderas, lo mismo que sus extensos y 
seculares pinares, sólo esperan que la locomotora anuncie 
con su silbido la hora de explotar tanta riqueza. 

El pueblo situado en el fondo de un gran valle y á la 
orilla del río de su nombre, aparece como rodeado á cier- 
ta distancia de compactos y bellísimos palmares que le dan 
un aspecto verdaderamente encantador, y un golpe de vis- 
ta capaz de modificar por si s(')lo el espíritu de cualquier 
neurasténico. 

El río que baja rodeando la citada (MU'dillera y lamien- 
do el pueblo, signe su curso pasando por Paso Real, y 
desembocando en Dayaniguas; es célebre por sus grandes 
crecientes y por encontrarse en él, los prodigiosos manan- 
tiales sulfurosos termales que han dado su nombre al pue- 
blo y su merecida fama universal. 

El plano de la población comprende unas veinte hectá- 
reas de terreno divididas en treinta y seis manzanas y és- 
tas en solares de 1080 varas planas cada uno; sus calles son 
rectas y las casas son todas de mampostería y tejas, entre 
las cuales, se distinguen por su capacidad y construcción 
los hoteles Gabancho, Cabarrouy, Bustamante y otros, la 
Iglesia Parroquial, el Cuartel y el Establecimiento de Ba- 
ños (hoy destruido). 

Existen también Administración de Correos, una Far- 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCUS DE LA HABANA 



PLANO DE LA POBLACIÓN DE SAN DIEGO DE LOS BAÑOS 




COPIA I)K LA OHIÍA DEL SENOU CANO Y VALS 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



309 



;ia, cuatro tiendas mixtas, cinco hornos de hacer pan, 
tro de cal, una tabaquería y varias industrias más, de 
IOS importancia 

[asta el año de 1868 fué San Diego lugar declarado 
ialmente de aclimatación de tropas, y donde remitían 
38 los Ayuntamientos de la Isla sus enfermos pobres 
necesitaban tomar estos baños, pudiendo asegurar, 
la fama universal de que gozan estas aguas, es debi- 
m gran parte á las milagrosas curas que entre aquellos 
saciados se observaban. 

il emplazamiento de la población y su orientación, su 
la, flora y fauna, sus vientos reinantes del primero y 
mdo cuadrante, así como el aire que se respira rico 
>xiozono debido á los extensísimos bosques que la cir- 
Jan, y el agua potable que de distintas procedencias 
sa para bebida, son factores higiénicos, que, á no du- 
o, contribuyen poderosamente al estado de salubridad 
Término, y desde luego á los magníficos resultados 
ínidos en las distintas enfermedades que son suscep- 
ís de tratarse en su Balneario. 

os manantiales sulfurosos termales Templado y Tigre 
constituyen este venero de riqueza, nacen en las es- 
Mjiones de la Sierra de los Órganos y en la margen 
ierda del río, separados de éste por un malecón de 
la semicircular dentro de cuyo perímetro que abarca 
3 4,200 metros se encuentran encerrados, 
especto á su descubrimiento nada nos dice la Histo- 
y la tradición popular nos enseña que fué debido á la 
,ción de un negro llamado Domingo, expulsado por su 
á causa de una repugnante enfermedad de la piel, de 
lal curó bañándose en el río y habitando en una cue- 
TÓxima á él, conocida aún hoy, con el noníbre de 
Bva de Taita Domingo''. 

I Templado se encuentra encerrado en un brocal de 
metros de altura, que derrama por tres orificios la 
•me cantidad de 35,833 litros por hora que surten cua- 
^añaderas (resto de su antiguo esplendor), y dos pis- 
s. Estas últimas ocupan cada una ocho metros cuadra- 
y están unidas á dos salones para vestirse, separados 
medio de un tabique de madera de la cual están cons- 
daa las demáis obras, siendo sn techo de guano y asbesto» 



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310 ANALES DE LA 



El departamento de banaderas es de igual material. 

El manantial Tigre, utilizado con muy buen resultado 
terapéutico se encuentra encerrado en un brocal cuadrado 
de un metro de altura derramando por un solo orificio la 
cantidad de 240,000 litros en 24 horas, surtiendo una pis- 
cina de forma semicircular de ocho metros de diámetro y 
de medio metro de profundidad una vez llena. El mate 
rial empleado para su provisional construcción es dé le 
mismo que el anterior. 

El baño conocido por La Paila, también se utiliza du 
rante los meses de Marzo y Abril, cubriéndolo con una 
enramada de guano que al efecto se construye, por nc 
permitir el río otra cosa en forma provisional. 

ESTUDIO FISICO-QUIMICO DEL TEMPLADO Y TiaRE 

CARACTERES FÍSICOS 

El agua que de estos manantiales emerge es azulada, 
tanto en ellos, como en las piscinas, tomando en éstas i 
las pocas horas un aspecto blanquecino debido á su des 
composición por la acción del oxígeno del aire; fuera de 
dichos locales es incolora, límpida, su olor es parecido al 
de huevos podridos, su sabor en los manantiales es ligera- 
mente sulfuroso: fuera de ellos, es, como cualquiera otr» 
agua potable. Su caudal es inalterable en toda ^poca de 
año, así como su temperatura de 34® C en los manantía 
les y 33°5 en las piscinas, siendo varias las teorías eraiti 
das para explicar esta termalidad y sostenimiento. Li 
más importante es la de la escuela Plutónica, que la con 
sidera como un efecto del calor central del globo y de si 
estado de incandescencia interior, relacionándola con lo 
volcanes, de cuyos cuerpos elementales se componen toda 
las aguas minerales, por variada que sea su composición 

Bien se evidencia en San Diego dicha teoría, no solí 
por sus montañas de origen volcánico, sino también po 
la not/able particularidad observada en el ano 1880, ej 
que después de un temblor de tierra, se comprobó el au 
mentó, aunque temporal, de la termalidad de sus agua¿ 
y la presencia en el punto de su emergencia, de una grñ, 
cantidad de substancias limosas,, terreas y orgánicas. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 311 



topografía de los k\nantiales 

Al final de la calle de Neptuno, que se extiende al ex- 
tremo O. de la población, en dirección de N. á S. y á 45 
metros de la margen izquierda del río, se encuentra un 
gran muro de contención, de más de 100 metros de largo, 
que separa dicha calle de los manantiales, los cuales se 
hallan á una profundidad de 8 á 12 metros del nivel de la 
calle, ocupando todo lo que antes constituía el Estableci- 
miento, una área de terreno de 149 metros de largo por 45 
de ancho y que priii¡iitivamente í\xé el cauce natural del río. 

La parte opuesta, ó sea la margen O. del río, la forma 
una loma de piedra calcárea, cortada á pico por el hom- 
bre, y el resto, abierta por el mismo río con el transcurso 
de los siglos, formando de este modo un cauce de una no- 
table profundidad. 

Sobre la misma margen izquierda del río, y á todo su 
largo, se encuentra otro gran muro ó malecón que afecta 
una forma semicircular, dejando de este modo encerrados 
entre dicho muro y el de la calle de Neptuno y separados 
del río, los manantiales Templado y Tigre, sobrando en 
tre aquel malecón y la margen dicha del río, un espacio 
de 22 metros de ancho, que constituye el cauce natural 
de dicha corriente. 

El espacio encerrado intramuros es de 4,200 metros, y 
en él se encuentran los citados manantiales. 

El primero está encerrado en un local de dos metros de 
altura, con dos derrames de agua de igual volumen á de- 
recha é izquierda, que alimentan dos piscinas de 8 metros 
cuadrados cada una, destinadas á señoras y caballeros, las 
cuales mantienen constantemente el agua á una altura de 
80 centímetros, y reciben la enorme cantidad de 17,916 
litros por hora, resultando de este modo un bafio de agua 
corriente, constantemente renovada toda vez que por sus 
compuertas de desagüe desalojan dichas piscinas la misma 
cantidad de agua que reciben del manantial. 

El manantial Tigre, de una potencia de 10,000 litros 
por hora se encuentra casi cegado por una gran cantidad 
de escombros dejados por el río, v todo lo que constituía 
el Establecimiento, en igual deplorable estado desde el 
1.^ de Octubre de 1895. 



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312 ANALES DE LA 



El baño La Paila, que esta situado extramuros, lo for- 
man la confluencia de los desagües antedichos con el río, 
así como de otros muchos manantiales que existen río 
arriba y desde su nacimiento. También existe extramuros, 
el manantial de La Gallina, que desde hacía pocos afios se 
venía aprovechando con muy buenos resultados, acusando 
una termalidad superior á la de los otros. 

Las obras provisionales que se llevaron á cabo sobre el 
manan tialTemplado el año de 1900, fueron destruidas por 
una nueva avenida del río el 23 de Mayo, y í 
temporada oficial de 1901. En Enero y Feb 
1902, mediante autorización del Gobierno y 
algunos vecinos, se construyeron nuevas obr 
nales también, las que quedando bastante b 
cionaron la manera de ser aprovechadas tan 
con razón famosas aguas. 

Desde el año 1900, que fue la primera ten 
pues de la paz, ha venido en aumento, todos 
concurrencia, y si bien es verdad que ella e: 
ble, se puede decir que es la prueba de las bondades y 
fama universal de estas Termas, que á pesar de la falta de 
un Establecimiento hidroterápico montado cual demanda 
hoy la ciencia, y la dificultad que tenemos de comunica- 
ción, ella aumenta en vez de disminuir. 

ESTUDIO FISICO-QUIMICO-MEDICO 

Sólo poseemos respecto á él, dice el Dr. Cabarrouy, el 
practicado por los hermanos Aenlle, hace próximamente 
22 años, y el único que siempre nos inspiró confianza, y 
por el cual nos guiamos aiin, no sin algíin recelo, debido 
á los grandes trastornos geológicos que posteriormente se 
han dejado sentir en esta provincia y que quizás alguna 
influencia pueden haber ejercido en los caracteres quími- 
cos que en aquélla se señalaron. 

He aquí el estudio de los hermanos Aenlle. 

MANANTIAL TEMPLADO 

Color, — Azulado en el manantial y en el baño, fuera 
de él, es incolora, límpida como el agua potable, pues 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



SAN DlE(iO UK LOS BAÑOS 



VISTA DEL MALECÓN QCE SEPARA AL RIO DE LOS MANANTIALES 
DE SAN DIEGO Y RIO SAN DIEGO 



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ANALKS 1)K LA ACAhKMlA 1>K ( IKNCIAS HK LA HABAXA 



VISTA (¡KNFJIAL DKL nAT.NEAIÜO I>K SAN DIKíiO, ANTKS |)K SER 
DESTRUIDO POR EL RIO 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 313 

aquel color no es más que un fenómeno óptico, igual al 
que se observa en toda clase de aguas cuando se encuen- 
tran en grandes masas. 

Olor. — Es producido por el gas sulfhídrico al despren- 
derse, semejante á los huevos podridos. 

Sabor,— ^Ligeramente sulfuroso tomada en el manan- 
tial; fuera de él, se hace tan agradable como cualquiera 
otra agua potable. 

Temperatura. — Esta es de 33^5 C variando, como es 
natural, en los extremos de las piscinas. 

Caudal. — 860,000 litros por 24 horas sin notar varia- 
ción en ninguna estación del año. 

COMPOSICIÓN química 

I Acido sulfhídrico 0,152 

I Acido carbónico libre 0,062 

] Sulfato de cal 0,136 

rx LITRO CONTIENE / SulfuTo do calcio 0,838 

(Moruro de síkIío 0,032 

I Bicarbonato úf" magnesia .*. . 0,0íiO 

\ Alumina 0,006 

1,306 

Densidad 1,014 

Acido silícico 

Carbonato do hien-o , 

g^ / ) <'ANTinAPES INDETERMINADAS 

das ázoe 

Oxígeno 

Materia orgánica 

Según se desprende de dicho análisis y siguiendo la 
clasificación de Durand Fardel, se pueden colocar estas 
aguas entre las sulfurosas calcicas. 

Nota. — A pesar de lo manifestado por el Dr. Cabarrouy, 
que sólo habla del estudio físico químico médico de estas 
aguas hecho por los hermanos Aenlle, nosotros podemos 
agregar que sobre San Diego y sus aguas, se han escrito 
muchos trabajos por diferentes profesores. 

El primer análisis que se hizo en Cuba lo llevó á cabo 

TOMO XLIV. — 41. 



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314 ANALES DE LA 



el Dr. Miguel Espadera, en el año 1796 y fué sobre estas 
aguas. A continuación y á título de información damos á 
conocer los análisis químicos que sobre las mismas se han 
practicado, y el nombre de sus autores, pudiendo coúo 
cerse por la relación existente al principio de esta Memoria 
el título de los tral)ajos que bajo el punto de vista médico 
se han puV)licado. 

ACCIÓN FISIOLÓGICA 

Respecto á su acción fisiológica, dice el Dr. Cabarrou)% 
que son excitantes del aparato digestivo y de los sistemas 
circulatorio, respiratorio y nervioso. 

Algunas veces determinan aumento, y otras disminución 
del apetito, estreñimiento ó diarrea, según la idiosinera- 
cia del individuo que las usa, pudiendo llegar á producir 
una verdadera enterocolitis simple, debida á la acción 
electiva de los principios señalados sobre la mucosa in- 
testinal. 

Se manifiesta su acción sobre la circulación, y según 
las individualidades, por aceleración del pulso, calor gene- 
ral aumentado, pesadez de cabeza-, insomnio ó somnolencia, 
excitación de la circulación capilar traducida por la colo- 
ración de la piel al salir del baño. 

El corazón adquiere mayor fuerza presentándose en al- 
gunos casos verdaderas palpitaciones con enrojecimiento 
del rostro. En la respiración se observan señales inequí- 
vocas de su impresión excitante, traducidas por frecuentes 
corizas, epistaxis, ronquera, tos seca, (|ue bien pronto se 
hace húmeda, llegando á veces hasta la congestión bron- 
co-pulmonar. 

En el aparato génito-urinario se observa aumento en la 
secreción con presencia de una cantidad considerable de 
ácido úrico, excitación de los órganos sexuales, manifes- 
tada por eyaculaci(>n involuntalria, y en la mujer conges- 
tión uterina, que favorece la presentación del flujo .cata- 
menial. 

Estas aguas activan de una manera muy sensible las 
funciones del envolvimiento tegumentario, explicada por 
los pormenores siguientes: 



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ACADEMIA DE CIKNCIAS DE LA HABANA 315 

1." — Picotazos () prurito más ó meiios vivo, más ó menos 
oxteudido. 

2/ — Enrojecimieuto general y más á menudo parcial 
que desaparece ordinariamente poco después del baño. 

3.*" — Erupci(>n de urticaria, sin fiebre y acompañada á 
veces de malestar f^eneral, y que nunca se ])resenta nada 
más que durante cierto níimero de baños, generalmente 
<lel octavo al décimo. 

4." — -Pequeños botones de prurigo agudo y eilmero. 

5." — Aparición de forúnculos sobre divei'sos juintos del 
cuerpo iS sobre una sola parte. 

i)." — Aumento de transpiración y dci las funciones del 
órgano cutáneo, siendo los sudores má« fáciles y á veces 
muy abundantes. 

TERAPÉUTICA 

Indicadas estas aguas desde los {)rimeros años de su 
descubrimiento en multitud de enfermedades crónicas, 
{\\ie casi puede decirse abarcan toda la Patología, hoy, 
gracias al progre?^ incesante de la Ciencia, y sobre to- 
do á la Clínica, y á pesar de lo deficiente del Estableci- 
miento, sujetos en él al uso exclusivo de las piscinas, que 
sólo nos peimite seguir una rutina sin poder entrar en un 
ancho campo de experiencia que proporcionarían los di- 
ferentes modos de administración y aplicación de ellas; 
puedo asegurar que son beneficiosas á todos aquellos tem- 
peramentos morbosos indicados en los cuadros clínicos, 
sin atreverme aun á individualizar las distintas manifesta- 
ciones aparentes ú ocultas á que dan lugar dichos estados, 
no sólo por la deficiencia antes enunciada, sino también 
por el escaso número de observaciones que á este respec- 
to tenemos. 

No obstante, y á pesar de tantas dificultades, puedo de- 
cir que en los varios años que el Establecimiento se en- 
cuentra bajo mi dirección, es el Reumatismo el que debe 
ocupar el primer lugar de la Estadística y i>articularmen- 
te en su manifestación articular aguda, por ser en ella 
donde con sorprendente rapidez señalan su acción bien- 
hechora estas aguas, no sólo colocan do á las articulaciones 
en estado normal, sino aumentando de un modo conside- 



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316 



ANALKS DE LA 



rabie todos los elementos empobrecidos de la sangre, pu- 
diendo agregar en afirmación de esa curabilidad que mu- 
chos de esos individuos (v algunos que se refieren al primer 
ano de observación) no han vuelto á sentir el más ligero 
síntoma de su enfermedad, a pesar de exponerse conti- 
nuamente á las mismas causas ocasionales que le dieron 
origen. 

El Herpetismo, es á renglón seguido, el que mds bene- 
ficio recibe con el uso de estas aguas, particularmente en 
su forma cutiíneo-mucosa crónica generalizada ó circuns- 
crita que podemos considerar como el segundo y tercer 
período de dicha enfermedad constitucional. 

Entre las Dermatosis, la que más curaciones logra con 
estas aguas es el Eczema, en cualquiera de sus formas, 
subsiguiendo después, y en orden no tan numeroso, otras, 
tales como la Ictiosis. Pitiriasis, Príirigo, Rupia, Liquen, 
Pénfigo y Psoriasis. En todas ellas, he observado algunas 
curaciones, y en las más, alivio muy prolongado. Asimis- 
mo, son beneficiosas en diversas neuralgias, particular- 
mente en la Hemicránea y en las consecutivas al Zona. 

Un grupo algo notable de sifilíticos acuden anualmen- 
te á estas Termas. Todos reconocen el inmenso beneficio 
que reciben mejorando en unos su estado general, y colo- 
cando á otros en condiciones de curabilidad que por ser 
refractarios á la medicación específica les permite absor- 
ber grandes cantidades de ella, ó que viceversa, les hace 
eliminar con rapidez el exceso medimentoso bajo la for- 
ma de sulf hidrato y sulfato de .nercurio por la influencia 
del hidrógeno sulfurado que hace las veces de un lava- 
torio mercurial de los tejidos. 

Los Artríticos, frase genérica que envuelve la idea de 
multitud de enfermedades, y que Botichard, traduce como 
un amortiguamiento de la mutación nutritiva, encuentran 
en San Diego un recurso de alivio, como todos los años 
puedo observar en los individuos que reiteran su tempo- 
rada, elogiando el bienestar del año que acaban de pasar, 
y muchos de ellos, sin tener necesidad d3 acudir á las 
distintas preparaciones farmacológicas á íiul^ estaban ha- 
bituados. 

En el cuadro clínico aparece el Paludismo, por haber 
tenido tres casos en la primera temporada, dos curados, 



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ACADEMIA DE CIKNCIAS DE LA HABANA 317 

que permanecieron más de un mes en esta población; y el 
tercero de éxito desconocido, que se ausentó á los pocos 
días, desesperado de su mal. 

Creo que aquellas dos curas sean ocasionadas más bien 

{)or la higiene y demás circunstancias climatológicas de la 
ocalidad, distintas al medio en que vivían, que no por el 
uso de las aguas, que *en dicha afección deben de obrar 
por propiedades comunes á muchas do ellas, y esto hasta 
nuevas observaciones que me hagan comprender que su 
mineralización, desenvuelva una aceitan favorable en di- 
cho padecimiento. 

Respecto al Linfatismo y Escrofulismo, considerando 
al primero como un estado intermediario entre la salud y 
la perversión que conduce al segundo; ó de otro modo, el 
primer grado de él, puedo decir que en ambos he obteni- 
do resultados satisfactorios. 

Muchos niños en su segunda infancia* han sido tratados 
por estas aguas, en que, ayudados del aire puro de las 
montañas, una alimentación reparadora, el ejercicio y el 
aire marino que respiraron despuós de concluida esta tem- 
porada, vuelven á la siguiente, llenos de vida, con sus pó- 
mulos rosados, y sin haber tenido en todo el año el más 
ligero catarro ni enfermedad inflamatoria común, á que 
aetes pagaban continuo tributo, es decir, que San Diego 
ha contribuido poderosamente á cambiar ese organismo 
falto de vida, dándole mayor aceleramiento á la nutrición. 

También he visto curar con rapidez algunas manifesta- 
ciones superficiales de la escrófula, con ulceraciones de la 
piel y blefaritis, siendo muy marcada su eficacia en cier- 
tas afecciones de las mucosas, que son siempre seguidas 
de curación, tales como corizas, leucorreas, granulaciones 
vulvo-vaginales y faringitis granulosas. En todas ellas, es 
tas aguas favoreciendo la sobreactividad de los órganos y 
de las funciones colocan al organismo entero en condicio- 
nes de sufrir una metamorfosis, y por ende hacen desapa- 
recer aquellos males locales. 

A este propósito llamaré la atención sobre un caso de 
osteítis epifisiaria espontánea de la pierna izquierda, que 
publiqué en la Memoria de 1900, el que después de ca- 
torce años de sufrimientos, y en aquella primera tempo- 
rada mejoró de un modo notable, y que si es verdad, d^cía 



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318 AKALES DE LA 



''no confiaba en una completa curación" he visto en < 
última temporada sufrir un error, pues además de no 
ber tenido en estos tres años nada digno de mención, < 
individuo, antes débil, pálido, inapetente, se presenta 
con una constitución atlética, y dispuesto á combatii 
la carrera y el salto, ejerciendo el oficio de barbero 
aprendió en estos tres años, (jue lo han librado de lal 
la tierra, á lo que fatalmento estaba condenado. 

ANÁLISIS QUÍMICO-MICROSCÓPICO 
Y BACTERIOLÓGICO DE ESTAS AGUAS 

Las muestras de estas aguas sobre las que hemos pra 
cado el análisis, fueron recogidas con todas \bs condicic 
requeridas por el Dr. J. M. Cabarrouy, Director M¿( 
de lafi mismas. 

Las operaciones llevadas á cabo, fueron de dos órdei 
Unas practicadas en el manantial y otras en el Labor 
rio; contando entre éstas ídtimas, los análisis microgra 
y bacteriológico. 

Para la determinación de sus distintos componentes 
mos seguido la marcha establecida en el principio de i 
trabajo; lo mismo que para el análisis micrográfico, \ 
teriológico y conteo de gérmenes, en los que igualme 
hemos seguido la técnica señalada. 

MANANTIALES TEMPLADO, TIGRE Y GALLI 

TRABAJOS PRACTICADOS EN LOS MANANTIALES 
CARACTERES FÍSICOS DE LAS AGUAS 

Olor. — El olor que despiden estas aguas y que se n 
desde alguna distancia de los manantiales es el olor caí 
terístico del hidrógeno sulfurado. Este olor lo pierdei 
se las somete á la ebullición, ó se dejan largo rato expi 
tas á la acción del aire. 

Sabor. — Bebidas inmediatamente de salir del manan 
tienen un sabor desagradable, el que desaparece trans 
rrido algán tiempo, quedándoles entonces un sabor se 
ligeramente amargo. 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS Í)E LA HAfeAKA 



VISTA EXTERIOR T)EL BALNEARIO DE SAN DíEílO ANTES DE SER 
DESTRUIDO POR EL RIO 



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ACADEMIA PE CIENCIAS DE LA HABANA 319 

Color. — Si se observan estas aguas colocadas en un va- 
so de cristal, aparecen completamente claras y transpa- 
rentes, dando por el reposo un enturbiamiento que les dá 
aspecto lechoso, dejando por último en el fondo de la va- 
sija un escaso sedimento blanquecino. Vistas estas aguas 
á través de grandes masas como son las contenidas en las 
piscinas de los baños de que nos ocuparemos, presentan 
un color azul celeste. 

Temperatura. — Las aguas en el manantial alcanzan 
34® C en los manantiales Templado y Tigre y 38^ C en 
el de la Gallina. 

ANÁLISIS químico CUALITATIVO 

El papel de tornasol azul se enrojece ligeramente á 
los pocos momentos de sumergirlo en las aguas. 

El acetato plúmbico, las precipita en negro. 

El nitrato de plata dá un precipitado de color obscu- 
ro, con el agua recientemente extraída de los manantiales. 
Hirviéndolas pierden esta propiedad dando entonces un 
precipitado de color blanco. 

El oxalato amónico, produce un precipitado de oxala- 
to calcico. 

El agua de cal, produce un enturbiamiento que desapa- 
rece al agregarle nueva cantidad de agua, revelando esta 
reacción la presencia del acido carbónico. 

El cloruro bárico, en solución acida, produce un abun- 
dante precipitado de sulfatos. 

El fosfato sódico y el amoníaco, producen un preci- 
pitado que acusa la magnesia. 

El nitro prusiato sódico, uo produce coloración algu- 
na; lo que nos demuestra la ausencia de los sulfuros. 

La PARAMiDODiMETiLANiLiNA, adicionada de acido clorhí- 
drico y percloruro de hierro produce inmediatamente una 
hermosa coloración azul, acusándonos esta reacción la pre- 
sencia del HIDRÓGENO SULFURADO LIBRE. 

ANÁLISIS químico CUANTITATIVO 

DETERMINACIÓN DEL AQIDO SULFHÍDRICO 

Para la dosificación del ácido sulfhídrico empleamos una 
solución centi-normal de yodo. Operamos sobre 100 c. c. 



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320 AKALES DE LA 



de las aguas, privadas previamente de los silicatos y car- 
bonatos que pudieran contener. La técnica empleada fué 
la anteriormente señalada al principio de este trabajo. La 
cantidad de licor centi-normal gastada fué 4 c. c. 6 déci- 
mos para los 100 c. c. del agua. Como cada 1 c. c. de la 
solución corresponde á O'OOIT de ácido sulfhídrico, una 
simple operación de aritmética nos demostró que la can- 
tidad de acido sulfhídrico que contiene el agua analizada 
es igual á 0'00782, cifra que multiplicada por 10 nos dio 
la cantidad de ácido sulfhídrico contenido en 1,000 c.c. 
del agua de los manantiales que analizamos. 

I)ETERMIXAC'I(')X DEL ÁClDO CARBÓNICO TOTAL 

El ácido carbónico total se determinó, agregando á 
1,000 c.c. de agua una mezcla á partes iguales de solución 
concentrada de cloruro bárico y amoníaco. El precipitado 
formado fué recogido sobre un filtro de análisis, lavado 
perfectamente hasta la completa desaparición de la barita, 
y en estas condiciones tratado por ácido clorhídrico dilui- 
do, en cuyo líquido se disolvió en parte con efervescencia, 
Al líquido obtenido, agregamos ácido sulfúrico con obje- 
to de transformar el cloruro de bario formado, en sulfato 
insoluble, lavamos abundantemente, secamos, calcinamos 
y pesamos. El peso del sulfato de barita obtenido multi- 
plicado por el factor, O' 1888 nos dio la cantidad de ácidjo 
carbónico contenido en 1,000 c. c. del agua analizada que 
en estas aguas ascendió á la cifra de 0'309. 



Los otros elementos contenidos en estas aguas fueron 
separados, siguiendo la técnica establecida habiendo ob 
tenido las siguientes cifras, en 1,000 c. c. de agua. 

Acido sulfúrico 0^53900 

Acido clorhídrico 0'02482 

Acido silícico 0'02900 

Cal 0'32400 

Magnesia 0'07200 

Sosa 0'01496 

Alúmina y hierro Trazas. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 321 



COMPOSICIÓN DE 1,000 C. C. DK ESTAS AGUAS 

Acido sulfhídrico.. . . ^ 0'07820 

<íASEs -I I libres 

Acido carbónico 0'06500 



SALKS 

Bicarbonato de cal 0'14100 

Bicarbonato de magnesia 0'23000 

Sulfato de cal 0^80800 

Cloruro de sodio , . . . . 0'03900 

Acido silícico 0^02900 

Materia orji^nica O'O3300 



Residuo seco lí 180° V 1^28000 



EXPLICACIÓN DE LOS CÁLCULOS HECHOS 
EN EL ANÁLISIS (iCE PRECEDE 

Jiguiendo la indicación del Profesor Fresenius, se em- 
ó la o[)eracióii por combinar todo (4 ácido siüfúrico en- 
trado con la cal y ol)tuvinios: 

íí) de ácido v^ulfíirico ) ^ írunu i u- ^ n • 

ir»w.n 1 1 )- <nti^ O 808 (le sultato calcico, 

on O 2í)9 de cal. . . . 



^a cal sobrante encontrada en el análisis, se combinó 
ácido carbónico para obtener bicarbonato de cal y 
u vimos: 

B6 de ácido carbóni- | -, nn^i i i- i * m • 

n'AKft 1 1 - dan O 141 de bicarbonato calcico 
'() con O 055 de cal. . 



Coda la magnesia encontrada, se combinó con el ácido car- 
neo para obtener bicarbonato de magnesia y obtuvimos: 

58 de tícido carbónico [ dan 0'23() de biciirbonato de 
•m 0'0720 de magnesia j magnolia. 



>M0 XLIV — 42. 



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I-' 



322 ANALBS DE LA ' 

El acido carbónico que excede de estas combinaciones 
lo consideramos como Ácido carbónico libre. 

La cantidad de cloro encontrada en el análisis se com- 
binó con la sosa y obtuvimos: 

0^02482 de cloro con ] ^ aíaoq i i * ^ i:^ 
f\^í\^Aan 1 V 1 dan 0'039 de cloruro de sodio. 
O 0149 G de sodio. . ) 

El ácido silícico encontrado, lo consideramos en estado 
libre, admitiendo con Lefort y otros distinguidos hidrólo 
gos, ((ue no es posible haya silicatos alcalinos ó terrees, 
en presencia de bicarbonatos de igual clase ó ácido car- 
bónico libre. 

CÁLCULOS RELATIVOS AL ANÁLISIS 
CUANTITATIVO DE ESTAS AGUAS 

TABLA DE EQUIVALENTES 

Acido sulfúrico SO^ 500,00 

Acido clorhídrico HCl 455,70 

Acido carbónico CO^ 275,00 

Acido silícico SiO^ 466,74 

Bicarbonato de cal 2 (Co^) (CaO) 900,00 

Bicarbonato de magnesia 2 (CO^) (MgO). 800,00 

Sulfato de cal SO^CaO 850,00 

Cloruro de sodio Cl Na 730,37 

NUMERACIÓN DE LAS COLONIAS BACTERIANAS, 

EN LAS AGUAS DE LOS MANANTIALES 

TEMPLADO, TIGRE Y GALLINA 

La numeración de las colonias bacterianas se llevó á ca- 
bo empleando el proceder anteriormente consignado, y 
haciendo las diluciones al 1 X 10 y 1 X 100 en los mis 
mos manantiales. 

La mayor cantidad de colonias obtenidas en la diluciór 
al 1 X 10 fué la de ocho, cantidad que multiplicada poi 
diez siguiendo la t(5cnica prescrita, nos dá 80 bacteriaí 



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ACADEBÍIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 323 

por centímetro cúbico; cantidad bastante corta y que per- 
mite clasificar estas aguas como *'muy puras'' atendiendo 
á la clasificación de Miquel, y como ''muy buenas", según 
la clasificación de Macé. 

ANÁLISIS BACTERIOLÓGICO 

Las siembras de estas aguas fueron hechas directamen- 
te en los mismos manantiales; crapUnindo tubos de agar 
peptonizado y siguiendo la técnica prescrita para esta 
clase de investigaciones. 

Los tubos en que se verificaron las siembras se coloca- 
ron en la estufa á la temperatura do 37° C germinando 
todos ellos antes de las 24 horas. 

Un detenido examen microscópico nos permitió distin- 
guir que entre dichos tubos so habían desarrollado seis 
colonias de distinto aspecto debiendo corresponder por lo 
tanto á seis distintos gérmenes. Con el fin de distinguir- 
los se hicieron preparaciones, en gota colgante primero, y 
coloreadas luego por el carbol-fusc'hina de Ziehl, pudieu- 
do descubrir con la observación microscópica tres bacilos 
dotados de movilidad y que eran fuertemente teñidos por 
el colorante ya nombrado. Unos gruesos, otros más del- 
gados con bordes redondeados, y los terceros bastante fi- 
nos. Los primeros constituían unas colonias blancas opacas 
de escaso desarrollo, los segundos unas colonias muy abun- 
dantes en todos los tubos, de forma imperfectamente re- 
dondeada y de color igualmente blanco, y los terceros 
unas colonias de color blanco lactecente y de escaso des- 
arrollo, afectando forma circular. 

Las otras tres colonias, una de color amarillo la consti- 
tuía un bacilo pequeño que afectaba forma ovoidea y que 
se coloreaba imperfectamente con la fuschina, dejando 
una vacuola en su centro. Otras colonias de color amari- 
llo rojizo constituidas por un coco grueso, y por último 
otras colonias de color blanco azulado como anacaradas, 
que la formaban unos cocos más pequeños. 

De los gérmenes descritos sólo pudo identificarse debi- 
damente el citado en el segundo lugar el que por sus ca- 
racteres morfológicos corresponde al Bacilo Subtilis. 

Con el fin de identificar los dos bacilos restantes y de- 



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324 ANALES DE LA 



11 



terminar si correspondían al coli-comunis ó á los para-colis, 
se utilizó el proceder de Peré, cuya técnica fué aplicada 
y es la que sigue: En frascos previamente esterilizados 
colocamos 100 c. c. del agua objeto del análisis, y otrctó 
100 c. c. de caldo ordinario peptonizado, agregando 2 c. c. 
de una solución fónica al 5 X 100. Colocamos los fras- 
cos en la estufa á 37* C durante cuatro días, sin h'aber 
podido observar en los mismos enturbiamiento alguno, lo 
que nos indica que los gérmenes contenidos en el agua no 
pertenecen á los señalados, no siendo por tanto patógenos, 
correspondiendo seguramente á microorganismos banídes 
ó saprofitos vulgares. 

Con los caldos en que hicimos germinar los distintos 
gérmenes aislados, practicamos inyecciones en otros tan- 
tos conejillos de Indias, sin que ninguno de éstos nos acu- 
sara trastorno alguno a})reciable en su economía. 

De todo lo anteriormente expuesto y de la ausencia de 
NITRITOS se desprende que estas aguas son bastante ''pu- 
ras", bajo los tres puntos de vista químico, micrografico 
Y bacteriológico. 



ESTUDIO FÍSICO, MICROSCÓPICO, 

BACTERIOLÓGICO Y QUÍMICO DEL LODO 

DEL MANANTIAL 

Llámase baregina ó glairina, a la substancia orgánica 
que acompaña á las aguas sulfurosas y que constituye el 
lodo ó sedimento en los manantiales de esta clase de 
aguas. 

Esta substancia es de polor gris, algunas veces rosada 
y más comunmente negra, debiendo estaídtima coloración 
al sulfato de hierro que le acompaña. 

Debe el nombre de baregina á haberse estudiado pri- 
meramente aislándola de las aguas de bareges. 

Es una materia gelatinosa, amorfa, ya traslúcida ya opa- 
ca y untuosa al tacto. Desecada presenta un aspecto cór- 
neo. Cuando se*evapora una cantidad cualquiera de un 
agua sulfurosa termal, rica en materias orgánicas toma el 
líquido un tinte amarillento, dejando por último un re^i^ 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



(") 



BKGííIATOA, ALBA. AI'MKNTO: 1,000 DIÁMETROS 



CLADOTHRIX, DICHOTOMA. AUMENTO 1,000 DIÁMETROS 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 325 

traarillo parduzco que por la calcinación desprende 
or a cuerno quemado. 

lodo en que hemos llevado a cabo nuestras expe- 
as, procede de los manantiales ''El Tigre",' ''Tem- 
y la ' 'Gallina', de los baños sulfurosos de San 
>. 

3 frascos en que se recogieron esos sedimentos fue- 
igurosameute esterilizados al autoclave á la presión 
r atmósfera y enviados al distinguido Director de 
las aguas Dr. José M, Cabarrouy, el que amablemen- 
>cedió a su recogida empleando los procederes más 
fieos y guardando siempre la mas exquisita asepsia, 
Etnera que tenemos la seguridad de que los gérmenes 
lemos encontrado son los que tenía el lodo en los 
>, sin haber sido aumentados por gérmenes extraños, 
substancia recibida es un amasijo de color gris ver- 
presentando en el fondo del frasco unas manchas 
ts. 

aminadó micrográficamente este lodo, pudimos com- 
ir la presencia de granulos de arena, en cantidad 
iante, detritus vegetales, formados por restos de pa- 
lima que parece haber perdido su clorofila, algunos 
piares de filamentos incoloros no articulados forman- 
.mificaciones, que corresponden por sus caracteres á 
3THRIX DicHOTOMA (fotografía n." 1); una cantidad 
le de filamentos largos, incoloros con una envoltura 
inosa y con movimiento de oscilación; conteniendo 
interior numerosos granulos refringentes formados 
zufre cristalizado correspondiendo por todos los ca- 
res expuestos á la beggiatoa blanca (fotografía n.° 2); 
ios granulos sueltos de color amarillo que parecían 
e azufre y cuya identidad pudo llevarse á cabo tra- 
)los por el bisulfuro de carbono en donde se disol- 
n; y, por último, aumentando la amplificación del mi- 
opio pudimos comprobar la presencia de verdaderas 
irías, formadas unas por bastoncillos delgados, otros 
sos, así como unos cocos gruesos y otras bacterias de 
i ovoidea, las que todas poseían movimiento de tras- 
[1 con excepción de los cocos mencionados. 
Ites de que este lodo pudiera sufrir alguna alteración 
oger gérmenes extraños de la atmósfera, que pudieran 



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326 ANALES DE LA 



caerle al abrir y cerrar el frasco, hicimos siembras en agj 
y caldo, valiéndonos para ello del hilo de platino, previ 
mente esterilizado á la llama, el que introducido en di 
tintos puntos del lodo, nos sirvió luego para llevar á cal 
las siembras. Estas las practicamos en agar y caldo pept 
nizados. Estos tubos fueron llevados á la estufa a 
temperatura constante de 37° pudiendo notar antes < 
las doce horas que todos los tubos habían germinado. 

Por el examen microscópico pudimos comprobar en I 
medios sólidos la presencia de cuatro' distintas colonis 
unas de color blanco lactecente de gran desarrollo y ( 
forma imperfectamente redondeada (fotografía nám. 3 
Otras mas pequeñas de franco color amarillo; las tercer 
también más pequeñas y de color amarillo rojizo y, p 
último, unas colonias de aspecto nacarado. 

Una minuciosa observación microscópica de estos ge 
menes, llevada primero en gota colgante y sin coloració 
y después coloreadas las preparaciones con el carbol fi 
china diluido ó con el azul de metileno, nos demostró 
presencia de cuatro gérmenes distintos; uno formado p 
unos bacilos cortos cilindricos, de extremidades redo 
deadas y dotados de gran movilidad, que identificados co 
venientemente resultaron ser el bacilo suhtilis (fotogral 
núm. 4); las colonias de color amarillo formadas por ba^ 
los pequeños de fonna ovoidea que se colorean muy fue 
temente con los colores de anilina por ambos extreme 
dejando un espacio interior sin colorear ó con poc^ col 
ración; las terceras colonias formadas por un bacilo larj 
muy grueso que también se tiñe fuertemente con la fi 
china de Ziehl y con el azul de metileno; y las iiltimas fe 
madas por unos gruesos cocos también fácilmente teñibl 
por los colores de anilina. 



Se ha querido asimilar la Baregina á las materias alb 
minoideas ó gelatinosas pero su composición se aleja no1 
blemente de aquellas substancias; además contiene es 
producto una cantidad bastante considerable de sílie 
que algunos autores hacen llegar hasta un 80 por 100. 

Sometida esta substancia al análisis nos dio los siguic 
tes resultados: 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



COLONIAS DEL BACILO SUBTILIS AISLADO DEL SEDIMENTO 
DE LOS MANANTIALES 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 327 

En 100 partes del f Materia destruida por la cal- 
lodo del manan- -| cinación 40,300 

tial ( Materia no destruida 59,700 

Descomponiendo este producto obtuvimos: 

Materia orgánica 39.000 

Azufre 1,300 

Sílice 58,600 

Hierro 1,100 



100,000 



El proceder seguido para esta investigación fué el si- 
guiente: 

1.^ Tratamiento por suficiente cantidad de agua desti- 
lada, de la que se separó el producto en dos porciones: una 
pesada que ocupó el fondo del frasco, formada por 
granulos de sílice acompañados de otros de color negro, 
y otra parte que por su escaso peso quedó suspendida en 
el agua. Agitada convenientemente, separamos lo que pu- 
diéramos llamar la flora, y recogimos sobre un filtro el re- 
siduo sólido formado como queda dicho por sílice y unos 
granos de color negro; lavamos completamente, calcina- 
mos y pesamos, dándonos un peso que anotamos, pero 
como este peso no podía corresponder sólo á la sílice 
puesto que á ésta le acompañaba otra substancia, tratamos 
el residuo después de pesado por suficiente cantidad de 
agua regia con el fin de disolver la substancia de color 
negro, que suponíamos no era otra cosa que un sulfuro 
de hierro, calentamos á intervalos y transcurrido el tiem- 
po suficiente filtramos, evaporamos el líquido á sequedad, 
recogimos el residuo con agua acidulada con clorhídrico, 
en donde se disolvió y agregamos amoníaco, el que nos 
produjo un precipitado gelatinoso de hidrato de hierro. 
Recogimos este precipitado, lo lavamos, secamos, calcina- 
mos y pesamos, rebajando su peso del obtenido conjun- 
tamente en el de la sílice. 

Otra porción de peso conocido de baregiua fué agota- 
da por suficiente cantidad de bisulfuro de carbono, y 
evaporado éste á la temperatura ambiente nos dejó como 



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328 ANALES DE LA 



residuo cristales octaédricos de azufre, que pesados nc 
dieron la cifra anteriormente señalada. 



Queriendo llevar mas adelante nuestras investigacione 
tomamos una pequeña porción de este residuo y lo trat 
mos en vaso apropiado por una mezcla de alcohol absoli 
to y éter á partes iguales, disolviéndose en esta mezc 
una substancia especial que comunicó al líquido un he 
moso color amarillo verdoso. Evaporado este disolveu 
en cápsula de porcelana y a un suave calor, nos deja c 
mo residuo un polvo de color verde que tratado por 
agua destilada hirviendo, se disuelve parcialmente. Es 
líquido después do filtrado precipita al nitrato de plata 
al acetato plúmbico, sin í\\\g con los reactivos general 
de los alcaloides acuso la presencia de ninguno. 

Otra porción de baregina fué agotada por los disolve 
tes neutros benzol y clorofornio, dejándonos como resi 
tado de ambos tratamientos un residuo resinoso, untuo 
y pegajoso al tacto, de olor sui-géneris, insoluble en 
agua. Este residuo tratado por los reactivos de los al( 
loides no nos acusó reacción alguna característica. 

El residuo del tratamiento clorofórmico fué tratado p 
los reactivos Mandelin y Frohde, dándonos con el prin 
ro_un color pardo con ligero viso violeta, y con el segu 
do un color rojo de ladrillo. 



Los distintos gérmenes, que hemos descrito, ó sean 
bacilo subtilis, el ovoideo, el bacilo grueso y el coco i 
clasificado, los cultivamos nueva y separadamente en ci 
do peptonizado y después de 24 horas de haber germii 
do; inyectamos cuatro curíeles con un gramo del líqui( 
de cultivo sin que los animales de experimentación s 
frieran ningún trastorno apreciable en su economía, 
que nos demuestra que ninguno de dichos gérmenes s 
patógenos. 

CONCLUSIONES 

Como puede verse por los anteriores análisis existe u 
discrepancia entre la clasificación establecida sobre esl 



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ACADEMIA DE CIEXCIAS DE LA HABANA 329 

as hace cerca de treinta años por el Dr. Aenlle, y la 

se deriva del análisis practicado sobre las mismas en 
ctualidad por el autor de estas líneas, 
íl Dr. Aenlle, clasificó las aguas del manantial 'Tem- 
ió'' como 'sulfurosas calcicas consignando en su análisis 
antidad de sulfuro de cal que en ellas encontró; y el 

esto escribe sólo puede colocarlas en el grupo de las 
as sulfurosas sulfhídricas por no haber podido com- 
bar en ellas la presencia de sulfuros, y si sólo cantidad 
ácido sulfhídrico libre que queda señalada en el análi- 
[luteriormente expuesto, correspondiendo tambit'n por 
azón citada, estas aguas á las llamadas sulfurosas acci- 
itaíes. Siguiendo otras clasificaciones pueden también 
siderarso como sulfurosas sulfhídricas calcicas, aten- 
ndo para esto último título no á que lleven en disolu- 
1 sulfuro de cal, sino porque predomina entre lasbavses 
í contiene la cal. 

ja presencia del ácido sulfhídrico en estas aguas se ex- 
^a i)or la d(»scomposici(m del sulfato de cal que lleva 
disolución al atravesar por torreznos cargados de mate- 
orgánica, verificándose la roducciíHi de estos, con el 
ilio d(» otros agentes, como j)uede verse en el capítu- 
|ue en este mismo tra))ajo trata de la '•^íateria Orgá- 
1 de las Aguas Minerales". 

ja com))osición del agua de los tres manantiales nom- 
dos 'VA Templado", 'Tigre" y ''(íallina ' son idénticas, 
ido muy variable la composición d(íl agua del baño 
fiado Paila, pues éste como se levanta en el cauce del 

sus aguas son una mezcla de las de éste con las que 
aguan de las piscinas de los otros ya nombrados ma- 
tiales. 

)tra circunstancia digna de tenerse en cuenta es la tem- 
atnrade los manantiales. El Templado y Tigre, acusan 

temperatura en el sitio de emergencia de 34° centi- 
dos. El manantial la Gallina, que existe en la misma 
la del río, pero que se encuentra fuera del recinto ce- 
lo por el malecón antes descrito, sus- aguas acusan una 
peratura de 38° centigrados. No tiene techo este ma- 
tial y sólo lo proteje un pequeño muro de mamposte- 
ú nivel del suelo y de forma cuadrángulas Sus aguas 
'on aprovechadas anteriormente, y antes que el río 

>fo Lxiv. — 48 . 



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330 ANALES DÉ LA 



destruyera el balneario, para llenar un hermoso tanque, 
que surtía de agua alguna^ banaderas y proveía de la 
misma el departamento de duchas. El agua se extraía de 
este manantial por medio de una bomba ó donkv, y se 
distribuía por gruesas cañerías de las (jue totkivía pueden 
verse algunos restos en la actualidad. 

En este manantial, mejor (pie en los otros dos, puede 
observarse la flora termal, que existe abundantemente en 
el mismo y desde él hasta el río en la parte por donde se 
derrama el exceso de la^ aguas. Esta flora termal cuando 
por su desarrollo alcanza gran tamaño, por su propio peso 
se desprende y arrastrada por el agua va á parar al río. 
Desde las márgenes de éste puede observarse en el íbndo 
del mismo, diferentes puntos en los cuales existe la misma 
flora, lo que indica que allí hay otros manantiales de las 
mismas aguas. lias personas que se bañan en el río pue- 
den comprobar la presencia de corrientes de agua calien- 
te que tienen su origen en los sitios de que hablamos. 

Este balneario ha sido destruido varias veces por las 
grandes crecientes del río; en el mes de Septiembre del 
año pasado (1906) todas las obras que en él existían fue- 
ron destruidas por una gran avenida, y en el mes de Di- 
ciembre, con autorización del Gobierno, se dieron co- 
mienzo a nuevas obras con carácter provisional, á fin de 
poder utilizar sus aguas en la próxima temporada que co- 
mienza á mediados de Febrero. 

Es posible que en breve aprontando el Gobierno, la 
cantidad que nuestro Congreso concedió para montar en 
forma algunos balnearios de nuestro país, pueda levantar- 
se en ese pintoresco pueblo un balneario á la altura que 
demanda la ciencia y en el qu(» so puedan hacer verdade- 
ras aplicaciones terapéuticas do las salutíferas aguas de 
esa localidad, famosas en el mundo por sus virtudes cura- 
tivas y su caudal inagotable. Una observación se me ocu- 
rre al tratar de este asunto, y es la siguiente: antes de 
levantar el nuevo edificio del balneario, será imprescin- 
dible, protegerlo de una nueva avenida del río, y para 
ello nada sería mcy'or que aumentar el cauce del río para 
que las aguas tuviesen suficiente corriente, y no subiera 
nunca su nivel en perjuicio de las obras de los baños. 

En la actualidad se construye una caiTetera que haJbrá 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 331 

de unir á San Diego cou el poblado de Paso Real, la que 
una vez terminada permitirá hacer uu viaje cómodo desde 
la capital al Balneario circunstancia que aumentará el nú- 
mero de bañistas, dado que muchos por evitarse las mo- 
lestias de un viaje penosísimo, como es el que se hace en 
la actualidad, prefieren ir á tomar aguas extranjeras á 
utilizar las inmejorables de su país. 

En el Balneario de San Diego, una vez montado como 
la ciencia manda, pueden establecerse dos temporadas, 
una en la época de invierno para los extranjeros que vi- 
siten nuestro país, y otra de Febrero á Septiembre para 
los cubanos, pues la temperatura siempre constante de 
sus aguas permiten utilizarlas todo el año. 

COPIAS DE LOS ANÁLISIS DE LAS AGUAS DE 
SAN DIEGO, PRACTICADOS POR D. JOSÉ ES- 
TEVEZ, DR. MIALHE, DR. ISIDRO SÁNCHEZ RO- 
DRÍGUEZ Y DR. PONS Y CONDINACH EN LOS 
AÑOS 1822, 1847, 1851, 1853. 



xMANANTIALES TEMPLADO Y TIGRE 



ANÁLISIS PRACTICADO POR D0\ JÓSE ESTEVEZ 



Temperatura 95°. Farenheit. 
Clasificación: Termales sulfurosas. 



rX LITRO i'ONTIENK 

Acido sulfhídrico 0*0499 

Carbonato de magnesia 0'1898 

Cloruro de sodio ri393 

Cloruro de magnesia 0'4875 

Materias fijas por 1000 r4875 

MANANTIALES TEMPLADO Y TIGRE 



ANÁLISIS PRACTICADO POR EL DOCTOR MLU.HE { PARIs) 

Temperatura 00. Clasificación; Salinas simples. 



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332 ANALES DE LA 



rx LITRO rONTIENE 

Sulfato de cal O 303 

Carbonato de cal 0'047 

Cloruro de sodio 0'018 

Alúmina 0'008 

Materias fijas por 1000 0'37(; 



Oxido de hierro. . 

CANTIDADES LNDETEUMINADAS 



Acido carbónico. . f 

Oxígeno ( 

Ázoe ) 



MANANTIALES TEMPLADO Y TIGRE 

ANÁLISIS DEL DOCTOR ISIDRO SÁNCHEZ RODRIOUEZ 
CUALITATIVO 

Temperatura 27^. lleamur. 
Clasificación: Sulfurosas termales. 

Hidrosulfato de cal. Cloruro de sodio. 

Carbonato de magnesia. Carbonato de hierro. 
Materias orgánicaíí. 

MANANTIALES TEMPLADO Y TIGRE 

ANÁLISIS DBL DR. PONS Y CONDINACH 

Temperatura 33° Centígrados. / 
Clavsificación: Termales, salinas/ sulfurosas. 

CN LITRO CONTIENE 

Sulfato de cal 0'925 

Cloruro de sodio 0'030 

Carbonato de magnesia 0'040 

Alúmina 0'007 

Carbonato de cal 0'035 

Materias fijas por 1000 r037 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



Oxido de hierro . . 
Acido silícico .... 
Acido carbónico. . 
Oxío^eno ! 

Acido sulfhídrico. ¡ ^AMI.,A..ES .NUETEBMIX 



Sulfuros alcalinos . 
Ázoe y materia or- 
gánica 



PROVINCIA DE PINAR DEL RIO 



.Ros TERMALES SULFUROSOS DE "SAN Vl( 

stos baños son conocidos desde mucho ante 
), y los vecinos de aquellas inmediaciones hí 
as aguas, atribuyéndolas idénticas propieda( 
.guas de San Diego. 

lie balneario debe su nombre á haberse de 
aanantiales en la ''Hacienda San Vicente''. 
[ que primeramente se ocupó de estas agua 
3r científico fué el Dr. José Argumosa, el qu( 
873 una Memoria, la misma que en 1879 se 
sus propietarios. Posteriormente en 1892 <• 
torales Moreno, nombrado Director Médicc 
is escribió una Memoria, de la cual extrac 
lentes datos: 

GEOGRAFÍA Y TOPOGRAFÍA MEDICAS 

ntiguamente correspondían los baños de qi 

al Ayuntamiento de Pinar del Río, hasta hf 
que fué fundado el Ayuntamiento de Viñ 
hoy pertenecen. Dista de este pueblo tres k¡ 

os baños se encuentran situados a los 22^75' ( 
á los 77^60' de longitud O. del meridiano 

o que se llama ''Ensenada de San Vicente'', 

3 formado en los repliegues y depresiones < 

;ra de los Órganos. 

onstituyen el Establecimiento dos barracón 



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334 ANALES DE LA 



jado, destinado á hospedaje; otros dos barracones cub: 
tos con tejas, cada uno con su correspondiente tanque 
mamposte^na destinado el uno para señoras y para he 
bres el otro. Estos barracones están edificados sobn 
manantial llamado ''Tigre''. Otro cuarto de la misma] 
ma ya descrita sobre el manantial llamado ''Templado 
por iiltimo, otro también muy parecido sobre el man 
tial ''San Antonio''. Todos estos baños tienen escalo 
para entrar, lo que permite a los enfermos tomar el bí 
á la altura que les sea preciso. 

Ocupa este balneario una situación topográfica deli( 
sa, con un panorama agreste que no deja nada que dése 

GEOLOGÍA 

Este estudio en las localidades balnearias es de cap: 
importancia, pero no conociendo ningún tratado que 
esta ciencia se ocupe en nuestra República, no poden 
señalar ninguna relación científica, haciendo únicame 
constar que entre las areniscas y rocas calizas del No 
del valle de San Vicente, existen criaderos abundantes 
cobre y hierro bajo la forma de sulfuros. 

FLORA Y FAUNA 

Esta región es notable por cosecharse en ella el me 
tabaco del mundo. Se cosechan toda clase de cércale 
viandas. Existen montes vírgenes impenetrables á la i 
no del hombre, en los cuales se dan árboles de las ii 
variadas maderas. En la fauna tienen representación to< 
las especies de Cuba, abundando mucho los venados. 

CLIMATOLOGÍA 

La temperatura de esta localidad es agradabilÍ8Íi 
reinando siempre una brisa deliciosa contribuyendo á s 
tener la frescura del aire la repentina elevación de ui 
cuarenta metros que tiene sobre el nivel del mar. I 
vientos reinantes son los del X. y NO. en inviea-no y o 
ño y el NE. y SO. en verano, siendo muy rara la presi 



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A(^ADKMIA 1)K CIENCIAS 1)K LA HABANA 336 

cia del SE. en cualquier época del año. La temperatura 
constante es de 20° á 2G^ centígrados por la mañana y de 
24^ á 26^ por la tarde. 

AGUAS MINERO-MEDK^INALES 

.MANANTIALES 

Existen ocho manantiales de que sólo tienen nombre 
seis, y se llaman: El Templado, Tigre, San Antonio, Sam- 
ta Lucía, Santa Fe y El Ferruginoso. 

(H)MPOSICION QUÍMICA 

Todos estos manantiales con excepción del titulado Fe- 
rruginoso, tienen una composición parecida. Sólo se han 
practicado los análisis de los denominados 'Templado", 
'"Tigre" y "San Antonio'', cuya composición es casi idén- 
tica. 

Estas aguas contienen la siguiente composición por 1000. 

Acido sulfhídrico libre 0'154 

Acido carbóíiico libre 0'062 

Cloruro magnésico 0'026 

Cloruro sódico 0'022 

Sulfato de cal 0143 

Sulfato de sosa 0'039 

Sulfuro de cal 0'676 

Nitrógeno 

Sílice 

Alúmina ) cantidades indeterminadas 

Hierro 

Materia orgánica. 

APLICACIONES DISTINTAS 

Las aplicaciones terapéuticas de estas aguas son las mis- 
xnñA que las ya descritas de las aguaos de San Diego. 

TEMPORADA OFICIAL 

La temporada de baños empieza en 15 de Febrero v 
termina en 15 de Junio. 



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336 AKALES DE LA 



ITINERARIO DE VIAJE A ESTE BALNEARIO 

J^Puede hacerse el viaje por el Ferrocarril del Oeste, has- 
ta el paradero de Puerta de Golpe 6 Consolación del Sur, 
y de allí hasta los baños il caballo. Antiguamente podía 
hacerse el viaje con mayor comodidad, por vapor desde 
la Habana hasta la playa de la Esperanza, y desde allí has- 
ta San Vicente en un ferrocarril de propiedad particular, 
el cual ya no existe 

ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LAS AGUAS TERMALES 
DE "san vigente" 

La brevedad del tiempo, nos ha impedido practicar el 
análisis completo de esta^ aguas, pero con el fin de com- 
probar si su composición ora parecida á las de San Diego 
de los Baños, practicamos sólo tres operaciones. 

1."* — Determinación del residuo fijo á 180^ C. 

2." — Dosificación de los sulfatos. 

S."* — Comprobación de la presencia ó ausencia del sul 
furo de calcio. 

La primera operacicín nos acus(') una cifra igual á 2'0O0 
gramos por 1,000 c. o. de agua. 

La segunda operación nos demostró encontrarnos en 
presencia de una agua cargada de sulfatos, pues obtuvi- 
mos una cifra dp íícido sulfúrico igual áO'858375 X 1,000 
de agua. 

Y por último. 

La tercera operación nos demostró que dichas aguas no 
contienen sulfuros, pudiendo sólo comprobar la presencia 
del ácido sulfhídrico libre, valiéndonos de los reactivos 
apropiados. 

Esto^> tres datos así como el tener su asiento los manan- 
tiales en la misma región que lo^ de San Diego, nos auto- 
rizan á pensar que sus aguas son bastante parecidas, sin 
que puedan tampoco clasificarse como sulfurosas calcicas, 
pues á ellas no le corresponde más que la clasificación 
asignada á las de San Diego, ó sea sulfurosas sulfhídricas, 
probablemente á base de cal, sin que pueda asegurarse, 
por no haberse practicado sobre las mismas más dosifica- 
ciones que las anteriormente señaladas. 

(Continuará,) 



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ACADEMIA DB CUENCU8 DE LA HABANA 337 



SESIM nmenRE del 3 de sbptíeibre n mi 



^rendente, — Dr. Juan Santos Fernández. 

H'retarío, — Dr. Jorge Le-Roy. 

cadémicoM concurrentes. — De Mérito, — Dr. Carlos J. Finlay. 

^e mhnero, — Dres. : G. Alonso Cuadrado, G. Aróstegui, 

S. Bustamante, I. Calvo, O. López, F. I. de Vildósola. 

fonorarioít. — Dres.: M. S. Castellanos, V. de la Guardia. 



on asistencia de los señores Académicos arriba expresados, de 
iliares y amigos del Dr. García y de distinguidas personas, se 
bró la sesión fúnebre destinada á honrar la memoria del que 
Académico de Mérito Dr. Gabriel M.* García. 
!1 Sr. Presidente abre la sesión manifestando que la Academia 
:enido siempre la costumbre de honrará sus muertos, pero como 
ue recibo esta noche el homenaje pertenecía al grupo de los 
ñeros trabajadores en la Corporación parece que estamos 
í obligados á no olvidarlo y á despedirlo con el cariño que se 
ecía y concede la palabra al Académico Honorario Dr, Manuel 
^Msteílauos encargado de hacer el elogio postumo del desapa- 
do. 



TOMO XI.IV. — 44. 



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338 ANALES DE LA 



ELOGIO POSTUMO 

DKr/ 

DOOTOB aABBXEL ICABIA OABOXA 7 XABBEBO 

SOCIO DE MÉRITO DE LA ACADEMIA 

POR EL 

DB. XANUEL 3. CASTELLANOS 

ACADÉMICO HONOKARIO 



(Sesión fúnebre del 3 de Septiembre de 1907.) 

Sr. Prosidente. 

Sres. Académicos. 

Señoras y señores: 

El cortés ruego del Sr. Presidente de estu Academia 
para que admita la representación de esta noble Corpora- 
ción de obreros de la ciencia, como Académico encarga- 
do del elogio fúnebre del que en vida fué su socio de 
mérito, el Dr. Gabriel M.** García y Marrero, me llena do 
justo orgullo, cordial satisfacción en medio del sentimien- 
to de luto que á todos nos embarga por igual, porque me 
presenta una fácil oportunidad para decir públicamente 
todo lo que de fraternal intimidad hubo entre su corazón 
y el mío, toda la fervorosa admiración que durante los 
largos años de este viejo afecto tuve por el sincero amigo, 
el consecuente patriota, el ilustre profesor de Medicina. 

Confieso que no me arredra el delicado trabajo de re- 
cuerdo que la Academia me encomienda. No estimo di- 
fícil hablar largo y espaciosamente de vidas ejemplares 
como fué la de nuestro compañero el I)r. García. Su exis- 
tencia, consagrada al trabajo fecundo y abrillantada por 
limpísimo concepto del honor es mosaico de tonos vi- 
brantes que todos conocéis. Con modelos de tan visible's 
caracteres, el trabajo de rememorar sus notas personales 
no es ardua empresa, sino simple paseo amable por el 
mundo retrospectivo que vivimos, que va resurgiendo 
I)oco a poco y claramente al conjunto del alma contristada. 

Fué muy diversa la personalidad del compañero cuya 
desaparición hoy lamentamos; fué muy amplio el radio 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 339 

de actividad de aquel hombre de cerebro siempre preo- 
cupado, de espíritu siempre generoso é incapaz de hacer 
daiio á nadie. Fué un brillante de claras aguas, que en 
cada una de sus muchas facetas, tuvo luz que proyectar 
sobre su época y. sobre su escenario. Como patriota, como 
profesor de Medicina, como Académico, como compañero 
en la profesión, como escritor científico, como todo lo 
que fué y representó aquel hombre intachable en su paso 
poj la vida, quisiera hablar mi deseo de homenaje al que 
tanto mereció. Pero la misión que aquí me trae no puede 
convertirse en raudal inacabable de efusiones por puras 
que sean; mi deber es apuntar someramente lo que ya 
vosotros sabéis, convocar vuestro recuerdo con una pala- 
bra, con un dato que tal vez habréis olvidado y sin can- 
saros en vuestras meditaciones dolorosas, bajar de esta 
tribuna satisfecho del único prestigio que ahora me atri- 
buyo; el de haber sido como mejor amigo del ilustre 
muerto, el más calificado para hacer estas breves indica- 
ciones biográficas que vuestra imaginación desarrollará. 

He manifestado que el elogio postumo del Dr. Gabriel 
María García, debía considerarlo, aunque con brevísimas 
apuntaciones, en cada uno de sus diversos aspectos carac- 
terísticos. 

Nacido el Dr. García en Bejucal, allá por el año 1830, 
fué dedicado á los estudios de Medicina por sus padres 
que bien pronto previeron su fina perspicacia, su amor al 
saber y su noble corazón. >. 

No se equivocaron las esperanzas de aquellos ancianos 
cariñosos. Corría el año de 1857: varios jóvenes estudian- 
tes cubanos llamaban entonces la atención del claustro 
universitario habanero por su inteligencia, su amor al es- 
tudio, su fácil aprovechamiento de las enseñanzas que re- 
cibieran. Naturalmente se concibió la idea de que se 
trasladasen á mejor ambiente, allí donde pudieran perfec- 
cionarse con más elementos en los estudios médicos. Se 
pensó en París. 

Juntos se embarcaron con tal idea seis jóvenes, los más 
aventajados: Pedro Hevia, Esteban Llorach, Luis Cow- 
ley, Ramón Miranda-, Antonio Mestre y Gabriel M.* Gar- 
cía. Su llegada á la Babilonia moderna no fué la de todos 
los jóvenes, que se sumergen en el mar de seducciones 



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340 ANALES DK LA 



que a todos ofrece aquella ciudad única. Fuerou peregri- 
nos de la ciencia que venían á una romería sagrada: su 
objeto allí era el estudio; su asilo estuvo en los hospitales, 
en la Facultad de Medicina. En esta última se inscribie- 
ron de seguida como alumnos y á poco ya eran conoci- 
dos, y sus profesores los distinguían entre el sin número 
de discípulos inscriptos. Gabriel María García, — desco- 
lló aun en este pequeño grupo de escojidos. — El doctor 
Martín Magron, profesor de la Facultad puso en el joyen 
alumno uno de esos cariños serenos y firmes que a menu- 
do enlazan por la identificación intelectual dos edades y 
dos temperamentos distintos. Un suceso que la casuali- 
dad trajo poco después estrechó más aun este afecto que 
tanto sirvió al perfeccionamiento científico de nuestro 
compañero. 

En su afán delirante por los estudios anatómicos tuvo 
Gabriel María la desgracia de inocularse con un cadáver 
que á la sazón disecaba, y á pesar de todas las precau- 
ciones que para estos trabajos se tomaban y con todas las 
que después de inoculado se pusieron en práctica no pu- 
do evitarse una infección. Su médico y maestro el doctor 
Magron lo asistió muchos días con desvelada asiduidad; 
pero el enfermo se agravaba y se hacía necesaria una 
junta; el gran Nelaton, entonces en el apogeo de su glo- 
ria, vino á la cabecera del estudiante cubano; su diagnós- 
tico fué el de una infección purulenta, justo testimonio de 
su fervor temerario por los estudios médicos. Con tan 
grandes auxiliares como Magron y Nelaton la ciencia 
triunfó. Estoy seguro que en los recuerdos del compañe- 
ro que acaba de morir vivió mucho tiempo este episodio, 
valioso por cuanto puso de relieve el aprecio poco común 
que ya su personalidad, nueva en el mundo, merecía de 
los grandes consagrados. 

Al reponerse de la terrible enfermedad continuó Ga- 
briel M.* García con la misma vehemencia sus estudios 
científicos. El Dr. Magron le hizo desarrollar una gran 
pasión por los estudios terapéuticos, y al concluir al cabo 
de cinco años sus estudios oficiales, los remató admirable- 
mente con una tesis sobre ^'La nuez vómica y sus efectos 
fisiológicos". Este trabajo que presentó para obtener el 
grado de Doctor en Medicina de la Facultad de París se 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 341 

recuerda todavía en In vieja gnanUa de veteranos de 
aquella época. Aquel estndío fuerte y nn-elador de gran- 
des investigaciones sorprendió tanto más cuanto que en- 
tonces era muy poco conocida esa droga tan útil y de 
tan diversas aplicaciones. El trabajo del I)r. (Jarcia, de- 
nunciando su buena documentación en los filtimos hallaz- 
gos de la ciencia fué oído con hondo interés y ¿por qué 
no decirlo? con orgullo y satisfacción por todos sus com- 
patriotas que tuvieron ocasión de asistir á aquel acto y 
con visible contento de los profesores que habían de juz- 
garlo y así fué que unánimemente quedó aprobada dicha 
tesis con una elevada nota. El gran mérito de esta Memo- 
ria consistió en que en aquella época sostenían los profe- 
sores MüUer, P. Bernard, Haly y otros, que ese veneno no 
determinaba su acción funesta sino después de haber 
sido arrastrado por la sangre para ponerse en contacto 
con los centros nerviosos, mientnis que el Dr. García sos- 
tenía que bastaba la acción directa de la estricnina (alca- 
loide de la nuez vómica) sobre el sistema nervioso para 
producir sus funestos efectos. 

En este trabajo lo acompañaba una serie de experien- 
cias realizadas bajo la dirección de su predilecto maestro 
Martín Magron. El l)r. Luis Cowley puede atestiguar 
cuanto decimos. 

Arribaba yo á París á comenzar la carrera con otro 
nuevo grupo de jóvenes entusiastas y recuerdo que ter- 
minados ya los estudios de García y sus compañeros, los 
Profesores de la Facultad se complacían en presentárnos- 
los como modelos de estudiantes: ^'Imitad á esos jóvenes 
cubanos, decían, y seréis honra de vuestro país'\ El Pro- 
fesor GrisoUe, uno de los grandes focos de la Francia 
médica, se detenía especialmente para distinguir á Ga- 
briel María García, y sinceramente confesaba que con 
alumnos de tal clase, era un gusto el enseñar. 

Entre estos entusiastas compañeros que hemos citado, 
principalmente el Dr. Luis Cowley y el Dr. García con- 
cibieron la idea de fundar un periódico en que consigna- 
sen las lecciones de los eminentes profesores que las pro- 
nunciaban, puesto que no se encontraban escritas en 
ningún libro, así como his observaciones de aquellos en- 
fermos que en los hospitales' llamaban la atención por 



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842 AXALES DE LA 



cualquier síntoma «anormal ó por sor u;i Ciaso no descrito 
en la ciencia 6 contrario á la normalidad de loá que se 
conocían. 

Kl l)r. García no j);)día concebir un proyecto científico 
sin en seguida llevarlo á efecto y así fné que salió á la luz 
el periódico con el noml)re ''Kl Eco de París''. Todavía 
lo recuerdan con satisfacci(>n los alumnos hoy profesores, 
que figuraron en aqu(illa época por la utilidad que les 
¡)roporcion() aíjuel i)eriódico (jue alcanzó una gran repu- 
tación no sólo entre los cubanos sino entre todos los ex- 
tranjeros y aun entre los estudiantes franceses. 

Concluidos sus estudios en la capital del mundo civili- 
zado pasó el l)r. (larcía á Madrid para incorporarlos y 
poder ejercer en su país. A pesar de la prevención con 
que los Profesores de Madrid miraban á aquellos cubanos 
que le habían dado la preferencia á París, en lugar de 
Madrid para hacer sus estudios de Medicina, tuvieron que 
reconocer que el joven módico García era un estudiante 
digno de que se le tratara con todo el gran respeto que 
merecer pudieran los mas calificados doctores de la Espa- 
ña actual. 

Contaba ya algunos años de graduado residiendo .en su 
país, cuando supo que se abría ¿ concurso una plaza de 
miembro supernumerario de la Academia de Ciencias. 
Comprendiendo que la tesis que tan buen efecto causó 
entre los eminentes profesores de París, tenía que sobre- 
ponerse á los demás trabajos que presentasen los otros 
concursantes, la presentó á la Secretaría en la época fija- 
da en la convocatoria — debiendo advertirse que los tra- 
bajos no debían firmarse sino colocarse en un sobre el 
nombre del autor bajo un lema cualquiera. Leído por la 
comisión nombrada por la Corporación, considerando co- 
mo el mejor el que llevaba por título ' 'Acción fisiológica 
de la Nuez Vómica" se abrió el pliego cerrado y se en- 
contró que el autor era el Dr. Gabriel María García. El 
4 de Abril de 1864 fué adjudicada la plaza motivo del 
concurso, tomando posesión el 8 de Mayo del mismo año 
y en el mismo acto el inolvidable y honra de Cuba Dr. Ni- 
colás Gutiérrez, fundador de esta ilustre Corporación, le 
hizo un gran elogio muy merecido, al cual contestando 
con la modestia que siempre le había caracterizado manifes- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HA 

le la posesión del puesto de miembro 
oda la aspíraci(>n de su vida y ({ue 1 
el entusiasmo y constancia de que ern 
[lo de sus primeros trabajos en esta 
ñié en 25 de Septiembre de 1HG4, el 
Or. Luis Le Kiverand médico francés 
abana, de una inteligencia extraordií 
cimientos científicos y de una prácti 

Era tal el crédito que había alcanzad 
íes personas del país, que á pesar de 
obierno Colonial tuvo á bien nombrí 
'atología General y Fisiología. Nunc 
rrepentirse de este nombramiento el < 
menos lo sintieron los estudiantes sus 
par que mucho les ensenaba siempre 
on (lulzura y carino. Entre? los Pro 
pre tuvo una preferencia notable po 

natural porque bastaba conocerlo y ti 
•arlo y quererlo. Esta amistad íntimj 
dio sí hacer en esta Corporación su ( 
íse trabajo demostró lo que había gan 
ledicina y aun este país conque el Pr 

se hubiese hecho un verdadero ciudí 
res meses después del ingreso en esta 
García fué por unanimidad elegido í 

de Julio de 1865 en la plaza vacante | 
Dr. Le-Riverand siendo felicitado ca 
liscurso hecho y leído por el Dr. Ar 
fué el inolvidable Secretario General 

he aquí á partir de esta fecha su h 
1, que revela la obra de un gran luchi 
iendo Médico del antiguo Hospital < 
; durante una epidemia de cólera me 
J; en Noviembre 8, presentó una esta( 
inuciosa de los enfermos que allí se 
resultado de los diversos tratamient 
es daban mejor resultado. 
I siguiente año, el 13 de üiciembre d( 
nforme sobre infanticidio, cuyo inforn 
e esta clase de trabajos, pues el Dr. 
ündaraente la Medicina Legal y el 2f 



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343 ANALES DE LA 



y año fué nombrado Secretario de la Comisión permanen- 
te de Medicina Legal. 

El 14 de Marzo de 1869, presentó un trabajo sobre 
adenopatía. 

El 8 y 22 de Agosto de este mismo año dá cuenta de 
un caso de cólera morbus presentado en la casa de Be- 
neficencia. 

El 14 de Agosto del siguiente año presenta otro infor- 
me médico-legal sobre heridas. 

El 8 de Enero de 1871, lee la contestación al discurso 
de recibimiento del académico veterinario Juan Moreno 
Delgado. 

En el mismo aflo de 1871, el 13 de Agosto, otro infor- 
me médico-legal sobre causa de infanticidio. 

Presenta otro trabajo original sobre la acción del man- 
go en el tubo digestivo, el 23 de Junio de 1872. En este 
misino año fué noinl)rado de la Comisión de Medicina 
Operatoria. 

Presentó además otro informe médico-legal sobre un 
caso de muerte por contusión del vientre. 

El 27 de Abril del siguiente año otro informe sobre 
calificación de heridas. 

En Julio 13 de 1873, otro informe de un caso de herida 
contusa en la caloeza. 

Discui*so de presentación del acjidémico Dr. Miguel 
Franca y Mazorra en 2(5 de Abril de 1874, quien murirf 
joven cuando todo le sonreía, cuando había logi'ado todo 
lo que constituye la felicidad: hogar, posición y numero- 
sa y escogida clientela. Aproveclió esta oportunidad pa- 
ra dedicarle un recuerdo cariñoso al (¡ue fué modelo de 
compañerismo y amistad y uno de los académicos más 
constantes, estudioso y (juíí presentó siempre trabajos de 
un mérito excepcional. 

El 13 de Septiembre de 1874, presentó el Dr. García 
un informe notable sobre ]a muerte de un individuo cau- 
sada por el opio. 

Al siguiente año este trabajador incansable presenta 
otro informe acerca de una periostitis traumática. 

Peltre los diversos informes de Medicina Legal ninguno 
fué tan importante como aquél que se trataba sobre un 
caso de locura sensorial á consecuencia de homicidio. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS Dfl LA HABANA 345 

El 11 de Febrero de 1877, presenta una coinunicactón 
ñendo referencia á un caso de herida del cerebro por 
na de fuego. 

Siguiendo su vocación por los estudios terapéuticos, 
o uno en particular titulado "Del brohidrato de quini- 
en las palíidicas", 10 de Septiembre de 1876. 
Foraó una parte muy activa en 24 de febrero de 1878 
el debate relativo a las localizaciones cerebrales, 
^uevo informe médico-legal sobre infanticidio; informe 
aamente discutido pero en definitiva se aprobaron las 
iclusiones, 24 de Febrero de 1878. 
!íuevo informe en un caso de muerte por congestión 
Imonar, 15 de Diciembre de 1878. 
3 tro en caso de herida penetrante en el pecho. 
3tro en caso de sospecha de envenamiento, 14 de 
osto de 1881. 

El 28 de Septiembre de 1882, presenta uno de los in- 
mes médicos-legales más curiosos. Informe sobre las 
üciones que existen entre la lepra, los celos y la locura, 
informe en un caso de muerte por tétatos traumático, 
ie Enero de 1884. 

5n el mismo año el 8 de Junio presenta otro por heri- 
penetrante. 

íl 13 de Junio de 1886, presenta un informe sobre ho- 
arios médicos. En este informe demostró que su hon- 
ez acrisolada se aleja de toda influencia para poder 
gar con toda imparcicalidad á su companero en el 
rcicio de la profesión. 

nforme en contestación á la solicitud del Juez de Pri- 
ra Instancia sobre la duración de la fractura de una 
tilla, 11 de Marzo de 1886. 

nforme sobre los envenenamientos de los morenos To- 
lo y Mariano Congo, 28 de Agosto de 1887. 
t^'uelve nuevamente el Dr. García á tratar una de las 
ístionas por él favoritas, — Sobre higiene — se tituló el 
)vme, ''Del cansancio intelectual en las Escuelas y Co- 
ios ante la higiene". 9 de Septiembre de 1888, 
Jn caso curioso y de consecuencias transcendentales le 
iga al Juez de Primera Instancia el consultar á esta 
;tA Corporación y el Dr. García se hace cargo del in- 

►MÜ ILIV — 45. 



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346 ANALES DE LA 



forme y lo trata, sobre un caso de pleuresía consecutiva 
íl un traumatismo, 23 de Junio de 1888. 

Informe médico-legal sobre un ca«o de muerte por té- 
tanos á consecuencia de una herida por arma de fuego. 

Otro en 11 de Noviembre de 1888, sobre una herida 
penetrante en el pecho seguida de sumersión. 

Otro sobre el tiempo que tardarán en sanar las contu- 
siones dada la extensión y lugares donde fueron deter- 
minadas, 13 de Diciembre de 1891. 

Otro sobi^ las consecuencias de ciertas heridas causa- 
das á un moreno. 

El 24 de Enero de 1892, presentó un inforíne sobre 
ciertas y determinadas lesiones. 

Y, por último, el 14 de Diciembre de 1902 hizo la nota 
necrológica del profesor Virchow. 

Tal fué la vida científica, siempre laboriosa y preocu- 
pada de Gabriel M." García. Ni un momento de reposo, 
ni un minuto de despreocupación tuvo esa existencia 
mientras las fuerzas materiales correspondieron á los en- 
tusiasmos del espíritu. 

Oíros trabajos hubo de presentar á esta Academia el 
ilustre compañero y siempre hubo de oírsele con aten- 
ción, porque en sus obras jamás faltó una nota de sabor 
original, una idea de novedad científica. Gabriel M.* Gar- 
cía era un obrero de la ciencia médica cubana y su con- 
curso estuvo pronto en todo tiempo al mantenimiento 
firme de esta asociación varias veces amenazada. 

Pero su gran valer debía siempre ser reservado en la 
vida profesional cuanto vaciaba ait jotn- le jour el fuerte 
caudal de sus conocimientos. Sus grandes amores entre 
las distintas ramas de la ciencia médica fueron la tera- 
péutica y la higiene. Con los hermanos Cowley, los dos 
respetados profesores de nuestra Universidad, hizo un 
verdadero culto de esta clase de estudios. Su opinión en 
ambas materias fué escuchada en la Habana con excep- 
cional respeto. 

Enemigo acérrimo de la acumulación de medicamentos 
sólo ordenaba lo más necesario á los enfermos, suspen- 
diéndolos tan pronto no los creyera indispensables y con- 
tinuando con preceptos higiénicos á los cuales atribuía un 
gran recurso en la ciencia de curar. Acaso en esta época 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 347 

de ardorosos estadios en compañía, acaso en esta corres- 
pondencia de quienes se prestaban mutuos descubrimien- 
tos sin traba de emulación, estuviera la raíz de la gran 
eficacia de sus tratamientos y su rápida resonancia como 
médico práctico. 

lira tal el interés que se tomaba por el enfermo que 
allá pí>r los años 1881 á 82 procurando por todos los me- 
dios que estuvieron á su alcance, aun practicando perso- 
nalmente las medicaciones salvar á un enfermo hubo de 
sofocarse extraordinariamente y al salir de la habitación 
fué invadido de una parálisis facial á fri«^ori que nunca 
pudo hacer desaparecer. 

El 11 de Noviembre de 191)0, fué nombrado por vota- 
ción unánime miembro honorario poco tiempo después 
de haber sufrido un ataque de angina de pecho, pues el 
año anterior había sufrido el primero que puso en gran 
peligro su vida. Posteriormente el 28 de Abril de 1901 
como recompensa á sus excepcionales méritos, á su cons- 
tancia y á sus numerosos trabajos en esta Corpoi'ación 
también por unanimidad, es decir por aclamación, socio de 
mérito, nombramiento en que la Academia es muy parca 
para concederlo y que sólo en casos sumamente raros los 
ívcuerda. 

Desde esa época casi se puede decir que empezaron sus 
grandes padecimientos, pues en 1905 ya se le había decla- 
rado la diabetes sacarina y poco tiempo después un íctero 
grave. Desde entonces se fué acentuando la arterio escle- 
rosis y finalmente una neumonía gripal que en esas fatales 
condiciones impidió conservarle la salud tan deseada 
á pesar de los esfuerzos extraordinarios de los inteligentes 
profesores Eduardo Echarte é Ignacio Calvo, los cuales 
no sólo lo asistían como médicos sino como familiares, fa- 
lleció el 3 de Agosto del presente año. Fna de las causas 
porque la neumonía gripal tuvo consecuencias funestas 
fué porque se trataba de uji individuo de avanzada edad 
siendo como antes hemos dicho desde hacía mucho tiem- 
|X) un arterio esclenísico. Murió á la edad de 77 años y 
cosa digna de notarse, jamás perdió su inteligencia, con- 
servándola hasta los últimos instantes, y dándose perfec- 
tamente cuenta de su estado y de la gravedad de su 
enfermedad. 



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348 ANALES DK LA 



Poseía además el Ür. (Jarcia, para ser un perfecto clí- 
nico, una admirable intuición para el diagnóstico. Reu- 
nía en sólida mezcla todo ese cúmulo de cualidades de 
inspiración y de experiencia que el vulgo designa con 
una sola frase gráfica y precisa: el ojo médico. A la cabe- 
cera de un enfermo, quien le conociese podía leer en sus 
ojos que desde el primer momento había formulado ya el 
diagnóstico. Pero como todos los fuertes, era prudente: 
disponía pacientemente su examen, se imponía una críti- 
ca severa de su primera inspiración no desperdiciaba de- 
talle ni prueba insignificante. Y al cabo su primera idea 
tomaba cuerpo, y la inspiración iba matemáticamente, 
maravillosamente ratificada por el diagnóstico meditado. 

Tales condiciones no podían permanecer ignoradas 
para el público. El público, que á veces es injusto, no lo 
fué con el sabio doctor cubano. Su clientela fué la más 
brillante que pudo reunir módico alguno en aquellos años 
anteriores a la guerra del 68. Módico de cabecera de Mi- 
guel Aldama y de la familia toda del inolvidable patriota, 
fue esta su plataforma de propaganda; pronto se vio soli- 
citado por las más ricas y prestigiosas familias del país y 
en el disfrute de tan selecta clientela hubiese continuado 
hasta su muerte, si su fidelidad de amigo consecuente y 
su comunidad de ideas con Miguel Aldama no le hubiese 
hecho acompañarle á su salida de Cuba en 1868 y gran- 
jearse la enemiga del gobierno colonial que To confinó 
bien presto en la Isla de Pinos considerándolo como des- 
afecto á la causa española. 

No iba mal encaminado el gobierno español dentro de 
los puntos de vista que se había trazado, al considerai- 
como enemigo jurado del poder español al doctor Gabriel 
M.** García. No obstante, acaso se equivocaba al creerlo 
capaz de disponer sangrientos atentados. En el espíritu 
de nuestro compañet*o luchaban su amor á Cuba y su 
sensibilidad de niño. En su conciencia era firme la idea 
de que la vida al abrigo del gobierno colonial era incom- 
patible con la civilización, y que el cubano no sería con- 
siderado con prestigio en el extranjero en tanto no fuese 
un ciudadano libre y con nación propia. Pero su dulce 
temperamento re|)ugnaba instintivamente los medios vio- 
lentos; siempre aferrado a la esperanza de que se pudiese 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 349 

T libre á Cuba sin derramamiento de sangre, y ére- 
lo además poco preparado al país para una revolu- 
. Al mismo tiempo algo profético é intuitivo le de- 
jue la independencia tenía que venir gradualmente, 
fiándose al pueblo á conocer lo que era libertad y 
es eran sus derechos y deberes para que á su tiempo 
esen obedecer las leyes y respetar al gobierno que se 
tituyera. Recuerdo todavía (y en estos últimos tiem- 
el recuerdo ha sido de amargura), sus manifestaciones 
ue si consiguiésemos la independencia rápidamente y 
nosotros mismos nos expondríamos á las guerras in- 
naa de las naciones sudamericanas. 
3ro este programa de orden y de razón para el cual 
lara motu propio á sus colonias la Gran Bretaña, era 
>sible dentro de una situación española. Nuestro ami- 
sí lo comprendió; y resueltamente, con la fe que 
a en todos sus actos, abrazó la fórmula separatista 
ióndose á sus emergencias. En la casa de Miguel Al- 
a foco de las conspiraciones que prepararon la guerra 
de fué su voz la más ardorosa, su concurso el más 
aesto. Natural fué dentro de lo que estimaba natural 
)bierno de la colonia, que á su vuelta de los Estados 
los, donde acompañó al Sr. Aldama se le declarase 
►atizador de la revolución y se le desterrase del cen- 
labitual de sus ocupaciones, sin respeto á su prestigio 
l1 ni á las canas que ya adornaban su cabeza. Si aca- 
I aureola, que nadie desmentía, de hombre íntegro, 
enefactor incansable, pudo valerle que se librase de 
Fernando Poó, la isla maldita donde iban á morir los 
►os de presos políticos, y que la desgracia inmensa de 
aportación la considerase relativamente suave siendo 
á Isla de Pinos á pocas leguas de su ciudad y de sus 
fos. 

[juel embarque rápido y doloroso me hirió á mí tam- 
en algo muy cercano, y recuerdo, por lo tanto, la 
I de sufrimientos continuos que física y moralmente 
írimentaron los tristes deportados á Isla de Pinos: 
lumna silenciosa de 69 personas que atravesaron la 
%d hacia el tren, bordeados de guardias civiles como 
rilla de bandidos, el viaje molesto en tren y vapor 
la mirada inquisitiva do los guardias; la fila formada 



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350 ANALES DE LA 



militarmente al llegar á Nueva Gerona, ante la cual un 
déspota minúsculo anunció su estentóreo ''Tenéis la ciu- 
dad ])or cárcel; si ponéis un pie fuera de ella, seréis fusi- 
lados''; la revista diaria en que entre incorregibles, vagos 
y rateros, formaban fila médicos, abogados, banqueros, k: 
los brutales castigos del celador á los presos comunes, 
consumados en medio de la revista, como para demostrar 
á los políticos que con ellos podría hacer otro tanto; el 
paseo del Gobernador á caballo todas las tardes con vis- 
toso alarde de fuerza pública á su alrededor, para atemo- 
rizar á los infelices deportados y enseñarles lo imposible 
de toda intentona de sublevación. Detalles tristes, deta- 
lles sombríos que son páginas imborrables en la concieu- 
cia dt; quien las vivió. 

Era de ver en la larga fila á aquel hombre de blancos 
cabellos y mirada serena. Gabriel M^ García, justo hasta 
en el infortunio, tomaba su puesto silencioso, sumiso á 
responder al vejaminoso llamamiento. Su convicción era 
la de que estaba donde debía de estar; reconocía el dere- 
cho de represalia del gobierno español. Puesto que en 
realidad habla conspirado para libertar á Cuba, previsto 
era que sufriera las emergencias de esta ruta peligrosa. 
Jamas habló la discreción con tan admirable ausencia 
de pasiones. 

Por su fortuna estaba allí acompañado de lo que era su 
pequeño mundo; su esposa y sus hijos. Esa circunstancia 
le hizo disipar un tanto la profunda melancolía que le ha- 
bía invadido, y seguro estoy de que sin ella no pudiera 
haber escapado con vida de aquella dura prueba para sus 
sentimientos sencillos y tiernos. Su felicidad la constituía 
su hogar: allí tenía lo que más amaba y allí estaba, por 
lo tanto, algo de su felicidad. 

Tal deportación costó al Dr. García la pérdida de su 
gran clientela. De vuelta á la Habana, la sociedad había 
sufrido radicales transformaciones y fué inútil su esfuerzo 
de luchador para recobrar el tiempo perdido. Fué enton- 
ces cuando se consagró á la Academia de Ciencias; su 
edad y sus achaques no le impidieron asistir en todo tiem- 
po á las sesiones de esta docta Corporación, aun cuaudo 
sólo fuese socio de mérito, y puede decirse que jamás hu- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 351 

bc) debate de importancia que no contase con su concur- 
so siempre entusiasta. 

Pero algo que vale más que estos méritos de patriota 
y de sabio había en la personalidad ilustre de este com- 
pañero; y era su integridad personal, su valer como ami- 
go, como esposo, como padre, como ciudadano de una 
vida privada sin máculas. Toda la aridez de los estudios, 
toda la sequedad que pone á veces en el alma el saber, no 
pudo evitai* que palpitase siempre su corazón, como el de 
un niño, por las penas y las dichas de los que le rodeaban. 

Tuve ocasión de tratarlo en la Isla de Pinos en el año 
1870 en aquellos tristes días de la deportación, que sufrió 
con la entereza de un apóstol. Habíalo acompañado al des- 
tierro su esposa, aquella buena compañera que no supo 
sino amarlo hasta el morir, y que aun conociendo que 
iba á un país de gente maleante é incorregible no vaciló 
en seguirle en su desventura. Para ella fue Gabriel María 
írarcía, no un esposo, ni un hermano, sino un padre, un 
padre abnegado y siempre solícito. Para ella no hubo 
dificultades económicas, para ella no hubo malas noticias 
de Cuba; el esposo hizo para la esposa un paraíso de un in- 
fierno. Jamás nadie fué más tierno ni más complaciente 
para una mujer. Diríase que el noble patricio pagaba 
con derroche de cariño el lenitivo grato de tener á su 
compañera en los momentos de prueba. 

Ella en cambio le devolvió con creces toda su vida. 
Caso raro en nuestras familias, en aquella casa no hubo 
más médico que el propio jefe de ella. Para la señora de 
nuestro llorado colega no podía ser letra muerta lo que 
la opinión unánime decía al proclamar á su marido como 
una de las eminencias médicas del país. Su optimismo 
amoroso ponía el resto y los resultados ciertos le confir- 
maban en su opinión. Gabriel M.** García (inverosímil es 
el caso) fué siempre el médico de su familia. Feliz pareja 
de unión perfecta que puede proponerse como mentís á 
los excépticos que no creen en idilios más allá del ma- 
trimonio. 

Quien era buen esposo, forzosamente tenía que ser 
buen hijo y buen padre. Con el íntegro viejo que le dio 
su nombre y -bu carrera; fué siempre un modelo de hijos 
cariñosos. Correspondía también con ello al afecto de su 



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ANALES DE LA 



3, honrado ciudadano que comprendió lo que habíí 
i hijo y quiso elevarlo por su mérito al nivel social 
le naciera, y que se fué del mundo con la tranquili 
iel justo, orgulloso y feliz de dejar como huella d( 
da un tan perfecto caballero como su hijo. Cuand( 
ron los días duros en que el fuerte fué débil y el dé 
lerte, Gabriel M/ (Jarcia tuvo la hermosa satisfacciói 
ir el sostén económico del buen viejo, pobre com< 
5 los buenos, era enternecedor oir contar estos deta 
1 noble anciano, que confesaba su situación con li 
[ueza natural en los hombres íntegros, dichoso al po 
xhibir las admirables condiciones morales de su hijo 
lo mismo que con su padre fué con sus hijos e 
Jarcia. Su mundo, ya" lo he dicho, estaba en aque 
r que había fundado; no importaba nada para él li 
ración exterior. Recuerdo todavía cuan ingenua 
e me Jijo cierta vez que jamás se le había ocurrid( 
mder á uno de sus hijos; y la verdad que en los re 
ios particulares de este procedimiento había razói 
estar muy satisfecho. 

í constituyó nuestro compañero un dichoso, un tran 
hogar, modelo digno de ser copiado por sus corapa 
LS. Tuvo la suerte de que sus afectos no dejasen nun 
í ser correspondientes. Quien fué todo amor, vivió ] 
5 siendo tiernamente amado. 

é también el Dr. Gabriel M." García algo que es má 
1 que ser dulce y ser sabio; supo ser buen compaña 
¡ntre profesionales estamos en esta hora de homena 
seguro estoy de que no habría uno que entre sin 
irdos pudiera abrigar la más mínima queja del doc 
arcía. Llamado en consulta por alguno de sus com 
•os, siempre quedaban éstos agradecidos por lai 
tanzas que de él recibían, sin que en cambio su amoi 
o tuviese nada que sufrir, por el buen concepto er 
tejaba á su colega en la familia. Comprendía muj 
y así lo practicaba, la conducta que se debe teuei 
cabecera de los enfermos, cuando se le solicitabí 
profesor de gran reputación y jamás se le vio que 
con el enfermo cuyo médico lo había requerido. Si 
íción llegaba en esos casos á ser un arte; no le agrá 
siempre (natural es pensarlo) el plan que se seguíf 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 353 

con el paciente. Pero él sabía dar entonces consejos opor- 
tunos que lo hacían cambiar radicalmente, sin que la fa- 
milia dudase, oyéndoselo al mismo Dr. García que tal 
cambio había sido projiuesto por el mismo médico de ca- 
becera. 

¿Qué más? Gabriel M? García era un apóstol de la bon- 
dad. La regaba por todas partes y es de pensarse que si 
se hizo médico fué para ejercer el bien de una manera 
más amplia y efectiva. Para los pobres fué el tipo revi- 
vido del Buen Samaritano. Nadie tocó á sus puertas que 
por él no fuese oído. Su corazón era la raíz de todos sus 
actos ¿quién podría convencerlo, por ejemplo, de que 
debía posponer la visita al pobre que manifiestamente 
denunciaba en su porte que no había de pagarle, á la del 
rico que formaba número sólido en su magnífica clientela? 
¿quién podría evitar que en muchas casas miserables pro- 
curase aprovechar un momento de distracción de la fami- 
lia para dejar bajo una almohada el dinero necesario para 
comprar la medicina? ¿quién lo hubiese impedido dar 
íisilo en su casa de la deportación á todos acjuellos inco- 
rregibles y licenciados de presidio que por causa de sus 
antecedentes no encontraban colocación ni medios de 
subsistencia? Su casa era la de todos; su corazón no po- 
día callarse ante una calamidad ó una miseria. 

Así tenía que forzosamente morir pobre, (xabriel María 
García; y así murió después de haber disfrutado de la 
más brillante clientela que vio la Habana en su tiempo, y 
de un prestigio científico que transcendió fuei*a de su país. 

Digámoslo de una vez. El compañero que acaba de 
desaparecer fué un tipo de excepción en estas épocas 
de egoismo feroz. Gran corazón, gran cerebro, gran vo- 
luntad. Ante el panorama de su vida sin una contradic- 
ción ni una vergüenza, se siente el ánimo confortado como 
ante un evangelio de parábolas de Cristo. Sus trabajos 
de investigador estudioso son estímulo á la juventud de 
alientos. Sus desvelos de patriota, emocionado siempre 
ante el proceso triste de la historia nacional, son espejo 
en que mirarse Jpuede toda esta generación falta de idea- 
les. Sus hechos sencillos de padre, de esposo, de compa- 
ñero, de ciudadano, suman testimonios bastantes para 
creer que todavía hay en el mundo como en las edades 

TOMO XLIV. — 4(). 



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354 ANALES DE LA 



heroicas, justos insignes en quien inspirarse al llegar los 
minutos (le desaliento. Ofrendemos un solemne recuerdo 
á quien tan completo fué á su paso por la vida. En estos 
grandes libros vivos, cuyas páginas cierra la muerte sin 
ruido y como piadosamente para no alarmar su modestia, 
es donde tienen que leer y releer los pueblos que quieren 
hacerse fuertes. 

Antes de concluir, séame permitido dar las más expre- 
sivas gracias al Dr. Jorge Le-Roy, insustituible Secretario 
de esta Corporación, pues debido á su constante labor ha 
podido remitir datos sobre los académicos antiguos tan 
prolijos que sólo una persona que ame tanto la Academia 
puede reunirlos consagrando un trabajo eficaz é inteli- 
gente y un tiempo extraordinario. Esos son los datos que 
me ha permitido el poder dar Á conocer los excepcionales 
méritos de nuestro queridísimo é inolvidable compañero. 



ACTA DE LA SESIÓN EXTRAORDINARIA DEL 25 DE SEPTIEIBRE DE 1987 



Presidente. — Dr. Juan Santos Forníindez. 

Secretario. — Dr. Jorge Le-Roy. 

Académicos concurrentes. — De Mérito. — Dr. M. Valdés Ro- 
dríguez. 

De Número. — Dres. E. Acosta, G. Alonso Cuadrado, J. Diago 
G. López, M. Ruíz Casabó, C. de la Torre. 

Honorario. — Dr. M. S. Castellanos. 



(von la asistencia de los Sros. Académicos arriba expresados, 
representaciones de distintos centros intelectuales y docentes y 
un numeroso y escogido auditorio, se celebró la sesión oportuna- 
mente convocada. 

Leída el acta de la sesión extraordinaria del 19 de Junio fué 
aprobada. 

Acto seguido el Sr. Presidente anuncia que van á continuar las 
conferencias sobre seismología, suspendidas durante las vacacio- 
nes de verano de la Academia y concede la palabra al R. P. M, 
Gutiérrez Lanza para desarrollar su conferencia. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 355 

El tema desarrollado fué la arqniteetura geológico estructural de 
%s Antillas y sus manifestacionet^ seis mico- volcánicas. Cuba. Sus te- 
retnofos del pasado y perspectivas del porvenir. El mundo insular 
'entro- Americano, por la naturaleza de sus formaciones, por las 
xtrafías analogías do su^ fauna terrestre, costera y abisal, y por 
US vicisitudes múltiples y alternativas ofrece uno de los cuadros 
fias interesantes de la tierra. Ese mundo geológico quocompren- 
e no sólo la zontí del istmo sino también todo el archipiélago y ma- 
es antillanos forma unidad por si sólo y corta todo lazo de unión 
ntre las dos áreas continentales de Norte y Sur. 

Lo primero que llama la atención del geólogo es el cambio pro- 
undo que se ha operado en la orientación de las fuerzas geofísicas 
ue han presidido la edificación de las cadenas surgidas en el 
transcurso de los siglos. En efecto, en la edificación del sistema 
nontafioso que predomina hoy en Centro- América, la fuerza ge- 
leratriz se orienta en general en dirección de la costa como obe- 
ieciendo á la unidad de acción que se está desarrollando en la 
dad presente desde el Cabo de Hornos hasta los mares de Bering. 
In cambio las cadenas primitivas siguen rumbo hacia el ENE. y 
irobablemente unían al viejo y nuevo mundo por zona continua 
le tierra hoy hundidas en las más grandes profundidades del Atlán- 
ico. La época de esa inversión profunda pudo ser el día en que 
uvo lugar el gran acontecimiento geológico que convirtió la iu- 
iiensa extensión del Pacífico de vastas áreas continentales en pro- 
undos abismos occeánicos. 

Esto explicaría otro hecho importante, y es que todas las gran- 
les hileras de volcanes de Centro- América se hallan en la intersec- 
ión de las cadenas antiguas y actuales, como si aquéllas hubieran 
ido fracturadas por un hundimiento hacia el Oeste, dejando en la 
ínea fractural un paso de menor resistencia á los agentes vol- 
ánicos. 

Expuso luego el orador el estado probable del archipiélago y 
liares antillanos antes de los tiempos cretáceos. El mar Caribe 
ra entonces un golfo del Pacífico ó al menos comunicaba con ese 
océano por grandes estrechos. De ello dan testimonio los sedi- 
aentos de los Istmos Darien, Panamá y Nicaragua y lo confirma 
\ fauna actual del Caribe, que puebla sus senos más profundos y 
s más de tipo pacífico que atlántico, lo cual supone una larga 
omunicación entre ambos mares. 

Una de las partes más interesantes del discurso, ilustrada con 
lermosas vistas panorámicas y gráficas, fué la dedicada á mostrar 



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356 ANALES DE LA 



la configuraciün de relieve del archipiélago de las Autillas. Laex- 
tructura de la parte oriental del Caribe es una extensa sima de 4 
á 5 kilómetros de profundidad y fondo poco accidentado. Su par- 
te occidental es un tejido de profundos valles y soberbias cordille- 
ras, total ó casi totalmente sumergidas bajo las aguas que dejan 
asomar sólo sus crestas ó lomas regulares. 

Las Antillas Mayores no son otra cosa que las crestas ó lomas de 
ose sistema de montañas, que en varias ramificaciones convergen- 
tes hacia el oriente, vienen desde las costas mismas del Pacífico. 
L'^na de esas cadenas forma la Isla de Cuba. Otra viene por el 
Banco Misterioso y los Caimanes a la Sierra Maestra y otra terce- 
ra comprende Los Mosquitos, Rosalinda, San Pedro, Jamaica y 
península sur de Haití, concurriendo en Cibao con las anteriores. 
Los valles submarinos que las separan son de más de 5 y G kiló- 
metros de profundidad y la altura total del Pico Turquino sobre 
el abismo que tiene á sus pies mide más de 8 kilómetros, abriendo 
de un solo tajo, uno de los mayores precipicios conocidos. 

Las Antillas Menores son notabilísimas por su estructura alta y 
delgada ó manera de columnas de unos dos kilómetros de altura 
y bastantes de ellas huecas interiormente como otras tantas chi- 
meneas de hornos encerrados en las cavidades subterráneas. 

Rasgos principales de la historia geológica probable del archi- 
piélago. — En los tiempos primitivos una gran tierra firme venía del 
Pacífico y se continuaba, bien por zona continua bien por islas es- 
calonadas hasta el Mediterráneo. Más tarde el mar Caribe llegó á 
formar golfo del Pacífico. La Isla de Cuba formaba entonces una 
gran tierra con la Isla de Pinos y las Bahamas. 

Al fin del cretáceo empieza el revolucionario antillano que está 
hoy por terminar y que por una serie no interrumpida de submer- 
siones y emersiones ha creado la actual desmembración de las An- 
tillas y consiguientemente una gran propensión á las más violentus 
conmociones seísmicas y no menos terribles erupciones volcánicas. 

El mapa seismográfico de los Antillas aparece vestido de bien 
negros colores. El arco oriental tiene además el grave peligro de 
los volcanes. El sistema de las Antillas Mayores empieza en las 
Islas Vírgenes. La zona seísmica se continua desde éstas casi en 
línea recta por Puerto Rico, Santo Domingo y 'Haití hasta Jamai- 
ca. Todas ellas han sido teatro de graves catástrofes. La Isla de 
Culm es la monos Cíistigadu y sólo en su extremo oriental. La es- 
tadística de Ballore señala 1,1 ÍK> seísmos á las Antillas Menores; 
i\\)4: {i las islas Vírgenes y Puerto Rico; 2n-> á Santo Domingo y 



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ACADEMIA DE CIENüUS DE LA HABANA 357 

Haití; 157 á Jamaica; 211 á Cuba y 2 á las Bahamas. De los 211 
asignados á Cuba, 15 corresponden á su extremo occidental, 4 al 
centro y los restantes al extremo oriental. 

No obstante los rumores alarmantes suscitados en 1838 en Tri- 
nidad y el 1880 en Pinar del Rio, y la fama poco apetecible de 
Santiago do Cuba, la Mayor de las Antillas no ha sido nunca, que 
sepamos, teatro de ninguna de esas espantables catástrofes que re- 
gistran los anales de sus hermanas menores. Santiago de Cuba 
cuenta unos 12 moderadamente destructores, y los ligeros no tie- 
nen número. Las provincias centrales hasta la Habana inclusive 
no han conocido probablemente seísmos destructores. Pinar del 
Río conoce uno sólo ligeramente peligroso. Siete temblores regis- 
tran las historias en la Habana, de los cuales se dice que dos de 
ellos causaron daños^notables, pero en toda probabilidad el uno 
es fabuloso y el otro debe sus estragos al ciclón que le acompañó. 

La Habana, por su historia, por su posición y rasgos estructu- 
rales, puede decirse, que no está llamada á sufrir los horrores de 
un terremoto destructor. 

Un hecho notable comprobado por la historia y las observacio- 
nes de la estación seísmica del Colegio de Belén, es el perfecto 
divorcio seísmico que reina entre la parte oriental y occidental 
mostrando pertenecer á diferentes centros separados por la barre- 
ra de la zona central aseísmica. 

Terminó el P. Gutiérrez-Lanza dedi(5ando un recuerdo al terre- 
moto de Jamaica del presente año y otro á la hecatombe de la 
Martinica y San Vicente, con numerosas ilustraciones en proyec- 
ción : dos siniestros que conservarán por largos siglos para las An- 
tillas un triste renombre y recordarán el doble peligro que pesa 
sobre las Indias occidentales. 



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358 ANALES DE LA 



ACTA DE Ll SESIÓN PUBLICI ORDINARIII DEL 27 DE SEPTIEIBRB DE 1N7 



Presidente. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario. — Dr. Jorge Le- Roy. 

Académicos co)icur rentes. — De ntímero. — Dres. : E. Acosta, 
J. P. Alacan, E. Alonso Cuadrado, A. Betancourt, T. V. Coro- 
nado, D. Hernando Seguí, E. López, M. Ruíz Casabó, P. Valdés 
Ragúes, R. Weiss. 

Leída el acta de la sesión extraordinaria del 23 de Agosto últi- 
mo, fué aprobada. 

Se da cuenta de las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — Del Dr. M. V. Bango, solicitando copia testimonial 
del informe emitido por la Comisión nombrada para dictaminar 
acerca de los enfermos por él presentados en la sesión del 28 de 
Junio último. 

Del Jefe del Despacho de la Secretaría de Agricultura, Indus- 
tria y Comercio, remitiendo un ejemplar de **Mangusta" cogido 
en esta ciudad, con destino al Museo de esta Academia. 

Del Presidente de la "Asociación de Dependientes del Comer- 
cio de la Habana", invitando para el baile de Sala que cel obrará 
dicha Asociación. 

B. L. M. del Sr. Luis Carniona, participando haber tomado 
posesión del cargo de Presidente de la Asociación de Empleados 
del Estado. 

B. L. M. del Sr. Manuel V. Cañizares, id. id. id., de Director 
de la misma. 

Del Director de la Escuela de Medicina Veterinaria de Cuba, 
participando la validez oficial de la enseñanza de dicha Escuela. 

Del Jefe de Despacho de la Secretaría de Agricultura, Indus- 
tria y Comercio, remitiendo nombramientos de primer vocal de la 
Comisión Temporal de Pesca, y de suplente del mismo, á favor 
de los Dres. Carlos de la Torre y Felipe García Cañizares, respec- 
tivamente. 

Del Sr. Bibliotecario de la Academia, contestando escrito fecha 
primero de Agosto relativo á acuerdos de la Junta de Gobierno 
acerca de la Biblioteca. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 359 



Del Rector de la Universidad de la Habana, excusando su au- 
sencia de la sesión fúnebre en honor del Dr. Gabriel M.** García. 

De la **Asociación do Dependientes del Comercio de la Haba- 
na'', remitiendo con destino á la Biblioteca seis ejemplares del 
folleto publicado por la Asociación. 

Del Dr. Manuel V. Bango, solicitando nuevamente so conteste 
á su petición de 26 de Agosto, pidiendo el informe de la Comi- 
sión que examinó los enfermos presentados por él como curados 
con la tuberculina de Jacobs. 

Del Juzgado de Instrucción del Oeste, recordando el oficio de 
18 de Agosto relativo & unos huesos. 

Del Dr. José A. López del Valle, participando haber tomado 
jwsesión, el 27 'de Agosto, del cargo de Jefe local de Sanidad de 
la Habana. 

Del Dr. José H. Pazos, id. id. id. del de San Antonio de los 
Bafios. 

Del Dr. Enrique López, donando á la Academia una colección 
de instrumentos de cirugía (cuya relación acompafia) de su uso 
particular (véase más adelante). 

De la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio, solici- 
tando informe sobre la titulación "Phosphoglikol". 

De la misma, id. id. id. sobre la id. San Hilario. 

De la Secretaría de Hacienda, remitiendo copia de un escrito 
presentado al Gobernador Provisional por el Ldo. Rafael Menén- 
dez Benítez preparador de medicamentos homeopáticos, sobre un 
asunto de alcoholes en el cual dictaminó la Academia anterior- 
mente. 

Del Dr. M. V. Bango, solicitando por tercera vez el informe de 
la Comisión encargada de dictaminar acerca de los tuberculosos 
por él presentados en la sesión de 28 de Junio último. 

Del Dr. José A. Presno excusando su ausencia á la sesión de 
hoy (27) por urgente atención profesional. 

Salida, — A los Directores de los periódicos El Mundo, el Diario 
de la Marina, La Lucha, La Discudón, Cuba, El Comercio, La 
Unión Española, participándoles acuerdo de la Academia tomado 
en la sesión del 23 de Agosto, relativo á la publicación de las con- 
clusiones del informe emitido por la Comisión encargada de dic- 
taminar acerca de los enfermos presentados por el Dr. Manuel 
V. Bango en la sesión de 28 do Junio, como curados por la tu- 
berculina del Dr. Jacobs. 



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360 



ANALES TiE LA 



Al Juzgado (le Instrucción del Oeste, remitiendo informe aprc 
bado en la sesión del 23 de Agosto relativo á una muerte por ( 
cloroformo, en causa procedente de dicho Juzgado. 

Al Dr. José A. Fresno, nombrándolo ponente para que inform 
acerca de unos huesos remitidos por el Juzgado del Oeste. 

Al Dr. Manuel V. Bango, acusando recibo de su comunicado 
en la que solicita copia testimonial del informe emitido por la Co 
misión nombrada para dictaminar acerca de los enfermos por I 
presentados en la sesión de 28 de Junio último, y participándol 
que la Junta de Gobierno ha acordado transmitir dicha solicita 
á la Corporación para lo que ésta tenga á bien resolver. 

A la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio, dándol 
las gracias por el ejemplar de "Mangusta" que se'ha servido de 
nar para el Museo. 

Al Jefe del Despacho de la Secretaría de Agricultura, Industri 
y Comercio, acusando recibo de su escrito de 31 de Agosto al qu 
acompasa nombramientos de la Comisión Temporal de Pesca, 
favor de los Dres. Carlos de la Torre y Felipe García Cañizares. 

Al Dr. Carlos de la Torre, remitiéndole el nombramiento d 
Primer Vocal do la Comisión Temporal de Pesca enviado por I 
Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio. 

Al Dr. Felipe García Cañizares, id. id. id., de suplente del 
misma. 

Al Presidente de la "Asociación de Dependientes del Comerci 
de la Habana", acusándole recibo de su escrito fecha 2, al qu 
acompaña seis folletos publicados .por esa Sociedad. 

Al Dr. Manuel V. Bango, acusándole recibo de su escrito fech 
de hoy (5 do Septiembre) y manifestándole que desde el 27 d 
Agosto se le participó que la Junta de Gobierno había acordad 
trasladar su petición á la Academia, y que como ésta no se habí 
reunido más que el día tres para celebrar una sesión fúnebre, ni 
había podido todavía darse cuenta de su petición. 

Al Juez de Instrucción del Distrito del Oeste, eontestáudoL 
su recordatorio de 12 del actual. 

Al Dr. Gastón Alonso Cuadrado, nombrándole ponente pan 
que informe acerca de las titulacioues "Phosphoglikol" y *'Sai 
Hilario" respectivamente. 

Al Dr. Domingo Hernando Seguí, id. id. id., en el escrito de li 
Secretaría de Hacienda número G435 relativo á un asunto de al 
coholes. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 361 

Se dá lectnru detallada de las comunicaciones cruzadas entre el 
Dr. Bango y la Academia, durante el período transcurrido desde 
el 23 de Agosto hasta la fecha, en las males dicho profesor ha 
solicitado repetidas voces el informe de la Comisión que dictami- 
nó sobre los tuberculosos que trajo á la sesión del '28 de Junio 
último, presentándolos (;omo curados. 

Como esta es la primera vez que se reúne la Academia en sesión 
ordinaria después del receso del verano y á consecuencia de las 
manifestaciones hechas por los Sres. Presidente y Secretario de 
que nadie ha venido en nombre del Dr. Bango á solicitar el nú- 
mero de los Anales á que hace referencia, se acordó: después de 
una breve discusión enviarle el ejemplar correspondiente á los 
meses de Julio-Agosto donde aparecen publicados el informe de 
la comisión y las actas de las sesiones públicas ordinaria del 12 de 
Julio y extraordinaria del 23 de Agosto que hacen referencia al 
asunto de que se trata, única cosa que puede facilitarse al recla- 
mante, á quien se le guardan iguales consideraciones que las que 
ae observan con los demás profesionales ágenos á la Corporación. 



Antes de entrar en la orden del día el Dr. Pedro Valdés Raguéa 
pide la palabra para una comunicación oral acerca del trata- 
miento DE LA EPILEPSIA POR LOS POLVOS DE LA LARVA DEL 

OESTRUS CAMELLUS y hace constar que presenta dicha nota 
sólo á título de hecho curioso, pero sin aceptar responsabilidad 
alguna. 

En tal sentido la Academia se dio por enterada, agradeciendo 
al Dr. Valdés Ragúes su interesante noticia. 

No habiendo concurrido los Dres. José A. Fresno (de cuya dis- 
culpa se dio cuenta) ni Felipe García Cañizares que tenían anun- 
ciados informes oficiales, respectivamente, se concede la palabra 
al Dr. Gastón Alonso Cuadrado para leer unas Reflexiones 

ACERCA DEL TRABAJO DEL Dr. SiMPSOK SOBRE EL FORMAL- 

DEHIDO EX LA INDUSTRIA AZUCARERA, reflexiones 
que le llevan á incitar al Dr. Simpson á que continúe sus estudios 
sobre tan importantes problemas de química industrial y se con- 
gratula de que un joven químico cubano haya resuelto de un 
modo práctico uno de los inconvenientes más graves que presenta 
la fabricación del azúcar de caña. 
Coa lo que se dio por terminada la sesión. 

TOMO XLIT. — 47. 



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362 ANALES DE LA 



NOTA SOBRE EL TRATAMIENTO DE LA EPILEPSIA 

POR EL 

DB. PEDBO VALDES BAOÜSS 



(Sesión del 27 de Septiembre de 1907.) 

Tengo el gusto de poner en conocimiento de esta Cor- 
poración la siguiente noticia sobre un descubrimiento 
médico para el tratamiento de la epilepsia: Según comu- 
nicación dirigida por Mr. Ivan E. Middleton, de Seram- 
pore, Bengala, India Inglesa, al Sr. Director del Instituto 
de 2.* enseñanza de esta ciudad, fecha 1.° de Mayo del 
corriente año, la larva del insecto Oeatrna camellus secada 
al calor solar, dividida en 3 partes y preparada en forma 
de pildoras, tomando cada una por la mañana, tres dias 
seguidos, es suficiente para curar la epilepsia. La comu- 
nicación de referencia dice que el autor hizo este descu- 
brimiento cuando trabajaba en Ilatputana, en 1903. 

Agrega Mr. Middleton que el insecto Oestrm camelltuf 
deposita sus huevos en la nariz del camello y después 
salen las larvas, algniuis, mientras que otras destruyen 
las fosas nasales del animal y, a veces, penetran hasta el 
cerebro, causando la muerte de su víctima. 

Se presenta el insecto durante la Primavera en los dis- 
tritos de Raj putaña, Punjab, N. E. de la frontera de la 
India Inglesa y en el Egipto y Arabia. 

Como en nuestro país no existen los camellos, salvo 
algunos ejemplares que se exhiben en los circo.s, esta pla- 
ga nos es desconocida; pero otro insecto ha producido en 
algunos animales y hasta en el hombre, una enfermedad 
semejante y en el Museo de esta Academia tenemos ejem- 
plares de la llamada mosca azul^ la lucila^ que se encuen- 
tra en la preciosa colección donada por el distinguido 
socio corres[)í)nsal Dr. Pazos en su ingreso en esta Aca- 
demia. 

Hago presente que esta iu)ticia la pongo en conoci- 
miento de esta Corporación sin aceptar responsabilidad 
alguna y s(>lo como hecho curioso, que, de ser verdadero. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 363 

resultaría beneficioso]]^ la Ciencia Médica y cabría en ese 
caso el honor á esta Academia de haber puesto en cono- 
cimiento de los señores médicos un nnevo tratamiento 
para una enfermedad reconocida hasta ahora como incu- 
rable. 



Reflexioiies acerca del trabajo del Dr. Simpson 
sobre ''El fonnaldehido eo la indastria azucarera'' 

POR EL 

DB. aASTOK ALOKSO OÜADBADO 



(Sesión del 27 de Septiembre de 1907.) 

En la sesión del 12 de Julio último habíamos quedado 
en hacer algunas observaciones al excelente estudio leído 
ante vosotros por el Dr. Simpson y titulado ''El formal- 
dehido en la industria azucarera", primer factor de la ri- 
queza nacional; y pertenece por lo tanto á la clase de 
jóvenes que hacen patria en la lucha de la vida industrial. 

Lo avanzado de la hora cuando concluyó la lectura del 
estudio, nos impidió aplaudir como se merece el discurso 
lleno de savia científica y clara exposición de método. 
Nos ha presentado el formaldehido en su personalidad 
química, no olvidando nada de su composición, sus pro- 
piedades y sus reacciones; nos ha mostrado el estudio que 
se ha hecho de este cuerpo como el más enérgico de los 
antisépticos, y nos ha dado cuenta de los medios de in- 
vestigación para descubrir su presencia aun en mínimas 
cantidades. 

Como el objetivo del autor es aprovecharse de las pro- 
piedades de este cuerpo para emplearle en la fabricación 
del azúcar se detiene en exponer ideas generales de lo 
que son las especies químicas llamadas azúcares, así como 
su clasificación, para llegar al individuo azúcar llamado 
so/carosa, que es la que nos interesa; y después de descri- 



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364 ANALES DE LA 



bir sus propiedades, se detiene en el fondo de sus propó- 
sitos que consisten en estudiar el medio de combatir las 
acciones externas que producen la descomposición de la 
sacarosa, sobre todo, la acción de los fermentos, presen- 
tándonos en sucintas frases la historia del desenvolvimien- 
to hipotético de la naturaleza y efectos de esos seres infi- 
nitamente pequeños que causan al hombre daños ó favores 
infinitamente grandes, según que desconozcamos, descui- 
demos ó aprovechemos el conocimiento de su naturaleza. 

Y de tal modo es importante este estudio en la fabrica- 
ción del azúcar que con frecuencia se descubren nuevas 
especies de microorganismos que dan lugar á diferentes 
clases de fermentaciones. Antes que el microscopio y los 
reactivos penetrasen más profundamente en la naturaleza 
de los jugos de plantas que contienen sacarosa, sólo nos 
cuidábamos de los agentes que la descomponen en alco- 
hol y ácido carbónico, pero ya la química ha penetrado 
en las causas productoras de la fermentación viscosa que 
tanto daño causa en las fábricas que no son dirigidas por 
hombres de educación científica. Ya el Dr. Simpson os 
habla del Leticonostoc ineseuterovlf que produce en las 
mieles esta iunesta f(M-mentación, poro existen otras en 
los productos del azúcar de caña como las producidas por 
el Oidetim larJ¿% por diferentes variedades de Mucar, 
Aspergilhis y Penirilhim, así como el Bacierium xiHnum 
que se cree sea la especie que produce la fermentación 
celulósica de la sacarosa. 

Este estudio es un de[)artament() de la fermentación de 
los productos azucarados que abre un (;ampo nuevo á esta 
industria, y que la ciencia ha de procurar no sólo destruir 
sus efectos destructivos, sino aprovecharse de sus propie- 
dades vitales constructoras. Y así como de las propieda- 
des destructoras de los hlasiomicetm de la levadura se 
utiliza el hombre para producir los ríos de alcohol que se 
consumen en el mundo, mañana el Badetntim xilinum 
puede convertir los inmensos residuos de la fabricación 
que con el nombre de miel agotada se llevan enormes 
cantidades de azúcar sin aplicación alguna, en celulosa 
para las artes, ó en alimento sintético para la nutrición 
del hombre. 

El Dr. Simpson nos ha demostrado los profundos cono- 



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ACABEBnA DE CIENCIAS DE LA HABANA 365 

cimientos que posee no sólo de la química de los jugos 
de la cacía, sino que manifiesta condiciones sobresalientes 
pera la investigación de las causas que producen la alte- 
ración de los mismos; problema el más importante de la 
industria azucarera de cana. 

Hasta ahora, hace ya algún tiempo que algunos quími- 
cos azucareros empleamos el formol en la conservación de 
los jugos en las diferentes etapas de la fabricación, y el 
que se dirige-.á vosotros hft obtenido excelentes resulta- 
dos al extremo que hoy lo que se llaman paradas de la 
Caaa de Calderas, ó sea la interrupción repentina de las 
operaciones á causa de desperfectos accidentales de las 
máquinas, no ofrecen peligro de pérdidas por alteración, 
con el empleo del formol. La originalidad del Dr. Simp- 
son consiste en . usar este cuerpo en la fabricación del 
azúcar, ésto es, en emplearlo como un método general de 
tratamiento de los jugos y sus productos, y su mérito 
consiste en que no sólo hace disquisiciones teóricas, sino 
que demuestra con números el resultado de sus experien- 
cias. Su procedimiento es un excelente método para 
evitar las fermentaciones, y es un procedimiento racional 
de tratamiento, porque siguiendo su sistema se produce 
por decirlo así una atmósfera de formaldehido que no 
abandona los jugos desde que salen del molino hasta que 
se convierten en azúcar envasado. Y la prueba evidente 
de la utilidad del método es además de los resultados de 
laboratorio, el hecho importantísimo para la mayor parte 
de los ingenios de Cuba, su afirmación de que se conser 
van limpias las aguas del enfriadero (1). 

En una palabra, como su sistema de la aplicación del 
formol es sencillo y práctico, como el método es racio- 
nal, y como los resultados que ha obtenido son excelen- 
tes, el académico que os habla, y en vuestro nombre. 



(1) Aunque aceptamos el hecho de los efectos del fonnol sobre las 
aguas del enfriadero, dudamos de que contengan este cuerpo, pues ac- 
tuando sobre materias de composición química compleja á diferentes 
temperaturas y sobre todo con gases amoniacales, el formaldehido nece- 
sariamente ha de estar expuesto á combinaciones, polimerizaciones y 
desdoblamientos. Conviene que el autor del trabajo haga algunos aná- 
lisis sobre este punto. 



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366 ANALES DE LA 



felicita al Dr. Sirapsou por su importante trabajo, le inci- 
ta a que continúe sus estudios con el mismo entuasiasmo 
(|ue hasta aquí, y se conojratula de que un joven químico 
cubano haya resuelto de un modo pi^áctico uno de los in- 
convenientes unís graves ({ue presenta la fabricación del 
azúcaí' de caiiii. 



GENEROSO DONATIVO 



Sr. Presidente de la Academia de Ciencias de la Ha- 
bana. 

Señor: 

Ofrezco a la Corporación de su digna presidencia una 
colección de instrumentos de cirugía clasificados en el 
orden de la lista que incluyo. 

Hay algunos antiguos; pero la mayoría son de uso* 
corriente, habiendo sido empleados en mi clínica. Al ce- 
derlos á la Academia, no es que hayan dejado de servir- 
me, pues casi todos están en buen «stado, y algunos tie- 
nen para mí gran valor, como el Oftalmoscopio de Parent, 
con el que hice mi aprendizaje con el mismo Dr. Parent, 
y que hasta ahora he tenido en constante uso; el pulveri- 
zador Championniere que por su estado se comprende su 
mucho uso, y otros que aprecio también por el gran ser- 
vicio que me han prestado; al cederlos a la Academia^ 
digo, me guía principalmente el deseo de que estén bien 
conservados y sean instructivos. 

De Vd. atentamente, 

E. Lápez. 

Habana, 16 Septiembre de 1907. 

Tabla núm. 1. 

OJOS 

CuchiUos de Graefe. CuchUlo Weber. 

Cuchülo Beer. Neurotomo. 

CuchUlos lanceolares. Aguja de abatimiento. 

CuchUlos de discición. Agujas Bowman. 

Esclerotomo Galezowskí. Kistitomos Graefe. 

Escarificador Desmarres. Kistitomos Knapp. 

Bisturíes. Gancho para secundaria. 

CuchiUo lagrimal antiguo. Estilete para iris. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



367 



'abla núm. 2. 

latador lagrimal. 

>rta*aguja. 

itrabotomo. 

ipátula. 

cas de Pamard. 

icharillas. 

•nda8 huecas. 

>rta-claTOs. 

»iidas Bowman. 



ABLA NTÚM. 3. 



Estilete acanalado. 
Sondas antiguas. 
Tijera irídectomía. 
Pinza-tijera Abadie. 
Pinza-tijera Wecker. 
Tijera acodada. 
Pinzas capsulares. 
Pinza de iris. 
Imán. 
Pinzas de limpieza. 



eíarostato Knapp. 
.efarostato Terson. 
ringa Anel con dos canales, 
midas Panas para lavado de cá- 
mara anterior. 

ABLA NÚM. 4. 



Separador de párpado. 
Jeringa Pravaz. 
Agujas. 

Trépano córnea. 
Retinoscopio eléctrico Zeng. 



talmoscopios para salas de hos- Armadura de un oftalmoscopio 

pital. Galezowski. plano. 

talmoscopio cóncavo con su Oftalmoscopio refracción Knapp. 

lente. Oftalmoscopio binocular Giraud 

talmoscopio cóncavo con lente Toulon. 

de 3d. Oftalmoscopio refracción. Parent. 
Ojo artificial. 

ABLA, NÚM. 5. 

oídos 



peculum Gruber. 

peculum Wilde. 

peculum Bonaíont. 

ipeculum Toynbee. 

peculum SiegeL 

pejo frontal con cinta y protector 

ABLA NÚM. 6. 

n2a Politzer. 

>rta algodón. 

ireta Hartman. 

knza. 

(tilete. 

ichillo romo. 

motomos. 



Diapasón. 

Pera Politzer con insu fiador nasal. 

Pera para lavados. 

Jeringa para lavados. 

Hondas de goma. 

Sondas de plata. 



Depresores del yunque. 

Separadores. 

Sonda acanalada. 

Rugina. 

Cinceles. 

Gubias. 

Protector Stake. 



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368 



AKALES DE LA 



Tabla núm. 7. 

Speculum Simrock. 
Speculum Hartman. 
Speculum Bosworth. 
Porta-cáusticos acodado 
Porta algodón curvo. 
Porta algodones rectos. 

Tabla núm. 8. 

Snare Schroetter con carrete. 

Pinza Hartmann. 

Sinechotomo. 

Elevador. 

Tijera Asch. 

Tabla núm. 9. 

GARGANTA 
Depresor lengua. Lanringoscopio con mango mo- 

Depresor Tuerck. vible. 

Laringoscopios con mango. Lanringoscopio sin maago. 

Mango de tomillo. 

Tabla núm. 10. 



NARIZ 

Guiador. 
Sierra Bosworth. 
Tijera-bierra Dunn. 
Sonda Bellocq para taponamiento. 
Cuchillos Gottstein pata adenoi- 
des. 



Fórceps Asch:* 

Splinters Mayer. 

Sonda Panas para seno esfenotdal. 

Sonda Panas para seno frontal. 

Sonda Panas para dreñage frontal. 



Porta algodón acodado. 
Porta algodón curvo. 
Pinceles. 
Porta-cáustico. 



Tabla núm, 11. 



Abre boca O'Dwyer. 
Pinza acodada. 

Tubo para cuerpos extraños del 
esófago. 
Pinza curva. 



Carrete Rumkorrff. 

Excitadores eléctricos. 

Batería y cuchillos para galvano- 

cáustica en ojos. 
Proyector eléctrico para garganta. 

Tabla núm. 12. 



ELECTRICIDAD 

Mango para galvano-cáustica. 
Pie de una lámpara eléctrioa- para 

garganta. 
Cuchillos para galvano-cáu8ti«a en 

nariz y garganta. 



Speculum vaginal. diantes de clínica en la Habana 

Estetoscopio. en 1880. . 

Termómetro usado por los estu- Ureometro Esbach. 
OTROS INSTRUMENTOS 



Pulverizador Lorenco. 
Pulverizador Championniere. 
Pulverizador de líquidos oleosos. 
Pulverizador de doble pera. 



Optómetro Badal. 
Optómetro BuU. 

Brazo universal para cáfllttia H»bs- 
cura. 



Condensador McKenzie. 



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!. 



ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



369 



DIO QUmOO, XXOBOaBAFXOO 7 BAOTEBXOLOaXOO SE LAS AaUAS 
[XNGEO-XSSXOINALES PE ''SAN D12W\ EN LA FBOVINOIA SE 
INABSEL BXO; "SANTA BXTA'\ "SANTA ICABU SEL BOSABIO" 
' "XASBUaA*', EN LA FBOVXNOIA SE LA HABANA, OON AL(}imOS 
ATOS 80BBS LAS AaUAS SE "SAN VICENTE'' (YIHALES), "FÜBN- 
E SEL OBISPO" (aUANABAOOA) "SAN XiaVEL SE CKJAXACABO'' 
IATANZA8) 7 "SELICIAS SE SAN ANTONIO'' (SANTIAaO SE 
UBA). 

POK EL 

SOOTOB JOSÉ A. 7SBNANSEZ BENITEZ 



MEMORIA. LAUREADA TOX KL «PREMIO I>EL PRE81D>r!íTB ÍH'TIERREZ» 
EX ET, ('OXCITR80 I>K 1907 (1). 



(Covfinvación.) 



PKOVlNdA DE LA HABANA 



JSIS QUÍMKX), MKMiOCrRAFICO Y BA(VrERIOL(>GICu DE LAS 
ACU'AS MINKKO-MKDIOINALES Í)E SANTA RITA (gUANABA- 
(•<)a) V ALGUNOS DATOS SOHRK LAS AÍJTAS DK LA ^'Fl'KN- 
TE DKL ORISPO'. 



; DE "SKNTK RITK'' Y DE LK "FUENTE DEL OBISPO'^ EN GÜKNmCOA 



iianabacoa es una de las pocas poblaciones que con- 
a su nombre indio, que significa lur/ar abundante de 

18, 

\é fundada en 12 de Junio de 1554, tí virtud de 
rdo tomado por el Ayuntamiento de la Habana y de- 
ida líigar ¡) rapio para que viviesen allí los indios que 
tban vagando por distintos puntos. Esta circunstan- 
lizo que también posteriormente se le llamara ''Villa 
ndios'\ 

5ta población dista de la Habana dos leguas y media 
carretera, la que saliendo de Luyanó, conduce hasta 
ospital de la Villa. Tiene comunicación con la Capi- 



Véase Ajíales. T. xliv, p. 297. 

TOMO XLIV. — 48. 



tíL^ 



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370 ÁNÁLK6 t)£ LÁ 



tal cada 20 minutos por ferrocarril y trai)vías el(íctricos 
combinados con un servicio de vaporcitos que trasladan 
el pasaje de Regla á esta Ciudad. 

Es una población bastante grande con magníficos edifi- 
cios, muchos de los cuales están hoy completamente dete- 
riorados. 

Esta Villa como su nombre indio indica, es abundante 
en aguas, á las cuales se les ha dado una importancia bajo 
el punto de vista medicinal que á mi parecer no tienen. 

Hasta hace pocos anos era considerada Guanabacoa 
como lugar de temporada adonde acudían en los meses 
de verano las familias más pudientes de la Capital. 

Cuenta Guanabacoa con diferentes manantiales y una 
porción de baños, entre los cuahís pueden citarse los ''Ba- 
ños del Coronel", los de '*Barreto'\ ''Casanova'\ 'i^a N(»- 
grita ', *'E1 Español'' y ''Santa Flita". Hemos dejado es- 
pecialmente para el último lugar á los de ''Santa Rita'\ 
así como hacer mención de las aguas de Ui 'f'uente del 
()bispo'\ por ser las dos únicas aguas minerales y las úni- 
cas por tanto que })ueden utilizarsi^ bajo el punto de vistA 
medicinal. 

Los análisis d(» las aguas de los tres manantiales prime- 
ramente citados, practicados por el l)r. Antonio Caro, 
nos confirman en la apreciación antes formulada, y como 
información publicamos copias de ellos al final de este 
trabajo. 

Las aguas de **Santa Rita" son cloruradas sódicas, sul- 
fatadas, magnesianas, y las de la * 'Fuente del Obispo" 
aguas magnesianas, según puede comprobarse con el aná- 
lisis de las mismas practicado ])or mi distinguido amigo y 
compañero el I)r. Alejandro Girones, que puiíde igual- 
mente v(»rse al final de esta Memoria. 

(ÍEOLOGÍA 

El terreno de (iuanabacoa está formado por capas se- 
cundarias de i)iedra de cal y yeso, y dos formaciones de 
arenisca, de las cuales una es caliza blanca, y la otra pie- 
dra de cantería roja y arcillosa. En medio de estas capas 
llenas de cuerpos organizados petrificados, se levanta una 
cadena de pequeñas lomas entre Regla y Guanabacoa, que 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



VISTA HXTi:i{¡()U DKL lULNKAIxMO -SANTA HITA». (U'AXAHACOA. 



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ACADEMIA DE OIEKCIAS DE LA HABANA 371 

llegan a 40 toezas de altura nobre el nivel del mar, y cuya 
formación es anterior a la existencia de animales, ó primi- 
tiva. La mayor parte de estas colinas están formadas de 
serpentinas, bajo una capa de tierra magnesiana. (Infor- 
me mineralógico de Guanabacoa por el Barón de^ Hum- 
boldt, publicado en los Anales del Abate Cavanüles. Ma- 
drid, 1802.) 



ESTABLECIMIENTO BALNEARIO OE "SANTA RITA'' 

Kl establecimiento se encuentra situado en uno de los 
«extremos de la Villa y formando esquina en las calles 
(ieneral Rafael de Cárdenas y Santa Rita. Por detrás 
del balneario pasa un arroyo (jue lleva también el nombre 
de Santa Rita y cuyo cauce que es bastante profundo 
permite desaguar con toda comodidad los diversos tan- 
ques de que se cfmiponcí el balneario. Este, como puede 
verse en el adjunto plano, se compone de dos cuerpos; 
uno al nivel de la calle donde se encuentra el salón de re- 
cibo, y otro piso inferior en donde se encuentran los ma- 
nantiales y*los baños, y al cual se llega por una escalera 
de piedra. Los manantiales se encuentran contenidos en 
un cercado de mampostería de forma cuadrangular; y sus 
aguas por medio de unas compuertas y caños surten á 
siete tanques abiertos en la misma piedra. Los departa- 
mentos de baños son siete, dos mayores que son los ba- 
ños públicos de señoras y caballeros, tres pequeños que 
son reservados, y otros dos más pequeños, para aplicacio- 
nes de duchas. Cada uno de estos tanques está dentro 
de un local amplio, con buen piso y asientos para los 
bañistaa 

La tradición atribuye á estas aguas la propiedad de ha- 
cer cesar la esterilidad de la mujer; y en el baño público 
de señoras puede verse en su suelo abiertos en la piedra 
dos hoyos, figurando unas plantillas de donde nació el 
adagio popular: Si quieres tener familia báñate en Santa 
Rita^ y mete los pies en los hoyitos. 

CAUDAL 

Los manantiales que nos ocupan producen 5,000 galo- 
nes de agua en 24 horas. 



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372 ANALES DK LA 



TEMPERATURA 

La temperatura de estas aguas es de 26 grados centí- 
grados. 



AGUAS DE **SANTA RITA" EN OÜANABACOA 

ANÁLISIS QUÍMJCO 

CITALITATIVO 

Temperatura .... 26"* V. 

Olor Ninguno. 

Sabor Un tanto soso, ó ligeramente amargo. 

Aspecto Transparente. 

Reacción Neutra al tornasol. 

REACCIONES 

Con el ácido sulfúrico ] 

Con el ácido clorhídrico > Nada. 

Con el ácido nítrico ) 

Con el amoníaco Ligera opalescencia. 

Con el acetato de plomo Precipitado blanco abun- 
dante. 

Con el cloruro de bario Precipitado abundante 

de sulfatos. 

Con el nitrato de plata Precipitados de cloru- 
ros. 

Con el oxalato de amoníaco. . . Precipitado de cal. 

Con el fosfato sódico-amoniacal. Abundante precipitado 

de magnesia. 

Es de hacer notar que en el baño público de señoras 
•hay un pequeño manantial que brota en forma intermi- 
tente y cuyas aguas despiden un ligero olor sulfhídrico. 

La producción de este gas, lo atribuímos á que las 
aguas que allí emergen, y que suponemos deben de ser 
idénticas á las de los manantiales grandes, atraviesan al- 
guna capa de terreno en que existen materias orgánicas. 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 




1—1 c:> p-i 




í>ó 




1. 



PLANO DEL BALNEARIO «SANTA RITA», GUANABACOA. 






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ACADEMIA DE CIBNCU8 OK lA HABANA 373 

en donde sufren una reducción parcial loa sulfatoa de que 
estas aguas se encuentran cargadas. 

CUANTITATIVO 
ELEMENTOS DOSIFICADOS EN 1,000 C. C. DE AOUA 

Acido carbónico 0'2220O 

Acido sulíiíirico 0'28899 

Acido silícico O'0890ü 

Acido clorhídrico 0'30141 

Cal 0'08235 

Magnesia 0'18808 

Hierro y alúmina Trazas 

Sosa 0'19550 

COMPOSICIÓN EX HALES POK 1,000 C. C. 

Bicarbonato de magnesia 0'32300 " 

Sulfato de cal 0'19714 

Sulfato de magnesia. 0'26130 

Cloruro de sodio 0'49691 

Acido silícico O'OSeOO 

Materia orgánica total 0'01115 

Residuo seco á 180" c 1 '37850 

EXPLICACIÓN DE LOS CÁLCULOS HECHOS 
EN EL ANÁLISIS QUE ANTECEDE 

O'l 14788 de ácido sulfúrico, com- ( Dan 0197140 de sulfato 



1 



binados con 0'082352 de cal ( de cal. 

El resto de acido sulfúrico en- f 
contrado que son 017421, | üan ü 26130 de sulfato 
combinados con 0'08708 de ^| de magnesia, 
magnesia i 

0'30141 de cloro, combinados ) Dan 0'49691 de cloruro 



{ 



con O' 19550 de sosa ( de sodio. 

Sílice encontrada en ácido silí- f Üan 0'089 de acido silí- 
cico ( cico. 



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374 ANALES DE LA 



O 222 de acido carbónico, com- i ,. n^.jiío i i • ,.i 

,-1 fxUiM 1 í líiii^ 323 de bicainui- 

bmados con O 101 do ina<íne— , ^ 

T '^ j nato de magnesia, 

sia que queda I ^ 

El ácido silícico encontrado lo consideramos en estado 
libre, admitido como hoy está que no es posible que exi.s- 
tan en un agua silicatos alcalinos ó térreos en presencia^ 
de bicarbonatos de igual clase. 



('AL(;UL()S RELATIVOS AL ANÁLISIS CUANTI- 
TATIVO DE ESTAS AOLAS 



TABLA HE EQUIVALENTES 

Acido sulfúrico SO^ 500,00 

Acido clorhídrico CIH 455,70 

Acido carbónico CO^ 275,00 

Acido silícico SiO^ 466,74 

Bicarbonato de magnesia 2 (CO*-^) MgO. . . . 800,00 

Sulfato de cal SO^CaO 850,00 

Sulfato de magnesia SO^MgO 750,00 

Cloruro de sodio ClNa 730,37 



EXAMEN MICROGRAFICO Y CONTEO 
DE GÉRMENES 

Estas aguas son muy puras, por haber atravesado capas 
muy profundas Jel ten-eno, como lo demuestra la gran 
cantidad de sílice que contienen, indicando esto según 
opinión de distinguidos hidrólogos que han sufrido antes 
de emerger en los manantiales una verdadera depuración 
por filtración. 

Las aguas tomadas en el sitio de emergencia, no reve- 
lan a la observación microscópica, la presencia de detri- 
tus orgánicos ni de algas. 

El conteo de gérmenes se llevó á cabo siguiendo la 
técnica establecida y ya consignada, acusándonos sólo el 
desarrollo como promedio de cinco colonias en la dilución 
al iXl^i 1^ q^^^ nos indica que sólo tiene esta agua cin- 
cuenta bacterias por centímetro cúbico, cantidad que per- 



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ACAD£MU Dfi CISKCUS Dfi LA £LABaKá 375 

mite clasificarlas como muy puras, atendiendo á Lis clasi- 
ficaciones de Macé y Miquel admitidas para esta clase de 
trabajos. 



ANÁLISIS BACTERIOLÓGICO 

Las siembras de estas aguas se hicieron en los mismos 
manantiales, empleando tubos de agar peptonizado, los 
(|ue colocados en la estufa á ST"" C dieron lugar á la ger- 
minación de tres distintas coloniíis apreciadas por su {is- 
péelo macrográfico. üe las trps se hicieron preparacio- 
nes microscópicas, las que se examinaron unas en gota 
colgante y sin colorear y otras coloreadas por el carbol 
hic.sina de Ziehl diluido; habiendo podido comprobar la 
presencia de tres distintos bacilos, dotados todos de mo- 
vimiento de traslación. Con el fin de investigar si algu- 
no de ellos pertenecía á los bacilos de la tifoidea ó á los 
coli 6 para-coli, se hicieron nuevas siembras de estos gér- 
menes en caldo fenicado, empleando el proceder de Peré, 
sin que ninguno de ellos germinara en este medio, dedu- 
ciendo de las operaciones practicadas que las aguas sali- 
nas cloro-sulfatadas de "Santa Rita" de Guanabacoa, son 
puras bajo los tres puntos de vista Químico, Microgrjífico 
y Bacteriológico. 



ACCIÓN TERAPÉUTICA DE ESTAS AGUAS 

Mi distinguido amigo el I)r. Ricardo de Sierra, Direc- 
tor Médico del Balneario, me favorece con los siguientes 
datos sobre la acción fisiológica y terapéutica de estas 
aguas, así como sus usos y contra indicaciones. 

He aquí sus manifestaciones: 

''La impresión que se recibe en el momento de la in- 
mersión es bastante fría, siendo pocas las personas que 
pueden permanecer en el baño 25 n 30 minutos, pues á 
pesar de señalar 26" C los calofríos, titiriteo y castañeteo 
de dientes, así como la palidez de la piel y lividez de las 
mucosas, indican lo insoportable que se hace su continua- 
ción. Esta baja temperatura con relación á la del cuerpo 
roba su calpr periférico y no tardan los capilares de la 
piel en contraerse, produciendo como consecuencia mayor 



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376 ANALES DE LA 



plenitud de sangre en los gruesos vasos é hiperhemia 
los órganos internos. Por esta razón los órganos como 
hígado, páncreas, riñones, etc., activan y desempeñan r 
jor sus funciones; los centros nerviosos mejor regados i 
quieren más vigor, el corazón y grandes vavsos se contn 
con más energía y los órganos hematopoyéticos particif 
de este general beneficio, desempeñando mejor sus fi 
ciones, nutriendo y multiplicando los hematies y de e 
conjunto favorable se obtiene el resultado final de ton 
car el organismo, aumentar el apetito y mejor la nul 
ción. 

Empleada comp bebida, es digestiva por las sales mi 
nesicas y sódicas que contiene. Suele frecuentemei 
producir cámaras líquidas los primeros días, pero seg 
se habitúa el organismo se hacen más raras hasta que 
produce el estreñimiento, acción que es conocida y p 
pia de los purgantes salinos ú dialíticos'\ 

En tres grupos de enfermedades pueden aplicarse es 
aguas. En las artríticas, que constituyen el primer g 
po: citaremos en primer lugar el reumatisuio articulai 
muscular crónicos sin complicaciones viscerales y ot 
afecciones dependientes ó relacionadas con esa diáteí 
como el asma, dispepsias y enteritis de los -artríticos, y 
las metritis no específicas, también se obtienen espíen» 
dos resultados. 

En el segundo grupo, comprendemos las escrofulos 
mencionando especialmente las leucorreas, infartos ga 
glionares, oftalmías y exzemas, pues es un hecho recou 
cido la acción específica de las aguas cloruradas sódic 
en estas afecciones. 

Y, por último, en el tercer grupo, comprendemos 1 
empobrecimientos orgánicos producido-^ por el palud 
mo, leucorreas, espermatorreas, en las neuralgias no ce 
gestivas, en la anemia y cloro-anemia, las que tratadas p 
estas aguas auxiliadas por tratamientos oportunos y api 
piados, se curan la mayoría de las veces. 

Entre este último grupo podemos colocar la esterilidí 
de la mujer, la que intencionalmente hemos dejado pa 
un párrafo aparte. Estas aguas tonificando y congest: 
nando el aparato genital, curan muchos casos de esteri 



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^ ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 377 

dad de la mujer, lo que ha hecho celebres estas aguas, 
acusando las estadísticas un contingente de curaciones 
muy favorables sobre este extremo. 

Como estos baños aparecen bajo la advocación de San- 
ta Rita, á quien se titula abogada de los imposibles, las 
personas que desde hace nVás de una centuria han obteni- 
do curacioues con estas aguas, las han atribuido á la mila 
grosa intervención de la Santa, y en prueba de gratitud, 
le fueron llevados tal cantidad de objetos de plata y oro, 
(vulgarmente llamados milagros), que hubo necesidad, 
dado su gran número, de recogerlos y envasarlos, guar- 
dándolos en el Ayuntamiento, que es el propietario del 
balneario: de donde en los últimos días de la dominación 
española desaparecieron sin que se haya podido av^eriguar 
donde se encuentran. 

I SO INTERNO 

Tomada como bebida alivia y cura á veces ciertas dis- 
j)epsias, dando buenos resultados en la enteritis crónica, 
debiéndoles la vida muchos de los infelices reconcentra- 
dos que durante la guerra de independencia sólo tuvie- 
ron para curar sus males este único tratamiento. 

CONTRA INDICACIONES 

Lo está en los albuminúricos, en los que padecen de 
lesiones orgánicas del corazón, inflamaciones ó congestio- 
nes viscerales, así como durante los últimos meses del 
(embarazo. 

PERIODO OFICIAL 

La temporada oficial puede comenzar el 1." de Abril y 
terminar el 15 de Octubre. 

Resulta verdaderamente lamentable que el Ayunta- 
miento de Guanabacoa tenga completamente abandonado 
este Balneario, el que con muy pocos gastos podría mon- 
tarse á la altura que merece, por la bondad de sus aguas 
y su cercanía á la capital. 



TOMO XLIT. — 49. 



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878 ANALES DE LA 



ANALIBTS 1)K LAS AGUAS DE ^ SANTA RITA , POR EL DOCTOR 
J08É LUIS CASASECA, V DE LAS AGUAS DE LOS BAÑOS DK 
''BARRET0'\ '*EL coronel'' V ''CASANOVa'\ POR EL DOC 
TOR ANTONIO CARO. 



AGUAS DE "SANTA RITA", GUANABACOA 

ANÁLISIS PEAOnOADO POB D. JOSfi LUIS OASASfiOA 
TEMPERATURA 26** CENTÍGRADOS. CLASIFICACIÓN 00. 

UN LITRO contiene: 

Carbonato de magnesia 0\S328 

Cloruro de sodio 0\S072 

Silicato de hierro con vestigios de man- 
ganeso 0^05080 

Sílice 0'05810 

Cloruro magnésico 0'04000 

Azoato de magnesia 0'32020 

Sulfato de magnesia 0'08330 

Materia orgánica 0'20090 

Yodo 0'00003 

Materias fijas por 1,000 r3933 

análisis de las aguas de los baños de ^^BARREro'\ 

POR EL DR. ANTONIO CARO. 

Temperatura 17^ 5 V 

Acido carbónico 0'0r)42r) 

Carbonato de magnesia (r01287 

Carbonato de cal 0^00750 

Carbonato de hierro O'OOOIH 

(Uoruro de sodio 0^00262 

Cloruro {]v magnt^sia 0'00132 

Sílice ' O'OOOIG 

Residuo fijo 0'07690 



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ACADEMIA DE CIEKCIAS DE LA HABANA 379 

ANÁL1SI8 DK LAB AGTAS DE LOB BASOB DE ''EL CORONEL^, 
I»OK EL DOOTOK ANTONIO CARO. 

Temperatura 17^ 80 C 

Acido carbónico 0'04725 

Carbonato de magnesia 0'00767 

Carbonato de cal. . •. 0'02955 

Carbonato de hierro 0^00875 

Cloruro de sodio O'OIOOO 

Sulfato de cal 0^00135 

Sílice 0'00088 

Residuo fijo 010445 

ANÁLISIS DE LAS AGUAS DE LOS BAÑOS DE '^CASANOVa". 
POR EL DOCTOR ANTONIO CARO. 

Temperatura 19" 40 C 

Acido carbónico 0'04150 

Carbonato de cal 0'00865 

Carbonato de hierro 0'00346 

Cloruro de sodio 0'00807 

Sulfato de cal 0'00750 

Sulfato de magnesia O'OIOOO 

Materia orgánica Vestigios 

Residuo fijo 0^07918 



AQUAS DE LA **FUENTE DEL OBISPO" 



El manantial llamado 'Fuente del Obispo'' se encuen- 
tra en la sima de la loma de la Cruz, dando- frente á la 
carretera de la Habana y do la que sólo dista escasamen- 
te doscientos metros. 

Su nombre so debe al Obispo Sr. Jerónimo Valdés, el 
que á principio > del pisado siglo (año 1804) encontrán- 
dose enfermo del estómago se trasladó á GuanabaCoa e 
hizo uso de estas aguas, con la cual recuperó la salud. E 
hizo construir una caseta de mampostería en forma de bó- 
veda sobre el manantial y á éste lo encerró en un peque- 



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380 ANALSS DE LA 



ño muro de ladrillos. Para perpetuar la virtud de eü 
aguas se colocó una lápida conmemorativa, que aun 
conserva, y en la cual se relata la curación realizada en 
persona del Obispo Sr. Jerónimo Valdés. 

Algunos años después el Sr. José María Peñalver y ] 
varro, arregló este manantial, y, por último, en 1894, 
arregló nuevamente por el Ayuntuniiento, se le colocaí 
unas cañerías y llaves para el servicio y se cerró el lo 
donde se encuentra el manantial con una reja de hier 
(Véase la fotografía). 

ANÁLISIH PRACTICADO POR EL DR. ALEJANDRO GIRONES 
EN JUNIO DE 1905 

Residuo seco a 100* C 

Residuo por calcinación 

Pérdida al rojo 

Grado hidrotimétrico total 

Grado persistente 

Acido carbónico 

Carbonato de cal 

Sulfato y otras sales de cal excepto el car 

bonato 0^986 

Sales de magnesia 32'061 

OXÍGENO n.BUKI.TO \ f^ ^^ ' ' ' ' V'''''4o^]Z 

I Ln volumen. Oo. e. o22X1000 

,. , ( Solución acida. . . O'OOOí 

uxiííeuo ^ ¡^^,i,^^.i^j,^ alcalina. O'OOOí 



■r>^ 



.MATBRI.V ORGÁNH;a-¡ 



I Acido . . ( Solución acida. . . 0'002í 
[Oxálico. I Solución alcalina. 0'003í 

xV.cido sulfúrico en S0« 0^0478X1( 

Acido carbónico 0'0634X1( 

Carbonato de cal O'OlOlxK 

Sulfato y otras sales de cal excepto el 

carbonato 00138X1( 

Magnesia 0'1346X1( 

Cloro ()'0248Xlt 

No contiene Nitritos. 

Es un agua magnesiaiía. 



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ANALKS DK LA ACADKMIA DE CIENCIA.S DE LA HAHANA 



VISTA DK LA -FIKXTK DTL ( BLSPO», (iLANAIUt'OA. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 381 



BAÑOS DE SANTA MARÍA DEL ROSARIO 



(¡KXKKAUÜADES 

La ciudad de Santa María del Rosario pertenece á la 
provincia de la Habana. Su fundaci(5n data del ano 1702, 
en que tí virtud de Real Cédula expedida en Sevilla el 
día 4. de Abril del año ya citado, se otorgó licencia al se- 
ñor Conde de Casa Bayona para que en terrenos del de- 
molido ingenia Quiebra Hacha, y en el Corral Jiaraco^ 
de que era dueño, pudiese fundar una ciudad que habría 
de llevar el nombre antes señalado. 

Esta población dista de la capital unas cuatro leguas. 
Cuenta con unos dos kilómetros de carretera que la unen 
al caserío El Cotorro^ por donde pasa la calzada de Güi- 
nes. Tiene comunicación cómoda y barata por tranvías 
eléctricos desde la Habana al Cotorro, y de allí á Santa 
María, existe un buen servicio de transportes. 

El término municipal tiene varias fincas, dedicadas en 
su mayor parte á cultivos menores. 

Las calles de la })oblación son rectas y la mayoría de 
sus casas son muy hermosas y de mampostería. 

La temperatura es fresca y agradable, lo que hace á la 
población muy propia para pasar en ella los meses de ve- 
rano. Cuenta con varios pozos que surten á la misma de 
agua potable. 

En uno de los extremos de la población se encuentra 
situado el Establecimiento ^Balneario, que lo forman dos 
edificios separados, uno mayor que el otro. El primero, 
que es bastante espacioso (fotografía 1) se encuentra se- 
parado del placer que forma el frente de los mismos por 
un pasillo cerrado por una baranda de madera. En este 
edificio existen nueve departamentos, de los cuales, los 
marcados con los números 1 y 2 tienen dos banaderas 
cada uno, y los señalados con los números 3, 4 y 5 un pe- 
queño tanque. 

Los departamentos marcados con los números tí, 7, 8 
y 9, tienen los dos primeros banaderas y los dos últimos 
pequeños tanques. 

Los departamentos del 1 al ó, reciben el agua del ma- 



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382 ANALES DE LA 



nautial llamado La Mina 6 la Palmita y los restantes del 
manantial llamado El TUjve, 

Kl edificio de menor tamaño (Ibtograna 2) esta separa 
do del anteriormente descrito, y lo tbrmati una pequeña 
habitación con una banadera, que se encuentra marcado 
con el número 10, y otro local de mayor tamaño que tie- 
ne un hermoso tanque, labrado en la piedra y que está 
señalado con el número 11. El primer local lo utilizan 
solamente las personas (jue padecen de enfermedades 
contagiosas. 

LOS MANANTIALES 

Estos se encuentran en la parte posterior del balneario 
y en la falda de una loma, estando solamente separados 
unas diez varas los manantiales La Mina, cuyas aguas es- 
tán reputadas en la localidad como ferruginosas, y El Ti- 
gre, cuyas aguas se consideran como sulfurosas. 

El manantial La Mina 6 Palmita se encuentra situado 
en una escavación de la piedra de unas cinco y media va- 
ras de profundidad por unas cinco varas de diámetro (fo- 
tografía 3). Tiene á su lado un tanque de mampostería 
con el cual se comunica por una abertura, cuyo tanque 
sirve como reservorio para conservar el agua que se de- 
rrama del tanque natural ya descrito. 

El manantial El Tigre se encuentra encerrado en otra 
escavación de la piedra de unas ocho varas de profimdi- 
dad por unas cinco varas de diámetro. 

En el espacio que existe entt-e los dos manantiales des- 
critos, se encuentra colocado un donky de vapor que con 
una combinación de cañerías se utiliza para llenar unos 
depósitos que son los que también por un servicio apro- 
piado surten á los distintos tanques y banaderas. 

Ambos manantiales se encuentran imperfectamente ta- 
pados con unos tablones que pueden separarse fácilmente 
para su limpieza; pero como se encuentran situados en la 
sima de una loma, las aguas pluviales que de la misma se 
deslizan vienen á mezclarse con las de los manantiales, di- 
luyéndolas y cargándolas de detritus orgánicos y materia 
vegetal. Este inconveniente podría obviarse levantando 
un muro de mampostería, que impidiera lo anteriormente 



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ANALES DE LA A('AI)EML\ DE CIENCIAS DE LA HABANA 



VLSTA GKXKUAL DKI. liALNKAIMO T>K SANTA MAKLV DKL ROSARIO. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 383 

expuesto, ó dándole corriente en otra dirección á lus 
aguas llovedizas con un conveniente dreuage. 

Cuando hicimos nuestra visita al balneario de que nos 
ocupamos, para practicar las operaciones analíticas que la 
ciencia manda se practiquen en los mismos, pudimos no- 
tar que las aguas del manantial A7 Tuin^ reputadas en 
aquella localidad como sulfurosas, ik» acusaban olor algu- 
no a gas sulfhídrico, ni tampoco la presencia de sulfuros. 
Teniendo en cuenta lo que nos manifestaron muy estima- 
dos amigos, antiguos vecinos de aquella localidad, así 
como las manifestaciones hechas por los distinguidos Pro- 
fesores que con anterioridad á nosotros, de estas aguas se 
han ocupado, hemos deducido que esas aguas sólo des- 
prenden gas sulfhídrico, cuando se reducen los sulfatos 
de que se encuentran cargadas, lo que sólo resulta cuan- 
do se mezclan, bien en el interior del suelo, ó bien en los 
mismos manantiales con aguas que arrastran materia or- 
gánica. Es de hacer notar que cuando llevamos á cabo 
esta observación que presenciaron mis distinguidos ami- 
gas los Sres. Josó Pons, Alcalde Municipal y Dres. Fer- 
nandez Ledón y Reyna; se sufría en el termino una pro- 
longada sequía. Es seguro que en la época de la tempo- 
rada de baños que es precisamente en la estación de las 
lluvias, estas aguas, acusen la presencia y olor caracterís- 
tico del gas sulfhídrico, que como antes decimos las ha 
hecho conocer como sulfurosas. 

El baño llamado Paila tiene sus manantiales propios, y 
con sólo entrar en el local del mismo, se nota un pronun- 
ciado olor íí gas hidrógeno sulfurado. , 

El otro manantial que existe, se denomina Pocito, y se 
encuentra en la vertiente de la loma: está encerrado en 
un pequeño tanque de manipostería de ])oco más de un 
metro de profundidad por medio metro de ancho. Sus 
aguas se reputan como magnesianas, y se utilizan para 
beber. 

Las aguas de estos manantiales son conocidas desde los 
má.s antiguos tiempos, y han sido usadas empíricamente 
muchos años. 

En el año 1863, se construyeron los edificios sobre los 
baños y uno ó dos tanques; posteriormente el Ayunta- 



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384 ANALES DE LA 



miento que es el propietario de los mismos, levantó nue- 
vos edificios que son los que hoy existen. 

El Profesor que primeramente se ocupó de publicar 
algo sobre estas aguas fué el Ledo, en Medicina D. Fran- 
cisco Vidal Reynosa, que ejerció su profesión en aquella 
comarca, el que comentando las beneficiosas propiedades 
curativas de las mismas, dijo, entre otras cosas, lo que si- 
gue: ''que contenían chapapote, cobre, hierro y card€ntUo'\ 
''que las había empleado con satisfactorios resultados en 
el tratamiento de los infartos vexicales, escrófulas no ul- 
ceradas, anquilosis, neuralgias, fiebres intermitentes re- 
beldes, reumatismo, enfermedades de la piel, convulsio- 
nes y úlceras atónicas''. 

La singular composici()n (piímica asignada a estas aguas 
por el Ledo. Vidal Reynosa, hizo que el Dr. Aíínlle al ha- 
blar de este asunto, en su 'Tratado de las aguas minera- 
les de Cuba'' dijera: 'que esas manifestaciones indicaban 
los escasos conocimientos (luírnicos que poseía su autor, 
porque de ser cierto lo por <'! manifestado, lo que proce- 
día era la inmediata clausura del balneario, por ser sus 
aguas perjudiciales a la salud". 

En el año 1868, el Ayuntamiento de esa ciudad, inte- 
resó del^lobernador Superior Civil que se practicara el 
análisis de sus aguas, y esa autoridad comisionó para el 
desempeño de tal empresa al Sr. D. Alvaro Reinoso, Di- 
rector entonces del extinguido Instituto de Investigacio- 
nes Químicas de la ciudad de la Habana. Este señor, se- 
guramente por sus múltiples ocupaciones, no pudo llevar 
á cabo el análisis que se le confiara. 

En el año 1870, el Dr. Federico Horstmann y Cantos, 
Catedrático de la Universidad de la Habana y miembro 
de la Academia de Medicino, practicó un análisis químico 
cualitativo de estas aguas, cuyo resultado puede verse 
más adelante; en el año 1879 los Dres. Vargíis Machucíiy 
Donoso practicaron otro análisis de igual clase, y por úl- 
timo en el año 1872 el Dr. Juan García Zamora, escribió 
una memoria topográfica médica de esa ciudad y sus ba- 
ños medicinales. 



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ÁOÁDItlIU t>t OntHOIÁfi D£ LA ttABAKA 386 

.mámtÉtmttááí^tm^mm^ ■ ■ i i ■■■■ i 

d()KC*Lrí^ION*ES DEL AVÁLí3Ifí QÜlMlCO OÜALítAtiVO PRACTICA- 
DO EN L\^ AGUAS DEL MAXANTLKL ''U\ PAILA*' DEL BALNEA- 
KIO DK SANTA MARÍA DEL ROSARIO, POR EL DR. FEDERICO 
H0R8TMANN Y CANTOS. AÑO 1870. 

Del examen cualitativo que precede, resulta que las 
liguas de La Patín contienen los principios siguientes: 

Acido sulfhídrico libre. 

Cloraros alcalinos. 

Acido carbónico libre. 

Sal de hierro, sulfates. 

Yodo en estado de combinación. 

Materia orgánica (Glerina). 

Clasificación: Sulfíirico-ferru^nosas. 

CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS QUÍMICO CUALITATIVO PRACTICA- 
DO EN LAS AGUAS DEL MANANTIAL ''EL TIGRE'\ DEL BAL^ 
* NEARIO DE SANTA MARÍA DEL ROSARIO, POR EL DR. FEDERI- 
CO HORSTMANN Y (UNTOS, \^0 1870. 

Del examen cualitativo que precede resulta que las 
aguas de fJ/ Tigre, contienen los principios siguientes: 

Acido sulfhídrico libre. 
Cloruros alcalinos. 
Acido carbónico libre. 
Sal de hierro, sulfatos. 
Materia orgánica (Glerina). 

'*E1 agua de este manantial es parecida a la de La Pai- 
la, con excepción de que la primera contiene Yodo". 

^'Estos manantiales pueden y deben considerarse como 
dotados de una acción tónica, reconstituyente y depu- 
rativa". 

TOMO XLIV. — 50. 



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386 AJKAl4£l6 BK hX 



CONCLUSIONES DEL ANALIH18 QUÍMICO CUALITATIVO PRACTICA- 
DO EN LAS AGUAS DE LOS MANANTIALES '^SULFUROSO" Y 
''PAILa'\ del BALNEARIO DE SANTA MARÍA DEL ROSARIO, 
POR LOS DRES. VAROAS MACHUCA Y DONOSO, ASO 1879. 

Acido sulfhídrico libre. 
Sulfuro de sodio. 

Cloruros ( Sodio. 

Sulfatos I Potasio. 

Carbonatos de -{ Calcio. 



Fosfatos . 
Silicatos. 



Magnesio. 
Aluminio. 



Vestigios de hierro: Materias orgánicas. 

ANÁLISIS QUÍMICO, MICROSCÓPICO Y BACTE. 
RIOLOGICO DEL AGUA DEL MANANTIAL '^L^ 
PAILAS 

MANANTIAL •^LA PAILA" 

TRABAJOS PRACTICADOS EX EL MANANTIAL 



CARACTERES FÍSICOS DE LAS AGUAS 

olor: el olor que despiden estas agua^, es el caracterís- 
tico del hidrógeno sulfurado. 

sabor: bebidas inmediatamente de salir del manantial 
tienen un sabor desagradable, el que se modifica transcu- 
rrido algún tiempo. 

color: observ'adas colocadívs on un vaso de cristal, apa- 
recen ligeramente turbias. Vistas en el tanque del baño 
presentan un aspecto lechoso y una ligera coloración azul. 

temperatcra: las ao;uas del tanque acusan 19^ centí- 
grados. 

ANÁLISIS QUÍMICO Cl'ALITATIVO 

El papel dcí tornasol azul, no sufre alteración alguna. 
El rojo acusa, una ligera alcalinidad. 
El acetato plúmbico, dá un precipitado de color obs- 
curo. 
El nitrato de plata, dá un precipitado obscuro, con el 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



SANTA MARÍA DEL ROSARIO 



VISTA KXTKlUOÍi DKL ILWO .LA P\ILA« 



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ACADEMIA DÉ CIENCIAS DE LA HABANA 387 

jua recientemente extraída del tanque; hirviéndola ó 
ajándola un rato á la acción del aire, el precipitado que 
roduce es de color blanco. 

El oxalto amónico, produce un escaso precipitado. 

El cloruro bárico en solución acidulada con clorhídri- 
) produce un abundante precipitado de color blanco. 

El fosfato sódico y el amoníaco, producen un preci- 
itado escaso de color blanco. 

El nitro-prusiato sódico no produce coloración alguna. 

La paramidodimetilanilina, adiciónala de ácido clorhí- 
•ico y percloruro de hierro, produce inmediatamente 
la hermosa coloración azul. 

El agua de cal, produce un ligero enturbiamiento que 
ísaparece al agregarle una nueva cantidad de agua. 

ANÁLISIS QUÍMICO CUANTITATIVO 

DBTERMIXACIÓX DEIi ACIDO SULFHÍDRICO 
DETERMIM ACIÓN DEL ACIDO CARBÓXICO TOTAL 

Para la dosificación del ácido sulfhídrico empleamos 
da solución centinormal de yodo. Operamos sobre 100 

c. del agua privada previamente de lo.s silicatos y car- 
oiiatos. 

Como ]h técnica empleada es la misma que queda seña- 
da al principio de este trabajo, no insistimos sobre este 
ctrerao, consignando sólo que la cantidad de licor centi- 
3rraal de yodo gastada fué de 1 c. e. 7 décimas para los 
}0 c. c. del agua, (^omo cada 1 c. c. de la solución co- 
esponde á O'OOIT de ácido sulfhídrico, claramente se ve 
le 1.000 c. c. de esta agua, contiene 0^0289 de ácido 
ilfhídrico. 

El ácido carlxinico total se determimi, agregando á 
000 c. c. del agua una mezcla formada por 20 c. c. de 
elución saturada de cloruro de bario y 20 c. c. de amo- 
íaco puro. El precipitado formado, se recogió sobre un 
Itro de análisis y se lavó perfectamente hasta la comple- 
. desaparición de la barita. Ya en esas condiciones se 
ató por ácido clorhídrico diluido, en cuyo líquido se di- 
>lvió; á éste se agregó suficiente cantidad de ácido sul- 



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388 ANALES DS LA 



fórico, recogimos el sulfato inaoluble formado, lo 1 
mos, secamos, calcinamos y pesamos. El peso obte 
multiplicado por el factor 0'1888, nos dio la cantidaí 
ácido carbónico contenido, en los 1.000 c. c. del aguí 
La Paila^ ácido carbónico cuya cantidad ascendió á 1 
fra de 0'351201. 

Los otros elementos contenidos cu estas aguas fui 
separados y dosificados siguiendo la técnica establee 
habiendo obtenido las siguientes cifras, en 1.000 c. c 
agua. 

Acido sulfúrico 0117739 

Acido clorhídrico 0'251766 

Acido silícico. ; 0'003800 

Cal 0'013382 

Magnesia 0'016016 

Potasa 0'089000 

Sosa 0^351785 

HieiTo 0'001700 

Alúmina Trazas 



COMPOSICIÓN DE 1.000 C. G. DE ESTAS AGUAS 

1 Acido sulfhídrico. . . i' 0'02í 

Gases. . \ \ libres 

( Acido carbónico ( 0'02í 

SALES 

Bicarbonato de sosa 0'333664 

,, magnesia 0'051251 

;. hierro 0'004200 

., potasa Ü'185000 

Cloruro „ sodio 0'389364 

Sulfato „ cal 0'032471 

Sulfato „ sosa 0175240 

Acido silícico 0'003800 

Alúmina Trazas 

Materia orgánica 0'035000 

Residuo seco á 180" V ! '209390 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 389 

EXPLICACIÓN DE LOS CÁLCULOS HECHOS 
RN KL ANÁLISIS QUE PRECEDE 

Siguiendo la técnica del Profesor R. Fresenius, se em- 
pezó la operación por combinar la cal con ol ácido sulfú- 
rico y obtuvimos: 

0^0190888 de ácido sulfúrico ( dan 

combinado con -^ 0^0324710 d(^ 

0'0133822 de cal ( sulfato de cal. 

Lo que resta de ácido sulfúrico se combinó con la sosa 
en la forma siguiente: 

0^098651 de ácido sulfúrico ( dan 

combinado con \ 017524021 de 

0'07658921 de sosa ( sulfato de sosa. 

El ácido clorhídrico se combinó con la sosa en esta 
forma: 

0'2517660 de ácido clorhídrico í dan 

combinado con -I 0^389364 de 

0'137598 de sosa ( cloruro de sodio. 

Toda la sosa restante, así como la potasa, la magnesia y 
el hierro encontrado se combinaron con el ácido carbóni- 
co para obtener bicarbonatos, en la siguiente forma: 

0'195466 de ácido carbónico í dan 

combinado con } 0'333064 de 

0137598 de sosa ( bicarbonato sódico. 

0'035235 de ácido carbónico ( dan 

combinado con -: 0'051251 de 

0'016016 de magnesia ( bicarbonato de magnesia 

0'0025 de ácido carbónico i dan 

combinado con - 0'0042 de 

()'0017 de óxido ferroso ( bicarbonato ferroso. 

0'096 de ácido carbónico í dan 

combinado con -. 0185 de 

0'089 de potasa ( bicarbonato de potasa. 



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390 ANALES DE LA 



El ácido silícico encontrado, lo consideramos en esUd 
libre, atendiendo á las indicaciones de Lefort, que did 
no pueden existir silicatos alcalinos ó ferreos en presenc 
(le bicarbonatos 6 ácido carbiínico libre. 

El ácido carbónico que exceda de estas combinacione 
lo consideramos como ácido carbónico libre. 

CÁLCULOS RELATIVOS AL ANÁLISIS CUANT 
TATIVO DE ESTAS AGUAS 



TAHLA DE EQUIVALENTES 

Acido sulfúrico SO^ 500,C 

,, clorhídrico Cl H 455,7 

„ silícico Si 0^ 466,7 

„ carbónico CO^ . , 275,0 

Bicarbonato de sosa 2 (Co*) Na 937,1 

„ magnesia 2 (Co^) MgO 800, C 

„ hierro 2 (Co^) Fe O LOOO,C 

„ potasa 2 (Co^) K O L139,S 

Cloruro „ sodio Cl Na 730,3 

Sulfato „ cal So^Ca 850,0 

„ sosa So^NaO 887,1 

ANÁLISIS MICHOÜRÁFICO, 
NUMERACIÓN DE LAS COLONIAS BACTERL\NA 
Y ANÁLISIS BACTERIOLÓGICO 

ANÁLISIS MICROSCÓPICO 

El examen microscópico de estas aguas se llevó á cabí 
recogiendo para hacer las preparaciones el sedimento d» 
positado en los frascos después de varios días de repos< 
así como la película irizada que representaba el agua c 
su superficie. 

Las preparaciones después de secas al calor de \ix 
lámpara de alcohol se colorearon con una solución liidr 
alcohólica de yodo, y sometieron después de haberlas I 
vado con agua varias veces y secado entre papeles de fi 
tro, á la observación microscópica. 



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ACADEMIA DK CIENCIAS DE LA HABANA 391 

listo nos acusó lu presencia de granos, al parecer de 
[)olen, así como algunos ejemplares de cladothrix y bacte- 
rias en no escaso número. 

Fijadas otras preparaciones con la solución de ácido 
ismico al iXlí^O, no pudimos comprobar la presencia de 
ningún otro elemento que los ya nombrados. 

NUMERACIÓN PK LAS COLONLVS HAC'TEIUANAS 

Para el conteo de gérmenes empleamos cinco placas de 
Petri, en cada una de las cuales colocamos 1 c. c. de una 
lilución, obtenida, agregando Ice. del agua de La 
Paila, á 9 c. c. de agua destilada esterilizada. 

No insistimos sobre la técnica seguida por estar consig- 
nada en el principio de este trabajo. El promedio de las 
colonias desarrolladas en las cinco placas á los ocho días 
3e permanecer en la estufa á la temperatura constante de 
i 7" centígrados fué de 19, cantidad que multiplicada por 
liez, dan una cifra igual á 190 bacterias por centímetro 
cúbico, lo que permite colocar estas aguas entre las clasi- 
iicaciones de ^;//ra, según Miquel y hvena, según Macé. 

ANÁLISIS nACTERT0L()Gir0 ^ 

Las siembras de estas aguas, so practicaron en el mis- 
no manantial, en tubos de agar peptonizado, los que co- 
ocados en la estufa dieron lugar á la germinación de 
)cho distintas colonias de diferentes aspectos macrogní- 
icos. 

8eis de estas colonias estaban constituidas por bacilos, 
i las dos restantes por cocos. Por su aspecto y car«acte- 
*es sólo pudimos clasificar uno do los bacilos que era el 
iubtilis; para comprobar si alguno de los restantes era el 
)acilo de Eberth, ó alguna de las variedades del coli, lo 
sembramos separadamente en el caldo fonicado de Peré, 
in haber obtenido resultado alguno. 



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392 AKAL&6 t>t LA 



AGUAS DEL MANANTIAL «LA PALMITA» Ó <rMIN. 



ANÁLISIS químico CIjAUTATíVO 



OPEBAOIONES PBAOTXOADAS EN EL XANANTXAL 

CARACTERES FÍSICOS DE LAS AdUAS 

olor: son completariieiite inodoras. 
sabor: su sabor es soso. 
color: son claras y transparentes y no 
alguno. 

temperatura: 22* centígrados. 

ANÁLISIS QUÍMICO CUALITATH 

El papel do tornasol rojo, acusa nna aj 
nidad. 

El acetato plúmbico, dá un precipitado 

El nitrato de plata, dá un precipitac 
abundante, que es soluble en el amoníaco 

El oxalato amónico, produce un escaso 
color blanco. 

El cloruro barico en solucióu acidulada 
produce un abundante precipitado de col( 

El fosfato sódico y el amoníaco, prod 
precipitado. 

El nitro-prusiato sódico, no produce co 

El agua de cal, no produce enturbiamiento alguno. 

ANÁLISIS QUÍMICO CUANTITATIVO 
DETERMINACkW del ACIDO CARBÓNICO 

Esta operación se llevó á cabo siguiendo la técnica f 
iialada, y en la misma forma que se dosificó en el ag 
del manantial La Paila. 

La cifra de ácido carbónico o})tenida fué de 0'246973 
XI. 000 c. c. de agua. 

Los otros elementos contenidos en estas aguas fuer 
separados y dosificados siguiendo la téciiica establéele 
habiendo obtenido las signiontos cifras en LOOO c. c. ( 
agua. 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



SANTA MARÍA DEL ROSARIO 



MANANTIAL *LA PALMITA». 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 393 

Acido sulfúrico ()"315882() 

,. clorhídrico (r2517660 

„ silícico (r0045000 

Cal 0060734() 

Magnesia 0'0180180 

Potasa Ü'0960000 

Sosa ()'3965600 

Hierro O'OOlTOOO 

Alúmina Tiazas 

MANANTIAL "\.\ PALMITA" 

COMPOSICIÓN' KX SALES 1>0K LOOO C. C. 

Bicarbonato do sosa 01973750 

„ potasa 0"18;)0000 

,, magnesia 0'057<)570 

„ hierro 0"()042000 

Cloruro de sodio 0'3893fi40 

Sulfato de cal 0"1474910 

„ sosa. 0'4065467 

Acido silícico 0'()04r)000 

Materia orgánic.i 0'0480000 

Uesiduo seco ií IHO" centígrados. . . 1.44(U437 

E.xplicaci<)n de los calcados hechos ])ara la compo-sicióu 
le .sale-s en el análisis que antecede: 

i'()867;)()4 de ácido sulfúrico ( dan 

cond)inado con ■ 0'1474!)10 de 

i'0()0734(; de cal ( sulfato de cal. 

El ácido sulfúrico que e.xced(; de esta o])eraci()n se 
oml)in«5 con la sosa en la forma siguiente: 

''2291256 de ácido sulfúrico ^ dan 

comlñnado con - 0'40654()7 de 

'1774211 de sosa ( sulfato S(')dico. 

Todo el ácido clorhídrico se coml)inó con la sosa en la 
:>rnm siguiente: 

TOMO xi.ir — ai. 



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AKALÉfi nfi LA 



le ácido clorhídrico í dan 

ibiimdo con - 0^389364 de 

í* sosa ( cloruro de sodio. 

estante, así como la potasa, hierro y magu< 
"on con el ácido carbónico para obtener bi 
a forma siguiente: 

de ácido carbónico í dan 
ibinado con ' 0'197375 de 

[ue(juedal)an de sosa ( bicarbonato sódico. 

le ácido carb('>nico ( dan 

ibinado con J ()'()57()57 de 

\} magnesia ( bicarbonato de magn 

ácido' carl)ónico i dan 
ibinado con - Í)'(M)42 de 

Ixido ferroso ( bicarbonato fiM'roso. 

'ido carl)ónico í dan 

d)inado con - 018500 de 

)tasíi ( bicarbonato potásico 

silícico encontrado lo consideramos en est 
is razones ant(MMonnent(* expu(»stas. 

S KKLATIVOS AL ANÁLISIS CUAN 
TATIVO DE F:STAS AGUAS 



TAm.A in: equív a lentes 

Ifíirico 500,0 

jrhídrico . . 455,7 

ícico 466,7 

rlxmico 275,0 

ato de sosa 2 (Vi)') XaO 937,1 

ato de potasi 2 (VO') K 1.139,9 

ato de magm^sia 2 ((.^O") MgO.... 800,0 

ato de hierro 2 (VO') Fe O. , . . . 1.000,0 

ie sodio (M Na 730,3 

le cal S(P Ca 850,0 

le sosa SO^Na 887,1 



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ACADEMIA DE CIENCIAS 1)K LA HABANA 395 

AíílAS I)K -LA PALMITA" 



EXAMEN MÍCROGRAFTCO 

NrMKKAClÓN DE LAS COLONIAS }U(TERL\NAS 
Y ANÁLISIS KACTKinOLÓGlCO 

Kl examen micrográfico se llevó á cabo sobre el sedi- 
mento depositado en los frascos después de varios úias de 
reposo, el cual fué centrifugado. La observación micros- 
cópica nos reveló la presencia de restos de parenquima, 
granulos de sílice y algunos ejemplares de algas. 

La numeración de las colonias bacterianas se llevó a 
cabo siguiendo la técnica ya señalada. 

El número de colonias desarrolladas en la dilución al 
IX 10 líos dieron como promedio quince c<jlonias, que co- 
iTesponden a 150 bacterias por centímetro cúbico. 

En el análisis bacteriológico pudimos comprobar la 
presencia de seis colonias de distintos aspectos macrográ- 
ricos, de las cuales cinco estaban constituidas por bacilos 
y la sexta por un grueso coco. 

Sembrados los cinco bacilos separadamente en el caldo 
fenicado de Peré, no germinaron en el mismo, á pesar de 
haber estado colocado en la estufa á la temperatura cons- 
tante de 37'' centígrados durante ocho días. 

MANANTIALES -EL TIGRE" Y '^EL POCITO" 

Existiendo una semejanza bastante notable en las pro- 
porciones de los elementos dosificados en las aguas de los 
tres manantiales nombrados Palmita, Tigre y Poctto^ y 
habiendo ya expuesto la composición hipotética en sales 
de la primeramente citada, suprimimos el hacer los cálcu- 
los en las dos restantes, en obsequio á no extender más 
este estudio. 

Para que se pueda formar una idea de la igualdad se- 
ñalada, damos á conocer á continuación las cifras encon- 
tradas, cuyas insignificantes diferencias atribuímos á las 
pérdidas sufridas en las operaciones analíticas llevadas á 
cabo. . / 

He aquí las cifras encoutradaf^: 



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396 ANALES DE LA 



A(U'A DEL "TI(}RK" 



ELK.MENT08 DÜHIFICAUOS EX l,()ü(( C. C. 

Acido sulfúrico 0'3 1 :}Ü42 

Acido clorhídrico 0'249013 

Acido silícico.. 0'()48000 

Cal 0"062100 

Magnesia 0"017600 

Potasa 00i»3(>10 

Sosa (n)01G02 

Hierro Traxas 

Alúmina 0'39471() 

AdUA DEL TOCITO" 

ELEMENTOS DOSIFICADOS EX 1,000 C". C. 

Acido sulfúrico 0'312993 

Acido clorhídrico 0"248982 

Acido silícico 0'0Ü220O 

Cal 0'065644 

Magnesia 0'018221 

Potasa 0'094020 

Sosa 0'39;>670 

Hierro. 0'001590 

Alúmina Trazas 

CONCLUSIONES 

Comparando los resultados do los análisis que antece- 
den, salta á la vista que la composición química de todas 
las aguas del balneario de Santa María del Rosario es 
idéntica. 

Es cierto que las aguas de La Paila acusan la presen- 
cia del ácido sulfhídrico, pero en cambio la cantidad de 
sulfates de cal y sosa que llevan en disolución es menor, 
lo que demuestra que aquél es producido por la reduc- 
ción de éstos. 

Al hablar del manantial ?Yí//c ya dijimos que el día en 
que en aquella población estuvimos, sus aguas Jio acusaban 



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ACADEMIA DE CLENQIAS DE T A' HABANA 397 

olor sulfhídrico, ni tampoco hi presencia de sulfuros, y 
como estas aguas por su composición s(Mi susceptibles de 
convertirse en sulfurosas, si por causas es¡)eciales sufren 
alguna reducción sus sulfatos, es seguro que en cierta 
época del año, dadas las condiciones en que se encuentra 
no sólo este manantial, sino también el llamado Palmita^ 
sus aguas presenten los caracteres físicos de las sulfuro- 
sas. Si estos dos manantiales pudieran colocarse en bue- 
nas condiciones evitando que las aguas pluviales, trayen- 
do gran cantidad de materia orgánica, se mezclen con las 
suyas; es posible, y más (jue posible, seguro, que estas 
aguas no desprenderían hidnigeno sulfurado, y conserva- 
rían sus caracteres ])ropios. Las aguas del Ponto por es- 
tar colocadas en niejorc^s ctmdiciones, no sufren ni han 
sufrido nunca la reducciini, que han hecho convertir á las 
otras en sulfurosas. Antes de ocuparnos de la clasifica- 
ción que corresponde á estas aguas, hay que hacer algu- 
nas aclaraciones: las aguas de la Palmita son consideradas 
en Santa María como ferruginosas y la cantidad de hierro 
que contienen no nos permiten considerarlas como tales; 
otro tanto pasa con las aguas del Pocíto^ que en aquella 
localidad se consideran como magnesianas, sin que exis- 
tan motivos que justifiquen esa clasificación. 

Por las razones expuestas, y teniendo en cuenta los 
datos suministrados por el análisis, las aguas de Santa Ma- 
ría del Rosario deben ser chusificadas del siguiente modo: 

Las aguas de la Paila: Sulfurosas sulfhídricas. 

Las aguas del Tigre^ Palmita y Pocito: Aguas salinas, 
cloro-fosfatadas, alcalinas, atendiendo á la clasificación 
aceptada para este trabajo. 



f Continuará. J 



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'>98 ANAi.ES i)K LA 



ACTA DE LA SESIÓN PUBLICA ORDINARIA DEL 7 DE OCTUBRE DE 1907 



J^residnifi'. — Dr. Juan Santos Fernández. 

Sf'.cn'/fd'f'tf. — I)r. Jor^^e Líí-Hov. 

^\ri(ílí'uiirns nmcHrrriifrs. — fh níttitmt. — Dres. : K. Acosta, 
J. I*. Alacáii, (i. Altniso Cuadrado, A. Hetancourt, T. V. Coro- 
inido, I), líernandi) St;<^Mn, Ti. Ij4')pez, J. A. Presno, M. Hiiíz C'a- 
sal)ú, ('. de la Torre, V. \'aldés Kagiiéí^. 

CorrcsiKutsal. — Dr. Franeiseo M.=' Héctor. 



Al abrir la sesión se haee constar (jue se celebra en este día por 
corresponder el vierneí^ 1 1 al aniversario de la fundación de la 
Sociedad de Estudios Clínicos y cederle sus salones la Academia á 
dicha Sociedad, según la costumbre establecida. 

Leída el acta de la sesión anterior (27 de Septiembre), fué 
aprobada. 

Se dá cuenta de las siguientes comunicaciones: 

EnfrudíL — Del Dr. Manuel V. Bango y León, acusando recibo 
del número délos Axalks donde consta el informe de la Comisión 
nombrada para dictaminar acerca de los tuberculosos presentados 
por él en la sesión del 2H de Junio último, é invitando á la Acade- 
mia para que nombre una nueva Comisión formada por la antigua 
y cuatro profesionales nnis, designados por él para que examinen 
nuevamente á dichos enfermos y emitan otro dictamen. 

Invitación para la apertura del curso en la L^niversidad de la 
Habana. 

ídem, ídem, ídem, en el Instituto de Segunda Enseñanza de la 
Habana. 

Del Juzgado de Instrucción del Distrito del Oeste, recordato- 
rio del informe sobre unos huesos, interesado en 18 de Agosto 
último. 

Del Dr. Manuel V. Bango y León, rectificando inexactitudes 
consignadas en su carta de oO de Septiembre último. 

Del Dr. I). Hernando Seguí, excusándose de desempeñar la 
ponencia que se le encomendó, relativo á un asunto de alcoholes. 

Sidida. — Al Dr. Enrií(ue López, participándole el acuerdo de 
la Academia por el que se le dan las gracias más expresivas por 



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ACADEMIA I)K CIENCIAS t)£ LA HAHaKA 399 

SU generoso donativo de instrumentos de (*irugía, eUVíi relaeioi\ 
acó mpaüa. 

Al Dr. Manuel V. liando y León, rontestantlo su escrito feeha 
'M)j seflalándole errores en cd («onsignadoa y manifestándole (¡uesu 
petición de nombramiento de una nueva Comisión lia sido trasla- 
dada li la Aeademia, j>ara lo que ella tenjEra (i bien resolver. 

Al Sr. Rafael Gómez, partiei pandóle acuerdo <le la Junta tle 
ííobiemo por el cual se suprime la plaza de Ksta^*ionario de la Bi- 
blioteca que venía desempeñando. 

Leída íntegramente la comunicación dirigida por el «loctor 
M. V. Bango á la Aeademia, en que este profesor pide que á la 
Comisión que dictaminó sobre los enfermos de tuberculosis por él 
presentados en la sesión del 28 de Junio retro-])róximo, se uniesen 
otros cuatro ]>rofesionales más designados ]>or el solicitante, para 
(|ue emitiesen un nuevo informe: la Corporación acordó j)or uiui- 
nimidad (contestarle que: '''Lo Annhiniu nrv/tló Jas nmiJusiníH'.^ do 
la (^omisión nombrada t(l t'frrfii ji (fHf drsdr rsc winfintfn dtdHt ¡mr 
terminado pste asan/t^. 

Entrando en la orden del «lía se concede la palabra al Dr. José 
A. Fresno para dar cuenta del informe que en causa por asesinato 
, é infanticidio, procedente del Juzgado de (ruane, solicitó el señor 
Juez de Instrucción del Distrito del Oeste de esta cjq)ita?, pidien- 
do se determinase si los restos que acompañaba eran bunianos ó 
animales y en este último supiu^sto á cuál pertenecieran. 

El Dr. l^resno bace constar (juc no lia podido concluir todavía 
el informe, })ues existien(b) varios restos s(» tenían (¡ue clasificar 
uno á uno y como precisamente la mayoría no eran buesos de la 
cabeza, que son los <[ue caracterizan mejor las diferencias zoológi- 
cas, pedía se le uin'ese un naturalista con objeto de terminar el 
informe á el encomenda<lo. Como (juiera (jue el Juez solicitante 
ba insistido repetidas veces en la pronta resolución del asunto la 
Academia acordó nombrar al Dr. Carlos «le la Torre para que' 
auxiliase al Dr. Presno en la evacuación del informe de referencia 
y conferirle amplios poderes á dicba Comisión para tpie tan pron- 
to hubiesen terminado su trabajo pu<liera remitirlo al juzga<lo de 
Instrucción del Oeste. 

El Dr. Gatsión Alonso Cnadrado dá lectura á dos informes soli- 
citados por la Secretaría de Agricultura, Industria y Comercio 



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o ANALES DE LA 



que esta Corporación diga si la titulación Phosphoglykol y la 
arCión San Hilario se hallan comprendidas entre las excepcio- 
lel inciso S.*" del artículo 5."* del R. D. de 21 de Agosto de 
. El ponente examina cada una de las titulaciones y concluye 
onicndo que la primera se puede considerar dentro de las ex- 
Lones citadas y que la segunda no se puede considerar en este 
pwque como con el nombre San Hilario existen unos manan- 
) de aguas minerales en España ; si dichas aguas no estuvieran 
atadas y el comerciante importador pudiese demostrar por el 
sis químico que dichas uguas proceden de los citados manan- 
3, podía usarse dicha titulación, 
metidos íi discusión estos informes fueron aprobados. 

Dr. Fresno en nombro del J)r. Lauda (de Cienfuegos), dá 
ira a una observación de cálenlo amigdalino y presenta la pie- 
itológica cedida por aquel compafiero (\ la C-orporación. 

acordó enviarle por condiuto del mismo Dr. Fresno las gra- 
mas expresivas tanto por su interesante observación cuanto 
íl donativo del cíilciilo de referencia. 

►ntiniia en el uso de la palabra el Dr. José A. Prcanoy presen- 

1 caso operado de coLKciSTKrTOMÍA i'oii roLKciSTiTis calí r- 

y dos observaciones de .vbsikso iikpático abikrto en los 

rQUIOS.-OPERAf'IÓXTRAXSPLKrKAL Y TIIA X-SÜIAFRAGMÁTíCA . 

) presente que las dos o])erari()neá (^ue dominan la terapéutica 
irgica de la litiasis biliar son la extirpación de la vesícula ó 
tirpación seguida de coledocotomía, con ó sin drenaje del 
ucto hepático, realizadas ambas openiciones por primera vez 
uba por el que habla. 

jfiere el caso clínico que es el de una señora de 40 años, con 
\ repetidas de cólicos hepáti(?os, cada vez más intensos y fre- 
tes, y cuya intervención fué indicada por los fuertes dolores, 
ómitos, la fiebre, e\ íctcro y la dc(*oloración de los heces fe- 
;. Se practicó el 22 de Febrero, la colecistectomía y el fJ de 
50 fué dada de alta curada. 

)s otros dos casos son de abscesos hepáticos abiertos en los 
quios ; operado el primero el 2 1 de Diciembre próximo pasado, 
guíente día de su vómica, por la resección de seis centímetros 
, 9.* costilla, abertura de las pleuras adheridas al diafragma y 
nación del pus sanguinolento del absceso. Este enfermo fué 
I de alta curado á los 40 días de su operación. El segundo ca- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS I>E LA HABANA 401 

SO fué operado el 2o de Enero de este año, casi im mes después de 
jiroducirse la vómica, por la resección do seis centímetros de la 8/ 
costilla y abertura de la pleura, diafragma y tejid(» hepático hasta 
evacuación del pu8 ; fué dado de alta el 28 de Abril, pero dos 
meses más tarde sucumbió con síntomas disentéricos. 

Sometido á discusión pide la palabra el Dr. Hernando ^Seyui y 
manifiesta que él hace muchos años no se ocupa de cirugía, pero 
recuerda que en su época de estudiante se consideraba como una 
(contraindicación de la intervención quirúrgica en los abscesos del 
hígado, la vómica y por ese mismo hecho le parece más interesante^ 
la relación de los casos del Dr. Fresno. 

Dr. Fresno. — Dice que ha traído estas dos observaciones preci- 
samente para desvanecer ese error, muy repartido. Hay una indi- 
cación antiquísima que prescribe que donde quiera que haya pus 
debe evacuarse; el pus hepático está en iguales condiciones al de 
íMialquiem otra región y cuando se establece una vómica la indi- 
ración es más perentoria, pues siendo una vía de difícil evacuacióu, 
el enfermo concluye por ^aquect izarse y morir. 

¡h; Hernando Segaí. — Recuerda que había visto morir los en- 
fermos cuyo absceso se había evacuado por vómica á consecuencia 
de diarreas profusas. 

]>r. Presno, — Cuando esas diarreas yirofusas se presentan gene- 
ralmente no son sino signo <le la misnm insuficiencia hepática, pero 
hay que tener en cuenta que la abertura del absceso por el intesti- 
no puede también idealizarse y esto se traduce ])or la aparición de 
deposiciones purulentas. El pronóstico del absceso depende de la 
cantidad de tejido hepático destruido. 

Dr. Cnron((do. — (*uando el Dr. Presno leía su primera observa- 
ción de absce.<o hepático y sefialaba entre la etiología de este caso 
la disentería y el paludismo, añadiendo cjue indicaba este último 
nada más que á título de antecedente, pero no comufactor etioló- 
gico, pues dicha infección debe borrarse del cuivdro de enfermeda- 
des susceptibles de provocar la hepatitis supurada, me dirigió una 
mirada como recordando mis trabajos sobre este asunto. Efectiva- 
mente, el Dr. Madany yo hemos demostrado (jue el })arásito del 
paludismo no produce pus y en más de 11.000 palúdicos por nos- 
otros tratados no hay ningún caso de absceso hepático. Los que 
he visto hau sido originados por la disentería y en tres de ellos por 
contusiones hepáticas, uno de los cuales, muy interesante, fué 
originado por la percusión continuada, de tres cortes de yugo que 
llevaba el individuo atravesados delante de la albarda en que mon- 

TOMO xr.iv. — 52. 



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402 ANALKS DE LA 



taba, sobre el estúmat^o é liígado y a(|Uol trauniatismo ligero p 
continuado largo tiempo provocó la snpunioión hepática. 

A los que ya vamos siendo viejos nos alegra ver confirmado 
fjue decíamos hace 19 años cuando todavía reinaba oscuridad 
confusión respecto á las múltiples determinaciones del ])alud¡sr 

Kl propio JJr, Jof<é J. Prennu continúa en el uso de la palal 
y presenta un enfermo operado de castro extkhostümía pos* 
RioR POR úlcera dkl kstómago. La operación fue realizada 
el hospital de (iuanabacoii. Se trata de un individuo de 40 ai 
de edad y que desde hacía tiempo sufría del estómago. Este iii 
viduo tuvo dos hematemesis, la últinuí tan c(»piosa que puso 
peligro inminente su vida y este último accidente fue lo que 
dujo á su medico, el T)r. ('astro de (iuanabacoa, á solicitar ii 
consulta. Kn ésta quedó contirnuido el diagnóstico de úlcera 
estómago y la iuM*esidad «le una intervención. Se realizó una ^ 
tro enterostomía posterior c(»n lan buen resultado inmediattiy ii 
lejano que permite ú este individuo entregarse en la actualidaí 
sus labores de campesino. 

Le induce á presentar esta observa<'ión la nccesiílad cjue hay 
divulgar la intervención í|uirúrgica en las afecciones <lel estónn 
cuando un tratamiento méílico razonado y bien dirigi<lo dura 
algún ti^m]>o no dé resultado y no es|H»rar á realizar estas ojk 
(•iones /;/ twfrpiins. 

Dr. Henutinhi Sff/ffí. — Fcli<'ita al I)r. I^-esno por su éxito < 
no es sólo (juirurgico sino terapéutico por haber operado opor 
ñámente. Le llama la atención el que las afecciones benig 
se transformen en nuilignas; la intervención oportuna puede i m 
dir que un cáncer llegue á la ca((uexia, i)ero repite que no se 
plica esa transfornuición neoplásií^a y ]>ide al Dr. Presno s< 
aclare. 

Dr. Prf'sno. — Las transfornniciones íh sifH de la úlcera del oí 
mago en cánc(ír es un hecho ya conijirobado. Los profesores J 
yen y Dieulafoy recientemente se ban esforzado en señalarlo. 
lo demás es lo mismo (juc si» observa en los procesos inflamnto 
crónicos viscerales y InistM rn las nfcí'cioiu's «le la piel. 

/)r. ('oj'Oft(f(fn. — Se fclií'itM «Icl cíiso presentado por el Dr. V 
lU) porque abre nuevos horizontes. ^^), dice, í[ue soy un díspé 
co desde hace 'M) ó -55 años, sicnqjre he tenido ])re8onte la iden 
carcinomatosi^. Kl Dr. Jiandeta, fué «liagnósticado de cáncer 
las gastralgias hombles (jue padecía y i>orque su padre mnnó 



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ACADEMIA I)K CIENC'JAH DE LA HABANA 403 

lili cáiR-er inte^tiiml. Si se altem el (juiínisino giisttico ¿no puede 
|)redÍ8|K)Her el orgíiiio á ¡inphinturse al 11 el cáncer':' De igual modo 
t»n ciertas localidades predomina el cáncer de una manera asom- 
brosa; en lialua Honda me lie cansíulo de ver cíincerosos en 15 

'lllOH. 

Vuelve á felicitar :i todos los (|uc ()[nTan á los dilatados, pues si 
los cirujanos han invadido ya las if partes del campo de los médicos 
y cada vez le restan más terreno, haciendo más fáciles las inter- 
venciones sohre -í'l estómago pueden llevar á los dilatados un bien- 
Listar de que nunca disfrutan con estabilidad ])or los procedi- 
uneut4>s médicos. 

Dr. JIéeUn\ — Felicita al I)r. Presno por el brillante trabajo, (pie 
Lís un caso, no sólo de éxito (quirúrgico, como ha dicho el doctor 
Iferiiando Seguí, sino de éxito tcra])éutico, dado el tiempo trans- 
'urrido, después déla operación. 

Este raso de úlcera del estómago, le hace recordar una 
íiermosísina conferencia del Profesor A. Robín, dada en el Hospi- 
tal Beaujon en Noviembre del año retro-próximo, "sobre el tra- 
tamiento sistemático de la úlcera simple del estómago", cuya eft- 
:íacia pudo comprobar, poco tiempo después; pues en la madruga- 
ba del día 4 de Febrero de este mismo ano,íué llamado para asistir 
ii lina joven, que al incorporarse en la cama es acometida de vó- 
nitos de sangre roja y t:iu abundante que la llevaron al síncope 
MI que se encontraba en el momento de su observación. 

Los antecedentt's dados por los familiares, poseídos de una 
•onsternación y confusión indescriptible, fueron : Que minease ha- 
\yu\ encontrado tan gruesa ni saludable, como en esa época; sólo 
:|ue desde algunos días hacía malas digestiones, sientiendo ácidos 
•n la boca y estómago y con bastante fiTc'uencia dolor en éste. 
Pero lo que más le llamaba la atención de tres días á la fecha, era 
liaher tenido deposicion(»s de un excremento ]»rietusco como brea, 
\- que después de esto se había puesto j>álida, muy decaída, (;on 
mareos frecuentes y zumbidos de oídos y extraordinnrio malestar, 
liast» llegar á aquel momento. 

Sin gran esfuerzo, dice, inspirándome cu la brillante lección del 
l)r. R(d)in, diagnostiqué: gastrorragia \)oy úlcera simple del estó- 
mago é instituí en el acto su plan terapéutico, combatiendo la 
rastrorragia en la forma por él descrita ([ue vosotros conocéis y 
|ne no he de molestaros repitiéndohi si bien sin j)oder usar (d suero 
¡relatinado al 4 pS . ])or no tenerlo en el momento. 



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404 ANALES DE LA 



Conjurado este inminente peligro de muerte, nin daton elínieotJ 
ni de otra naturaleza jiara no aceptar esta úlcera — por el momen- 
to — como úlcera simple aunque no es posible precisarlo desde el 
principio; y por este motivo asentía cuando el Dr. Fresno contes- 
taba en este sentido al I)r. Hernando Seguí; como la hemorragia 
era la primera, era la única hasta entonces; como no había razón 
para pensar en una perforación; ni en absceso subt'rénico mucho 
menos; ni eii estenosis cicatricial; virgen en fin, el tratamientt) 
médico y en mi condición de medico internista, instituí el reposo 
estomacal absoluto, mientras los acontecimientos y la marcha del 
caso me lo permitieran. 

Once días duró el reposo estomacal absoluto, instituido fiel- 
mente, como Robin lo aconseja, sin que durante ese tiempo, hu- 
biera usado la vía gástrica mas que una sola vez con una toma 
de las gotas de picrotoxina, con morfina, belladona, etc., que 
ustedes conocen y que modificó la hiperstemia á que fueron di 
rígidos. 

Aunque la duración media del reposo estomacal absoluto, se 
calcula de nueve días; como en este caso particular llegamos sin 
sed intolerable; sin descenso exajerado de la tensión sanguínea; 
sin bajar de 400 c. c. la orina de los 24 horas; sin disminución 
apreciable del peso; sin debilidad que hiciera temer un síncope; 
que son precisamente las condiciones que obligan á suspender el 
tratamiento, se prolongó hat^a el onceno día, para establecer 
después el régimen lácteo durante dos meses, puesto que la he- 
morragia no volvió á ])rescntarse, ni se sospechaba estenosis pi- 
lórica. 

Al régimen lácteo siguió el régimen de paso y así sucesivamente 
hasta la fecha, en que la enfernuí puede darse por curada, no sin 
haber tenido que usar inyección de (mcodilato de sosa contra la 
anemia consecutiva. 

Este es un solo caso en verdad y es el único (|ue cuento comí» 
curado por este tratamiento médico; pero no es menos cierto tam- 
bién, que se puede concej)tuar como caso de éxito de terapéutica 
médica, como caso de éxito de terapéutica ([uirúrgica es el qni 
tan interesantemente nos ha presentado nuestro ilustrado compa- 
ñero el I)r. Fresno. 

Dr. S(ni/oi< Fentándf'i. — Felicita á su vez al JJr. Fresno ix^rquí 
contribuye á popularizar el tratamiento quirúrgico y cita un casr 

dr un enferme que ijíordó pcso, ;v :rv niruen l-.i pie! v en el que ce 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 405 

ha pencado en la posibilidad de uua operación dada, la cronicidad 
de su padei'imiento y la resisteiioiaal tratamiento médico. 

Con lo que ae dio por terminada la sesión pública, constituyen 
dose la Academia en otra de ííobierno. 



INFORME SOBRE LA TITULACIÓN PHOSPHOQLYKOL 



l*OR Kl. 

Sr. bastón Alonso Cuadrado 



(Sesión del 7 de Octubre de 1907.) 

El Secretario de esta (corporación me remite para in- 
forme, una comunicación del Sr. Secretario de Agricultu- 
ra, Industria y Comercio, número 32.250, inquiriendo de 
esta Academia si la titulación 'Thosphoglykor' se halla 
comprendida entre las excepciones del artículo quinto in- 
ciso tercero del Real Decreto de 21 de Agosto de 1884. 

El que suscribe tiene el honor de informar que la cita- 
da denominación pertenece a' una serie inmensa do cuer- 
pos definidos de la química orgánica, cuya preparación es 
del dominio de todos los químicos; y, por lo tanto, se pue- 
de considerar como de las comprendidas en la excepción 
tercera de dicho artículo quinto. 



loforme acerca de un producto titulado 'San Hilario" 

POR EL 

SB. GASTÓN ALONSO OUAS&ASO 



(Seyion del 7 de 0<"tubre de 1907.) 

Sr. Presidente de la Academia de Ciencias Médicas, 
Físicas y Naturales de la Habana. 

Por disposición de Vd. fecha 24 de Septiembre (dtimo, 
el Sr. Secretario de esta Corporaciíui me ha remitido para 
(jue informe, una comunicación del Sr. Secretario de 
Agricultura, Industria y Comercio, número 32.251, con 
objeto de determinar si la titulación ''San Hilario'' solici- 
tada para distinguir aguas minerales, puede comprenderse 
en el inciso 3.'' del '.^rt r»/' del Feal Decreto de 21 de 
Agosto de 1884. 



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40Ü ANALES DE LA 



Kl (lUc snscrihe tiriu» el luuior de iiiíbrinar que en 
provincia de (¡ennia (Kspanu), existen unos manantial 
de aguas minerales (pie llevan esíí nombre, y que no 
eonsla ({ue se hallen patentadas ó no. 

Si no 1<) (»sluvii»sen, y el eomereiante jmportador puo( 
demostrar [)or medio del análisis (piímieo eorrespondient 
([ue dichas a<;ini< proeinlen de dichos manantiales, el qi 
suscribe opina qni^dicha denominación no estaría coi 
prendida en el inciso IJ." de dicho artículo 5.", y ])or eo 
siofuiente ])udiera usarse con tal denominación. 

La AcadiMiiia sin embargo resolverá lo que estime m 
oportuno. 



CALCULO AMICDALIANO 

POR EL 

SB. CIABBXEL X. LANSA 

(CIENFÜEGOS) 



Como lareza clínica expongo este caso, que por ot 

parte no tiene importancia alguna. 

Kn el mes de Enero de 1906, se presentó ámi cónsul 

el Dr. G. M., (juejándose de sentir cierto malestar en 

lado derecho de la retro-boca 
nivel de la amígdala, sintien< 
á veces ligero dolor al deglut 
Iluminada la amígdala con 
espejo frontal, nos fué fácil a 
una tienta observar que hab 
en la cripta inferior un cuer] 
extraño enclavado y retenido < 
ese sitio por varias bridas. F 
I)aradas las bridas, el pacien 
expulsí» un cuerpo extraño, q 
es el que presento y que resi 
t() ser un cálculo constituido 
su totalidad de fosfato de cal. 
Pesa este cálculo un gramo y su volumen es casi el < 

una semilla de mamoncillo. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 407 



Cirugía del hígado y de las vías biliares 

POR EL 

Sr. Joié A. Fresno j Bastiony 
(Sesión ílel 7 de Octubre de 19()7.,i 



I.-Coleeistitis ealenlosa. Colefisteetomia 

A la hora actual, puede decirse que dos oi)eríieio.nes 
dominan toda la terapéutica quirúrgica de la litiasis biliar: 
la extirpación de la vesícula, ó la extirpacicju seguida de 
coledocotomía, con ó sin drenaje del conducto hepático. 
Me ha cabido la suerte de realizar por primera vez en 
Cuba ambiis operaciones, y íí esto misn»a Academia he 
l)resentado las operadas. 

En vano, señores, oiréis aún discutir las ijulicaciones de 
la colecistectomía y de la colecistostomía en las colecistitis 
calculosa.s. Ya me he esforzado en señalar (?n mi reciente 
Memoria al Primer Congreso Médict) Nacional, los nuevos 
datos adquiridos acerca del síndrome ''cólicos hepáticos'^: 
los cálculos son consecutivos <t la colecistitis, y suprimir 
las piedras y no la cantera (liaiíg^nbuch). que es lo que 
hace la colecistostomía, es dejar la fuente de todas las 
molestias, la colecistitis. J^a ablación de la vesícula es por 
tanto casi la única operación racional que del)e hacerse 
sobre ella, en la litiasis vesicular. Cuando la litiasis ha 
traspasado la fase vesicular, la constitución anatómica del 
conducto cístico, tan tortuoso, iiacc ilusorio aun con un 
cístico libre, el drenaje de las vías biliares profundas, in- 
fectadíis, que es lo que se pretendía realizar con la cole- 
cistostomía. 

El caso que voy ií referir es el de una colecistectomía 
por colecistitis calculosa. 

Sra. A. V., de Camagüey, de 40 anos de edad; de bue- 
na constitución y sin antecedentes patológicos dignos de 
mencionarse, aparte de los (jue se refieien jí su enferme- 
dad actual. Ingresa como pensionista en el Hospital Mer- 
cedes, el 21 de Febrero del corriente. 

Desde hace años ha venido sufriendo periódicamente 
crisis de cólicos hepáticos. Se quejaba la enferma de do- 



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408 ANALKS r>É LA 



lores eu el epigastrio y en el hipocondrio derecho, sob 
todo al nivel de la vesícula biliar, con frecuentes vomite 
acuosos y biliosos. Últimamente, las crisis se han hecl 
muy frecuentes é intensas, con fuertes dolores, vomite 
fiebre, íctero y decoloración de las heces; usando á larj 
mano de la morfina. Trasládase de Camagüey á la Hal 
na, estando bajo la influencia de una crisis y el Dr. Alo 
so Betancourt es llamado para asistirla (Febrero 15). ] 
ilustrado amigo y querido compañero, en vista de los anl 
cadentes que le suministra la enferma, encontrándola ah 
ra con una vesícula aumentada de volumen, dolorosa á 
presión, con temperatura de 38*" y medio, hace el diagn( 
tico de colecistitis calculosa é indica la necesidad de \ 
tratamiento quirúrgico, citándome en consulta. De acue 
do con su diagnóstico é indicación fijamos la operaci< 
para el día 22 de Febrero. 

Intervención el 22 de Febrero de 1907. Incisión sob 
el borde externo del recto; exploración de las vías bilian 
la vesícula de par(»d(»s <rriiosas, voluminosa y adherida 
los órganos vecinos, se nota que está llena de cálcuk 
encontramos dos vn el conducto cístico. La palpaci(>n <3 
colédoco y del he))átic() no revela ninguna induracid 
Desprendida la vesícula y el cístico, ligamos t\ste y tern 
namos la operaciíMi por la sutura d(» la j)ared abdomir 
en tres planos, dejando un <lrenaje de gasa que carab 
mos á las 48 horas y suprimimos á los cuatro días, 
curso postoperatorio se realizó sin incidentes y la opeí 
da salió de alta, curada, el día 6 de Marzo. En la actúa 
dad la operada so halla en perfecto estado de salud. í 
médico, el Dr. Alonso Betancourt, la ha visto recienl 
mente y me comunica que su estado general es ' oxceler 
y (jue sus funciones digestivas se realizan muy bien. 

|I y III.— Absceso hepático abierto en los bronquios. Operaelén trai 
pleoral y transdiafra|{niática. 

De todas las abertura'í espontáneas del absceso hepa 
co, la míís frecuente es la abertura en los bronquios: 
consecuencia de esta abertura se establece una fístula li 
pato-brónquica y aunque^ g(Mieralmente se observa ui 
ligera mejoría á poco de producirsa la vómica — si el e 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 409 

nmo ha resistido ti los aociclentes que la acompafiaví, — 
espués el estado general se agrava. Así es que ante esta 
orppíicación, á pesar de cierta tendencia errcineamente 
bstencionista, la necesidad de abrir ampliamente el foco 
apático, es aun más perentoria. 

He tenido ocasión de intervenir lucientemente en dos 
e estos casos. 

El primero, M. H.,, de Catalina de Güines, de 30 años 
e edad, me fué enviado, para operarle, por mi respetable 
migo é ilustrado compañero el Dr. Carlos Desvemine. 

Hacía tres meses que se encontraba enfermo, y entre 
as antecedentes patológicos encontramos, hace ya dos 
ños, disentería y paludismo. No señalo este último, sino 

título de tal antecedente, no como factor etiológico, 
lues es noción ya bien adquirida que el paludismo debe 
K)rrarse del cuadro de las enfermedades susceptibles de 
rovocar la hepatitis supurada. 

Examinado el enfermo, encuentro un sujeto demacrado, 
on fiebre continua, con exacerbaci<»n vespertina, hasta 
9 grados; con trastornos gastro-iutcstinales, sobre todo 
ijirrea; con un hígado voluminoso que traspasaba tres 
'aveses de dedo, el reborde costal, y aumentado, sobre 
)do,.en la línea axilar media: doloroso á la preskin; se 
ota macidez y aumento de Ins vil>raeiones tonícicas enia 
íu?e derecha; hay tos ba.^^tante molesta, casi seca. El en- 
?rmo parecía por su aspecto un l)acilar. 

Trasladado á la Clínica Internacional para ser operado 
e su absceso del hígado, aíjuella misma noche después 
e. fuertes golpes de tos, y de un gran acceso de sofoca- 
¡ón, Cí^menzó a' espectorar copiosamente, con espectora- 
ión purulenta, color de chocolate. Se produjo una vómica. 

Intervención al día siguiente, 21 de Diciembre de 1906. 
-Incisión costal al nivel del punto más doloroso, sobre 
L 9.'* costilla y en la línea axilar; resección de O centíme- 
us do la 9.-' costilla; incisión de las pleuras adheridas al 
iafragma y del tejido hepático, evacuación de un absceso 
m pus sanguinolento. Lavado de la cavidad con torun- 
fis empapadas en peróxido de hidrógeno y drenaje, La 
iración fué lenta. La espectoración purulenta fué dismi- 
iiyendo gradualmente, tardando en cerrarse la íTstula 
roneo-hepática unos 20 días. 

TOMO LXir. — 3'3. 



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ilO ánal£s de la 



A los 40 días (le \t\ operación, el enfermo fué dado de 
alta completamente curado. 

El segundo caso es F. M. L., natural de Asturias, de 
46 años de edad. Ha padecido disentería hace un año. 

A mediados s de Noviembre de 1906 comenzó á sentir 
escalofríos y malestar general. Tuvo que susi)ender su 
trabajo en los días siguientes é ingresó en el Sanatorio 
Covadonga el día 28 de Noviembre. La fiebre era conti- 
nua, oscilando entre 38" y 39" mañana y tarde. Las depo- 
siciones diarréicas, con nmcus, sin sangre. Dolor vivo en 
el hipocondrio derecho, despertado por la tos. El hígado 
traspasa el reborde costal dos ó tres traveses^de dedos y 
la presión de los 7.° y 8." espacios intercostales, eñ la lí- 
nea axilar media, provoca fuerte dolor. Por la percusión 
y auscultación de la base del pulmón derecho, se observa 
hacia atrás, hasta un ix)Co por encima del ángulo del omo- 
plato, macidez, disniin\ición de la respiración y aumento 
de las vibraciones torácicas. Hacia fines de Diciembre, no. 
pudiendo precisar el día, se produjo una vómica de pus 
sanguinolento, achocolatado. Trasladado esto enfermo á 
mi sala del Sanatorio Covadonga, le opero el 25 de Knero 
del corriente año. Vía transplenral. IncÍ8Í<)n á lo largo de 
la 8.? costilla con resección de 6 centímetros de ósta. Atra- 
vieso el fondo de saco pleural, y después de la sección 
del diafragma y de unos dos centímetros de tejido hepáti- 
co, se derrama el pus en cantidad abundante, color rojizo 
y con fragmentos negruzcos de tejido hepático. Irrigación 
de la cavidad con agua salada después de adosar bien 
ambas hojas pleurales y peritoneales, y drenaje con tubos 
de caucho. 

La tos persistió y el enfermo seguía expulsando esputos 
purulentos hasta que la cicatrización de la herida fué com- 
pleta y la curaei()n del absceso y de la fístula bronquial 
se obtuvo. 

El enfermo fué dado de alta el día 2H de Abril, pero 
dos meses después volvió á ingresjir con síntomas disenté- 
ricos intensos, y entonces, ráj)¡damente, agi'avándose día 
por día, sucumbió. 



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ACADEMIA 0£ CIENCIAS DE I A HABAKA ti.1 



QftStro enterestonria posterior por dlcera del tñt&skñgo 

POR BL 

DOOTOB J08E ▲. P|tB3N0 (1) 



(Sesión del 7 de Octubre de 1907.) 



KTI N U SeSIM eiTRMiIMNIMI ML 9 DE OCTUMB DE 1987 



Presidente. — Dr. Juau Saptos Fernández. 

Secretario.— Dr. Jorge Le-Eoy. 

Académicos concurrentes. — De Mérito, — Dr. M. Valdés Rodrí- 
guez. . 

De número. — Dres. E. Acosta, J. X. Dávalos, J. A. Fresno, 
M.^-Buíz Casabe, C. de la Torre. 

Corresponsal. — Dr. F. M. Héctor. 



Con una numerosa y distinguida concurrencia en que figuraban 
representaciones de los distintos centros de cultura de nuestra so- 
ciedad, se celebró la sesión extraordinaria oportunamente convo- 
cada. 

Leida el acta de la «esión anterior ('Z^ do Septiembre), fué apro- 
bada. 

S« concede en seguida la palabra al K. P. M, Gutiérrez Lanza 
l^ara desarrollar su conferencia sobre las: Causas de los terre- 
motos. — PttOBLBMA DE LA PREVISIÓX. — El VERDADERO AGEN- 
TE. — Sus HUELLAS IMPRESAS EN NUESTRO GLOBO. — INFANCIA, 
EDAD Y ESTADO AOTL'AL DE LA TIERRA. 

El discurso versó principalmente sobre el problema de las oau- 



(1) Por no haber podido übteuei de su autor este trabajo, uo aparece 
pxMicwáo en «8t«r lugar. CNotá áe la Dirección.) 



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412 ANALES DE LA 



sas de loa temblores. Empezó el euiifereucirtta expouieudo el esta- 
do actual de nuestros conocimientos en lo que mira a la previsión 
de los teri*emotos, afirmando qin; los medios de que hoy pueden 
disponer los sabios, siMiabsolíitameiitt' imirjtenteá p.ira predecirlos 
con la menor anticipación. 

Pasando luego al estudio de las causas, recordó de paso anti- 
guas y vulgares creencias que atribuyen los terremotos á diferen- 
tes animales subterráneos ó á deidades mitológicas. 

Las primeras investigaciones científicas buscaron la causa fuera 
de la tierra. El sol, la luna y los planetas, producían en el núcleo 
central, en estado de fusión, el- fenómeno de las mareas; y el 
oleaje interno, chocando contra las paredes de la corteza sólida, 
originaba los temblores. La electricidad estática y dinámica, y los 
torbellinos atmosféricos, también han sido contados entre las cau- 
sas de los terremotos. 

Todas esas ideas están hoy generalmente abandonadas y se 
busca el agente seísmico dentro de la Merra misma. Mas para ras- 
trear su naturaleza, el P. Gutiérrez Lanza plantea el gran proble- 
ma del origen, vicisitudes y condición actual de nuestro esfe- 
roide. 

Respecto del origen de la tierra discutió el orador las bases de 
las dos teorías, meteórica y fluidista; resolviéndose en favor de la 
segunda, impulsado por los dos hechos fundamentales de la forma 
elipsoidal del globo y de su creciente densidad de la superficie al 
centro. 

La historia de las vicisitudes telúricas se halla escrita en los te- 
rrenos geológicos. Por una parte la naturaleza de los depósitos se- 
dimentarios y su configuración plegada y dislocada de mil mane- 
ras, y por otra la distribución de fósiles, tanto en la supei*ficie 
como en las diferentes capas telúricas, dan testimonio de los esta- 
dos sucesivos por donde hii pasado cada región en el transcurso de 
los siglos y de los trastornos y cataclismos que han modelado la 
faz de la tierra. Un episodio interesante fué la controversia entre 
geólogos y físicos sobre la edad de la tierra. Los geólogos requie- 
ren un tiempo no cir(!unscri4o á límites para explicar «u« depósitos 
sedimentarios y transformaciones orgánicas. Los físicos limitan el 
tiempo á pocos millones de aflos fundado.^ en los principios de la 
energía radiante. 

Viniendo al estado actual del globo, el fenómeno dominante de 
su faz externa, es la forma de los continentes terminados todos eu 



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ACADKMIA DE OIBNCIAS DK LA HABANA 413 

punta hacia el Sur, tíu preíerenoia por el lieuiisferio Norte, los es- 
casos límites que le son concedidos en el reparto de la superficie, 
y su minima elevación comparada c6u la gi*an profundidad de los 
mares. La cantidad de agua almacenada en lo8 cecéanos se cal- 
cula en 1.300 cuatrillones do toneladas, y la cantidad de tierra 
que ' sobresale al nivel del mar, en 100 millones de kilómetros 
cúbicos. Los arrastres de los ríos, los desgastes de las costas, 
con otras causas, roban anualmente á la tierra 24 kilómetros 
cúbicos de material sólido según cálculos aproximados. En poco 
más de 4 millones de años, con ese presupuesto, habrá des- 
aparecido la tierra bajo las aguas. 

Luego aborda el P. Gutiérrez Lanza lu cuestión del fuego 
central hoy tan debatida de una y otra parte. La forma elipsoi- 
dal del globo y su densidad interna doble y aun triple que la 
exterior, que persuaden el origen fluido del planeta; la extruc- 
tura plegada y dislocada de la corteza terrestre que proclaman 
la contracción de volumen y consiguientes trastornos en el tras- 
curso de las edades; la existencia actual de fuente^ termales y 
de venas volcánicas en todas las latitudes, y más que todo, el 
hecho constante del aumento de temperatura con la profundidad 
que revelan los sondajes artesianos llevados h&sta más de 2.000 
metros, son razones poderosas que inclinan al conferencista á fa- 
vor de la teoría del fuego central. 

Los adversarios tienen dos razones científicas que son: la rigidez 
del núcleo terr^tre que se desprende de ciertos cálculos sobre la 
velocidad de propagación de las ondas de largo período, y la in- 
dependencia de las venas volcánicas con respecto á las atraccio- 
nes lunares. Pero estos hechos se explican obviamente por la 
enorme presión que prevalece en el interior del globo, y con- 
fiere inmovilidad y rigidez á los cuerpos, cualquiera que^sea su 
estado físico. 

En consecuencia, el verdadero agente que preside la forma- 
ción geológica de nuestro planeta, es el enfriamiento gradual y 
consiguiente contracción de volumen que originan presiones 
elásticas gigantescas, principalmente tangenciales, con más ó 
menos frecuentes fracturas, dislocaciones ó rompimientos de 
equilibrio violento que constituyen los fenómenos seísmicos. 

Terminó el P. Gutiérrez Lanza anunciando el cierre de sus 
conferencias, y agradeciendo al Sr. Presidente y miembros pre- 
sentes déla Academia y á todo el numeroso público ilustrado. 



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414 ANALES DE LA 



Sil perscvemutc beiírvoliMicia oii líonrar von 8ii am^ettoiii y 
uiHe^trHs (le iiitcri's ei^lc tmbajo. 

Kl 8r. i'resiüente, al eouehiir c4 dieertaute, manifieBUi que 
con ésta termina eáta serie de eonferencias; que 1h Acadenua hn 
escuchado con verdadero placer y, en nombre de la Corpoi»- 
ción, le repite las gracias más expresivas por bus brtllaiites tm- 
bajos^que han honrado la tribuna de la Academia y han divul- 
gado tan interesantes conocimientos. 



INFORK lEDUO LB6AL KERCA DB OmS RESnS 

• POR LOS 

Brei. Joié A. PrMno j Oarloa It la Sotm 

« ■ ■ 

(14 de Octubre de 1907.) 

Con fecha 20 del mes de Agosto del corriente año, el 
Sr. Juez de Instrucción del Oeste ha remitido á esta Aca- 
demia una comunicación que dice: 

''Sr. Presidente de la Academia de Ciencias de la Ha- 
bana. Señor: En cumplimiento de exhorto del Sr. Juez 
de Instrucción de Guane, adjunto tengo el honor de re- 
mitir íí Vd. varios huesos con el fin de que se informe á 
este Juzgado si dichos huesos son humanos, ó en caso con- 
trario si pertenecen a un animal y cuál sea éste". 

Acompaña á esta comunicación un sobre que contiene 
varios huesos y fragmentos de ellos. 

Y solicitando nuestro Informe en el presente caso, el 
Si\ Presidente de la Academia, tenemos el honor de ma- 
nifestaros que los huesos que ha remitido á esta Corpom- 
ción el Sr. Juez de Instrucción de Guane, perteneccfn al 
esqueleto de un feto humano, á término, ó de nn ro cí e n 
nacido de menos de seis meses. 



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ACADEMIA DE CrENClAS j>£ LA HABANA 415 

La clasificacióa que heinoí? lioclio de las pio/a>í (\scjiielt' 
ticas, es la que sigue: 

yúm. 1 Maxilar superior derecho, y unu oíispide de 
un molar. 
2 Las dos masas laterales del occipital. (Occi 
pítales externos.) 
,, 3 Mitad derecha de la 1." vértebra cervical ó 
atlas. 

4 Mitad derecha de la» 2.'' vértebra cervical ó 

axis. 

5 Semi-arcos neurales, derecho é izquierdo de 

Isr 5.* ó 6.* vértebra cervical. 

,, 6 Semi-arcos neurales, derecho é izqui(írdo de 
la 6.* ó 7^ vértebra cervical. 

„ ' 7 Semi-arco neural derecho de la 1." vértebra 
dorsal. 

,, 8 Dos semi-arcos neurales derechos y tres iz- 
quierdos de vértebras dorsales. 

,, 9 Semi-arco neural derecho de la f)." vértebra 
lumbar. 

,, 10 Clavícula derecha. 

„ 11 Primera costilla izquierda. 

„ 12 Duodécima costilla derecha. 

,, 13 Porción isquiíítica del iliaco dcM'ocho. 
14 Dos huesos metacarpianos. 

,, 15 Primer metatarsiano derecho. 

,, 16 Seis huesos metatarsianos. 

Habana, Octubre 14 de 1907. 

I))\ Carlos ríe la Torre. 

I)r. José A, Presua. 



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416 ANALES D£ LA 



ACTI DE U SESIÓN HIBLIM ORDINKRII DEL 25 DE OCTUBRE DE 1907 



Presidente, — Dr. Juan Santos Fernández. 

Secretario, — Dr. Jorge Le-Roy. 

Académicos concurrentes, — De mhmro. — Dres. : E. Acosta, 
J. P. Alacán, G. Alonso Cuadrado, D. Hernando Se^ai, G. Ló- 
pez, M. Rníz Casabó, E. Saladrigas, C. de la Torre, J. A. Valdé» 
Anciano, P. Valdés Ragúes. 

Honarario, — Dr. M. S. Castellanos. 

Corresponsal, — D. F. M. Héctor. 



Leída el acta de la sesión anterior (7 de Octubre), fué aprobada. 

Se dá cuenta de las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — Del Juzgado de Instrucción del Dijstritp del Oeste, 
recordando la evacuación del informe solicitado en 18 de Agosto 
sobre unos restos óseos. 

Del mismo, recordatorio del anterior. 

Del Dr. Felipe García Caflizares, devolviendo el expediente pa- 
m que fué nombrado ponente sobre modificación en la Ley de ca- 
za vigente concerniente á la paloma torcaza de cabeza blanca. 

Del Juzgado Municipal del Oeste, solicitando tasación de hono- 
rarios profesionales. 

Salida, — Al Dr. Gastón Alonso Cuadrado, nombrándolo ponen- 
te para que informe sobre un asunto de alcoholes. 

Al Juzgado do Instruccción del Oeste, remitiéndole informe 
aprobado por esta Academia en causa por asesinato é infanticidio 
y devolriéndole los huesos a que aquél se refiere. 

El Dr. Gastihi Alonso Cuadrado^ dá lectura al informe que se le 
encomendó acerca de un asunto de alcoholes, en que la Academia 
dictaminó con fecha 28 de Junio del aflo actual que " Un alcohol 
^'de 93*' C. y en el mal la materia en disolución no es apreciahU quí- 
^^micamenfe^ no puede considerarse vn preparado medicinal en nin- 
'^gún sistema terapéutico reconocido'' (1). Esto informe elevado á 
la Secretaría de Hacienda que lo solicitaba, fué impugnado por el 
Ldo. en Medicina y Cirugía, Sr. R.:. M... U... ante el Gobierno 

(1) Véase t. xi.iv pág. 178. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 417 

Provisional y de ésto, por conducto de la expresada Secretaría de 
Hacienda, vuelve á la Academia, para que nuevamente informe 
lo que estime oportuno en vista de la reclamación entablada. 

La Secretaría, á petición del informante, da lectura íi la docu- 
mentación remitida y después de ella el Dr. Alonso Cuadrado 
analiza y combate las razones piresentadas por el reclamante, hace 
ver la forma incorrecta que este señor se permite usar para con la 
Corporación, se coloca de lleno dentro de la doctrina homeopática 
y conforme í sus principios y apoyando en los textos de sus auto- 
ridades y, sobre todo, en la Farmacopea Homeopática Políglota del 
Dr, Schmit)p^ que es la obra que cita y acompaña como prueba el 
Ldo. M... B..., destruye las afirmaciones do dicho señor y conchi- 
ye proponiendo las siguientes conclusiones: 

'4.-' — En todo medicamento se consideran siempre y en abso- 
"luto las c/intidades de las materias medicamentosas, apreciables 
''necesariamente á los reactivos químicos; como en el sistema ho- 
'"nioopático sólo se tiene en cuenta la caJiffad molecular de or- 
*Men infinitesimal no pueden sor considerados como tal medica- 
amento. 

*'2.* — rn alcohol do X) grd. cent, y ^m el cual la materia en 
"disolución no os apreciable químicamente, no puede considerar- 
"se un preparado medicinal en ningún sistema terapéutico co- 
' 'nocido. 

"3.=' — Kn el sistema liomoopsUico ol alcohol do mayor concon- 
''tración que de Oír so ha de rebajar con agua destilada procisa- 
" mente á ese grado, equivalente (i un poso específico de O'S:^ para 
"efectuar las operaciones. 

"4.'^ — El alcohol concentrado á o?c grado do UJ' C. que so em- 
"plea en l:is prepiracnones homeopáticas, además do ser puro quí- 
"micamente ha de estar necc'siriamento dcodoriz ido de otra cual- 
"quiera substancia extraña. 

"tO.=* — Vn alcohol del grado y condiciones citadas en la conclu- 
*'si6n 3.-' tampoco es una preparación medicinal en el sistema ho- 
' 'meopático, puesto que se halla comprendido en el epígrafe de 
* ^Substancias Indiferentes", de la Farmacapea Homeopática del 
•-^Dr. Schwabe. 

"ft.^ — Un alcohol de las condiciones citadas, es medicinal desde 
*^€?1 punto de vista homeopático, cuando está diuamizado por cual- 
'^quiera délos métodos descritos en la farmacopea homeopática. 

*'7.* — Para que un alcohol esté dinamizado según oso sistema, 

TOMO xuv. — 54. 



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418 ANALES DE LA 



'*es condición precisa é inelndible qne esté contenido en los fras- 
éeos nuevos y limpios donde se ha ofectnado la dinaniizaeióu, se- 
sgan las reglas, vertiendo á gotas las nuvt crias medicamentosas 
*'que se han de dinamizar; y ademas dichos frascos han de ostar 
''rotulados según las reglas. 

''S.** — El alcohol dinamizado según el sistema homeopático, cuya 
''substancia medicamentosa no sea apreciable íi los reactivos quí- 
"micos, se puede emplear en todos los usos industriales y de consu- 
"mo bromatológico interno, así como en todas las operaciones de 
"la química donde se haya de emplear el alcohol puro química- 
"mente". 

Sometido a discusión este informe fué aprobado por unanimi- 
dad, acordándose trasladarlo íntegro á la Secretaría que solicita 
la consulta. 

Acto seguido el Dr. Pedro Valdés Ragúes á{i]octurB,{i su trabajo 
anunciado en la orden del día acerca del albinismo es las .vves. 
Comienza lamentándose de los pocos cultivadores que, entre nos- 
otros, tiene la Historia Natural. Presenta después, describiéndolos 
los ejemplares albinos de las aves que posee el museo do la Aca- 
demia y el museo (lundlach, del- Instituto de 2." Enseñanza y con- 
cluye haciendo consideraciones acerca del albinismo y melanismo 
y la coloración del plumaje de las aves según los sexos y edades 
de las mismas, llamando la atención acerca de la importancia de 
este estudio no sólo para las determinaciones citadas de sexo y 
edad sino hasta de la especie á que pertenecen. 

Sometido á discusión pide la palabra el Dr. (\ de In Torre y 
hace notar que el Dr. Valdés Ragúes alude á que aquí no se hacen 
trabajos de Historia Xatural y precisamente el interesante que 
acaba de presentar es una prueba de lo contrario. Recuerda que 
Gundlach, Vilaró, etc., han contribuido al estudio del albinismo, 
como lo hace constar el Dr. Valdés Ragúes y aflade que en reali- 
dad los casos de albinismo no son otra cosa que monstruosidades 
en la coloración y eso mismo constituye su rareza. 

Dr, Valdés' liagaés. — Hace constar que su intención ha sido el 
que otros más competentes se ocupasen de estos trabajos antes de 
que los extranjeros los publicasen fuera de (*uba. 

El Dr. Doiainyo Hernando Svtjaí da lectura á su trabajo titula- 
do ÜTiLiDAn Y TÉrxiCA DE LA broxcoscofía. Rccuerda la lec- 
ción dada por el profesor Jaboulay, de Lyon, á propósito de una 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



419 



cánula de traqueotomí» caída en ol broiiqiiio derecho de un hom- 
ure que padecía de nna estenosis laríngea y en qne la intervención 
{uirúrgica hecha con las indicaciones de la radiografía, tuvo que 
ícr suspendida por un neunio tórax muy grave. Preso el enfermo 
lo una broncoueumonía, el Ür. (xarel practicó fácilmente la ex- 
tracción con el instrumental de broncoscopia. 

Dice que su objeto es contribuir ai la divulgación de la broncos- 
;opia, excelente método de examen y cuyo campo de acción no se 
imita á la extracción de cuerpos extraños. Ilace notar que como 
)\ mismo instrumental sirve para el examen de la tráquea y del 
»óíago, la traqueoscopia y la esofagoscopía se incluyen impropia- 
nente en el término broncoscopía. 

Presenta el instrumental adquirido por la Facultad de Medici- 
la, que es el de Chevalier Jackson y describe minuciosamente la 
iécnica empleada tanto en la broncoscopía superior como en la 
3ronco8Copía inferior. Trata más tarde de las indicaciones de la 
raqueo-broncoscopía y de sus contraindicaciones, así como de la 
esofagoscopía para concluir insistiendo en la utilidad que pueden 
•eportar no sólo como medio de diagnóstico sino para el tra- 
amiento de gran número de accidentes serios y enfermedades 
graves. 

El Sr. Presidente al someter á discusión este trabajo comienza 
)or felicitar á su autor en nombre de la mesa. 

Dr. Héctor, — Refiere un caso de esofagotomía externa en un ni- 
lo que se había tragado una moneda de un centavo y en que la 
adiografía sirvió para revelar el lugar del cuerpo extraño. 

Dr. Hernando Segní, — El caso relatado por el Dr. Héctor pre- 
cisamente demuestra la importancia de la esofagoscopía, pues la 
adiografía no siempre muestra el cuerpo extraño al paso que con 
íon el esofagoscopio no sólo se sabe donde está éste sino qne se 
iractica su extracción. 

Kl Dr. Joité Valdés' Anriano presenta un afso clínico, que le ha 
ervido en su cátedra para la determinación de un diagnóstico di- 
ícil. Sirve para demostrar la necesidad <ie poseer todos los prác- 
¡co8 conocimientos de semiología del sistema nervioso, cuyo es- 
udio se mira por muchos con desdén. 

Se trata de un hombre de 42 años que le fué enviado para co- 
ocer su opinión acerca de una desesperante neuralgia del brazo 
sqnierdo. 

Interrogado sobre el sitio preciso del dolor dice que es el de una 



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420 ANALES DE LA 



línea que partiendo de la parte superior del tórax siguiese por el 
brazo y concluyese en los dedos. El Dr. Valdés muestra enton- 
ces la disposición radicular de la zona dolorosa. 

La fisonomía del enfermo es particular: la pupila izquierda más 
pequeña que la derecha, reacciona bien á la luz; la hendidura 
palpebral del lado izquierdo es menor que la del derecho; no hay 
transpiración del lado izquierdo de la cara; la temperatura es más 
elevada de este lado que del opuesto. Todo esto hizo {)ensar en 
una parálisis del gran simpático. 

La abolición del sudor, el aumento de la temperatura y los fe- 
nómenos dolorosos hicieron pensar en el centro cilio espinal pero 
la flexión brusca de las vértebras cervicales no produce dolor 
alguno. 

El hueco supraclavicular derecho está más hundido que el iz- 
quierdo y la circulación suplementaria aumentada en este lado. 
A la auscultación his vórtices se hallan permeables. El cora- 
zón, normal. 

La radiografía derecha revela una sombra en el vértice del pul- 
món derecho. Xunca ha estado enfermo y conserva sus carnes 
normales. 

El examen de sus esputos bajo el punto de vista del bacilo de 
Koch es negativo ; su sangre tiene 5.750,000 glóbulos rojos; la 
fórmula leucocitaria es casi normal, la proporciojialidad de poli- 
morfos nucleares es de 73 por 100; no hay ganglios supra ni iu- 
fraciaviculares. 

La of taimo reacción de Calmette es negativa. 

La circulación suplementaria del lado izquierdo, los trastornoa 
del simpático, la diferencia en los huecos supraclavicnlares y 
los datos suministrados por la persecución hicieron pensar en 
un proceso ocupando el vértice del pulmón izquierdo. ¿Se tra- 
ta de un quiste hidático? El individuo nunca ha estado fuera de 
Cuba. ¿Un goma sifilítico? no, porque no hay antecedentes específi- 
cos. ¿Es un tuberculoso? no, porque ni los antecedentes ni la auscul- 
tación ni el microscopio revelan nada. Cree se trata de un neoplas- 
ma del vértice pulmonar, pero cuál ¿el cáncer epitelial? no, porque 
la salud se altera pronto y la marcha es rápida; á su juicio se tra- 
ta de un tumor sarcom'atoso primitivo, cuyo sitio ha confirmado 
plenamente la radiografía pi*acticada por el distinguido Doctor 
Domínguez Roldan, 

Insiste de nuevo en la necesidad que tienen los médicos prácti- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 421 

30S de conocer la semiología del sistema nervioso, cuyo conoci- 
niento le ha llevado al diagnóstico de la enfermedad do este in- 
iividiio. 

El Dr. Santos Fcvmhubz dijo ({ue era en extremo interesante el 
jaso presentado por el Dr. Valdés Anciano. Ofrece, añadió, una 
itil enseñanza, y revela como acaba de expresarlo el Dr. Valdés 
inciano, la necesidad de conocer los síntomas que suministra el 
listema nervioso, muy especialmente los oculares, aun cuando el 
nédico no se consagre á la oculística ó se dedique exclusivamente 
i curar las enfermedades nerviosas. 

El Dr. Santos Fernández terminó dando cuenta de unaobserva- 
:ión de su práctica, referente á : 

ÍANIFESTACIONES OCULARES DEL SIMPÁTICO (CERVICAL Y PLEXO 
BRAQl'IAL DERECHO 

El 30 de Noviembre de 1892, fué traído á nuestra consulta el 
)r, X. que había recibido el 18 de Octubre, 12 días antes, un tiro 
le revólver (de 7 milímetros) en el cuello. 

El disparo que le hirió, se hizo á dos ó tres metros de distancia, 
olocado el agresor frente á él. Derribado el herido y sin poder 
ucorporarse, re(;ibió otro tiro que no le alcanzó. 

El médico que lo vio en el momento del accidente, nos cuenta 
[ue presentaba la cara congestionada, dificultad en la palabra, 
fonía, dolor en la lengua y frecuencia del pulso. P^xplorada la 
erida con un estilete, se dirigió éste de delante á atrás y de arri- 
a á abajo, en la extensión de quince centímetros. 

La entrada del proyectil estaba situada en la parte media de la 
Bgión cafotidea derecha, al nivel del borde anterior del externo- 
leido mastoideo; no tenía sitio de salida. 

Había parálisis del brazo derecho, sensación de hormigueo di- 
iisa, dolor en el lado derecho del tórax, especialmente en la re- 
ión sub-escapular, vómitos y blefaroptosis del lado derecho. 

Tres días más tarde, se observó: equimosis en la piel del cuello, 
quél seguía la dirección de una línea, que partiendo del orificio 
e entrada iba á parar al ángulo superior interno de la escápula 
erecha. 

La fiebre que nunca pasó de 38^5 no existía pocos días después. 

El 24: de Octubre, la parálisis del párpado superior estaba más 
centuada. Los movimientos del brazo, dolorosos. La mitad dere- 



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422 ANALES DE LA 



cha de la frente no se liuinedeeía, y estaba menos roja que la 
izquierda. 

El ^ de Noviembre la herida aparéelo eieatrizada, el equimosis 
barrado en su mayor parte. Kl brazo derecho cuando permanecía 
vertical ó coligado, se congestionaba y aumentaba de volumen, 
cjnstituyeiido lo que se h:i llamado edema neuro-paralítico. 

Había en él, constante sensación de hormigueo, á veces dolores 
fulgurantes. 

Observóse impotencia motriz y disminución de la sensibilidad 
en el brazo derecho. El sueño intranquilo, alucinaciones visuales, 
con ideas de persecución. 

El 13 de Xoviembre, continuaba la pérdida del apetito, la in- 
tranquilidad en el sueño y l»s idas delirantes que motivaron ua 
cambio de localidad. 

El- 18 de Noviembre, el sueño es más tranquilo, desaparece en 
parte el delirio de persecución, para ser reemplazado por tristeza. 

Hasta aquí los datos suministrados por su médico. 

Cuando lo examinamos por primera vez, el 30 de Xoviembre, 
como dejamos dicho ya, la parálisis y anesteria del brazo derecho, 
habían desaparecido, sólo le preocupaba la caída del párpado su- 
perior derecho. 

Todavía le ocurría humedecer con el sudor, el forro del som- 
brero en la parte que correspondía al lado izquierdo de la frente, 
cuando se sofocaba; en tanto que en la parte derecha estaba seco, 
porque no transpiraba y, por consiguiente, no manchaba. 

Igualmente advertimos, que el lado izquierdo déla frente y la 
mitad izquierda de la cara, al marchar se enrojecían, mientras 
que en el lado derecho no ocurría lo mismo; por el contrario, ha- 
bía palidez. 

La pupila derecha cuando miraba á distancia ó lejos, tenía una 
amplitud nwmal é idéntica á la del lado izquierdo; mas cuando 
se colocaba al enfermo en la (támara obscura, y se le hacía mirar 
a la lámpara del oftolmoscopio, la pupila izquierda se contraía 
como de ordiiuirio: pero la deretíha al grado do miosis. La agude- 
za visual y campo visual fisiológicos. 

La caída del párpado, más que ptosis parecía asemejarse á la 
que se observa en el ojo, cuando el cojín adiposo se contrae ó dis- 
minuye de volumen, como al inicio del enoftalmo ó la atrofia del 
bulbo; pero al tacto, investigando la tensión intraocular, no se ha- 
llaba aumentada ni disminuida, del mismo modo que el ojo no 
aparecía exof tal mico ni hundido. En tal concepto nos pareció 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HAB.\NA 428 

justificado atribuir el fenómeno, no al ptoi^is, sino á la parálisis 
del músculo de Müller 6 múscnh (H'hit<frin, de fibras lisas, que ani- 
ma el gran simpático, y que en algunos animales, en que está 
muy desarrollado, lleva el globo ocular hacia adelante. 

Después del examen que le hicimos no volvimos á ver al enfer- 
mo, porque salió de la Isla, pero tros aflos más t irde en I." do 
Diciembre de 1895, alguien que lo vio nos informó que experi- 
mentaba las mismas molestias, y tenía el propósito de extraerse el 
proyectil. 

El Dr. Valdés Anciano manifestó, después de oir la observa- 
ción del Dr. Santos Fernández que el caso era análogo, sólo que 
en uno la etiología obedecía á un traumatismo, y efi el otro á la 
presencia de una neoplasía. 

Con lo que se dio por terminada la sesión pública constituyén- 
dose la Academia en otra de Gobierno. 



Informe acerca de un asunto de alcoholes 

roa KL 
BB. GASTÓN ALONSO CUADBADO 



(Sesión del 25 do Octubre do 1ÍM)7.) 

Con fecha 7 de Oetubrtí el Sr. Secretario, de esta Cor- 
poración pasa á informe del ([ue suserihe nn expediente 
que se compone de dos partes: I."" (\)})ia de un dieta. nen 
de esta Academia devuelto por la Secretaría de llacieiula, 
por orden del Honorable (iohernador Provisional. 2/ Co- 
pia de un escrito del Liceiíciado en Medicina y Cirugía 
Sr. Rafael Fernández Benítez, y preparador de medica- 
mentos homeopáticos en la Farmacia Cosmopolitana de 
esta Ciudad, donde taml)ién se preparan nícdicamentos 
según las farmacopeas de la ciencia reconoeida, acompa- 
ñada de un libro titulado Farmaco[)ea lIom(H)pálica Po- 
líglota del Dr. W. Schwabe, y cpie A Sr. S(H*retario de 
Hacienda remite para cpu3 esta Coi-poración informí» lo que 
estime oportuno. 



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Goógle 



424 ANALES DE LA 



El primer dociimeuto S3 refiere á una consulta de 
Secretaría de Hacienda respecto á un alcohol de 93 gr 
dos centígrados, y cuyíis conclusiones del vocal ponen 
eran las siguientes: ''Un alcohol de 93 gr. cent., y en 
cual la materia en disolución no es apreciable químic 
mente, no puede considerarse un preparado medicinal ( 
ningím sistema terapéutico reconocido''.. 

VA ponente que informó sobre este asunto juzgó la co 
sulta desde el punto de vista homeopático, y el que si] 
cribe acepta en todas su partes el dictamen anterior, e 
cepto el siguiente párrafo, ((ue sin duda es un error pasac 
desapercibido al [)onente: *'El vehículo empleado en est 
diluciones, que pudieran llamarse atomizaciones por j 
extraordinaria divisicuí os el alcohol diluido á 50 grad 
centígrados, ó sea un líquido que tiene mitad de alcoh 
y mitad de agua'\ 

Y aquí pudiéramos dai* por terminado el asunto sino fu 
ra porque la Academia siempre ha sido considerada c( 
mucho respeto y se han dirigido á ella siempre en buen 
formas y en el documento firmado por el Ledo. enMedi( 
na y Cirugía Sr. llafael Mcnéndez Bcnítez se empleí 
frases por demás descorteses que no debemos adraiti 
con mayor motivo cuanto en todos los Centros oficial 
cuando llega alguna reclíimaciiuí tMi la forma usada p( 
el reclamante, se devuelve al interesado con la frase usu 
'S'cnga en formad 

Pero además importa á esta Academia fijar bien 
asunto objeto de la consulta, porque la Secretaría de H 
cienda ha de necesitar alguna definición científica c< 
autoridad suficiente para deftíuder los derechos del impuí 
to sobre alcoholes, desde el momento que el sistema c 
rativo homeopático no es reconocido oficialmente, ni ai 
en esta Academia, conu) ciencia constituida. Y para 
objeto de la consulta, la Academia no necesita conoc 
más que el tratado de Farmacia Práctica del Dr. R. S 
daba, donde en la pág. 1273 1280 del tomo 2.'' se conde 
san admirablemente todos los métodos de preparación 
de medicamentos empleados en la homeopatía, y que 
hallan en conformidad con los descritos en la Farmac 
])ea Homeopática Políglota del Dr. Schwabe. Y en ui 
íi otro libro indistintamente podemos apoyarnos pa 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 425 

nuestras conclusiones, porque la descripción del primero 
es reflejo fiel del segundo. 

Entre los diferentes párrafos del documento suscrito 
por el Sr. Menéndez Benítez se encuentran los siguientes: 
"Resulta doloroso que una Corporación como la citada 
emita un informe como el tjue transmite la Secretaría de 
Hacienda, que constituye un perfecto error, y que así 
puede calificarle cualquiera que «¿/i ser mhio (el subraya- 
do es nuestro) conozca la homeopatía aunciue sea super- 
ficialmente"... 

Y más adelante añade: '^Basta para ello consultar la 
citada obra (la del l)r. Schwabe) en sus páginas E. 25 á 
la E, 32, y leer el epígrafe ''Dinamización con los glóbu- 
los'' aun sin lo cual, el sentido cortiñn (el subrayado es 
nuestro), hace ver lo uiismo, pues los glóbulos son de 
azúcar (le Jeclte, y no s(» pued(\n impregnar en. alcohol di- 
luido, ponpie se disuelv^en ". . . 

Se pueden i)erdonar las frases incorrect^is del Sr. Me- 
néndez Benítez, en gracia á (pie no (*s Farmacéutico, y 
por lo tanto carece d(? los conocimientos necesarios de la 
prá<*tica farmacéutica de la ciencia níconocida, pero á 
nuestra vez hemos d(í manifestar (pie el Sr. Menéndez Be- 
nítez incurre en un com[)l(íto error, porque cualquiera que 
conozca la homeo])atía auncpie sea supc^rficialnuMite, habrá 
advertido (pie el rcclamaníc confundí^ lastimosamente el 
azúcar de leche (> lactosa que se emplea en las trituracio- 
nes homeopáticas, con el azúcar de caña ó sacarosa de que 
están conf(HX*i(:niados los glóbulos qiuí se han de emplear 
(MI la imbibiciíui d(í las dihicioiles (> potencias homeopá- 
ticas líquidas. V es evidente (pie si en el sistema homeo- 
pático por lo general no se emplea en la impregnación de 
los glóbulos de azúcar de caña más que las diluciones en 
alcoh(^l concentrado, ponpie son dogmáticíis las formas, 
el tiempo, la capacidad, el modus faciendi, en una palabra; 
en la farmaciii corriente no existe ningún inconveniente 
porque se pueden emplear otros procedimientos para las 
imbibiciones. Debemos acudir sin embargo á ese sentido 
común que invoca, el Ldo. Menéndez Benítez, porque aun 
en el sistema homeopático pueden impregnarse glóbulos 
con dinamizaciones bajas, y se conoce que no se íijado en 
el inciso que sigue al párrafo que cita (leí libro del doctor 

TOMO XLIV. — ."m. 



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426 ANALES DE LA 



Schwahe que tí letra dice así: ''Otro procedimiento esta- 
blece Hahnemanií en las enfermedades rrÓHÍran tomo 1." 
pág. 187. *'Se pondrán los glóbulos en una pequeña cáp- 
sula de porcelana más honda que anclia y se echará en 
ellos el número de gotas suficientes, de la diimm¡zaci(>n 
medicamentosa, para que penetren \hasta el fondo, y em- 
papen todos los glóbulos en un minuto. Se vuelve la cáp- 
sula y se echa su contenido sobre un pedazo de papel se- 
cante, limpio y seco ({ue absorl)erá el líquido sobrante»; 
después se extienden y se separan los glóbulos en el papel 
para que se desequen pronto''. Y los pr^^paradores ho- 
meópatas que han ensayado este método de Ilahnemann, 
ven que durante un minuto de contacto en esas condicio- 
nes, no se disuelven los glóbulos en el alcohol diluido ni 
50 por 100. 

Ni tampoco se halla n)uy ci(»rto el reclamaiúe en la gra- 
duación del alcohol, porque como i*ecomienda Schwabe 
ha de ser el espíritu (le vino (U»l comercio, rc^ctificndo en 
aparatos especiales qne se han de usar exclusivamente 
para estas destilficiones, y (*ste alcohol des])ués de destila- 
do se ha de reducir su jjcso específico á D.O,H.*] (jue co- 
rresponde á 90 gv, (Y»nt. ''(V)mo el método de preparar 
Hahnemann los medicamentos es para nosotros una ley, 
dice el I)r. Schwab(\ no nos servimos del alcohol más 
fuerte (jue el usado j)oi* él". ^n'^í'jIo ])ara aípiellos inedi(*a- 
mentos cuyas dinamizaciones bajas no se conservan en este 
alcohol, empleamos el agua destilada puesto que muchos 
médicos homeópatas se sirven de las dinamizaciones baja.s 
mientras que Hahnemann usaba exclusivamente las altas'\ 

Quedamos, pues, en (pie no es un jierfecto error estable- 
cer que algunas diluciones no se hallan en alcohol concen- 
trado, puesto que el párrafo 7. K. 30 de la Farmacf)p(ni 
Homeopática se encuentra en la escala centesimal A. la 
cuarta dinamización que tiene partes iguales de agua y 
alcohol, y en la escala cent(\simal, H. la octava dinamiza- 
ción se compone de 90 gotas de agua destilada con 50 go- 
tas de alcohol concentrado. 

Y debemos insistir sobre esto, por que lo que se conside- 
ran nimiedades en nuestio sistema, la medicina homeopática 
lo tiene como imprescindible. Para la preparación de sus 
medicamentos, en esta doctrina inofensiva, (^1 principio fun- 



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ACADK,MrA I)K CIENCIAS UE LA HABANA 427 

(Imueiital, es que de la fiel observaucia de las reglas de 
preparación depende exclusivamente la actividad y efica- 
cia que siempre se halla en la más extrema divisibilidad 
molecular, cuya actividad no se demuestra con los reacti- 
vos químicos, ni con pruebas mateiiales, y por lo tanto la 
única prueba que se puede obtener "de un medicamen- 
to homeopático es en la Fe, en la creencia de que el ope- 
rador ha cumplido con todas las i'eglas que señala su Far- 
macopea. La imica prueba material ({ue se puede obtener 
es presenciando las operaciones del preparador, que nece- 
sariamente ha de estar en un local bien ventilado, com- 
pletamente independiente, provisto de armarios cerrados 
para que no se alteren en lo más mínimo las preparaciones 
por los agentes (juímicos como calor, luz, etc., y cuyo lo- 
cal se halle perlectamente libre de humos y olores de 
cualquier clase, incluso el humo del tabaco. Y esto se ex- 
plica pensando (jue las partículas medicamentosas homeo- 
páticas se hallan en el grado de divisibilidad de todas las 
que excitan la membrana pituitaria causando la sensación 
de olor y por lo tanto cualesquiera masas moleculares li- 
bres olorosas, que se hallaren alrededor del operador ex- 
cepto con las que está operando, destruyen en su base la 
acción terapéutica del medicamento. 

Y este principio corresponde con la doctrina de Hahne- 
mann, dogma de la homeopatía, á saber, que la mayor 
parte de los síntomas ó la totalidad de los síntomas, cons- 
tituyen la enfermedad, y que la enfermedad no es produ- 
cida por ninguna substancia material, sino que siempre es 
la resultante de un desorden dinámico, peculiar y virtual 
del organismo. ''Las enfermedades dice Hahnemann, Tn- 
traducción al Oro anón, pag. 17, no cesan de ser desórdenes 
espirituales, dinámicos, de nuestro principio vital dinámi- 
co''. Y en la pag. 3 dice: ''Desde el momento en que la 
mayor parte de las enfermedades son de origen y natura- 
leza dinámica (es})iritual) las causas que las producen no 
Hon perceptibles á los sentidos''. De aquí resulta el afo- 
rismo homeopático de que cuanto más diluido esté un me- 
dicamento más enérgica es su acción terapéutica. 

No nos i)roponemos dar aquí un curso de homeopatía far- 
macéutica, pues ni iiun tiene existencia legal propiamente 
dicha entre nosotros, ni tampoco criticar el sistema, pero 



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428 ANALKS I)K LA 



se hace necesario dar iiiía i(l(»a (Uí cómo se practican al- 
gunas operaciones de dinaniización, para (pie la Academia 
primero, y la Secn^taría de Hacienda después, puedan 
juzgar de las masas de líquido con la^ qne se opera y del 
tiempo que duran las operaciones. Podríamos copiar la 
descripción de la ol)ra titulada Faniiarla Práctica del Doc- 
tor U. Sábada, la (pie como hemos diclu» condensa muy 
bien el manual operatorio del l)r. Schvvabe, i)ero preferi- 
mos el original para (jue no se atribuya á mala interpreta- 
ción''. Dinaniización de las Substancias Líquidas (Farma- 
copea ITomeopAtica PolÍíjlota p. E. 18)'\ Hacemos las 
dinamizaciones en una habitacicMi resguardada de la luz 
solar directa. Los frascos en (pie se [)reparan son cilindri- 
cos, con borde ])lano, ancho, sin estar arqueados ni hacia 
arriba ni abajo, y niiden msís de una mitad nuis de la can- 
tidad líquida que han de dinamizar El Uímibre del medi- 
camento y el número de la dinamización ó potencia, que 
el frasco estú destinado á preparar, se escriben en el ta- 
pón de corcho y en el frasco poniendo la letra C/' antes 
del número, si se hace [)or la escala centesimal, y la letra 
D/' si por la decimal. La dinamización se efectúa del mo- 
do siguiente: 

a) Hasta la dinamización 30 seyiin la escala centesimal. 
El operador colocará delante de él, y en fila los frascos 
rotulados como se acaba de decir, con el nombre del me- 
dicamento y los números C. 1-30; y se pondrá en cada 
frasco, por medio del tnbo medidor el número de gotas 
de alcohol concentrado que se designan en el § respectiv'o, 
teniendo cuidado además que el lujnido no salga más que 
gota á gota del medidor, tapando después el frasco. Se' to- 
ma en seguida la tintura madre, ó el extracto, se echan 
con exactitud en el frasco destinado á la primera dinami- 
zación, el número de gotas expiesado en el § respectivo, 
se le tapa apretando bien el frasco, y se le dan diez fuertes 
sacudidas, dirigidas de arriba abajo, coií el brazo en cuya 
mano se encuentra el frasco. Luego se dest4qm éste, se 
echa una gota en el frasco seííalado C, 2, se tapan ambos, 
y se coloca el primero en el sitio que ha de ocui)ar; se co- 
ge el segundo, y se dinamiza su contenido como el de C. 1 
mediante diez fuertes sacudidas dirigidas de arriba abajo. 
De esta segunda potencia, se echa una gota en el frasco 



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Si 



ACADEMIA DK CIENCIAS DE LA UABANA 429 

rotulado C. 3 que sacudido diex veces resulta la tercera 
potencia; y así se continúa la dinainizaci<Sn con los frascos 
restantes, echando cada vez una gota de la dinamización 
precedente en el frasco siguiente y sacudiendo diez veces. 

Procedimientos minuciosos semejantes se emplean (in 
las trituraciones y tinturas madres. 

En vista de estas ctnisideraciones el ponente (pie sus- 
cribe somete á la aprobación de la Academia las siguien- 
tes conclusiones: 

1.* — En todo medicamento se consideran siempre y en 
absoluto las cantidades de las materias medicamentosas, 
apreciables necesariamente á los reactivos químicos; como 
en el sistema homeopático sólo se tiene en cuenta la cali- 
dad molecular de orden infinitesimal no pueden ser consi- 
deradas como tal medicamento. 

2.* — Un alcohol de 93 grd. cent, y en el cual la materia 
en disolución no es apreciable químicamente, no puede 
considerarse un preparado medicinal en ningún sistema 
terapéutico conocido. 

3.* — En el sistema homeopático el alcohol de mayor 
concentración que de 90^ se ha de rebajar con agua des- 
tilada precisamente á ese grado, equivalente á un peso es- 
pecífico de 0'83 para efectuar las operaciones. 

4/ — El alcohol concentrado a ese grado de 90^ C. que 
se emplea en las preparaciones homeopáticas, además de 
ser puro químicamente ha de estar necesariamente deodo- 
rizado de otra cualquiera substancia extraña. 

5.* — Un alcohol del grado y condiciones citadas en la 
conclusión 3.* tampoco es una preparación medicinal en 
el sistema homeopático, puesto que se halla comprendido 
en el epígrafe de ''Substancias Indiferentes,'^ de la Far- 
rrmcopea Homeopática del Dr. Schwabe. 

6/ — Un alcohol de las condiciones citadas,* es medici- 
nal desde el punto de vista homeopático, cuando está di- 
narmzado por cualquiera de los métodos descritos en la 
farmacopea homeopática. 

7.* — Para que un alcohol esté dinamizado según ese sis- 
tema, es condición precisa é ineludible que esté contenido 
en los frascos nuevos y limpios donde se ha efectuado la 
dinamización, según las reglas, vertiendo á gotas las ma- 



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430 ANALKS DK LA 



toriíi.s niedicHineiitosas que se lian de dinumiiSar; y adeiiuí?? 
diclius frascos han de estar rotulados según las regla^j. 

8." — El alcohol düíaniizado según el sistema homeopá- 
tico, cuya substancia medicamentosa no sea apreciable a 
los reactivos ([uímicos, se i)uede emplear en todos los 
usos industriales y de consumo bronuitológico interno, a¿sí 
como en todas las operaciones de la química donde se ha- 
ya de emplear el alcohol puro químicamente. 



ALBINISMO EN LAS AVES 

POR EL 

DB. PEDRO VALDE8 BAGUES 



(Sesión del 25 de Octubre de 1907.) 

La observaci(5n de los curiosos ejemplares de albinismo 
que se exponen en los Museos de nuestra Academia y en 
el Instituto de esta ciudad nos mueve á presentar ala con- 
sideración de Vds. el siguiente modesto trabajo, que só- 
lo tiene por fin hacer presente algunas de las muchas be- 
llezas do nuestros ignomdos tesoros de ciencias, que apa- 
recen ocultos lí la generalidad de las personas y que, en 
realidad, son dignos de estudio por parte de los que se 
dedican á la Historia Natural, hoy poco cultivada entre 
nosotros. 

No hace mucho tiempo, un distinguido Profesor, Jefe 
del Departamento de Aves en el Museo de Washington, 
visitó el Mmsco del Instituto de 2^ Enseñanza, que está 
á nuestro cargo y se admiró de la preciosa colección de 
ejemplares albinos, de los que tomó nota para publicar un 
trabajo, según nos dijo, en el Anuario del Smithsonian 
Institute. De lamentar es que' nuestros hombres de cien- 
cia no se ocupen de los admirables ejemplares de nuestros 
Muscos y vengan extranjeroíB lí admirar sus bellezas para 
escribir sobre ellas y darlas lí conocer al mundo científico, 



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ACADEMIA DE CIENCUS DE LA HABANA 431 

en obras y periódicos que no son cubanos y es (jue, desfíra- 
ciadaniente, no se presta protecciiui, y ni si([uiera atenciíMi 
á lo que es lUK^stro, í»s decir, }íenuinanient(* cul)an(), ex- 
eepcúm hecha de h) político y utilitario. Nosotros, apar- 
tándonos en este momento de tal conducta, nos atn^vemos 
á exponer estas consideraciones encaminadas a abrir la 
senda que nos pueda llevar á estudios de más imjxirtancia 
o\\ los interesantes difícilos probhMiias de las (M(Micias Na- 
turales. 

He aquí, pues, aun([ue en pe(|Ut'ño, el conjuntí» de ob- 
servaciones que nos ha sujjerido la preciosa colección dv 
ojemplares albinos, tan dij^na de s(M' considerada por pro- 
pií>s y extraños; estos últimos unís admiradores de lo nues- 
tro que nosotros misnuís. 

('ONSII)KUACIOXKS SOm^K Kí. ALUINISMO K\ LAS AVKS 

(^Ejcínplfrres del Jínspo ChIhiho (wundldch). — Ano 1!)07 

Sejíím ''La (Irande KncyclojXMlie", pájr. 1174, tomo 1.**, 
íA albinismo es aquel castado en (jue falta el pif2;mento 
(más ó menos completamente), dando á los animales ó 
vegetales su coloraciíHi característica; ])roduciendose de 
esta manera variedades albinas, <*s decir, más ó menos 
blancas, mjís ó menos descoloridas, llamadas albinas. Kl 
mismo diccionario expom* en la ))áj>;. Il7í), lo siguiente: 

Los animales están, como el hombre, sujetos al albinis- 
mo y se puede decir que esta anomalía es tan frecuent(í 
entre ellos como en la esp(^ci(* humana y luego agrega: 
En gran número de animales, sobre todo en los ([uevivcMi 
en países cálidos <'» tem])lados, el albinismo es permanen- 
te ó accidental y no se observa sino en individuos aisla- 
dos. Las aves ostentan un plumaje de verano más ó nuí- 
nos obscuro y un plumaje de invierno, en que su l)lancura 
constituye por exceU^icia un color protector, armoni- 
zando el animal su coloracifui con la de la nieve, so hacen 
desaparecer á la vista d(* sus enemigos. 

Tranenfeld admite los siguientes grados de albinismo: 

L" — Leucocrismo, plumaje enteramentí* blanco, iris 
rojizo. 

2.** — Clorocraismo, plumaje de colores más ó menos pá- 
lidos, como lavados. 



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432 ANALES DE LA 



3." — Geraiscroisino, decoloración con la edad, apare- 
ciendo manchas blancas más ó menos extendidas. 

4.° — Alocroismo, variedad de coloración, con tres tipos: 
parcial, total 6 tapizado. 

5.* — Climatocroismo, cambio de coloración debida al 
clima. 

Otros autores dividen el albinismo en completo é in- 
completo, según afecte todo el plumaje del ave ó una par- 
te de él. 

Las anteriores consideraciones debidas á Rafael Plan- 
chard, demuestran que el albinismo en las Aves, frecuente, 
como en los Mamíferos, es una anomalía admitida como 
degeneración de la especie, unas veces, y, otras, como 
consecuencia natural de la edad y condiciones de la vida 
de los animales. 

YA Dr. Juan X'ilan') (Zoografía de Vertebrados, Aves, 
I."* parte, pág. 46, cita el albinismo en las aves siguientas: 

Anra, plumaje blanco y manchado. 

Arriero ó Guacaica. 

Bijirita^ la especie geothlypis tríchas, color amarillo 
con manchas blancas en la frente. 

Cao^ ceniciento casi blanco. 

Carpintero jabado^ plunnije blanco, con el rojo típico. 

Carpintero verde, amarillo por arriba, anaranjado por 
debajo*. 

Cotorra^ amarillo con lo encarnado del tipo. 

Pato cuchareta^ colores muy pálidos. 

ChiehÍ7i(/uaco, plumaje V^lanco. 

Gnanahá real, ídem, ídem. 

pJudio, plumaje blanco ó blancuzco. 

Negrito, color gris, con lo blanco del tipo. 

Perdiz, toda blanca. 

Rahich(\ colores apagados. 

Sabanero, blanco con lo amarillo del tipo. 

Sarapico, la especie actooromis mlnutill.v pintas blan- 
cas en el plumaje superior. 

Tomegmn de la tierra, amarillo con manchas blancas. 

Tojasa, colores apagados. 

Torcaza morada, colores muy claros, blanca. 

Zorzal real, blanco. 

El Museo Cubano Gundlach — (Instituto de 2.* Enseñan- 



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ÁCAD£MIA DÉ, CIÉKCIAS D£ LA HABAKA 433 

za (le la Habana), ostenta importantes y curiosos ejempla- 
res de albinismo en las Aves y algunos Mamíferos de Cu- 
ba y también en el Museo de la Academia de Ciencias 
pueden observarse ejemplares de especies albinas, en aves 
cubanas. 

Ponemos á continuación los siguientes ejemplares de 
aves albinas. 

Zorzal real, — Orden de los pabberes, familia turdidae, 
con los siguientes caracteres: plumaje blanco con algunas 
pUimas de color gris, casi imperceptibles en el cuello, 
iris y patas de color rojo; es un precioso ejemplar de albi- 
nismo completo. 

Nombre técnico mimocicla juthripks. 

Tomeyíán, especie euthialepida, conocido por Viudita-^ 
del orden de los parseres, familia fraxoiua, conirrostris, 
o >n \o^ siguientes caracteres: No es enteramente blanco, 
más su color tira jÍ amarillo sucio, oscuro hacia arriba y 
con tinte amarillo en la rcgi()n del cuello. 

Sabanero, stcrnella hippocrepis, del orden de los pas- 
rtERE?^, familia HicTERinAE, con los siguientes caracteres: co- 
lor blanco en el plumaje, menos en la parte inferior del 
cuello, con el amarillo propio de su coloración. 

Judio, ORETOPHAOA ANÍ. ordeil PASSERES, familia CL'CLLI- 

UAE, puede observarse un grupo notable de Judíos albinos 
con diferentes variantes de coloración, va «:ris más 6 me- 
nos manchado, ya uniforme. 

Una fotografía de este grupo fué publicada en la Orni- 
tología de Gundlach, 2^ edición. 

Del orden o yr atores, familia columbjdae, vulgo palo- 
mas, se encuentran los siguientes ejemplares albinos: 

Rábiche, perirsira oarolinenhih, no enteramente blan- 
ca, tirando su color al blanco ocráceo, sobre todo, en el pe- 
cho y vientre. 

Tojom, CHAMAEPELiA PE8SERINA, presentando su plumaje 
un color blanco sucio, tirando á bermellón, con algunas 
manchas más oscuras. 

El llamado Frailecillo, aegeliaus semi-palmatus, del or- 
den GRALLATORE8, familia CHARAHRiDAE, no enteramente os- 
curo, sino con colores apagados, sobre todo, el oscuro de 
la parte superior de la cabeza. 

El Pato cuchareta, spatcla clypbata, del orden de los 

TOMO XMV. — 56. 



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434 ANALES DK LA 



NATATOUES, familia ele los anátidas, de color blanco sucio, 
algo grisáceo, con algunas manchas más oscuras. 

En el Museo de nuestra Academia existen algunos ejem- 
plares albinos que podrán ser estudiados debidamente tan 
pronto como la colección se encuentre en condiciones de 
poderse estudiar atentamente. Todos los ejemplares ya ci- 
tados se hallan eñ el Museo Cubano del Instituto de Se- 
gunda Enseñanza de la Habana, en donde están á dispo- 
sición de las personas que deseen observarlos. 

La propiedad contraria al albinismo, el melani.smo, pue- 
de ser estudiada en un ejemplar de Cotorra cubana, chuy- 
soTis LEroocEPHALA, ([uc ostcuta <4 color oscuro del vér- 
tice de la cabeza, en vez del blanco característico y lo mis- 
mo el resto de las plumas del cuello y pecho en doikle so 
presenta aun el color acarminado aunque más reducido, 

Gundlach, pág. 235 de su Ornitología dice, refiric^ndoso 
á este particular, lo siguiente: 

Los dos casos de melanismo en un chrykotis leicoí^e- 
PHALA, con la frente negra en lugar de blanca, y un cha- 
MAEPEL1A PASSKHiXA, criadas en jaula, en un lugar oscuro. 
Este cambio de color al negro se ha observado también en 
íA Jilffffero (\e Kuropa, así mismo criado en jaula y en 
Ingar oscuro. 

La presentación de los casos anteriores nos ofrece \a 
oportunidad de hacer alguna^ consideraciones sóbrela co- 
loración del plumaje de las aves durante su edad. 

En general, en el macho adulto, en la ¿poca de la re- 
producción, se ostenta la librea en su completo desarrollo 
y más bellas formas y colores. Comparada la librea del 
macho con la de la hembra esta resulta inferior á la del 
primero, salvo casos excepcionales. 

En ej joven, según Darwin, so observa lo siguiente: 

L" — Cnando el macho adulto us más bello que la hem- 
bra, el pollo de ambos sexos, en su primer plumaje se pa- 
rece á la hembra. 

2.'* — Que en caso contrario, (^1 joven se parece á la 
hembra adulta. 

3.'' — Cuando el adulto macho se parece á la hembra 
adulta, el pollo de ambos sexos, en su primer plumaje, 
tiene una librea peculiar á ambos, padre y madre. 



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ACAJJgAtlA DK CIJ&NCIAS DE LA HABANA 435 

4.*" — A veces, en el mismo caso, se parece á uno de 
ambos. 

5."— CiMttido los adultos de ambos sexos tienen distintos 
plumajes en Invierno ó en Verano, el joven se parece a 
los adultos en su plumaje de Invierno, rara vez al de 
Verano. 

6." — En muy pocos cnsos, el joven tiene una librea pa- 
recida al padre, si es macho, y, á la madre, si es hembra. 
Kl mismo Darwin, al ocuparse de la selección natural, 
hace presente no sólo el adorno y belleza del macho sino 
la preferencia de la hembra por el mncho de su elección, 
el que ostenta ii veces su bravura n sus méritos de cantor. 
El Pavtí real nos prestuita un ejemplo de diferencia entre 
el macho y la hembra, por su plumaje, el Machetea puynax 
de ardimiento en la época del celo. Según algunos auto- 
res, llámanse aUriciws las aves que necesitan ser alimenta- 
das por sus padres en el nido y ¡irecoces, las que nacen 
con la aptitud para buscar el sustento. 

Se denomina endisis la adquisición del plumaje y ecdi- 
sid, la muda ó caída de las plumas. 

Según Cowes, las aves altricias son siempre ptilopédicas, 
es decir, que sus plumas salen en el nido y las precoces 
pueden ser ptilopédicas ó psilopédicas, que nacen em- 
plumadas. 

La muda, ó cambio de plumaje, ocurre por lo general 
una vez al año; pero en algunas aves es bis anual ó semi 
anual y, como dice el mismo autor la muda de las plumas 
es al ave lo que la caída del pelo al mamífero ó el llamado 
cambio de camisa á la culebra y reptiles en general. 

El cambio de plumaje se observa también en las esta- 
ciones, así vemos que muchas aves de paso, que llegan 
á Cuba á fines del Otoño vuelven al lugar de su proceden- 
cia, los Estados unidos, después de cambiar su librea en 
la Primavera y ataviadas con sus más brillantes adornos 
regresan tí su patria para efectuar la reproducción y ha- 
cer su nido, por lo que la ley de caza prohibe ma;tar aves 
en el tiempo de sus amores; de lo contrario, las especies 
podrían desaparecer ó disminuir; de cualquier manera se- 
ría en contra de la reproducción de las especies.; 

Las. anteriores consideraciones nos conducen a admitir 
que el colorido del plumaje de las aves es de suma impor- 



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436 ANALES I>£ LA 



tancia para determinar no solo la especie sino la edad de 
los ejemplares, vivos 6 uo, y que en los casos de albinis- 
mo el color normal sirve de tipo para precisar la clase de 
albinismo á que corresponde el ejemplar en cuestión; aun- 
que en verdad, iú albino no es nuis que una degeneración 
del color primitivo. 



UTILIDAD Y TÉCNICA DE LA BRONCOSCOPIA 

1H)K hl. 

Dootor Dominio Hernando Seguí 



(Sesión del 25 de Octubre de 1907.) 

En los Anales de Enfermedades de la Laringe, número 
correspondiente al mes de Noviembre del año próximo 
pasado, se inserta la lección dada por el Dr. Jaboulay, Pro- 
fesor de Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina de 
Lyon á propósito de u^ia cánula de traqueotomía caída en 
el bronquio derecho. 

La observación, en la parte que nos interesa dar á co- 
nocer, se reduce á lo siguiente: 

Un hombre de 59 años, fuerte y robusto entró eii el 
hospital el día 13 de Junio, porque una cánula que se veía 
obligado á usar desde hacía cuatro años, á causa de una 
estenosis laríngea de origen probablemente sifilítico, se 
había partido al ras de la placa y había penetrado en la 
tráquea á pesar de los esfuerzos que hizo para impedirlo. 

La radioscopia puso de manifiesto el cuerpo extraño. 
En la radiografía aparece la cánula ocupando el bronquio 
derecho al nivel del punto de donde parte la rama media 
de su bifurcación (15 centímetros próximamente de la 
horquilla esternal); ella sigue la dirección del bronquio, 
muy ligeramente oblicua hacia abajo y afuera estái) per- 
fectamente señalados sus contonios.'^ 



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ANALKS DK LA ACADEMIA DK CIENCIAS DE LA RABANA 



l^liOMOSCOIMO DK ClIKVALlKíí JacKSOX. 



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Goofle 



|i. 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



Posición skntada, thimf/k tikmim). 



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ANALES DE LA AC VDEMLV DE CIENCL^S DE LA HABANA 



Pl)S|í'I('>N SKNTAIíA, SK<¡rNI)() TIEMPO. 



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ANALES DE LA ACADKML\ DK CIENCIAS DE LA HAHANA 



I^>sI('I()N di: Kosk-Maas. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS I>E LA HABANA 437 

Con este diagnóstico tan preciso, todas las tentativas 
de extracción fracasaron. Primeramente se emplearon 
pinzas rectas y cnrvas introducidas por la tráquea, des- 
pués se recurrió á la vía torácica haciendo una incisión en 
L en la extremidad esternal del segundo y tercer espacio, 
con resección de un segmento de la tercera costilla segui- 
da de desi)rendimiento e incisión [)e(iueña en la pleura 
parietal. Un pneumo-t()rax que se ¡)resent('), con fenómenos 
disnéicosmuy graves obligó á cerrar rápidamente sin que 
la mano introducida por la abertura hubiese percibido 
otra cosa que los anillos nonnales del bronquio. 

Preso el enfermo de una bronconeumonía que amena- 
zaba por momentos su vida se avisó al Dr. Garel para in- 
tentar la extracción con el instrumental de broncoscopía 
del cual se carecía en la Clínica. La intervención tuvo lu- 
gar el 23 de Junio, diez días después del accidente, sacán- 
dose fácilmente en la primera sesión la cánula. 

Er enfermo murió de la bjonconeumtmía doce días más 
tarde, el 5 de Julio. 

El Dr. Jaboulay cree que si la extracción broncoscópi- 
ca se hubiese llevado á cabo oportunamente, es decir, an- 
tes de que se hubiese presentado la infección bronconeu- 
mónica, el caso se hubiese salvado y concluye su lección 
diciendo: ''Es necesario que todo práctico pueda recono- 
cer ó sospechar por lo menos los cuerpos extraños profun- 
dos de las vías respiratorias })ara acudir á tiempo á su 
extracción y es necesario también (jue todo centro quirúr- ' 
gico, digno de este nombre, esté provisto de la instrumen- 
tación broncoscópica más ó menos completa''. 

Contribuir á la divulgación de la broncoscopía, exce- 
lente método de examen cuyo campo de acción no se li- 
mita, como veremos, á la extracción de cuerpos extraños, 
es el objeto que nos proponemos en este trabajo. 

Desde que Killian, hizo la primera broncoscopía han 
transcuiTido nueve años, durante ese tiempo el laringólogo 
alemán no ha cesado de enviar comunicaciones á todos 
los Congresos demostraiido la importancia del nuevo mé- 
todo; sus ventajas han sido universalmente reconocidas y 
sin embargo no ha entrado todavía en la i)ráctica médica 
corriente, como lo demuestra la observación que acabamos 



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438 ANALES 1>E LA 



íle extractar y luuclms otras que se leen diariamente en 
anales y revistas. Entre n<»sotros no tenemos noticia de 
que se haya practicado antes de ahora fuera del Hospital 
^^Mercedcs''. 

Consiste la hroncoscopía, como su nombre lo indica en 
la visión directa del interior del bronquio; pero como el 
mismo instrumental sirve también para la inspección de 
la tráquea y del esóíiigo; la traqueoscopía y esofagoscopía 
se incluyen, auiKpie impropiamente, en el término bron- 
coscopía. 

Kl l)roncosco[)i(» adí[uirido por la Facultad de Medici- 
na y utilizado ya cu la Clínica de cntermedades de la 
garganta del Hos})ital •\\Iercedes" es el de Chevalier 
Jackson. 

Ideado [)or el Dr. Chevalier Jackson, de Pittsburg, es- 
tá calcjado en el de Killiau con la ventaja sobre éste de 
llevar un tubo accesorio para la iluminación. 

Especialmente está constituido por estos siete tubos 
metálicos cuyas dimensiones son las siguientes. 

El n." 1, 14 cnL de largo por 5 muL de diámetro. . 

El n."* 2, 20 cm. de largo por 7 mm. de diámetro. 

El n.*" 3, 18 cm. de largo por 12 mm. de diámetro. 

El n." 4, 20 cm. de largo por 9 mm. de diámetro. 

El n." 5, 32 cm. de largo por 7 mm. de diámetro. 

El n." 6, 38 cm. de largo por 9 mm. de diámetro- 

El n.** 7, 40 cm. de largo por 10 mm. de diámetro. 

Los cinco tubos más anchos llevan adheridos uno auxi- 
liar provisto de una lámpara eléctrica destinada á alum- 
brar el extremo del tubo cuando sea necesario. 

Como el calibre de los dos más estrechos no permite el 
tubo accesorio, la lámpara se hace pasar á través del tu- 
bo principal poniéndola y retirándola á medida que se 
necesita. 

Cada tubo está provisto de un mandrín para facilitar su 
introducción y de un mango que forma ángulo recto, los 
tubos destinados á los bronquios están provistos de ven 
tanas laterales. 

Una batería de tres ó más pilas secas según su potencia 
provee á la iluminaciíSn. Este broncoscopio necesita co 
mo mínimum 5 volts. 

Una bomba para aspirar saliva y mucosidades, unas piu- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HABANA 439 

zas largas para extraer cuerpos extraños y un gancho pa- 
ra dislocarlos, completan el arsenal del broncoscopio. 

Con el instrumental que hemos descrito se realiza h 
broncoscopía de dos maneras: introduciendo el tubo por 
la boca, broncoscopía superior ó por una ñbertura hecha 
en la tníquea, broncoscopía inferior. 

El Dr. Tapias encuentra impropias estas denominacio- 
nes porque el que las oiga, sin conocer su especial signi- 
cacicin, supondrá que se trata del examen de los gruesos 
bronquios en el primer caso y de los pequefios en e] se- 
gundo, toda vez que es lógico y a (*llo estamos acostum- 
brados, (pie los términos superior é inferior, antíM'ior, nuv 
dio, &, &, indiquen la parte respectiva del órgano sometido 
á la exploración y no el sitio de introducción del aparato 
explorador. Propone sustituirlas por broncoscopía estoma- 
cotodial de (stoma, boca y odos via) y broncosco])ía trau- 
matodial (de trauma, herida y odos via). 

Sea por lo poco eufónico de estas voces griegas ó por- 
([ue ya se ha adquirido la costumbre de decir: superior é 
inferior es lo cierto (pie no se usan las den(miinaciones 
l)ropuestas por el Dr. Tapias a pesar de ser razonables. 

Veamos como se practica la broncoscopía su])erior. 

Elecci()n del tubo. Dadas las variaciones (pie, aparte 
de la edad y el sexo, imprimen al calibre de la glotis y de 
la tráquea distintas causjis, c(mio son, las estenosis de ori- 
gen sifilítico, los pnocesos inflamatorios crónicos, &, es ne- 
cesíirio tener presente la historia patológica del enfermo 
al elegir el tubo (jue se le ha de aplicar. 

En individuos sin antecedentes laríngeos n traqueales 
servirán de regla los siguientes datos: 

En el hombre adulto, la glotis mide de 20 á 25 milíme- 
tros en el sentido antero-posterior y 10 á 15 milímetros, 
en su base en la expiración forzada. Segiin Moure la glo- 
tis puede alcanzar por distensión 27 milímetros en el hom- 
bre y 20 en la mujer; pero no se debe, en principio in- 
troducir tubos que pasen de los IH milímetros en el hombre 
y 15 en la mujer, así se (evitarán al enfermo erosiones en 
la mucosa é inflamaciones (consecutivas. 

La tráquea tiene un diámetro transversal de 20 milíme- 
tros en el hombre y de 16 milímetros en la mujer; su diá- 
metro antero-posterior, más corto, es de 14 milímetros en 



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440 ANALES DE LA 



el hombre y de 12 milímetros en la mujer. Debe tenerse 
presente el hecho de que hi pared posterior de la tráquea 
puede muy bien tomar una forma cilindrica y adaptar por 
consiguiente sus dimensiones á las de un cilindro como lo 
es el tubo del broncoscopio. ¥A diámetro de este tubo se- 
rá, en el hombre, de IG á 22 milímetros y en la mujer de 
13 á 16 milímetros; pero éstíus son cifras extremas y como 
hay que tener en cuenta la talhi, el sexo y la configura- 
ción especial de la trá([uea, se puede establecer como re- 
gla general que no so introducirán jamás tubos superiores 
á 15 milímetros en el hombre y á 12 en la mujer. 

En el niño (\s l)astante diHcil saber exactamente que tu- 
bos deben (emplearse. Marc Sc'e da las cifras siguientes 
del diámetro medio d(í la trácpiea en los niños: dos años, 
7 á 8 milímetros; do cuatro á sitóte años, 8 á 10 milíme- 
tros; de diez anos, 12 mih'metros. 

Para la longitud del tubo so ro(*ordará que la distancia 
que separa las arcadas dentarias de la entrada de la trá- 
quea es aproximadamente (h* 14 á 15 centímetros; en 
cuanto á las dimensiones )>ro[)ias de la tráqnea, son por 
término medio de 12 c(?ntímotrox vn el hombre y de 9 á 
10 en la mujer, en el recién nacido se reduce á 4 centíme- 
tros y medio; á los cuatro años mide G centímetros. 

En resumen, })ara la tnupiooscopía se emplearán tubos 
de 25 á 30 centímetros de largo y de 12 á 15 milímetros 
de diámetro en el hombre; en la mujer estaos dimensiones 
se reducirán en nn tercio; en los niños los tubos me<lirán 
de 15 á 20 centímetros do largo por 5 ó 10 milímetros 
de ancho. 

Para la broucoscopía será necesario emplear tubos más 
largos y más delgados; deberá tenerse presente, además 
que el bron({ui(> izquierdo tiene un calibre menor que el 
derecho, el primero, 10 milímetros y el segundo 13. 

Los tubos broncosc()j)icos para el examen de los grue- 
sos bronquios deberán tenor do H á 10 milímetros de diá- 
metro y de 30 á 40 centímetros de largo. 

Anestesia: Los niños diíben cloroíbrmizai'se siempre, 
así como los adultos cuando se trata de individuos muy 
nerviosos. En los demás casos basta la anestesia local. 

Con un algodón empapado en solución de cocaína al 
20% y colocado i^n un i)oi'ta algodón ó pinza, se cocainiza 



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ACADEMIA DE CÍENCÍAS DE LA HaBANA 441 

ol velo del ])aladar, la pared posterior de la faringe la ba- 
se de la lengua, la legión aritenoidea y la cara interna 
del cartílago cricoides hasta que proband(^ con un estilete 
curvo se adquiera la seguridad de ([wo está insensible to 
da la mucosa impregnada. 

El empleo del cloroformo no exime de la cocainización, 
ésta es siempre indispensable para evitar reflejos peligro- 
sos de la mucosa laríngea y traqueal. 

Posición de enfermo: Si se trata de un adulto, se colo- 
ca sentado con el dorso fuertemente apoyado y la cabeza 
en extensión forzada; un ayudante sostiene la nuca. 

Si es un niño ó un adulto a quien se haya dado el clo- 
roformo debe ponérsele en la posición de Rose Maas (de- 
cúbito supino con la cabeza muy colgante). 

Manual operatorio: Anestesiado el enfermo v coloca- 
do en la posición que convenga, el operador (previa la 
aplicación de un abre-boca si se trata de un niño) intro- 
duce en la boca el índice de la mano izquierda y lo lleva 
.sobre la })ase de la lengua hasta alcanzar el seno piliforme 
izquierdo. Inmínliatamente c(m la mano derecha lleva el 
tubo ))or una de las comisuras labiales hasta el fondo de 
la í^^argftnta y una vez allí hace bítseúlar con el índice iz- 
quierdo su extremidad inferior á fin de reclinar la epli- 
glotis y pegarla contra la base de la lengua, maniobra pa- 
recida Á la que se practica para la intubación; este es el 
tiempo esencial de la operación, cuando se ha realizado se 
franquea fiícilmente la glotis. 

Tna especie de ruido metálico s(* percibe, debido á la 
re.sonancia del aire espirado sobre las paredes del tubo mis- 
mo, indica que se está frente á la glotis y no en el es(>fago; 
hay además los datos que suministra la vista pues se pued(» 
ver entonces la comisura anterior de las cuerdíis vocales 
gracias á la lamparita eléctrica (pie en su extremidad lle- 
va el instrumento. 

Seguros ya de que el tubo ha basculado lo suficiente 
pava no tropezar por detrás con las eminencias piriff)rmes 
<le los aritenoides, se ordena al paciente que haga una am- 
plia inspiración á fin de que separen bien las cu(»rdas vo 
<*ales, en un soh) ti(»mpo se atraviesa la glotis y se penetra 
on la tiwjnea. 

Inmediatamente se retira el niandrín porquf* desde 

TOMO xí.ir. — 57. 



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442 ANALES DE LA 



ese momento ol enfermo ha de respirar Forzosamente por 
el tubo. 

Cocainizando de trecho en trecho con un algodón que 
>se pasa al través del mismo tubo se sigue introduciendo 
éste hasta la bifurcación de la tráqnea. 

Para la introducción del tubo en los bronquios lH posi- 
ci<)n de Rose-Maas es indispensable y la cara debe est^r 
vuelta del lado del bronquio que se va á examinar. Se in- 
troduce el tubo por la comisura labial derecha si se quie- 
re explorar el bronquio izquierdo y viceversa. 

Si se tiene presente que el espolón que separa los dos 
bronquios no está situado exactamente en la línea media 
sino un poco hacia la izquierda,, se comprenderíí la faeili 
dad con que se puede hacer penetrar el tubo en el brou 
quio derecho que viene A ser en cierto' modo una con- 
tinuación de la tnupiea. 

Conviene hacer notar que es precisamente en el bron- 
quio derecho en donde hay que intervenir la mayoría de 
Ihs veces por ser en él en donde caen con más frecuencia 
cuerpos extraños debido á su situación con relaeiíui á la 
tráquea que dejamos anotada. 

üe 39 casos de cuerpos extraños en los bronquios, que 
hemos encontrado en las Ríívistas y Obras consultadas pa- 
ra este trabajo, solamente hemos visto uno en el cpie el 
cuerpo extraño se hallaba en el bronquio izquierdo. Co- 
rresponde á Guisez y se trata de un? niña de cinco 
años y medio que había aspirado cuatro días antes una 
semilla de dátil que se alojó en el l)ronquio izquierdo; pe- 
ro aun en este caso, un accidente ocurrido durante la ex- 
tracción prueba que la. marcha natural de un cuerpo ex- 
traño caído en la tráquea es hacia el bronquio derecho. 

Copiamos este párrafo de la observación de Guisez: 
^^ Obtenida la cloroformización introdugimos un tubo de 
'' seis milímetros que franqueó fácilmente la glotis, (^ocai- 
'' nizando ligeramente la tráquea llegamos á la bifurcación. 
'' Inclinando el tubo hacia la izquierda apercibimos, des 
'' pues de haber esponjeado con largos porta algodones 
'' una masa muco-purulenta, el polo superior de la semilla 
"' en el bronquio. í^on la pinza tratamos de cogerla, cosa 
'' muy difícil dada su viscosidad, cuando estuvimos segu- 
'' ros de haber hecho una buena presa quisimas sacarla 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HABANA 443 

' por el iiiterwr del tuba pero tropezó eii la extreaiídad 
'* de éste. Retirando entonces el tubo junto con la pinza y 
'' el cuerpo extraño, éste se detuvo en la glotis y volvió á 
'" ca^r en la tráquea. Una seguudít introducción del tubo 
"' dejó ver ln seüBÍU» en hi eutrada del bronquio derecho: 
*' nosotros la habíamos hecho pasar de un bronquio al 
'^ otro. Esta vez ee agarró más sólidamente y pudo salir 
'* tubo r pinza con el cwerpo del delito". 

En el caso vi^to en el Hospital ' 'Mercedes' de que unís 
adelante hablaremos los estertores originados por la pre- 
sencia del cuerpo extraño se oían en el lado derecho. 

Durante la operación pueden presentarse reflejos peno- 
sos como tos, náuseas, vómitos, que se combatirán cocai- 
nizando más de lo que ya está la mucosa y también es 
frecuente que una gran cantidad de mucosidades llenei| 
la luz del tubo impidiendo la vísÍíhk estas mucosidades se 
aspiran por la bomba que ya hemos dicho acompaña al 
broucoscopio ó se recojen con porta algodones (jue pasan 
fácilmente por el tubo. 

Cuando, por causa de los reflejos citados, de accesos de 
sofocación, que aveces presenta al enfermo, ó de cualquier 
otro motivo no ha podido terminarse la operación en al- 
gunos minutos debe de aplazarse para otro día, teniendo 
como regla que cada sesión no debe durar más de diez 
minutos. 

BboncoscopÍa inferior: En los casos en que es imposi- 
ble franquear la glotis, es necesario hacer una traqueoto- 
mía temporal. 

Abiertos los tres ó cuatro primeros anillos de la tráquea, 
si el tiempo apremia se procede en seguida á la introduc- 
ción del tubo por la abertura traqueal; pero si el caso ad- 
mite espera es preferible dejar colocada una cánula y en 
reposo al enfermo durante dos ó tres días para proceder 
después á la introducción de los tubos. 

Manual opeíiatorio: Las [Posiciones en que deben co- 
locarse al enfermo son las mismas que para las broncosco- 
pía superior. 

Se cocainizan los bordes de la herida hecha por la tra- 
queotomía, la cara interna de la tráquea por amba y por 
abajo de su abertura y se aplica el tubo cuya introducción, 



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444 ANALES DE LA 



como se coiupreiide, resulta niuclui imís fácil que en la 
broucoscopía superior. 

La porción de la tráquea situada iuuiediatamente por 
encima de la herida, es, sin embargo, difícil de explorar; 
para verla es necesario acostar al enfermo en la piwición 
de Rose-Maas y eiiq)lear tubos muy cortos que se dirigen 
hacia arriba. 

La broucoscopía inferi(jr fatiga muy poco al enfermo y 
la herida traqueal que requiere no constituye una compli- 
cación importante puesto que terminada la intervención, 
con una cura aséptica se obtiene la cicatrización en cinco 
ó seis días. 

Flstá indicada la broucoscopía inferior no solamente 
cuando un obstáculo hace infranqueable la glotis, sino en 
todos los casos en que no pueda practicarse la superior 
fácilmente. 

Hay que tener presente que la broucoscopía superior 
no debe constituir nunca una operación de urgencia. En 
presencia de fenómenos que exijan una intervención inme- 
diata debe recurrirse sin perder tiempo á la traqueotomía 
para practicar la inf(»rior y lo mismo debe hacerse tan 
pronto surja cualquier dificultad para la introducción de 
los tubos por la vía superior. 

Esta fue la conducta seguida por el Dr. (Juisez, del Ho- 
tel Dieu de París, en un caso de cuerpo extraño en la trá- 
quea y por el Profesor de Laringología de nuestra Univer- 
sidad, Dr. Emilio Martínez, en el siguiente caso: El día 30 
de Septiembre pn'íximo pasado tuvo la bondad de avisar- 
me para que lo aconq)anase al Hospital '"Mercedes" con 
objeto de aplicar el broncoscoj)io á una niña de dos años 
que le había sidí» enviada desde Hoyo Colorado con un 
grano de cafe en la tráquea. Examinada la criatura y ha- 
biendo fracasado las prinu^ras tentativas para la broucos- 
copía superior determinó inmediatamente no repetirla, 
sino proceder á la traqueotomía para practicarla por la vía 
inferior á pesar de que la respiraci()n de la niña parecía 
permitir nuevas manipulaciones. 

Indicaciones uk la traqueo-broncoscopía: La primera 
aplicación que se ha hecho de la endoscopía tráqueo-brón- 
quica ha sido para la extracción de los cuerpos extraños. 

La técnica de esta extracción es sencilla: una vez vij^to 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA. HABA XA 445 

el cuerpo extraño se hace j)resa en él con las piuza^i que 
acompañan al broncoscoi)i() y cuyo manejo no puede ser 
más fácil. 

<;Conviene sacar el cuerpo extraño por el interior del 
tubo ó bien extraerlo al mismo ti(MujM) que éste y apoya- 
do contra él? 

De una manera general es prelerible lo primero porque 
hay uienos riesgo de producir erosiones sobre las paredes 
traqueales; pero esta apreciación estará sujeta al volumen, 
forma y asiento del cuerpo extraño. 

Acerca de los resultados obtenidos por la broncoscopía 
en la extracción de cuerpos extraños, nada tan elocuente 
como estos párrafos que tomamos de la comunicación pre- 
sentada por Killian al 34." Congreso de Cirugía celebra- 
do en Alemania el 27 de Abril de 1905. 

'Cuando hace seis años, yo hablaba en Munich, por pri- 
'^ mera vez de broncoscopía, podía llevar los cuerpos ex- 
'' traños extraídos por mí en el bolsillo del .chaleco; hoy 
"' tengo una colección completa que mostraros y que os 
'' ruego estudiéis en detalle después de la sesión''. 

''Hasta el día he podido coleccionar la bonita suma de 
*' 87 observaciones. La estadística de este material nos 
"^ demuestra que por medio de tubos introducidos por la 
'' boca ó por la tráquea es, en el general, posible descu- 
'' brir los cuerpos extraños ó asegurai'se de su ausencia". 

*'Los ensayos de extracción por este método han sido 
'' coronados de éxito nueve cansos por cada diez'\ 

''Es posible que el broncoscopio sea insuficiente cuando 
" se trate de cUerpos extraños de pequeño volumen que 
" han penetrado muy profundamente y también cuando 
" una gran estrechez bronquial por encima del cuerpo ex- 
" traño constituya un obstáculo insuperable. En estos ca- 
" sos la pneumotomía conserva sus antiguos derechos. Pe- 
" ro todos los demás casos de cuerpos extraños en la trá- 
" quea y en los bronquios son del dominio del método 
•' eñdoscópico'\ 

Como elemento de diagnóstico la tráqueo-broncoscopía 
permite diagnosticar de vis*f^ ulceraciones sifilíticas, tu- 
berculosas ó cancerosas, así como tumores traqueales, con 
la ventaja de que en los casos dudosos será fácil retirar 



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4-46 ANALKS DE LA 



culi líi [)iiiza un IVagiiRMito (1(í tejido^ para examen 1 

La adcnu[>atía tráqu(H)-l)n')n(|UÍca podrá ser exactaii 
diagn(')st¡cada en cuanto á su asiento, j¿:rado y extei 

Desde el i)vinto de vista terapéutico, el tubo peí 
ciertas operaciones inler-traqueales. Killiau cita un 
de sarcoma de la tráquea en un hombre de 60 años 
pado ])or las víns naturales. 

Los |)apilomas de la trá(juea, tumores muy frecu 
en los niños y (pie necesitaban ante la traqueotomía 
tirotomía, pueden ser actualmente estirpados en una 
rias sesiones por el tubo. (GuLsez.) 

coxTRAiNnicACiONKs. — Vwa edad muy avanzada p 
hacer hnposible la hitroducciíni del endoscopio por la 
cidtad ((ue á la extiMisiíui forzada de la cabc*za opo 
ngidez de la c(*lumna vertebral. 

Sobre broncosco])ía en niños menores de dos año 
hemos encontrado absolutamente nada en la liten 
consultada; pero basta fijarse en el calibre de los 1 
para comprender que no es ])osible realizarla. 

Ciertos estados patológicos del pulmón, como el e 
ma y la tuberculosis avanzada, así como los bocios 
tal mi eos acompañados de sobre excitación muy mar 
temblores, &., contraindican el empleo del broncosc< 

En los casos de afecciones cardiacas no compensac 
de aneurismas aórticos, es necesario proceder con ext 
prudencia. 

LA ESOFA(;OSCOPÍ A.— Se lleva á cabo con los 
mes tubos, se coloca el paciente en idénticas posicio 
la anestesia se hace del mismo modo que para tranq 
copia, cocainizando desde luego la tnucosa del esófag 
vez de la traqueal. 

La operación no tiene más dificultades que las que p 
presentar la introducción de una sonda esofágica rlgi 
consideramos, por lo tanto, inútil ocuparnos de su téc 

La esofagoscopía es de gran utilidad para el diagí 
co y extracción de cuerpos extraños en el esófago. 

Los Rayos X suministran datos preciosos en este s 
do; pero deben tenerse presente que la sombra decu< 
extraños puede estar cubierta por la de la columna v 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 447 

bral ó por la del coray/ni y también que muchos ciU'rj)os 
extraños no dan sombras, testigos: un caso de dentadura 
postiza extraída por esofagotomía externa en el Hospital 
''Mercedes". 

Ks de gran valor la esofagoscopía para el diagn(>stico 
de afecciones inflamatorias, ulceraciones, neoplasmas y 
fisuras del esófago; pero, sobre todo, para liac(M* constar 
las dilataciones ú divertículos de este (árgano. 

En el Congreso de la Sociedad Francesa de Otología, 
Larinofoloí^ía v llinolooría, celel)rado en París (*1 2S d(» 
Maye» próximo pasado se presentaron ])or-cl Dr. (¡uis(v. 
tres casos de estrechez cicatricial infranqueable <1(»1 (\s(')fa- 
go operados p'or medio del esotagoscopio con éxito tan 
completo que la abertura que tenían en el estómago para 
su alimentación pudo cerrarse definitivamente, l'no d(» 
los casos fué operado en el último (\\tremo de caípiexia. 

Moure (deliurdeos) manifest<') ími la misma s(»si<')n lo si- 
guiente: 

''Creo que debe })racticarse la esofagoscopía en los en- 
'' fermos caquécticos auuípie no sea más (pie ])ara n^ctifi- 
'• car un diagnóstico que puede ser erróneo''. 

''Yo he tenido ocasión de examinar el esófago de un 
" enfermo profundamente anemiad o, caquéctico, (pie no 
'' había tomado ninguna clase? de alimentos, ni líípiidos ni 
'' sólidos desde hacía ocho días y (pie estaba condenado á 
'' morir de inanici(')n con el diaguíistico d(» cáncer -del 
'' esófago". 

''El examen directo me reveló en (*ste enfermo la i)r(í- 
'' sencia de un cuerpo extraño fornnido de tejidos fibrosos 
'' alimenticius, un pedazo de carne que no había podido 
'• pasar y que detenido en el conducto lo obstruía por 
•' completo'". "He podido por medio de pinzas, extraer es- 
'* ta masa, restablecer la permeabilidad del es()fag<) y ver 
" al enfermo recuperar rápidamente la salud pues pudo 
'' en seguida alimentarse". 

"No cabe duda de que si no se hubiera hecho (A exa- 
" men directo del esófago estt» enfermo hul)iera uiuerto 
" por error del diagnóstico". 

Cou lo expuesto nos parece suficiente para dejar de- 
mostrada la utilidad que pueden reportar la tra(pieoscoj)ía, 
broncoscopía y esofagoscopía practicadas directamente en 



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448 jlN 

diagaóstico y tratamie 
5 serios y do ciiferniccl 
Tan pronto tengamos 
i tratados en el servicie 
/'istan algún interés ter 
Academia. 



NOXA 



Dr. José A 

(Sesión (U»l "2 



TASACIÓN DE HOlS 

Dootor J( 
(Sesión fie (lohiern 

El Sr. Presidente d(» c 
del mes actnal, me 1 
lita jnicio sobre la tas? 
clamados ])or el Dr. F, 
El único documento n 
í los honorarios disciiti 
^'Habana, Octubre IT) 
academia de Ciencias ( 
>r. F. P., en los autos ( 
uzgado contra don J. 



1) Por no hab^r j)i)di(lo ol) 
liUcado on osto Insííir. (Xot: 



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ACADEMIA DE CIENCIAS X>E TJ^ HABANA 449 

'NUCOS, ha solicitado eoiuo parte de su prueba que se diri- 
*'ja ¿ usted atenta comunicación, como por la presente lo 
''verifico, rogándole que por esa Corporación se informe 
''si son ó no justos los honorarios que cobra dicho señor 
"Doctor ascendentes á f 53 en oro español por los sigüien- 
''tes servicios: Una intervención quirúrgica en el trata- 
amiento de herida contusa en la región anterior del ante- 
"brazo derecho como de siete centímetros de longitud, 
"interesando piel, aponeurosis, tejidos muscular y vasos, 
"con necesidad de practicar ligaduras y suturas, y de 
"practicarle curas durante los días 17, 19, 21, 23, 25, 27, 
"29 y 31 del mes de Agasto último; y, en otro caso, qud 
"honorarios han debido cobrarse.— De usted atentamente. 
" — Plácido P^rez Pussin.-- Hay un sello que dice: Juzga- 
"do Municipal del Oeste/' 

Todo lacultativo tiene derecho de estimar su trabajo 
profesiímal con arreglo á su conci(»ncia, y como á falta de 
una regla fija que determine el valor de cada servicio 
prestado, existe la costumbre establecida y aceptada por 
los cirujanos y [)or el publico, á ella ])odemos atenernos 
en este caso. 

Aun cuando no están esj)ecificados los precios cori'es- 
pondientes á cada servicio, es tan clara la expresión de los 
conceptos y es tan fácil el valorarlos, que una simple op(»- 
ración de aritmética bastará para demostrarla moderación 
de los honorarios reclamados. 

Efectivamente, se encuentra en el documento remitido, 
''una intervención quirúrgica en el tratamiento de herida 
contusa en la región anterior del antebrazo derecho como 
de siete centímetros de longitud interesando piel, aponeu- 
rosis, tejido muscular y vasos, con necesidad de practicar 
ligaduras y suturas". 

Nada se dice de las condiciones en que este servicio se 
ha prestado relativo á tiempo, lugar, condiciones del en- 
fermo y del cirujano, etc., que hacen variar considerable- 
mente las condiciones apreciativas, ni tampoco se especi- 
fica el precio reclamado por este servicio, pero suponien- 
do aquellas condiciones las más fáciles y cómodas para 
ambas partes litigantes, y teniendo en cuenta que toda 
herida, en la que hay que realizar ligaduras vasculares y 

TOMO XI.IV. 58. 



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450 ANALES DE LA 



suturas, entraña condiciones de urgencia y gravedad, hien 
puede estimarse la suma que debí* pagarse por este con- 
cepto en $51,00. 

Figuran después ocho visitas con sus corres[)ondientes 
curaciones, practicadas los días 17, 19, 21, 23, 25, 27, 29 
y 31 del mes de Agosto último, que estimadas á $ 4,25 
cada una, representan un total de $34,00. 

Sumadas las dos cantidades ]>arciales que hemos anota- 
do, encíHitramos $85,00 oro español, que es la mone<la en 
que cobra el profesor reclamante los honorarios de $53,00 
que exije por su asistencia facultativa. 

Por las razones expuestas, el ponente que suscribe, pro- 
pone se conteste al Sr. Juez Municipal del Oeste déla Ha- 
bana, que los honorarios reclamados por el Dr. F. P. son 
excesivamente módici)s, habiendo podido reclamar por los 
servicios [)restadosla suma de $ 85,00 oro español. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 451 



SSTtJBIO aVIKIOO, XIOSOaftAHOO 7 BAOIEBIOLOaiOO SE LAS AfiUAS 
XnrSBO-XESIOINALES BE "SAIT BlSaO", SIT LA PBOVINOIA BE 
?XVAB BEL BIO; "SANTA BITA", "SAHTA XABIA BEL BOSABIO" 
7 "XABSVOA", Eir LA FBOVXNOZA BS LA HABAVA. OON ALaVNOS 
BATOS 80BSE LAS AOVAS BE "SAITTIOSKTB" (ViSaLES), "FUEN- 
TE BEL OBISPO" (OTANABACOA) "SAN XIOTEL BE OUAXAOABO" 
(XATANZAS) T "BELIOIAS BE SAN ANTONIO" (SANTIAOO BE 
OIJBA). 

rOK EL 

BOOTOS JOSÉ A. FEBNANBEZ BBNITEZ 



MP.MOniA LAURRADA COX KL «PREMIO DEL PRESIDKNTK arTrRRH>yj» 
KN El. CONTURBO PE 1907 (1). 



(Conchisióii,) 
PROVlNdA DE LA HABANA 



BALNEARIO DE MADRUGA 



(rEXERALIDADES 

La poblac¡()U de Madruga pertenece á la pmvincia de 
la ILibana. 

Su })í)l)laci<')n data d(^l ano 1800, y mucho antes eran ya 

conocidas y (Mnpleadas las aguas ininero-niedici nales d(* 

osii localidad. En acpiellos tiemj)os los bañistas construían 

chozas ó barracas que utilizaban durante la estación de 

li>s baños, quemándolas al retirarse. El Marqués d(^ So 

nieruelos, Capitán (reneral de la Isla en aquella época, 

prohibi() esa costumbre, y habiendo hecho uso de aquella»^ 

a<^uas con buenos resultados, quiso fundar allí una pobla- 

cic)ii, lo que consiguió auxiliado muy eficazmente por el 

señor Martín de Arostegui, que obtuvo de los señores 

Madruga la cesión del terreno que hoy ocupa la poblaciíui 

V c|iie conserva aun el nombre de sus antiguos propie- 

( 1 ) Vt'»aso Axai.es. T. xmv, ]>. .*W»Í). 
TOM«» i.xiv.- -59. 



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452 ANALES DE LA 



tarios. El Agrinioiisor D. Ángel Salón por onlon del Mi 
que's de Soraeruelos fué el que levantó el plano de la \ 
V)lación. 



LOS MANANTIALES 

Los manantiales y terrenos en que se encuentran, p( 
tenecían al señor José Ricardo O'Farrill, el que en el ai 
1820 los cedió al público. El tiempo destruyó las antign 
construcciones, y en el ano 18tí6 el vecindario á sus e 
pensas las reconstruyó. Post(MÍornionte en 189:1 el Ayu 
tamiento levant<') los edificios que hoy existen por enco 
trarse los antiguos bastante deteriorados. 

Dos son los manjniliftles minero medicinales (pie (*xist( 
en Madrut^a, llannulos ^'La Paila" v ''El Ti<i^re". 

El primero so encu(Mitra situado en la parte (^este de 
j)oblación, en la calle Céspedes y está cerrado en un po; 
de ladrillo que mide 21 varas de profundidad por mía v 
ra d(* ancho, tmicndo una abertura p(U- (h>nde derivan 
sus aguas en un hermoso taU(pie de mampostería que / 
el bailo para caballeros, surtiench) también por una con 
binaci<)n de caños á otro n)íís distante de idéntico tamaíi 
que es (*1 l)ano para s(Mloras. 

Estos tan(|ues se encuentran cubiertos por unos boriiti 
tíditícios, y — tanto éstos como otro (pie existe de idéntk 
construcción llamado 'El Tí^nplado" que titme un tanqn 
(pie se surte de agua [)()table y se utiliza como baño d 
ríícreo — se encuentran situados en el centro de un bie 
atendido y hermoso jardín, protegido por umi verja d 
hierro (véanse las fotografías). 

En el departamento de caballeros del manantial ''L 
Paila", existií una hi])ida de mármol negro, en la cual co 
(»aract(M-es dorarh)-; hay escrito lo (pie sigue: '*En Juni 
de 1820 hizo donaci(>:i al público de esta Casa de Bañoí 
el Excmo. Sr. 1). Ricardo O'Farrill. Reconstruida y mt 
joríida en Marzo de JSOf) á expensas (Tel vecindario''. 

En c*l jardín existe un tanque de hierro colocado a un 
altura apropiada, el (jue se llena de las aguas de este mí 
nantial con el auxilio de una bomba, las qne se utiliza 
l)ara las duchas. 



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ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



VISTA GENERAL DEL BALNEARIO DE MADRUGA. 



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• ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HAB^^NA 453 

Al jai'dín duiule se eiicueiitrau los tres edificios ya des- 
critos, lo «ntraviesa un arroyado, en el cual por un servi- 
vio de compuertas desaguan los tres tanques. 

El manantial ''El Tigre", se encuentra situado en el ex- 
tremo Jíste de la poblaciiin, y está encerrado en un tanque 
lie mampostería bastante profundo; cubierto })or una cons- 
trucción de madera de forma cuadrangular. Por un ser- 
vicio de cañerías» y aprovechando el desnivel, sus aguas 
van á llenar dos tanques de loza blanca bastante más pro- 
fundos, situados en un edificio ipie se encuentra separado 
del local que encierra el manantial unas cuantas varas. Es- 
te edificio se encuentra dividido en dos departamentos, 
que constituyen los baños de señoras y caballeros. A po- 
cos metros de estos baños, cruza un pcíjueno riachuelo en 
d cual se vierten las aguas de estos tanques. 

El (jue primeramente se ocupó del estudio do estas 
aguas fué el Teniente Coronel Ü. Francisco Ramírez, que 
.cu el año 1802, practicc') un análisis de las mismas. Poste- 
riormente han sido varios los Profesores que de las mis- 
mas se hau ocupado, pudiendo verse el título de los tra- 
bajos y nombres de sus autores, en el |)r¡ncipio de este 
estudio. 

La población de Madruga cuenta con un ramal de fe- 
rrocarril que la une al paradero Empalme, teniendo dos 
comunicaciones diarias con la Capital. E^ta circunstancia, 
unida a la bondad de sus aguas, á un clima fresco y agra- 
dable, y á las bellezas de las lomas y palmares que la cir- 
cundan, hacen del pueblo un lugar delicioso para pasar 
los meses de verano. 



MANANTIAL "LA PAILA" 



ANÁLISIS QUÍMICO CUAUTATIVO vjQUANTrrATlVO DE LAS AGUAS 
DEL MANANTIAL ^*LA PAILa" DEL B.VLNEARIO DE MADRUGA. 



CARACTERES FÍSICOS 

Olor. — El olor que despiden estas aguas es el caracte- 
rístico del hidrógeno sulfurado. 



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454 ANALES BE I4A 



CoLOK. — Kii grandes luasas presentan un color azulado, 
siendo claras y transparentes colocadas en un vaso de 
cristal. 

Saboh. — luntediataniente de salir del manantial acusan 
un olor desagradable, debido al hidrógeno sulfurado; pero 
transcurrido algún tiempo, 6 hirviéndolas, pierden el nial 
gusto quediíndoles únicamente un siibor soso. 

Tempekatüka. — En el manantial es de 25^ centígrados. 



ANÁLISIS químico CUALITATIVO 

El papel ue torxaboí. azul, acusa una ligera alcalini- 
dad al sumergirlo en el agua. 

El acetato plúmbico, produce un escaso precipitado 
de color obscuro. 

El nitrato de plata, produce un precipitado de color 
obscuro acabada de salir el agua del manantial, transcu- 
rrido algún tiempo el precipitado es de color blanco. 

El oxalato amónico, produce un escaso precipitado de 
color blanco. 

El cloruro bárico, en solución acidulada con clorhí- 
drico, produce un apreciable precipitado de color blanco. 

El, fosfato sódico Y EL amoníaco, producen un preci- 
pitado abundante. 

El nitroprusiato sódico, no produce coloración alguna. 

La paramidodimetilanilina, adicionada de ácido clor- 
hídrico y percloruro de hierro, produce inmediatamente 
una hermosa coloración azul. 

El agua de cal, produce un ligero enturbiamiento que 
desaparece al agregarle una nueva canticjad de agua del 
manantial. 



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ACAPKMU DE CIENCIAS UK LA HAJiANA 455 

ANÁLISIS químico CrAXTITATIVO 

Elementos dosificados en 1,000 c. c. de afru». 

Acido sulfhídrico 0'013600 

Acido carbónico 0'238380 

Acido salfárico 0'123600 

Acido clorhídrico 0'015319 

Acido silícico 0'021000 

Cal 0'072881 

Magnesia O'IOOOOO 

Sosa 0'087464 

Alúmina Trazas. 

Hierro (protóxido) 0'001296 



Composición de 1.000 c. c. 



Acido sulfhídrico.. I „„ 0'0136 



^.«^o ( Acido sulfhídrico .. I ^ 

GASES r A -J v-^ • r I'' 

( Acido carbónico . . . ) 



IBRES Q^Ql^Q 



SALES 



Bicarbonato de magnesia 0'32288 

Bicarbonato de hierro 0'00260 

Cloruro de sodio 0'08769 

Sulfato de cal 0'17697 

Sulfato de sosa 0'03457 

Acido silícico 0'02100 

Alúmina Trazas. 

Materia orgánica 0'02900 

Residuo fijo á 180° C 0'67471 



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45() ANALES DK LA 



KXIM.K A(i()N l)K LOS CÁLCULOS HE(^H( 
KN I:L ANALfSL^ (¿UK ANTEí^EDE 



Siguiendo la nuirclia establecida, se eiiipeZL) la o] 
ración para combinar toda la cal encontrada con el ti 
suHíirico en la forma siguiente: 

()'104116 de ácido sulfíirico ( dan 

combinados con •<' 0'176997 de 
(r07288l5 de cal ( sulfato de cal 

El ácido sulfúrico restante se combinó con la sos^ 
modo siguiente: 

0'0194S4 de ácido sulft'irico í dan 

combinado con - 0'0345773 de 

()'()1501)33 de sosa I sulfato sódico. 



La sosa restante sé combinó con el ácido clorhídric 
esta manera: 

0^0153190 de ácido clorhídrico ( dan 

combinado con } 0'087690 de 

0*0723710 de sosa ( cloruro de sodio. 



La magnesia y el óxido de hierro, se combinaron 
el ácido carbónico para obtener bicarbonatos del sig 
te modo: 

0'22198 de ácido carbónico í dan 

combinado con -^ 0'32288 de 

0'10090 de magnesia ( bicarbonato de magí 



Ü'0ül4 de ácido carbónico Tdan 

coml)inado con < 0^0026 de 

0^0012 de óxido ferroso ( bicarbonato de hierro. 



Yil ácido silícico lo consideramos en estado libre 
como el ácido carbónico que excede de estas comí 

ciones. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 457 

í'ALCULOS RELATIVOS AL ANÁLISIS 
DE ESTAS AGUAS 



TABLA DE EQUIVALENTES 

Acido sulfúrico 500,00 

Acido clorhídrico 455,70 

Acido carbónico 275,00 

Acido silícico 4G(),74 

Bicarbonato de magnesia 800,00 

Bicarbonato de hierro 1000,00 

Sulfato de cal 850,00 

Sulfato de sosa 887, 17 

Cloruro de sodio. . , 730,37 



NrMERACIOX DE LAS COLONIAS BAíTERIANAS 

Para esta numeración se siguió la técnica sennlada ha- 
l)iendo practicado las operaciones en el mismo manantial. 

Se hicieron diluciones do 1 c. c. de agua del manantial 
en í) c. c. de agua destilada previamente esterilizada, y de 
esta dilución se sembraron cinco placas de Petri. las que 
colocadas en la estufa durante ocho días a' la tem])eratura 
de 37" centígrados, dieron lugar á la germinación como 
promedio de cuatro colonias en cada placa, cantidad que 
multiplicada por 10 nos demuestra (pu* esta agua tiene 
40 bacterias por centímetro cúbico. 



EXAMEN MICROGllAFICO Y ANÁLISIS 
BACTERIOLOGTOO 



EX AM K\ MICROGR AFICO 



Este se llevó á cabo sobre el escaso sedimento deposi- 
tado en los frascos después de varios días de reposo, y ha- 
ber sido centrifugado. 



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458 ANALES DK LA 



Las preparaciones hechas nos acusaron, la presencia v 
granulos de sílice, así como ejemplares de Cladothrix 
de Beggiatoa, en cuya descripción no nos detendremc 
por haber hablado de ellas en otro capítulo de este tr 
bajo. 

En el tanque del baño de señoras, hemos recogido 
misma flora que obtuvimos en los manantiales 'de San Di 
go, formada por conglomerados de Beggiatoa cargadí 
de granulos refringentes de azufre. 

ANÁLISIS BACTERIOLÓGICO 

Las siembras llevadas á cabo para este estudio fuero 
practicadas en el mismo manantial empleando tubos (\ 
agar peptonizado. 

Tres fueron las colonias de distinto aspecto micrográi 
co que se aislaron de las siembras practicadas, y que ge 
minaron en la estufa. 

Hechas preparaciones microscópicas de estos tres ge 
menes, pudo comprobarse que los tres eran bacilos. Pai 
comprobar si alguno (»ra patógeno se sembraron separad 
mente en el caldo fenicado de Pere, sin que* en dicho m 
dio germinaran, a posar do habí^- permanecido cinco díí 
los frascos en la estufa. 



COPIAS DK LOS ANÁLISIS DEL AGUA 

DEL MANANTIAL ^ LA PAILA", DE MADRUGA 

POR EL CORONEL RAMÍREZ (AÑO 1802) 

V EL DIÍ. ANTONIO (^\R0 (AÑO 1860) 



MANAXTL^L -LA PAIEA^' 



ANÁLISIS rUArnCADO POH EL COHOXEL RAMÍREZ 

Tomporatnra 00. Clasiíicaci()n: Snlfuro-ferruginosas. 



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ACADEMIA DE ClgNCUS DE LA HABANA 459 

r\ LITRO CONTÍRXK 

Acido carbónico 0'2117 

Carbonato de magnnsia. ; 0'0705 

Carbonato de cal 01519 

Cloruro de sodio 0'0868 

Sulfato de cal 0^0651 

Acido sulfhídrico 0'5000 

Sulfato de sosa 0^0542 

Pérdidas 0'0326 



Materias fijas por 1.000 0^6728 

ANÁLISIS PRACTICADO POR KL DK. ANTONIO CARO 

Temperatura 19*^ á 24** Centígrados. 
Clasificaciíín: Carbonato-sulfatadas. 

rx LITRO CONTIENE 

Acido sulfhídrico 0'0258 

Acido carbónico 0'0450 

Carbonato de magnesia 0'103íJ 

Carbonato de cal O' 1720 

Cloruro de sodio 0'094(> 

Sulfato de cal 01223 

Silicato de hierro 0'0004 

Materia orgánica 0'0014 

Oxígeno. ( Cantidades 
Ázoe. . . . ( indeterminadas 



Materias fijas por 1.000 0\5648 



TOMO XLIV. — (JO. 



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460 ANALES D£ LA 



MANANTIAL "EL TIÜRE' 



CARACTERES FÍSICOS 

Olor. — El olor de estas afi^uavS es el del hidrógeno sul- 
furado. 

OoLOK. —Vistas eñ el tanque del manantial presentan 
un aspecto lechoso; recogidas en un vaso de cristal apare- 
cen turbias. 

Sabor. — Inmediatamente de salir del manantial acusan 
un sabor desagradable debido al gas sulfhídrico que con- 
tienen; hirviéndolas pierden su olor y su sabor. 

TEMPERATiRA. — Su temperatura es de TP Centígiados. 

ANÁLISIS químico CUALITATIVO 

Los datos (jue se refieren tí estas aguaos y van (expues- 
tos á continuacituí, no tienen más (jue un valor relativo, 
puesto que no nos fué posible recoger el agua al salir del 
manantial, sino que hubimos de tomarla del tanque del 
manantial que por estar en reparación el día en que en 
aquella población estuvimos, se encontraba el agua depo- 
sitada allí hacía muchos días. 

El papel de tornasol azul, acusa uiui ligera alcalinidad 
al sumergirlo en el agua. 

El acetato plúmbico, nitrato de plata, oxalato amónico, 
cloruro bárico en solución acidulada por el clorhídrico, el 
fosfato sódico amoniacal, el nitro-prusiato sódico, la para- 
raidodimetilaniliiia, adicionada de ácido clorhídrico y per- 
cloruro de hierro, y el agua de cal, nos acusaron las mis- 
mas reacciones anteriormente consignadas á las aguas del 
manantial ''La Paila". 



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ACADEMIA DE CIENCIAS D£ LA HABANA 461 

— - -- 

ANÁLISIS yriMR'O Cl ANTITATIVO 

Kleinentos dosiñcados en l.OOO c c. de íií«uu. 

Acido sulfhídrico ()'013H00 

Acido carbónico 0'353033 

Acido sulfúrico 0'042918 

Acido clorhídrico O'0 18558 

Acido silícico ()'032000 

Cal 0'047352 

Magnesia. 0'138378 

Sosa 0'05290í> 

Alúmina Trazas. 

Hiervo (protóxido) (>"00150(> 



Composición de l.OOO c. c. 

( Acido sulfhídrico.... ) • 0'0136 

«A8E« -^ ^^¡^^ carbónico ¡-i-'BKEs ^.^^^^ 

SALEH 

Bicarbonato de cal 0'044511 

Bicarbonato de magnesia 0'442810 

Bicarbonato de hierro. 0'003200 

Cloruro de sodio 0'134458 

Sulfato de cal 0'072960 

Acido silícico 0'032000 

Alúmina Trazas 

Materia orgánica 0'042000 

Residno seco á 180" C 0771939 



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462 ANALES DE LA 



p]XPLICACION DE LOS CÁLCULOS HECHOS 
EN EL ANxiLISIS QUE ANTECEDE 

Siguiendo la marcha establecida, se empezó la opera- 
ción por combinar el acido sulfArico con la cal, en esta 
forma: 

0^042918 de ácido sulfíirico ( dan 

combinado con - 0'072960 de 

0'030042 de cal I sulfato de cal. 



El ácido clorhídrico se combinó con la sosa en esta 
forma: 

0^081558 de ácido clorhídrico í dan 

combinado con -; 0'134458 de 

0'062900 de sosa { cloruro de sodio. 

La cal restante, así como la magnesia y el óxido de hie- 
rro, se combinaron con el ácido carbónico para obtener 
el bicarbonato en la forma siguiente: 

()'027201 de ácido carbónico ( dan 

combinado con -s 0'044511 de 

U'017310 de cal I bicarbonato de cal. 



0'3Ü44321 de ácido carbónico i dan 

combinado con -' 0'4428103 de 

0'1383782 de magnesia ( bicarbonato de magnesia. 



(r0017 de ácido carbónico í dan 

.combinado con -: 0'0032 de 

(roo 15 de óxido ferroso ( bicarbonato de hierro. 

El ácido silícico, lo consideramos en estado de libertad, 
así como el exceso de ácido carbónico dosificado que no 
aparece combinado. 



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ACADEMIA DE üIENC/aS DE LA HABANA 463 

EXAMEN MICRÜCJKAFKX), CONTEO DE GÉRMENES 
Y ANÁLISIS BACTERIOLÓGICO 

Por no encontrarse las agiuus de este manantial, en las 
condiciones requeridas, no llevamos á cabo el examen mi- 
crográfico, el conteo de gérmenes ni el análisis bacterio- 
lógico; los que practicaremos cuando desaparezcan las 
causas que en la actualidad lo han impedido. 



ESTUDIO FÍSICO, QUÍMICO, MICROGRAFICO 

Y BACTERIOLÓGICO DEL LODO 

DEL MANANTIAL ^ EL TIGRE" (MADRUGA). 

El sedimento que abundantemente ocupa el fondo del 
manantial "El Tigre", presenta un color verdi-negro, acu- 
sando cuando está recientemente recogido, un marcado 
olor á hidrógeno sulfurado, el que pierde cuando transcu- 
rre algún tiempo. 

Está formado por una mezcla de materias orgánicas, sí- 
lice, sulfuro de hierro y cal. 

Para determinar su composición sometimos al análisis 
cinco gramos del mismo después de calcinado. El proce- 
der seguido fué el siguiente: tratamiento del residuo de 
la calcinación por el ácido clorhídrico y evaporación á se- 
quedad calentando fuertemente el residuo en el baño de 
arena durante dos horas, recoger el residuo por el ácido 
clorhídrico diluido y filtrando para separar la sílice inso- 
luble. El líquido filtrado se le hizo hervir, y se le agregó 
cantidad suficiente de amoníaco, el que hizo precipitar 
abundantemente al líquido. Este precipitado recogido so- 
bre un filtro, fué lavado convenientemente, secado á la 
estufa, y, por último, calcinado y pesado, dándonos el peso 
correspondiente al hierro y aliimina contenidos en la can- 
tidad del producto sometido al análisis. Al líquido proce- 
dente de la operación anterior, se le agregó cantidad su- 
ficiente de cloruro de amonio, y un exceso de oxalato 
amónico, el que nos dio un precipitado blanco que reco- 



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4G4 ANALES I)K JA 



gido sobre un filtro, lavado, calciiuulo y posado nos di<) 
la cilVa corivspoiidientt* a' la cal contenida en la cantidad 
de prodneto analizado. 

Las cifras obtenidas son las siguientes: 
Materia orgánica destruida [)or la calci- 

naci(>n TíViü 

Sílice rioo 

Hierro y alúmina • 2'060 

Cal...: 0'52Ü 

En cinco gramos de producto. 



Los frascos en que se recogió este sedimento, fueron 
previamente esterilizados, y las muestras se tomaron en el 
mismo manantial con todas las precauciones requeridas. 

El examen micrográfico nos acusó la presencia de gra- 
nulos de sílice, así como otros de color obscuro en canti- 
dad abundante; algunos ejemplares de Cladothrix, de 
Beggiatoa y de Leptothrix ocrácea, bacteriácea esta últi- 
ma característica de las aguas feri'uginosas. 

De este sedimento se hicieron siembras en tubos de 
agar peptonizado, valiéndonos para ello del hilo de plati- 
no previamente enrojecido. Estas siembras dieron origen 
al desarrollo de tres colonias de muy distintos aspectos 
microscópico: unas muy abundantes, de gran desarrolla 
y color blanco, otras blancas amarillentas, de bordes fes- 
toneados, y las más escasas de color amarillo. 

Aisladas debidamente estas ti'es colonias se sometieron 
á la observación microscópica, habiendo podido compro- 
bar que las primeras estaban constituidas por un bacilo 
de extremos redondeados, dotados de movimiento de 
traslación; las segundas colonias estaban constituidas por 
un bacilo de menor tamaño, dotado de un movimiento 
brownniano, y las terceras estaban constituidas por otro 
bacilo pequeño pero más grueso que los anteriormente 
descritos, en el cual no pudimos comprobar movimiento 
alguno. 

Estos tres bacilos se teñían perfectamente con los colo- 
res de la anilina; se cultivaron nueva y separadamente en 
caldo peptonizado, en donde germinaron antes de las 
treinta horas. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 4()'') 

(^ou el fin (le comi)rohar si algunos do estos bacilos (Míi 
el de Eberth, 6 alguna de la,s distintas variedades del co- 
li-comunis, los sembramos en el caldo lenicado de Peré, 
sin que á los seis días hubiéramos podido notar en los lí- 
t{uidos enturbiamiento alguno. 

COXOLÜSÍONES 

Comparando el resultado de los análisis de las aguas de 
los manantiales 'Taila" y *'Tigre'' anteriormente expues- 
tos, se evidencia la semejanza que existe entre la compo- 
sición química de ambas. 

En las dos predomina cimio base la magnesia, y aunque 
existe una diierencia en la cantidad de ácido sulfúrico y 
sulfato de cal, esta se ex{)lica teniendo en cuenta que las 
aguas de la ''Paila'' fueron tomadas en el sitio de emer- 
gencia, lo que no j)ndo hacerse con las del manantial ''Ti- 
gre'', por encontrarse el día (pie en a(piella poblaci()n es- 
tuvimos, obstruido el desagüe del tanque, habiendo tenido 
(pie utilizar para nuestro estudio, el agua (pie había varios 
días se encontraba depositada en el mismo. 

Aceptado como hecho indiscutibh» (pie las aguas sulfa- 
tadas se transforman en sulfhídricas por la reducciíju 
de sus 3ulfatos, — reacci(Sn (piímica debida á la acciíin 
del gas metano, producido por la ferinentaci(jn de la ce- 
lulosa, — hay que aceptar (pie, mientras más tiempo esté 
sometida un agua cargada de sulfatos de cal 6 sosa á la 
acción de aquel gas, mayor será la cantidad de sulfato re- 
ducido. Como (»ste punto ha sido tratado extensamente 
en el capítulo titulado -MATERIA ORGÁNKW DÉLAS 
AGUA8 MINERALES' no insistiremos sobre él, consig- 
nando en apoyo de lo expuesto la circunstancia de ser el 
manantial ''Tigre" de escaso caudal y emerger en el fon- 
do de un tanque (pie una vez lleno, siguen recibiendo sus 
aguas los gases que se forman en (^1 interior de la tierra, 
los que atravesando continuamente la masa líquida actúan 
según su naturaleza sobre los ácidos y l)ases que el agua 
contiene en disolución; gases que llegan hasta la superfi- 
cie en forma de burbujas que se notan á simple vista. 

Aunque la cantidad de hierro (en protóxido) dosificado 
en ambas aguas, acusan igualmente cifras bastante pareci- 



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4:66 ANALES DE LA 



(las hay un dato digno do llamar la atención, y es la gran 
cantidad de hiefro que contiene el lodo 6 sedimento del 
manantial •'Tigre". Su presencia la atribuímos a reduc- 
ción de dicho metal ocasionada tal vez por pequeñas can- 
tidades de sulfuros que se forman por la acción prolongada 
del ácido sulfhídrico, sobre la cal ó la sosa, los que al en- 
contrarse en presencia del hierro, de que el agua se en- 
cuentra cargada, lo transforman en sulfuro que siendo in- 
soluble, acaba por precipitarse i\\\ el fondo del tanque; y 
esta reducción aunque llevada a cabo en proporciones 
muy pequeñas, como es continuada, va aumentando en 
cantidad, terminando por formar el sedimento verdadera- 
mente notable que siempre tiene este manantial. 

Existe otro dato que nos induce á creer que estas aguas 
al emerger en el manantial traen en disolución mayor can- 
tidad de hierro (jue la dosificada y anotada en el análisis 
precedente, y es el haber podido observar cuando lleva- 
mos á cabo el examen micrográfico del lodo, la presencia 
de abundantes ejemplares de Le))tothrix ocrácea, bacte- 
riácea característica de las aguas ferruginosas. 

En virtud de lo anteriormente expuesto así como de las 
opiniones de los distinguidos Profesores que, antes que 
nosotros, de estas aguas se han ocupado, nos abstenemos 
de formar juicio sobre ellas y clasificarlas, dado que al 
principio de este trabajo decimos, las aguas del 'Tigre'' 
sobre las que hemos operado, no se encontraban en las 
condiciones requeridas para esta clase de estudios; y como 
por otra parte la presencia de esa. gran cantidad de hierro 
encontrada en el sedimento, nos hace pensar, que puede 
el agua al emerger traerlo en disolución en mayor canti- 
dad que la encontrada en el análisis; aceptamos la clasifi- 
cación de sulfuro-ferruginosas con que aparecen señala- 
das desde la antigüedad, reservándonos el modificar nues- 
tra opiniíín si practicado un nuevo análisis, empleando \n^ 
aguas inmediatan)ento al salir del manantial, no nos acu- 
san las reacciones netas y características de las aguas fe- 
rruginosas. 

Respecto á las aguas de ''La Paila'' no podemos admi- 
tir la denominación de Sulfurosas calcicas con que apare- 
cen clasificadas j)or el distinguido químico Dr. Aenlle, 
[)orque en ellas no hemos podido encontrar sulfuro alguno. 



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ACADEMIA DE ClKNCtAS I)K LA HABANA 4G7 

ñi siíjuiera acoptaiulo í)tras olasifioacionos admitirlo, por 
no ser la cal la baso (luc en Ins Tiiisnias predomina; consi- 
derando por lo tanto, en atención lí la cla,sificaci<5n adop- 
tada para este trabajo, que S()lo le corresponde la denomi- 
nación de agnas snlfnrosas sulfhídricas, () sulfurosas ac- 
cidentabas. 



PROVINCIA DE MATANZAS 

AU^rXOS DATOS SOBRE LAS AGUAS 

MINERO-MEDiriNALES 

DE SAX MKJUEL DE (JUAMACARO 



EXTRACTO DE LO PrBLlCADO SOHKE LAS MISMAS 

poa LOS DREs. c;ast().\ aloxso cuadrado y mantel delfín 

V ZAMORA (1). 

LAS AGUAS DE SAN MIGUEL DE GUAMACARO 

Estas son conocidas desde hace innchos años. El qne 
primeramente habló de ellas iné el Dr, Joaquín F. de 
Aenlle, en sus ''Apuntes para el e.studio de las aguas mi- 
nero-medicinales de Cuba'. 

Los mananliales se encuentran situados en el caserío de 
San Miguel, partido de Guamacaro, distante 36 kilóme- 
tros de Matanzas, al Norte de dicho caserío y á unos 50 
metros aproximadamente de la áltima casa. 

Estas aguas han sido recomendadas como eficaces en 
los infartos crónicos, en las enfermedades de la piel, e\\ el 
reuma, y en algunos casos de parálisis. 

Su temperatura es la de la atmósfera, variando por lo 
tanto según las estaciones y las distintas horas del día. 

Estas aguaos habían sido consideradas como sulfuro fe- 
rruginosas idénticas á las de Madruga. 

(1) «Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana>, año 18, número 16, 
mes de Agosto de 1892. 

TOMO LXIY, — 61. 



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408 ANALES DE LA 



Tres son los inauaiitiales que producen el agua de que 
nos ocupamos. El principiíl se encuentra encerrado eu un 
brocal de manipostería como de 1^ metros de profinidi- 
dad, con un canal cubierto por el cual desagua en el ba- 
ilo llamado Paila 40 litros de agua por minuto. El baño 
Templado que esta contiguo al ya descrito recibe el agua 
del primero, y ambos forman un estanque de cuatro me- 
tros de ancho por seis de largo aproximadamente. 

Los otros dos manantiales, uno forma un pozo descu- 
bierto, que surte al poblado de agua potable, famosa por 
sus propiedades digestivas y el último aparece como á uu 
metro de la suixM-íicie en una hendidura del terreno que 
forma un charco como de tres metros cuadrados que se 
llena y desocupa con el auxilio de una (compuerta. 

El caserío se (encuentra situado en una (íminoncia cen- 
tral del valle, lo que facilita las corrientes de las aguíis 
llovedizas y permite sí la vista (íenunciar todo' su contor- 
no, esmaltado eon los accidentes naturales de las lomas 
colindantes. 

Los baños se hallan í»n muv buen estado, construidos 
con buen material, enlosados sus loados con piedra de San 
Miguel y cubiertos por una buena casa de tabla y teja^ 
donde se encuentran los dos tauípies 3'a nombrados y que 
forman los baños "Paila" y ''Tenq>l:ido'\ El piso de laca 
sa es de tabla, tiene barandaje con (^^calera para bajar á 
los baños y un cuarto convenient(»nv»nte arreglado para 
vestirse las personas que á los baños concurren. 

En el año 1892, la Excelentísima Diputaci(')n Provincial 
de Matanzas á virtud de la iniciativa del Diputado Doctor 
D. José W. Jiménez, y de las gestiones practicada*? por el 
Dr. Juan Santos Fernández, solicitó conocer la composi- 
ción química de las aguas que nos ocupan, cuyo trabajo 
fué practicaclo en dicho año por el Laboratorio Bacterio- 
lógico de la ''Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana'' 
por los Dres. Gastón Alonso Cuadrado y Manuel Delfín y 
Zamora, Profesores de la Sección Química del mismo. 

El resultado de dicho análisis es el siguiente: 



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ACADEMIA PK CTlCyCTAS PR LA HABANA 469 

ANALfHlft I)K LAH ACi^AS MINEKOMKDICIXALES PE ftAN MIUlRí. 
PE (íTAMACARO, rOK los PKES. (ÍASTÓN ALONSO CUAPIUÜO 
Y MANTEL PELFÍN Y ZAMORA, ASo 1H92. 

Dcusidad 1 0U0122 

Peso (le las substaneuis sólidas. 0780 x 1000 

Acido carbónico llamado libre. 0^21863 x 1000 

Acido sulfArico 010985 x 1000 

(Moro • 0^02434 x 1000 

Sílice . r 004420 x 1000 

Alíimiiia 0U3410 x 1000 

( arbonalo de cal O' 12460 x 1000 

('arbonato de magnesia (ri42*}6 x 1000 

Álcalis calculados en cloruros. 0^43979 x 1000 

COMPOSICIÓN CALCULAPA l»E LAS Hl BSTANCIAS SOIJPAS 
PE I N LrriiO PE AííCA 

Sulfato de poiasji K^SO^ (^23892 

Cloruro de sodio Na (1 0^04004 

Silicato potásico K¡,Si03 01 1360 

Alúmina MA 0'03410 

Carbonato de cal 0'12460 

Carbonato de magnesia 0'14236 

Carbonato de sosa 0'(^8638 

Total 078000 

Kstjts aguas [)crtcnecen al gru[)o de las alcalinas carbo- 
natadjuí. 

CONCUSIONES 

lios Dr(»s. Alonso y Delííii terminan diciendo que: 
""VÁ análisis transcrit(» ha venido á corroborar la cn»encia 
popular que consigmimos al principio del presente infoñ 
me, que son recomendables en los infartos crónicos, en las 
enfermedades de la piel, reuma y en algunos cansos de pa- 
rálisis, pudiendo añadir que la Provincia de Matanzas 
cuenta con una Estacicui Balnearia y un agua potable (jue 



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470 ANALES DE LA 



ofrece grandes reeursus á los profesores que las quieran 
utilizar en las numerosas dolencias para que se hallan in- 
dicadas: Xo reúnen estas aguas las altas condiciones de 
las de '*Vichy'' pero puede que la composición química 
que para igualar á aquéllas les falte, las supla aquel her- 
moso panorama y aquel delicioso clima lleno de ali'activos''. 



El análisis anteriormente expuesto, demuestra el error 
que hasta esa fecha existió de que estas aguas eran sulfu- 
rosas idénticas á las de Madruga, y cluya clasificación ])ue- 
de vei'se en todas las geografías de nuestro país. 



PROVINCIA DE SANTIAGO DE CUBA 



AGUAS CUBANAS, MINKRALKS, ALCALINAS, 

BICARBONATADAS, LITICAS, YODURADAS 

DLL MANANTIAL 

"LAS DKLICIAS DK SAN ANTONitr^ 



KXTHAÍTO l>K LO Pl BLICAHO l»OU KL UH. HKMIOIO GÓMEZ SÁN- 
CHEZ, rnOPIETAIUO DEL MANANTIAL, Y DE LOS ANÁLISIS i^UÍ- 
MICOS PRACTICADOS POR LOS DRES. PADRÓ ORINAN V RAVELO 
ASENSIO EN SANTIAGO DE CrBA (lí)03) Y DR. EMILIO 
PARIMÍ^AS KN EL LABORATORIO NACIONAL, HABANA (1904). 

RKSEÑAIUSTOKICA 

Fa\ Marzo de 1J)0;{, en época de gran seqní.% hacitíiulose 
escavaciones en la hacienda de crianza de San Antonio de 
Arriba (hoy Las Delicias) al Norte de Santiaigo de Cuba, 
Barrio del Dajao, con objeto de abastecerla d(» agua, pues 
se hal)ían secado tres pozos que tenía la finca, los de las 
lincas ])ióxinias y el rí(», se descubrió un manantial como 
á tres cuartas del su(»lo, ex<*ava'ndoso d(*spués hasta (»inco 
metros de inofundidad. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 471 

FA dueño de dieba finca Sr. lleiuigi<j (Juinez Svíiiehez, 
tuvo (jue usiir el agua de eso nKinaulial [)ani beber y ha- 
llándole un sabor pnreeido á la de A'ieliy la hizo analizar, 
encontrándose un agua mineral exeeltMite y muy superior 
jÍ aquélla. 

í¡i:OLO(JIA 

El manantial se encuentra á dos kilómetros al Norte de 
Santiago de Cuba: el terreno pertenece al período tercia- 
rio, grupo del mioceno y el plióceno, ó más bien á una 
mezcla de ambos: sus cercanías son calizas, arcillas, mar- 
gas, encontrándose yeso y sulfato de sosa. 

EL MANANTIAL Y Sil ORKiKN 

Laescavación tiene cinco metros de profundidad bro- 
tando el manantial cerca del fondo hacia la parte N. E. 
llegando su nivel medio metro sobre el del suelo, lo que de- 
muestra la altura d(í su origen. F]stas aguas después de 
atravesar ciertas ca])as arc^nosas y minerales reapareeen 
filtradas naturalmente y saturadas de las substancias de que 
están fonnadas las rocas que atraviesaií. 

TEMPEllATriJA 

8u temperatura es la de 21" á 2'i" centígrados. 

COMPOSICIÓN V ANÁLISIS DE ESTAS AííUAS 

Estas aguas han sido objeto dtí importantes estudios. 
Fueron primeramente analizadas por el acreditado ''La- 
lK>rat()rio de Análisis (hií'nico'' de los señores O. Morales 
y Compañía de Santiago de ('Uba, por los Dres. Tomás 
Pudro y (ürinán, Juan M. Tíavelo Asensio. PostcM-iornien- 
te el I)r. Fjnilio Pardillas, J(;fe de la S(íeci<>n de Química 
del Laboratorio Nacional por dis|)<)sici()n de la Junta Su- 
perior de Sanidad, practico un análisis parcial de las mis- 
mas, referente» á la dosilieaci/m <le barita, (^stroiiciana, li- 
tina y yodo, y después de haber opcM'ado sol)ni el residuo 
lie (50 litros de agua y siguiendo la técnica prescrita por 



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472 ANALES DE LA 



\ Freseiiius, einitio su informe en el mes de Febrero ele 
1904 y fué despachada con el niiraero 949 del Registro 
del Laboratorio Nacional. 

A continuación dí^mos á conocer el análisis practicado 
por los Dres. Padró y Asensio, y el parcial [)racticado por 
el Dr. Pardinas. 



AGUAS ALCALINAS BIOARBOXATADAH DE ''LAS UBLICÍAS DE SAX 
ANT0NI0'\ ANÍLI818 PRACTICADO POIl LOS DIIES. TOMAS PA- 
DKÓ GRiSÁN y JUAN M. HAVELO ASBN8IO, EX Jl-XIO DE 1905. 

Densidad á 15' C. corregida 1.00193 

Acido carbónico libre, gramos. . . . 0'046 por litro 

Bicarbonato de sosa ., 0!ti3(> ,, ,, 

,, ,, potasa ,, .... 0214 ,, ,, 

„ ,, cal ,, 0038 „ 

„ „ magnesia ,, .... 0'273 „ ,, 

,, „ hierro , 0'009 ,, 

,, ,, manganeso ,, .... 0'005 ,, ,, 

,, ,, estronciana ) 

,, ,, barita >- Indicios 

,, „ litina ) 

Sulfato de sosa gramos. . . . 0'19() por litro 

Sulfato de potasa ,, 0'145 ,, 

Sulfato de cal „ 0^017 „ „ 

Fosfato de sosa ,, .... 0'045 ,, ,, 

Fosfato de alúmina , 0'03l ,, 

Cloruro de sodio .... 0^029 ,, ,, 

Cloruro de pota.sa ,, .... O'OIH ,, 

?)r. - '■■■ 1 0-020 ,. „ 
Alumuia , ) ' 

Total de principios fijos dosificados. 1.722 ,, ,, 

Principi(»s fijos obtenidos por eva 

poración I.7S5 ,, ,^ 

Diferencin 0^0(53 

Nota: faltan por dosificar la barita, estronciana y litina, 
encontradas en el análisis cualitativo. 

(Firmado) Director Químico 

T. Padró GriñmK O. Morales y Compañía. 



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ACADEMIA DE ClE^XIAd DB LA HABANA 473 



ANÁLISIS NUMERO 945) 

Miie$M:ra de agua mineral, marcada aJ numero 1.033 de 
salida por la Oficina do Sanidad. Xímiero de orden 1.154. 

Contiene: Con objeto de determinar la presencia del 
Cloro, Bromo, Barita, Litina y Estronciana se operi) sohrci 
el residuo de setenta litros de agua según la técnica pres- 
crita por el profesor R. Fresenius, obteniendo los resulta- 
dos siguientes: 

doniro dv sodio (r()35í¡ x KHM) 

(Honiro de ])otasio íroiSO .\ 1000 

Yoduro de sodio O 0141 x 1000 

Bromo I 

Estronciana i .^.^ 

Burirn ¡.Nmnos^ 

Litina ) 

La cantidad de yodo encontrada, calcidada (»n. yo- 
duro de sodio permite clasificar esta agua entre las yo- 
duradas., 

(Firmado) Dr. Emilio Pard inris. 



APLICACIONES 

En las dispepsias, infartos viseerabvs; c mx ) instimulantes 
del apetito, y facilitadoras de la digestión. En los niños 
se emplea con éxito en las afecciones intestinales habien- 
do obtenido sorprendentes resultado; ea caso> de entero 
colitis. 

Da excelentes resultados en los infartos hepáticos. En 
las numerosas y complicadas enfermedades génito urina- 
rias su acciiín es muy eficaz. 

Este manantial es el miís moderno de los descubiertos 
en Cuba. 



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474 ANALKS lȒe LA 



CONCLUSIONES GENERALES 



R E STT M V X 

Antes de tenninar este uiodesto c*stu(lio cuyas deficien- 
cias somos los primeros en reconocer, nos interesa hacer 
constar que de la lectura del mismo se desprenden tres 
cfísas: 

Primera: que no existen en Cuba actualmente estudia- 
das afijuas sulfurosas naturalcís. 

Segunda: que la mayor parte de las chisi filiaciones con 
que están senalada.s nuestras aguas, son empíricas, es de- 
cir, clasificaciones ado[)tadas por la inventiva de los due- 
ños de los •manantiales, (?on objeto de dar valor á sus 
aguas y 

Tercera: la líecesidad de que el (íobierno que cuenta 
con el concurso de hombres verdaderamente competentes, 
s(» ocupe de formar una Comisi(>n Especial de Hidrología, 
í|ue se dedique al estudio de las agiuus de nuestro país. 

Sólo dos palabras diremos para confirmar lo cpie más 
arriba a^seguramos. (^ue nuéstnis aguas sulfurosas son to- 
das accidentíiles, ñas lo deuíuestran los datos siguientes: 
su residuo seco, ({ue en las naturales es raro pasé de 
400 X 1 000. Su abuiulancia en sulfatos. La ausencia 
dt* sulíuros, y, por ídtimo, la presencia constiuite en todas 
ellas de ácido carbcJnico y amoníaco libres, caracteres que 
todos los hidrólogos aceptan, corresponden á las aguas 
sulfurosas accidentales convertidas en tales, por reducción 
d<? los sulfatos de que se encuentran cargadas. 

Es de importancia hacer constar que est^ certidumbre 
la hemos obtíMiido, no s<>h^ por los análisis de las aguas 
(pKi figuran en este estudio, sino también por el de la ma- 
yoría de las sulfurosas de nuestro país, cuyos análisis por 
la brevedad del tiempo no hemos podido practicar más 
(pie parcialmente, no figurando por esta circunstancia eu 
el presente tral)ajo. 

En comprobación de lo expresado en el segundo extre- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HABANA 475 

iiH». podcMKís citar las aguns di» ••Sania María <lol Uosjirio" 
(jiio figuran en esto trabajo y de las cuales los dos mauan- 
tiales "'La Palinittv" y *'É1 Pocito'\ sus aguas s<» conocen 
y se euiplean como ferruginosas y uiagn(\<ianas, y sin que 
á ninguna de las dos les correspondan esos nombres, y sin 
(jue (\vistan de ellas ningún análisis en que pueda apoyar- 
se esa clasificacií'>n, dado que basta el presente no habían 
sido analizadas. 

Sobre el t(M*cer extremo poco podernos agregar, pues lo 
manifestado anteriormente ¡ustilica la necesidad del estu- 
dio oficial (pie M)brc nuestras aguas debiera practicarse, 
(Studio (pie veríamos con gusto se llevara a cabo por liom- 
l)ns de ciencia nuís competentt^s (jue nosotros á fin de 
(pie ^*r(fH hi oh.H(n'var¡/nt íío drsroyrirrn el n*ln qne cnhve h( 
•• ¡tf\sfnrif( ¡j comjHtf^lrioii (fe nuehfroíi ((f/ftas, elogiando á Jas 
•• tme lo merezcan, // nfeyrnamh his aJaboinas- que á voz en 
•' ¡I rifo .Hi' hrnt pro(} ¡(¡año á ofras .v/// razónos j)ara eIlo\ 



Habana. Marzo :{() de ií)()7. 



FÍX 



NOTA DK l.A DIHECCIOX— Veas.' Axai.ks. tomo xliii. pá^. 4(»7. 
Acta fie la stv^íón extraordinaria del 14 do Mayo do 1907, 



TOMO XMV. — í)*2. 



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4rTG ANALES DE LA 



ICTI DE LA SESIÓN PÜBLICII ORDINÜRU DEL 8 BE NOVIEIBRÍ BE 1M7 



Premhuff. — l)r. Jnaii Santos Fcniáiuloz. 

Secretario, — I)r. Jorge Le-Roy. 

Acfiflhnh'iis ronffírrefffr^. — Dr i/Nmero, — Dres. : .í. P. Alaeán, 
A. Betancourt, J. >^'. Dávalos, M. F. Ciarrido, (í. López, E. Par- 
ílina«, M. Rníz C'asabó, K. Saladrigaf?, P. Valdís Raguéí». 

Honorarios, — Dres.: Luis M.' C'owley, Rafael Cowley. 

(^orrpspoHsal. — D. F. \f. Tléetor. 



Leída el aeta<le la sesión anterior (25 de Octubre), fué aprobada. 
Se dá cuenta de las siguientes comunicaciones: 

Entrada, — Del I)r. IN)mpilio de hi Vega, solicitando la revisión 
del acuerdo de la Academia en el informe cmitid(» sobre el Pl>os- 
pboglykol. 

De la Facultad de Medicina y Farmacia de la Habana, invitají- 
do á la Academia para la sesión solemne que sí' celebrará en la 
I^niversidad Nacional el 4 de Xo\ieml)re próxinío con objeto <le 
entregar al Dr. Finlay la medalla *^\IARV KIXGSLKY". 

Del .luzgad(Mle instrucción del Oeste, solicitando consulta en 
rausa núm. r)4r)-10(>T por infanticidio. 

Sa1itta.- — \\ Jn/.«raílo Municipal del Oostc, ivmitiéndole lasnción 
de bon(»rarios profesionales aprobada en la sesión del 25 del actual. 

A la Secretaría de Hacientla, ídem, informe sobre un asunto de 
alcoboles aj)rolmdo en la sesión del 25 del actual. 

Al Dr. Fernando Méndez (apote, ]>rorrogándole otros seis me- 
ses la licencia que venía disfrutando. 

Al Dr. (¡abrid M. Lauda, partir ipándole acuerdo de la Acade- 
mia por el f[ue se le dan las gracias por su donativo de un cálculo 
amigdalino, acom]>aMándolo de la observación clínica <*orref pon- 
diente. 

Se dá cuenta igualmente de (juc los Sres. Presidente y Secreta- 
lio acompañados de un.i nutrida comisión de .Vcadémicos habían 
asistido, representando {\ \i\ Corporación, al acto oficial de la so- 
lemne entrega de la Uicdalla '*Mary Kingsley'\ (»on que la Escue- 
la (le MiHÜcina Tropical de Jiiver[K)ol, había premiado los trabajos 
sobre liebre amarilla de nuestro aca<lcmi(ío de mérito el Dr. Carlos 
F^inlav. 



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478 ANALES DE LA 



durante un minuto, á tin de que la gota no sea expulsada jior el 
movimiento involuntario de los párpados. 

La reacción que se presenta la clasifica en tres categorías: lige- 
ra, moderada e intensa. Manifiesta el número y clase de enfermos 
que han presentado cada una de esas tres variedades de rea<ción y 
concluye su trabajo con las siguientes conclusiones: 

Primera. — La of taimo-reacción di- Calmctte e.- un método rá- 
pido é inofensivo que permite, mej<»r que otro cualquiera, hacer 
el diagnóstico de la tuberculosis en todas sus formas. 

Segunda. — Todo individuo cu el cual se presente la oftalmo- 
reaccióu á la tuberculina debe ser consi(lera<lo como sospechoso dt* 
tuberculosis, aunque clínicamente no s<» [)uedan apreciar sus 
lesiones. 

Tercera. — Jjos tuberculosos ((ue se encuentren profundamente 
anemiados pueden no presentar laoftalmo-reacción cualquiera que 
sea el período de su enfermedad. 

Kl Dr. Ferror acompañó á su trabajo un cuadro estadístico en 
el que están especificados los datos princii)ales de sus cien obser- 
vaciones, y además presentó varios enfermos de distintas clases, 
así como algunos indi vid uí)s sanos á los que previamente había 
inyectado la tuberculina. , ' 

Sometido á discusión pide la palabra el Dr. JVfrffh.^, quien co- 
mienza felicitando al Dr. Ferrer |):)r haber sido el primero que en 
Cuba ha usado la oftalmo-reacción como medio de diagnóstico 
precoz de la tuberculosis, dando á conocer el resultado de sus 
investigaciones. 

El microscopio, dice, revela la tuberculosis cuando ésta es abier- 
ta y puede comprobarse la presencia del bacilo de Koch, pero la 
oftalmo-reacción la descubre mucho antes. 

Respecto á lo que nos dice el Dr. Ferrer de haber observado una 
reacción poco manifiesta ó nula en los lasos de tuberculosis muy 
avanzada como han señalado otros profesores, permítanos indicar- 
le ([ue algo semejante sucede en veterinaria. 

La tuberculina aplicada á hi dosis corriente en iiíyección hipo- 
dérmica á los bovideos tuberculosos y en estado caquéctico, ge- 
neralmente no produce la reacción cspejífica (|Ue se busca para 
formular el diagnósticj de la enfermedad. 

Las experiencias de (almette, Ureton y Petit realizadas última- 
mente sobre la conjuntiva del conejo confirman y dan una explica- 
ción al hecho observado en la clínica. 



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ANALKS 1>K LA ACADEMIA Í)K CÍKNCIAS Í>K LA llAItAXA, 



CASO clínico 



SARCOMA PKIMITIVO DKL VKRTICE PULMONAR. 



Véase Akalks, tomo m.iv, pág. 410 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 479 



Varios conejos sanos fueron inyeetados en la vena marginal de 
la oreja con distintas dosis de tuberculina: 2, 5 y 10 miligramos 
(tuberculina seca disuelta en solución fisiológica de cloruro de so- 
dio). A las 10 horas se le instiló á cada conejo en uno de los ojos 
una gota de la solución de tuberculina al I :l()0; á las tres horas 
se manifestaba en todos una inyección vascular de la conjuntiva, 
localizada, sobre todo, al ángulo interno y membrana nictitante, 
cuya reacción duró dos ó tres Inn-as solamente. 

Otros conejos fueron inyectados del mismo modo en la vena 
marginal, 5, 10, 15 y '20 centigramos de tuberculina (dosis mortal 
para el conejo después de '¿4 horas). Pero esta serie que también 
se le instiló á las Ifl horas en la conjuntiva uimgota déla solución 
de tuberculina no produjo reacción alguna, á excepción del cone- 
jo que se le había inyectado menos cantidad (o centigramos) pero 
dicha reacción fué muy ligera. 

En otra serie de conejos quefueron tuberculizados por inyección 
intravenosa con cultivo vivo de bacilo de Koch de origen bovino 
la of taimo-reacción fué positiva apareciendo la reacción aunque 
ligera ya al tercer día, la que aumentó después de intensidad; de 
los 15 á 18 días dejó de presentarse cuando ya la pérdida de peso 
de los conejos indicaba que las lesiones tuberculosas estaban bas- 
tantes extendidas. 

De estos hechos se dedxu'e ([ue la acción local producida por la 
tuberculina se manifiesta cuando el organismo es sensibilizado por 
do8Í6 pequefías de toxina; en cambio no aparece si el organismo 
está saturado por el veneno. 

Dr. Ruíz (J(mM, — Hace resaltar las ventajas del nuevo proce- 
dimiento, sobre todo, en lo que hace relación al diagnóstico precoz 
de la tuberculosis y al felicitar al Dr. Ferrer le suplica siga tra- 
yendo á la Academia el resultado de sus ulteriores investigaciones 
en esta materia. 

Dr. Santos Fevndntlez, — Aun cuando el Dr. Ferrer y Díaz nos 
habla de la of taimo-reacción, es decir, de algo que se refiere al ojo, 
poco tenemos que añadir como oculista, pues en este caso, el estu- 
dio se dirijo al diagnóstico precoz de la tuberculosis, y el ojo aquí 
sólo es un medio de diagnosticar importantísimo. No obstante, 
dentro del campo de la oftalmología, pudríamos decir algo de in- 
terés, para los que abrigasen algún temor, respecto del peligro que 
podría correr el ojo en la oftalmo-reacción ideada por el Calmette. 
En un reciente Congreso de oftalmología en Europa, se ha tocado 
este particular, y se ha convenido, en que las instilaciones de tu- 



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480 ANALES DE LA 



hcrculiiiH en la coiijuutiva ocular, están exentas de peligro en 
sano. En el ojo afectado de una iritis ^tuberculosa aumentai 
])roceso intianiatorio, como en cualquiera otro estado flogístic 
ojo; iKTo como se usa just^imcnte en el ojo sano, no hay uad 
temer. 

Terminaremos felicitando, á nuestra vez, al joven médico 
con tanta oportunidad y tino pone sobre el tapete de esta A 
mia, asunto de general y actual interés, y nosotros tcuemc 
motivo nuis de felicitarle, aunque ajeno á la ciencia, de ciert< 
do, y es que el autor de la comunicaeióu es médico de pur 
pudiéramos decir: hijo de médico y nieto de dos médicos: ( 
padre joven todavía y con vasta clientela murió alevosamente, 
ciendo en el territorio en que nacimos, y cuando empezaban 
estudiar la carrera. Uno de los abuelos lo operamos de cal 
hace más de treinta años, y el otro nos asistió de menos de ui 
de edad, de una enteritis tan grave que todos esperaban com 
guro un resultado fatal por extenuación, y como no había ei 
época, en 1848, como hoy, varios periódicos de medicina, se ] 
có el caso en la Aurora del Yumnrí, de Matanzas. 

Ocupa por último la tribuna el Dr. Matías Dnque^ quien i 
mente había solicitado y obtenido un turno en esta sesión 
cuenta de caso de lepha curado, presentando al individ 
que se refiere la observación. 

Antes de exponer la historia clínica del enfermo, hace el d 
Üuque una breve reseña sobre el mangle rojo, que él com 
como el tratamiento específico de la lepra, describe su prepar 
y modo de administrarlo y presenta luego al enfermo, que eí 
minado por los señores presentes. 

Describe minuciosamente las lesiones que presentaba y el 
miento que ha seguido hasta conducirlo al estado deaparent< 
malidad en que se encuentra en estos momentos y que ha 
motivo para que la Comisión oficial encargada de fiscalizar 1 
presos sometidos al tratamiento por el mangle rojo, acordase 
de alta, curado, á este enfernio á los quinces meses y medio d 
tamiento, por haber desaparecido las manifestaciones mací 
copicas de la enfermedad y no revelar los repetidos exámenes 
linfa la presencia del bacilo de Hansen. 

(1) Además tuvo un tío paterno y otro materno, médicas; quo ] 
ron jóvenes y el célebre cirujano Dr. Federico Gálvez, miembro i 
dor de esta Academia, fué tío de la madre. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABAiNA 481 

Habla luego sobro la ourabilitlad de la lepra y luu*e notar que 
esta curabiliflad está eu razón directa tle la precocidad con que se 
inicia el tratamiento. Se pregunta si ^;la curación del enfermo de 
lepra es permanente? y contesta que su experiencia lo enseña que 
de nuevo casos que tiene como curados, dos llevan seis aflos y 
los restantes cinco años. Recuerda el caso de Daniel Enriquez, de- 
clarado oficialmente curado desde 1903, el cual continúa sin nove- 
dad, y concluye manifestando que su única pretensión es que sus 
trabajos sobre esta materia sean tomados en consideración y. que se 
investigue y estudie un problema de tanta transcendencia cuyo 
objetivo es tratar de suprimir de los registros de defunción el nom- 
bre de lepra y que quede de olla lo que no se puede suprimir, que 
es el recuerdo de sus dolores físicos, de sus torturas psíquicas y 
de sus mortíferos estragos. 

Dr. Juan Santos Fernandez. — Nos es grato dar las gracias al doc- 
tor Matías Duque, en nombre de la Academia, por la interesante 
observación leída y por el caso expuesto para ser exannnado por 
los Sres. Académicos, y en el que ha podido (•í)mpro])arse la exac- 
titud de la relación hecha por el Dr. Duque, que con tanta cons- 
tancia y tino, persigue el tratamiento de una de las enfermedades 
mas repugnantes, y ante la cual se han estrellado, las más de las 
veces, los esfuerzos de la terapéutica, cuando el estudio de la 
etiología no ofrecía los amplios horizontes de que en la actua- 
lidad se dispone. 

Con esto se dio por terminada la sesión. 



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482 ANALES I)E LA 



EL DOCTOR ÁNGEL JOSÉ COWLEY 

Dr. J. Santos Fernánits 



(Sesión del 8 do Noviembre de 1907.) 

Sros Académicos:- 

ünrante ol jxn-íodo, en íjue estuvimos sin casa, por el 
(robierno de la primera intervención americana, a nuestro 
ruego destruido (»1 antiguo y ruinoso conv^cnto en que 
estábanlos instalados, para levantar el edificio en que nos 
encontramos, no íueron pocos los daños recibidos por es- 
tar los objetos que nos pertenecían, en locales inadecua- 
dos mientras duraba la }al)ricaci()n. 

. Tocóle la peor suerte, al retrato del Ur. Ángel José 
Cowley y Ar))irle, que de tiempo atrás figuraba en la 
colección que guardaba esta Academia, como preciado 
tesoro y clara díMuostración del liomenaje tributado, á 
los que entre nosotros han contribuido á mantener viva la 
luz del progreso y el amor á las ciencias. 

La Academia no sólo ha honrado, cons(»rvando su efi- 
gie, á los miíMubros de ella (pie lo han merecido, sinoquo 
también ha extendirlo esta manifestación de respeto y este 
acto de repnradora justicin, a' afpiellos ciudadanos que* 
prepararon el ])aís, ))ara qu(» (»n su oportunidad pudiera 
levantar á las ciencias, í*1 monumento qu(» constituye estn 
Academia. 

Kntn^ estos l)eneméritos patricios, se encontraba el doc- 
tor Ángel José (\)\vle3'y AlbiriiNiI lado de tan honorables 
personalidades, como Romav y los que sin ser médicos 
íueron síd)ios: Várela, Espada, Saco y Luz .Caballero. 

El l)r. Ángel José Cowley y Arbirh», por muchos pun- 
ios d(^ vista ha ocupado dignamente su puesto entre los 
ya mencionados. 

Contemporáneo de Komay, tiuM'on los sostenedores del 
estudio de la liebr(* amarilla y la expresi()n de lo que re- 
presentaba el avance científico en aquella época. 

En estadística, fué el predecesor, en 1843, con su Ensa- 
yo Estadístico JM/?Vy/, sobre la mortalidad de la diócesis^ de 
la Habana, de nuestro laborioso higienista Dr. Ambrosio 
(González del Valle, que más que octogenario, y colmado 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABAuVA 483 

«le íicliiUjiie^, íiim dcjii oir su voz. onaiido éstos se lo per- 
miten. 

Xaeido Cowley eii 2 de Oetiihre de 17-97, quedó huér- 
liUH) H los 7 años, y estudió como pobre en la Escuela de 
15elén, hoy suntuoso Colegio del mismo nombre. Siguió 
las lecciones de Yarela en el Seminario, en 1812, y llegó 
a poseer el latín cual su lengua propia, lo que constituía 
una gran ventaja, pues se estudiaba la filosofía en esta 
líMigua llamada muerta, pero inmortal. 

Recibióse d(» cirujano latino en 1819 v de doctor 
eií 1825. 

Fue catedrático su[)ernumerario de Filosofía, e ingresó 
casi al mismo tiempo en la Sociedad Patriótica de Amigos 
del País, de la que fue uno de los miembros mas activos, 
desempeñando diferentes cargos. 

En 1829, fn(' consultor mayor del Hospital de San Juan 
de Dios. Su informe sobro Estudios Universitarios, por 
entonces publicado, revela su competencia en la enseñan 
z:i, y en IH^V^ siendo secretario de la Junta Superior de 
Sanidad, publicií una Mtnnorui sobre los trabajos de la 
misma, y la cual dá la medida exacta, del papel que des- 
(Mupeñó i>or su competencia y laboriosidad, en los pro- 
l>lemas d<» HigiiMie y ^ledicina d(^ sn tiempo. 

El l)r. Ángel Josi' Cowley y Arbirle falleci() el 5 de 
Octubre de 1859, todavía en (nlad de j^restar buenos ser- 
vicios á la ci(M)cia, víctima de una diabetes complicada, y 
en su elogio p<')stumo, hecho [)or el catedrático de Tera- 
|)(Mitiea de nní^stra Universidad, l)r. Oliva s(» enumeran 
su-í servicios en pro de la Enseñanza, df* la Higiene, y de 
la Medicina de sn i)aís. 

Después de lamentar el accidente que motivi) la des- 
trucción del i)rinHM retrato de este insigne médico, tene- 
mos que felicitarnos, [)or(pi(í al repon(*rl() d(» nuevo, co- 
piííndolo de otro exactamente igual, del Claustro de la 
Facultad de Medicina de nuestra T'niversidad, hemos te- 
nido la ocasión de recordaí* sus merecimientos, y así de- 
mostrar una vez más, que la Academia rinde constante 
tributo de admiración y afecto, á los que como Ángel Jo- 
sé Cowiey, se han hecho dignos del honor y la veneración 
(le los que le sucedan. 



niMo XI. IV. — iy*\. 



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481 ANALES DE LA 



Ll OPTIlia-RElICCION k Ll TOBERCDLINI DE CILIETTE 

D0OTO& HORAOXO FE&BEB 



íSeníóu (lol 8 do Noviembre de 1907.» 

(Instrísimo Sr. Presidente. 

Sres. Académicos: 

Cábeme el honor de ocupar esta tribuna con el fin de 
consumir el turno que benévolamente se me ha concedido, 
para exponer, como reza en hi orden del día, el resultado 
de mi experiencia personal sobre cien casos de investiga- 
ción de la oftalmo-reacción á la tuberculina, según el pro 
ceder de Calmette; observaciones que he creído que pu- 
dieran tener algún interés para vosotros por ser las pri- 
meras de esta índole que se realizan en este país. 



Hace tan sólo algunos meses que von Pirket dio á co- 
nocer un nuevo procedimiento para el diagnóstico de la 
tuberculosis, que bien pronto se generalizó con el nombre 
de cuti-reacción, dado por Vallee; consiste éste en poner 
en contacto la piel, en la cual se ha hecho una escoriación, 
con una pequeña cantidad de tuberculimí; si el individuo 
no es tuberculoso nada anormal ocurre, pero si por el 
contrario lo es, li piel no tarda en enrojecer y á las vein- 
ticuatro horas aparece sobre la escoriación una pápula 
que dura seis ú ocho días, ni cabo de los cuales desapare- 
ce» por completo. 

Estas observaciones de von IMrket hicieron ensayar á 
Calmette la.al)sorci()n de la tubercnlinji |>orln mucosa ocu- 
lar. (Comprobando (pu» (mi los tuber(*ulosos .se presentan 
ciertos tenómeuos caracttM-izados por congestión de la con- 
juntiva, inflamación de In carúncida y lagrimeo, que no .^e 
presentan en los individuos sanos. 

La lectura de los trabajos de Calmette, publicados por 
primera vez eu LaPresse Merlicn] del 19 de Junio de e^^to 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABAXA 485 

auo, nic iiiduju á c(>mi)rob:ir la efieaciu del nuevo método, 
tMisalzado por su autor y acopfido con entusiasmo por la 
prensa profesional europea. Practiqué primero mis expe- 
riencias con la tuberculina Test, que prepara el Instituto 
Pasteur de Lille; pero después de haber reunido unas cin- 
cuenta observaciones tuve ipie abandonarlas, porque en 
individuos saludables produjo una conjuntivitis intensa, 
visiblemente traumática. Comencé entonces á emplear la 
solución de tuberculina al centesimo, que prepara el Insti- 
tuto Pasteur de París, y me ha dado excelentes resul- 
tados. 

La técnica usada es bien sencilla: después de examinar 
ambos ojos, para ascí^urarse del estado de la conjuntiva en 
rada uno de ellos, se toma con un gotero esterilizado la 
solución de tubercidina y se deposita una gota en el án- 
gulo interno de uno de los ojos, teniendo cuidado de te- 
nerlo abierto un minuto con el tin de impedir que la gota 
sea expulsada por el movimiento involuntario de los pár- 
pados. El enfermo debe ser invitado á que cuide de no 
tocarse los ojos para evitar toda causa de error. 

Cuando la reacción se presenta, no siempre lo hace con 
igual intensidad, y los distintos tipos que he observado, 
pudieran reunirse en los siguientes grupos: 

Reacción //^é'/Y^-- De las cuatro á las dieciocho horas de 
hecha la instilación, la conjuntiva pilpebral se congestio- 
na; la cai'/incula se hiuííha y algunas lágrimas, muy pocas, 
ruedan por ol ángulo interno del ojo. Estos síntomas sue- 
len persistir uno 6 dos días. 

Reacción nt tthrfcla, — Principia algo más temprano, de 
las dos á las diez horas. La conjuntiva palpebral y la ca- 
rftncula están fuertimiente (congestionadas é inflamadas; la 
mucosa bulbnr se haUa hip ThfMniada: el lagrimeo es abun 
("Unte; un e.vudado fibrinoso que comienza á formarse en 
el ángulo (ixterno, cubre la mucosa y s? deposita constan- 
temente en el ángulo interno del ojo. 

Reacción inttnm. — Se presentan los mismos síntomas 
<iue en la moderada, pero más acentuados. El exudado 
fibrinoso forma bridas á lo largo del globo ocular; los 
palpados se ponen edematosos y llegan hasta ocluir el ojo 
instilado. 



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486 ANALES DE LA 



La reacción es moderada en (»l 75 por lUO de los easo.% 
le siguen en orden de frecuencia la forma ligera y, por 
último, la intensn. 

Los (Mifermos acusan, generalmente, un ligero ardoi* 
que persiste algunas horas; experimentan sensación do 
arenillas que á veces se hace molesta. Son muy pocos los 
que se me han quejado de fotofobia y de dolor; esto w 
sulta, generalmente, cuando la reacción es intensa. 

El máximum de la reacciíui su presenta de las seis á las 
veinticuatro horas; á veces se exticnide hasta las treinta ó 
cuarenta. A partir de este tiem|)o, los síntonuis se van 
atenuando lentann;nte y acaban por d(ísaparecer al según 
do ó tercer día, no dejando v(\stigio alguno. 

Los cien primeros casos en que he investigado la oft^il- 
mo-reacción, se encuentran detallados en el cuadro que se 
acompaña. 

Los cuarenta y cuatro primeros eran tuberculosos pul- 
monares, confirmados, en distintos períodos de la evolu- 
ción de la enfermedad. En treinta y nueve la reacción fue 
positiva y en cinco negativa. El profesor LetuUe, dice, 
que cuando el enfermo ha llegado a la caquexia, hay ten 
dencias lí la reacción negativa; yo creo que ésta se pre 
senta, no solamente en lt>s ca>o> de ca piexia tuberculosa, 
sino en cualquiera forma ó período de la enfermedad 
cuando la anemia es muy acentuada. 

Los doce casos comprendidos del 45 al5G, eran de dis- 
tintas manifestaciones de tuberculosis ósea. Solamente 
dejó de reaccionar uno. 

Los señalados con los lunneros 57, óS y 59. eran enfer- 
mos con artritis tuberculosa di? la rodilla, que habían su- 
frido algún tiempo antes la resección de la articulación 
enferma v estaban en vías de curación. De ellos, uno reac- 
cionó y los otros dos no; lo que demuestra la existencia 
de otro foco tuberculoso en el primero y la curación pro- 
bable de los otros dos enfermos. 

Lleva el núm. 60 un interesante caso del Dr. V'aldés 
Anciano, de meningitis tuberculosa, confirmacja por la 
reacción. 

En seis casos, del Gl al 66, se trataba de enfermos sos- 
pechosos de tuberculosis. l)e ellos, dos fueron confirma- 
dos como tales por el microscopio, después de haberhi 



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ACAD3CMIA DE CiaNCIAS DE LA HABANA ^ 487 

sido por la oftalino-refvcción. Los otros cuatro no eran tu- 
berculosos. 

Por último, 34 eutermos, los coinprendidos del 67 al 
100, que padecían de muy variadas enfermedades (neu- 
rosis, enfermedades infecciosas, parasitarias, etc.), fueron 
también instilados con tuberculina, presentándose en dos, 
reacción moderada y en uno ligera. Aunque el examen 
clínico no demuestra lesiones tuberculosa en estos tres 
individuos, nada tiene de particular que se trate de esos 
casos de tuberculosis larvada que, hasta el presente, sola- 
mente con la autopsia se han podido diagnosticar. 

. CONCLUSIONES 

Primera. — La of taimo-reacción de Calmette, es un mé- 
todo rápido é inofensivo que permite, mejor que otro 
cualquiera, hacer el diagnostico de la tuberculosis en to- 
das sus formas. 

Segunda. — Todo individuo en el cual se presente la of- 
talmo reacción á la tuberculina, debe ser considerado 
como sospechoso de tuberculosis, aunque clínicamente no 
se puedan apreciar sus lesiones. 

Tercera. — Los tuberculosos que se encuentren profun- 
damente anemiados, pueden no presentar la of taimo-reac- 
ción, cualquiera que sea el período de su enfermedad. 



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488 



ANALES DE LA 



CIEN C'ASOíS DE OFTALMO-REACCION A LA TUBERCULIXA 



t 3> 

O 



LUJAR ■ 
í EX QUE FUÉ 
UDSERVAIKJ 



DIAGNOSTICO 



ij 



1 I S. A. 
I 
M. B. 

F. S. 

4 I S. C. 

5 i J. V. 



6 
7 
8 
9 

10 
11 
12 



A. F. 
P. M. 
D. P. 
M.G. 
J. M. 
J. P. 
A. O. 



id. 



Hosp. n.<» 1. 
;;J9 S. Dr. Ramos Tuberculosia pulmonar. , 
j I segundo período.'. . Inten.sa. 

37 id. id. Tuberculosis pulmonar, 
, primer período . . . 

32 id. id. Tuberculosi.«> pulmonar, 

I tercer período. . . . Negativa 

38 id. id. Tuberculosis pulmonar,! 

' tercer período. . . .Ligera. 

22 id. id. Tuberculosis pulmonar,, 

segundo período. . . Modera- 

64 id. id. Tuberculosis pulmonar, 
I segundo período. . . id 



34| id. id. 

58 id. id. 

id. id. 

44, id. id. 

31! id. id. 



Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . id. 

Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. , . Ligera. 

Tubeaculosis pulmonar, 
primer período . . .Modera- 
da 
Tuberculosis pulmonar,, 

segundo período. . . Negatiya 



Tuberculosis pulmunar, 
tercer período. . , . Modera- 

51 id. id. ¡Tuberculosis pulmonar. "*' 
tercer período. . . . 



13 i Z. R. 



14 


C. A. ! 


15 


L C. 


16 


D. A. 


17 


A. R. 


18 


E. P. 


19 


J. S. 

1 



57' id. id. JTuberculosis pulmonar. 
, segundo período. . . 

28 id. id. i Tuberculosis pulmonar, 
I tercer período. . . . 

50 id. id. Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 

45^ id. id. ! Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . , 

39, ¡ti. id. Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 



27 1 id. id. 
26! id. id. 



Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 



id. 
id. 
id. 
id. 
id. 
id. 
id.. 



I Tuberculosis pulmonar.' 

I tercer período. . . . Ligera. 



3V: 
7 

14 

3^.2 

31 
10 



3\2 

4 

31. 
3 
4 
11 

3^'2 

7 



Caquexia. 



tensa. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 



489 



1 i ¡i 


I.CGAIt 
KN QUE FUK 


T)IA(4X()STI('0 $ 


si 

31/2 


i ' 


• 55 


i ' 


OBSERVADO 


¡ :£ 
. ^1 


m : 

'1 


20 


i 

1 A. T. 23 


Hosp. n.<» 1. 
S. Dr. Ramos 


Tuberculosis pulmonar, 
primer período . . . 


Modera- 


! 

i 


21 ; J. D. 20 
i 22 , J. M. '26 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar,! ^^• 
primer período ... 1 id. 


4 


1 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
primer período . . . 


Ligera. 


8 


1 
1 


Í| 23 I A. D. 

'i 
24 1 8. A. 

1 


39 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 


Modera- 


3^2 


1 


23 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 


da, 
id. 


3V2 


1; 


25 i A. G. 

|i 


39 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
tercer período. . . . 


Negativa 




Caquexia: ,i 
falleció 7 h ' 


26 F. I. 

I; 


36 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
primer período . . . 


id. 




después. 1 
Anemia in- 


27 ' J. 0. 


41 
42 


id. id. 
id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
tercer período. . . . 


Modera- 
da. 

Ligera. 


10 


tensa. 

i 

1 


28 E. D. 


Tuberculosis pulmonar, 
primer período . . . 


29 ! F. V. 

I 


38 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 


Modera- 


8 


1 

1 

1 


30 M. V. 


40 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
tercer período. . . . 


da, 
id. 


10 




31 ! F. G. 

! 


38 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 


id. 


10 




32 


A.R. 


42 


. id. id. 


Tuberculo.nis pulmonar, 
segundo período. . . 


id. 


11 




33 


J. T. 


21 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 


id. 


4 




36 


M. M. 
M.F. 
F.P. 


25 
24 
29 


id. id. 

Hosp. Militar 
Dr. Sonville. 

D.o de la Liga 
S. Dr. Jaime. 


Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 

Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 

Tuberculosis pulmonar, 
tercer período. . . . 


Intensa. 

Modera- 
da. 

Ligera. 


3 
2 

14 


i 


37 


L. C. 


20 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 


Intensa. 


1 




38 


G.H. 


32 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
segimdo período. . . 


Ligera. 


r> 





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490 



ANALES DE LA 













■¡ 


,' 








s-s 


B 




y: 


3 

3 


r.lOAK 
KN QIE FrÉ 
0B8ERVAI>0 


DIAGNOSTICO 


y. 

o 

X 


"Si 


i 






D.** de la Liga 










39 


L. V. |41 


S. Dr. Jaime. 


Tuberculosis pulmonar, 
segundo período. . . 


Negativa 




Tuberenlo-j 


40 


R. T. ¡39 


U\. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
tercer período. . . . 


Modera- 




sis crónica.' 

1 


42 


J P. ¡25 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
segiindo período. . . 


da, 
id. 


3 

4 


1 


¡43 

1 
1 


M. P. 


47 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 
tercer período. . . . 


Ligera. 


12 




\ u 


Y. C. 


24 


id. id. 


Tuberculosis pulmonar, 








i 






H. Mercedes. 


segundo período. . . 


Modera- 
da. 


31., 




i ^'' 


M. A. 


4 


S. Dr. Aballí. 


Tumor blanco doble de 




i 






la rodilla v mal do 














Pott. . . . * 


id. 


3' 2 


i 


'46 


V. V. 


5 


id. id. 


Coxo-tul)ercidosis supu- 
rada 


id. 


3>, 






M. S. 


3 


id. id. 


Coxo- tuberculosis, pri- 
mer período 


id. 


31 „ 




n 48 


M. M. 


12 


id. id. 


Coxo-tuberculosis y os- 








■¡ 






teo mielitis, liomopla- 














to derecho. ..... 


Negativa 






li 49 


R. F. 


6 


id. id. 


Coxo-tuberculosis supu- 








■\ 






id. id. 


rada . 


Modera- 
da. 


31., 




50 


A. U. 


Mal de Pott dorsal con 










absceso por conges- 








ól 


A. A. 7 


id. id. 


tión 

Coxo-tuberculosis supu- 
rada, resección de la 


id. 


31/2 




¡ 52 


R. P. !ll 


Hosp.n.'^l.S. 
Dr. (Tiierreru. 


cabeza del fémur . . 
Coxo - tuberculosis, ter- 


id. 


2 






^ 


II. Mercedes. 


cer período 


i<i. 


7 




. oA 


R. P. 5 


S. Dr. Aballí. 


Tumor blanco, rodilla 












IIosp. n.«l.S. 


(en vías de curación). 


ifi. 


2 




1 54 


R C. ¡13 


Dr. Guerrero. 


Mal de Pott 


id. 


7 




55 

1 


C. V. 




id. id. 

- 


Tumor blanco del pie, 
resección del astrága- 
lo 


id. 


12 




56 


E. M. 


13 


id. id. 


Mal de Pott 


id. 


4 

1 





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ACADEMIA DK CIKNCIAS PK LA HABANA 



491 



F. r. 41 



.')S M. H. JO 



59 .1. A. ()() 



m 
«1 
()2 

14 

r>r> 

07 

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70 
71 
72 
• 73 
74 



.1. K. 
1). A. 
J. (i. 
C. ('. 
K. C. 
.1. F. 
K. F. 
F. A. 
.1. A. 
F. T. 

\\ r. 

J. K. 
.1. F. 
(í. O. 



I.líiAK 
KX tilK KI'K 
«HJSKItVAlM» 



DIAííNOSTirO 






Ilosp.n.' l.S.i i 

l)r. (%''spo<los|Tuiiior blamo de la ro- 
dilla: losocción fio la , 
rodilla . c No2:ativa| 

id. id. iTumor blanco de la ro- * 

' flilla: n»s(H'(i<'>ii do la 

,j 1 ^. , rodilla Li«:«'ra. 12 

Hosp. n; 1. .s. 

Dr. MíMiocal. Tiiniüv blanco de la ro- 
dilla: resección de la 
rotlilla Nejíativa 



H. M(»rce(b'> 
SDr. Ancian 



^^enin;íit¡s tnbercido^ia. Modera- 
dla. 



23 

II.Menedo.v 
21 S. Dr. Ortí'ija. ;('oxo-tid)ercnloísi>y . . X(»írativa 

Hosp. Militar 

24 S. I>r. Ferrer. ¿Tuberculosis |> u 1 ni o 

Lf ,, , nar? id. 

H. Mercedes. 

3(i S. í)r. M<»rono ¿Tub(M(ub)s¡s pul ni o- 

I nar? Modera- 

28 id. id. ¿Tuberculosis pulmo- 
nar? id. 

2Í) u\. id. ¿Tubenidosis pulmo- 

,1 , ^, nar? Nejifativa 

Hosp. n.'l.S. ^ 

24 Dr. ('astillo. ¿Osteo mielitis tuVercu 

,j , losa? id. 

Hosp. n." 1 

23S.Ih-. Ramov. .<íf¡]is id 

I II. Monedes. 

'48 S.Dr Anciano Afasia . . 



id. 



44 id. id. Sanoina del vértice pul- 
monar izquierdí). . . ¡d. 

i24 id. id. Heíuatomielia Modera- 

fT Af 1 I ' da. 

H. Mercedes.' 

31 S. Dr. Ortejxa. Fiebre tifoidea Lij^era. 



32 id. id. 

llosj). n." 1. S. 
l20 Dr. (iuerrero 

i Hosp. n.'^l. S. 
27 Dr. Castillo. 



Fiebre tifoidea . . . 

F^spondilitis 

Sífilis 



Xe^ativa 
id. 
id. 



(> 
31 



C'onfirma- ' 
da después ' 
por. el mi- 1 
croscopio. '! 



IJ 



Fué opera- 
do hace 3 1 
meses. 

Fué opera- 
do hace 2 
meses. I 

Fué opera-' 
do hace 2 
meses. 



TOMO XM\ .- i)4. 



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492 



ANALBS Dfi LA 



i! V5 

i 



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l'lOO 



J. M. 
J. E. 
J. F. 
A. A. 

M. C. 
F. M. 

F. (i. 
J.G. 
J. S. 
X. C. 
J. I). 

A.Cr. 

N. P. 

M. P. 
F.P. 
A. T. 
J.G. 
T. L. 
O.K. 
R. M. 
F. (I. 
H. A. 
D. L. 
S. (\ 
P.N. 
R. F. 



ÍXCArt 
K.\ (¿IK KI'K 

«m.«*EnvArK» 



IIosp.n."l.S. 
I)r. Castillo. 

¡(1. id. 

id. id. 

id. id. 

Hosp.n." l.S. 
Dr. Menocal. 

id. id. 

H. Militar. S. 
Dr. Sonvillo. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 

H. Militar. 
8. Dr. Ferrer. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 

id. id. 



DrAUNOSTICO 



íi 



Floíi^iiión . 
Sífilis . . 
Vaginal it i. s 
Hernia . . 



id 
id. 



id. 
id. 



id. id. 



Heridas 

Estrechez uretral . . . 

Sífilis 

Hernia inguinal . . . . 
Orquiti.s blenorrágica. . 

Bubón 

Eczema 

I Absceso 

k'hancro blando . . . . 

Sífilis 

Dispepsia 

Adenitis 

Traqueo bronquitis . . 

Absceso • . . 

Dispepsia 

Hemorroides 

Uña encarnada . . . . 
Chancro blamh» . . . . 

Bubón 

Herpes circinado . . . 

Epilepsia 

Epididimitis traumáti 



Xefrativa 
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ACADEMIA 1)E CIENCIAS 1)E LA HABANA 493 



UN CASO DE LEPRA CURADO. PRESENTACIÓN DEL CASO 

POR EL 

SOOTOB XATXAS DUaUE 
(Sesión del 8 de NoViembre de 11)07.) 

Sr. Presidente. 
. Sres. Académicos: 

Impresionarse uno cuando se atreve con una tarea su- 
perior a sus fuerzas, á su suficiencia y á sus méritos, es 
cosa muy natural: yo estoy esta noche colocado en esíts 
condiciones; á la tribuna esta no, se lle^^a de un mudo bri- 
llante, sino cuandíj se es un águila del pensamiento para 
ganar esta altura, im raudo y luminoso vuelo, como esas 
aves llegan á las más altíus crestas, de las más altas mon- 
taña.s. Los que me han i)rec(Mlido en esta tribuna desde la 
fundación de esta docta Corporación á la fecha, han llega- 
do a(juí de un modo brillante, yo ])or el contrario llego 
ti-aído por la mano de la Suerte y la Fortuna. 

Este reconocimiento de la diferencia existente entre 
los iliistresque por aquí han pasado y el que tiene el ho- 
nor de habhr, debía relevarme del deber de pedir á uste- 
des, hombres de ciencia y de saber, benevolencia, además 
la sabiduría engendra bi bondad y ésta la indulgencia — 
Vds. la tendrán de seí^uro tanto como vo la necesito. — 
Ahora Sres. en lugar de continuar hablando leeré el tra- 
bajo, para mayor seguridad de las palabras que deseo 
emplear en él. 

Voy á presentar á la consideración de Vds. un proble- 
ma de gran transcendencia: 'La curabilidad de la lepra 
por la administración del mangle rojo"; voy á mostrar- 
les un caso de excepcional importancia, porque el enfer- 
mo fué diagnosticado de le])ra por el ür. Bueno, por el 
Dr. Bango, por el Dr. Varona, por el Dr. Albertini; por 
los doctores Córdova, Souza y^Carrerá; jjor cuatro seño- 
res Académicos, el Dr. Uuplessís,^el Dr. Fresno, el doctor 
Saladrigas y el Dr. Betancourt, y por el Dr. Agramonte 
quien reconoció la linfa del enfermo al microscopio al em- 



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494 AXALKS DE LA 



pezar el tratamiento y encontn) siempre en ella el bacilo 
de llansen, y este enfermo ha sido dado de» alta -curado 
hace unos días, por la comisión encarj^ada de fiscalizar his 
pruebas que en el Hospital Numero Uno, se están haciendo 
bajo mi dirección, tendentes á comprobar los efectos, 
anunciados por el Dr. Moreno y ])or mí. del mangle ro- 
jo en la lepra. 

Antes de presentarles el caso, (piicro aprovechar esta 
oportunidad, para decir l)reves palnl)nís sobre el mangle 
y modo de su aplicacitHi. 

VA mangle rojo es un íírbol (pie cr<'cc <mi las orillas del 
unir, sobre todo, en las desembocaduras de los ríos y en 
los climas tropicales; fue clasificado i)or Linneo que ad- 
mitió el nombre vulgar como cs|)ccííico para distinguirlo 
de sus congéneres y por eso lo denomin<) *'Rhizofora 
Mangle" y es uno de los géneros de la familia ''Rhizoforá- 
ceas''; pertenece al tipo angiospermas clase dicotiledóneas. 

Este árbol crece á veces hasta unos 30 pies y más, pe- 
ro su habitual tamaño es el de unos 12 a' 20 ])iés; su corte- 
za, cuando el árbol llega á la edad adulta, es gruesa, de 
unos dos centímetros de es[)es()r, es roja y no fibrosa; ésta 
es la parte empleada pari^ la i)reparaci<)n de los extrae- 
tos, fluidos y alcohólicos, y {\\w aconsejamos se prepare 
usando la siguiente fiu-mula: 

Plantu molida 1,000 gramos 

Alcohol 200 ídem. 

(ilicerina ;{50 ídem. 

Agua destilada 450 ídem. 

Total 2,000 gramos 

Esta mezcla se lleva al percolador y se mantiene en él 
durante 48 horas, al cal)o de (*se tiempo se deja filtrar 
hasta agotar el lícpudo; demás está decir ([ue la planta 
molida va mojjada con la suficiente cantidad d(* menstruo. 
El extracto blando es el nnsmo extracto fluido al que se 
le hace evaporar en el l)ano d(» María la mayor parte del 
líquido, hasta darle la consist(Micia de esta clase de ex- 
tractos. Del extracto fluido yo he llegado á dar á los en- 
fermos hasta 240 gramos diarios, y del blando hasta 12 y 
15 gramos. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 495 

También lo uso exterionneiitc sobre las ulceras, en so- 
lución acuosa al 30 % el extracto fluido; en el baño á39^ 
y 40° y de 20 minutos de duración que el enfermo debe 
tomar, hago poner media libra de corteza molida, en cada 
baño, liara evitar el inconveniente de que las partículas 
de corteza molesten el enfermo, se debe colocar esa espe- 
cie de serrín en un pecpieño saco que se cierra luego. 

En la preparaciíin de los extractos es indispensable, 
para obtener un excelente producto, el seleccionar la cor- 
teza; deb(»n separarse ])or inservibles, todas las cortezas 
(pie ci)ntengan concreciones calcáreas en las mallas de 
sus tejidos, lo mismo (puí las que se presentt\n cuarteadas, 
por donde se vierte abundante resina; la corteza de plan- 
táis jóvenes debe ser separada; la mejor corteza es la de 
plantas viejas de 8 a 10 años, que tenga un grosor de 2 á 4 
centímetros, que esté libre de los defectos señalados y 
que sea roja ligeramente obscura. 

Esta corteza para ser molida, tiene que dejarse secar, á 
la sombra, en habitación ventilada y no húmeda, no debe 
bajo ningún concepto secarse á la estufa, donde ella es 
tostada, más que secada; ese procedimiento es tan perni- 
cioso, que el producto así obtenido no sirve porque esa 
alta temperatura, le hace perder al mangle sus propie- 
dades. 

Los efectos fisiológicos del ''mangle rojo'' están sin es 
tudiar, él es un tónico y un diurético no intenso; produ- 
ce náuseas y vómitos, sobre todo, en ayunas; los efectos 
tóxicos no se han estudiado; lo que he podido observar, 
cuando la dosis es alta desde el principio, cuando de una 
vez se toman 50 ó (50 gramos del extracto fluido ó 3 ó 4 deV 
extracto blando, es (jue se presentan vómitos, primero 
alimenticios y luego biliosos, y á veces durante algunas 
horas son incoercibles, se presentan diarreas con cólicos 
no muy intensos y cefaleas fuertes, que se mantienen por 
espacio de uno ó dos días. 

Estas dosis pueden sufrir modificaciones consistentes en 
dar may(»r cantidad de medicina al enfermo, desde el 
principio, si es que él es persona de un estado general 
bueno, con buen apetito, pues cuando el estómago está 
ocupado por alimentos, las náuseas y vómitos no se pre- 
sentan. Cuando ocurre un brote agudo del mal ó sobre- 



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ACADEMIA PE CIENCUS DB LA HABANA 497 

reacción provocada por el niedicamonto'? De esta manera, 
que lí grariides rasgos describo, para no ser interminable 
y no cansar, es como (í1 enfermo de lepra recorre el cami- 
no que lo ha de llevar lí la salud. 

Una de las cosas más molestas del tratamiento del man- 
gle rojo, es la enorme cantidad del medicamento en las 
24 horas que el eníermo tiene ({ue tonnir, pero hasta que 
los químicos no extraigan el princi])io activo, que él pue- 
da contener, bien sea alcaloide, aceite* esínicial ó glucí')- 
cido, hay que dar esas dosis altas. 

El tiempo que debe durar el tratamiento, depende del 
estado del enfermo y del tiempo que lleve de enfermedad. 
En mi libro sobre este asunto que publiqué en el año 1905, 
sostengo las siguientes conclusiones, que no han sido mo- 
dificadas por la experiencia alcanzada en estos últimos 
años, nada más que en la resistencia al tratamiento de las 
formas marcadamente tul^erculosas, pero que acaban por 
ceder al fin. 

^Trímera. El mangle rojo por su fácil nu\,nejo, por su 
*'fácil administraciíJn, por su tolerancia páralos enfermos y 
''por los resultados que se obtienen es el mejor remedio 
"que posee la medicina para combatir la lepra. 

''Segunda. El mangle rojo parece ser el específico de, 
*'la lepra pues cuando la enfermedad está en el primer pe- 
"ríodo, en la evolución por decirlo así, el ciento por ciento 
''de los casos curan en ocho, diez ó doce meses. 

"Tercera. Cuando la enfermedad está en un segundo 
"período, que pudiéramos llamar de estado, cuando aun 
"las visceras no han sido invadidas por el mal, y si lo han 
"sido, no es más que de un modo ligero, el sesenta por 
' 'ciento de los casos curan en un período que varía entre 
"dos, tres, cuatro y cinco años; pero los enfermos alcanzan 
"la curación social en la mitad menos del tiempo acabado 
"de señalar. El cuarenta por ciento restante, adquieren 
"una mejoría más ó menos notable, dependiendo todo esto 
"del estado del enfermo y de su vitalidad orgánica. 

'^Cuarta. Cuando la enfermedad está en el período que 
''pudiéramos llamar terciario, es decir, cuando el organismo, 
"está invadido por el mal, cuando las visceras todas y el 
"sistema nervioso todo está seriamente comprometido, en- 
"tonces se observa solamente una mejoría más 6 menos 



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498 ANALES DE LA 



'*perceptiblo, jiero que no libra al enfermo desús neuritis 
"y de sus trastornos neurotróficos; lo que se observa en 
•'favor del enfermo, es la disminución délas fiebres, la rea- 
^'parición un tanto del apetito y el aumento poco del peso. 

''Todo esto hace creer al infeliz enfermo, que la ansiada 
^Wud va á llegar en breve, hasta cjue una ó niíls visceras 
'^cualquiera, más dañadas que las otras, flaquea gravemente, 
'^rompiendo el equilibrio orgánico y sobreviniendo la muer- 
''te, por una de las comunes causas con que la lepra pone 
''fin a la existencia en (jue hizo presa. 

''Sólo en un caso (como se verá en la historia clínica) 
''de este período he visto sobrevenir la curación y en otro 
''una mejoría asombrosa'. 

Otro de los inconvenientes del tratamiento, donde la 
crítica ha pretendido hincar el diente, es en el mucho 
tiempo que á veces se necesita para llegar á la curación; 
es una verdad, recoiíozco ese defecto; pero hay (jue con- 
venir que con ningún otro tratamiento se alcanza la cura- 
ción y también hay que convenir en que la lepra es un 
mal crónico y crónico desde un principio, es más, crónico 
desde su incubación, ^^('uáiulo (»mpozó la lepra en una 
persona? - No se sabe. Se sabe sólo, que cuando el mal es 
diagnosticable ya lleva mes(»s y aun años de padecerla el 
enfermo; y todos sabemos (pie para enfermedad crónica 
el tratamiento crónico (»s una necí^sidad. 

HISTORIA CLÍNICA 

Juan (ironzález, español, de lid años de edad. 

1.® Este enfermo, no tiene antecedentes de lepra en 
su familia, no ha vivido ni ha tenido trato con ningún le- 
proso y su oficio es el de Jornalero; cuando él sintió los 
primeros síntomas de la enfermedad, estaba empleado en 
una fábrica de cervtíza. Cuando empez) el tratamiento lle- 
vaba ocho me.ses de enfermedad, según el decir de él; pero 
es probable, (pie los síntomas i)iimeros de hl enfermedad, 
pasaran desapercibidos [)or él. 

2." En la parte anterior del cuerpo presentaba, al em- 
pezar el tratamiento en 1." de Julio de 1906, las siguien- 
tes manifestaciones: 

En la frente, en la cara, sobre todo en las mejillas y la- 



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ACADEMIA I)K CIENCIAS DE LA HABANA 499 

1)¡() inferior, maiiclias de color vinoso y otra en el ala iz- 
quierda de la nariz. Las orejas infiltradas, gruesas y de co- 
lor amoratado. 

3." Kl cuí^llo,' de color rosado, lio^erarníMíte congestio- 
nado. 

4." Regiones pectorales y abdominales normales, á ex- 
cepción de una ligera asfixia de la piel en el bajo vientre 
y una papulita de color rojo en el lado derecho. 

."i.^ Los muslos y Ijvs rodillas color vinoso con asfixia 
de la pi(»l. 

()." Las piernas, igual á los muslos, con una mancha 
excematosa en la parte anterior interna. 

7." Los pies iguálalas piernas, continuándose la man- 
cha eczematosa del lado derecho hasta la terminación de 
h)s primeros y segundos metatarsianos. 

8." Brazos, antebrazos y manos, amoratadas con exu- 
berante actividad de las glándulas sudoríi)aras; en el an- 
tebrazo izquierdo, manchas rojas escamosas. 

Kn la parte postcírior del cuerpo presenta: 

i." Cuello, una gran mancha solar y dos papulitas de 
de color rojo. 

2.° Espalda normal con [XMpieñíis cicatrices. 

3. RegiíUi lumbar, manchas del tamaño de una lente- 
ja, de color obscuro. 

4° Regiones glíit(*as, ligera congestión, asfixia de la 
jnel con dos manchas del color rojo ob-^curo, escamosa. 

5. Muslos congestionados, con asfixia de la piel. 

(y.° Pi(»rníis igual d los muslos, más una mancha erite- 
matoescíiinosa en la ))art(; infero-posterior (pie se extiende 
hasta la inserción del tendóii de Aquiles, y una especie de 
ectima en la regiíui gernelar izciuierda. 

7.^ Rrazos con ligera asfixia de la piel y papulitas ro- 
f-aday. 

8.^ Antebrazos y manos color amoratado, asfixia de la 
piel y papulitas rosadas. 

Nota. — En la región glútea, lado izquierdo, un lipoma 
del tamaño de una naranja pequeña. 

- Ausencia de ella en las regiones cubitales 
1 La táctil, normal; la dolorosa y la térmica 
i en las manchas y lesiones descritas, no exis- 
^ te sobre ellas. 

TOMO. XLIV. Vh) 



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500 ANALES DE LA 



Las fosas nasales cogestionadas: Rinitis exiilcorosa. 

Baccillus de llanseii eii la linfa. 

Tiene un ano de enfermedad, por lo menos. 

Peso en 1.^ de Julio de 1906, 125 libras; idtimo peso 
en 1.^ de Octubre de 1907, 150 libras. 

Este enfermo empezó á tomar 15 gramos de extracto 
fluido de mangle á labora del desayuno, 15 gramos en el 
almuerzo, 15 gramos en la comida y 15 gramos á la hora 
del baño, precedido de café con leche y pan; se le fué 
aumentando esta dosis todas las semanas y llegó á sopor- 
tar en poco tiempo hasta 50 gramos en cada toma. Desde 
los quince días de tratamiento, este enfermo empezó á 
mejorar de un modo ra'pido, aumentaba en peso y la.s 
manchas empezaron á borrarse; al mes y medio, la sensi- 
bilidad empezó á restablecerse, y iWi lentiimente y de un 
modo progresivo siguió avanzando la curación, hasta que 
á los nueve meses de tratamiento, no existía signo anató- 
mico del mal ni bacilos de Hansen, que al practicar el 
Dr. Agraniont(» el examen de la linfa á los nueve meses 
de tratamiento un lo encontró; á los tres n»esí\s siguiente-; 
ausencia del bacilo, y á los tres meses y medio siguien- 
tes, también ausencia de él, 

lie a(juí ahora (*1 infornu* (\\u' sobre est(^ caso da la To- 
misión: 

Juan González. Este enfermo no tiene ninguna de las 
manifestaciones clínicas de la lepra; ha aumentado en peso 
seLs libras, desde el mes de Julio próximo pasado al de la 
feí^ha, y desde Julio del ano pjusado a la fecha, 25 libras. 
A este enfermo, el Dr. Arístides Agramonte le reconoció 
á su ingreso, la linfa al microscopio y encontró el bacilo 
de Hansen en ella; á los seis meses volvió a reconocer la 
linfa y encontró también el dicho bacilo; lí los tres meses 
siguientes ya no le encontró y su cuerpo estaba libre de 
síntomas del mal di* San Lázaro. A los tres meses siguien- 
tes continuaba igual, sin bacilos y sin manifestaciones del 
mal que nos ocupa, y ahora^el Dr. Clemente Inclán, Ayu- 
dante de la Cátedra de Bacteriología de la Facultad de 
Medicina y recomendado por el Dr. Arístides Agramon- 
te, para que en su ausencia hiciera los análisis microscópi- 
cos que la Comisión necesitara, practicó en él el recono- 



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ACADEMIA I 



cimiento núcrosc()pic 
lo dice en la carta qii 



Mny Sr. mí 
Tengo el gusto d 
muestras de linfa del 
minadas por nȒ, no 
conservando eii mi 
puede disponer si fiu 
1)(» usted aílnio. y 

1)1 

I)es[)ues de halier 
damenti; por todos le 
encontrando nwla en 
síntomas de la lepra, 
lisis microsc()picos ( 
coincidiendo todo ell 
Comisión acordó dar 
quince meses y medi( 

Habana, 19 de Ocl 



Dr. i\íf 

Algunos casos de 
sar la literatura de la 
cripción de esas curac 
lo que se describe pe 
curaciones no son efe 
lidad no se restablecí 
las orejas; la nariz es 
tiga de un modo d 
encuentra, aunque en 
das las preparaciones 
mente, su mal está d( 
organismo, el enferm< 
tomas, llamaremos ¡p 
está desfigurado y él 
tar á la vista v sin se 



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502 ANALES DK LA 



alcanza con el mangle; con el mangle se llega á la cura- 
ción absoluta, no quedan restos del mal; la sensibilidad se 
restablece y la alopesia c^v^a, el vello reapíirece, el rostro 
retorna á normalidad y todas las manifestaciones del mal 
desaparecen; lo único que sul)siste son los estigmas denun- 
ciadores de pérdidas orgánicas, las cicatrices de ulceras, 
las atrofias musculares y de la piel, ó del tejido celular 
subdérmico, en fin, de todo aquello que ha sido destruido 
quedan huellas; la mano del homl)re no puede restaurar 
funciones perdidas, ni reconstituir órganos (> tejidos des- 
truidos. 

Permitidme que lo diga una vez más. La lepra es una 
enfermedad curable ya, y muy curable, cuando ella es 
descubierta, es decir, ^diagnosticada en su principio; en- 
tonces ella no se enseñorea del pobre enfermo, y en me- 
nos de un año estará libre del terrible mal, y muchas ve- 
céis sin que el enfermo se de cuenta que ha padecido de 
lepra. Todas las enfermedades, el paludismo, la difteria^ la 
sífilis, que tienen tratamieíito específico, son más curables 
en los principios del mal, que cuando éste hace estragos 
en el organismo, y á veces cuando esos estragos han sido 
muy grandes, la enfermedad no cede al específico impo- 
tente para salvar al enfermo intoxicado por el veneno de 
las bacterias. El cáncer mismo, (juc hoy día se preconiza 
el bisturí como específico })ara combatirlo, se exige que 
éste funcione en los primeros días del mal, cuando el diag- 
nóstico clínico casi no puede establecerse y se tiene que 
acudir al histológico para que dé el diagnóstico. 

¿La curación del enfermo de lepra es permanente? Por 
lo que la experiencia me enseña puedo responder, que de 
los casos que tengo como curados y que llegan hoy á 9, y 
que tienen más de cinco años de curados: hay dos que lle- 
van seis años de curación, uno de siete años; y el resto 
cinco años; esos enfermos los creo real y permanentemente 
curados. 

. El enfermo Daniel Enríquez, el primer leproso declarado 
oficialmente curado en 1903, por la misma Comisión que 
hoy declara al que ustedes han examinado esta noche, 
continúa sin novedad según los últimos informes que de 
él tengo. Si la enfermedad vuelve á hacer su aparición en 
el leproso ó no, eso compete al tiempo decirlo; pero como 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 503 

quiera que ello fuera, si para el cáncer se exige un })lazo 
de cinco años sin manifestaciones del mal para declarar 
curado al enfermo, bien se puede considerar esos cansos de 
lepra que señalo como enfermos curados. 

Yo no pretendo, Sres. Académicos, que con uiui esta- 
dística de dos enfermos indiscutiblemente curados de le- 
pra, porque así lo han declarado los médicos eminentes 
que componen la Comisión informadora y que son los doc- 
tores Banpjo, Agramonte, Albertini, Fresno, Saladrigas, 
Duplessís y Alfonso Betancourt, ustedes declaren que el 
mangle rojo es el es})ecííic() de la lepra, no, yo no puedo 
pretender semejante cosa, como tampoco es pretensión 
mía el tratar de convencer á los señores ilustres que com- 
ponen la Academia y á las personas también ilustres, pero 
extrañas á ella, que me escuchan; lo único que pretendo, 
es que la Academia y los demás señores que están aquí 
presentes, tomen en consideración estos trabajos míos y 
del Dr. Antonio Moreno; esos dos enfermos declarados ofi- 
cialmente curados, tienen un valor relativo para juzgar de 
la especificidad del mangle; pero tienen una importancia 
extraoidinaria para garantizar nuestro dicho, de que la 
lepra puede curarse y s(*r aliviada, según sea el período 
de ella; por lo que ruego que esta cuestión sea tomada en 
serio, que se investigue y que se es udie, cual demanda 
problema tan transcedental, no para honra y gloria del que 
tiene el honor de hablar, [)i)rque en ello no hay ni honor 
ni gloria; para el que como yo piensa, que el luchar y el 
trabajar es un deber que el hombre no se impone, sino 
que con él nace; y el que cumple con deberes, no puede 
tener recompensa de ninguna clase, por lo que yo, y per- 
mitidme que diga otra vez, ruego; es para bien de los que 
sufren, pari^, honor, sí, de la especie humana, por haber 
podido ó tratado, al menos, de suprimir el nombre de le- 
pra de los registros de defunciones; que quede de ella lo 
que de ella no se puede suprimir, (jue es el recuerdo de 
sus dolores físicos, de sus torturas psícpiicas y de sus mor- 
tíferos estragos; y también, señores, para que este pedazo 
de tierra que arrogante fiota sobre anchuroso mar, sea 
más conocida y más respetada de los países civilizados. 



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504 ANALKS DK LA 



ACTA DE LA SESIÓN PUBLICA ARDINARIA DEL 22 DE NOVIEIBRE DE 19S7 



Pirsiflriift', — T)r. .Iiiíiii Santos FenuuHlez. 

Ser retar itt. — Dr. .lori^t' Lr-Kov. 

Jaff/émiros nmrnrrnihs. — l)r itniíitrn. -I)rt\s. ( í . Alonso Cuadra- 
do, (i. Aróstt'^ui, A. Ik'tiiurourt, I. Calvo, T. V. Coronado, J. X. 
Dávalos, C. K. Finlay, íí. Ijópuz, K. NúTicz, M. Ruíz Casabó, K. 
Saladri^^as, .1. A. Valdrs Aniiano, K. AVeiss. 

J/n/tonfriff.— Dr. Vicente de la (íuurdia. 

(orrrs¡fons(f/.-\)r. Franciseo María lléetor. 

Ante una numerosa concurrencia formada en su mayoría por el 
cuerpo médico, se celebró la sesión oportunamente convocada. 
Leída el acta de la anterior (8 de Noviembre) fué aprobada. 
Se da cuenta de las siguientes comunicaciones: 

Entrada. — De la Secretaría de Estado y Justicia, invitando al 
Sr. Presidente á la recepción del Sr. II. P. Charmanne, nombrado 
Ministro de S. M. el rey de los Belgas, en esta República. 

Del Juzgado de Instrucción del Oeste, solicitando .4 virtud del 
exhorto del Juzg¿ido de (íuane en causa por asesinato é infantici- 
dio, se informe si unos huesos que acompaña presentan señales de 
violencia y si se puede precisar que pertenezcan k un recién naci- 
do menor de tres días. 

Del Juzgado de Instrucción del Oeste, recordatorio de la causa 
número 545-1007 por infanticidio. 

Del Dr. Luis Kstévez y Romero remitiendo, desde París, eii 
nombre de la viuda del profesor (írancher, un retrato de éste co- 
mo recuerdo del ilustre desaparecido. 

Satida. — Al Sr. Secretario de Despacho de la Secretaría de 
Agricultura, Industria y Comercio, suplicándole ordene la devo- 
lución del llerbarium Sauvalle que se encuentra depositado en la 
Estación Central Agronómica de Santiago de las Vegas. 

A los señores que forman la Junta de íiobierno, citándolos ú 
sesión para el 10 del actual. 



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ACADEMIA I)K CIENCI AS DK LA MABANA 505 

Antes (le eiitrür en hi orden del día y eon motivo de estar ex- 
puesto el retrato del Dr. (iraneher, falleL'ido recientemente el se- 
fior Presidente pronun(»ia las siguiente-; frases: 

Sres. Académicos: 

Antes de comenzar las tareas, me complazco en llamaros la aten- 
ción, hacia el retrato que tenéis á la vista. L> ha enviado desde 
París, la respetahle viuda del profesor (íraiu'her, nne-^tra compa- 
triota, que ha querido así demostrar su re^'onoei miento por el res- 
peto y el afecto que esta Academia tuvo siempre por el augusto 
desaparecido. 

Kn su oportunidad tuvimos el honor de dei-ir lo que correspon- 
día, acerca de los méritos del ilustre académico corresponsal que 
perdíamos, Iioy nos limitaremos á manifestar que enviaremos las 
gracias más cumplidas á la virtuosa consorte del que fué ¡lustre 
maestro, por el valioso ohsequio ron í|ue ha honrado á la Corpora- 
ción que lo veneraha. 

Se concede después la jmlahra al ])r. Tmnán Y. (onntffdo \mvA 
dar cuenta de una coxsi'LTA MÉDICO LK(iAL kx caisa por ix- 
FAXTD'iDlo interesadii p >r el Juz;jjado de Instruí'ción del Distrito 
Oeste de esta ciudad. 

Después de unas hreves consideraciones, en que el ponente ha- 
ce resaltar la poca im2)ortancia que conceden algunos jueces 
y nnigistrados ¡i los informes pcrií'iales, causa aípiélla de muchos 
errores judiciales, y de manifestar (pie el cuerpo nH''dico forense 
de esta capital cuenta con miemhros suficientemente ¡lustrados 
para que sus informes sirvan de excelente guía en la justa admi- 
nistración de las leyes, hace suyas las declara<*iones de los profe- 
sores que han intervenido en esta causa. 

Examina y comenta una á una las siete cuestiones formuladas 
por el tTuzgado consultante y concluye i)ro])oniendo las siguientes 
conclusiones: 

(a) El feto de referencia NO puede ser el producto de la con- 
cepción por unión de la negra de raza pura J... .J... K... con el 
blanco de raza pura >I... L... 

(b) El feto examinado de raza blanca, fotografiado y autopsia- 
do XO ha sido parido por la negra J... J... R... 

Sometido á discusión fué aprobado por unanimidad. 

El Dr. Bernardo ^foas^ que con anticipación Imbía soli(íitado y 
obtenido un turno en la orden del día, ocupa la tribuna y da lec- 



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506 ANALES BE LA 



tura á 811 trabajo anunciado con el título de rx caso dk cirugía 

DE URGENCIA POR HERIDA DEL CORAZÓX. 

Se trata de un tabaquero, de 22 años do edad, que en la tarde 
del 2 Octubre último, hiibía recibido una pufíalada en la región 
pectoral izquierda, de dos centímetros de extensión, en dirección 
transversal, situada por encima y por fuera del mamelón, rasante 
al borde superior de la cuarta costilla. 

Este herido fué llevado á la casa de socorros donde le habían 
prestado los primeros auxilios y le habían dado un punto de su- 
tura en el centro de la herida, (pie obturaba incompletamente. 

Trasladado á la casa de salud "La Purísima Concepción'^ se 
encontraba en el momento de su ingreso en estado sincopal iK)r 
hemorragia, y tüuto el ap').-í¡to qu3 cubría la herida como sus ves- 
tidos e^tabui .cabiertí35 d í singre. Inyecciones de éter, cafeína, 
oxtricnina y 1.5i)D gramos de suen) artifi'ual. 

Describe el Dr. Moa^^ el estado del enfermo en el momento en 
que lo examinó y formula el diagnóstico: hemo-tórax, herida del 
pulmón, pi'obible h?r¡di d •! c irazón. 

D3?ide iutñi-v'onir en el acto y, previa anestesia, hace una inci- 
sión vertical en la lín.\i mimiria, s )bre la mismi herida, de la 
*5.-^ á la 5.=' c )stilla, en uní extensión de diez centími^tros, reseca 
la 4." costilla, ándi el bird? eUernal hasta un poco por fuera del 
mamelón y hace otra incisión vertical de los músculos intercos- 
tales y de la pleura, siguiend) la primera línen. 

Desembarazada la pleura de sangre líquida y coágulos, pudo 
verso una herida del pulmón que interesaba el borde anterior del 
lóbulo superior, muy cerca de la escotadura cardiaca de dicho bor- 
de y cuya herida no smgraba por tener sus bordéis cubiertos de 
fino3 coágulos. 

A ese mismo nivel el ángulo interu ) do la pleura y el pericar- 
dio estaban perforados; se ñjaron con dos pinzas los bordes de esta 
abertura y S3 ensanchó con ungolp.» de tijera y e¡i S3guida so abrió 
el pericardio en toda su altura. 

Puesto al descubierto el corazón m>rce:i á la fuerle atracción 
ejercida sobre el pericardio ha?ia la abertura extema y la in- 
troducción de dos dedos de la nuno iz juierda, pDr detrárS del 
órgano,» para exteriorizarlo y limitar en gran parte si,is movimien- 
tos de retroceso, se pudo inspeccionar una auííha superficie del 
miocardio y precisar al nivel del tercio inferior d3 la cara* ante- 
rior del ventrículo izquierdo, una herida de cinco milímetros de 
profundidad y quince de longitud, próximamente, cuyos bordes 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 507 

estaban abiertos y cortados {\ bisel. Esta herida sangraba de con- 
tinuo, sin que la sangre fneso proyectada con violencia. 

Con una aguja de Reverdin, curva y fina, se dio un punto de 
sutura, en surjety con catgut número 2, en la herida cardiaca 
lo que inmediatamente cohibió la hemorragia. Se lavó el peri- 
cardio y la pleura con agua esterilizada tibia; se hizo una sutu- 
ra, en *wr;>/, del pericardio; se dio otro punto de sutura en la 
herida del pulmón y se terminó cerrando la brecha precordial. 
Durante el acto operatorio so le inyectaron al opera<lo 1.000 gra- 
mos más de suero artificial. 

Trasportado el paciente (x su lecho se observó que el pulso era 
más regular y desenvuelto que antes de la operación; daba 144 
latido^ por minuto; respiración 40 y temperatura 37"8 C. 

Mejoría notable en los primeros días, pero el pulso sostenido 
entre 120 y 140; la respiración entre 39 y 40 y la temperatura 
oscilando entre 37^4 y 39". 

Al quinto día derrame pleural que aumenta en altura los días 
subsiguientes. 

Al octavo día, 20 de Octubre, se desbridó la incisión pectoral 
encontrando la pleura recubierta de falsas membranas y su ca- 
vidad llena de un líquido sero purulento. Contra abertura pos- 
terior de desagüe en la pleura. Curación con agua oxigenada y 
abundantes irrigaciones pleurales de suero fisiológico templado. 
Inyección en el espacio de tres días de 90 c. c. de suero anties- 
treptocócico y 00 c. c. del antidiftérico do Roux. 

En los días siguientes las pseudomembranas pleurales desapa- 
recieron, el pus disminuyó notablemente, pero el estado general 
se agravó; la bronquitis gripal que padecía antes de ser lesionado 
se agravó y la abundante espectoración, la debilidad extrema y 
el delirio, trajeron la muerte del lesionado el 30 de Octubre, 38 
días después de ser herido. 

El examen bactoriológico de las falsas membranas pleurales, 
demostró como principal elemento patógeno, el bacilo piociánico. 
La autopsia demostró además de las lesiones descritas, la exis- 
tencia de una pericarditis adhesiva que no había presentado sín- 
tomas apreciables durante la vida. 

La exposición de los hechos anteriores le sugieren al Dr. Moas 
algunas consideraciones entre las que deben señalarse: (a) la su- 
pervivencia del herido, á pesar de la gran "antidad de sangre 
perdida entre el momento déla lesión y el de la intervención (tres 
ó cuatro horas), lo (juc se explica 1.'* porquí» el pericardio pn- 

TOMí) XLIV. -(Mi. 



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508 ANALES DK LA 



do desaguar constantemente su contenido en la cavidad pleural 
permitiendo así el libre funcionamiento del corazón y 2.° por la 
^ran cantidad de suero que le fue inyectada que contribuyo, sin 
duda, (i sostener el equilibrio circulatorio. 

(b) La utilidad de la anestesia, A pesar de los peligros que 
la administración del cloroformo suma al estado precario del pa- 
ciente. 

>(c) La necesidad de sujetar el corazón con la mano, proscri- 
biendo el uso de toda clase de pinzas para realizar la sutura. 

V (d) La utilidad de unir á los cuidados de asepsia y reconsti- 
tución de fuerzas del organismo debilitado en sus resistencias, el 
uso desde los primeros momentos, del suero antiestreptocócico 
como medio preventivo, aun cuando su acción, desgraciadamente, 
no es siempre efectiva. 

C'oncluída esta lectura el Si\ Pre:<i(Ienfe dice : 

;.Desea alguno do los Srcs. Académicos hacer uso de la palabra 
á propósito del trabajo del Dr. Moas? 

l)r, E, Núñex. — Con vuestro permiso Sr. Presidente y como 
miembro de la Sección de Cirugía de esta Academia, me voy á to- 
mar la libertad de felicitar al Dr. Moas por haber elegido este 
Centro para dar cuenta de su caso do Autnra de unn herida del co- 
razón^ primera que se practica en (Uiba, la segunda de América 
latina y la sexta del Continente americano (1), observación inte- 
resante que enaltece á la cirugía cubana de la que es el Dr, Moas 
uno de sus más laboriosos representantes. 

Cuando Fontcín presentó á la Sociedad de (irugía, el 9 de Ma- 
yo de 1900, la observación del primer caso de sutura del coi*a- 
zón en Francia, el Prof. Terrier^ el genio de la cirugía fran- 
cesa, el vulgarizador do los métodos aséptico y antiséptico en 
Francia, invitó á los miembros de aquel gran Centro quirúrgi- 
co á ponerse de pie para aplaudir al cirujano francés. Si en 
aquel gran centro la voz del eminente maestro hizo levantar al 
auditorio como un solo hombre, ;,qué menos puedo hacer estii 
modesta Corporación que ponerse en pie p:ira aplaudir al ciru- 
jano cubano que ha honrado con provecho la cirugía de su país? 
Invito, pues, a la concurrencia para que de pie en homenaje 
al Dr. Moas aplauda la observación tan interesante que nos ha 
leído. 



(1) El orador por lapsus dijo la cuarta y después nos ha pedido esta 
rectificación. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 509 

La invitación del Dr. Nnfiez es aceptada por nna mayoría 
casi absoluta y de pie se le tributa un nutrido y prolongado 
aplauso á la labor del Dr. Moas. 

Dr, Coronado, — Pide la palabra y concedida dice: he pedido 
la palabra Sr. Presidente para felicitar á mi viejo compaflero el 
Dr. Moas y rogarle que trabajos tan llenos de interés científico 
deben ser llevados igualmente ji la Sociedad de Estudios Clínicos. 

El Presidente. — ^; Alguno de los sefl ores profesores ágenos á la 
Corporación desea hacer uso de la palabra? 

El Dr, Gustavo de tos líet/es pide la palabra y comienza di- 
ciendo: que por la resección, de seis centímetros de la cuarta 
costilla en la línea mamaria, lado izquierdo, no era posible su- 
turar una herida del corazón situada en la cara anterior del ven- 
trículo izquierdo cerca de su punta, por que el corazón para 
ser puesto al descubierto necesita que se resequen los cartíla- 
gos costales que lo cubren, como demuestra con el dibujo que 
presenta, y que introduciendo dos dedos en el espacio que queda 
por la resección de seis centímetros de costilla y pinzas porta to- 
rundas no queda espacio para poder introducir los instrumentos 
destinados á la sutura. 

El Dr, Francisco Cabrera Saaredra lo interrumpe y con vehe- 
mencia dice que: no es posible admitir discusión sobre el hecho de 
haberse realizado una operación. Podrá discutirse el procedimien- 
to, el método, la técnica, la oportunidad de la intervención, todo 
lo que se quiera, menos negar que el hecho se haya realizado. 

Xo es admisible que al médico que formule un diagnóstico, que 
al cirujano que ha realizado uíuí operación, que al comadrón que 
ha aplicado un fórceps, que al bacteriólogo que ha hecho un cul- 
tivo, que al histólogo que ha examinado un corte, no es posible, 
repito, decirles 'Histedes no han realizado esos hechos...", en una 
palabra **ustedes mienten". 

Podrá discutirse el diagnóstico del médico, la oportunidad, pro- 
cedimiento, técnica y métodos del cirujano, del comadrón ó del 
bacteriólogo, discutir la técnica ó intei'pretación de una placa. Pero 
decirles "ustedes no han visto ese enfermo, realizado la opemción, 
hecho el cultivo, examinado la placa..." es un pobre recurso sobre 
el qué mi criterio es firme y cerrado y una línea de conducta que 
no quiero calificar y que dejo entera á la conciencia honrada del 
mundo médico. 

Mientras habla el Dr. Cabrera Saavedra es interrumpido por 
prolongados aplausos y la protesta del Dr. G. de los Reyes. 



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510 ANALES DE LA 



El Presidente: Continúe el D\\ Reyes eu el uso de la palabra y 
esporo que no vuelva ser interrumpido. Tiene el derecho de ha- 
blar y emitir su pensamiento, siquiera sean errores los que vierta, 
pues oportunidad hay de demostrarle que los vierte y combatirlos, 
para que salga incólume la verdad. 

Estoy aquí para ])rotegor el derecho que tiene cada cual eu edta 
Academia de emitir libremente sus ideas, porque no hemos de vol- 
ver á los tiempos inquisitoriales en que se quería que la tierra no 
se moviese. 

Dr, Saladrigas: Pide la palabra para una cuestión de orden y 
dice: que la Academia había recibido con benevolencia los traba- 
jos que los profesionales ágenos á la Corporación habían traído á 
su seno y que hasta ahora no habían sido discutidos y pregunta: 
;, Puede hacerse en el caso actual*:' 

El Presidente: Hay precedentes de que se haya concedido antes 
de ahora la palabra á extraflos para discutir en el seno de esta Cor- 
poración, de espíritu muy libre, porque se consagra a la ciencia, 
y aunque no los hubiera Dr. Saladrigas, el artículo I.*' de su Re- 
glamento lo impone: propagar las ciencias en todos sentidos, y de 
ningún modo pudiera hacerlo mejor, que acogiendo los trabajos 
de las personas autorizadas, que quieran difundirla y discutién- 
dolos. 

No tema que las discusiones candentes, ofendan lo sagrado del 
objeto, que la pasión cuando es bien dirigida, produce los mejores 
frutos, y yo he confiado siempre en el buen sentido de los hombree 
de ciencia de nuestro país, que no traspasan los límites de la sere- 
nidad, en mayor grado (jue los de los países más cultos. Continúe 
el doctor Reyes en el uso de la palabra. 

Dr, G. de los Reijes continúa manifestando que el Dr. Moas di- 
ce en su trabajo que había resecado la cuarta castilla hasta la lí- 
nea esternal y que él (Dr. Reyes) podía demostrarle con una fo- 
tografía y con los datos de la autopsia que la línea inferior de la 
incisión de la piel distaba ocho centímetros y medio de la línea 
media y que la resección de la costilla distaba también de su car- 
tílago correspondiente. ¿Es cierto que se resecó el cartílago cos- 
tal? pregunta y añade que de la línea mamaria al borde esternal 
en la cuarta costilla hay doce ó catorce centímetros; que está muy 
acostumbrado á aiírcciar con la vista csis distancias y que en esa 
herida no había tal abertura. 

En el caso de Rehu es cierto que se suturó el corazón, pero se re- 
secaron catorce centímetros de la ([uiuta costilla y en el actual so- 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE I A HABANA 511 

lo seis de la cuarta, por lo cual insiste en que no es posible llegar 
á saturar una lesión de la cara anterior del ventrículo izquierdo 
cerca de su punta. Todos los cirujanos aconsejan los amplios pos- 
tigos y hay uno que pide hasta resecar la mitad del esternón para 
abrir el campo operatorio. 

Que dada la precaria situación del lesicmado influyendo en el 
ánimo del operador pudo hacer que éste tomara el pericardio y lo 
suturara creyéndose fuera el corazón. 

Dr, Julio Ortíz Cano: dice, j)or el resi)eto que debo ú los Üres. Ca- 
brera Saavedra y Moas, por la alta consideración en que os tengo 
Dr. Cabrera, me siento obligado ú hacer uso de la palabra en estos 
momentos en que contemplo un espectáculo muy raro, desusado 
entre nosotros, y es, la gran concurrencia que ocupa este salón de 
la Academia de Ciencias, en donde veo reunida una gran parte del 
Cuerpo Médico de la Habana; este espectáculo sorprende porque 
esa concurrencia no la vemos nunca en nuestras corporaciones 
científicas ni aun en sus sesiones solemnes; ella es debida á que el 
Dr. Moas iba por primera vez á dejar oir en público su palabra 
para tratar de un asunto científico, palabra que por las circunstan- 
cias que en él concurren teníamos necesariamente que juzgar de 
antemano muy autorizada; y también porque se sabía que venía el 
Dr. Cabrera a intervenir en un debate que dos jóvenes médicos 
iban á provocar. La expectación era grande porque todos sabe- 
mos que vosotros, Dres. Cabrera y Moas, que habéis llegado desde 
tiempo ha á la meta de vuestras aspiraciones profesionales, con 
vastas ideas y gran ilustración, sometida al crisorde la razón y la 
experiencia, os encastilláis en vuestras altas posiciones y no apare- 
céis nunca en las corporaciones científicas. Por eso juzgo que al 
anatematizar á esos jóvenes como habéis hecho, Dr. Cabrera, de- 
bíais haber pensado que la falta que señalabais, considerándola 
vosotros era debida á inexperiencia infantil^ y que di' ella erais vos- 
otros misinos responsables 

Dr. Reyes: Sr. Presidente, eso es una lección que nos están 
dando ! 

Dr, Busquet: Xos están insultando. 

Dr, Reyes: Xos insultan. 

El Presidente: El Dr. Ortíz Cano no ha pronunciado ni una fra- 
se, ni una sola palabra que pueda, en lo más mínimo mortificar á 
loa Dres. Reyes y Busquet, si de otra manera hubiera sido la Pre- 
sidencia hubiera sabido impedirlo. Puede el Dr. Ortíz Cano con- 
tinuar en el uso de la palabra. 



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512 ANALES DE LA 



Dr. Ortíz ('ano: No ha sido mi intención molestar ni mucho 
menos insultar á nadie, y me sorprende que protesten de mis pa- 
labras, los Dres. Reyes y Busquet en los momentos que dirigía un 
apostrofe á los Dres. Cabrera Haavedra y Moas, deplorando que 
no concurriesen á las corporaciones científicas para exteriorizar 
sus conocimientos y dar ejemplo á los jóvenes, de ellos hubiera 
podido esperar la protesta, no de los Dres. Reyes y Busquet; así 
pues, no deseando que prosiga, quédese el Dr. Cabrera en su pues- 
to insistiendo en su anatema. Y paso á ocuparme de la cuestión 
más práctica... La técnica seguida por el Dr. Moas para practicar 
la sutura del corazón es indudablemente una técnica defectuosa, 
no ha sido un proceder clásico, pero la conducta por él obsenrada 
es la más correcta y si se quiere la más noble, pues en presencia de 
un sujeto que se moría de hemorragia, cohibió ésta, cediendo á la 
inspiración del momento, como pudo y como supo, sin tener en 
cuenta lo que otros habían hecho antes que él. Por otra parte, an- 
tes de ahora le había manifestado al Dr. Claudio Fortún, al que 
entregué la monografía de Guibal que corrobora mi aserto que 
el corazón sí se podía abordar y suturar resecando una sola costilla 
desdo la tercera á la séptima. 

Dr. Busquet: Hace suyos los argumentos del Dr. G. de los Re- 
yes. Como testigo presencial de la autopsia se cree autorizado á 
decir lo que ha visto, y lo que vio no fué ni cicatriz de herida ni 
señal de paso de los puntos de sutura; fundándose para esta afir- 
mación en que el corazón es un músculo que no regenera sus fi- 
bras y sí produce una cicatriz de tejido conjuntivo visible macros- 
cópicamente, de un color blanco, que contrasta notablemente con 
el color rojo obscuro del miocardio. En los cortes que mandó dar 
en el lugar en que estaba seccionado el pericardio visceral, tanto 
en la dirección de la herida, como en sentido perpendicular á ella, 
nada de lo dicho pudo apreciar. 

Dr, Claudio Fortún: dijo que había presenciado la autopsia del 
cadáver del obrero Isidoro Fernández el cual presentaba una heri- 
da cicatrizada en el tercio inferior de la cara anterior del ventrículo 
izquierdo. 

Preguntó al Dr. Busquet donde había visto cicatriz de herida 
del corazón y al mismo tiempo dijo que en el periódico "El Mun- 
do" de esta ciudad, había salido una carta de los Dres. Reyes y 
Busquet en donde decían que la hoja parietal y visceral se encon- 
traban heridas, siendo la hoja visceral del pericardio parte inte- 
grante del corazón ¿cómo negaban que el corazón estuviese herido? 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 513 

Dijo también que el Dr. Biisquet había mandado dar cortes ho- 
rizontales sobre la parte donde estaba la herida del corazón con 
objeto de destruirla, habiendo ordenado después que se hiciese , 
una incisión en cruz y que con un estilete se viera si la herida era 
penetrante en la cavidad ventricular. 

Dr. Bmquet: Pide la palabra para contestar al Dr. C. Fortiín. 
Los libros clásicos nos dicen que la cicatriz del corazón es indele- 
ble y persiste indefinidamente, según se ha comprobado en las au- 
topsias de individuos que habían recibido' heridas en dicho órgano 
en tiempos más ó menos remotos. Además, cree que para apreciar 
una cicatriz reciente del corazón no es preciso haber visto otra 
análoga, pues con ver las cicatrices musculares y conocer las des- 
cripciones clásicas de la cicatrización de los tejidos, hay funda- 
mentos más que suficientes para poderlas distinguir. 

Refiriéndose al argumento del Dr. C. Fortún, que le atribuye 
haber dado cortes longitudinales sobre el corazón hasta hacer des- 
aparecer la cicatriz, dijo: que si el Dr. C. Fortiin hubiese estado 
próximo á la mesa do autopsia hubiese podido observar que no 
eran cortes los que se daban, sino tan solo el desprendimiento de 
las falsas membranas producto de la pericarditis. Una vez despo- 
jado el corazón de las falsas jnembranas que lo recubrían, quedó 
al descubierto la hoja visceral del pericardio, comprobada por su 
color blanquecino y que entonces se pudo observar la solución de 
continuidad de esta serosa y éste fué- el punto donde se dieron los 
cortes á que antes ha hecho alusión. 

Respecto á que utilizara un estilete para explorar la herida del 
corazón y perforar su tejido hasta la cavidad ventricular, mala- 
mente podía hacerlo cuando en la mesa no existía tal instrumento 
y además nunca lo creyó necesario, confirmándole dicha afirma- 
ción del Dr. C. Fortíin la poca atención que prestaba á la práctica 
de la autopsia. 

Dr. Xnñez: El espectáculo que aquí ha tenido lugar no se ha visto , 
¡amas en ningún centro científico. Un cirujano afirma haber sutu- 
rado el corazón por el espacio obtenido mediante la resección de 
ana sola costilla y se niega su aseveración aportando un grabado 
sopiado de una obra de anatomía, olvidándose que el corazón ana- 
tómico no es el corazón clínico. Yo lamento no haber traído para 
jatisfacción de los Dres. Reyes y Busquet, el último número del 
Totirpud des practiciem "que contiene un bello artículo de Ouiget en 
juyos grabados copiados de Luscka se ve la posibilidad de abordar 
3I corazón al nivel de la cuarta costilla; yo recomiendo al Dr. Reyes 



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514 AÑALES DE LA 



la lectura del report de Terrier en el Congreso francés de cirugía 
de 1902; de la observación de Natin presentada al Congreso inter- 
nacional de París en 1900; el trabajo de Guilbaut enXvk Revue de 
Chirurgie de 1905, la observación de Riche en el Journal Medical 
Francais de Junio del presente año, y la lectura de esos trabajos 
le permitirá hallar 17 observaciones diferentes de sutura del cora- 
zón mediante la resección de una sola costilla. 

Pero además del aspecto científico, tratemos la cuestión tam- 
bién bajo otros puntos de vista. En toda acción humana debe bus- 
carse el móvil que la guía y rcspocto al Dr. Moas ¿qué interés le 
movía al decir que había suturado el corazón tratándose de un he- 
rido grave que bien podía morir al día siguiente y la autopsia ju- 
dicial imprescindible en ese caso ponerlo en evidencia? Era el 
Dr. Moas tan infantil que él mismo se iba á condenar? 

Por otra parte, ¿por qué necesitaba el Dr. Moas falsear la ver- 
dad, ocupando una posición social y profesional que hacía inútil 
un reclamo semejante? 

En cambio, el Dr. Reyes nos ha dicho que es cirujano de nn 
centro de emergencias, de una Casa de Socorros, y el espíritu de 
cuerpo, — ya que el herido estuvo en una Casa de Socorros antes 
que en la Casa de Salud de los Depejidientes y allí se suturó la 
herida cutánea que presentaba, — puede á nuestro juicio ser el 
móvil que ofuscase al Dr. Reyes y lo llevara á negar la evidencia: 
la sutura del corazón practicada por el Dr. Moas y comprobada en 
la autopsia i^egún testimonio de los médicos forenses y del doctor 
Claudio Fortiín que allí se en «:*oa traba durante la diligencia ju- 
dicial. 

Pide la palabra el Dr. G. de los Reyes. 

K¡ Presidente: le concedo la palabra por última vez, pues consi- 
dero ya agotada la discusión. 

Dr. G. de los Reyes: dice al Dr. Xíiñez que si la técnica em- 
pleada era buena por qué no la seguían los notables cirujanos que 
aconsejaban los amplios postigos y hasta la resección de parte del 
esternón, que si era fácil suturar el corazón con la sola resección 
de un fragmento de costilla eran muy ligeros los cirujanos que 
aconsejaban los grandes traumatismos y que los casos que cita de 
sutura con resección de una sola costilla en ellos se resecaron tam- 
bién los cartílagos correspondientes lo que no se hizo en este caso 
y sólo sirvieron para abandonar la técnica por insuficiente. 

El móvil que supone el Dr. Xiiflez, me guía ó sea el espftu de 
cuerpo casi le agradecía su manifestación por ser lo primero algo 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DK LA HABANA 515 

levan'.ado que se coueeilía en aquel veeinto tloiule la inmensa ma- 
yoría nos era hostil. 

Dv. Garría Man: Pide ([ue el I)r. López dé lectura á la copia 
ofíeial del acta de la autopsia. 

El Dr, (r, López da lectura al siguiente documento oficial: 

Copia de la autopsia del cadáver de Isidoro Fernández Triac, 
efectuada el 'M de Octubre de lOOT por los Ores. Federico de Cór- 
dova y Domingo Vázquez 6 Hidalgo. 

Que la longitud del cadáver es ITO centímetros y su peso de 41 
y medio kilos. Presión barométrica T05 milímetros, temperatura 
27" centígrados é higrometro á 8l) centígrados. F^l interfecto tiene 
de fallecido más de veinte y cuatro horas. Keconocido su hábito ex- 
terior ofreció una herida por instrumento perforo cortante en pe- 
ríodo de supuración, paralela á la línea media, de la que dista ocho 
centímetros y medio, ella tiene diez centímetros do longitud y la 
s.^paración do sus bordes en la parte meilia es de tres y medio cen- 
tímetros. La lesión está situada en el tercio inferior de la región 
sub-clavicular izquierda y en medio de la costo mamaria de ese la- 
do; su ángulo superior dista deH)orde anterior de Ja clavícula do- 
ce centímetros; ella interesa piel, tejido celular, músculo p?(íto- 
ral mayor é intercostales del tercero y cuarto os]):icio y pérdida de 
substancia de la cuarta costilla en su tercio anterior, en un espacio 
de unos seis centímetros. Entre los bordes de ella existía una por- 
ción de gasa antiséptica, colocada con un fin terapéutico. Abiertas 
las cavidades torácica y abdominal, se observó la pleura reoubier- 
to de falsas membranas y un pus concreto; el pulmón izquierdo 
con los signos de una neumonía en piM-íodo de regresión; en la ca- 
ra anterior del pericardio se observa una línea al parecer resultan- 
te de una cicatriz reciente ; el s:ico pericardiaco ofret^e los caracteres 
de una flogosis aguda adesiva. (Sínfisis cardiaca.) Disecada con 
las dificultades consiguientes la hoja visceral del pericardio, se ob- 
s.M'vó una herida ó soluf'ión do coutinuid-id, cuyos bordea no esta- 
ban adheridos, ni en ellos se encontró cuerpo extraño, resultado 
de una sutura, que quizás con el tiempo transcurrido y laclase de 
substancia empleada pudo desaparecer; esta solución de contuiui- 
dad, tenía como uno y medio centímetros de longitud y unos dos 
milímetros de profundidad; comprobándose la no penetración en 
la cavidad ventricular;y, por último, que dicha lesión está situada 
en ti tercio inferior de la cara anterior del ventrículo izquierdo; 
en las demás visceras contenidas en estas cavidades y la craneana, 
que también fué abierta, se observaron los caracteres propios de 

TOMO XLIV. — fi7. 



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516 ANALES DE LA 



lo.-? que fallecen de un«H íifeeeión que datíi de «Igvin tieiripo. Nada 
más digno de mencionar. De todo lo expuesto y antecedentes re- 
cogidos, deducen que este individuo falleció á consecuencia de 
un:i neumonía, pleuresía y pericarditis; que todas estas afecciones 
son cons.^eutivaa á la herida que sufrió por instrumento perforo- 
cortante, cuyo pronóstico es mortal por accidente; ella fué inferi- 
da estando el interfecto sentado ó de pié, con su plano anterior 
frente al mismo plano del agresor. Que la operación practicada 
por el cirujano es la recomendada en estos casos por la ciencia y 
llena todas las condiciones que ella exige en su técnica operatoria. 

Dr. Ilt'iies: j)ide la palabra. 

A7 Preftidente: le concedo umi vez nn'is la palabra al l)r. Reyes 
que la pide, jiorque ha hablado un nuevo contendiente. 

Dr. G. fie ¡os Reijes: Tiene la seguridad de no equivocarse, se ha 
resecado en plena costilla. 

Dr, Busquef: para explicar su conducta dice que siguió este asun- 
to y tomó particip.ición en él con un interés exelusivami'nte cien- 
tític ) y (|:i3 ha he.'ho tod:i su argumí?nta"ión (UmiiTo d? e-'e úni * > 
terreno. Añade, voy á explicarme* hace un año tiive un crisj de 
supuesta herida del corazón, cuyo enfermo operé en el Hospital 
Mercedes en presencia de varios profesores entre los cuales estaban 
los Dres. Menocal, Ortega, etc. A este enfermo le hice un amplio 
postigo torácico en la n^gion precordial, comprendiendo la tercera, 
cuarta y quinta costillas y á pesar de esta amplia abertura no pu- 
de explorar el corazón; entonces, siguiendo los consejos del doctor 
Menocal resequé dos costillas más, una de arriba y otra de abajo 
y con esa abertura pude darme cuenta de la integridad del cora- 
zón y que la herida era del pulmón izquierdo secciomido por enci- 
ma del íleo. Esta observación me sirvió para ingresar en la Socie- 
dad de Estudios Clínicos. Recordando este caso y la experiencia 
personal que en él adquirí, liizo que me interesara la observación 
del caso actual en el que sólo se habían resecado seis centímetros 
de la cuarta costilla, en la línea mamilar, con objeto de practicar 
una suíi;r:i del corazón. 

A7 Prcsi'lvntr: tiene la palabra el Dr. Moas. 

Dr. ¡Urutirdd Mons: Muchas gracias Sr. Presidente por conce- 
derme la j)alal)ra: en vcrdid (jue deseaba hacer uso de ella: Lepa- 
ra dar las gracias á los menores presentes por el gran honor con 
í[ue acaban de favíM'cccrmc: •^.'* para replicar á h)s señores Bus- 
que t y Reyes. 

Las palabras del Dr. Cabrera no me han sorprendido, pues eran 



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ACADEMIA DE CIENCIAS I>E LA HABANA 517 

naturales *íii sus labios. Vn hombre de. tan alto relieve moral y 
profesional, no podía expresarse en otros términos. Ha estado 
en earácter, mostrándose, como siempre, snperior y digno. 

Pero este hoclio, que ha motivado su indignación, no es una 
novedad, Dr. Cabrera; casi siempre se encuentran detractores 
en los actos públicos de la vida. Con referencia al caso actual, 
me viene á la memoria por lo semejante, lo ocurrido á Muler 
en 1041. Asistió este ilustre médico ú un herido del corazón que 
sobrevivió á su lesión KJ días. La voracidad del hecho lo fué ne- 
gada por varios colegas que afirmaban según era creencia de la 
época, que todas las heridas del corazón mataban en breve plazo. 
Muler comprobó en la autopsia que el ventrículo derecho estaba 
herido, é hizo firmar el certificado, (iomo testigos, á dos altos fun- 
cionarios de la nación. Vea usted doctor como la historia se repite 
hasta en detalles. 

Li proposición del Dr. Núflez, aceptada y realizada por todos, 
represent:i para mí un grau honor; pvu*o ese honor no me pertene- 
ce* personalmente, sino que corresponde al Cuerpo Médico cu- 
bano. 

Mi acción en este caso ha sido simplemente accidental; no ha 
sido preconcebida ni verificada de un modo especial, merced á 
condiciones exclusivamente personales, y cualquier otro de nues- 
tros cirujanos, en igualdad de circunstancias, hubiera intervenido 
mejor que yo seguramente. 

En cuanto a los señores Busquet y Reyes, siento tener necesi- 
dad de contestarles, y si lo hago, para satisfacción de los demás 
señores presentes, es con pena, con cierta violencia, sobre todo por 
lo que se refiere al Dr. Reyes. 

Dice este sefíor, mostrando un grabado que no he visto, que re- 
sequé seis centímetros de costilla, desde la línea mamaria, pero 
nada del cartílago correspondiente; que de la línea mamaria al 
borde esternal, en la cuarta costilla hay 12 ó 14 centímetros, y 
que esto lo afirma sin haberlo medido, pues tiene una aptitud es- 
pecial para a})reciar las dimensiones á simple vista> aptitud adqui- 
rida por su gran j>ríict¡ca; que por el espacio abierto era imposible 
abordar el corazón, y que seguramente por la confusión propia del 
acto tan urgente y emocionante, yo suturé equivocadamente el pe- 
ricardio en vez del corazón. 

A estas manifcstacíiones debo contestar: 

i." — Hice la sección músculo-cutánea al nivel de la herida, in- 
mediatamente por fuera del mamelón, en cuyo sitio seccioné la 



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518 ANALES DE LA 



costilla; levanté enseguida el labio interno de dicha capa músculo- 
cutánea y seccioné el cartílago junto al esternón. En la autopsia 
fué levantada y ranversada toda la cara anterior del tórax, y me 
extraña que el Dr. Reyes no haya visto con exactitud la extensión 
de esta resección costo-condral. Tal vez creyó que la abertura de 
las partes blandas representaba la cantidad de costilla resecada; y 
si pensó así, cometió una gran ligereza; ó no quiso ver la verdad 
de lo que allí se había operado. 

2." — Que la aptitud especial para apreciar distancias, de la cual 
hace alarde, no le ha sido fiel en este caso, pues del borde esternal 
al mamelón no hay VZ ó 14 centímetros, sino próximamente 9; íí 
también del borde inferior de la tercera costilla al borde superior 
de la quinta, y siete en este mismo espa(rio junto al borde es- 
ternal. 

3." — Que la bnu'ha [»racticada permitía cómodamente la intro- 
ducción de toda mi mano, excepto el pulgar; y no sólo me permi- 
tió verificar la sutura con facilidad, sino extraer con la mano, la 
gran cantidad de coágulos que se encontraba en el canal posterior 
de la pleura (1). 

4.*' — La suposición de que (confundí el pericardio con el corazón, 
no puedo interpretarla sino como una broma, ó una disculpa fin- 
gidamente amable del procedimiento que quiere atribuirme. En 
ambos casos, la idea es de lo más simple, primitiva é inocente que 
pueda decirse, y que provot;a risa. Yo no acepto su interpreta- 
ción, señor Reyes, y se la devuelvo, para que guarde cuidadosa- 
mente tan luminosa idea. 

Al Dr. Busquet debo manifestarle que no me extraña oonside- 
re inabordable el corazón con la resección de una sola costilla, des- 
pués de haberle oído confesar ingenuamente, que él ha practicado 
un postigo precordial en el cual estaban comprendidas la tercera, 
cuarta y quinta costillas, y, sin embargo, no pudo ver el corazón. 

En cuanto á la manera que tiene de considerar el miocardio, de- 
bo decirle que está completamente equivocado, pues la estructura 
del corazón difiere mucho de la de los otros músculos estriados. 
Semejante error es notable en un Sr. Ayudante de Anatomía. 

En cuanto á la sutura, es lógico que no la encontrará, puoá el 



(1} El corazón se ha suturado muchas veces á través del espacio abier- 
to con la resección de una sola costilla; para citar un solo caso, me refe- 
riré á Walker, quien después de resecar precisamente la cuarta costilla, 
suturó ocho heridas del miocardio, dos de ellas penetrantes. 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA. HABANA 519 

catgut se reblandece y reabsorbtí por completo en 8 ó 10 días. Es- 
to es una noción elemental de Cirugía. 
Señores : 

La historia que he tenido el honor de presentar aquí esta noche 
ha sido, como todos sabéis, discutida en la prensa pública, desde 
la primera información después de la autopsia, por su estilo é in- 
tención acusaba desde luego una inspiración agena á los redacto- 
res, hasta el honrado testimonio del Dr. Fortún, defendiendo la 
verdad de los hechos. 

Pero además de en la prensa pública, ha sido muy discutido y 
comentado el caso en círculos privados, y algunas veces cou des- 
conocimiento de los hechos ó con mala intención, (.'i taré dos ejem- 
plos en comprobación de mis palabras: 

• Vn médico que tiene pretensiones de cirujano y cuyo nombre 
no recuerdo, peroraba sobre este asunto en el rcstaurant de Santa 
Catalina, delante de varios comensales allí reunidos, y decía: que 
por la abertura practicada no se podía verificar la operación, pues . 
no había espacio para introducir la mano entera de un ayudante, 
que sujetara el corazón mientras el cirujano lo suturaba. Juzguen 
ustedes señores, á este crítico. 

Otro médico, á quien no couíJzco, decía en la joyería "Versai- 
lles", de la calle Obispo: "no tuve noticias de cuando so verificó 
la autopsia, y lo siento, pues si yo hubiera asistido á ella, fuera 
cualquiera el resultado, lo hubiera negado todo, y de este modo, 
yo, á quien nadie conoce, me hubiera dado a conocer y hecho cé- 
lebre en un día. 

F( Presidente: En nombre de la Academia de Ciencias doy las 
gracias al Dr. Moas, por haber ocupado esa tribuna, para dar lec- 
tura á tan interesante trabajo, digno de su bien adquirida reputa- 
ción, y le ruego, que no sea esta la última contribución científica, 
con que nos honre, y preste á la cultura médica del país, el pa- 
triótico servicio que tiene derecho á exigir de los hombres que co- 
mo Vd. han sabido elevarse con prestigio. 

Doy igualmente las gracias á los jóvenes médicos, Dres. Reyes 
y Busquet, que al hacer uso de la palabra, para discutir el trabajo 
del Dr. Moas, lo han realzado y dado animación á la sesión de es- 
ta noche. 

Xo puedo sobreponerme, al deseo de referiros lo que me ocurrió 
una vez en mi ho corta vida académica. Peinaba canas ya, tenía 
largos años de ejercicio profesional y una posición en sociedad, 
por aquel exclush'amen te adquirida; en estas circunstancias, un 



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ACA DEMIA D£ OltlNCÍAS D E LA HABANA 521 

y concluye haciendo coasideruciones sobro la rareza de la termi- 
nación del caíío. 

Dr, Weiss: El trabajo del Dr. López dando cuenta de un caso 
de manía aguda en una mujer recién parida y atribuyendo su etio- 
logía á causas morales, plantea un problema muy interesante. Por 
mi especialidad, dice, he tenido que hacer frente acasos de locura 
gravídica y puerperal y siempre he encontrado el factor intoxi- 
cación. Para volverse loco influye la predisposición hereditaria y 
las causas morales, pero se necesita el agente tóxico. No sé si se 
han recogido cuidadosamente las temperaturas ni si se han j)racti- 
<-ado los análisis de orina que pudieran arrojar viva luz sobre la 
existencia de algún proceso toxi-inft'ccioso que hubiera pasado 
desapercibido. Como no he observado la locura sino por encefalo- 
patía tóxica puerperal, el caso relatado viene á traer una duda á 
los comadrones sobre la etiología del mal. 

Dr. SaUulriíjits: Dice que los fenómenos que presentaba la en- 
ferma desde el j)unto de vista etiológico y patogénico, no podían 
ser atribuibles a una causa puramente moral, sino á fenómenos de 
intoxicación y la prueba se hallab:i e:i la respiración de Ciieyne- 
Stokes, que es la expresión de :Uteraciones bulbares, bien poralte- 
r.iciones de orden vascnilares, ya por las alteraciones del neumo- 
gástrico. 

Dr. Valdéü Anciano: El Dr. Weiss ha señalado una cuestión 
de verdadera actualidad en Patología Mental. El capítulo de los 
auto intoxicaciones es de importancia capital como factor etiológi- 
co de las afecciones mentales; la antigua noc^ión de la predisposi- 
ción y de la herencia nerviosa ha qucrlado reducida á \\\\ papel de 
orden más secundario. 

No existe uiui entidad clínica de caracteres bien definidos á la 
cual podamos llamar />(/r//;Yí /V/r/'/^f'/Y//; pero indudablemente el 
puerperio por las condiciones especMales que lo constituyen es una 
época propicia á la aparición de trastornos mentales. 

El caso relatado por el^Dr. López debe de enseñarnos á ser siem- 
pre parcos en el pronóstico de las afecciones mentales; contra to- 
das nuestras esperanza.*" y en contraposición con lo que comun- 
mente observamos en la práctica en casos parecidos, la termimi- 
ción fué funesta é inesperada. 

Dr. López: Considera muy atinadas las observaciones del doc- 
tor Weiss, pero en este caso actuaban causas morales eficientes 
j)ara determinar el mal. El Dr. Casuso aceptó la influencia de 
la causa moral y desechó todo lo puerperal; había supresión de 



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522 ANALES DE LA 



loquios y de secreción liictea, pncs h\ madre no lactó á su hijo. 
La circunstancia de un digusto muy serio coincidió con la apari- 
ción de los primeros síntomas del mal. Con esto queda contesta- 
do el Dr. Weiss y en cuanto al I)r. Saladrigas, el Dr. Valdós An- 
ciano le ha contestado por mí; añadiré, sin embargo, que en el pri- 
mer período, de mas de un "mes de duración, se hacía antisepsia 
intestinal, en el final pudo luiber algo de auto-intoxicación, pero 
el factor principal fue la sideración de la célula cerebral. 

Se concede, por último, la palabra al I)r. Gastón Alonso Cua- 
drado^ para dar lectura li su trabajo anunciado en la orden del día 
sobre depi kaciox dk las acuas okl luo misisipí, ex la cir- 

DAI) DE SAX LlIS, E. I'. A. 

El Dr, Ahnm) Cuadrado comienza por describir el sistema de la 
traída de aguas en dicha ciudad, y sus condiciones tan poco po- 
tables, obligando á los vecinos á tomar agua filtrada que suminis- 
tra la industria particular. Como se acercaba la Exposición Uni- 
versal las autoridades de la ciudad necesitaban variar las condi- 
ciones de potabilidad y como para emplear filtros se liabía de 
emplear mucho dinero y tiempo, el comisionado de aguas Mr. Ad- 
kin se propuso usar un método (|uímico, evitando de esa ma- 
nera el gasto enornuí de los filtros y atender á necesidades tan 
perentorias. 

Ideo, pues, el empleo de la cal (óxido calcico ordinario) y sul- 
fato ferroso en cantidad suficiente para precipitar los bicarbo- 
natos de cal y magnesia que llevan las aguas eij solución, mien- 
tras que el óxido de hierro que se precipita también, arrastra 
juntamente con los carbonatos neutros de cal y magnesia las 
substancias que lleva el agua en suspensión. Al efecto, en una 
de las extremidades de las obras del depósito liabía una ex- 
tructura j)rovisional y dentro dos excavaciones para triturar la 
cal. Kl dei)ó.sito de sulfato ferroso tiene adai)tada una escala 
ajustada de modo que se mida la cantidad que ha de empicar- 
se durante el día. Cada cinco minutos toman la cantidad nece- 
saria de hierro j)ara una cantidad determinada de agua, y la 
vierten en el dej)ósito mezclador. Una vez disuelta la sal de 
hierro se envía á las cañerías por donde corre el agua extraí- 
da del río, para los grandes tanques de decantación. 

En la misma forma y al mismo tiempo diluyen la cal en agua 
sobrecalentada á lOo" c. con objeto de que la mezcla sea más rá- 
pida y la agitación se efectúe con más facilidad. Estando así la 



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ACADEMIA DK CIENCIAS :)E LA HABANA 523 



oal diluida y el hierro cii solución, uct (mu mejor sobre el agua 
del río y se facilita la sedimentación en los depósitos. 

La ral y el hierro se usan en cantidades que varían según el 
estatlo del agua. P!n cpoca normal, ó de sea como decimos aquí, 
se emplean por termino medio diecisci'í centigramos de sal de hie- 
rro y :n centigramos de cal [)or galón de agua, mientras que en 
época de crecientes, se ponen unos 10 centigramos de la sal ferrosa 
y como unos cincuenta cent, de cal por galón. 

El agua tratada por ese procedimiento se presenta perfectamen- 
te potable y libre de bacterias, porque cuando se forma la reacción 
del hidrato de óxido de hierro, así la materia en suspensión como 
las bacterias se unen li la?? partículas del óxido y se precipitan en 
el foiulo, arrastrando tand)ien la s il de hierro que contiene natu- 
ralmente el agua. 

Kn la actualidad consiguen extraer el 08. lí p 5 de las impurida- 
des que arrastran las aguas, ó sea la misma eficacia que elnplean- 
do lt)s filtros, á un costo de 15 centavo-? /rr r;ff)iff( ó, lo que es lo 
mismo, una tres milésimas de peso semanales. En las épocas de 
crecientes cuando el agua tiene mucha materia en suspensión el 
c )sto es do unos ¡f^'í-'ií) [)ara depurar un millón (k» galones, pero 
en épocas normales el costo no sube á más de ^l-^i) para la misma 
cantidad de agua. Por otra parte, y para concluir, la reacción que 
se verifica es la siguiente: 

Li cantidad de (^al usada es <le I')** partes p:)r un millón ó sean 
53 centigramos por galón. 

La cal contenida en el aga i naturalmjiite s;í halla al esta- 
do de bicarbonato de cal (Ca ll'l) (('()3)'2. V cuando se aflade la 
cal ordinaria (CaO) al agna, ivduí;^ todo el bicarbonato al estado 
de carbonato neutro (Ca C03) que se precipita primero al estado 
amorfo y luego toma la forma cristalina á la cual se adhiere la ma- 
teria en suspensión ayudando de ese modo la sedimentación. 

El bicarbonato de magnesia (Mg W'l) (('03)2 que contiene tam- 
bién el agua naturalmente es reducida por la cal añadida, al esta- 
df) de hidrato magnésico coaguloso é insoluble que se precipita 
más lentamente, pero si no se deposita todo, se convierte gradual- 
mente otra vez en bicarbonato de magnesia merced á la acción del 
ácido carbónico del aire, y vuelve nuevamente al estado soluble. 
El sulfato ferroso que se mezcla con la val ordinaria se dcvscom- 
pone al estado de hidruro de hierro y después al estado de hidrato 
el cual se precipita juntamente con el carbonato de cal neutro con- 
tribuyendo más á la rapidez de la sedimentación. Sólo el sulfato 

TOMO XLIV. — 68. 



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524 ANALES DÉ LA 



(le Ciú que se forma en esta reneeióii se disuelve paivÍHlmento en 
el agua. 

Kl Sr. Presidente d;i las graeias al I)r. Alonso Cuadrado por su 
interesante trabajo y en vista de lo avanzado de la hora dá pí)r ter- 
minada la sesión pública, constituyéndose la Academia en otra dí^ 
Gobierno. 



Consulta, médico-legal en causa por infanticidio 

I»ol{ Kl. 

Dr. Tomás Vicente Coronado 



(Sesión dol 22 de Noviembre de 1ÍM)7.) 



Iíiis(juc'h los jiu-ccs al infanticida, en las 
altas esferas sociales y no en las inferiorer» 
donde el amor maternal so sobrepone á los 
('«mví'ncionalisinos dol mal entendido ho- 



nor. 



Similor Presidente*. 

Señores Académicos: 

En cumplimiento del mandato de esta Academia y co- 
mo miemlm) numerario de ella, [)aso á exponeros las con- 
sideraciones que m(í sugieren los datos remitidos por el 
Juzgado de Instrucción del Distrito Oeste de esta Capital, 
(MI la causa número 545, seguida |)or sffj)ítesfo delito de 
infanticidio. 

Los documentos remitidos son los siguientes: 

Habana, Octubre 30 de 1907. 

Sr. Presidente de la -< Academia de Ciencias». 

Señoí: 

En la causa número 545 del corriente ano seguida en este Juz- 
gado por infanticidio, he dispuesto someter á informe de esa Cor- 



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526 ANALES DE LA 



ARMANDO GOBEL Y JUNCO, Escribano del Juzgado de 
Instrucción del Oeste. 

CERTIFICO: que en la causa número quinientos cuarenta y 
cinco del corriente año seguida en el Juzgado de Instrucción de! 
Oeste contra J... J... R... y otros, por infanticidio y corrupción 
de menores, constan los siguientes lugares: 

Certieícación FACULTATIVA. — El que suscribe, Médico de guar- 
dia de )a Casa de Socorro del 2." I>istrito. Certifico: que por aviso 
telefónico del Sr. Capitán de la Séptima Estación de Policía, me 
personé en el sitio llamado Torreón de San íiázaro donde recono- 
cí (\ una niña de la raza blanca como de nueve meses de vida in- 
trauterina, que presenta los signos de la muerte recientemente 
ocurrida. En su bábito externo presenta una contusión con hun- 
dimiento del parietal derecho, otra contusión de segundo grado 
en el hombro derecho con fra(!tura de la clavícula correspondien- 
te. Además, presenta manchas de meconio diseminadas por el 
cuerpo; y sin ligadura del cordón umbilical.— Habana, catorce de 
Julio de mil novecientos siete.— Hora: doce m. Dr. M. Ramírez 
Ramos. 

Autopsia. — En la Habana á quince de Julio de mil novecientos 
siete, constituido el Alguacil del Juzgado de Instrucción del Oes- 
te Sr. Francisco Fernández Saavedra, con mi asistencia en el Ne- 
crocomio, siendo las ocho y treinta de la mañana para la práctica 
de la autopsia dispuesta y presentes los Ores. Francisco Polanco 
y Rivero y Juan Ramón del Cuelo y Pazos, médicos cirujanos, 
.juraron en forma proceder c informar ct^n fidelidad, y procedién- 
dose á la autopsia se consigna: que han practicado la de un recién 
nacido al parecer de la raza blanca, sexo femenino, remitido á este 
Centro por la Sépti nu. Estación de Policía á disposición del Juz- 
gado actuante, y el que fué fucontrado en las inmediaciones del 
Torreón de San Lázaro á las once de la mañana del día de ayer. — 
Longitud: cincuenta y dos centímetros; peso, dos mil ochocientos 
ochenta gramos; diámetro occípito mentoniano, ciento treinta; oc- 
cípito-frontal, cien; biparietal, ochenta y cinco. Todos milímetros. 
Existe un resto de cordón umbilical de unos veinte y tres cen- 
tímetros de longitud, blando, seccionado en su extremidad libre 
por un instrumento, no de filo ó desagarrado, inclinándonos á esto 
último, sin traer ligadura alguna; tampoco ofrece trabajos de eli- 
minación en su base. No se encuentra en putrefacción. La parte 
exterior de su cuerpo está manchado de sangre, probablemente de 
origen materno; gran cantirlad de meconio }• esmegma gebáceo, 
especialmente en las axilas y pliegues inguinales. No existe con- 
gestión del rostro ni cíjuimosis conjuntivales. Practicadas nume- 
rosas incisiones en ambas regiones genianas, no se encontraron 
equimosis subcutáneas. Incindida la pared bucal, siguiendo una de 
las comisuras, no se encontró cuerpo extraño alguno, ni lesiona- 
das las paredes de ella, ni la faringe, así como la lengua la que se 
encontraba detrás de las arcadas dentarias. Se observaron, sí, los 



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ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA HABANA 527 



cuatro alveolos tabicados del maxilar inferior, con sus dientes. 
Lasuilas rebasan las extremidades libres de los dedos. Explorada 
la articulación fémorotibial se encontró el punto epifisiario de 
Beclard. Explorado el cuello, no se encontraron en él huellas de 
violencia